Hola! Tercer capítulo XD Estoy haciéndolo lo mas misterioso que puedo (? XD Bueno les vuelvo a advertir lo del cambio de narrador :) solo ténganlo en cuenta para futuras oportunidades. Si es que me demoro en continuar es porque ultimamente he tenido muchas pruebas T-T

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III

Era la primera noche que había logrado dormir un poco. Abrí los ojos y vi que el sol ya había salido. No sentía mi cuerpo. Solo sentía una delgada capa solida sobre mi cara, producto de las abundantes lágrimas que había derramado, las cuales se habían secado debajo de mis ojos. Miré el techo y recordé donde estaba. Una cabaña a las afueras de un pueblo español llamado Ripoll, a varios kilómetros de Barcelona. Por la ventana se podían ver los montes, completamente verdes, cubiertos de una abundante vegetación, no muy característica del lugar de donde vengo. El paisaje era hermoso, siento que solo en ese momento tuve tiempo de reparar en él. Me levanté y me dirigí al baño. La cabaña era pequeña y muy rústica, pero hacía un buen contraste con el paisaje rural. En ese momento, escuché el ruido de una camioneta que venía de afuera. "Seguro es Antonio" pensé. Me cambié y salí afuera para ver quién era. Sí, era él. Le conté desesperadamente lo que había pasado. Le conté lo del asesinato y lo de mi huida al ver el cuerpo de Martín cerca de las plantaciones. Rompí a llorar en medio del relato y Antonio me pidió que me tranquilizara. Todo detalle era importante para saber quién había sido.

- Sé que uno de los vecinos encontró el cuerpo y llamó a la policía- le comenté- Supongo que Tiare y todos ya lo saben. ¡Oh por dios Antonio!¡Fue horroroso, fue atroz!- dije llorando como un desaforado.

- Hablé con Francis el mismo día en el que tú me llamaste- me dijo- Me dijo que sabe de su muerte, que ya todos lo saben. Pero me contó algo peor-.

- ¿Qué?-.

- Culparon a Tiare de su muerte. Bueno, es la principal sospechosa, pero alguien la puso en ese lugar, seguro para zafarse de esto-.

- ¡¿Qué?! ¡¿Mi hermana?! ¡No! ¡Ella nunca lo haría! Además, ¡ella no sabía que estábamos aquí!-.

- Si, eso es lo raro. Pero Tiare confesó que...- se detuvo un momento antes de seguir- ...ella confesó que sabía lo de ustedes. Sabía que tú y Martín tenían algo, por eso es que creen que fue un... crimen pasional-.

Me quedé en shock. Miles de cosas pasaron por mi cabeza. Sentí náuseas. Quería irme, lejos, muy lejos, donde pudiera olvidar todo. Pero sabía que eso era imposible. Ya había sido un cobarde aquel día que encontré muerto a Martín y huí lejos, tratando de escapar de aquello. Ni siquiera tuve la decencia de llamar a la policía. Soy un monstruo.

-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué lo mataron?! ¡Antonio, tenemos que averiguar quién fue! ¡No podemos permitir que arresten a mi hermana!-.

Sabía que Antonio sabía algo. Tenía que saber algo. Él era muy unido a Martín. Lo había conocido hace unos años cuando fue a Argentina junto con Francis. Desde ese viaje, los tres se habían hecho muy amigos. Antonio era el amable del grupo. En resumen, él era el que impedía que Martín y Francis se mandaran alguna cosa de la que se arrepentirían. Pero parece que no era tan bueno como decía ser. Martín me había contado que una vez involucraron al español en un negocio sucio de lavado de dinero. A pesar de que insistía con su inocencia, había estado detenido un tiempo hasta que su padre pagó una fianza y lo dejaron libre. Pero le impusieron una sanción: le prohibieron la salida del España. Por una razón que desconozco, eso le afecta muchísimo.

Le insistí a Antonio que me dijera todo lo que supiera. Estoy seguro que el asesinato de Martín fue producto de esos negocios que solía arreglar con Francis, y Antonio debía saber algo. Y en efecto, así era. Luego de haberle insistido de una manera totalmente desesperada, me confesó que lo que sabía no era mucho, pero que podía servir de ayuda. Para que ocultarlo, si de todas maneras ya esta muerto.

- Verás, seguro sabes que Francis y Martín, pues, tenían la manía de hacer "negocios" para ganar dinero..-

-¿Negocios? ¡¿negocios?! ¡¿qué clase de negocios?!-.

- ¡Bueno! Negocios de todo tipo. Ya sabes, venta de drogas, prostitución y eso. De hecho, era Francis el que hacía estas cosas y las lideraba. Martín solo lo seguía. Él no era así como Francis. Aunque no lo creas, Martín era un poco cobarde en el tema de esos negocios-.

No estaba sorprendido. Yo sabía que Martín hacía esas cosas, y que, peor, me lo ocultaba. Un día se lo dije, le dije que sabía lo que hacía.

"Y-yo... Perdóname Manuel... Si, es cierto lo que dices. Pero no te había dicho nada para.. protegerte. Te juro que no puedo salir de ese ambiente. Una vez que te has metido demasiado es imposible salir... ¿Sabes lo que pasaría si me fuera? ¿Lo que te podría pasarte a ti? Nunca me perdonaría que te hicieran daño. Nunca. Pero créeme, es muy tarde para mí. Por favor perdóname. Yo te amo Manuel. Por favor.. eres lo único que tengo, lo único que aprecio con todo mi ser... Por favor.."

Esa vez había sido la única vez que lo había visto llorar. El hecho de que Martín llorara significaba que realmente no mentía. El argentino no lloraba por nada, lo que a veces me hacía pensar que no tenía sentimientos, que únicamente sentía algo por sí mismo. Porque así era, era la persona más egocéntrica y narcisista que había conocido. Era insoportable. Pero aún así, lo amaba. Lo amaba demasiado. Él era todo para mi. Lo amaba tanto que esos defectos que tenía no significaban nada. Creo que nunca volveré a amar de esa manera a alguien. Es inexplicable lo que pasaba dentro de mi ser cada vez que lo veía. Cada vez que se colaba por el jardín trasero para subir e irrumpir en mi habitación por las noches. Cada vez que hacíamos el amor. Cada vez que me susurraba cuánto me amaba.

- El tema es que hace unos meses vinieron a visitarme los dos a mi casa en Barcelona y me contaron que habían conocido a un tipo ruso. Según ellos, éste les tenía preparado un negocio muy prometedor. Hasta fueron capaces de cancelar todos los negocios que tenían para hacer trato con este tipo. Me preguntaron si yo quería unirme también. No acepté por razones personales. Además, yo ya tenía antecedentes. Sucede que, dos meses después de esta visita, Martín vino a visitarme nuevamente, pero sin Francis esta vez. Hablamos de muchas cosas, pero en realidad, él había ido para confesarme algo-.

- Qué-.

- Que él quería zafarse del negocio del ruso, que ya no le gustaba nada la suciedad de esos negocios. Era demasiado para él. Justamente me dijo que quería irse porque ya no quería estar involucrado en asuntos así, porque no quería que tú conocieses su lado oscuro. Me dijo que estaba harto, que quería escaparse, lejos. Contigo. Pero que eso era imposible, él ya no podía zafarse. Aunque... como sabrás... lo hizo igual-.

- ¿Quieres decir que lo... lo mataron e-ellos?-.

-... Es una suposición... No es nada seguro. Ni siquiera sé quién es este ruso, ni cómo se llama. No sé qué tipo de negocios llevaban a cabo. Y tampoco puedo comprobar que vino hasta este pueblo remoto para escaparse de eso. Cuando él me llamó para decirme que venía contigo, me dijo que era porque quería estar contigo, porque te amaba de gran manera y estaba harto de esa vida falsa que llevaba al lado de tu hermana...-.

¿P-por qué... por qué alguien me amaría de ese modo?

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Los empleados de casa no nos dieron mucha información. Todos decían "nunca he hablado con él" o "solo intercambiábamos un par de palabras" o "solo sé que era el novio de Tiare". Así que nos dirigimos a la zona de L'Defense, para hablar con el padre de Tiare.

- Luego deberíamos ir a lo de ese tal Feliciano. Supuestamente, Francis Bonnefoy está con él- dije mientras íbamos en el auto.

- Si... ¡¿Qué te parece si esta noche vamos a comer a un Mc Donald's?!- dijo Alfred, totalmente fuera de tema. Lo dijo con ese ánimo de siempre, nunca decaído. Bueno, casi nunca.

- Eh.. Claro, como tú digas..- dije un poco extrañada.

Después de eso, no volvimos a hablar del caso. Alfred empezó a hablar sobre qué pediría esa noche cuando fuésemos a cenar. Me preguntó a mi y yo le dije que no sabía. En ese momento me hizo una lista de los posibles menús que podría pedir. Era desesperante, pero luego me dio como una especie de ternura y pena a la vez. Era un misterio para mi lo que realmente pasaba por su cabeza.
Finalmente llegamos a la empresa donde trabajaba el tipo. Era un edificio más entre los demás. No iba muy seguido a L'Defense. De hecho, esa vez era mi segunda vez allí. Sé que es una zona dedicada especialmente a la gente de negocios, pues la única atracción que tiene es un arco parecido al Arco del Triunfo, pero como una versión moderna de este último. Es gigantesco y su estilo combina perfectamente con la marea de edificios modernos.
Estacionamos en frente del edificio. No pude evitar sorprenderme con los lujosos autos aparcados allí. Cruzamos y entramos al edificio, mostramos nuestras credenciales y nos enviaron automáticamente a la oficina del tal Benjamín. El tipo era canoso, algo entrado en edad, con la tez mestiza. Nos saludó muy amable y algo preocupado. Nos informó que ya sabía que veníamos, pues su sobrina se lo había dicho hace un momento. También nos recalcó que Tiare no pudo haber sido, que ella era incapaz de hacer eso. Parece que todos coincidían en eso.

- Bien, como ya sabe a qué venimos, necesitamos que nos responda un par de preguntas que vamos a hacerle- le dije- ¿Cómo era su relación con Martín?-.

- Bueno, a mi, en lo personal, los argentinos nunca me cayeron bien. Me parecen egocéntricos y pesados cuando alardean lo que tienen. Siempre quieren hacerse notar, donde sea que vayan. Y Martín era así, pero no podía contradecir a mi hija. Ella lo amaba, era el amor de su vida. Pero si no hubiese sido por ella, lo hubiese echado de mi familia. No nos llevábamos muy bien, pero nunca tuve deseos de matarlo ni nada de eso. Lo respetaba porque era alguien muy importante para mi hija. ¡Por eso es que tampoco pudo haber sido ella!-.

- Si... pero recuerde que solo es una sospechosa, así como usted, su sobrina, los empleados y todos aquellos que lo conocían. Solo que su caso es algo especial... pues era su novia y... al parecer no andaban muy bien-.

- Ah... las internas entre mi hija y él siempre fueron un misterio para mi. Igual, no podían durar demasiado, ¡el tipo era un completa egoísta! Pero mi hija lo amaba... ¡Por favor, liberenla! ¿Creen que una chica tan dócil como ella pudo haber cometido un crimen así? ¡Esto me desespera de gran manera!-.

- Sin embargo... no fue a verla el día del juicio provisorio, ni fue a visitarla al internado donde se aloja hasta terminada la pericia psicológica...-.

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Este capitulo es un poco corto XD pero voy a subir el próximo pronto :3 Deje para el próximo la cena de Alfred y Catalina, no se lo pierdan porque va a pasar algo revelador :O