Todos los personajes pertenecen a JK Rowling y esta novela es sin fines de lucro
Título del capítulo: Everytime I close my eyes, it's like a dark paradise. (Cada vez que cierro los ojos, es como un oscuro paraíso.) Dark Paradise - Lana del Rey.
- ¿Cómo que sacó todos los libros?
- Sí, Ginny. Los sacó. No sé, dudo que esté resumiendo y leyendo como lo haría yo.
- ¿Y para qué los sacó entonces?
- ¡No sé! No lo tolero.
Varios minutos pasaron en silencio adentro de la habitación de las chicas de Gryffindor. Estaban solas y a oscuras, pero igual podían verse las caras gracias a la luz que entraba por la ventana.
Ginny rompió el silencio y dijo:
- Pero… ¿cómo que sacó todos los libros?
Hermione adquirió una expresión fría en su rostro y la miró mal. A continuación se acostó en su cama y se tapó con las mantas. Se dio vuelta dándole la espalda a su amiga, que aún seguía sentada en la cama de al lado esperando una respuesta, y se acomodó para dormir.
- Hermione, contéstame.
- Ya te lo he dicho mil veces.- Hermione dio vuelta la cara sobre su hombro para mirarla- Los sacó de la Biblioteca, no es muy difícil, Ginny. No hace falta que lo preguntes 20 veces.
- ¡Bueno, eh! No hace falta que contestes así tampoco- dijo Ginny tratando de sonar ofendida mientras se acostaba en su propia cama.
- Es que me has sacado de quicio. Yo tampoco sé que es lo que está tratando de hacer- contestó Hermione dándose vuelta por completo para quedar de frente a su amiga.
- ¿Y tú que has hecho?
- Nada, ya te dije… saqué el resto de los libros para ir viendo de qué hablan. Antes de que él saqué todos y no pueda adelantar nada de la lectura.
Ginny no contestó y Hermione poco a poco se fue quedando dormida. Realmente estaba exhausta. Escuchó que Ginny le decía algo más, pero ya no era capaz de reaccionar para contestarle.
Ella era ella y nadie más. Veía todo en primera persona. No veía su cuerpo, no veía nada diferente a la vida real. Tiró los libros que tenía en las manos. No había dejado de mirar un solo segundo a Ron, pero ella sabía que estaba cargando libros. Los tiró al suelo, ya no le importó más nada. Y corrió, corrió hasta que estuvo lo suficientemente cerca de Ron como para abrazarlo por el cuello y besarlo. Sintió cómo sus pies dejaban de tocar el suelo debido a que Ron la había abrazado fuertemente por la cintura.
Casi tal cual a como había pasado en la realidad. La única diferencia fue que ésta vez, no estaba Harry para interrumpirlos. La única diferencia fue que ésta vez Hermione no se sintió de la misma forma que se había sentido aquella noche. Y luego de unos segundos, ella se separó y el chico ya no era Ron, pero ella, seguía siendo ella. El chico que la abrazaba no era el mismo de antes.
Su pelo ya no era pelirrojo y era un tanto más alto. La sonrisa no era la misma de antes, ni el color de sus ojos, ni la forma de la cara…
El pelo era rubio, tenía ojos grises y la cara era delgada y alargada. Aunque aquella sonrisa nunca la había visto en aquel rostro… era una sonrisa sincera y de completa felicidad. Pero Hermione no pudo evitar horrorizarse por ver lo que sus ojos veían en ese momento. ¿Cómo podía ser? Ella había besado a Ron, y ahora… ahora era Draco Malfoy el que la abrazaba por la cintura, tal cual lo había hecho Ron segundos antes. Puso ambas manos en el pecho del chico que ahora era Malfoy y se empujó hacia atrás, soltándose de aquel abrazo tan cariñoso. Su rostro mostraba la confusión más horripilante y al fin, logró despertar.
Abrió los ojos de par en par y se incorporó en su cama drásticamente, completamente espantada por aquel sueño. O mejor dicho pesadilla. No podía decidir qué parte era peor.
Sus ojos fueron acostumbrándose a la oscuridad y se dio cuenta de que todas sus compañeras ya estaban acostadas en sus camas y gracias a Merlín, todas estaban durmiendo.
Luego de unos segundos en los que su respiración fue aminorando hasta llegar a ser la misma de siempre, Hermione se volvió a acostar en su cama. Pero tenía los ojos tan abiertos que estaba segura de que podían verse desde la otra punta del dormitorio.
Se dio vuelta lentamente entre las frazadas, casi hasta con miedo.
No sólo había soñado con Ron, si no que después había aparecido Malfoy en su lugar.
Cerró los ojos a sabiendas de que el sueño volvería a reproducirse en su cerebro. Decidió no darle importancia a Malfoy… después de todo había sido su último pensamiento antes de dormirse. Estuvo hablando más de una hora con Ginny sobre lo que él había hecho. Era normal que su cerebro lo trajera a sus sueños. Y también los libros que ella había tirado antes de besar a… Ron.
Ron. Cuánto extrañaba a aquel chico. Ése era realmente el problema que tenía Hermione ahora. Se había acordado de Ron… de Ron y de aquél beso.
Ése beso que había sido lo único que le dio fuerzas para seguir luchando, ése beso que recordaría por siempre. Ése beso que la hacía olvidarse de que lo suyo no había funcionado, ni iba a funcionar tampoco. Pero había sido tan lindo… ¿por qué no funcionaron las cosas para ellos?
Hermione no podía entenderlo y cada tanto, se olvidaba de cómo había sido todo. Y, aunque luego de unos minutos de reflexión volviera a aceptarlo, le costaba mucho dejar de extrañarlo.
En ese momento supo que estaría acordándose de él todo el día siguiente. Y quizás el próximo. La distancia que los separaba ahora, les estaba haciendo bien a ambos, claro. Y por supuesto que había sido una decisión en conjunto. Pero no podía no extrañarlo de vez en cuando. No sólo como pareja, si no como amigos también. Y a Harry, claro que lo extrañaba. Pero nunca fue la misma relación. Nunca podría compararlas, y luego de ése beso, la relación entre Ron y ella cambió para siempre y ya no podría hacer nada.
Los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas y al pestañear, una cayó por su mejilla hasta su almohada.
Lo único que la reconfortaba era que el tiempo los ayudaría.
Agradeció en silencio que al otro día fuera sábado. Y trató de dormirse. Cosa que claramente le costaría porque tenía miedo de cerrar los ojos y volver a soñar lo mismo. Cada vez que cerraba los ojos, todo volvía a ser como en el sueño.
Luego de un rato largo, Hermione seguía despierta. Abrió los ojos completamente fastidiada y se dio cuenta de que estaba amaneciendo.
Se acercó a la ventana que daba hacia los jardines de Hogwarts y quedó mirando el paisaje sin ver realmente lo que sus ojos le mostraban. No se podía ver mucho, estaba un tanto oscuro todavía, no había nadie en el lugar y la niebla tapaba bastante el campo, pero a Hermione no le importó.
Ella estaba absorta en sus pensamientos. No podía dejar de pensar en Ron y en aquel sueño que, sólo al principio, había sido maravilloso. Hermione se cruzó de brazos tratando de abrazarse así misma.
No era invierno, tenía un pijama de verano y eran las 6 de la mañana, los vidrios empañados le decían que hacía frío allá afuera, pero nada de eso le importó. Decidió abrir igual la ventana. Sólo para respirar el frío aire de la mañana. Respiró hondo tratando de calmarse y pudo sentir el olor de la mañana entrando por su nariz. Cuando no pudo más, dejó escapar las lágrimas que estaba reteniendo desde que se despertó.
Las lágrimas que tenía en los ojos no la dejaban ver muy bien hacia el exterior, pero por una fracción de segundo sintió que había algo raro del otro lado de la pared.
Al no ver nada más, dejó escapar unas últimas lágrimas y dijo en un susurro a penas audible para ella y para alguien más que se encontrase cerca. Aunque por supuesto, no había nadie por allí. O eso creía Hermione.
- Debo dejar de pensar en ti, Ron.
Volvió a respirar y ésta vez, no fue sólo el olor del amanecer lo que entró por su nariz. Aquél perfume se hizo presente y Hermione se asustó realmente. Presionó más fuerte ambas manos alrededor de sus brazos y la clavicula de Hermione relució debido a la tensión del momento.
Involuntariamente estiró una mano fuera de la ventana y la cerró en el aire para atrapar algo que, claramente, no había. Pero… no podía ser, aquel olor la perseguía desde el día que se había chocado con Malfoy. Frunció el ceño absolutamente confundida, sacudió la cabeza negando aquel hecho y se secó la cara. Decidió que sería mejor volver a la cama antes de sentir más frío y de que alguna de sus compañeras de cuarto despertase, pero sobre todo, antes de empezar a delirar.
Lo cierto es que a tan sólo unos centímetros de la ventana que ahora volvía a estar cerrada, había alguien mirándola. Absolutamente tensionado, a pesar de que nunca fuera a admitirlo, por la cercanía a la chica. Sólo unos centímetros lo separaban de la mano de Hermione. Gracias a que él fue más rápido y se alejo antes de que ella cerrara su mano.
Cuando Hermione decidió que ya estaba lista para cerrar los ojos, Draco volvió a respirar y descendió hasta los jardines de Hogwarts. Aterrizó en su escoba tratando de entender por qué Granger estaba llorando. Era obvio, por el idiota de Weasley, pero… ¿Por qué lloraba en secreto? Y lo peor era que él, nada más y nada menos que él, había sentido cierta preocupación por ella. Por ella. Por Hermione Granger. Por las barbas de Merlín, no le podía estar pasando esto a él. Completamente malhumorado con la situación decidió abandonar su vuelo matutino.
Había salido a tomar un poco de aire, necesitaba pensar, distraerse para no sentirse tan mal y tan solo en ese lugar tan enorme. Y como siempre que se sentía así, había ido a volar en escoba. Pero no había resultado como siempre. No esperaba que Granger aparezca en esa ventana y mucho menos llorando.
Comenzó a caminar hacia la Lechucería con la escoba al hombro y cuando llegó, decidió que ya era hora de sacarse el encantamiento desilusionador de encima. Ya era bastante claro y los alumnos comenzarían a despertar. Filch no podría reclamarle nada. Sintió ese calor extraño recorrerle el cuerpo y supo que ya estaba dejando de ser invisible.
Entró al lugar y despertó a su lechuza Le entregó una carta con un pedido a Flourish y Blotts. El animal continuó mirándolo mal por haberlo despertado hasta que emprendió vuelo. Draco se quedó unos segundos observándolo y decidió recostarse un rato sobre el césped Se sentó y a apoyó la cabeza contra el muro de piedra. Cerró los ojos y sintió un gran alivio al hacerlo. Tenía los ojos colorados de no haber dormido en toda la noche. Estaba bastante tranquilo y comenzó a dormirse, pero de pronto una imagen vino a su cabeza. Hermione. Abrió los ojos de golpe alarmado por aquella visión y después de unos segundos en los que se calmó, volvió a cerrarlos. Pero cada vez que los cerraba, ella aparecía.
Fastidiado como ninguno, decidió que ya era hora de ir a desayunar así que en lugar de ir hacia las mazmorras, emprendió el camino hacia el Gran Salón. Como lo había sospechado no había casi nadie. A penas eran las 8.00 de la mañana del sábado.
Luego de estar media hora desayunando fue a buscar los libros de Pociones que había sacado hacía un par de días con la idea de ir a la Biblioteca a devolverlos.
Estaba un tanto cansado ya que no había podido dormir absolutamente nada la noche anterior.
Se tomó todo el tiempo que quiso para ir hasta su habitación. Cuando llegó se arregló un poco la ropa y se pasó la mano por el pelo, ya no lo usaba tirante y peinado como antes, así que todo era más fácil.
Guardó su escoba y tomó todos los libros de Pociones. Se dirigió hacia la Biblioteca tratando de olvidarse del malhumor que tenía desde que había visto llorando a Granger.
Resopló sin darse cuenta de lo que hacía y entró en la Biblioteca que, por supuesto, estaba vacía.
Llegó al mostrador y después de explicarle a Madame Pince el motivo de su visita, le devolvió los libros y le pidió los otros tomos que necesitaba. A lo que ella contestó que alguien más ya se los había llevado y en cuanto a los libros que iba a devolver, simplemente dijo que los llevara él mismo hasta los estantes correspondientes porque ella debía retirarse por unos minutos.
Él preguntó, al igual que Granger, quién era el alumno que los tenía. La bruja se fijó en sus registros y luego le dijo:
- Granger, Hermione. Ahora si me disculpas…
- Gracias- dijo secamente Draco y a continuación comenzó a caminar por donde había venido, entre contento y fastidiado.
No podría avanzar en su lectura porque Granger tenía los libros, pero eso significaba que ella había ido a buscar lo que él mismo le dijo. Así que… después de todo sí leyó la lista y le hizo caso.
Levantó la vista buscando la sección de Pociones y ¿quién podía estar sentada en una de las mesas de la biblioteca un sábado tan temprano leyendo? Por supuesto, la persona que menos ganas tenía de ver. La culpable de su extraño malhumor y buen humor. Hermione Granger.
Al verla se olvidó parcialmente de todo. Se olvidó que estaba enojado con ella desde el otro día, pero no se olvidó el por qué. Se olvidó el motivo de su malhumor, pero no se olvidó de ella llorando en secreto, ni el por qué de sus lágrimas. Se olvidó de todo, menos de que era Hermione Granger. Decidió dejar la tarea de los libros para otro momento y comenzó a caminar hasta ella, necesitaba hacerla enojar. Definitivamente eso lo haría recuperar el buen humor que había perdido por su culpa, aunque ella ni siquiera supiera que él la estaba mirando desde tan cerca, hacía tan sólo un par de horas atrás.
Se acercó con pasos firmes, no había necesidad de hacer silencio ahora que Madame Pince no estaba en el lugar.
Hermione no levantó la cabeza y él pensó que lo estaba ignorando. Pero lo cierto es que ella, no estaba concentrada en su lectura, pero sí en sus pensamientos y sentimientos, que por supuesto la molestarían todo el día.
Draco resopló fingiendo molestia y tratando de llamar su atención. Carraspear era muy educado para él, y sobre todo si lo que quería, era la atención de Granger. Pero ella lo estaba ignorando olímpicamente. Sin querer, claro, pero lo hacía. Estaba apoyada en su mano derecha y con la cabeza completamente inclinada hacia la mesa. Malfoy no podía saber si lo estaba ignorando a propósito o no porque no podía verle la cara.
Decidió creer que lo hacía con intención, así que tomó la pila de libros que llevaba en sus dos manos, las extendió hacia adelante, sobre la mesa en la que ella estaba leyendo y los dejó caer como quien no quiere la cosa.
Los libros hicieron un ruido mucho más sordo del que hubiesen hecho en otro momento. Plena mañana y la enorme Biblioteca estaba completamente vacía. El fuerte ruido hizo que Hermione saltara en su lugar, abandonando por completo su postura tranquila y concentrada, hizo que sus ojos se salieran de órbita. Sintió como todos sus nervios se esparcían por todo su cuerpo, como una corriente eléctrica. Desde el centro hasta sus extremidades. Tanto así que en la punta de los dedos siguió sintiendo un cosquilleo extraño por varios segundos más después del ruido.
Luego de recuperarse del susto, sus ojos, que ahora miraban a Draco, recobraron su forma habitual y frunció el ceño con odio. Si hubiese podido lo hubiese fulminado con la mirada. El chico le sonreía egocéntricamente, como de costumbre. Ella bajó la vista hasta el libro y trató de encontrar la última frase que había leído. No la última en la que había prestado atención a lo que leía porque si no, debería comenzar de nuevo el capítulo. Sólo la última que había leído. Sabía que no lo lograría antes de que Malfoy la interrumpiese, pero de todas formas lo hizo para mostrarse completamente indiferente, mientras movía sus dedos para recuperar la sensibilidad y quitarse de encima esa extraña sensación.
- Granger- se limitó a decir él antes de que ella encontrase el renglón.
"Tienes que seguirle el juego y ser más irritante que él". La voz de Ginny resonaba en la cabeza de Hermione, una y otra vez. Así que eso fue lo que decidió hacer.
Levantó la vista, aún con el ceño un tanto fruncido y dijo sonriendo maliciosamente como quien no quiere la cosa:
- Malfoy.
Holaa, hola! Aca estamos, con otro capitulo (: espero que les haya gustado, como siempre, sobre todo porque a mi me gusto bastante. Yo trato de escribirlo para que puedan verlo como lo veo yo. Como una pelicula en mi cabeza! Por eso quiero expresarme lo mejor posible. En fin, quiero que sepan que me costo mucho escribir la parte de Ron. O sea, yo soy COMPLETAMENTE fan de Ron y Hermione. Son perfectos, el uno para el otro. Ya lo explique una vez o quizas varias… yo leo un capitulo de alguno de los libros o veo alguna escena de la pelicula y me enamoro una y otra vez de ellos! (debo confesar que a veces me olvido por que escribo un fic dramione, pero tranquilos, cuando termina la pelicula o dejo de leer, recuerdo todo jajajaaj) Son perfectos y no creo para nada que Ron no se la merezca ni nada por el estilo y bajo ningun concepto admito que las cosas no hayan funcionado para ellos! Definitivamente NO. Pero debi hacerlo u.u y espero que nunca tenga que escribir que Ron la engaño porque ahí si que no podría hacerlo! Los amo demasiado para hacerlos pasar por algo asi y no seria el Ron que escribio JK.
Tambien soy Dramione, OBVIO. Por algo escribo esto pero ya dije que solo soy Dramione cuando leo fanfics o los escribo porque nadie puede hacer un Ronmione mas perfecto que JK. Cuestion… me cuesta mucho escribir un final tan triste para Ron y Hermione. Sobre todo despues de ver dos dias seguidos Harry Potter and the Half-blood Prince. Son tan lindos ahí lkasjdlaksjd disculpen si ofendi a alguna dramione anti Ron, pero es mi fic y escribo lo que quiero JAJAJ solo bromeo, disculpen. Se que es un fic dramione, solo es mi opinion. Relax.
En fin, nos leemos la semana que viene y como siempre, gracias a todos los que comentan y a los que le dieron una oportunidad a este fic y se tomaron el tiempo de leerlo (: un beso!
