-No sé que hacer chicos ¡Voy a morir de un ataque nervioso! -decía el rubio sin dejar de ver su celular.
Del otro lado del artefacto se encontraba realizandose una videollamada grupal con sus amigos.
Estas vacaciones se encontraban más lejos que nunca, y el jamás estuvo tan necesitado de sus palabras y consejos.
-Tranquilo Tweek, no creo que sea tan malo. -respondió al instante el chico inglés, quien jugaba con la gran mano de su novio que tomaba la suya.
-Te va a secuestrar. -Fue lo único que aportó el mayor del grupo.
Ni siquiera se inmuto por el codazo de parte de su pareja, tratando de corregirle por sus desubicadas palabras.
-¿Quién invito a Damien a la video llamada?
Tweek observó con algo de gracia como la mirada del novio de su amigo se volvía muy hostil, sabía cómo era el "anticristo" cuando lo molestaban.
-Damien, vete bebé. -dijo Pip mientras besaba con cariño su mejilla.
-No quiero. -respondió seco, devolviéndole el beso en el mismo lugar. -Pero en serio ¿Ese no era tu acosador acaso? Fucker Shit, Shit Space...
-Space Guy... -Lo corrigió con molestia, notando que lo hacía apropósito. - Fucker Guy, pero eso no importa. Ya hablé con él y parece ser buen chico...
-¿No lo habías golpeado antes?
Otro de los chicos que no había dicho nada desde el incio se metió en la conversación, todos lo vieron, pareciera que no les importaban lo que hablaban, el solo los oía mientras buscaba un buen ángulo con la cámara frontal de su teléfono.
-Butters, cierra la boca. -Fue todo lo que salió de Tweek.
El nombrado solo largó una risa por su reacción, conociendo a mejor amigo, él lo más probable es que quiera olvidar la gran idiotez que cometió. No lo quiere decir en voz alta, pero al juzgar por su ligero rubor, estaba muy avergonzado por ese suceso.
Solo por hoy se quedaría callado, pero cuando volviera a Nueva York no dudaría en molestarlo con eso todos los días.
-¿Quieres mandarle una foto a tu novia? -Pip observaba con gracia como Butters trataba de todas las formas posible sacar una buena foto.
Tweek sintió un poco de envidia, si él estuviera allí lo más probable es que estaría sacándose muchas fotos con Leopold a su lado, incluso con Damien y Pip en una piscina.
Aunque si así fueran, no hubiera conocido a Craig...
No, no iba a agradecer perderse unas vacaciones con sus amigos.
-No, esta es para subirla. -dijo observando la computadora, que era de donde hacía su llamada. - Con Charlotte no necesito preparar tanto, ella me quiere al natural.
-Pobre de ella, debe amarte demasiado para soportar tu cara sin edición. -Damien miraba desafiante al menor.
Oh no, otras de sus peleas.
-Pip también debe amarte mucho soportar a alguien como tú.
Tweek prestó atención a lo que decían, notando como en unos segundos se desviaron por completo del tema.
-Chicos... -Pip abrazaba a su chico, tratando de calmarlo, aunque sabía que sus peleas no iban en serio.
-Leopold, estamos a una habitación de distancia.
-Ajá, ¿Y eso debería asustarme?
-¿¡Podríamos volver al tema!? -Cierta persona ya no aguantó más su estupida charla.
Todos observaron asustados el grito tan fuerte de Tweek, quien podrían jurar había roto los altavoces con su aguda voz.
Cada uno guardó silencio, esperaron a que Tweek siguiera hablando pues no querían hacerlo enojar mucho, sabían lo salvaje que se volvía, tal vez por eso ni Damien quería meterse cuando en verdad estaba sacado de casillas.
Siempre hacían lo posible por calmar a Tweek, por evitar que tenga emociones muy fuertes. No sabían si era por su bien o por el de ellos mismos.
Este suspiró, llevando sus manos a su cara mientras pensaba mejor que decir.
-Miran, hemos hablado toda la noche y se nota que es alguien bueno.
El silencio de sus amigos le advirtieron que ahora sí le estaban prestando total atención.
-Me preguntó muchas cosas, buscaba muchos temas de conversión y hasta mandaba imágenes graciosas... Y algo insinuantes... para hacerme reír. -Lo último lo dijo casi en un susurro, que fue oído por todos. - En verdad parece agradable.
-Tweek, no lo conoces de verdad, ¿Y si es alguien malo? -Trató de decir débilmente Phillip, teniendo miedo a la respuesta de su amigo.
Estaban muy lejos, si algo le llegara a pasar estarían totalmente en la nada.
-Pip, cuando empezabas a salir con Damien te advertíamos que salir con un viejo mayor de edad era peligroso y no nos hiciste caso...
-¡Hey! ¡Solo tengo veiniuno, mocoso! -El grito de Damien interrumpiendolo no se hizo esperar.
-Sí, sí, como sea. -Tweek ignoraba por completo la debil defensa de el "asalta cunas" del grupo.- Pero el punto es que si tú no me escuchaste esa ves, ¿Por qué yo lo haría ahora?
Pip sentía que se moría de vergüenza en ese mismo momento, porque en parte tenía razón, y las risas de Butters de fondo no ayudaban a su pena.
-Lo que dices de él suena como un acosador. -El azabache miraba a Tweek como si fuera la cosa más obvia del mundo.
-No, eso suena como alguien simpático, algo que evidentemente no entiendes. -Una sonrisa falsa acompañó a su respuesta.
Damien parecía haberse molestado aún más con sus palabras, pero Tweek inevitablemente se largó a reír de él.
-Te queremos Damien, no lo olvides.
Aunque no lo parecíera, Tweek adoraba al novio de su amigo, no solo por los lujos que le pagaba a Pip y ellos como muchos pensarían, sino porque este demostraba cada día cuanto lo amaba, era muy divertido pelear con él y siempre los protegía a todos, bajo cualquier circunstancia.
Supo muy bien como ganarse su confianza y cariño, sin duda se había vuelto parte del grupo desde que hizo oficial su relación.
Esperaba que nunca nada los separara, Butters y él siempre los incubrian en cualquier encuentro que tuvieran, no permitirían que nadie se interpusiera en la felicidad de su amigo, ni siquiera la policía.
-Buen -Volvió a hablar el único chico conectado por teléfono. - Esta tarde nos veremos en la plaza del pueblo, le devolveré su abrigo, hablaremos un rato y tal vez haga algo que lo arruine todo.
Empezó a reír como loco por no llorar, cuando pensaba en eso se daba cuenta de que tenía muchos márgenes de fallos, por lo tanto; De arruinar todo.
Los demás se daban cuanta del estado pesimisnta de Tweek en esos momento, así que se pusieron de acuerdo en que lo mejor sería dar su apoyo, por más que algunos no terminaran de estar de acuerdo.
-Calma Tweek, ten confianza. -Pip lo miró con una dulce sonrisa para calmarlo.
-Podrás manejarlo, tampoco es para tanto. -Damien rodó los ojos mientras sonreía de lado.
-Ya verás, ambos podrán pasar un buen rato. -Butters dejó su teléfono, pero ver directamente al lente de la computadora. - Todo irá bien.
-La voy a cagar. -Fue todo lo que le salió decir, por los nervios que le comían entero.
Craig caminaba de un lugar a otro en su pequeña habitación, en su cama tenía acostado de lado a lado a Clyde, mientras Token solo se encontraba sentado en el piso de piernas cruzadas, prestando completa atención al problema existencial de su amigo.
El chico del chuyo azul no podía manejar los nervios que le causaba la idea de pasar una tarde con el chico más lindo que ha conocido jamás.
-Amigo, relájate, no es la gran cosa. -Clyde trataba inútilmente de hacer que Craig se calmara, sentía que solo era un gran dramatismo.
-Es que en verdad quiero que salga bien, Clyde, ese chico me atrae mucho desde años y no quiero desaprovechar esta oportunidad oro.
El castaño se levantó de la cama para tomarlo de los hombros, sentándolo luego en donde antes fue su lugar.
-Hermano, solo mírate. -Hizo un juego de manos, señalando todo el cuerpo del azabache. - Ningún hombre puede resistirse a ti, lo conquistarás.
-Eso sonó muy gay... -dijo con gracia Token.
Ambos esperaban una respuesta inmediata, como normalmente ocurría cuando molestaban demasiado a Craig. Pero en cambio solo recibieron silencio, ni un golpe, queja o risa.
-Clyde, no es tan fácil.
-¿Ah no? ¿Por qué lo dices?
Sin pensarlo mucho Craig sacó su celular, buscó de entre sus aplicaciones aquella que más utilizaba todos los días y encontrándola como atajo en su pantalla.
Y más aún, ya tenía marcadas esas cuentas que visitaba todos los días.
-Este, es él.
Clyde y Token se acercaron para ver la última foto de la cuenta con el nombre "little_coffee_boy" que era la señalada por su amigo, en esta se veía a un chico rubio usando un largo suéter verde que le quedaba un poco grande, parecía que no llevaba nada abajo, en sus piernas mostraba unas medias que red bajo otras medias bucaneras negras.
-Este es uno de sus exs.
"tell_killed_kenny" era el nombre de una cuenta que contenía fotos de un joven rubio muy bien visto, no tenía muchas pero las pocas que tenía daban suficiente explicación: Un galán urbano.
-Estos son uno de sus mejores amigos y su novio.
"angel_and_demon" se notaba que era una cuenta compartida, la pareja eran de dos chicos, uno de cabello oscuro y otro rubio. Salían perfectos en cada foto que mostraba los múltiples lujos que se daban, siendo el último de ellos retratado en una foto muy romántica al atardecer en una playa.
-Y este, es su mejor amigo.
"bunny_love" esta última estaba llena de fotos de un chico que aparentaba cinco años menos que los que tenía, tenía poses y gestos sumamente tiernos que parecieron llamarle mucho la atención a Clyde.
Otra vez hubo un silencio en la habitación, las imágenes vistas quedaron en la mente de sus amigos, quienes iban pensando mejor en la situación en la que se había metido Craig.
Entonces, Clyde y Token se miraron mutuamente, sus ojos demostraron que pareciese compartían ideas, solo bastó que ambos asintieran para expresarle lo que pensaban muy animados.
-No tienes la más mínima posibilidad. -dijo sonriente el castaño.
No fue necesario esperar mucho para que el chico recibiera un golpe en el estómago que lo dejó sin aire, mientras que su amigo que lo escuchaba empezaba a entrar en una crisis que la podría definir como...
"La crisis por la primera cita futuramente fracasada".
Clyde estaba tirado en el piso por un dolor físico, Craig se acababa de tirar por un dolor emocional.
-No lo veas así. -Token tocó su hombro, haciendo que levante la vista del piso, pero sin pararse él. - Si las cosas no salen será una pena, pero no por eso te abstengas de la experiencia de estar con la persona que admiras.
Craig miró desde su lugar a su amigo, agradecía tanto tener a alguien como ese chico a su lado.
-Token, eso fue gay. -Entre quejidos se pudo oír la voz de su amigo adolorido.
Los otros dos rieron, mientras que el joven afroamericano ayudaba a ambos a levantarse del suelo.
-Lo sé, me lo pegó Craig.
Luego de esa mañana llena de emociones las horas parecieron irse volando, entre mensajase y mensaje llegaron a un punto en que cuando menos lo esperaron, pasaron de llorar por los nervios a llorar por llegar tarde a la hora acordada.
El encuentro era a las seis de la tarde y ya eran las cinco, sin siquiera saberlo ambos estaban en la misma situación.
Cada quien desde su lugar se empezó a preparar con una misma emoción, pero a la vez miedo.
Uno fue a buscar la mejor ropa que podría encontrar en su armario.
El otro fue a bañarse después de una semana sin hacerlo.
Uno buscaba un buen perfume para la ocasión de sus muchas opciones.
El otro buscaba ropa interior limpia.
Uno fue preparando su mejor y más disimulado maquillaje.
El otro al fin encontró una ropa decente para ese día.
Uno se preparó un café amargo muy cargado.
El otro buscó sus llaves y billetera.
Uno se tomó tres pastillas diferentes, para sobrellevar su propia cabeza.
El otro salió de casa.
No había mucha distancia de sus casas a la única plaza del pueblo, aun así se sintió un camino eterno para los dos. Lo veían como caminar en dirección a un abismo, ninguno sabía que ocurriría esa tarde, que vendría después de eso.
Ambos llegaban con los nervios al tope en la cabeza, con una incertidumbre digno de la primera vez. Más de un momento consideraron la idea de escapar, de abandonar todo y terminar dando una escusa barata del porque.
Pero al momento de verse frente a frente todo pareció desvanecerse
Los nervios y la impresión de tenerse cerca una vez más fue algo que los sofocaba, esta vez los dos eran concientes de quien tenían a su frente, no había una pantalla que ocultara su reacción, un emoji para dar gracia o una imagen para inicar la conversación.
A los dos les carcomía la duda de que harían en ese momento, que podría salir de ellos dos.
¿Podía salir algo de ellos dos en primer lugar?
Se miraron desde su lugar, sin emitir palabra alguna, no sabían que podrían decir para aliviar el ambiente que se formó al rededor.
-Hey.
-H-hey.
Hablaron al mismo tiempo, lo peor es que ninguno pudo decir algo más que eso, cierta vergüenza nacía de esa incapacidad de formular palabras que los acompañaba ese día.
Pero se les era inevitable.
¿Cómo se iniciaba una conversación con alguien que siempre viste a través de una pantalla?
¿Cómo hablar con esa persona que sabes vió cada cosa que publicaste, que te comentaba cosas endiosando tu cuerpo y belleza?
¿Cómo hablar con el chico más bello que has conocido, ese que te robaba suspiros con las imagenes que subía y creías jamás conocerías?
Y que en el caso de Tweek, era inciar una conversación con alguien que ayer no sabía su identidad y lo había golpeado en el estómago por no saber cómo reaccionar a una ofensa y en lo que creía que en ese momento era un acoso por parte de un desconocido.
Bueno, tal vez, debía empezar devolviéndole su pertenecía.
-¡Tú abrigo! -dijo en voz alta el rubio, levantando la prenda con ambas manos y tirándole a la cara del otro.
Decir que no le dolió sería una gran mentira, fue muy violenta la manera en que le tiró el abrigo, pero el mayor no quería mostrarse débil ese día.
-Eh, gracias supongo. -Craig tomó el abrigo en sus manos, luego se lo ató en la cintura, no le gustaba llevarlo en las manos.
Luego de eso ambos quedaron en silencio, acercandose lo más disimulado posible pero mirando a su alrededor, esperando algo del otro.
Una invitación, tal vez.
-¿Te gustaría tomar un café? -La ansiada pregunta nació de Craig.
-Sí, claro que sí. -contestó el rubio al instante, haciendo notar sus nervios por un pequeño tic.
Que, por suerte para él, Craig no lo había notado.
-Pues vamos, conozco un lugar.
Sin más que decir el chico caminó en dirección de donde había venido, siendo de guía para el rubio que no conocía nada el lugar.
Fueron caminando en silencio, ninguno sabía que decir o hacer.
En un momento Tweek recordó una de esas tipicas escenas en las peliculas romanticas, no sabía si era conveninte en el momento, digo, ambos eran hombres. Pero aun así, perdió un poco su timidez y se acomodó muy pegado a Craig.
Abrazó su brazo izquierdo tratando de fingir una indiferencia inexistente, por dentro solo se moría de pena ¿Era buena idea hacer eso con alguien que acabas de conocer en persona? Era como tener una cita con alguien que conoces en esas aplicaciones de cotilleo.
¿Y cómo se actuaba en esa situación?
Por su parte Craig no sabía si sentirse en el mismo cielo, o convulcionar en el piso de vergüenza, imploraba a quien sea lo que escuchara que Tweek no se haya dado cuenta del calor que venía subiendo por sus mejillas.
Lo miraba de reojo para que no se diera cuenta, hoy traía un sueter largo, una falda a cuadros, unas pantimedias negras y unas botas bucaneras que lo volvían loco. Sin duda era un outfit perfecto para Boy.
Bueno, Tweek.
Por su mente empezó a rondar una idea algo descabellada, que era la de que Tweek en verdad se había esforzado por verse increíble, solo para él.
Aunque casi al instante la descartó, sería sentirse demasido importante como para que el mismisimo Boy, Tweek, se interesara en verse bien por él.
Lejos de lo que Craig podría imaginar, Tweek lo reconocía muy bien ¿Cómo no hacerlo, si las notificaciones suyas siempre eran las primeras en aparecer? En cada foto que tenía siempre había un comentario y un corazón de su parte.
"Eres perfecto" "Pareces un ángel" "Sin importar que, no dejes de ser tu mismo".
"Tú eres lo único que me hace más feliz ahora."
Al recordar eso, el chico no pudo evitar que un rubor salvaje lo atacara desprevenido, últimamente le estaba ocurriendo mucho ese día.
Es que le fue inevitable, era muy diferente leer al usuario de internet que comenta cosas así a través de una pantalla, a tenerlo abrazado caminando a tu lado para ir a tomar café juntos.
Estaba junto a la persona que tomaba capturas a sus historias, veía cada foto que subía y tal vez se tocaba viendo sus fotos.
Sí, ese chico tenía cara de usar mucho la mano derecha, y no para escribir exactamente.
Tweek empezaba a preguntarse si había sido una buena idea ir junto a su fan más... Peculiar. Estaba pensando que sería buena idea soltarlo en ese momento y salir corriendo.
Respiró ondo e hizo lo imposible por enfriar su mente.
Desde un inicio estaba muy emocionado de encontrarse con el chico que escribía tantas cursilerías públicamente en los comentarios, tal vez sus paranoias le estaban jugando una mala pasada, pero estaba más nervioso.
-Ya llegamos. -habló el azabache, para sacarlo de sus pensamientos.
A Tweek no le salieron palabras, sólo pudo asentir y soltar su agarre para meterse adentro del local.
Una vez más, ni bien había cruzado el marco de la puerta pudo sentir que todos los lugareños allí presentes estaban mirándolo, con ojos fríos y juzgadores que lo dejaban helado en mi lugar, sin poder dar un paso más.
Mientras Craig se puso a su lado, se había dado cuenta de la mirada algo en shock con la que observaba a los pocos clientes del lugar, que apenas se habían dado cuenta de su presencia.
No pudo evitar preocuparse por él.
Con mucha lentitud pasó su mano hasta llegar a la suya con algo de timidez, pero apenas tuvo contacto corporal con él Tweek alejó la mano de su tacto con más violencia de la esperada.
Pareciera que hubiera sido más por miedo y sorpresa que otra cosa.
-Oye ¿Estas bien? -preguntó con delicadeza.
-S-sí, claro que sí.
Pasaron algunos minutos que Craig dejó pasar para ver cómo se ponía su acompañante, este empezaba a caminar por las mesas pero no veía cambios en su manera de actuar ni en sus constantes temblores que lo dejaban en evidencia de que no se sentía bien.
-No te veo bien... -Volvió a tomar su mano, haciendo que esta vez Tweek lo vea sorprendido y se detuviera. - ¿Estás seguro?
-En serio, n-no me pasa nada.
Tras eso el rubio esperó respuesta, pero Craig pareciera estar pensando en otra cosa que lo tenía en las nubes, ni siquiera lo soltaba y eso se le empezaba a hacer raro.
Pero Tweek no estaba bien desde que entraron, y Craig empezaba a ver el porque.
El rubio estaba punto de preguntar el porque de su interrogario, cuando sintió como el chico lo tiró del brazo e hizo que lo siguiera a las rastras, en dirección a la salida del local.
-¿A dónde vamos? -habló, pero pareciera que no lo escuchaba.
Terminaron por salir del lugar, Craig quedó un momento mirando de un lugar a otro en la acera, para luego seguir su paso.
Cuando pareció encontrar lo que buscaba empezó a tirar más de Tweek, haciendo que lo siguiera a quien sabe donde con pasos muy apresurados.
Había encontrado el lugar donde su compañía podría estar más comodo.
- Oye, OYE. -Tweek trataba de llamar su atención para que se detuviera.
-Solo sígueme, en serio. -Su agarre pasó a ser suave, tomando la mano a su compañero con timidez. - Sé dónde te sentirás mejor.
Por dentro el joven rubio se preguntaba una y otra vez si era buena idea seguirlo a quien sabe donde. Podría acabar en un horrible secuestro, vendiendo sus órganos a alguna organización china del mercado negro, poniendo un precio plus por ser los órganos de un "famoso".
O, solo podría llevarlo a un lugar calmado y ya.
Tweek fue analizando todo a su paso, viendo todas sus rutas de escape en caso de ser un acto criminal, dándose cuenta que cada vez había menos civilización a la vista, dando el escenario perfecto para una violación o un asesinato.
Cada vez se aterraba más con la idea de que algo horrible pasaría, y con su suerte era muy posible.
-¡Llegamos..!
Las palabras de Craig se vieron interrumpidas por un puñetazo en la cara que lo hizo caer al piso, que le trajo un horrible deja vú de ya haber vivido algo así tan solo un día antes.
Tweek miró con temor a su alrededor, dándose cuenta que solo era un parque cualquiera que daba con un lindo lago en frente. Al instante se emocionó al ver tan lindo paisaje que podía tener al alcance, sin casi nadie cerca y más pensando en el pronto atardecer que podría contemplar.
Miró con una sonrisa a la persona que lo trajo allí, dándose cuenta al instante que estaba tirado en el piso adolorido puesto que lo acababa de golpear por temor a que le hiciera daño.
-Espero que te haya gustado. -dijo apenas el azabache, llevando su mano a su roja mejilla.
-M-me encantó. -Apenas tenía una leve sonrisa, se sentía muy avergonzado por lo que acababa de hacer.
A Craig no le salió enojarse con el chico, lo veía tan apenado por sus actos, sin contar que hace unos minutos estaba tan mal que no paraba de temblar ¿Se veía como un monstruo enojándose con alguien quien evidentemente no está bien? Pues sentía que sí, y no se arriesgaría a ello.
Miro a su alrededor, divisando una banquina muy cerca de ellos, se veía perfecta para dos personas.
-Podemos quedarnos aquí. -Apuntó con la vista al lugar nombrado.
Tweek se sentó con cuidado, dejando lugar para que el otro se sentara, pero cuando pareciera que lo haría, este fue corriendo por la dirección donde antes habían venido, junto a un grito de "¡Ya vuelvo, esperame!".
Y eso hizo, quedo sentado allí, esperando a que su cita volviera.
¿Era una cita, no?
Antes de empezar con sus paranoias prefirió tomar su celular y hacer otras cosas, como sacar fotos a ese bonito paisaje semi otoñal, lo más probable es que sus seguidores lo amarían.
Al terminar de publicar su foto pudo oír alguien acercándose a él, dándose cuanta al levantar la cabeza que se trataba de Craig, quien traía una bolsa de papel algo grande consigo.
-Conseguí algunos sándwiches y café frio para ti... -Fue sacando las cosas de esa bolsa, mostrándolas al sorprendido Tweek. - También unos dulces por si te apetece más tarde.
Se sentó a su lado, mientras controlaba que todo sea lo que había pedido, tenía una pequeña sonrisa al corroborar que todo estaba en su debido.
Dio a Tweek el dichoso café frio, este lo tomo en sus manos sin problemas, pero no dejaba de verlo de una manera muy extraña. Indescifrable, sería la palabra que Craig le pondría a ello.
Porque en serio, no podría decir con exactitud en que estaba pensando su contrario en ese momento.
-¿No te gusta? No son como los de St*rbucks pero...
-¿Por qué hiciste esto? -Lo interrumpió antes de que siguiera con sus palabras.
En ese momento no supo que responder, la pregunta lo tomó muy desprevenido además que sentía que la respuesta era algo obvio.
-Es que pareciera que te incomodaba estar con esas personas así que pensé que preferirías estar en un lugar más solitario... -Sonreía mientras daba su respuesta, pero una vez más fue interrumpido.
-No, digo ¡AGH! -Se tomaba de los pelos por no poder formular bien su pregunta. - ¿Por qué no solo nos quedamos allí? ¿Por qué preferiste salir y comprar cosas de una tienda, en lugar de quedarte en un cómodo café?
Tweek no podía entenderlo, siempre que salía con sus padres ignoraban sus paranoias, cuando iba con sus amigos ellos solo lo calmaban, y con sus parejas siempre había hecho hasta lo imposible para aparentar calma.
¿Tal obvio era? ¿O Craig era muy perceptivo?
-¡Porque tú no te sentías bien allí! -La manera en la que levantó la voz lo sacó del mar de pensamientos en los que se había sumergido. - Y-yo, quiero que disfrutes mucho esto, el poco tiempo que puedes estar conmigo ¡Quiero que la pases bien de principio a fin! ¡Que esta cita se te sea inolvidable!
Craig se había concentrado tanto en decirle sus pensamientos a Tweek que no notaba que estaba gritando, y más aún, que le estaba demostrando al chico cuanto se estaba sobre esforzando porque las cosas salgan bien.
Tras eso ninguno de los dos se salvó del color rojo que invadieron sus rostros, uno estaba más avergonzado que él otro, se sentían como dos nenas en su primera cita al reaccionar de manera tan boba por cosas así, estaban en un encuentro con otro chico, debían mantener la compostura.
-¡Ah, prueba que tal el sándwich! -Craig tomo en su mano el primer aperitivo a su alcance, tratando inútilmente de aparentar normalidad,
-¡Sí, claro! -Tweek siguió su acción, haciendo exactamente lo mismo que el otro, fallando en ocultar su pena.
Ese chico estaba muy desesperado por hacer las cosas bien, Tweek creía que era el único que estaba en esa situación, pero estaba muy equivocado.
Y a decir verdad, a Craig si le estaba saliendo. Por lo menos él no lo había golpeado en medio de una cita.
Oh, sí, había aceptado que estaba en una cita ¡Estaban en una cita! Y seguro la peor que haya podido vivir el pobre de Craig. Tweek era su ídolo, que imagen más decepcionante se estaba llevando.
-Sabe bien... -murmuró el azabache a su lado.
-Sí, nada mal.
Hubo un instante en que ninguno de los dos supo que podría decir para no arruinarlo todo, sin saberlos ambos estaban pensando exactamente lo mismo, se encontraban compartiendo el miedo de perder la oportunidad de conocer de verdad a alguien que podría ser muy especial.
Nada era igual detrás de la pantalla, esa verdad parecía patearles la cara.
Pero ni uno de los dos planeaba perder la esperanza de que todo siga bien, de que el resto de la tarde las cosas pasen a mejor.
-Y ¿Cómo es Nueva York?
Tweek observó al chico a su lado, agradeciendo en su interior de que alguno de los dos hubiera iniciado la conversación, si eso hubiera quedado a su cuidado lo más probable es que se hubieran quedado así hasta la noche.
-Es... Linda, acogedora si le tomas cariño y MUY grande. -decía mientras recordaba con dulce alegría los mejores momentos vividos en la gran manzana.
-Así que siempre estuviste allí.
-Sí, nací en la ciudad, me acostumbré al ambiente céntrico desde que abrí los ojos. -Hizo una pequeña pausa para ver directamente a Craig. - La verdad es que estas vacaciones están siendo algo nuevas para mí.
-Me lo imagino...
Craig se dio cuenta de su mirada, por un minuto se sintió verdaderamente especial.
-¿Y tú? ¿Siempre has estado aquí?
-Ah, sí, nací en South Park y nunca he salido aquí... -Al instante un recuerdo lo golpe, avisándole que estaba mintiendo. - Bueno, excepto de un viaje a alguna selva del Perú por culpa de unos chicos de la escuela que querían formar una banda de Flauta peruana. Palabras claves: idiotas, confusión y agentes de Inmigración.
El rubio lo observo extrañado, esperando alguna señal de que era una broma, pero luego de múltiples asentimientos se dio cuenta que Craig hablaba en serio, lo que no evito que largara una pequeña risa.
-Eso suena muy loco e irreal. -Seguía esperando alguna señal de broma, pero en serio no había nada ahí que le advirtiera de eso.
-Y lo fue en su momento, no te culpo.
No pudo evitar reír al recordar esa anécdota, aunque en su momento solo podía pensar en lo idiota que fue por meterse con los imbéciles de Stan y los otros dos.
-Aunque sí, no he salido mucho del pueblo. Y ahora que no vivo con mis padres me es aún más imposible.
Era muy tarde cuando Craig se dio cuenta que había hablado del tema que más odiaba tocar, y que al parecer por su expresión a su compañero ya le había picado el bicho de la curiosidad.
-¿Por qué no vives con tus padres?
Tweek tenía genuina curiosidad por ello, y tal vez eso fue lo que no le dejó ver la respuesta algo obvia.
El silencio del azabache lo hizo caer en cuenta del error al preguntar eso, ver los movimientos de cabeza le advirtieron que pudo haberla cagado y oír un suspiro solo le confirmo que ya, lo había arruinado.
-Digamos que no se sentían cómodos con mi presencia en su casa y yo igual, tomémoslo como un acuerdo mutuo de negarme su lazo de sangre.
Lanzo una risa muy amarga, trataba con todas sus fuerzas de no hacer de ese un momento triste. Era consiente que tal vez Tweek no entienda lo que es el rechazo de un familiar solo por tu orientación sexual.
Porque él siempre fue aceptado, él siempre tenía el apoyo de sus padres tras de sí.
-Oh... -No le salió otra respuesta.
Tal vez en no vivió un rechazo directo de su familia, y si lo pensaba mejor, si hubiera sido ese el caso él tenía a sus amigos, grandes defensores de la comunidad LGBT desde su salida del closet.
Pero él era testigo de lo mierda que podían ser las personas en general.
Se dio cuenta entonces de que ambos se habían callado, pero Tweek no permitiría que su conversación de muriera allí.
-Y ¿Vas a la escuela? Recuerdo que ayer mencionaste que te interesaba la astronomía ¿Te interesa estudiar algo de eso?
Apenas terminó de hablar, vio como Craig se acomodaba mejor en el lugar con una débil sonrisa.
-Sí, la verdad es que la astronomía es algo que me interesa mucho, es espacio es tan inmenso e interesante, sería alucinante ser descubridor de algún nuevo astro.
Craig seguía y seguía hablando de las galaxias, pero había algo en su mirada que lo hacía querer seguir escuchándolo. Sus ojos estaban iluminados de la felicidad de hablar de su gran afición, y eso de alguna forma revolvía el corazón de Tweek por una ternura rara e inexplicable.
Y así pasó la tarde, entre estrellas y mucho café, frío, pero café después de todo.
De sus aficiones pasaron a sus gustos culposos, luego las cosas que no le gustaban, luego citas de diálogos de una serie que seguían en común, hasta terminar en una risa sin razón aparente, una que nació de una frase mal dicha que luego fue olvidada, solo para reír por reír.
El sol se puso, nubes oscuras se aproximaban, pero ninguno de los dos prestó atención a ello. Solo se concentraron en hacer lo imposible por no dejar que su charla se muera, era la primera y última que tal vez tendrían entre ídolo y fan.
-Oye, Tweek...
En un momento Craig fue deteniendo sus palabras, su compañero en el banco no dejaba de reír por el ultimo chiste que habían dicho, pero su sonora risa fue detenida por la gran mano del azabache acariciando su mejilla.
Cuando volvió en sí, se dio cuenta que este parecía estarlo mirando de manera rara, como sumergido completamente en algo.
-¿Si...? -Las palabras apenas le salían.
Miles de ideas de lo que le quería decir pasaron por su mente, más aun viendo como este cada vez se acercaba más a si, haciendo que todas sus alertas se prendieran.
-Yo...
Lo tenía peligrosamente muy cerca de su rostro, haciendo que un rubor intruso lo atacara de la nada.
Inconsciente de ellos, él estaba esperando una acción especial, sus labios lo hacían notar, no entendía cómo podía llegar a eso de la nada, pero por algún motivo se sentía preparado para ello.
Dos adolescentes, en esa época del año donde nacían romances efímeros, con una noche que les saludaba con romántica emoción.
Estaba más que preparado para ello, pero hubo un cambio de dirección, que hizo tener la mejilla de Craig al lado de la suya.
Y fue entonces cuando se dio cuenta, que lo que el chico quería era ver algo detrás suyo.
No tuvo tiempo para sentirse un idiota y autodiarse, pues ya tenía la mano de Craig sosteniendo la suya, pidiendo a jalonazos que se levantara.
-¡Corre! -Fue todo lo que grito el chico, mientras lo levantaba del lugar y lo hacía correr.
Al principio Tweek lo obedecio, levantando un poco de velocidad, pero luego se hizo la estúpida pregunta del porque lo estaba haciendo, así que hizo algo que no debía.
Se detuvo.
-¿¡Pero qué carajos...!? -gritó por instinto.
Había un gran perro que venía corriendo en su dirección, ladrando con típica furia animal, muy notoriamente deseoso de despedazar su piel.
-¡CORRE! ¡Sé lo que te digo! ¡Debemos correr! -Craig llegó a su lado, lo tiró para que lo siguiera, con más violencia que todas las veces anteriores.
Pasaron de una tarde bonita y casi perfecta, a estar corriendo por las calles del pueblo raramente vacías.
Corrieron, dieron vuelta miles de veces las mismas calles, saltaban de ser necesario, todo esperando que ese maldito perro se cansara de su persecución. Ellos ya no aguantaban más, pero entre quedarse sin aliento a que los muerda un pitbull sediento de sangre, era obvio que preferían mil veces morir sin aire.
No sabían en que momento el animal se les había perdido, pero no estuvieron tranquilos esta estar ambos arriba de una banquilla en la acera, Tweek tenía en sus brazos a Craig, temblaban de solo pensar en que esa cosa apareciera y los atacara a los dos al mismo tiempo.
Sería un premio doble para el perro.
-¡Ese perro es un hijo de puta! -exclamó con molestia Craig, sin dejar de sostenerse de los hombros de Tweek. - Los dueños lo dejan y siempre va en busca de morder a alguien.
-Oh Jesus, casi morimos allí... -Trataba de recuperar el aire perdido, sin soltar de sus brazos a su compañero.
A ambos les importaba muy poco que tuvieran una cercanía muy íntima, lo único que les importaba era que esa maquina de matar no volviera a aparecer.
-Sí, por lo menos estamos aquí a salvo.
-Sí, por lo menos.
Las tragedias parecían alinearse ese día, pues al terminar de decir eso las nubes que desde la tarde amenazaban con atacar empezaron a soltar un diluvio que desde el principio fue muy fuerte.
-¡NO JODAN! ¿¡TENÍA QUE LLOVER JUSTO HOY!? -Sus gritos bajo el agua estuvieron sincronizados.
No fue necesario que ninguno dijera nada, Craig por su propia cuenta reforzó su agarre a Tweek, mientras que este lo acomodaba mejor en sus manos, para asegurarse de no echarlo en el camino de lo que sería otra corrida más.
Se bajó de la banquilla, para su única suerte había un pequeño negocio que mantenía un techo que los podría proteger.
Y allí fue Tweek, teniendo en brazos a alguien más grande que él, llevándolos a protegerse inútilmente de la lluvia, puesto que ya estaban completamente mojados.
Cuando llegaron a su refugio, el rubio hizo todo lo posible por bajar con cuidado a su acompañante, fallando al ver como este se caía al piso, teniendo como único cojín su abrigo antes atado a su cintura.
-El clima es una mierda. -dijo mientras se levantaba del piso.
-Exacto. -Lo siguió el chico a su lado.
La lluvia les dio el silencio necesario para que pensaran en lo que acababa de pasar, en la gran idiotez que por suerte nadie vio, lo de correr como locos por un perro y de cómo uno estuvo arriba del otro bajo la lluvia.
Si hubiera competencia de pasar penas, Craig se sentiría el vencedor de estas.
Lo único que quería era desaparecer, ¿De verdad el chico en falda lo llevó en brazos, cual damisela en apuros, hasta el lugar donde estaban?
Solo guardaron silencio, cada quien tenía la mente en las cosas que sentían que hicieron, en sus errores en el día y en las pocas probabilidades de salvar los últimos minutos del día.
Fue entonces cuando Tweek, recordó que tenía algo pendiente.
-Quiero pedirte perdón por lo del otro día.
Tweek siempre tenía la atención de Craig cuando hablaba, pero jamás había quedado tan atento a lo que podría decirle.
-Yo... Es que ¡Argh! ¡No lo pude evitar! ¿¡Bien!?
Esa forma de levantar la voz logró asustar al otro, es que en serio no se esperaba eso.
-Siempre me han tratado como alguien débil ¿Sí? Siempre creen que solo por llevar faldas, crop-tops, short o cualquier ropa "femenina" soy débil ¿¡Acaso la ropa femenina es sinónimo de debilidad!?
Tweek respiró hondo, ese tema era muy delicado para él porque siempre le había traído un sinfín de complejos que arruinaban su vida en el pasado.
Tenía el cabello un poco largo, la voz aguda cuando se desesperaba y ya lo tachaban de ser un niño frágil, un bebito, un estúpido que necesita cuidado. Y ni hablar cuando creció y se aficionó por la ropa bonita.
-Hey, sí. Eso ya no importa, claro que te perdono. -La respuesta de Craig no se hizo esperar.
Esta venía con un golpe en el hombro, de verdad no quería hacer sentir mal a su ídolo en esa situación, y aunque no lo crea Tweek se había dado cuenta de esa acción desesperada.
Sintió que unas palabras se atoraban en su garganta, esas que siempre soñó con decirle a esas personas que le hablaron solo por ser "famoso" en internet.
En cambio, solo se reía, una risa muy sonora que llegó a dar repelús al confundido Craig, que no entendía a que venía ello.
-¿Sabes? Hace un mes una revista en Nueva York me hizo una entrevista, ¿La viste, Craig?
Este incrédulo total de lo que le hablaba solo negó con la cabeza.
-Ese día me hicieron preguntas que se sintieron muy raras para mí -Tweek hizo una pausa, solo miraba al frente mientras hablaba. - En una en particular me preguntaron sobre mis actividades deportivas, les dije que he practicado boxeo desde hace cuatro años.
Su compañero parecía cada vez más confundido, no sabía si por lo que hablaba o del porqué del mismo tema.
-¿Tu sabias que practicaba boxeo? ¿Te imaginabas algo así de mi?
Esa pregunta realmente lo hizo pensar, de saberlo creía que era obvio que no lo sabría, pero de imaginarlo. Jamás imaginó algo así, ni se le hubiera cruzado por la cabeza.
-No, la verdad es que no. -Sólo pudo decir la verdad.
-No, nadie realmente espera eso. -La forma en que pronunció ello hizo denotar la decepción que sintió ante esa respuesta del que se supone era su mayor fan.
Siempre las personas lo decepcionaban con esa respuesta.
-La respuesta más esperada era danza, aeróbicos, pero cuando les dije que no soy bueno bailando casi se caen de espalda.
Hubo un pensamiento en la mente Craig, que prefirió guardar, pero en realidad el también se sorprendió mucho por esa respuesta. El esperaba lo mismo que todos los demás sin saberlo.
-¿En serio lo tomaban tan desprevenidos? -Parecía más una queja en el aire, que necesitaba ser librada.- Tuve un tiempo un feed entero en grises que estaba lleno de fotos en el lugar donde practico siempre, o en el gimnasio donde voy normalmente. Maldita sea, se ve el saco de boxeo al fondo siempre.
Craig pudo recordar esas fotos, el tenía razón, hubo un tiempo en que las imágenes no perdían su tono agradable femenil, pero había tonos y escenarios algo "rudos" que contrastaba muy bien.
-Pero muchos lo olvidan, tal vez porque esas fotos no pegaban con la imagen de "Boy".
Luego de eso Tweek no dijo nada más, la culpa vino al instante tras el momento de desahogo del rubio.
Craig se había dado cuenta que el había caído en todos esos pensamientos que los demás fans tenían, estaba al mismo nivel que todos los demás. Realmente no tenía nada especial que lo hiciera destacar entre los miles y miles de seguidores de "Boy ".
-Mira, Craig. Lamento lo de ese día, reconozco que malinterpreté tus intenciones y me arrepiento, en verdad ahora me doy cuenta que eres un chico maravilloso.
Craig sintió que un millón de mariposas volaban sin parar por el interior de su estómago, lo que Tweek le hizo sentir era inexplicable.
Estaba pasando por una montaña rusa de emociones.
-Pero. -Oír un pero fue como caer del cielo y golpearse contra el suelo. - Espero que tú entiendas que no soy alguien débil, no necesito protección.
Esta vez Tweek se giró, dejando ver su pequeña sonrisa mientras lo observaba a los ojos.
-No soy Boy, un chico super mono en internet, que es dulce y amoroso con otros. Yo soy Tweek, alguien con serios problemas mentales, que grita cuando se pone nervioso y es violento bajo presión.
Sorpresivamente, pudo sentir como el rubio lo fue tomando de las manos, tomando las de Craig y envolviéndolas con las suyas, atrayéndolo hacia el.
-Este día me lo pasé muy bien conociéndote, jamás había logrado tener tanta química con alguien. -El chico rio por lo bajo, tratando de disimular su vergüenza. - Y, si estás dispuesto a tener a Tweek de tu lado, entonces me encantaría hacer el intento de ser más cercanos.
Craig se quedó sin palabras, en verdad no podía creer que el chico de sus sueños le dijera eso.
No, no podía creer que el chico de sus sueños no era el chico de sus sueños.
Ese chico, Tweek Tweak era molesto, gritón, paranoico, sacaba conclusiones apresuradas y lo había golpeado en el estómago un día atrás. Era todo un desastre.
Y por eso mismo, sentía que Tweek era perfecto.
No era un personaje idealizado de internet, era alguien real lleno de defectos. Hoy conoció una parte del chico que lo había enamorado por fotos, esa parte humana que hizo que empezara a sentir el verdadero sentimiento del gustar y no el enamorar falso y superficial de una pantalla.
Ya había llegado hasta allí, no volvería atrás ni dejaría pasar más tiempo.
Cuando reaccionó, lo único que Craig hizo fue estirar el chuyo de su cabeza lo suficiente para ocultar un poco su cara, se había puesto muy rojo por lo que estaba por decir, y Tweek lo había notado.
-Yo, estaba locamente enamorado de Boy, él era mi chico ideal hasta el día de hoy.
Eso fue suficiente para que Tweek bajara la mirada, sonreía para si mismo, porque juraría haber pasado por algo así más de miles de veces, realmente no esperaba que esa sea la excepción.
-Porque hoy he conocido a Tweek Tweak. -Craig siguió hablando, y eso lo sorprendió. - Un chico lleno de defectos pero que es perfecto para mi... Y que en verdad me gusta.
El tiempo parecía estar de su lado, puesto que sus palabras vinieron seguidas de la calma luego de la tormenta, trayendo consigo aún más eco en ellas.
Por dentro Craig se maldecía una y otra vez, de seguro ahora Tweek lo odiaría, sentía que lo había arruinado todo por lo que se había esforzado, la apenas amistad que había creado.
Antes de lo esperado, justo cuando estaba resignado de que ya lo había cagado por completo, pudo un bruto movimiento que lo llevó más al frente, contrastando con una sensación de suaves labios ajenos posarse en los suyos.
Su suavidad y finura no eran comparables con nada que haya sentido antes, era como estar en las nubes.
Abrió los ojos, tal vez para asegurarse que no era un sueño, confirmando que en verdad era ese bello chico rubio era quien lo estaba besando. Quien acababa de dar el primer gran paso fue Tweek, un beso de la nada luego de su confesión de amor.
No quería que ese momento acabara, sabía que podría significar eso.
-No te creas que ya somos "eso", esto es solo el inicio para probar algo nuevo. -susurró sobre sus labios, enarcando una dulce sonrisa tras ello.
"Un romance de verano." Pensó Craig, entendía muy bien a que se refería Tweek.
Con la lluvia ya parada, era momento de aprovechar para volver a su casa, antes que siguiera el nubarrón hasta quien sabe que hora.
Y así fue, Tweek se dio vuelta en su lugar y empezó a caminar. Al verlo de atrás Craig sentía que sus caderas traían un movimiento único, hipnotizante, o tal vez solo era el éxtasis de sus labios que aún no le dejaban volver a la realidad del todo.
-Llámame loco si quieres... -Algo más alejado de él, Tweek detuvo su paso para dirigirle las palabras. - Pero me encantaría pasarla experimentando contigo este verano.
Giró un poco su cabeza, pudo encontrarse con la mirada del mayor, ambos en sus ojos terminaron de cerrar un acuerdo que los ataba a estar juntos el resto de lo que quedan de las vacaciones.
No fue necesario nada más, ya era hora de volver a casa.
Con una sonrisa cada quien siguió su camino, antes que el diluvio volviera a atacar, pero dejando una despedida en el aire que prometía otro encuentro, y otro, y otro. Y muchos más.
-Adiós, Craig.
Una publicación estaba creandose entre sus dedos, tenía adjunta una foto desprevenida de su acompañante de la tarde.
-Adiós, cariño.
Sus caminos se separarón, hubo una publicación que los unió esa noche.
little_coffee_boy Iniciando un buen verano space_fucker_guy
#summertime #soth #coffee #and #stars
