THIRD CHAPTER UP! :o Oh, realmente estoy impresionante de la velocidad con la que he adelantado el fanfic. Creo que jamás había estado tan entusiasmada por continuar una historia =3 la verdad es que a mi, en lo personal, me gusta mucho y parece que ha caído bastante bien.

Con respecto a los capítulos anteriores pues… terminé enamorándome locamente de Reno =3 y cabe destacar que antes de escribir la historia, aunque me parecía guapo, me era totalmente indiferente. Lástima que ¡bueno! Ya se enteraran =P.

Una vez más, MILES DE MILLONES DE GRACIAS A TODAS LAS QUE HAN DEJAJO REVIEWS (todavía ningún chico lo ha hecho): Tifaina, Aguante yo/Pame, PJ, Kira-Neko-Chan , Tifa chan at your service , Sugar, y Neus =) esto es por ustedes chicas ¡Un beso!

Y aquí les dejo con una nueva parte de esta enredada historia. Espero les resulte tan interesante como los capítulos anteriores.

Y ya lo saben: Ni FF ni las canciones que puedan utilizar para la elaboración de esta historia es mío. Pero si alguien se decide y me regala una parte no me quejo =D (nah! Imposible =()

Frutas, ellos y yo.

Capítulo III

"Feliz cumpleaños"

- Argh

Tifa, aún somnolienta, se levantaba de la cama con mala gana y se llevaba las manos al vientre. Sí, otra vez el pequeño estaba haciendo de las suyas.

- Con que te gusta pelear con la barriga de mamá, ¿eh?- le cuestionaba con extrema dulzura a la criatura que yacía dentro de ella- Ya te daré unas cuantas lecciones cuando crezcas, al menos mami es buena en eso.

Terminó de despertarse y decidió darse un baño y acicalarse, tal como lo hacía todos los días. Se vistió con un vestido holgado de color verde pino y cuyo largo rozaba las rodillas y unos zapatos planos del mismo color. Ya lista, salió en busca de su amiga para desayunar y continuar con la tarea que habían empezado hacía un día. Recordó como había finalizado la sesión del día anterior.

FLASHBACK

- ¡Quién lo pensaría!- comentó Yuffie cuando su amiga terminó el relato- No puedo negar que me extrañaba lo cercana que se había tornado su relación, al punto de formar una amistad; pero jamás pensé en que hubiese existido algo tan intenso entre ustedes.

- Si tú te sorprendes, entonces no quiero imaginarme la reacción de los demás cuando se enteren- señaló Tifa mientras se sonreía con picardía- pero me muero por saber qué dirá Reno cuando sepa que lo nuestro salió a la luz.

- ¿Tienes idea alguna sobre lo que te dirá?- le interrogó la joven castaña.

- Probablemente me salga con una de las suyas al principio- decía divertida la morena- pero se sentirá contento de que lo haya hecho, incluso a mí me contenta.

Yuffie le sonrió y puso las hojas y la pluma sobre el escritorio.

- Bien, continuaremos mañana- finalizó.

FIN FLASHBACK

Finalmente, llegó al comedor en donde su amiga la saludó efusivamente y se sentó en la mesa principal.

- ¿Qué tal dormiste hoy?- le preguntó la princesa wutainenese- ¿Ha vuelto a hacer fiesta allí dentro?- dicho eso apuntó con la vista al vientre de la morena.

-Sí- respondió mientras dirigía su mirada al mismo sitio- últimamente se resiste a quedarse en paz.

La castaña rió con ternura ante el comentario. Recordó los tiempos en los que ambas se conocieron, cuando eran unas jovencitas. ¡Y pensar que ahora su amiga albergaba una nueva vida dentro de ella!

Desayunaron, hablaron un poco y luego se dirigieron al estudio, el lugar en el que llevaban a cabo aquella labor tan controvertida.

Tifa tomó asiento en la misma butaca del día anterior mientras Yuffie buscaba sus implementos en las gavetas del escritorio y posteriormente se sentó frente a este. Ya habiendo teniendo todo lo necesario y dirigiendo sus dedos al botón "start" de la grabadora, la castaña comenzó a interrogar a la encinta.

- Entonces, ¿Quién fue la próxima víctima?- dijo ello mientras mostraba en su cara una sonrisa de complicidad.

- Hmmm- murmuró la morena- antes de la otra víctima- le correspondió la sonrisa pero y luego se hizo una expresión de serenidad en su rostro-, hubo algo, un momento…- no terminó de completar la frase pues no sabía que decir al respecto.

Miró a Yuffie y esta supo que era el momento de encender la grabadora.

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Limpiaba las mesas del bar con un paño mientras, en el mismo lugar, Rikku y Zell sorteaban quien iba a lavar los baños del establecimiento. Sin embargo, Tifa no estaba al tanto de la apuesta que mantenían los chicos pues sus pensamientos se concentraban en otros asuntos.

Habían pasado ya dos meses desde la "ruptura" con Reno. Aunque los primeros días habían evitado verse y hablarse ya que la sensibilidad estaba a flor de piel, a las dos semanas posteriores el pelirrojo visitó el bar, o mejor dicho, visitó a la muchacha y estuvieron charlando durante toda la noche. Y no sólo fue aquella vez, sino que el muchacho tendía a hacerlo con cierta regularidad. Los cuatro meses de amor que vivieron los dos habían acabado en una buena amistad. Todo aquello había sucedido… y todavía ella no recibía noticias de él.

Terminado el sorteamiento, del cual Rikku obtuvo la victoria, la rubia se acercó a su jefa.

- Jefa, ¿Qué tiene pensado hacer pasado mañana?- le preguntó la jovencita con curiosidad.

-Ahm, ergggh…- balbuceó la muchacha mientras volvía abruptamente a la realidad- ¿Pasado mañana? Es sábado, ¿no? Pues, ocuparme de mis cosas en casa y luego venir al bar, ¿por qué lo preguntas?

- Porque ese día es su cumpleaños- le contestó la chica.

La muchacha se extrañó un poco ante tal comentario y luego recordó.

-Es cierto- dijo- es mi cumpleaños. Qué cosas, ¿verdad? No lo recordaba.- señaló la joven.

- Jefa, la noto algo triste- le confesó su empleada- ¿Es otra vez por Cloud Strife?- interrogó la chica.

Tifa la miró a los ojos con cierta resignación. Entre ellas, a partir del "incidente" con Reno, había surgido más confianza y, por ende, una amistad. La morena le había contado no sólo lo de su relación con el pelirrojo sino también le hizo saber sobre su sufrimiento por el hombre de su vida.

- No lo sé, Rikku- le respondió la morena- la verdad que no tengo ni idea.

La rubia la miró con pena. Su jefa solía ser tan alegre y tan vivaz a pesar de su timidez. Sintió una ligera ira por aquél hombre que le causaba desánimo y se propuso a mejorar la situación:

- ¡Vamos a celebrar su cumpleaños aquí!- dijo la muchacha animadamente- invitaré a todos sus amigos y nosotros, Selphie, Zell y yo, nos encargaremos de organizar todo- la tomó por los hombros con fuerza- ¡Nos la pasaremos genial!

Tifa sonrió a la muchacha y apreció su preocupación:

-Muchas gracias Rikku- le contestó.

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Subía las escaleras con pesadez mientras se dirigía a la entrada de su casa. Eran aproximadamente las dos de la mañana y la jornada había sido insanamente agotadora. La morena no aguantaba las ganas de darse una ducha y luego tumbarse en la cama y acomodarse entre los brazos de Morfeo. Finalmente llegó hasta la puerta y la abrió. Al entrar al lugar, no se encontró con la oscuridad habitual sino con una luz que provenía de la sala. Se sorprendió pues ella jamás dejaba las bombillas encendidas cuando se marchaba de casa. Se dirigió hasta aquel lugar y se dio cuenta que unas llaves, que no eran las suyas, habían sido colocadas sobre la respectiva mesita. Su cuerpo enteró tembló, su corazón comenzó a palpitar desenfrenadamente y su respiración se hizo mucho más agitada. Dudó por un instante, su mente trataba se convencerle que no podía ser verdad, que era mera confusión suya.

- Al fin llegas- le habló una voz grave- te he estado esperando.

No, no era confusión. Estaba sucediendo en realidad. Se volteó y se encontró con él, con su cabello rubio, con sus ojos llenos de mako y con una sonrisa que había visto unas pocas veces. Sintió que sus rodillas estaban a punto de doblarse, que su mente se nublaba, que las lágrimas iban a resbalársele por la piel.

- Cloud…- fue lo único que la chica alcanzó a decir, aún presa de su asombro.

El muchacho se acercó a ella y posó una de sus grandes manos en el hombro derecho de la chica.

- Es muy tarde. Sé que tenemos muchas cosas de qué hablar pero ahora no es el momento, ambos estamos muy cansados. Te prometo que mañana me tendrás todo el día.

La chica no estuvo muy contenta con aquella decisión, tanto tiempo perdido ¿Y era él quien daba órdenes? Sin embargo, esta consciente de su agotamiento así que sonrió y asintió al rubio.

Él se dirigió a su habitación mientras Tifa fue a darse una ducha que, debido al montón de cosas en su cabeza que la mantenían distraída, no fue tan rápida y terminó por irse a la cama más tarde de lo pensando. Aún su corazón latía fuertemente y mientras una lágrima de felicidad recorría su rostro terminó quedándose profundamente dormida.

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Poco a poco abría a los ojos y se desprendía del sueño. Visualizó el cielo a través de la ventana de la habitación y se daba cuenta de que estaba claro y despejado. Le costaba despertarse, siempre era así… pero de pronto recordó lo que había sucedido aquella madrugada. Abrió los ojos como platos y se levantó violentamente de la cama mientras corría hasta la habitación del rubio y comprobar si aún se encontraba allí. Estaba asustada, sabía que él solía irse de improviso y sin avisar. Llegó al lugar y no lo encontró.

- Oh no- exclamó mientras se echaba a correr hacia las escaleras que conducían a la sala, más desesperada que antes.

Bajó las escaleras con impresionante velocidad, a punto de llorar y sintiendo el corazón en la garganta. Se fue hasta la cocina pero su cabeza tropezó con algo, o mejor dicho, alguien, y cayó al suelo,

- Ouch- exclamó mientras se acariciaba la frente y abría los ojos, manteniendo una mueca de dolor en su rostro y con la cabeza baja. Al alzarla, se encontró con unos ojos azules y una mano que se dirigía hasta la zona afectada.

- Lo siento- le dijo el rubio con tono de voz suave- pero, ¿por qué venías con tanta prisa?- le preguntó mientras acariciaba la frente de la chica.

La chica no pudo contestarle y se limitó a subir los hombros. El impacto que hizo su frente y el saber que el chico aún estaba en casa no le permitían hablar. Se sentía aliviada… y estúpida. Aún así, el tacto de la mano del joven sobre su frente le era suficiente consuelo. Después, con la ayuda de él, se levantó del suelo. Lo miró a los ojos como hacía mucho tiempo que no lo hacía y él le correspondió la mirada, provocando en ella un ligero rubor en sus mejillas.

- El desayuno está listo- le señaló el muchacho- te esperaré en la mesa.

La chica fue a su habitación a quitarse el pijama y a colocarse su vestimenta del día. Se sintió un tanto extraña porque, estando con Reno, pocas veces tenía que vestirse para desayunar. Ese pensamiento le hizo poner los ojos en blanco y llegar a una desagradable conclusión.

- Tifa, Reno fue Reno y Cloud es Cloud- concluyó para sí misma.

Ya lista, se dirigió hasta el comedor y encontró al chico sentando, esperándola. Ella le sonrió y, ya sentada, inició la conversación:

- Me impresionas Cloud, no te hacía muy amigo de la cocina.

- Yo pensaba lo mismo- le contestó el rubio - pero cuando te toca estar solo por mucho tiempo, aprendes a sobrevivir- y se llevó un bocado a los labios.

Tifa lo interrogó con la mirada y se sintió tentada a preguntarle sobre sus meses de ausencia pero no se sintió con el valor suficiente para hacerlo. Aquel silencio de duda hizo que Cloud reanudara la conversación:

- Hace un rato estaba pensando sobre eso y quisiera que me pusieras al tanto de lo que ha sucedido mientras he estado afuera- le dijo el chico.

La morena sonrió y se dispuso a contarle sobre los hechos ocurridos desde el día en que se marchó. Le habló sobre los chicos, sobre los nuevos ayudantes del bar, sobre Shinra, sobre Edge… pero no se atrevió a confesarle lo que había vivido con Reno. Muy dentro de sí le hubiese gustado decírselo y visualizar su reacción; la verdad se moría de ganas por hacerlo ¿Qué pensaría, sentiría, haría Cloud si se enterara que ella estuvo con otro hombre en todos los sentidos? Que durante un tiempo, así fuese efímero, tuvo a alguien más en su cabeza. Sin embargo se resistió a hacerlo. Si él no hacía saber sus confidencias, entonces ella realizaría lo propio.

Terminaron de comer y luego se fueron juntos a comprar los alimentos y las bebidas que empezaban a escasear en el Séptimo Cielo. Por lo general, Tifa solía hacer estas compras por su cuenta pero hoy era distinto y eso la hacía feliz. Estando en el mercado, ella se daba cuenta que el carácter de Cloud era diferente, estaba más sonriente, más atento, más cercano a ella. Lo miraba y sonreía, él le devolvía el gesto y ella pensaba que no existía mayor felicidad. De pronto comenzó a pensar en lo bien que marcharían las cosas de ahora en adelante, que a partir de aquel momento quizás, quizás… La morena suspiró y lanzó un beso al viento, confiando en que llegase a los labios del rubio, quien se encontraba ocupado en encontrar la bebida alcohólica cuyo nombre había sido escrito por Tifa en una pequeña lista que él tenía en su mano.

Acabadas las compras, se dirigieron al Séptimo Cielo. Mientras se desplazaban al lugar en la camioneta que Tifa había comprado meses atrás y hablaban de cuánto estaba prosperando Edge, Cloud, quien manejaba, le preguntó a la chica:

- ¿Piensas trabajar hoy en el bar?

La chica asintió pero el joven, mirándola suplicante, se dirigió a ella una vez más.

- ¿Puedes no hacerlo hoy? Por favor.

- Hmmm- murmuró la chica- pero tendrás que darme un motivo realmente valedero para tomarme la noche- le respondió tratando de hacerse la difícil.

El rubio se sonrió por la actitud de su amiga y le confesó su plan.

- Deseo llevarte a un sitio especial- le hablaba el muchacho- y es importante que sea hoy.

La chica se sorprendió ante la intención del chico y luego dibujó una pequeña sonrisa en sus labios.

- Está bien- le aseguró- lo haré. Pero antes tengo que hacérselo saber a Rikku.

- ¿Le rindes explicaciones a tus empleados?- cuestionó el chico un tanto extrañado.

Tifa suspiró y en su mente apareció, instantáneamente, el momento en el que Rikku la cachó con Reno en las escaleras del pasadizo casa-bar.

- Si supieras…-dijo la muchacha mientras llevaba la vista a otro lado, dejando al joven con la inquietud intacta.

Llegaron al bar y los chicos ya se encontraban preparándolo todo. Rikku, quien fue la primera en recibirlos, miró a Cloud extrañada, jamás lo había visto y por lo tanto no sabía quién era.

-Rikku- le presentaba Tifa al joven- él es Cloud Strife.

Para la chica aquella oración fue suficiente, tiempo atrás su jefa ya le había hablado sobre el personaje. Lo lanzó una mirada poco amigable y se presentó con excesivo respeto y distanciamiento, una conducta totalmente inusual en ella.

- Mucho gusto Sr. Strife, al fin lo conozco- le dijo la rubia.

Cloud estaba desconcertado, aquella Rikku no coincidía con la que su amiga le había descrito aunque Tifa sabía perfectamente a qué se debía tanta formalidad.

Luego de haber colocado lo que había comprado en sus respectivo sitio, la morena se dirigió hacia su amiga y empleada y, apartándola a un lugar más alejado, le contó sobre sus planes, pero la rubia no se encontraba con su ánimo característico.

- La verdad es que estoy muy molesta con usted- le reprochó la jovencita- y si no fuera porque es la dueña de este lugar y, por lo tanto, mi jefa, no dejaría que se escapara.

- Vamos Rikku- le rogó la morena- si supieras lo mucho que significa esto para mí- y la miró son los ojos suplicantes y humedecidos- hace tanto, tanto tiempo que he esperado por esto- y la tomó de las manos, haciéndola comprobar su emoción y su ansiedad.

La rubia no necesitó más explicaciones y le aseguró a su jefa que ella y los demás se encargarían de la jornada de aquella noche. Cuando la vio cruzar la puerta junto a él, visiblemente feliz e ilusionada, suspiró y la angustia de asomó en su rostro.

- Tanto que ha sufrido y aún así sonríe, aún sí lo ama- dijo con voz baja para si misma- no le hagas daño por favor.

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La brisa jugaba con su pelo y la hacía estremecerse. Iba, detrás y abrazada a él, montada en la fenrir (a petición del joven), yendo a un lugar sorpresa al cual el rubio había prometido llevarle la tarde de aquél día. Ya estaba anocheciendo y la temperatura bajaba a medida que el cielo se oscurecía. Pese a ello, la chica disfrutaba el momento y aferrándose más a la espalda del rubio rogaba porque el tiempo no corriese tan veloz. Rodaron un poco más hasta que, finalmente, la moto se detuvo.

- Cierra los ojos- le exigió dulcemente el muchacho cuando recién llegaron al lugar. Luego se bajó del vehículo.

Ella bajó sus párpados y esperó en la ferir por la próxima indicación. Él la tomó de las manos, produciendo en ella un agradable cosquilleo, y la ayudo a bajarse y a pisar el suelo. La hizo dar tres pasos, la soltó de las manos y se colocó detrás de ella. Acercó sus labios a la oreja de la chica.

- Ahora ábrelos- le susurró dulcemente a la joven.

Tifa siguió la indicación y se encontró con un cielo totalmente despejado, con un suelo con incipiente pasto y una que otra flor y un horizonte que a lo lejos mostraba una playa desierta. Ella jamás había visto tal lugar y, sorprendida, se volteó hacia su amigo.

- ¡Es hermoso!- exclamó la bella morena.

- Me alegra que te guste- le contestó su amigo- no mucha gente sabe de este lugar y eso que ni siquiera hemos salido totalmente de la ciudad- explicó mientras se colocaba a su lado. Se dirigió a ella una vez más- ahora mira hacia el cielo.

La muchacha obedeció y halló un firmamento azul intenso con millones de estrellas esparcidas en él. De pronto sintió un fuerte pálpito del corazón.

- ¿Te recuerda a algo?- le interrogó el rubio con bajo y dulce tono de voz. La chica no hacía más que conmoverse.

- Nibelheim- decía la muchacha con la cabeza aún hacia arriba- tú y yo…

- …y nuestra promesa- el joven terminó aquella ocasión y la tomó de la mano.

Suavemente, la chica volvió su cabeza a su posición original y, evitando por todos los medios que las lágrimas la dejasen al descubierto, miró al muchacho a los ojos y espero a que él dijese algo porque ella estaba carente de palabras.

- No se me olvida Tif y jamás se me olvidará - le hablaba seria y lentamente- Te entiendo si alguna vez has pensado lo contrario pero te juro con toda mi alma que no es así. Que a pesar de mi ausencia jamás he dejado de recordar ese compromiso.

- Cloud…- susurró la chica.

Tifa no pudo decir nada más. Sintió terribles deseos de abrazarlo, de besarlo, de decirle lo que sentía pero algo dentro de ella le impedía hacerlo. Rogó dentro de sí por tener al menos una décima parte de la inhibición que había tenido estando con Reno pero no funcionó. Se tragó sus deseos y se conformó con sentir la mano del rubio tomando la suya. Permanecieron en silencio hasta que una intensa ráfaga de aire frío los hizo estremecerse y quejarse del clima.

- Mejor volvamos a casa- propuso Cloud.

Y Tifa maldijo su propio cuerpo por no ser invulnerable al frío.

Subieron a la moto e hicieron el mismo recorrido pero esta vez de vuelta. Tifa disfrutaba y agradecía por tener el cuerpo del muchacho tan cerca del suyo y esperaba que aquel trayecto se hiciese largo. Finalmente, y para disgusto de la muchacha, llegaron a la casa. Ya adentro, Tifa se dispuso a hacer la cena y Cloud la ayudaba, o mejor dicho, probaba cada una de las cosas que la morena preparaba. Luego comieron y posteriormente se fueron a la salita mientras hablaban sobre cada uno de los miembros de AVALANCHA y de lo que sabían de ellos. Fue entonces cuando Tifa recordó lo del día siguiente.

- Había olvidado decirte- explicó la muchacha- pero mañana vienen los chicos.

El muchacho puso una expresión seria en su rostro.

- Por tu cumpleaños, ¿cierto?- preguntó.

Tifa asintió mientras se sorprendía. Él también se acordaba de dicha celebración y eso la alegraba. Sin embargo, no entendía a qué se debía el gesto del muchacho. Él, por su parte, la tomó de la mano y le habló.

- ¿Qué tal si tú y yo celebramos desde hoy?- le propuso a su bella amiga.

Ella, emocionada y extrañada por aquel hecho, aceptó y buscó una botella de vino en uno de los armarios de la cocina y la llevó a la sala junto con dos copas, pero fue el joven quien se encargó de destapar el frasco y servir la bebida. Brindaron por el acontecimiento y charlaron, bromearon y bebieron como jamás lo habían hecho.

Acabada la botella, ya la conversación se había hecho incoherente y el sueño los amenazaba con dejarlos tendidos en el sofá. En Tifa, el vino no le producía los mismos comportamientos impudorosos que el vodka pero sí le daba unas inaguantables ganas de dormir. Se lamentó por haber escogido la bebida "equivocada" y, al igual que Cloud, resolvió por irse a la cama. Así que cada uno, con bastante dificultad, se fue hasta su habitación.

Tifa se quitó sus ropas, se colocó el pijama… y, no muy segura de lo que pretendía hacer, se acercó al cuarto de Cloud. La puerta estaba abierta así que entró fácilmente y halló al rubio, sin camisa y cubierto con una sábana hasta la cintura, aparentemente dormido en su lecho. Ella, casi inconsciente, se acercó hasta la cama y se metió en ella, haciéndose un espacio al lado del rubio.

- ¿Tifa?- preguntó el rubio desconcertado, con la poca coherencia que la bebida y el sueño aún no le arrebataban.

- ¿Me dejas dormir contigo hoy?- le preguntó con voz casi inaudible.

El rubio no hizo más que estrecharla contra sí, colocando sus brazos alrededor de ella.

-Tifa…- susurró una vez más. Depositó un beso en su frente y ambos se quedaron profundamente dormidos.

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Aquella mañana, Tifa se despertó recordando la velada del día anterior pero se percató de que estaba sola en la cama del muchacho.

- Seguramente está haciendo el desayuno otra vez- pensó mientras se levantaba alegremente.

Bajó con mucho ánimo hasta la cocina, feliz de estar con él el día de su cumpleaños, esperando a encontrarlo y a compartir a su lado… pero al llegar al lugar se dio cuenta que no estaba allí. Con un mal presentimiento, se asomó a la ventana y comprobó que la Fenrir no estaba estacionada frente a la casa. Con el corazón latiendo rápidamente, se dirigió hasta la sala y encontró en la mesa del lugar una hoja en blanco que estaba doblada por la mitad y en cuya cara visible estaba escrito su nombre. La abrió y leyó su contenido:

Querida Tifa:

Espero que esta nota no te cause tristeza ni malestar porque si es así entonces yo lo lamentaré más que nadie. Me hubiese gustado quedarme unos días más en casa, a tu lado, pero aún tengo muchos asuntos pendientes conmigo mismo que necesito resolver ahora porque no deseo que se tornen más difíciles y porque estoy desesperado por que llegue el momento en el que pueda volver contigo y no tener que estar huyendo a cada momento.

Gracias Tif, por lo de ayer y por todo lo que has hecho. Te prometo que te lo recompensaré como lo mereces cuando acabe esta tarea.

Feliz Cumpleaños.

Cloud

Tifa se quedó en silencio. Su mente estaba en blanco, su cuerpo estático y su corazón incapaz de asimilar que él había huido una vez más, que se había ido y lo único que hizo fue dejarle una insignificante nota. Pasados unos segundos comenzó a reaccionar de nuevo y el papel que sostenía con sus manos se mojaba con las lágrimas que caían de sus ojos.

- Idiota- fue lo único que pudo decir la muchacha mientras arrugaba la nota, húmeda de su tristeza, para luego echarla a la basura.

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- Oye Reno ¿vas a venir con nosotros a tomarnos unos tragos después del trabajo?- le preguntó Tseng a su compañero de equipo.

- Lo siento amigo- le contestó el pelirrojo acordándose del compromiso que tenía aquella noche- pero ya tengo la noche ocupada.

El muchacho sacó su cartera para revisar cuánto dinero tenía disponible para comprarle un obsequio a su amiga y ex amante. Al abrirla, la foto de la morena, que guardaba allí, cayó al suelo. Se disponía a recuperarla pero una mano fue más rápida que la suya.

- Con que una foto de Tifa Lockhart, ¿Eh?- le comentó el hombre rubio que había tomado la fotografía y la detallaba cuidadosamente- no sabía que tuvieses una amistad tan íntima con ella.

Reno miró desafiante a su jefe.

- No tienes ni idea- dijo el muchacho a sus adentros.

Tseng, aunque serio como siempre, también observaba la fotografía embelesado, estudiando a la beldad retratada en ella. Sin decir palabra alguna, el otro hombre entregó la foto a su dueño y se alejó del lugar, dejando intrigados al resto de los presentes.

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Terminado el relato, Yuffie había parado la grabadora y salió de la habitación para hacer una llamada. Minutos después volvió ligeramente molesta y agitada.

- ¿Qué te dijo?- preguntó su encinta amiga.

- Dijo que un aporte para la educación de los niños wutainenses no está entre sus planes de colaboración para el mundo- contestó indignada la chica.

Tifa puso los ojos en blanco.

- Él suele ser tan generoso- indicó con ironía la morena mientras observaba como su amiga volvía a sentarse en la silla y encendía la grabadora.

- Entonces- habló la castaña- cuéntame absolutamente todo sobre Rufus Shinra.

CONTINUARÁ

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xD Díganme qué tal, este capítulo me dejó agotada. Un beso.

[Si debajo o encima de esto aparecen unas líneas incoherentes, entonces aviso que no es error mío sino del ¬¬ argh! Ya me cansé de editar este capítulo tantas veces]