Holi! a los seguidores muchas gracias por ponerme en sus favoritos :D hasta ahora espero les este gustando la historia todo es un recuerdo de Naruto... quien recuerden esta en su casa cuidando a su segunda hija, toda la historia que recuerda inicia con el nacimiento de Bolt... lo que hace bastante interesante saber que ha pasado hasta la actualidad y en eso se basara la historia...

aclarado un poco... continuemos.

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Pasaron semanas que ocuparon por completo su tiempo, por lo que a duras penas pudo ver a su amadisima mujer, a quien hacia visitas fortuitas con las escusas de tener demasiado trabajo y el tener que supervisar la inversión en el área pediátrica por la cual él mismo había visitas cortas, donde se hacia el entendido con los constructores y las enfermeras, mientras la directora del ala Este casualmente debía acompañar por petición exclusiva del Hokage.

Con aquellas razones nadie, ni siquiera Hinata, podría oponerse; lo que nadie sabia es que tras las puertas de la oficina de Sakura, algo más que una simple conversación se llevaba a cabo. Hasta ahora la conciencia se iba a dormir, una vez cruzado el marco de la puerta, pues cada vez que eso pasaba, Naruto se encargaba de besar esos labios como si fuera lo único para lo cual había nacido y la pelirrosa gustosa devolvía las atenciones; eran besos cargados de pasión y amor... podía recordar lo felices que eran con solo estar allí, dando cortos besos en el rostro pálido y rojizo de la mujer más preciosa de su universo, recordaba lo feliz que era al verla trabajar por unos segundos, cuando eran interrumpidos por una pequeña emergencia o una decision importante.

Recordaba adorarla... apreciarla, en aquellos momentos en los cuales con pasión vívida en sus ojos esmeraldados, curaba a uno que otro niño que veía en la calle...

Ella ponía la luna ante sus pies... y él simplemente podría admirar... y callar.

Se encargaron de inventar un lenguaje que solo los dos entendieran, como una mirada, un leve signo de las manos, hasta un pequeño roce, que les dejara entre ver lo mucho que se querían decir. Eran tiempos dorados, felices y pocos cargados de sentimientos negativos, pues ninguno de los dos podía dudar cuanto se amaban... aunque no se lo habían dicho... todo aquel amorío no había llegado a más de simples besos y toqueteos indecentes... Hinata no sospechaba nada, es más estaba más feliz que nunca al ver como Bolt crecía y tenia a su padre, todo era como lo había planeado según ella.

Eso si... las noches en las cuales llegaba a casa, después de un día en la revisión de la obra del hospital, se aseguraba de no besar a Hinata, no por la culpa que sentía al estarle escondiendo algo tan importante, si no por la culpa que sentía si besaba a Hinata en lugar de Sakura... era un pensamiento terriblemente oscuro y cínico... pero él quería a Sakura allí... no la Hyuga y contra eso no podía oponerse.

Una sonrisa amarga se formo en su rostro cuando se pregunto en que punto las cosas habían cambiado hasta volverse lo que eran en el presente. ¿Por qué no podía ser feliz de aquella manera, creando su propio universo como en el pasado? ¿por qué ahora les tocaba conformarse con aquella verdad tan dolorosa?

Su primera pregunta pudo responderse con una fecha, solo una fecha, 3 de abril... y aunque recordaba con un amor profundo aquella fecha, sabia que había sido su punto de quiebre.

Ese día había quedado con Sakura de ir a supervisar la obra; pero algo había pasado, justo al momento antes de salir hacia su encuentro amoroso, el cual esperaba con anhelo, su puerta se abrió dejando ver a su esposa con un niño rubio en brazos.

-¡Naruto-Kun tienes que ver esto!- Hinata brillaba de la emoción.

-Hi...Hinata...-

-¡Bolt ya camina!-podía sentir una gran emoción recorriendo su cuerpo, era un orgullo como padre sentir que tu hijo podía ahora levantarse y caminar, por lo que se puso en pie de manera alegre para abrazar a su hijo.

- ¿es verdad eso, Bolt? ¿quieres enseñarle a papá cómo caminas?- una amplia sonrisa se había reflejado en el rostro del bebé y en el suyo propio.

La tarde se le fue en eso, alegría familiar, claro que por la mente se le pasaba la hermosa pelirosa esperándolo, pero no halla la manera o la forma de hacerle entender a Hinata que después de 3 horas era algo normal ver a su hijo caminar, que de ahora en adelante lo haría toda su vida y no sería un espectáculo, además el mundo pareció ponerse en su contra, justo cuando había logrado hacer que Hinata lo esperase en casa, tanto su hermana Hanabi como otros familiares Hyuga aparecieron en la puerta, viendo al único que carecía de Byakugan caminar en sus dos piecitos; lo que llevo a una celebración de mayores proporciones y prácticamente el Hoage tuvo que dejar de lado en su mente cualquier deseo de ver a su amante para acompañar a la familia de su esposa a comer y celebrar.

Había dejado a Shikamaru a cargo, y salio al comienzo de caída la tarde, acompañado de su esposa y su pequeño hijo quien dormía en los brazos de Hinata. Estaba bastante callado, pensando en una manera de disculparse con la doctora, quien sabia debía estar enojada con él... era la tercera vez en el mes en la cual había tenido que cambiar los planes a ultima hora, fuera por trabajo o fuera por sus labores matrimoniales.

Pero como si el pensarla la hubiese invocado, al girar la esquina la vio... al parecer le habían dejado libre más pronto de lo normal y como él bien sabia no tenia ronda nocturna los martes, por lo que era propicio encontrarla allí.

-¡Sakura-san!- la llamo alegre la pelinegra quien acompañaba de la mano a Naruto.

Pudo verla, pudo analizar como cada fibra de su corazón se rompía... al igual que el suyo propio...

-Hina..ta, Naruto, que sorpresa encontrarlos por aquí...- Disimulo una sonrisa que engaño perfectamente a la pelinegra.

-Lo sé, no solemos salir mucho, pero estamos celebrando los primeros pasos de Bolt- la sonrisa antes fingida de la chica ahora era una sonrisa verdaderamente tierna, sus ojos verdes se fijaron en el bebe quien abría sus ojitos azules para estudiar a la pelirosa. Sonrió de vuelta.

-¡vaya eres un pequeño genio, eh?- le dijo la doctora con una voz suave y tierna al recién despertado niño.

-esto es muy extraño...- la pelinegra miro asombrada a su hijo.- Nunca se despierta tan buen humor...- pudo ver como el pequeño extendía sus brazos hacia la pelirrosa, quien gustosa acepto tomarlo en brazos.

-Él sabe quién es bueno con los niños, tiene un sexto sentido...- dijo por fin el Hokage.

Una risita se escapo de los labios de su esposa, quién reclamaba con un brazo a su hijo. Solo que este estaba fascinado con el cabello de color extraño de Sakura, lo tomaba en sus manitos, lo observaba para luego tocar otro mechón.

-Es un lindo bebé, Hinata, Naruto... mis más sinceras felicitaciones.- otra vez los ojos verdes esmeraldados esquivos, otra vez se negaba a enfrentarlo... si no miraba sus ojos jamás podría leerla.

-Gracias, Sakura-san... ahora si nos disculpas nuestra familia esta esperando en el restaurante.-

-Si... entiendo yo... debo volver al hospital, tengo ronda de noche- sonrió falsamente a medida que simplemente se giraba y huía. Una gran mentira para huir de esa situación.

Fue en ese momento que sabia que había herido de una manera casi irremediable al amor de su vida y quiso acabar con todo allí, pero no podía, tenia un guión, responsabilidades y era padre... sus ojos se llenaron de lagrimas, de rabia, de impotencia. El resto de la tarde y principios de la noche se la pasó increíblemente callado, pensando en la forma de compensar o terminar todo con Sakura una vez por todas...

Se excuso con Hinata tras acompañarla a casa, la verdad y ella podía constatarlo es que había dejado demasiado trabajo que requería de soluciones prácticamente inmediatas y ella no tenia porque quejarse, pues había cumplido con la cena y el haberle dejado más de medio día en su despacho. No hubo mucho más que decir, se aseguro de que su esposa se dormiría tranquila y de que no hubiese nadie más en su despacho para poder tener una coartada excelente de sus acciones.

Y se dispuso en ir a la casa de la pelirrosa... tendría que arreglar todo aquello de alguna manera o terminarlo...

Entro por la ventana de su cuarto, afortunadamente era un día de primavera algo tibio, por lo que Sakura habría dejado la ventana de su cuarto abierta y así fue como la encontró.

Pero cuando entró todo fue incomodo, pues dentro de su monologo no cabía la opción de que ella estuviese despierta, con los ojos rojos de tanto llorar abrazada a su chaqueta de cuando eran adolescentes, la cual había logrado recuperar de un viejo closet y que le había dado de regalo.

Y así fue, entre lágrimas le dedico una mirada llena de odio y dolor a su vez.

-Sakura-chan- La vio levantarse, se seco las lágrimas y lo enfrento.

-Sabes que no quiero verte aquí... vete Naruto- se lo dijo de frente sin que su voz temblara, pero sus ojos no hacian si no decirle que se quedara.-Que te vayas o haré un escándalo-

-Calmate, Sakura-chan- le pidió.-Por favor hablemos...-

-¿hablar de qué, Naruto?¡ Tienes un hijo precioso esperándote en casa, una esposa que te ama! ¿Qué demonios puedo ofrecerte yo? ¡LO QUE VIVIMOS NO ES REAL NARUTO! ¡ES SOLO UN SUEÑO Y ES HORA DE DESPERTAR!- ¿estaba terminando con él?... el azul intenso de su mirada se clavo en los ojos verdes más hermosos de su existencia.

-¿qué no lo entiendes?... Esto es lo que debía pasar desde un inicio Sakura-chan... todo este amor que compartimos, todo esto es real... ¿ o es que estuviste besándote con un fantasma todo este tiempo?... Sakura-chan, sé que la culpa te esta matando, pero entiende que...- pero antes de seguir con su discurso la chicha emitió una sonrisa burlona y rompió en llanto esta vez sin tener que reprimirlo.

-No llores... por favor Sakura-chan...- tuvo el reflejo de querer acunarla en sus brazos, pero se detuvo, no supo bien porque.- yo no quiero causarte dolor, Sakura-chan... entiendo que no quieras seguir con esto porque sientas culpa.- Una vez más esa sonrisa burlona, pero sus ojos verdes lo observaron con tanta angustia.

-Sakura...chan dime algo...-

-... yo no siento culpa...- logró articular - soy un monstruo por no sentir que destrozo una familia... pero no es eso lo que me esta matando Naruto... una parte de mi corazón sabe que esto esta mal, que debo cortar esto de raiz... pero- se detuvo.

-pero... jamás habíamos sido tan felices ¿cierto?- termino su frase y la pelirrosa se abrazo a si misma con más fuerza que nunca; mientras asentía.

-...el verte hoy con Hinata, con tu hijo, me hizo sentir toda clase de sentimientos... pero culpa jamás fue una opción... Naruto ¿que estamos haciendo?-

-ser felices, mi Sakura-chan...-

-yo no puedo hacerte feliz, Naruto- fue su turno de sonreír de manera burlona, lo que causo que ella lo mirara con enfado.

-Ya lo has hecho... - acuno su rostro pálido entre sus manos, había tenido el tacto de deshacerse de su argolla antes de entrar a la casa de la mujer que realmente amaba.- eres mi felicidad, eres la única que me vuelve débil... debo confesarte, que venia con la idea de terminar lo nuestro, pues pensaba que era lo correcto para ti, pero veo en tus ojos que no es así y a ¿a quien engaño?... no hay nada en mi vida que me de la felicidad que tu me das... ambos sabemos lo complicado que ha sido todo esto... pero también sabemos que así debió ser todo en un principio, que tomamos decisiones terribles que ahora queremos reparar... Sakura-chan... debes saber algo- hizo una nueva pausa para besar levemente sus labios.- puedo dejarte ir si eso es lo que realmente quieres, ya te he perdido una vez, creo ser capaz de hacerlo una vez más... pero la verdad es que no quiero, quiero demostrarte así sea esta única manera, que no hay NADA y NADIE... que me haga tan feliz como tu, que me derrumbe como tu y al mismo tiempo me dé el amor que tu me das... Sakura-chan, tienes que ser sincera contigo misma, y decirme lo que de verdad quieres, lo que deseas con tu corazón y te juro que te dejare en paz si es lo que tu corazón realmente quiere...-

Sus ojos verdes se llenaron aún más de lagrimas, pudo leer sus ojos llenos de dolor, el amor que ella sentía por él; pero nada jamás lo prepararía para lo que estaría a punto de escuchar.

-Yo...Te amo, Naruto.-

Fueron segundos, que parecieron años, miro una vez más a la mujer que alguna vez habia mentido con esas mismas palabras, deshaciéndose en llanto por admitir la verdad, se abrazaba con fuerza y ¿cómo no? habia logrado sacar todo lo que habia estado reprimiendo esa tarde y sus mismo ojos se empeñaron.

alzó su barbilla para obligarla a mirarlo a los ojos... mientras se acercaba por un contacto entre sus labios, jamás olvidaría ese beso, pues entre ese pequeño beso lleno de amor y otro cargado de pasión, dejo escapar un - "yo tambien te amo, Sakura-chan"

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Matenme por dejarlo allí pero ya si quedaba demasiado extenso si pongo lo que quiero que le siga ;)

jajajaja

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