Kagome´s POV
—Pude sentir que ese ser emana una increíble aura demoníaca, pero no necesito verlo, para saber quien es,—¡Naraku!—solo alcanzo a decir eso antes de que ese monstruo me atrapara con uno de sus resistentes tentáculos, hago todo lo posible por zafarme de su agarre, pero se de antemano que es imposible, él aprieta aún más el agarre haciendo que grite de dolor al sentir como mis huesos empiezan a resentir la enorme compresión, seguramente de seguir así, no la contaré, escucho los gritos desesperados de Inuyasha, haciendo que me volviera a verlo, para pedirle ayuda, pero entonces recordé.
—"A él no le interesa lo que me pase, soy tan solo el premio de consolación",— por lo que le lancé una mirada increíblemente fría y llena de rencor, tristeza y decepción, haciendo que su cara desencajada muestre asombro, lo cual no me sorprendió, seguramente me e de ver peor que Kikyo,—"maldición, hasta en eso me debo parecer a ella"—por lo que decido dirigir mi mirada hacia Naraku, que hasta ese momento había sido ignorado, para que mi furia, fuera desahogada en ese desgraciado.
—Naraku, suéltame en este instante, me das asco—y mandándole una fiera mirada al maldito, fue una mala elección el haberme puesto a discutir con él, lo supe en el momento que mostró una sonrisa arrogante y socarrona.
—Valla, valla, pero que estas diciendo Kagome, como te puedo causar repugnancia, si permites que la basura de Inuyasha te toque cada vez que , que le plazca, ja, definitivamente a las mujeres nunca se les entiende—apretándome aún más al notar que intentaba tomar mi carcaj y mis flechas, pero me descubrió y me lo impidió.—Escuché que Inuyasha le gritaba mil maldiciones para que me soltará, pero el simplemente lo ignoró y me dice.
—Vamos Kagome, ya te diste cuenta que ese hanyou además de malagradecido es inútil, no es capaz de cumplir lo que esta amenazando, solo es capaz de hablar, y por lo visto esa basura también es capaz de darse el lujo de jugar con dos mujeres, dime Kagome, ¿Quién es la escoria aquí?—señaló hábilmente Naraku.
— "Malito como se atreve a compararse con Inuyasha, si bien el me hace sufrir, el por lo menos lo hace sin querer, pero el es un desgraciado que comete actos horribles"—cállate, de cuando acá tu das consejos de pareja, a ti que te importa—contesté dejando ver la ira que sentía en ese momento.
—Pero no se moleste señorita Kagome, yo solo digo la verdad, aunque debería decir , que para ser la reencarnación de Kikyo es muy ingenua—contestó cínicamente aquel híbrido.—eso último hizo que la furia, se mostrara en todo su esplendor, no podía soportar que me compararan con ella, haciendo que perdiera lo último que me quedaba de control de mi mente, dejando fluir todo lo que sentía en ese momento.
— No te atrevas a compararme con ella, no nos parecemos en nada, jamás me vuelvas a comparar con ella, no te lo permito—le grité intentando alcanzar mis armas, mientras oía que afuera del campo de fuerza Inuyasha soltaba mil y un maldiciones en contra de Naraku.
—Así que te molesta que te comparen con ella, entonces…que te parecerá esto—expresó mientras con una gran velocidad alcanza a Kikyo con uno de sus tentáculos y la introduce dentro del campo de fuerza.—Y vi como Inuyasha se lanzaba desesperadamente en contra de la barrera, vociferando que nos soltara, sonreí con tristeza, ahora que Kikyo está en peligro, a entrado en pánico.
—¿Qué pasa Inuyasha, cuando atrapé a Kagome no reaccionaste de esta manera, será acaso que no te importa lo suficiente, como para hacerme frente?, ya viste Kagome a ese estúpido no le interesas en lo más mínimo, eres solo su detector de fragmentos, la segunda opción, la otra, jajaja—expresó haciéndome caer en un dolor aún más profundo que el que ya sentía, era verdad, yo no significaba nada para Inuyasha, pero…no me vencerá ese desgraciado.
—No tienes derecho a entrometerte en los asuntos de lo demás, y si esto es lo que quieres oír te lo diré, yo se que no significo, ni la mitad de lo que Kikyo es para Inuyasha, ¿y que?, no me interesa, para mí es suficiente estar a su lado, eso no evita que yo siga sintiendo lo mismo por él—grité mientras derramaba abundantes lágrimas,—"lo sé yo no significo casi nada para Inuyasha, quizás ni siquiera su amiga, solo…una herramienta.
—Muy bien, después de tu impresionante declaración, ¿creo que, no te molestará que te ayude cierto?—dijo, mostrando una de sus espeluznantes sonrisas, un escalofrío recorrió mi cuerpo—¿ehh?, ¿Qué piensas hacer Naraku?—pregunte bastante confundida y con un gran temor de lo que viniera.
—Pues es simple las sacaré de su miseria a las dos y de paso te ayudaré Inuyasha, para que ya no haya problemas sobre cual te decides jajaja—era justo lo que me imaginaba,—"maldito".
—Escuche como Inuyasha después de eso volvía a arremeter en contra de la barrera, gritando que no se atreviera a dañarnos—"será dañarla, por que solo le interesa ella" pensé, sintiendo mi corazón doler al observar su rostro desencajado.
—Jajaja, vamos Inuyasha, será divertido ver esto—bufó Naraku y nos sacó a ambas de la barrera y nos colocó sobre un acantilado que estaba a algunos metros de la escena.—Sentí como mi corazón comenzaba a latir más fuerte, esta decisión era muy cruel, a pesar de conocer sus sentimientos, no se a quién de las dos va a salvar.—Inuyasha gritaba cada vez más fuerte y corrió hacia nosotras al ver sus intenciones.
—Sentí como la presión en mi cuerpo desapareció y el golpe del aire debido a la caída libre, de pronto se apoderó de mi una sensación de completo pánico y desesperación,¿ esta era mi forma de morir? ¿Ser reducida a puré al estrellarme con toda la fuerza de la gravedad, contra el suelo?, "siempre odié la física, hubiera preferido no saber en cuanto tiempo moriré y con que fuerza caeré".
—De repente sentí como unos poderosos y cálidos brazos me sujetaban y me oprimían contra un musculoso pecho, mi corazón aumentó su ritmo y me abracé a él con todas mis fuerzas,—"me eligió a mí, soy tan feliz, él me ama"—pensé.
—Inuyasha yo…—estaba a punto de decirle que lo amaba con todo mi ser y que le agradecía infinitamente que él me concediera la oportunidad de compartir mi vida con él.—Pero fui interrumpida por algo que me dejó helada.
—Perdóname, por favor, Kagome, perdóname—diciendo eso último me soltó y se apoyó en una pared para alcanzar a Kikyo y sujetarla, e incrustar una de sus manos en la irregular pared del acantilado.
—Todo eso lo vi en cámara lenta, al irme alejando de esa figura roja que sujetaba a una blanca con rojo, pude sentir como lo poco que quedaba de mi corazón se destrozaba y era pisoteado justo delante de mí, un dolor insoportable se apoderó de mi pecho, haciendo incluso que me faltara el aire.—"Me traicionó, jamás signifique nada para él, una herramienta, eso es lo que yo era, solo eso, ni siquiera dudó ni un instante, me odia, quiso hacerme sufrir y sentirme miserable los últimos segundos de mi vida, me hizo creer que me había escogido a mí, me hizo pensar que todo lo que pasé junto a él había significado lo mismo para él que para mí, no puede ser…"—sentía como me hundía en aquel precipicio, no solo el físico, si no en el que caía mi alma muerta, por que así era como se encontraba…muerta.
—Sentí como una de mis mangas se atoraba en una rama que sobresalía de la irregular pared del abismo, como si me kami estuviera otorgándome la gracia de la vida, una vez más, me sujeté a ella con fuerza para no caer más en aquel precipicio.—Pasaron algunos minutos en los que solamente seguía ahogándome en mi propio llanto, por la traición del ser amado,—"por que en todo tengo que ser la sombra de Kikyo hasta en los momentos previos a mi muerte…la traición del ser amado..".—De repente mis humillantes pensamientos fueron interrumpidos por una gran explosión y un atronador grito de parte de Naraku, y luego la nada, que duró muy poco para escuchar el ruido que causa un cuerpo al caer.
—¡Kagome!, ¡estás bien!—escuché esa voz que era capaz de cambiar el ritmo de mi muerto corazón.—Levanté mi cabeza del vacío y vi su rostro feliz y aliviado.
—Inu…Yasha…—el tomó mi mano con firmeza y me transmitió su calidez.
—Gracias a kami estas bien, por favor perdóname, yo no quise…—esa palabra…perdóname siempre lo e hecho, pero no esta vez…—me empecé a reír sin humor una risa llena de infelicidad e ironía , interrumpiendo sus vacías palabras.
—¿E escuchado bien Inuyasha?¿quieres que te perdone?, eso fue lo que me dijiste justo en el momento que decidiste que mi vida no valía lo suficiente para siquiera, ser respetada en el último instante de su vida.—le dije de un modo mucho más triste y decepcionado que furioso y herido, que era como debía estar, pues la verdad es que no estaba molesta, estaba…decepcionada.
—¿Qué quieres decir Kagome?—preguntó bastante confundido, apretando más nuestro agarre, sonreí de manera irónica, "nunca a sido muy brillante".
—Quiero decir que, en tu decisión no dudaste ni siquiera un instante en a quién ibas a salvar,—el rostro de él, desapareció debajo de su fleco, —yo no te estoy diciendo que era tu obligación salvarme, pero no tienes idea de cuanto me dolió ese abrazo que me diste,—el levantó la cabeza, mirándome entre avergonzado y confundido,—si, Inuyasha, yo no te pedía que me salvaras, pero lo que más me duele es que aún en el último instante demostraste lo poco que te importaba mi existencia, mi sufrimiento, si solo me hubieras dejado caer y me hubieras dicho que te perdonara y que no dudara lo mucho que significaba para ti, no dudes que ahora mismo yo estaría allá arriba, a tu lado de que yo misma hubiera subido a tu encuentro, por que te hubiera perdonado, pero… ese abrazo me dio falsas esperanzas, me hizo creer que me habías escogido a mí, que deseabas pasar tu vida junto a mí, pero no tienes idea de lo que me dolió que me pidieras perdón y me soltaras, yo en ese momento iba a decirte…—callé, no valía la pena decirlo, el había jugado conmigo, con mis sentimientos, yo no le importaba.
—Por favor Kagome perdóname, no sabes cuan arrepentido estoy, no se por que hice eso, debe ser por el juramento que le hice a Kikyo…—Inuyasha, ¿recuerdas lo que me prometiste el día que obtuviste a tessaiga?,—su rostro inmediatamente dejo de mirarme y se volvió a esconder debajo de su fleco,—lo juraste frente a la tumba de tu padre, frente a Sesshomaru y Mioga, ¿y recuerdas el juramento que yo te hice Inuyasha? , ¿lo recuerdas cierto?, prometí quedarme a tu lado para siempre…lamento decir que esta vez seré yo la que no cumplirá su juramento…Inuyasha.
—Acabando de decir esas palabras el me miró directamente a los ojos, que seguramente en estos instantes deben estar llenos de lágrimas.—¿Qué quieres decir con eso Kagome?—preguntó bastante asustado, seguramente se dio cuenta de mis intenciones.
—Que la verdad esta vez yo faltaré a juramento que te hice Inuyasha, yo ya no puedo permanecer en este mundo después de saber que no soy nada para ti—sollocé casi inaudiblemente, pero sentí como el apretaba mi mano intentando contenerme.
—No lo harás Kagome, no lo permitiré—yo sonreí para mis adentros "el siempre ha pensado que soy débil"—Inuyasha, no podrás hacer nada…y no supe como pero mi energía espiritual salió por mi mano causando una fuerte descarga eléctrica en su mano para que me soltara, para poder acabar con mi miseria cosa que hizo, pero inmediatamente me volvió a sostener a pesar de que seguía quemándolo, pude sentir como su mano empezaba a sudar, por lo que la mía empezó a resbalar.
—Inuyasha, no podrás hacer nada, eso es lo que yo quiero, ¿recuerdas una vez que yo te dije que yo jamás podría hacer lo que Kikyo hizo?, ¿lo de morir por ti?—sus ojos comenzaron a derramar lágrimas, lo cual me sorprendió de sobremanera, haciendo que las mías aumentaran, me duele tanto aceptar que hasta en eso soy la sombra de ella, me traicionaste y por eso voy a morir Inuyasha.
—¡No por favor Kagome, no me hagas esto!—me suplicó apretando mi mano intentando salvarme de mi inevitable caída.
—Inuyasha, debes saber que a pesar de que yo moriré de la misma forma que Kikyo yo no te llevaré conmigo,—sus ojos se abrieron de asombro,—si Inuyasha, por que a pesar de todo todavía…te amo—y diciendo esto solté mi mano lo cual debilitó considerablemente el agarre de nuestras manos, haciendo que la mía comenzara a resbalar.
—¡No por favor Kagome!¡no!—exclamó intentando sostenerme, lo cual era inútil, sin mi cooperación era imposible.
—Adiós Inuyasha, siempre te amaré…—lo dije en el instante que derramaba mi última lágrima y mi mano fue sometida a la fuerza de gravedad haciendo que cayera al vació—por siempre—grité, mientras veía por última vez el rostro de mi amado, mi amado… Inuyasha.
