Bueno, solo diré... que no se porque, pero el lemmon se me resiste un poco, espero que no este tan precipitado... solo cumplo el deseo del pequeño Neville... ya lo necesitaba...

Gracias por la recepcion, es un placer seguir escribiendo, aunque me tardo un poquito, disculpen...

Besos a mis hermanas... las amo... a todas...

Disclaimer: Nada es mio como ya dije, solo la historia... todo lo demas es de JK...

Vivan los Sly!

Enjoy!

EL DESEO DE MI CORAZÓN

Se apareció directamente en su habitación, depositando al mago en su propia cama, desvistiéndolo con magia y levitándolo con suavidad hacia la ducha, a fin de darle un baño y quitarle el olor a alcohol que impregnaba su ropa y piel. Trato de no mirarlo demasiado, pues no quería faltarle al respeto de ese modo, pero la visión de la pálida y suave piel le hizo flaquear. Cuando lo depositó dentro de la bañera llena de agua espumosa, cogió la esponja y comenzó a tallar con lentitud y suavemente, más que tallar lo que hacía era acariciar la prístina piel, completamente limpia, sin ninguna impureza que pudiera arruinar la perfección.

No supo cómo, pero de un momento a otro ya se encontraba acariciando a conciencia la tersa piel, más suave y delicada que la seda. Se preguntó cuál sería su sabor y sin darse cuenta como, su lengua ya se encontraba a centímetros de la piel del hombro, chupando y lamiendo hacia la clavícula, degustando el sabor a limpio y aspirando el aroma a lavanda, perfume francés y su propio aroma masculino. Gimió quedamente al enterrar la nariz en la suavidad de la cabellera rubia. Cuando levanto la mirada, casi se va de espaldas.

Los grises ojos lo miraban con curiosidad, aun turbios, pero no parecían asustados. La respiración se le aceleró, y mientras las mejillas se le enrojecían furiosamente, y la saliva se le atoraba en la garganta, se maldijo mentalmente por ser tan estúpido. Pensó que el rubio se pondría de pie gritando que era un pervertido, que lo había llevado para violarlo o algo así, tal vez lo golpearía o lo maldeciría hasta el final de los tiempos, y él creía que se lo merecía.

Pero Draco no hizo ninguna de esas cosas.

El rubio estiró la mano hacia él, sujetándolo de las solapas de la camisa, jalándolo hacia sí y haciéndolo caer dentro de la bañera junto con él, para apresar sus labios a continuación en el beso más hambriento y ardiente que le hubieran dado en toda su vida. El sorpresivo ataque no dejo reaccionar a Neville, quien había caído cuan largo era sobre la humanidad de un Draco Malfoy muy desnudo, y se daba cuenta, por la dureza que se clavaba contra su muslo, muy caliente.

La lengua de Draco pidió permiso para entrar en la húmeda cavidad de Neville, cosa que este le concedió de inmediato, arrasando la suavidad de la propia con su calor, dándole a probar su sabor tan deseado desde hacía tanto tiempo. Mientras el rubio saqueaba la boca del castaño, sus pálidas manos se paseaban por su espalda, enredándose en el antes pulcro cabello, despeinándolo aún más si cabe, para después bajar con cierto grado de desesperación y comenzar a jalar la camisa empapada, buscando revelar la morena piel. La camisa de Neville salió volando hacia un rincón, mientras el beso terminaba bruscamente, ambos jadeando por la necesidad de oxígeno, sus ojos buscándose, plata contra verde, oscurecidos y empañados por la pasión.

Draco paseo las manos por sus brazos ligeramente velludos, sintiendo los músculos fuertes tensarse bajo sus manos, la piel si bien no tan suave como la suya, si lo era, y ante la mirada incrédula del ex Gryffindor, acercó su boca hasta su pecho, sacando la lengua para probar su piel, deslizándola hacia uno de los oscuros pezones, chupándolo y dejándolo rodar entre los dientes mientras el otro era atendido por sus dedos, arrancándole un gemido que más parecía aullido, suerte que estaban completamente solos.

Neville boqueaba de necesidad, tratando de llevar oxígeno a sus pulmones, aspirando el aroma mezclado que emanaba del cuerpo del rubio, mientras Draco se perdía en las caricias que le estaba proporcionando a su ahora pronto a ser amante, sintiendo como su cuerpo era más que receptivo a sus caricias y se estremecía frente a él, temblando de deseo. Separó lo justo los labios de la piel canela para murmurar:

-Dime que no eres pasivo-dijo, gimiendo mientras sus manos trataban de abrir sus vaqueros.

Neville gimió y entonces se dispuso a demostrarle al ex Slytherin que él de pasivo no tenía nada. Lo levanto en brazos, llevándolos a ambos hacia la cama, sin importarle dejar un rastro de agua, ni mojar las sábanas de la misma que escurría de sus cuerpos empapados. Lo lanzó con algo de brusquedad, mientras se deshacía de la ropa húmeda, clavando los ojos en el pálido y desnudo cuerpo, cuyo dueño había comenzado a bombear su erección en cuanto el propio quedo completamente desnudo. Se paró en toda su gloria frente a su rubia obsesión, mientras se dejaba recorrer por los ansiosos ojos grises, dejándole deleitarse con la vista ofrecida.

Draco sintió que perdía el aliento. El ex Gryffindor había dejado de ser un niñito regordete y tontorrón para convertirse en 1.80 metros de músculo puro y duro, piel bronceada y ligeramente velluda, abultada en los sitios correctos. Casi ronroneo cuando observo su miembro alzarse glorioso entre sus piernas, la base envuelta en una mata de vello oscuro, completamente erecto y rezumando líquido pre seminal. Se relamió glorioso ante la vista y tuvo que contener una mueca de dolor cuando su mente le envió sin querer la imagen de otro Gryffindor desnudo, obligándolo a hacer comparaciones, pero sujetó a tiempo los molestos pensamientos y se abandonó al tacto de esas manos grandes y calientes que comenzaron a reverenciar su cuerpo como si fuera lo más sagrado que pudiera tener en la vida.

Los labios de Neville se apoderaron de los sonrosados botones que se erguían erizados en el pecho pálido y lampiño del rubio, mordisqueándolos y chupándolos con fruición, primero uno y después el otro. Las enormes manos del castaño se paseaban por toda la piel que encontraban a su paso, arrasándola y estremeciéndola con su tacto calloso, mientras la boca enrojecida e hinchada soltaba jadeos y gemidos necesitados.

Draco echo la cabeza hacia atrás cuando los labios de Neville chuparon su nuez, dándole espacio a la traviesa lengua que lamía con gula cada centímetro dispuesto, dejando un camino de saliva hacia su pequeña orejita, mordiendo y chupando el lóbulo, arrancándole más y más gemidos. La mente de Draco se hallaba completamente embotada, si bien el alcohol aún estaba en su sistema, era perfectamente consciente de que se estaba dejando caer en los brazos del que fuera uno de los mejores amigos de su ex esposo. El pensamiento le arrancó una mueca de molestia, pero cuando el ex Gryffindor chupó con fuerza uno de los huesos de su cadera, su mente se licúo a la par de su cuerpo y, soltando un sollozo que en cualquier otro momento le hubiera parecido denigrante, se abandonó a las manos, labios y cuerpo que lo adoraban como lo más preciado del mundo, como el tesoro más valioso de todo el universo.

El castaño se relamió los labios cuando observo el líquido pre seminal emanando de la pequeña abertura. Se inclinó hacia la cabeza del pene, que ya comenzaba a verse amoratada, lamiendo lentamente con toda la lengua desde la base, hasta terminar en la punta llorosa, recogiendo con la lengua su premio. Draco gimió cuando Neville se introdujo su miembro en la boca, pero gritó cuando sintió la cabeza de su pene chocar contra la garganta del castaño, arqueándose de pura necesidad mientras enterraba sus pálidos y largos dedos en el enredado cabello castaño. Clavó sus ojos empañados en los ahora oscuros ojos color verde titanio, que le miraban con tanta adoración que el poco aliento que sus jadeos conseguían llevar a sus pulmones se le atascó en la garganta. Nunca alguien lo había visto de esa manera, ni siquiera Harry.

Neville siguió bombeando el pene de Draco dentro de su boca, mientras sus manos rodaban entre sus dedos el saco ligeramente velludo, frotando con lentitud el perineo, volviendo loco al mago rubio, quien se retorcía como una verdadera serpiente. Neville atrajo su varita con un accio susurrado, lanzando un hechizo lubricante sobre sus dedos y su propia polla. Mientras continuaba lamiendo y succionando la de Draco, él comenzó a mover su dedo índice alrededor de la fruncida entrada, mientras bombeaba un poco su propio pene, preparándose para lo que venía, pues quería estar al cien por ciento y no deseaba decepcionar a su rubio amante. El pensamiento le hizo sonreír, pues nunca hubiera pensado que pudiera estar en esa situación, y por Merlín que iba a aprovecharla bien.

Introdujo su dedo en la apertura, sintiendo el calor que lo envolvía y la estrechez que lo apretaba, casi succionándolo. Gimió con ansiedad, mientras clavaba sus ojos en los oscuros pozos color tormenta, quienes le urgían a continuar con lo que hacía. Continuó moviendo su dedo, tratando de ensanchar el orificio, mientras agregaba otro más y comenzaba a moverlos en forma de tijera, metiéndolos y sacándolos una y otra vez, tratando de tocar el punto dulce dentro de su amante, que le arrancó un aullido salvaje.

Un dedo más se unió a los dos primeros, y después Draco se follaba contra los tres, arqueándose con desespero, moviendo las caderas al encuentro de los dedos que lo torturaban tan deliciosamente. El rubio frunció el ceño y soltó un gruñido de desaprobación cuando los dedos dejaron su entrada durante algunos segundos, pero suspiró de satisfacción cuando éstos fueron sustituidos por otra cosa mucho más grande, que luchaba por abrirse paso en su interior a pesar de la dilatación.

Draco trató de relajar su cuerpo, consciente de que tenía que hacerlo para que la penetración fuera más fácil. Se estremeció de placer cuando el pene de Neville hizo su camino hacia su interior, ganándose a pulso cada centímetro, deteniéndose solo cuando sus sacos chocaron contra las nalgas del rubio. Sus ojos se conectaron durante algunos segundos, en los cuales el castaño se quedó completamente quieto, disfrutando de la sensación de estar acunado en el interior del hombre que amaba. Draco jadeaba, buscando el aliento que sus pulmones le exigían, perdiéndose en los ojos oscuros que lo miraban con tanto amor y devoción, que hicieron que su corazón temblara de necesidad.

Neville comenzó a moverse en su interior, saliéndose hasta que solamente la punta roma estaba en su interior, y entrando de golpe hasta que sus pelotas chocaban contra las pálidas nalgas. Los gemidos de ambos habían alcanzado cotas altísimas, acallados un poco por la boca del castaño que succionaba los labios de Draco como si quisiera absorberle el alma, bebiéndose sus gemidos. Draco se abrazó a Neville con las piernas alrededor de sus caderas y los brazos sujetándose de sus anchos hombros, los dedos clavándose en la suave piel y dejando marcas rojizas en forma de medias lunas.

-Más… ¡ah!-

El rubio lanzo la cabeza hacia atrás, un grito ahogado en su garganta cuando la punta del pene de Neville encontró su glándula, frotándola en cada embestida. Sentía el orgasmo arremolinarse en sus pelotas, viajando hacia su pene como un géiser, mientras las palabras se atoraban en su garganta.

-Ya… ya estoy…-gimió.

-Córrete… córrete para mí, mi amor…-gimió Neville con los ojos bien abiertos, tratando de ver el preciso momento en que su amor llegaba al orgasmo.

Draco se vino entre sus cuerpos, cerrando los ojos y lanzando un grito que reverbero en la amplitud de la habitación, mientras se apretaba alrededor del pene de Neville, estrangulando la dura carne, lanzando a su vez al castaño al orgasmo más avasallador y maravilloso que hubiera tenido jamás. Sus cuerpos se estremecieron con fuerza, sintiendo escalofríos recorrerles la piel, mientras las oleadas de placer seguían lamiendo sus cuerpos.

Draco dejó caer brazos y piernas contra la cama, completamente cansado después de la intensa actividad. Neville alcanzo a echarse a un lado antes de colapsar sobre Draco. Alargo los brazos hacia el cuerpo del rubio, atrayéndolo hacia si en un abrazo apretado, mientras besaba su frente y hacia un camino de besos hacia los hinchados labios. Draco se dejó hacer, sintiéndose repentinamente necesitado del amor de una pareja, y extrañamente en calma. Los ojos comenzaron a cerrársele del cansancio, pero sabía que tenían que hablar de lo que había pasado entre ellos.

-Neville…-

-Duerme, hablaremos mañana…-

-Vale…-murmuro somnoliento el rubio, dejándose ir hacia la inconsciencia.

Neville le robo un beso más, apretándolo contra su pecho, mientras las lágrimas comenzaban a rodar por sus mejillas. Sabía que tal vez esa sería la única vez que podría tenerlo entre sus brazos, pero a pesar del dolor, estaba agradecido de haberle tenido aunque fuera una única vez. Aunque, se dijo, tal vez tuviera una oportunidad. Y si fuera así, entonces lucharía por ella.

Y se quedó toda la noche despierto, mirando la pálida faz de su amor, con una sonrisa de feliz satisfacción, pensando y tramando la estrategia que tal vez le permitiría conservar a su lado al hermoso mago rubio que se arrebujaba aún más entre sus brazos…

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Cuando Draco abrió los ojos a la mañana siguiente, el dolor que comenzaba a perforarle la cabeza fue el menor de sus problemas. El sentir unos brazos extraños a su alrededor acunándolo fuertemente, el cuerpo obviamente masculino, grande y duro presionándose contra su espalda, y una más que importante erección clavándose entre sus nalgas lo hicieron ponerse tenso y casi saltar del susto. Solamente su educación Slytherin le ayudo a quedarse quieto, haciéndose el dormido, mirando a su alrededor por entre sus largas y pálidas pestañas, tratando de reconocer su entorno.

La decoración minimalista y completamente masculina no le dijo nada, pero el voltear el rostro lentamente para ver de reojo al hombre que se acurrucaba cada vez más cerca de él, le dijo todo. Y entonces las imágenes de lo ocurrido la noche anterior le golpearon la mente tan violentamente como una bludger loca.

-¡Ay Salazar bendito!-murmuro, cerrando los ojos y conteniéndose las ganas de correr hacia la pared más próxima y comenzar a dar de cabezazos como vil elfo doméstico.

"Ahora que hago" pensó.

Se deslizo lentamente de entre los brazos del otro hombre, moviéndose tan suavemente como si fuera una verdadera serpiente, hasta que estuvo completamente fuera del cerco cálido y fuerte que eran sus brazos. Se quedó de pie a un costado de la cama, mirando al mago como si fuera una aparición y pensando en que había estado pensando para meterse en la cama del mago dormido, sobre todo porque era uno de los mejores amigos de su esposo… ex esposo, se corrigió, haciendo una mueca de dolor.

Busco con la mirada su ropa, sin encontrarla a la vista, solamente dio con una enorme bata blanca, con la que envolvió su cuerpo desnudo. Mascullo un "accio", llamando su varita suavemente, la cual salió volando del que parecía ser el cuarto de baño, y se precipito hacia él, encontrando sus prendas aún húmedas en el suelo. Las seco con un par de hechizos, saliendo en el acto del baño, tratando de hacer el menor ruido para no despertar al ex Gryffindor, pero toda precaución fue innecesaria cuando a unos pasos de la puerta una voz lo hizo detenerse en seco.

-¿Draco? ¿A dónde vas?-

Con un suspiro derrotado, y apretando las manos en tensos puños, se dio la vuelta para admirar el cuerpo desnudo de Neville Longbottom, quien le miraba desde la cama, completamente confundido…


Bueno, espero no me matéis... nos vemos en el próximo...

Gracias mil por leer...