Los personajes de Sailor Moon son propiedad de Naoko Takeuchi yo solo me adjudico esta historia
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Sinceramente no tenia pensado hacer esto.. Fue una gran disputa conmigo misma y con Endimión que no queria irse sin mostrar un poco mas de el. No hay palabras para agradecer el apoyo y los consejos, los animos cuando quise abandonar y cada comentario que alegro mi alma y me dio la fuerza suficiente para seguir, a mis betas veronica y ginette, gracias no solo por ayudarme con mis horrores si no por saber que decir en el preciso momento, a las chicas que estuvieron mas cerca de mi mientras escribia esta locura. Sakura, Nikitha, Karina, Ailin, Ilse, Evelys, Coudy, Lynda lamento no poder nombararlas a todas pero se quienes son lo juro... A las amigas que hice con esta maravillosa historia con este reto que me ayudo a conocer tanta gente bella
A mis peleas con Serena, las putadas que le di a Endimión a la gente que creyo que estaba loca, porque me apasionaba hablar de ellos
A TODOS MIL GRACIAS!
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"La familia es algo así como armar un edificio de juguete sin manual de instrucciones."
Ammunni Bala Subramanian
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Camine inseguro por los pasillos del hospital mientras mantenía las manos en mi cabeza y fruncía el ceño de vez en vez…
El doctor había salido de la habitación hacia unos minutos atrás diciéndome que cuando las enfermeras saliesen yo podría entrar, en ese momento un escalofrío recorrió mi cuerpo al darme cuenta que por primera vez en toda mi maldita vida estaba aterrado.
Lo habíamos intentado por varios meses, hasta que por fin lo habíamos logrado, para ese momento había estado asustado pero no como hoy, deje que mi frente golpease la pared mientras respiraba fuertemente y sentía como abrían la puerta de la habitación de mi dolce.
—Ha nacido tu hijo —dijo Minako con una sonrisa en los labios mientras tocaba mi hombro… Sentí que el corazón me latía más aprisa y respire antes de girarme.
—Ella… ¿está bien? —pregunte mirando fijamente a Minako, ni ella ni Seiya, y mucho menos Haruka tenían que saber que estaba asustado hasta el tuétano.
—Sí, algo cansada fue un parto difícil, tu hijo no estaba en la posición correcta —dos enfermeras salieron de la habitación y sin decir nada le di un beso en la frente a Mina antes de caminar hacia mi mujer. Necesitaba verla.
Cuando había sacado el anillo esa vez en el yate de Demian, lo hice como una medida desesperada a que ella me aceptase de vuelta, la manipule, la coaccione y gane… suena asquerosamente horrible, pero la manipulación era una de mis armas y esa mujer era lo más importante en mi vida, así que use todas mis cartas.
Al entrar a la habitación note que Serena dormía, su respiración estaba acompasada y su rostro se veía desencajado y agotado, hacia más de nueve horas desde que ella había empezado el trabajo de parto, afortunadamente Seiya y su pareja estaban en casa por ser el cumpleaños de Rey…
Me acomode en un rincón de la cama y acomode los cabellos que estaban fuera de la coleta de mi mujer… Mía y que el infierno se abriera y me consumiera lentamente si algún día la dejaba ir de mi lado.
Serena me había dado más de lo que un hombre como yo merecía o que algún día había soñado tener luego de la muerte de Hotaru
Cuando ella pregunto si quería tener un bebé, algo en mi pecho exploto, no sabía que quería un hijo hasta que ella lo preguntó y aunque en primera instancia no lo quería era solo ver el brillo de sus ojos para saber que ella lo anhelaba, yo soy un ser egoísta por naturaleza pero jamás podría negarle algo a la mujer que dejo todo por mí.
Yo la amaba aunque no se lo dijera, la amaba a mi manera ruin y mezquina, además nada me impedía dejarla embarazada, así que acepte y a cambio ella me entrego su cuerpo su alma y su vida una vez más esa noche de tormenta.
Verla llorar cuando mes tras mes su periodo llegaba tal cual, destrozaba una pequeña parte de mí que no sabía que existía, quizá pude parecer un monstruo sin sentimientos al no haberla consolado, pero la conocía y sabía perfectamente que ella no era débil, simplemente la dejaba llorar hasta que al día siguiente seguía siendo la misma, la mujer que trabajaba para beneficio de mi empresa, la dama que me acompañaba a los malditos eventos públicos, la madre que tenía todo organizado para Rey y para mí en la casa y la sumisa de mi habitación de juegos, mi esclava a la hora de amar… y después de mucho llanto observar su rostro lleno de felicidad al darme la noticia de que ella lo había conseguido, me dio tranquilidad y paz, la luz en su rostro, no tenía precio…
No fue un embarazo difícil, al menos nunca me hablo de un antojo a pesar de que más de una vez Yaten tuvo que hacer un par de viajes al supermercado en la madrugada, sabía perfectamente que ese era mi trabajo, pero ella no me lo pedía a mí, ella entendía mis silencios yo sus decisiones.
Y ahora esta mujer valiente me había dado un hijo, uno que aún no conocía y que me aterraba conocer.
Amaba a Rey, ella era la niña que el destino y el bastardo de Rubeus me habían quitado, pero era una niña grande, una niña que aunque dependía de mí y siempre estaba observándome cuando estábamos en casa era autodependiente, pero este bebé…
Negué con la cabeza y me levante de la cama, caminando hasta llegar a la ventana ¿podría ser yo un buen padre para ese bebé?... Hasta hace un par de años mi vida era una completa mierda, una neblina que absorbía mis ganas de vivir, nunca en mi vida había pensado en hijos y ahora no tenía solo uno… Tenía dos…
Rey y ese bebé…
Rey, mi pequeña principessa, picara y audaz… Cristo la primera vez que me llamo papá, me dejo helado, estábamos cenando y ella con su vocecita de niña pregunto que si podíamos ir juntos al día de la familia de su colegio porque ya tenía un papá… el tenedor quedo a medio camino y mis ojos se abrieron apresuradamente ella me había llamado un par de veces de esa manera pero era una bebé… Pero esa vez se sintió diferente. Ella me estaba escogiendo a mi como padre, ella me estaba dando un título que yo no pensaba tener. Me levante del comedor y me encerré en el estudio sin ver a ninguna de las mujeres de la mesa y no salí de allí hasta el día siguiente por más que Serena insistió en entrar.
Cuando Rey me vio un par de días después se aferró a mis piernas mientras me decía con lágrimas en sus ojos y su vocecita rota que no la dejara sola.
Solo me agache frente a ella y deje que sus bracitos y su inocencia me rodearan abrazándome con toda su fuerza mientras la tomaba en mis brazos, ese día me jure que Rey seria mi hija así mi sangre no fuese la que corriera por sus venas, ese día me di cuenta cuán grande había sido el amor de Serena por esa niña y porque había hecho lo que hizo para salvarla, yo hubiese hecho lo mismo e incluso mucho más.
Rey era mi hija… No a efectos técnicos, como Serena había dicho una vez, Rey era mi hija porque quería, podía y me daba la gana que lo fuera.
Sentí como abrían la puerta me gire para ver a una enfermera…
— ¿Cómo está? —pregunte mientras la enfermera acomodaba la almohada de mi esposa… Mi esposa, era la primera vez que lo decía siempre me refería a ella como Mi Mujer…
—Bien, solo cansada, fue un parto largo y extenuante si usted desea puede pasar a la sección de neonatos y ver a su bebe señor Chiba—Asentí, pero sinceramente no quería verlo… No aun —su esposa va a dormir toda la noche no es necesario que se quede junto a ella.
—Prefiero hacerlo —dije en voz baja, la enfermera anoto algo en la historia y luego se marchó, me senté en el sofá de la habitación era más de la media noche junte mis manos colocándolas debajo de mi barbilla mientras mis ojos estaban fijos en el menudo cuerpo que estaba en la cama.
Los minutos se transformaron en horas, las horas se me hicieron eternas no pude evitar caer rendido en algún momento de la madrugada.
—Hey —abrí los ojos mirando a Minako, —Haru y yo nos vamos Nico y Gabriella necesitan de nosotros sobre todo Gaby —sonrió, Gabriella era la pequeña principessa de Haruka, era tan vivaz como su madre —fui a verlo, es una hermosura de bebé deberías ir a verlo.
—Luego —la corte— Cuando Serena este despierta —Minako se sentó a mi lado y dulcemente tomo mis manos.
— A mí no puedes engañarme-
—Enana no sé de qué-
—Te conozco, estas asustado —me corto— Tu lo quisiste y sé que ahora te preguntas que tan buen padre puedes ser, conozco tu pasado pero eso es Endimión pasado allí es donde debes dejarlo, Hotaru y Chibi fueron parte de tu vida y aunque se fueron la misma vida te dio a una mujer que te ama y te acepta como eres y a una pequeña que ve por tus ojos que para ella eres su héroe, a mí la vida me dio la amiga que me había quitado— Miro a Serena —No las estamos remplazando Endimión simplemente seguimos caminando, las amamos, las recordamos y nunca las olvidaremos pero esta es la vida y ella, Rey y ese bebé están aquí y son tuyos Endimión —ella apretó mi mano y yo di un beso en su frente — ¿A propósito como van a llamarlo?
—No lo sé… —dije sin mirarla, yo había acompañado a Serena a todos los controles excepto a los que se hacía cuando estaba fuera de la ciudad, sabía que sería un niño, le había dado una tarjeta para que comprase todo, pero nunca me había preguntado cómo llamarlo o si ella ya tenía un nombre.
—Imagino que Sere tiene uno —sonrió— Llame a V me dijo que vendría tan pronto Demian tuviese tiempo —su mano acaricio mi mejilla— Ve a ver a tu hijo Endimión, no la hagas sentir mal con algún tipo de rechazo hacia ese bebé… Él no lo merece —Soltó mi mano y salió de la habitación.
No, yo no estaba rechazando al bebé, yo simplemente… Cristo, pegue mi cabeza a la cabecera del sofá, yo simplemente no quería ser una mala influencia para él, llene mis pulmones de aire antes de encaminarme fuera de la habitación.
— ¿Quieres que te acompañe? —dijo una voz a mi espalda.
—Pensé que te habías ido con tu mujer —Haruka Sonrió.
—Y yo pensé que quizás mi amigo me necesitaba así que aquí estoy —se acercó a mí — ¿quieres que te acompañe? —pregunto nuevamente, negué esto era algo que debía hacer yo solo.
Camine hacia donde me habían dicho quedaba el área de neonatos, se escuchaba el llanto de muchos bebes cerca así que me guie por eso hasta llegar a una habitación con muchos bebes en cuneros que se podían ver a través de un vidrio grueso, afloje mi corbata mientras veía a dos hombres más frente al vidrio señalando a dos bebes que lloraban a todo lo que le daban sus pulmones.
Me acerque vacilante al vidrio y busque entre las tarjetas de los cuneros hasta dar con la que decía Chiba…
No lloraba pero sus ojitos se abrían y cerraban observando todo lo que estaba a su alrededor, era casi tan blanco como Serena no tenía gorro así que pude observar un par de mechones rubios como los de mi dolce.
No supe en que momento los dos hombres que me acompañaban se retiraron mis ojos estaban fijos en los del bebe frente a mi… Mi hijo…
Tan Mio como Serena y Rey…
—Sabes, siempre cuando los vez allí y caes en cuenta que él será tu responsabilidad, por muy hombresote que te creas, da algo de susto, pero luego cuando empiezan a crecer y los vez caminar o sonreír, te das cuenta que el miedo que sentías es algo efímero, la familia es algo así como armar un edificio de juguete sin manual de instrucciones Endimión, y tú y yo lo que mejor sabemos hacer es armar edificaciones —Haruka me dio dos palmadas y yo suspire hondamente… Era cierto si algo sabía hacer yo en mi vida era construir buenas edificaciones.
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—Hola—le dije con voz baja cuando sus ojos se encontraron con los míos — ¿Cómo te sientes? —acaricie su mejilla como un acto reflejo.
—Como si me hubiese caído un yunque pero estoy feliz —dijo acomodándose en la cama hasta quedar sentada, sus manos tomaron mis mejillas algo rasposas por la barba y junto nuestras frentes — ¿Estas bien tú? —pregunto.
—Lo estoy, perdóname si no fui el apoyo que necesitabas.
—No te pido más de lo que puedes darme, no eres perfecto pero yo conozco lo que hay aquí —toco mi corazón —yo estaré junto a ti siempre porque así te amo.
—Yo…-
La puerta se abrió y una enfermera entro sonriendo hacia mi esposa detrás de ella otra chica traía a él bebe… Mi bebé. Me separe de Serena, levantándome de la cama y mirando hacia el ventanal.
—Debe darle de comer —dijo suavemente mientras lo dejaba en brazos de mi mujer —Serena le sonrió antes de que la enfermera dijera algo mas y luego se fuese.
—Ven aquí —la voz suave de Serena se escuchó por la habitación —(1)Vieni que amore mio —me dijo en italiano, —somos tu familia Endimión, estamos aquí para ti —su voz era suave y tranquilizante —Tu hijo quiere conocerte —me gire dejando que mis ojos se encontraran con los de ella, el miedo carcomiendo cada terminación nerviosa, el vampiro, el grifo y el monstruo atemorizados por una pequeña cosita que no pesaba más de dos kilos y medio, suspire fuertemente y avance nuevamente hasta la cama me senté frente a ella sin dejar de mirar sus ojos y el maravilloso brillo que tenía desde que había despertado —Tómalo —dijo tendiéndolo hacia mí.
Negué con la cabeza más sin embargo ella insistió, así que lo hice.
¿Qué demonios tenia esta mujer que lograba convencerme de todo lo que ella quisiese?
—Rey, él y yo te amamos Endimión, tal como eres —dijo acariciando mi brazo —Solo míralo —una de sus dedos acariciaba el cachetito del bebe, baje mi vista encontrándome con el par de orbes oscuros del niño en mis brazos, él bebe bostezo antes de enfocar sus ojos en los míos y moverse incomodo entre mis brazos, Serena guio su dedo hacia su boquita acariciando su labio inferior y haciendo que él abriese su boca y succionara su dedo —Creo que tiene hambre —asentí antes de dejarlo en sus brazos y que ella destapara su pecho para darle de comer —debemos de ponerle un nombre ¿has pensado alguno? —pregunto.
—Pensé que tú tenías uno para él —Negué.
—No podemos seguir llamándolo bebé —sonrió.
Nuevamente la puerta se abrió y esta vez una pequeñita de cabellos negros se asomó a la habitación, Serena sonrió nuevamente y no me cansaba de observar lo mucho que sus ojos brillaban.
—Tío Seiya me trajo —dijo antes de mirarme— ¿puedo pasar papi? —papi… Fue en ese momento cuando comprendí lo que Haruka me había dicho anoche, me levante de la cama y camine hacia mi hija de siete años de edad alzándola como hacía de vez en vez hasta volver a la cama donde Serena acariciaba al pequeño.
—Sammy —dije antes de besar la cabecita de Rey ante la atenta mirada de Serena.
—Me gusta —estiro su mano hasta tocar el brazo de Rey —Andy, él es tu hermanito… Sammy —Rey tenía la mirada anclada en el pequeño —Gracias —susurro sin voz.
Apreté a Rey fuertemente a mí, ellos, los tres eran míos —Ti amo principessa, la mia dolce far, entrò nella mia vita e hai lì, per sempre bambino, mai a piedi da me — susurre en voz suave.
—Mai, io sarò con voi tutti i giorni —dijo ella mirándome a los ojos y yo me encargaría que eso fuese verdad.
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1-Ven aquí mi amor.
2-Te amo princesa, mucho mi dolce, entraste a mi vida y te metiste ahí, para siempre bebe, nunca te alejes de mí.
3-Nunca, estaré junto a ti siempre.
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Bueno quizas no es lo que muchas esperaban, pero fue lo que el hablo ... :P no voy a extenderme porque ya lo hice arriba la que quiera seguir apoyandome bienvenida es a mi nueva historia es algo extraña pero espero que les guste su nombre es Dark...
Aryam Shields Chiba
17-01-2013
