24 y 25

Vamos, aún estoy a tiempo de terminar esta historia en este 2012 jejeje esperemos que así sea xD

Por cierto, en el capítulo anterior olvidé incluir glosario: *Kemono= animal/bestia (traducción literal) *Ane= significa hermana, aunque también hay otras palabras para referirse a una hermana.

Pasaron esos tres minutos y una vez más, nada cambio…

-Valla que son impuntuales y holgazanes esos Kemonos – Decía molesta.

-¿Holgazanes? – Se escuchó una voz infantil a sus espaldas.

- Valla, ya era hora – Dijo Tsunade mirando hacia el piso esperando encontrar una criatura del mismo tamaño que Pakkun pero… Tsunade se encontró con unas extremidades de color amarillo las cuales tenían la forma de la de los sapos pero…

-¿Qué pasa? – Preguntó la criatura

La Senju miró hacia arriba solo para comprobar que se trataba de un sapo y que este tenía casi la misma estatura que ella. No pudo evitar mirarlo con algo de incredulidad mesclada con un poco de asco.

-T-Tu… E-Eres – Tartamudeo un poco mientras lo señalaba.

- Ah! Me llamo Gamatatsu – Aclaró con un sonrisa adornada con uno inflados cachetes.

- Eres un sapo – dijo con los ojos entrecerrados.

- Si, ¿nunca había visto uno abuela? – Le preguntó ladeando la cabeza.

- Sí, pero nunca de un tamaño como… - Respondió hasta que reparó en la forma en que la había llamado - ¡Como me llamaste! – Le gruño mientras lo tomaba del chaleco azul que llevaba puesto.

- Aaaaahhhh! – Grito Gamatatsu cerrando los ojos y tratando de protegerse con sus manos.

Tsunade pudo observar que la criatura realmente estaba asustada, así que lo soltó y trató de animarlo.

-Vamos, no es para tanto, ¿Cuándo empezaremos? Tú me mostrarás las navidades presentes ¿No? – Le preguntó la rubia.

- ¿Eh? Aahh, si si, eso – Respondió olvidando por completo su miedo, por lo que Tsunade dedujo que este Kemono era muy infantil.

- Y… v-vas… ¿vas a lamer mi mano también? – preguntó recordando que cuando Pakkun lo había hecho, le había dado un poco de asco e imaginar que el sapo lo haría le daba más.

- Jajajaja, claro que no – Le sonrió

- Menos mal – Suspiró

- Te voy a tragar – Le informó

- ¡QUEEEEEE! – Gritó alarmada.

- Jajajajajajaja no es cierto – dijo entre risas.

- No fue gracioso – Se quejó ella.

- Bueno, no nos queda mucho tiempo, y el siguiente Kemono es más impaciente que tú – Le informó.

- ¡Ja! qué miedo – dijo sarcásticamente.

- Deberías tenérselo, no solo por lo que te mostrará… su sola presencia da miedo – Dijo tras un escalofrío.

- Pues… ¿Qué clase de Kemono es? – Le preguntó

- No puedo decírtelo, así que vámonos – contestó de manera cortante. Automáticamente Tsunade se colocó a un lado de Gamatatsu el cual sin previo aviso le quito un cabello a la rubia.

- Ouch! No me digas… 'era necesario' – Dijo recordando las palabras de Pakkun.

- No, solo tenía curiosidad de tu pelo y quería verlo de cerca – Le informó mientras una gotita estilo anime se formaba en la nuca de la Senju.

De repente el sapo tomo la mano de la ojiambar y saltó a través de una ventana que estaba cerrada. En cuanto atravesaron el marco de dicha ventana Tsunade recordó que se encontraban en un segundo piso. Quiso gritar pero su voz se atoro en su garganta, pero para su suerte, aunque el aterrizaje no fue perfecto (en lo que respecta a ella) no sintió dolor alguno, fue como altar un escalón.

-¿Por qué no me avisaste que ibas a hacer eso? – Le reclamo Tsunade.

- ¿Tenía que hacerlo? – Le preguntó confundido.

- Olvídalo – Le dijo para restarle importancia a lo sucedido.

- ¿A dónde vamos? – Le preguntó Gamatatsu.

- ¿No se supone que tú eres el que me tiene que guiar? – Le contestó algo confundida.

- ¿A si? ¡Sí! Es cierto pero… - Comenzó a decir mientras se tallaba su nuca.

- ¿No sabes lo que tienes que hacer? Pareciera que es la primera vez que haces esto – Le dijo.

- Algo así – Confesó el sapo.

- Espera… ¡Que! – Exclamó alarmada la Senju.

- Es mi primer día y… estoy nervioso y… - Comenzó a explicarse y cada palabra que decía hacia que la mirada enojada de Tsunade se intensificara – Aaahhh! ¡Lo olvide todo! – Dijo temblando ante la mirada ámbar.

-… - ella suspiró – Vamos, tú puedes, solo recuerda… Deben tener una serie de pasos ¿no? – Trató de animarlo.

- Sí, pero no los recuerdo, y… aunque los recordara, no te los puedo decir – Le informó.

- Bueno te ayudaré, te contaré todo lo que hizo Pakkun y así tal vez logres recordar esos pasos – Le dijo con una ¿sonrisa?

- Está bien – Aceptó él.

- Bueno, después de que llegó, me ayudó a desatarme y… - comenzó a explicar.

- ¿Te tengo que amarrar y después desatarte? ¿Qué caso tiene eso? – Preguntó.

- ¡No! – Exclamó desesperada, suspiró para calmarse y continuo – De ahí lo que hizo fue lamer mi mano… - Recordó la Senju.

- ¡Ya se! Eso debió ser el reconocimiento – Dijo emocionado.

- No tengo idea de lo que sea pero… si ya lo recordaste, hazlo –

- Uuuummm… "Sin previo aviso toma una esencia del taisho que te ayude a identificarlo perfectamente" – susurraba. – Tal vez… - Dijo un poco dudoso.

- ¡Ouch! ¡Otra vez! – Exclamó Tsunade al sentir que otro cabello le era arrancado.

- "Debes analizarlo, solo así se creará el camino" – volvió a susurrar recordando lo que le habían enseñado.

Observó fijamente aquel cabello, y cuando perecía que ya había identificado hasta la más mínima parte de este, apareció la imagen de la Senju en su mente y después de esto, ya sabía a donde ir.

-¡Oh! Ahora entiendo – Dijo pensativo

- ¿Está funcionando? – Le preguntó ella.

- Creo que si – Le respondió con una sonrisa – Pero… ahora que sigue… - Se preguntó.

- Bueno… después de eso, Pakkun apoyó una de sus patas en el suelo y después se creó una nube de humo, cuando se disipó, y estábamos en el pasado – Le informó la rubia.

- Uuumm… ¿Transportación? – Se preguntó - ¡Sí! "Pasado invocación inversa, Presente invocación simple, Futuro espacio-tiempo" – Recitó - ¡Ya recordé! Ven Abu… Tsunade – La llamó corrigiéndose al ver la mirada que esta le lanzaba.

- ¿Estás seguro? – Se acercó dudosa.

- ¡Si ven! – Le dijo – pon tu mano en cualquier parte de mí – Le pidió.

- Está bien – Acepto mientras colocaba una de sus manos sobre la espalda del sapo.

Una vez que ella acató la orden, el sapo juntó sus dos manos y después de eso se creó la cortina de humo. Cuando esta se desvaneció reaparecieron en la casa de Tsunade, en la habitación que acaban de abandonar.

-¡Tanto para esto! – Le reclamo - ¡¿No habías dicho que lo hiciste bien?! – Lo tomo del chaleco otra vez.

- S-Si, no sé qué pasó, se supone que… Mira – le dijo señalando detrás de ella.

- ¡Qué quieres que…! – comenzó a decir pero se detuvo ya que ante sus ojos vio como una imagen idéntica a ella entraba a la habitación.

- Lo ves, lo hice bien, eres tu – Le decía.

- Lo sé – No pudo responder más que eso.

- Bueno, creo que esto es lo que hiciste en esta noche buena, antes de que nosotros llegáramos – Dedujo el sapo – Ahora… veamos lo que pasará en la noche de navidad – Dijo juntando una vez más sus manos.

La Tsunade que había entrado en la habitación se desvaneció, y una vez más, se vio la imagen de la misma entrando a la habitación y repitiendo la misma escena.

-No entiendo, se supone que… - Comenzó a decir Gamatatsu – Tal vez… - se dijo mientras comenzaba a juntar sus manos una vez más.

- No, lo hiciste bien – Le dijo deteniéndolo – Es solo que tanto en noche buena como en navidad haré exactamente lo mismo.

- ¿No tienes familia? ¿Amigos? Alguien que te invitara a pasar estas fechas con ellos – Preguntó incrédulo

- Si, una sobrina… Shizune – Dijo al aire.

- Entonces, ¿por qué no vas con ella? – Le preguntó

- Bah! Están mejor sin mí – Concluyó.

- Eso no lo puedes saber – Le dijo con una sonrisa – pon tu mano – Le pidió.

Esta vez aparecieron en un vecindario de clase media, calles adoquinadas, casas de apariencia sencilla y todas adornadas con detalle navideños: coronas desde las más sencillas con las ramas atadas y un moño en la parte de abajo, hasta la más alborada la cual tenía flores, nieve artificial e incluso foquitos, series de luces navideñas etc.

-Creo que ya sé a dónde me llevas pero… no estoy segura – Dijo mientras comenzaba a avanzar.

Camino en medio de la calle contemplando el barrio, el cual le pareció sacado de una postal navideña, era tranquilo pero se podía respirar un ambiente agradable en el aire.

-Tsunade… Es por aquí – Le dijo el sapo desde unos pasos atrás de ella. Sin decir nada ella se acercó a donde él estaba

Dentro de la casa se podía observar a dos jóvenes en esa sala, una chica de cabello negro y corto que se encontraba recogiendo algunos platos sucios y un chico de cabello plateado la ayudaba ordenar aquel lugar. Ambos hablaban al mismo tiempo que iban de un lado a otro (aunque los espectadores de esa escena no podían escucharlos), reían y de vez en cuando dejaban de hacer lo que estaban haciendo y se ponían a jugar como si fueran unos niños de 10 años.

-¡Qué bonita pareja! – Exclamó el sapo

-¿Pareja? – Repitió extrañada

- ¿No lo son? – preguntó incrédulo Gamatatsu

- No lo sé, al menos a mí no me ha comentado nada al respecto—confesó

- Bueno, lo que sí es seguro es que ahí hay algo – Admitió con una sonrisa.

- ¿Algo? ¿A qué te refieres? – Preguntó una vez más extrañada.

- ¡No lo ves! Es obvio que se gustan – Exclamó como si se lo hubiera dicho ya varias veces y no lo hubiera entendido.

- Tal vez podamos averiguar qué pasa con ellos si vamos unas horas antes, la hora de la fiesta -

– Mira, esto fue lo que te perdiste en esta noche – Dijo mientras juntaba sus dos manos.

En cuanto hizo eso, ambas figuras se desvanecieron poco a poco y a su vez, comenzaban a formarse varias más.

Era una reunión amena, feliz. Se podía ver a la misma Shizune con un vestido negro, largo y sin mangas, el cual era muy sencillo pero la hacía lucir muy formal, se había colocado una peineta a un lado de su cabello la cual recogía su característico fleco y dejaba su cara descubierta. Y el maquillaje… bueno Shizune era una chica que no le gustaban ese tipo de cosas y de todos modos lo necesitaba, aunque para la ocasión había optado simplemente por resaltar su mirada con un poco de rímel y evitar que sus labios se resecaran con la ayuda de un gloss.

Los demás invitados vestían de la misma manera sencilla pero con ese toque de formalidad. También estaba aquel joven con el que habían visto a Shizune en el "presente" solo llevaba unos pantalones de vestir azul marino y una camisa en un tono azul aqua. Lo que a Tsunade le llamo la atención fue que tanto en esa fiesta, como en la imagen que habían visto cuando llegaron ella y Gamatatsu, el joven llevaba medio rostro cubierto por una máscara también en azul marino, lo cual le hizo preguntarse si aquel joven estaría desfigurado o cual era la razón de que ocultara la mitad de su cara.

-Que te parece si entramos – Dijo el sapo.

- No nos pueden ver verdad – quiso confirmar la rubia.

- No, esta escena ya paso, hace solo unas horas, pero pasó – Le informó.

- ¿Qué no se supone que eres el de la navidad presente? Deberías mostrarme lo que está pasando, no lo que ya paso –

- Esta es la navidad presente, esta escena aún no ha quedado en el pasado, no lo hará hasta que termine el 25 de diciembre… es extraño, pero… digamos que tanto 24 como 25 están conectados, y es como si se tratara de un solo día – Le explicó.

- Ya veo… entonces vamos – Y sin decir más, Gamatatsu abrió la ventana y saltó al interior seguida por la Senju.

¡Shizune! Feliz Navidad – Le decía una mujer de cabello negro y ojos del mismo color.

Feliz Navidad Mikoto-san – Le devolvió el saludo.

- Valla, tenía tiempo que no veía a Mikoto, pero… no sabía que conociera a Shizune – Decía para sí misma.

¡Itachi!... ¡Sasuke! Vengan a saludar a Shizune –Habló con un tono de voz un poco más alto

¡Te voy a ganar onisan! – Gritaba un niño pequeño de cabello negro y un poco alborotado.

No es justo Sasuke, tu estas más cerca que yo – Repelaba un niño parecido al primero solo que lucía más grande y llevaba su cabello un poco más largo y recogido un una pequeña coleta a la altura de su nuca.

Ya, no peleen – Les decía mientras revolvía sus cabellos y les sonreía –

Hola Sasuke-kun ya tenía tiempo que no te veía – dijo Shizune colocándose a la altura de este.

Feliz Navidad Shizune-san – Respondió el pequeño con una gran sonrisa.

Feliz Navidad Shisune-sempai – Decía el hermano mayor.

Woow Itachi-kun ha crecido mucho – Le decía Shizune al niño que efectivamente no era tan pequeño.

No sabía que Mikoto tenía hijos – Se dijo Tsunade.

- ¿De dónde la conoces? – Le preguntó el sapo

- Comenzó trabajando con Orochimaru, y cuando me asocié con él, fue cuando la conocí– Le informó – Creo que ya sé por qué decidió abandonar su empleo – Concluyó.

¿Y su padre? – Preguntó La madre a sus hijos, a lo que los niños solo respondieron señalando hacia un extremo de la habitación.

Oh! Pero si es Jiraiya-sama – Decía asombrada la mujer – Que bueno que lo invitaste –

Es un gran amigo de mi tía y… mío también – Decía Shizune.

- ¡Ja! Mi amigo… - Dijo sarcásticamente la rubia.

- ¿No te agrada ese hombre? – Preguntó confundido su acompañante

- No es exactamente eso… es… - Comenzaba a decir.

Feliz Navidad Shizune – dijo el hombre peliblanco una vez que estuvo cerca de la chica – Gracias por invitarme -

Feliz Navidad Jiraiya-sama – Respondió la chica – Al contrario, me alegra que nos acompañe.

Oye… perdona si soy indiscreto pero… Tsunade… - comenzó a decir.

La invité pero… creo que no vendrá – Dijo con una mirada triste la pelinegra.

Ya veo – contestó también con un poco de tristeza el hombre – Pero no te desanimes, hoy es un día de estar todos felices – Trató de animarla el hombre.

Pues se ve que ese hombre se interesa en saber de ti – Declaro el sapo - ¿Por qué no te cae bien?—Preguntó

La vieja Tsunade ¡JA! con lo amargada que es, mejor que ni venga – Dijo de repente Fugaku. Por lo que recibió una mirada reprobatoria de su esposa.

Mi tía… es una buena persona, fue como una madre para mí – Dijo Shizune como si hablara con ella misma.

Lo que había dicho su sobrina le recordó aquellas palabras que alguna vez le dijo su hermano, y causaron el mismo efecto en ella

Tienes razón Shizune, yo creo que su "frialdad" es un escudo para ocultar su dolor, la pobre a sufrido mucho, comenzando con sus padres, después su hermano, y cuando parecía estar feliz gracias a Dan y a ti Shizune, la vida le arrebató al amor de su vida – Dijo el peliblanco.

Por eso no me agrada – dijo Tsunade con la voz quebrada por las lágrimas

Gamatatsu, a pesar de ser infantil, comprendió que en ese momento, lo mejor que podía hacer era guardar silencio y seguir observando al lado de la mujer.

Te dejo por un momento Shizune, tengo algunas cosas que hacer para esta fiesta – Le dijo con una sonrisa.

¡Q-Quee!… - Exclamó la chica con la cara pálida, pues sabía que las ideas del peliblanco a veces eran desastrosas.

No te preocupes querida, no arruinaré ni la fiesta, ni tu casa, lo prometo – Le dijo con una sonrisa divertida.

- Umm… Ese cuento no me lo trago – dijo suspicaz Tsunade.

Tras la retirada de Jiraiya, la escena cambio y se podía observar a los invitados sentados alrededor de la mesa. Al igual como sucedió con Pakkun, en esta escena solo se veían algunas imágenes, carentes de sonidos, en las cuales se veían a todos con sonrisas disfrutando de su cena. Cuando todos terminaron de comer permanecieron sentados platicando amenamente hasta que…

Cierto, la sorpresa – Dijo de repente el peliblanco – Fugaku, por favor, ves a la cocina, ahí dejé preparado todo –

- ¡Pero qué le pasa! Dando órdenes como si estuviera en su casa – decía molesta Tsunade.

Pero… sería una descortesía que entrara yo solo como si fuera mi casa – Declaró Fugaku intercambiando una fugaz mirada de complicidad con el hombre.

- ¡A eso me refería! – Decía dándole la razón al Uchiha – Un momento… - Dijo después de percatarse de la mirada entre el peliblanco y el pelinegro.

Tienes razón muchacho… Shizune querida ¿te importaría acompañarlo? – Le dijo a la dueña de la casa.

Claro, vamos Fugaku – Le dijo la aludida guiándolo a la cocina que se encontraba en la habitación contigua en la que todos estaban.

Pasaron algunos minutos y tanto Fugaku como Shizune no volvían de la cocina.

Valla, ya demoraron – Dijo de repente Jiraiya – Tal vez tiene problemas con las cosas, Kakashi por que no vas a ver si está todo bien con tu "amiga" – Le dijo al peli plata con un extraño énfasis en la última palabra.

- Bueno, ahora sabemos que son solo amigos – Dijo de repente el sapo.

Claro – Respondió el joven extrañado por la actitud del hombre.

Pasaron muy pocos segundos cuando los tres aludidos regresaban al comedor

Jiraiya-sama, no encontramos nada – decía Shizune.

Al lado de la joven iba Kakashi y en un segundo Fugaku se colocó detrás de ellos y sacó un pequeño objeto de su bolsillo.

Uuuuuuuuuuuu – Cantaron a coro los ahí presentes.

Pero que… - Comenzó a decir Shizune pero todos le hacían la seña de que mirara arriba de ella.

Y cuál fue su sorpresa al encontrarse con la mano de Fugaku sosteniendo una pequeña rama de algo, tardo al menos dos segundos en darse cuenta de que se trataba de muérdago. Bajó la mirada y después la dirigió a Kakashi, este le devolvió la mirada, mientras ella, con sus ojos le indicaba que mirara arriba, él lo hizo y también se sorprendió, regresó la mirada a la de ella causando que Shizune se sonrojara.

Ya conocen la tradición – Les dijo el peliblanco.

- Con que esa era su sorpresa – dijo Tsunade

- ¡que divertido! – Exclamo Gamatatsu.

Al escuchar eso, Shizune se sonrojó aún más, a lo que Kakashi simplemente sonrió bajo su máscara, se acercó a ella, fijó su mirada en la de ella, colocó una de sus manos en el borde de aquella tela que cubría su rostro mientras que la otra la colocaba en la cintura de ella. En cuanto su rostro estuvo descubierto, lo acercó poco a poco al de ella, acortando la distancia lentamente, hasta que posó sus labios en los de ella. Permanecieron así algunos segundos en los que nadie hizo el menor de los ruidos. Fue un beso ni tan corto ni tan largo, simple, pero esperado, no solo por ellos dos, sino por todos los ahí presentes.

En cuanto se separaron todos aplaudieron haciendo que ambos jóvenes se sonrojaran aún más (sobre todo ella) y Tsunade pudo contestar a todas las preguntas de la noche: Sí, su sobrina era algo más que una amiga de ese chico. Si, ahí había algo, ambos sentían una atracción por el otro. Y no, el joven no estaba desfigurado, solo tenía una cicatriz en su ojo izquierdo que le sentaba muy bien a su rostro.

-Al parecer Shizune es feliz – Dijo con una sonrisa de lado la mujer.

- Y creo que sería más feliz si tú estuvieras a su lado – Le respondió el Kemono

-Tal vez – Respondió en un tono que hizo que sonara más a un "no creo".

- ¡Es cierto! Hay otro lugar en el que te aprecian – Le dijo el sapo.

- ¿En dónde? – Preguntó sin tener idea de qué lugar podría ser.

- Ya sabes que hacer – Le dijo Gamatatsu. Tsunade colocó su mano sobre la espalda de este y una vez más desaparecieron dejando una cortina de humo.

Esta vez el lugar era completamente diferente, las casas eran más pequeñas, más sencillas y con mínimos, casi inexistentes adornos, pero aun así, ese barrio irradiaba una paz y bondad única.

-¿Qué hacemos aquí? – Preguntó la rubia al ver que el sapo comenzaba a avanzar,

- No puedo creer que aún no sepas a quien vamos a ver – Le dijo como si la estuviera regañando—Pero no te preocupes ya estamos llegando – Le informó mientras continuaba dando saltos.

De repente se detuvo frente a una casa azul, era de una sola planta y todas las luces estaban apagadas, excepto una, así que los visitantes se acercaron a ella. Esa luz era proyectada de la segunda ventana del lado izquierdo a la puerta. Tsunade echó un vistazo y afín pudo saber a quién habían visitado.

A través de la ventana se podía observar una pequeña habitación, al parecer era una recamara, ya que se podía observar a una persona durmiendo en una cama.

-Kushina – Susurró un rubio al bulto de sabanas.

-¿Minato? ¿Qué tiene que ver Minato conmigo? – Preguntó mientras observaba la escena.

- No desesperes, todo tiene su porque – Le respondió el sapo.

- ¿Nani? – La voz se escuchaba confundida.

- Kushina, ya es hora – dijo aquel hombre.

- ¡Valla! Creo que Minato no es el único holgazán – Dijo la rubia.

- Shhh – La silenció su acompañante – Pon atención.

- ¿Hora de que ttebane?! – Exclamó un poco molesta esa persona.

- Ya es navidad – Le dijo en el mismo susurro el Namikaze

- ¡Queee! – Exclamo algo alarmada esa persona que de una patada hizo a un lado las sabanas y se puso de pie dejando ver de quien se trataba.

Era una mujer de estatura media, piel un poco clara, ojos de una mezcla entre azul y violeta y un largo cabello de color rojo intenso.

-¿Será ella…? – Se preguntó dudosa de la relación entre ambos.

- Creo que si – Le dijo el Kemono adivinando lo que ella suponía.

- Shhhh querida, vas a despertar a los niños – Le dijo en un susurro el ojiazul.

- Tienes razón, gomen – Respondió ahora en un susurro.

- No te preocupes amor – Le respondió con esa tranquilidad característica de él.

- Tenemos que darnos prisa ttebane! – Decía la pelirroja.

- Sí, creo que es su esposa – Dijo la Senju.

- ¿No sabes ni quien es la esposa de tu empleado? – Le preguntó asombrado.

- Por supuesto que no, solo sé que es casado y que tiene hijos pero hasta ahí – Le respondió – No voy a estar metiéndome en la vida de los demás – Agregó.

- Y bien… - Le dijo algo impaciente Kushina.

-… - Minato no dijo nada, solo puso una cara de confundido.

- Minato-baka tú fuiste el que los escondió – Le recordó la mujer moviendo el pie de manera impaciente.

- Aunque… ella no parece apreciarlo – Observó la ojiambar.

- ¿Tú crees? – Le preguntó Gamatatsu dejando claro que no estaba de acuerdo con ella.

- Es cierto – Recordó el hombre mientras le sonreía a su pareja y llevaba una de sus manos a su nuca.

- Ay Minato – Kushina suspiró mirando con ternura a su esposo y respondiendo a su sonrisa.

- ¿Qué dices ahora? – Le preguntó el Kemono.

-… - Tsunade no respondió, se limitó a sonreír, pues solo le bastaron unos minutos para percibir incluso en el aire, el amor de esos dos.

Minato se adelantó al armario que estaba en esa habitación y simplemente estiró su brazo hasta la parte más alta de este, tardo unos segundos hasta que, al parecer había encontrado lo que buscaba. Lo tomó y se lo dio a su esposa. Se trataba de una pequeña caja en forma de cubo del tamaño de un tamaño no muy grande, la cual estaba envuelta con un papel blanco y tenía un moño rosa en su tapa. Después tomó otro regalo idéntico al anterior, solo que este tenía un moño azul, el cual conservó.

-Vamos Minato date prisa ttebane! – Decía la una desesperada Kushina desde la puerta de la habitación.

- Ese dinero que gastaron en esos regalos deberían ocuparlo en algo más provechoso, ahorrarlo, o... – Comenzaba a decir.

- ¡Qué dices! – Dijo extrañado Gamatatsu – Fue una gran inversión – Dijo convencido – si no me crees, vamos a ver lo que pasará esta mañana – Le avisó el sapo. Juntó sus manos y se dibujó otra escena.

La casa se veía más iluminada, todo era silencio hasta que…

-¡Narutoooo! Despierta – Gritó alguien con una voz infantil.

- No quiero ttebayo! – Respondió otra voz también a gritos.

- ¡Pero es Navidad! – Le informó.

- ¡Queeee! ¡Vamos! – Respondió emocionado.

- A ver quien llega primero – dijo uno de los niños

- Espérame Ino, eso es trampa ttebayo! – Reclamaba el niño.

- Los escucho pero… no los veo – Dijo Tsunade.

- No seas impaciente, los verás en unos segundos – Le infirmó.

Y como si los hubieran llamado hicieron su aparición los dueños de las voces. Se trataba de una niña de corto y de un tono rubio muy claro y sus ojos que podrían considerarse azules o verdes.

Detrás de ella venia un niño de su misma estatura, también tenía el cabello rubio, solo que el suyo era más cercano al amarillo, y sus ojos eran del mismo azul que el de su padre, en resumen, era una versión en miniatura de Minato.

Las escenas comenzaron a pasar sin sonido alguno, comenzando con el momento en el que los niños descubrían los regalos debajo de un pequeño árbol, pasando a la imagen en la que abrían sus regalos, después otra en la que salían corriendo de la habitación, una más en la que estaban en la habitación de sus padres mostrando sus regalos.

Los cuatro lucían felices y Tsunade no pudo evitar recordar a su familia. Aunque en los recuerdos que le mostró Pakkun no podía ver los rostros de sus padres, la sensación que emitían esos niños a estar con Minato y Kushina, era la misma que ella y Nawaki.

-Lo ves – Interrumpió sus pensamientos el Kemono – Para esos padres, los regalos no representan dinero – Le dijo – Representan esto – Le señaló la escena.

- Está bien, ya entendí – Le dijo algo molesta.

- Entonces… - inquirió Gamatatsu.

- Vámonos – Fue lo único que dijo ella. Colocó su mano sobre la espalda de él, mientras que el sapo hizo lo suyo.

Aparecieron una vez más en la habitación de la Senju y al igual que paso con el perro se dio cuenta de que el sapo no estaba.

-Buena suerte abuela – Dijo esa voz infantil – La necesitarás – Concluyó Gamatatsu.

- ¡Espera! ¿Cuándo viene el siguiente? – Le preguntó.

- ¡Ups! – Fue todo lo que escucho.

- Ese despistado – Dijo un poco molesta.

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Este es él puede ser el penúltimo capítulo, todo depende de que tan largo salga el próximo, (si es demasiado largo, lo dividiré en dos, si no, solo será uno) Como sea, aún estoy a tiempo, es un reto personal acabarlo en este 2012, así tenga que subirlo en el último minuto… ok, no creo, estaré algo ocupada con las uvas y eso xD jajaja. Espero poder lograrlo S:

*Taisho: Objeto-meta

*Onisan: Hermano.

Sayo! :D

P.D: Gamatatsu tiene la apariencia como en Shippuden (ya crecido :3)