Disclaimer: Ningún personaje es de mi propiedad sino de S. Meyer, la historia es mía.
Capítulo tres.
La música que resonaba en todo el estudio invadió los oídos de Bella al momento de entrar, una pequeña sonrisa se instaló en los labios de la joven, una de las pocas veces que una sonrisa verdadera aparecía en ella, apuntó Rosalie quien sonrió para sus adentros.
Desde que habían regresado de Forks notaba a su amiga muy extraña, malhumorada, distraída, justo como cuando la había conocido.
Divisaron al fondo de la habitación en el quinto piso del edificio en el centro de Nueva York, a una pequeña y menuda figura que revolvía prendas, accesorios y zapatos de aquí para allá.
Alice Brandon, fotógrafa, diseñadora de imagen, y una de las mejores amigas y colaboradoras de Bella.
—Alice— la llamaron ambas jóvenes por sobre la estruendosa música, la menuda pelinegra salió de su escondite entre tanta ropa y se lanzó a los brazos de sus amigas muy emocionada.
—Qué emoción, sólo esperaremos a los pesados de la campaña y comenzaremos— anunció a modo de saludo.
En cuanto los aludidos entraron al estudio de Alice, reinició la música, le pasó varias prendas a su amiga, la maquilló personalmente y comenzó la sesión de fotos.
La sesión era para la nueva colección de ropa de una diseñadora novata, la razón por la que Bella y Alice habían aceptado la campaña era porque conocían de hace mucho tiempo a Angela, quien se encontraba en Paris en esos momentos, y sin pensárselo dos veces habían aceptado cuando ella les pidió su ayuda.
Alice manejaba con mano experta los conjuntos de Angela, combinándolos de una manera atractiva y provocadora, conocía cuales eran los mejores ángulos y posiciones de Bella, y sin duda, conocía su equipo, la campaña sería un éxito.
Los patrocinadores de Alice, Angela y Bella observaban maravillados cada escena que se montaba, era mucho dinamismo y belleza juntos, Rosalie veía a la distancia satisfecha con los resultados que se mostraban.
La música se repitió unas diez veces antes de que dieran por terminado el trabajo, todos en la habitación estaban satisfechos con el trabajo y Rosalie pudo ver un brillo de satisfacción en los ojos de su castaña amiga que la relajó bastante, hubo un momento en que pensó que no llegaría a verlo y temía que Bella llegara a explotar, pero Alice había programado la sesión a tiempo y se lo agradecía desde el fondo de su alma.
—Ahora vamos a comer— anunció la enérgica pelinegra, ignorando olímpicamente a los hombres y mujeres que esperaban charlar con ambas, fotógrafa y modelo.
—De acuerdo— aceptó Bella fácilmente, mientras se iba a cambiar, pasando de los ejecutivos como siempre.
Sus amigas mantuvieron una rápida charla con los representantes y les aseguraron que los detalles del desfile, en el que participaría igualmente Bella, del lanzamiento de las fotos y la presentación en la semana de la moda se los harían llegar en unos días por correo electrónico.
Con eso, despejaron el estudio de Alice y esperaron a Bella, quien salió con la ropa con la que había llegado, y salieron al estacionamiento donde Garrett las esperaba listo para partir.
Las amigas se acomodaron en la camioneta de la modelo y salieron rumbo a su restaurante favorito, el cual estaba bastante oculto para evitar las miradas indiscretas de los paparazzis, y es que, aunque Alice y Rosalie no eran figuras públicas como lo era Bella, eran fácilmente relacionadas con ella y por ende, un foco de atención, además de que cualquiera voltearía a ver al trío de bellas amigas.
—Ahora, cuéntenme en qué han estado metidas— exigió Alice, mientras les servían sus platillos y copas de vino.
—Hace poco fuimos a Forks— anunció Rosalie, con aparente indiferencia, sabía que ella no podría sacarle ninguna información a Bella, pero estaba más que segura de que Alice sí podría.
— ¿De verdad? ¡Cuénteme todo! — Alice sabía tan poco de la vida de Bella antes de que llegara a Nueva York y fuera modelo, que su sincero cariño la empujaba a querer saber cómo era la familia de su amiga y el lugar en el que había crecido.
—No fue nada importante, sólo el cumpleaños de mi madre— dijo con reticencia y cierta molestia la castaña, comprendía lo que Rosalie había hecho, ya había usado la misma táctica antes y con los mismos resultados, toda la verdad.
—Vimos a muchos viejos conocidos de Bella, estaban realmente sorprendidos por su cambio— atacó la rubia amiga de nuevo, estaba tan empeñada a conseguir información como Bella a ocultarla.
— ¿Por qué lo estarían? Bella es muy famosa y popular, es algo normal— espetó Alice, indiferente a la velada batalla entre sus amigas.
—No era muy popular en Forks— confesó la castaña, jugueteando con su comida.
— ¡Estás de broma! — Se burló Alice, incrédula ante sus palabras— ¡Eres la modelo más cotizada de Estados Unidos!
Bella hizo una mueca, sí, lo era, pero no siempre había sido así, hasta hace muy poco ella no era nadie, y el pequeño pueblo en donde había nacido conservaba aquella imagen de ella, por eso su sorpresa ante el cambio.
Sólo unas personas no se habían mostrado tan incrédulos ante el cambio de Bella, y esos habían sido Carlisle y Esme Cullen, razonó Rosalie, parecía que no esperaban nada menos de su amiga, pero al mismo tiempo, aun pudieran reconocer a la muchachita que habían asegurado conocer durante el tiempo que había conversado con Esme, cuando fue a ayudarles en la fiesta.
—Antes no tenía planes de convertirme en modelo— sentenció Bella, Rosalie sabía eso, y también sabía que no guardaba muy buenos recuerdos de su adolescencia en aquel pueblo, pero aun no entendía del todo lo ocurrido.
—Qué desperdicio de talento hubiera sido eso— el cariño en las palabras de Alice no mejoraron el estado de ánimo de Bella y Rose lo notó, el brillo que pudo haber visto en los ojos de su amiga, se disolvió al instante.
—Te gustaría el lugar, la humedad es una mierda con tu cabello pero no podrías encontrar un lugar más encantador que Forks— le aseguró Rosalie, el brillo travieso en los ojos topacio de su pelinegra amiga alertó a Bella y satisfizo a Rose.
—No— negó casi al instante la castaña, poniéndose alerta y a la defensiva de inmediato.
—Me encantaría conocer Forks— declaró la menuda chica, comenzando a entusiasmarse de verdad e ignorando el ceño fruncido de su amiga.
—Deberíamos pasar este fin de semana con tu familia, Bella, de todas formas no tenemos nada planeado— sugirió la rubia chica, con aire inocente, la castaña sólo pudo fulminarla con la mirada.
— ¡Sería estupendo! Nada mejor que pasar un relajado fin de semana con tu familia, Bella— la animó sonriente Alice.
—No creo que sea conveniente— masculló la joven.
—Tonterías, después del desfile de Angela iremos a Forks— declaró Rosalie, la mirada glacial que Bella le dirigió dejó a Alice de piedra, entonces lo entendió.
La actitud de su amiga no era sólo su habitual timidez que mostraba fuera del set y de las cámaras, ella de verdad no quería ir a aquel lugar, la gente realmente tenía una imagen de ella completamente diferente a lo que era y su enfado con Rosalie era monumental.
En un momento cuando Isabella se disculpó y salió rumbo a los baños, la joven tuvo que enfrentarse a Rosalie, no era la primera vez que terminaba en medio de uno de los enfrentamientos de sus amigas, pero sentía que la rubia ahora había sobrepasado los límites.
—Rosalie, hazme el favor no volver a involucrarme en tus planes bizarros— bufó, su rubia amiga hizo una mueca, sabía que su plan no había sido el mejor y más práctico, pero tenía cinco años de conocer a Bella y si en todo ese tiempo no le había dicho nada, estaba segura de que no lo haría ahora.
—Alice, escúchame, es por una buena razón— la pelinegra la observó desconfiada, Rosalie tendría que explicarle un poco más sus planes si quería contar con su apoyo— Tú sabes que Bella guarda algo, algo que no quiere contarnos y que está afectándola, yo sólo quiero ayudarla, pero no puedo hacerlo si no sé qué es lo que pasó, y siento que la respuesta está en Forks, ahí hay unas personas que pueden saber lo que le ocurrió tan terrible a Bella que no quiere siquiera estar en ese lugar.
La muchacha suspiró resignada, ella también lo sabía, lo había notado desde el primer momento en que la observó, tanta belleza y delicadeza, medio opacada por unos ojos fríos y con un deje de dolor que no desaparecía del todo, a Bella le había ocurrido algo en su pasado, algo doloroso.
—Está bien— aceptó la pelinegra, no tan segura de lo que su rubia amiga planeaba, pero con la firme determinación de ayudar a Bella.
Cuando su amiga regresó del baño no se habló más del tema para no presionarla, pero las chicas estaban decididas y ella no podía hacer otra cosa que aceptar y acompañarlas a Forks, nuevamente.
Miss me? Yo las extrañé mucho! Y como lo pidieron aquí está un nuevo capítulo, corto pero importante para lo que vendrá.
Agradezco infinitamente sus comentarios, alertas y favoritos, son mi motor para seguir escribiendo.
Hasta la próxima.
Reviews?
Love always, An.
P.d. La canción que estaba escuchando Alice en su estudio esCome and get it- Selena Gomez.
