Capitulo 3: En el borde

Davis caminaba detrás de Tai mientras se abrían camino a las ruinas. La voz en su cabeza estaba siendo inusualmente silenciosa, lo que puso a Davis un poco nervioso, pero todos los destellos de la antigua estación digimon que vio Davis, le hacían saber que 'Takuya' todavía estaba con él.

Izzi encontró un signo maltratado en el suelo e intentaba averiguar lo que era con un programa de su computadora.

—Tal vez esto no es una idea de lo que solían ser estas ruinas—murmuró Izzi.

—Es una estación de tren—declaró Davis sin pensar.

Izzi parpadeo y levantó la mirada hacía él.

— ¿Cómo sabes eso?

— ¿Eh? —Parpadeó Davis—Me pareció obvio. ¿Acaso fui el único que vio las vías de tren oxidadas cuando llegamos? Estamos de pie en una de las plataformas.

Todos lo quedaron mirando.

— ¿Qué? —preguntó Davis con nerviosismo. No le gustaban las miradas incrédulas de los demás, de modo que muró a Izzi de nuevo— ¿Qué es ese signo de todos modos?

Izzi suspiro mientras trataba de descifrarlo.

—Creo que es alguna señal de bienvenida—reflexionó—pero no estoy seguro, ¿Puedes ayudarme Ken?

—Claro—asintió el llamado y camino hasta Izzi.

Solo les tomo un par de minutos cuando finalmente consiguieron el texto.

—Bienvenidos a la Estación de la Llama—Izzi se quedo sin aliento, y con los ojos abiertos— ¡Davis tenía razón! Esta era una estación de tren.

Davis frunció el ceño. El ya no estaba disfrutando este viaje, la voz en su cabeza era silenciosa y las raras veces que hablaba, sonaba muy grave. Estaba comenzando a sentirse deprimido en cuanto los destellos de recuerdos comenzaron a golpearle el cráneo, con ganas de salir. Era como su hubiera una especie de puerta en su subconsciente y todos los recuerdos exigían que abriera. Estos destellos eran recuerdos que se filtraban por la puerta, junto los susurros que los acompañaban.

— ¿Davis? —le llamó Tai, pero él no respondió. No podía— ¿Davis, pasa algo?

Davis cerró sus ojos con fuerza y se agarró la cabeza mientras aquellos susurros se hacían más fuertes.

Estación de la Llama…

Trailmon…

Esto era una Estación de tren…

Estación de tren…

La estación de Shibuya…

Ruinas…

El colapso del techo…

Estación de tren digimon…

Un digimon destruyendo la estación de tren...

Tienen que detenerlo…

No pueden detenerlo…

Todas esas personas…

Van a morir…

¡Shinya!

¡Takuya ya basta!

Davis…

¡Takuya no!

Jun…

¡Takuya!

Voy a morir…

¡Takuya!

Estoy…muriendo…

¡TAKUYA!

¡…!

Davis

Davis se quedo sin aliento y sacudió la cabeza. Se dio cuenta que estaba arrodillado en el suelo con todos los demás reunidos alrededor de él mientras Tai intentaba tranquilizarlos.

—Davis—la voz de Ken llegó despacio en su derecha— ¿Puedes oírme?

—Si…—suspiro él, el sonido de su voz hizo que los otros se callaran—Estoy bien ahora.

Todos retrocedieron un poco para darle algo de espacio.

— ¿Qué sucedió? —preguntó Ken, quedándose cerca de su mejor amigo.

—Malos recuerdos—masculló Davis mientras intentaba ponerse de pie, Tai al ver esto le ayudo a enderezarse.

—Perdón chico. No quise molestarlos—sonrió él débilmente intentando reírse del incidente.

—Tal vez deberíamos parar hoy—sugirió Sora; Kari asintió con la cabeza.

Davis estaba a punto de protestar, pero lo pensó mejor. No sabía si podría manejar un episodio de estos. Estos ataques de recuerdos, eran privados pero los estaba teniendo delante de sus amigos. Comenzarían a verlo como si estuviera loco, ¡Agh! ¿No lo estaba ya? Pero ellos no necesitaban saberlo. Asi que siguió a los demás a la entrada de las ruinas, hasta la TV y a la sala de computadoras. Se despidió de los demás y estaba a punto de irse a casa cuando Kari y Tai lo detuvieron.

— ¿Seguro que estas bien? —le preguntó Kari preocupada.

—Estoy bien Kari—le dijo—Solo que creo que es un poco apresurado explorar ruinas de una estación de tren cerca del aniversario del accidente en Shibuya.

Kari asintió lentamente.

—Ten cuidado al regresar—le sonrió ella con tristeza.

—Si necesitas hablar con alguien, tienes mi numero—le recordó Tai—No sé cuanto pueda ayudarte, pero puedo escuchar.

Davis asintió.

—Okay Tai…gracias chicos.

Tai le dio unas palmaditas en el hombro a Davis antes de irse a casa con Kari. Davis los observo alejarse por un momento antes de dirigirse a la suya.

—Estás muy tranquilo—dijo Davis entre dientes mientras caminaba por una calle vacia.

—…Supongo—le respondió.

— ¿Qué propósito tenías con tirarme esa avalancha de recuerdo? —Gruño Davis— ¿Estas tratando de volverme loco?

—…Perdón—suspiró Takuya—Fue todo tan...abrumador.

—Asi que fuiste uno de los seis niños elegidos originales—silbó Davis al recordar la escena que había visto en la estación.

Lo fui—suspiro la voz—Mi grupo fue el grupo original de niños elegidos. Fuimos los primeros seres humanos en servir al mundo digital… ¿Quién hubiera pensado que mi primo se convertiría en uno?

Davis sonrió —Debe ser de familia… ¿Asi que estas admitiendo que de verdad eres mi primo? Eso te hace un fantasma.

Oh, bien. Lo admito—resopló Takuya—Pero no soy un fantasma. ¿Alguna vez me has visto? Solo existo dentro de ti. No soy más que una voz y recuerdos.

Davis frunció el ceño.

—No para mí.

Y sintió un coche a través de su cuerpo que no le pertenecía.

Ok, estoy confundido—Suspiró Takuya.

—No eres sólo una voz en mi cabeza—declaró Davis—Eres mi primo y amigo. Hablar contigo hace que no me sienta tan solo. Puedes ser molesto a veces, pero eso lo hace interesante. Tú también tienes una personalidad por tu cuenta, ¿sabías? Se lo que sientes y, a veces, esos sentimientos me afectan. En esas ruinas, me sentí triste y deprimido mientras mis amigos estaban emocionados. Y hace solo un minuto te sorprendiste cuando dije que no sólo eras una voz de mi cabeza con recuerdos…eso lo sentí también. Pero digamos que tienes razón y que solo eres una voz en mi cabeza…pero si desapareces de repente, creo que me volvería loco.

Takuya rió.

Si yo, la voz en tu cabeza, me fuera ¿Tu te volverías loco? Pensé que yo era el que te hacía perder la cabeza.

Davis se encogió de hombros mientras subía por las escaleras hasta el departamento de su familia. Saco las llaves y entró.

—Has estado conmigo desde el incidente—suspiró—No puedo recordar un momento en el que no haya escuchado tu voz. Pero… ¿Cómo entraste a mi cabeza?

Sinceramente, no tengo idea—Admitió Takuya—Me he preguntado eso por años.

Tanto Takuya como Davis suspiraron al unisonó, lo que los hizo reír. En ese momento, Davis abrió la puerta principal y vio a Jun cargando dos bolsas.

—Hola chico —sonrío ella, obviamente de buen humor— ¿Qué tal tu club?

—…Bien—dijo Davis vacilante— ¿Por qué? ¿Cómo fue el tuyo? Tu día me refiero…

— ¡Fue grandioso! —dijo Jun—Maggie y yo encontramos muchas ofertas…

Davis se desconecto al instante y se sentó en el sofá mientras su hermana parloteaba de su viaje de compras. Takuya habló con él sobre todas las opiniones que Jun decía, y Davis tuvo cuidado de no reírse.

—Salgamos a comer—dijo Jun de repente.

— ¿Eh? —parpadeó Davis.

—Dije que salgamos a comer—resopló Jun con las manos en las caderas. —Hay un nuevo restaurante que me gustaría probar.

—Pensé que ibas a traer algo—recordó Davis.

—Cambie de idea—dijo Jun—Además, es más divertido comer afuera.

Davis puso los ojos pero no protesto. Al menor no tendría que comer la comida de Jun. Takuya rió ante la idea y Davis resistió una sonrisa. Tomo su abrigo y siguió a Jun hasta el restaurante. Era uno de esos típicos restaurantes de paso, donde las paredes estaban cubiertas de fotos de personas famosas. Después de sentarse en una de las mesas de la esquina, Jun pidió un aperitivo de patatas fritas con salsa mientras esperaba las bebidas. Davis apenas tomaba atención porque Takuya le nombraba a cada actor que pasaba por su vista en aquellas fotos, ni él se dio cuenta cuando en su vista entro un joven de lentes y cabello azulado.

— ¿Joe? —hablo Davis sorprendiendo a Jun junto a él que estaba viendo el menú.

El chico de pelo azul se dio la vuelta y se ajusto las gafas.

— ¿Davis? —parpadeó el universitario.

— ¡Hey! —hizo un gesto.

Joe se abrió paso hasta su lugar.

—Hola Davis—sonrió Joe—Y tú debes ser Jun. Mucho gusto.

Jun sonrió mientras estrechaba la mano de Joe, tirándole una mirada interrogativa a Davis

—Jun, el es Joe Kido—presento Davis— Niño de la Sinceridad—agregó para sus adentros—Es un amigo mío. Esta asistiendo a la universidad para convertirse en médico. Conociste a su hermano Jim hace unos mese cuando fueron a nuestra casa.

—Oh—sonrió Jun—Asi que tú eres Joe. ¿Te gustaría cenar con nosotros?

—Si—acepto Davis al instante.

—Eso sería genial—Sonrió Joe—Si no les es mucha molestia.

— ¡Por supuesto que no! —Sonrió Jun de vuelta—Eres más que bienvenido para unirte a nosotros.

Davis tuvo que morderse la lengua para evitar reírse.

Junie no pierde una oportunidad, ¿verdad? —Rió Takuya—Lo siento por él.

Es un buen tipo —pensó Davis —Estará bien. Además el ya sabe sobre Jun y Matt.

Seguro— rió Takuya—Pero…

Davis tomo un sorbo de su refresco y miró el menú, ya que no sabia que ordenar. Se movió un poco para que Joe pudiera sentarse junto a él.

—Entonces… ¿Cómo va la universidad? —preguntó Davis.

—Está bien—sonrió—Estoy tomando las generales por ahora, pero creo que voy a tomar la clase de anatomía y los laboratorios son realmente interesantes.

—Por interesantes te refieres a difícil—sonrió Davis.

—Si—rio Joe—Tengo que acostumbrarme todavía, pero voy de a poco.

—Suena increíble—sonrió Jun.

— ¿Y como has estado tu Davis? —preguntó Joe—Tai me dijo que estas en el equipo de futbol de nuevo este año.

—Si—sonrió Davis—Ken y yo le estamos poniendo empeño.

—Estoy seguro de que es así—rio Joe— ¿Y qué hay de ti Jun?

Ella sonrió, agradecida de participar en la conversación también.

Uf—Se quejo Takuya—Es un buen tipo. Demasiado para su propio bien. Nunca va a deshacerse de ella.

Davis tosió en su bebida, tratando de no reírse. Afortunadamente ni Joe ni Jun lo notaron. Después de haber pedido, los tres comenzaron a hablar acerca de las clases, los amigos, lo que mostraban en televisión, el clima y todo tipo de cosas al azar. Después de la comida Jun invito a Joe a su casa, pero el estudiante universitario fue lo suficientemente inteligente para evitar la oferta. Dijo que tenía clases temprano en la mañana y debía estudiar para un examen. Davis se despidió de él y volvió a casa con Jun tratando de no reírse de los que Takuya estaba diciendo dentro de su cabeza. Se dirigió directamente a su habitación en cuanto llegaron a su casa y fue justo a tiempo para escuchar el timbre del teléfono. El identificador decía que era de Ken.

—Hola Ken—sonrió Davis— ¿Qué pasa?

—No mucho—respondió Ken—solo quiero saber como estabas.

— ¿Eh? —parpadeó Davis.

—Estás con Jun, ¿verdad? —suspiro Ken como si fuera obvio—No llamaste en toda la tarde, por lo que pensé que o te había matado o te había puesto a trabajar como esclavo.

Davis rió.

—No, no me ha matado.

Todavía—Takuya rió en su cabeza.

—Todavía—añadió Davis inconscientemente, como resultado de la sincronización con Takuya.

Ken rió de nuevo. Los dos hablaron de futbol, sobre la cena de él y Jun con Joe, y durante unos minutos Davis hablar con DemiVeemon sobre como lo extrañaba terriblemente después de estar tres días alejado de su pareja.

—Entonces Davis—dijo Ken vacilante antes de terminar la conversación— ¿Vas a venir con nosotros al mundo digital mañana?

—Por supuesto que sí—Davis frunció el ceño— ¿Por qué no lo haría?

—Estuviste un poco ausente con nosotros hoy, cuando Izzi confirmo de que aquellas ruinas eran una antigua estación de tren—señalo Ken—Tal vez no deberías venir.

—Estoy bien Ken—suspiro Davis entendiendo la preocupación de su amigo—Mira, si tengo otro…episodio mañana, entonces puedes sacarme de allí y no voy a volver a esas ruinas hasta que haya pasado un tiempo.

—Está bien—respondió Ken—Pero promete que no vas a ir si no te siente a la altura cuando llegue el momento.

—Lo prometo—juro Davis sinceramente—Nos vemos Ken, hasta mañana.

—Hasta mañana—dijo Ken antes de colgar.

A la mañana siguiente, Davis se levanto con el sonido de los gritos de Jun. Su buen estado de humor del día de ayer se había ido y se apuro en el desayuno y en salir de la casa para evitarla. Takuya había estado riéndose de él la mayor parte de tiempo por lo que Davis se encontró en un terrible estado de ánimo. Murmuro oscuramente para sí mismo e, inevitablemente, para Takuya. Incluso asusto a tres gatos callejeros antes de llegar a la puerta de la escuela, donde se encontró con Kari, que le dio una mirada de preocupación. Eso le irritaba aún más. El trato de calmarse, pero no lo suficiente como para que Ken no se diera cuenta.

— ¿Davis? —Susurró Ken en voz baja durante la clase— ¿Qué pasa?

—Kari sigue mirándome con esta estúpida cara de preocupación—dijo él entre dientes, lo suficientemente alto como para que la chica y TK escucharan. — ¡Estoy bien, asi que deja de mirarme como si estuviera a punto de entrar en shock o algo!

Ken suspiro, y Takuya rió, pero eso no hizo nada para mejorar su estado de ánimo. Después de la escuela todos se reunieron en la sala de computadoras, solo que esta vez Joe se reunió con ellos. Había recibido una llamada de Izzi después de la cena junto con Davis y Jun y había escuchado sobre el "episodio" de Davis como todo el mundo le decía ahora. El futuro medico se dio cuenta del oscuro estado de ánimo de Davis y le sonrió.

— ¿Todo bien Davis? —preguntó.

—Si—suspiro Davis.

—Ya lo han oído—dijo Joe a Kari y TK—Solo déjenlo tranquilo.

—Pero—dijo Kari, lanzando una mirada de miedo en Davis.

—El esta perfectamente Kari—sonrió Joe—Confía en mí, no había nada malo con él cuando cenamos anoche. Gracias de nuevo por la invitación de anoche Davis.

—No hay problema—sonrió Davis forzadamente, todavía de mal humor.

—Vamos a excavar esas ruinas—Ken sonrió, mirando a Davis, quien le dio una inclinación de cabeza—Esta vez, puedes mostrarnos más pistas sobre lo que viste.

—Bien—gritó Yolei desde al lado del ordenador— ¡Pongámonos en marcha! ¡Digi-port Open!

Cuando todos estuvieron de vuelta, Davis siguió la memoria de Takuya y los llevo a la plataforma donde los primero niños elegidos habían desembarcado.

—Tenias razón—comentó Izzi—estas son vías oxidadas de un tren.

Davis sintió el revuelo del recuerdo en su mente otra vez y lo hizo caminar por el andén en la dirección donde el Trailmon los había dejado en la memoria de Takuya.

— ¿Davis? —lo llamó Ken, pero Davis estaba demasiado absorto observando lo que no estaba allí—

Las ruinas habían cambiado de nuevo a la hermosa terminal que solía ser, y pesar de que Davis todavía tenía a sus amigos detrás del, el solo observaba las sombras de los recuerdos de Takuya y sus amigos del pasado. Davis estaba de pie justo detrás de ellos, viendo como se iba el Trailmon. El recuerdo estaba comenzando desde donde lo había dejado.

Bueno….supongo que eso es todo—dijo Takuya, poniéndose de pie—Estamos solos.

¡Espera! —Gritó JP— ¡Regresa!

¡Si! —Gritó Zoe— ¿Por favor?

Uhn… —sollozó Tommy—llévame a casa.

Davis observo a Tommy cuando comenzó a correr desbordando las lágrimas para perseguir al Trailmon.

¡Oye, espera! —Takuya se quedo sin aliento mientras perseguía al chico— ¡Tommy detente!

Davis sintió como sus pies seguían el recuerdo de Takuya en la plataforma y echó a correr.

— ¿Davis? —gritaron Ken y Veemon, corriendo tras él.

— ¿Qué está pasando? —Tai rompió a correr tras los dos chicos y el digimon.

De nuevo, Davis no los escucho. Se detuvo al borde de la plataforma antes de llegar al barranco. A pesar de estar envuelto en la memoria, Davis todavía podía ver donde estaba el peligro. Observo desde allí como Takuya se quedo a su lado sin cruzar las vías.

¡Tommy! —gritó Takuya cuando observo como el niño seguía caminando por el carril de la vía que se extendía más allá dl acantilado, con los brazos extendidos para mantener el equilibrio.

El corazón de Davis estaba corriendo cuando sintió el miedo de Takuya mientras revivía aquel momento.

¡Déjame solo! —exclamo el niño.

Ah... —suspiro Takuya— ¡Eso no cambiará nada! Te vas a caer, vuelve aquí.

Pero por lo menos, asi no estaré aquí —replico Tommy.

¡Yo te llevare a casa! —Dijo Takuya rápidamente —Uh… ¡eso es! Trailmon dijo que si encontramos el espíritu, podemos ir a casa, ¿verdad?

Tommy se dio la vuelta.

Está bien…voy a volver.

De repente el niño se resbalo y desapareció de la vista, logrando que el corazón de Davis se detuviera.

¡TOMMY! —tanto Takuya en el recuerdo, como Davis en su cabeza gritaron.

De vuelta en el mundo real, todo estaba alrededor de Davis de nuevo. Joe estaba sintiendo su pulso.

—Tiene miedo—murmuró Joe— su respiración, ritmo cardiaco y pulso están acelerando.

— ¿Qué le está pasando? —preguntó Tai en calma para mantenerlos a todos en el mismo estado.

—Parece estar en algún tipo de trance—señalo Izzi—Basta con mirarle a los ojos. Están decaídos y fuera de foco.

De pronto Davis se tambaleó hacía adelante y saltó a las vías en ruina.

— ¡Davis! —exclamo Ken, tratando de agarrar a su amigo, pero solo capto aire.

Davis llego hasta donde Takuya estaba de pie. Davis vio por un breve momento a Tommy abrazando un carril un poco más abajo. Takuya junto a él dejo escapar un suspiro, antes de que en su rostro se encontrara una expresión determinada.

¡No te muevas! —Gritó— ¡Voy por ti!

Justo cuando estaba a punto de salir saltar hasta Tommy, llamas de color verde estallaron a su derecha. Uno de los edificios de repente brillo y se derrumbo como dos Digimons salieron corriendo dos digimons en dirección a Takuya, uno era un conejo que llevaba pantalones rojos y uno blanco con un haramaki rosa alrededor de su cintura.

Mira en lo que me has metido—le gritó el digimon blanco su compañero mientras este gritaba "ayuda" una y otra vez hasta que chocaron contra Takuya y cayeron al suelo.

Cuando los dos digimons se sentaron y el blanco se quedo mirando a Takuya.

Es un humano—dijo.

Tú crees que todos son humanos—replico el conejo Digimon, pero el blanco lo observo.

No empieces conmigo—le dijo.

Soy humano—les dijo Takuya— ¿Se pueden bajar ahora?

Lo siento mucho—el blanco asintió—Fue su culpa.

Sí, mi culpa—repitió el conejo sin darse cuenta de lo que había dicho— ¡Hey!

Davis rió entre dientes, confundiendo a sus amigos a su alrededor.

De pronto, un gruñido salió de las llamas, y Davis miró para ver si podía detectar la fuente. En la sombra del fuego, vio una criatura con cuatro patas, el malestar en Takuya comenzó a fluir a través de él.

Joe se dio cuenta inmediatamente del cambio de Davis.

—Algo va mal—murmuró.

¿Qué es eso? —preguntó Takuya.

Davis no se dio cuenta que había repetido en voz alta lo que había dicho en la memoria.

— ¿Qué es qué? —pregunto TK en voz alta, mirando en la misma dirección en la que Davis estaba observando.

Es un perro malo—le dijo el digimon blanco a Takuya—Cerberumon: Su ataque especial es la Emerald Blaze y es por eso que necesitamos tu ayuda.

¿Dónde está el espíritu? —gruño Cerberumon.

Ah!—gritó Takuya y Davis se sacudió ligeramente, sorprendiendo a sus amigos. Los dos digimons saltaron tras Takuya.

Cuando estés listo puedes ir a por él—dijo el digimon blanco.

Eso sería bueno—añadió el conejo.

¡No te atrevas! —Gritó Takuya, mientras Davis lo susurraba—Es mío.

Entonces serán destruidos con él—ladró el digimon— ¡Emerald Blaze!

Verdes llamas se acercaron y Takuya reacciono, la temperatura de Davis se elevo un poco y Joe lo notó.

—Su temperatura está subiendo—dijo él.

¿Qué? ¿Estás loco? —Le gritó el digimon blanco—corre.

Seguro—le grito Takuya pero Davis seguía susurrando— Pero, ¿Dónde se supone que debo ir?

— ¿Ir? —parpadeó Tai alarmado, mirando la nada delante de ellos.

¡A cualquier lugar lejos de aquí! —gritó el conejo como otra ráfaga se precipito sobre ellos.

Takuya tomo a ambos digimon sobre sus hombros y comenzó a correr. Davis estaba tan atrapado en el recuerdo que comenzó a caminar hacía el carril oxidado frente a él, pero sus amigos estaban preparado para agárralo antes de que pudiera dar otro paso. Pero solo habían detenido el cuerpo, su mente seguía sincronizado con la memoria. En el momento en el que lo tocaron su cuerpo se quedo inerte.

— ¿Davis? —Lo llamó Joe, comprobando su pulso de nuevo antes de sentarlo suavemente—…todavía sigue—informo a los demás.

— ¿Va a estar bien? —preguntó Kari.

—…No estoy seguro—admitió Joe—nunca he visto algo así.

— ¿Qué debemos hacer? —le preguntó Matt a Tai.

—Nada…—suspiro el líder—Si lo movemos, podríamos desorientarle.

—Es como un caso de sonambulismo—asintió Izzi— ¿Esperamos?

—Esperamos—

—Ah… ¿Tai? —murmuró Sora—Creo que Davis tiene otras ideas.

Todos volvieron su atención a Davis. Tenía los ojos abiertos mirando hacia el frente. Se sentó y se puedo de pie por sí mismo, observando lentamente su alrededor.

— ¿Davis? —le llamó ken.

Davis lo observo, con una expresión perdida en su rostro. Luego se dirigió al borde del acantilado y se arrodillo junto a la barandilla oxidada en la que había tratado e caminar. Miro a Ken por un momento y toco el ferrocarril. Un rugido resonó por todo el lugar.

— ¿Qué es eso? —preguntó Cody sin aliento.

Como para responder su pregunta, Davis se puso de pie, los observo y dio un paso atrás cuando un muro de llamas entro en erupción junto al acantilado, todos dieron unos pasos atrás por la sorpresa.

— ¡Davis! —gritó Veemon a su compañero, pero este no se movía, él simplemente observo el fuego que bailaba con rabia frente a él.

Igual de rápido como había comenzado, este se extinguió y Davis se quedo donde estaba parado.

Al principio nadie podía entender que era lo que acababan de ver, pero cuando Davis cayó repentinamente por el acantilado todos reaccionaron. Veemon digievolucionó en ExVeemon rápidamente y se tiro por el borde, mientras todos los esperaba arrodillados hasta que este apareció con Davis inconsciente en sus brazos.