Capítulo 3: razones por las cuales tener miedo.
Yo también me sentí nerviosa cuando el sensei dijo eso. Aun mi herida estaba fresca y podría decirse que era mi punto débil en ese momento.
El sensei se dedicó a entrenarnos sin descanso por semanas. Pero en vez de hacernos sentir valentía, nos llenaba de miedo. Parecía que el miedo que sentía en un principio ahora se había endurecido. Nos comenzó a tratar más exigente y estricto.
Ya era casi de mañana. Habíamos entrenado toda la noche. Sentía un sueño y cansancio indescriptibles. Aún no me había recuperado del todo de la herida en mi caparazón; eso me restaba fuerzas, y nos exigía demasiado. En especial a mí.
-¿Más sensei?- preguntó exhaustamente Donnie.
-Sí, más.- fue la respuesta del sensei.
Donnie y Mikey corrieron hacía donde estaban Leo y Raph. Estos les tomaron de las muñecas y los derribaron. Me abalancé a atacar a mis hermanos más mayores; a ambos. ¿Por qué? Porque el sensei decía que yo representaba la esencia, y que yo tenía que ser capaz de dominar con mayor facilidad las habilidades de mis hermanos.
Estaba cansada y agotada. No había comenzado el ataque cuando Raph me derribó tan fácil como si fuera un papel.
-No hay determinación en sus golpes. ¡Repítanlo! Lo harán todas las noches si es necesario.- dijo sensei.
-Pero hemos practicado toda la noche.- se quejó Donnie.
Mikey y yo aún estábamos en el piso. Pero él ya se había dormido. Realmente estaba cansado.
-¡Despiértenlo!- ordenó el sensei.
-Con gusto…- dijo Raph lanzándolo al piso como un costal.
-¡Aaaa! ¡Destructor ya viene!- despertó Mikey muy asustado.
-Tranquilo, solo es una pesadilla.- le consoló Leo.
-Como la nuestra…- agregó Raph.
Él tenía razón. Las pesadillas del sensei ahora también eran nuestras. Y para él, la manera de enfrentarse a esos malos sueños, era entrenando sin descanso; obligándonos a practicar una y otra vez las katas sin dejarnos si quiera detenernos a respirar.
-Sensei ¿Descansamos un segundo?- pidió Donnie. Al igual que a mí, él perdía el aire primero que el resto.
-Mmm ¿Descansar?- Decía el sensei con tono irónico. –Destructor no descansará hasta verlos ¡Muertos!-
-Sensei. – comenzó a hablar Leo. –Hemos entrenado durante semanas y casi sin dormir. Necesitan descanso.-
-Hay sí ¿Y tú no?- reprochó Raph.
-Exacto Raph, yo no.- le contestó.
-Hay Leo no seas mentiroso…- le dije.
Raph se enojó como siempre:
-Pues yo voy a darte un descanso.-
¿Para qué hiso eso? Lo único que provocó fue que el sensei nos derribara a todos con un solo golpe.
-Si yo fuera Destructor, ninguno estaría con vida ahora. – decía el sensei. -¿Han entendido?-
Por supuesto que habíamos entendido. Estaba dispuesto a tratarnos como esclavos con tal de prepararnos para enfrentarnos a él.
Mikey estaba aún más cansado que el resto de nosotros. Y calló recostado a Leo, dormido.
-Mmm. Tal vez sea bueno un descanso.- dijo el sensei. –Continuaremos más tarde.- y se marchó.
Todos nos dejamos caer de inmediato al piso.
-El sensei está actuando muy extraño ¿Verdad?- pregunté.
-Humjú- me respondió Leo casi dormido.
No pregunté más porque ya estaban prácticamente dormidos. Y yo no me quedaba atrás; también me dormí ahí mismo.
Al día siguiente, extrañamente el sensei nos dejó libre. Yo estaba con Donnie en el laboratorio. Él me revisaba la herida.
-Al parecer, ya sanó por completo.- me dijo.
Yo miré el lugar de la estocada. A mi caparazón le faltaba un pedacito como de unos dos centímetros cuadrados y de ahí, una grieta subía por mi pecho.
-¿así se va a quedar?- le pregunté.
-Sí. No se abrirá más. Así que puedes estar tranquila.- me respondió mientras tomaba unas herramientas para dirigirse a su nuevo proyecto.
-Se parece al de Raph.- dije con un tono gracioso pero sarcástico.
-Sí, ahora tienes algo parecido a él.- me dijo tratando de animarme. Al parecer, sabía que yo no me sentía cómoda con el nuevo luc.
Pero tenía razón. Mi piel se parecía a la de Mikey, el color de mi caparazón era parecido al de Donnie y mi actitud serena se asemejaba a la de Leo. Solo Raph no tenía algo en común con migo, hasta ahora.
Los chicos entraron al laboratorio a curiosear.
-¡Mira Mikey! – le dije con emoción. –Tengo una grieta como la de Raph.-
A veces actuaba muy infantil. como una niña pequeña. Y sobre todo con Mikey, que cuando estaba con migo, me hacía sentir como si nunca hubiéramos crecido y siguiéramos siendo esas pequeñas tortuguitas traviesas.
-Cool.- respondió, deteniéndose a mirarla más de cerca.
-¿Sigues trabajando en ese go car?- preguntó Raph a Donnie, que trabajaba en su proyecto.
-No es un go car. Es un bogue patrulla todo terreno con carros laterales desmontables.- le corrigió Donnie, mientras le enseñaba unos dibujos de su proyecto. Aún que él le llamaba "planos", yo le insistía en que eran dibujos.
A él se le daba muy bien lo del dibujo también. Pero casi nunca quería dibujar con migo. Él prefería dibujar sus "planos".
-Oye, ya bastante nos ha hecho trabajar Splinter. Debes buscar algo que te relaje.- le sugirió Mikey.
-Cada quien maneja el estrés de forma diferente, Mikey.- dijo Leo.
-Sí. Yo lo manejo así.- respondió Donnie.
-Y yo dibujando.- le contesté detrás.
-Y así es como yo lo manejo.- dijo Mikey, lanzando un globo de agua hacia ellos.
Leo se agachó y esquivó el tiro. Pero a Donnie le dio justo en la cara. Mikey se comenzó a reír y yo, pues también me pareció gracioso y comencé a reír también. Donnie estaba furioso y eso era lo que más gracia me hacía.
Pero Mikey se aprovechó de que yo estaba distraída y también me pegó con un globo de agua en mi cara también.
-Ya van tres.- celebró Mikey.
Pero ya éramos dos enojados. Y nos fuimos detrás de Mikey para darle su merecido.
-Sigues tú Leo. El doctor bromastein hace visitas a domicilio.- cantaba Mikey mientras escapaba de nosotros.
Más tarde estábamos en el dojo pero sin Splinter. Y a Leo se le ocurrió entrenarnos él.
-Hoko noko mae.- ordenó Leo.
Todos asumimos nuestra posición menos Raph.
-Raph, hoko noko mae.- le insistió.
-Hoko para nada.- reclamó Raph. –Ya bastante tenemos con que Splinter nos quiera apalear ¿Y ahora tú?-
-Debemos seguir entrenando porque si no, moriríamos peleando contra Destructor-
-Sí, y él está arriba esperándonos. ¡Y eso me llena de pánico!- gritó Mikey.
-No quisiera decirlo pero creo que estamos con vida solo por estar aquí.- dijo Donnie.
Las palabras de Donnie me dejaron pensando. Tenía razón. Y Splinter también tenía razón al sentir miedo y no querer dejarnos salir sin estar listos. ¿Cómo no lo había visto antes?
April había venido con un audio de los dragones purpura. No tengo idea de cómo ella lo logró recolectar pero lo traía. Destructor nos iba a atacar y lo peor, ya sabían que vivíamos en las alcantarillas.
-Nuestro hogar ya no es seguro.- dijo Sensei. –Debemos detener a Destructor.-
-Pero ¿Cómo vamos a detener un plan que conocemos?- preguntó Leo, cachando a Mikey con un globo de agua en la mano.
-Tenemos que ir arriba a averiguar lo que planean.- dijo Raph.
-Tienes razón. Y no tenemos otra alternativa.- dijo Leo.
De inmediato nos levantamos para irnos pero el sensei nos interrumpió:
-Vennus no irá.- ordenó severamente.
Me volteé con asombro y duda:
-¿Qué?- pregunté.
Notas de la autora:
TMNT no me pertenece, es de Nickelodeon.
Para que tengan una idea más clara de la nueva cicatriz de Vee, esta se encuentra en su plastrón izquierdo, justo en la línea divisoria entre la primera concha y la siguiente, debajo de lo que podría decirse es su seno izquierdo (por su puesto, que ella está cubierta por el caparazón, no se le ve absolutamente nada más de lo que se les ve a los demás; así que no piensen mal o morbosamente por favor) es más pequeña que la cicatriz de Raph y menos escandalosa pero ahora eso se ha quedado en su caparazón para siempre. De hecho, si se fijan en las imágenes que tengo de ella en el Facebook, notarán su cicatriz. (Imágenes hechas por una amiga. A petición mía)
Espero que les guste este capítulo. También espero sus reviws y nos vemos la otra semana, si los huracanes y tormentas tropicales me lo permiten (son de broma).
