Este es el tercer capitulo, bien bien, aquí se conocen, es más que obvio quien es el secuestrador pero ustedes deben tener cara de "¡Oh dios, nunca pensé que fuera él, esto es imposible!", espero disfruten este tercer capítulo :3

Y así continua…

La oscuridad, la venda en sus ojos, sólo bastaba una mano de ese hombre para guiarlo, el inglés tiritaba con miedo cada vez que avanzaba, no podía gritar, la mano libre le tapaba la boca, andaba a zancadillas por lugares que no conocía ¿cómo era posible que nadie considerara raro a un tipo loco llevando a un niño amarrado? puta justicia deficiente, ahora moriría, lo peor de todo era que…

Era que…

¡Su hermano se quedaría con su habitación, se la quedaría! ¡NOOOOO!

Quiso gritar, no de miedo, sino la imagen de Scott quitando todas sus cosas, desde sus libros de fantasía y uno que otro póster de cantantes británicos, los The Beatles y su interés oculto, Sex Pistols, se quepa morir, morir, oh vamos ¿qué espera ese sujeto? tenía que matarlo ahora, no podría pasar días encerrado pensando que su hermano se ríe a carcajadas de su rapto. Ya, dejando de lado el temor a que su hermano se quedara con sus cosas era el instante para estar nervioso y con miedo por su situación.

–Here…–sintió una voz algo joven para ser un viejo feo y secuestrador de niños, luego un leve empujón al sentir la chapa de una habitación abrirse.

Cae sobre una alfombra, siente la puerta cerrarse lentamente, no siente más ruidos que los pasos de ese tirano por la casa, avanzando delicadamente, siente el crujir de objetos metálicos, seguramente ser-servicios de la cocina, le da un leve temblor al pensar en eso, iba a sacar un cuchillo enorme carnicero de su arsenal y le cortaría las manos ¡el trasero! la cabeza, todo, y se lo mandaría a cada pariente diciéndole "allí tienen una parte del pequeño bastardo para que lo disfruten", no, no, él quería estar de una pieza, quizás estaba pensando tanta tontería porque estaba apunto de morir y no quería ponerse a llorar, según lo que sabe los psicópatas a veces se excitan más con los llantos.

No lloraría, pero a través de la venda sentía un poco húmedo, derramaba lágrimas en silencio ¿a quién quería engañar? no quería morir. Sintió los pasos devolviéndose y algo caer al piso, seguramente era un implemento de tortura, quería que fuera rápido, pensó en su madre, en el estúpido de Francis, en su hermano, aunque la imagen que se le vino de él es de las pocas veces que es un buen hermano, cuando lo regañaba por llegar tarde y lo abrazaba, maldita sea, le entró más pena, al menos si hubiera visto al desgraciado de Scott un poco más como él en su mente estaría más contento de que eso se acabe.

Siente unas manos grandes sobre su cabeza, empujan su nuca hacia atrás, empezaría con la cabeza, tembló y dio un suave gemido de miedo, pero sintió luego como la venda se desamarraba.

Y mira hacia delante. Allí está el sujeto, ahora sólo con un gorro negro del que se le escapaban cabellos rubios y una venda casi de superhéroe en los ojos, eran profundamente azules ambos ojos, unos que se quedó mirando el pequeño intrigado.

–Siento tardarme con la venda, le hice un maldito nudo ciego y no soy bueno con ellos…–comenzó el criminal, alzando las manos.

El chico le miró perplejo ¿se estaba disculpando? quizás… ¡quizás le tocó un loco bipolar, a veces bueno y otras malo!

–Oye, te traje algo para comer... –

El chico miró la comida y luego al tipo ¿le había traído comida? ¿ese era el ruido que había sentido? bien, eso ya estaba rarito, quizás era veneno, sí, y él no era un tonto además que siempre escucho a su madre decir "no recibas dulces de extraño" y menos un almuerzo completo de alguien que lo acaba de secuestrar, jamás.

–¿No te gusta? –preguntó el tipo, doblando levemente su cabeza hacia al lado…–Sabía que tenía que haber ido a la tienda para comida de gente secuestrada…–

El inglés no dijo nada, creyó que el tipo había perdido la razón, pero la voz con que lo decía era convincentemente y más encima ¿hay una tienda que vende comida para gente secuestrada? ¿y qué tipo de sujeto iría allí? es casi como decir "arrésteme, soy un secuestrador de gente", el inglés debía sentir miedo, pero extrañamente el miedo se le iba desapareciendo lentamente.

–No te preocupes, mañana te traeré algo mejor…–el sujeto sonrió, el inglés se estremeció, como si hubiera visto esa sonrisa en otro lado. –Bueno, me puedes decir Secuestrador, o Sr. Secuestrados, Mister Secu o…quizás, Secu, que es más corto, tal vez no sé… ayúdame tú también…–

El niño lo miró, no sabía que era más peligroso, estar con un asesino loco o con ese tipo, aparentemente normal y algo torpe es que… ¿no se daba cuenta que lo acababa de secuestrar? no es como ir a la casa de un amigo o una piyamada como lo hacía parecer ese extraño sujeto que se sentó en posición india frente a él.

–Secu está bien…–respondió algo extrañado, poniéndose a la defensiva.

–Entonces me llamo Secu, ¿tú eres Arthur Kirkland, no? –

Bien, perfecto, volvió a sentir miedo, era un acosador.

–¿Otra vez sordo? digo, mudo… – se arregló moviéndose un poco para pararse sujetando la mano del menor para que también lo hiciera, el inglés quiso apartar la mano, asustado, pero era calida y suave, se sonrojó un poco, esa experiencia se le hacía extrañamente familiar, la mirada con la que veía a Secu era extraña, como si hubiera pasado gran parte de su vida viéndole hablar, mirar...

Observándolo sonreír.

–¿Oye, me escuchas? –las palabras lo desconcentraron, dejándolo de mirarlo como idiota. –Estás algo sonrojado, quizás tengas fiebre…–se acercó suavemente a tocar la mejilla, el pequeño se estremeció un poco cerrando los ojos, Secu como le decía ahora Arthur sólo rió animado. –Estás bien, no tienes fiebre…–

El menor retrocedió un poco, el sujeto puso sus manos en la cintura ladeando la cabeza.

–¡Y es hora de acostarse, nada de peros! ¿quién es el secuestrador aquí? –

El niño lo miró nuevamente, este era el secuestrador más raro del mundo con el que había podido toparse, en realidad es el primer tipo que lo secuestra pero se entiende la idea.

–You…–

–¿Y el secuestrado? –

–Me…–

–¡Bien! creía que esa parte sería más difícil…–revisó unos papeles, como si hubiera planeado que decir. –Ahora sígueme…–

Señaló una habitación, el pequeño lo miró moviéndose lentamente, asegurándose de mantener una distancia prudente, Secu lo guió hasta una habitación, algo pequeña, con un balón de basquetbol que llamó la atención del inglés desinflado en un costado, unos cuantos póster de superhéroes e ídolos, mujeres que parecían rasgadas o de hace mucho tiempo y había una cama de dos plazas con sábanas azules y la almohada se podía ver el típico signo de superman.

–Esta será nuestra habitación Arthur…–

El inglés dobló la vista impactado. –¿N-Nuestra? –dijo tragando con nerviosismo.

–Sí, dormiremos juntos…–rió suavemente, revolviendo los cabellos del inglés quien aún se apartaba con miedo. –Allí hay un piyama…–señaló el costado de la cama.

El inglés lo mira, parece un traje de preso, de rayas negras y de color entre plomo y blanco manchado, pero al acercarse a él aún olía a limpio, miró nuevamente a su captor con recelo.

–¿Por qué de preso? –

El chico frunció el seño, haciendo que el menor se asustara un poco dispuesto a no decir ninguna palabra más pero el sujeto con acento estadounidense continuó hablando –La verdad, quería darle un aspecto más "secuestrativo" a todo esto ¿no es una genial idea lo de un piyama de preso? –

El anglosajón no respondió, definitivamente le había tocado un loco.

–Volveré enseguida, ponte el pijama, pronto dormiremos…–

Y lo siente salir, cerrando la puerta, el inglés lo primero que hace es revisar una salida, la ventana fue su primera intención de verse libre, pero estaba cerrada, además, alcazaba a ver através de las cortinas blancas con agujeros el paisaje, estaban en un piso alto y como él no volaba no era una buena opción el escape, gruñó un poco, maldiciendo el aire, estaba atrapado.

Y tal parece, que con un tipo muy raro o… un verdadero idiota.

N.A: En el próximo capítulo duermen juntitos, no esperen tantas cochinadas pero será lindooo, cuídense :3