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En un bar de Japón.
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Disclaimer: Algunos personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El resto de ellos son propiedad de Hatori Bisko. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: Divorciado hace dos años por "diferencias irreconciliables", Harry Potter decide llevar de vacaciones a sus hijos a Japón. Mientras ellos se divierten, el Auror decide entrar a un bar cercano, donde conoce a una okama llamada Ranka.
Harry Potter nunca creyó en el amor a primera vista, ni Ranka que volvería a enamorarse otra vez… hasta ese momento.
++Crossover entre Harry Potter/Ouran Host Club++
Pareja: Harry Potter/Fujioka "Ranka", James Potter Jr./Ootori Kyouya, menciones de otras.
Aclaraciones y Advertencias: Posibles Spoilers, pero sobre todo este fic será un UNIVERSO ALTERNATIVO. Lemon.
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-Letra en "blah": Será el inglés en Japón y japonés en Inglaterra.
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Capítulo 3: Haruhi, los niños Potter y el Host Club.
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Estaba relativamente calmado al principio, pues Haruhi se las arregló para deshacerse de los Potter, incitándolos a que tuvieran un día de campo a lo muggle. Si bien James, Lily y Albus no eran ostentosos como sus amigos, de un modo eran iguales cuando venía el hecho de que no sabían nada de los "Muggles", como ellos lo llamaban, o como los miembros de club tenían gusto de decir: "plebeyos".
Pero, otra vez, ella había subestimado las ganas de fastidiar de los miembros de Host, puesto que mientras colgaba la ropa en la posada de Misuzu-chan, Tamaki y el resto se habían aparecido en un helicóptero, terminando de arruinar sus vacaciones y la ropa recién lavada.
Lo peor de todo vino cuando su jefa decidió hacer un concurso para ver quién se quedaba con el único cuarto libre, teniendo como resultado una contienda ridícula, en que los gemelos terminaron vencedores.
Sin embargo, ahora el enojo de Haruhi no tenía nada que ver con que ellos irrumpieran en sus flamantes vacaciones, sino por el comentario áspero de Hikaru acerca de su amigo Arai. Estaba tan enojada que le dio una palmada al gemelo.
–¡¿A quién le interesan otras personas?! ¡Nosotros somos tus únicos amigos!
Después de gritar eso, Hikaru corrió hacia las escaleras, pero una voz asombrada lo detuvo a la mitad de ella.
–¿Interrumpimos algo, Haru?
Todas las caras se giraron hacia la entrada, donde tres adolescentes miraban con diferentes grados de sorpresa y curiosidad a los que estaban allí. Ellos llevaban mochilas y ropas que indicaban que acababan de venir de acampar.
–Um… –Haruhi sacudió su cabeza, despejándola del enojo anterior. –¿Qué hacen ya aquí? Pensé que los vería recién hasta mañana.
–Acampar de la manera mu… er… normal, es un suplicio –suspiró la única chica-. No iba a soportarlo otra noche.
–Así que nos volvimos –completó el más alto.
–¿Pasó algo, Haruhi? –pidió el de ojos verdes, frunciendo el ceño en el gemelo que estaba a mitad de las escaleras.
–No. Nada de relevancia –murmuró. Hikaru frunció el ceño y terminó de retirarse, dolido por la respuesta de su amiga. Su gemelo, Kaoru subió detrás de él, a pesar que la curiosidad le roía.
–Bien. –El más alto suspiró, dejando su pesaba mochila en el piso. –Estoy deseoso de una ducha caliente, ¿puede darnos una habitación, Lady Misuzu?
Los ojos de la okama brillaron, pero luego frunció el ceño.
–Me temo que llegaron un día antes de lo esperado, no tengo nada libre.
–¿Qué? –chilló la muchacha.
–No importa, Lady Mi, podemos ducharnos en la habitación de Haruhi, ¿cierto? –El chico de pelo negro enarcó una ceja en la muchacha mencionada.
–Er… supongo. –Suspiró, cayendo sus hombros.
Escuchar eso sacó de su ensueño a Tamaki.
–¡Haruhi~! –gimoteó, llegando al lado de la muchacha–. ¿Quiénes son esos, hija?
–Bien, ellos son…
–¡Oh, qué descortés de nuestra parte no presentarnos! –dijo el mayor– Soy Potter James y éstos son mis hermanos Albus y Lily.
Kyouya enarcó una ceja, luciendo interesado.
–¿Potter? ¿Cómo el Lord Potter de Reino Unido?
James se giró a mirarlo, sonriendo de lado.
–Así es, Lord Harry Potter es nuestro padre.
–¿Cómo conoces a estos chicos, hija? –pidió Tamaki.
–Somos sus hermanos. –Dijo Albus, caminando hasta Haruhi, para pasar un brazo sobre su hombro, mucho al horror del rubio.
–Hermanastros más bien –corrigió Lily, sonriendo en los chicos-. Nuestro padre y el suyo son amantes.
Los ojos del Host Club se abrieron por la sorpresa.
–¿Y ustedes quiénes son? –pidió Albus- ¿Los miembros de ese Club? –preguntó, esta vez mirando a Haruhi.
–Sí, son ellos. –masculló Haruhi, algo incómoda-. Él es Suou Tamaki, más atrás está Ootori Kyouya, el alto es Morinozuka Takashi (alias Mori) y el pequeño Haninozuka Mitsukuni (Alias Honey). Los gemelos que se acaban de ir con Hitachiin Hikaru y Kaoru.
–Un placer –dijo James con una sonrisa de oreja a oreja, pero luego ella calló y angostó los ojos–.Y, ¿qué te hizo ese gemelo como para que ejercieras violencia? –Pidió con voz helada, cambiando completamente de un humor a otro.
–Na-da –recalcó Haruhi, separándose del brazo de Albus–. Y si quieren bañarse, síganme, los voy a guiar a mi habitación. –Se detuvo brevemente y miró a su amigo. –Espérame, Arai, enseguida regreso.
Una vez que estuvieron solos en la habitación de su nueva "hermana", James se dejó caer en la cama, mientras Lily agrandaba su baúl, para sacar sus artículos de limpieza personal.
–¿Qué piensan de esos chicos? –preguntó Albus, que se apoyó sobre una ventana.
–Parecen buenos –decretó James-. Pero tienen ese aire de esnobismo del cual nos habló Haruhi.
Lily puso los ojos en blanco.
–No puedo creer que en realidad la llamen plebeya. No después del arranque posesivo que tuvo ese gemelo, después que Haruhi lo cacheteara.
–Así son los ricos, Lils –dijo James, poniendo los ojos en blanco-. Merlín sabe que Hogwarts está lleno de ellos.
–Scorpius mismo era alguien así hasta que puse mis manos en él –agregó Albus, con una sonrisa desviada.
–No me lo recuerdes –pidió Lily, con un gesto de desprecio-. Y ahora voy a bañarme, si es que alguno de ustedes entra, voy a demostrarles cuán bien me enseñó mamá el hechizo Moco-murciélago.
–¡Eres nuestra hermana!
–Por si acaso –espetó la niña.
–Lo que sea, sólo no te tardes.
–Soy una mujer. Nacimos para tardar en el baño.
–¡No seas pesada Lily y apúrate!
Más tarde, con la mayor parte del Host ido y con los gemelos encerrados en su habitación, Haruhi y los Potter pudieron sentarse a cenar todos juntos. Habían acordado que Lily dormiría con la chica japonesa, mientras James y Albus armarían la carpa en el patio de la posada. Ya al día siguiente tendrían una habitación para ellos, como Misuzu les había prometido el primer día que llegaron.
–Hey, Haru.
Ella levantó la mirada de su comida y observó a James.
–¿Algunos de tus amigos del Club son gays?
Haruhi se atragantó con su saliva, mientras Lily rodaba sus ojos.
–No sé, ¿Por qué?
James sonrió lascivamente.
–Kyouya despertó mi interés.
¿Kyouya-sempai? No habrías podido elegir peor.
–N-No sé, la verdad –tartamudeó un poco-. Pero creo que Kyouya es asexual, además de un bastardo frío y manipulador.
James hizo un puchero.
–Eso no importa, sólo dime si crees que tengo una oportunidad.
–No sé. –Suspiró–. Podría preguntar.
–Na~ . –Los ojos chocolates del mayor de los Potter brillaron. –Yo me encargo de averiguar por mí mismo.
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Mientras Haruhi iba a su cita con el gemelo, los tres Potter se quedaron en la posada, descansando. A ellos les pareció estúpido espiar a Haruhi, puesto que en el corto tiempo que la conocían, sabía que no iba a pasar nada raro con ese gemelo, ya que ella no estaba interesada.
Albus y James roncaban con la boca abierta, mientras Lily agarraba el lindo celular que su padre le había comprado a su hermano mayor y empezaba a investigarlo. Después de una hora, el celular tenía todos los números de los miembros del Host Club (con un susurrado Accio había confiscado el celular de Kyouya), un par de fotos de sus hermanos dormidos, una fondo de pantalla lleno de flores y corazones y un ringtone de una música pop japonesa que había escuchado en el aeropuerto, el primer día que llegaron.
Al mediodía, la okama dueña del lugar vino a buscarla a la carpa para ir a almorzar y dejó que sus hermanos siguieran durmiendo. Los hermanos se despertaron recién cuando los fuertes truenos en el cielo, anunciaban una inevitable tormenta.
–¿Haruhi-chan todavía no regresó? –preguntó James, entrando a la posada con su cabello totalmente despeinado, usando sólo un pantalón, descamisado y rascándose su abdomen plano.
-¡Ponte una camisa, James! –chilló Lily, cerrando el teléfono con el que estaba jugando.
–Bah –masculló, sentándose en unos de los sillones del salón. Un murmullo de voces anunció la llegada del Host Club, al mismo tiempo que Albus entraba al lugar, masajeando su ojo derecho, puesto que había decidido ponerse unos lentes de contacto muggle.
–¿Y Haruhi? –preguntó el recién llegado.
Kaoru, quien todavía no los había tratado, se encogió de hombros, sintiéndose incómodo ante la presencia de los tres chicos. Él no era tan celoso como su hermano, pero tampoco podía llevarse bien con estos extraños. Y él no era el único, puesto que los demás también lucían algo incómodos, claro, todos menos Honey-sempai.
–¡Haru-chan está en su cita con Hika-chan! –exclamó el rubio hiperactivo.
–Pero… –Lily frunció el ceño, mirando hacia la ventana. –¿No nos dijo Ranka que Haru le tiene miedo a los rayos?
Como para ponerle más veracidad a sus palabras un fuerte rayo estremeció las ventanas de la posada y el sonido de agua cayendo vino después. El Host Club entero palideció y Kaoru sacó su celular de su bolsillo enseguida. Después de un par de gritos con la otra persona tras el teléfono, James se levantó del sillón y caminó hacia la puerta.
–Voy a buscarla –anunció, ya abriendo la puerta. Un viento frío y algo de lluvia entraron por la puerta.
-¡Pero James…! –Se quejó Lily–. ¡Al menos ponte una camisa!
–No te preocupes –bufó su hermano, poniendo los ojos en blanco-. Tengo todo lo que necesito –anunció, palmeando su bolsillo.
Ella suspiró y asintió, sabiendo que su hermano tenía su varita encima. Sólo debería recitar un encanto y eso impediría que la lluvia lo tocara siquiera.
–No conoces esta ciudad –sonó la voz fría de Kyouya-, ¿cómo pretendes encontrarla?
-No te preocupes –sonrió James, angostando sus ojos de forma seductora, mientras miraba al chico de anteojos–. Heredé los genes Potter, así que tengo un complejo de héroe dentro de mí. La encontraré.
Corrió un poco, hasta un callejón cercano. Sacó su varita y lo primero que hizo fue susurrar el encanto que le enseñaron para repeler el agua, luego susurró otro que lo secó enseguida, convocó su camiseta con un Accio y después le pidió a su varita que le señalara la dirección en la que se encontraba Haruhi. La varita lo llevó a una iglesia cercana. Si recordaba bien, esta era un iglesia donde los Muggles le rezaban a otro muggle llamado Jesús, que su tía Hermione sospechaba que podría haber sido un mago.
Encontró a su pequeña hermana bajo la mesa central y sonrió de lado.
–Hey, onee-chan –murmuró, agachándose al lado de ella. Haruhi lo miró y James frunció el ceño cuando vio las lágrimas en sus ojos-. Mierda –gruñó, sacando su varita y apuntando hacia las paredes-. ¡Silencio!
Enseguida, mucho a la sorpresa de la muchacha, todos los sínodos de afuera se apagaron, sólo se podía escuchar la respiración agitada de James y los hipos ocasionales de ella, que aún no podía controlar su pánico.
–¿Cómo… cómo lo hiciste? –susurró Haruhi, mientras James le daba una mano, para ayudarla a salir.
–Magia. –Se encogió de hombros. Ella le dio una mirada exasperada y se limpió los ojos. –Er… a sí. Es un encanto que aísla los sonidos. Depende de cómo se use, puede para todos los sonidos de un lugar, como hice ahora o hasta callar a una persona, dejándola muda por unos segundos.
-Qué efectivo –suspiró Haruhi, muy agradecida.
–Si quieres regresar, puedo poner un encanto en ti, para que no escuches nada o nos podemos quedar hasta que pase la tormenta.
–Bien, yo…
Pero su respuesta se perdió, puesto que en ese momento, entró Hikaru, luciendo muy angustiado, pero cuando vio que Haruhi estaba allí y bien, suspiró con alivio. Aunque su ceño se frunció cuando vio que Potter James Jr. estaba allí.
–Hola, Hikaru –murmuró Haruhi, sentándose en el banco más cercano.
James hizo una mueca.
–Nos quedamos entonces –anunció el mago, sabiendo que ya no podría hacer magia frente al chico muggle. Él no sabía usar el Obliviate.
–Haruhi, estás… ¿bien? –masculló el gemelo, luciendo al inseguro.
–Sí, James-kun llegó por mí.
El gemelo fulminó con la mirada al mayor, antes que algo viniera a su mente.
–¿Por qué no se escuchan los sonidos de la tormenta aquí?
Haruhi miró nerviosa a su "hermano", quien sólo se encogió de hombros.
–La iglesia debe tener concreto aislante de sonidos en sus paredes.
–Pero…-Hikaru miró a su espalda y vio que las puertas por donde él había entrado estaban abiertas de par en par.
Viendo eso, James caminó a grandes zancadas hacia las puertas y la cerró.
–Lo importante es que Haruhi está ilesa y bien, ¿ok? Y nos vamos a quedar aquí hasta que la tormenta pase.
El pelirrojo asintió y miró a su amiga.
–Haruhi… lo siento.
Ella sonrió y sacudió su cabeza, haciéndole entender que estaba todo bien.
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Ranka gimió y abrió más de par en par sus piernas, recibiendo las embestidas de su amante con un grito glorioso de placer. Ésta era la tercera vez en el día que tenían sexo, una antes que se fuera a hacer los trámites que necesitaba, otra durante el período del almuerzo y ahora otra vez, después de tener una cena romántica, donde su Harry-koi le regaló un hermoso collar de esmeraldas.
El mismo collar ahora brillaba en su cuello, puesto que él se había negado a quitárselo, aún cuando su amante lo devoraba de los dedos de los pies hasta la cara, mientras que su pene se hacía lugar en su ano. Pero es que él tenía miedo que semejante regalo se le perdiera a pesar que Harry le había asegurado que tenía un encanto que haría que el collar apareciera frente a él cuando pensara en la joya.
Ranka rodeó sus brazos por el cuello de su amante y levantó sus caderas, deseando tenerlo más dentro de él, haciendo que su culo choque contra las caderas de Harry, creando un ruido de pieles que inundaba la habitación. La misma olía a sudor y sexo, puesto que ésta era la segunda vez que Potter lo estaba cogiendo, la primera vez fue junto a la puerta, puesto que ninguno de los dos aguantó hasta llegar a la cama, pero después de un breve período de recuperación, Harry se había puesto erecto otra vez y arrastrado a la cama a su querido okama, para tener un segundo round.
– "Dios, no voy a poder caminar por la mañana, ¿sabes?" –gimió Ranka, cerrando los ojos y enterrando una de sus manos en el cabello negro azabache de la cabeza de su amante.
Harry sonrió malicioso.
– "Tengo una poción para el dolor" –gruñó, aumentando el ritmo de sus embestidas, dándole más duro y más rápido a ese agujero que lo volvía loco.
Ranka gimió y después gritó, abrazando más fuerte el cuerpo de su amante contra el suyo, haciendo que ambos abdómenes planos rosen su erección descuidada. Entendiendo la situación de su amante, Harry se arrodilló en la cama y levantó el cuerpo de Ranka, para que ella quedara sentada a horcajadas sobre sus piernas, con su ano ocupado por el pene del mago.
– "Muévete, Ranka" –gimió Harry, mordiendo la barbilla de su querido-. "Quiero verte cogerte a ti mismo con mi miembro."
Ranka gimió al sentir lo que esas palabras sucias causaron a su cuerpo y comenzó a subir y bajar a un ritmo alocado, haciendo que también su carne dura tuviera fricción. Ambos se besaron, de manera salvaje, tanta que ambos pudieron probar el gusto cobrizo de la sangre, pero ninguno supo de quién era la sangre y tampoco le importaba en el calor del momento.
Siguieron a este paso que parecía más de dos adolescentes hormonales que de dos adultos con hijos adolescentes, hasta que la culminación los golpeó de manera violenta, dejándolos blandos, como si no tuvieran huesos en sus cuerpos.
Harry cayó de espaldas en la cama, llevándose con él el cuerpo delgado del okama, que era tan liviano que casi no lo sentía. Ranka se movió un poco, sacando aquella carne que se ablandaba de su trasero dolorido y después recostó su cabeza sobre el pecho de su amante, escuchando como el corazón de Harry comenzaba a tomar un ritmo normal y no el desbocado ocasionado por sus acciones anteriores.
– "¿Sabes qué, Ryoji?" –murmuró Harry, acariciando el cabello largo de su amante.
Ranka pestañeó varias veces, saliendo de su estado somnoliento, si su koi lo había llamado por su nombre verdadero en vez del suyo como okama, era porque quería decirle algo importante.
–¿Mmmhhh? –murmuró, acariciando aquella cicatriz en el pecho de Harry. La cual todavía no sabía qué lo había causado, sólo sabía que era un relicario que lo quemó; pero los detalles su amor los guardaba celosamente.
– "Estaba pensando que quiero cometer una locura."
– "¿Una locura?" –Bostezó-. "¿Qué tipo de locura?"
–¿"Ésta es una ciudad turística, cierto?" –preguntó. Ranka asintió, quedándose casi dormido-. "Supongo que aquí debe haber esos lugar como los que hay en Las Vegas, donde uno se puede casar en unos quince minutos." (1)
Eso hizo que todo el sueño de Ranka desapareciera y se levantó de golpe, mirando con los ojos como platos a su amante, que le sonreía divertido.
– "¿Estás jugando conmigo, ne?"
Harry negó con la cabeza y acarició la mejilla ruborizada de su amante.
– "¿Deseas casarte conmigo, Fujioka Ryoji?"
El labio inferior de Ranka tembló y bajó para darle un beso a su novio, susurrando un quedo sí.
Continuará…
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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-
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Notas finales: Aclaración: (1) No sé si hay en Japón éstos lugares, pero para motivos del fic, supongamos que hay y que están aptos para casar a las parejas del mismo sexo también.
Espero que les haya gustado esta reunión. Y siento si algunas cosas parecen muy acometidas, recuerden que este es un fic muy cortito, así que voy a apurar las cosas para que pase todo un poco más rápido que mis otros fics XD
¡¡¡Gracias a Cherry Moon por betear este fic!!!
Atte: Uko-chan.
