Reencuentro (Segunda parte)
Edward POV
Después de que Jacob se fuera, Alice, Rose y Leah me llevaron al cuarto de baño para limpiarme el labio. Nos metimos los cuatro en el baño, me obligaron a sentarme en la taza del retrete y empezaron a cotorrear, yo automáticamente desconecte de las tonterías de las que estaban hablando y empecé a pensar en Bella, en por qué se había marchado así como lo había hecho, en qué había pensado al verme aquí, en qué…
- ¡Auch! – gruñí y aparté mi cara de la gasa con la que me estaban limpiando el labio. - ¡Eso duele!
Nos habíamos quedado Leah y yo solos en el baño. Alice había ido a controlar la cena para que no se le quemara y Rose había ido a controlar a Emmett para que no se comiera la cena de Alice.
- ¡Deja de quejarte, nenaza! – rió Leah.
- Me has hecho daño – volví a quejarme.
Intentó limpiarme de nuevo el labio, pero le cogí las manos y las lleve detrás de su espalda.
- Suéltame, Edward – intentó zafarse de mi agarre, pero no era capaz de moverse. – Edward… - me advirtió con la mirada.
- Te suelto si no vuelves a poner esa gasa en mi labio.
- Te tengo que limpiar la herida. No seas niño y aguanta un poco de dolor.
- No es un poco de dolor. Duele mucho – intenté hacer un puchero, pero se quedó en eso, en un intento, ya que un dolor punzante recorrió mi labio.
- Seguro que te duele más que Bella se haya ido y no te haya siquiera saludado, que el golpe en el labio – la solté de golpe.
¡Eso había sido un golpe bajo!
Y dolía. Dolía mucho.
Más que el dolor de mi labio, como ella había dicho.
- Eso está mejor – la miré con los ojos entrecerrados mientras ella sonreía por su logro.
Dejé que me limpiara el labio a la vez que maldecía entre dientes a Jacob por haberme pegado.
¿Quién se creía que era para venir y golpearme así?
Iba a tener que conversar muy seriamente con él. Iba a hacerle entender que yo no había sido el malo de esta historia, tampoco es que haya sido la víctima, pero si me fui a Londres fue porque Bella me lo pidió.
- Bien, intenta no sonreír mucho, o la herida te volverá a sangrar – rió entre dientes.
Me extendió la mano para que la tomara y me ayudara a levantarme de la taza del baño.
- No es gracioso, ¿sabes? – le gruñí.
- Sé que no es gracioso. Pero tengo curiosidad – me levanté con su ayuda y nos quedamos uno enfrente del otro. - ¿Qué te duele más?, ¿el puñetazo o tu orgullo de macho herido?
- ¿Por qué iba a tener mi orgullo herido? – le pregunté confuso.
- No te dio tiempo ni a defenderte, Edward…
- No me defendí porque no quise hacerlo – le contesté cruzándome de brazos.
- Claro, si hubieras pegado al novio de tu ex… habrías tenido problemas con ella, ¿no?
- ¿Quién dice que Jacob es el novio de Bella? – le pregunté saliendo del baño.
- Bueno, el hecho de que te pegara como lo hizo… me da a pensar que entre ella y el moreno macizorro hay algo – me giré sobre mis talones y la encaré.
- ¿Moreno macizorro? – le pregunté burlón.
- Sí – se encogió de hombros. – No voy a negar que me jodió mucho que te pegara, de que prácticamente te atacara por la espalda. Pero tampoco voy a negar que el moreno estaba… umm… - puso un dedo en su barbilla y estaba seguro de que se puso a pensar en algún adjetivo pícaro.
- ¡No lo digas!, por favor – hice una mueca de asco pero se convirtió en una de dolor.
- Te dije que no sonrieras – me regañó a la vez que entrabamos en el salón.
- No estaba sonriendo, estaba… - me corté y me paré en seco provocando que Leah chocara contra mi espalda.
- ¡Joder, Edward!. Ten más cuidado – pasó por mi lado y se paró a mi lado mirando lo mismo que yo estaba mirando.
Bella…
Estaba sentada en el sofá con Jasper a su lado. Sus ojos se clavaron en los míos cuando crucé la puerta del salón y las esquinas de sus labios se estiraron un poco hacia arriba, pero cuando Leah salió detrás de mí, su rostro cambio rápidamente. Se quedó seria y por sus ojos pasaban muchas sentimientos… alegría, tristeza, confusión y otro más que no me dio tiempo a descifrar.
- Mueve tu culo y ve a saludarla antes de que vuelva a huir – me susurró Leah en el oído antes de salir del salón, no sin antes darme una palmada en el culo y empujándome hacia el sofá.
Le gruñí antes de que desapareciera.
Me moví hacia ella lentamente. Necesitaba aclarar mi mente para poder decirle algo además de un "hola". Sus ojos ya no me miraban, estaban enfocados en Jasper, estaban hablando de algo de negocios o eso creí escuchar.
Llegué a su altura y me senté a su lado en el sofá. Esperé pacientemente a que ellos acabaran de hablar. Cuando lo hicieron Jasper se fue dejándonos solos.
Bella miraba sus manos en su regazo y mordía su labio inferior fuertemente. Yo por mi parte estaba observándola mientras reorganizaba mis palabras para decirle algo.
- Hola – dije al final.
Giró su rostro y clavó sus ojos chocolates en los míos, no sin antes mirar mi labio herido y fruncir el ceño.
- Hola – dijo en tono nervioso.
- ¿Qué tal estas?
- Bien, no me quejo – se encogió de hombros. – Y tú, ¿qué tal?
- Bueno he estado mejor.
- ¿Te encuentras mal? – su voz nerviosa cambió a preocupación. - ¿Qué… qué te ha pasado? – alzó su brazo y con su dedo índice me señaló mi labio. – Cuando entré antes y te vi, me pareció que no tenias esa herida y parece reciente.
¡Y tan reciente!
- Jacob, me ha golpeado – susurré y esperé a ver su reacción.
Tardó unos segundos en reaccionar…
- ¿Jacob? – preguntó en un susurro. - ¿Jake? – alzó más, mucho más la voz.
- Sí, Jake – asentí con la cabeza.
- ¿Por qué? – no le respondí solo me encogí de hombros y ella entrecerró los ojos. – Edward…
- ¡Chicos a cenar! – la voz chillona de Alice le cortó y a mí me salvo de decirle porque Jacob me había pegado.
Me levanté del sofá y le extendí mi mano para ayudarla a levantarse. La cogió sin dudar y aquella sensación tan conocida y a la vez tan extraña que su toque me daba, me recorrió la palma de la mano.
Solté su mano a regañadientes y nos encaminamos hacia la cocina, donde ya estaban todos sentados alrededor de la mesa. Solo quedaban nuestros huecos libres, - cosa que me extrañó ya que Jacob había venido también y faltaba su silla y su plato, pero no le di demasiada importancia si él iba a estar o no - uno al lado del otro. Le corrí la silla para ayudarla a sentarse, me dijo un gracias en un tono de voz muy suave y después me senté en la silla de al lado, entre Leah y ella.
Alice colocó un pavo encima de la mesa y sonrió orgullosa.
- ¿Pavo? – dijimos todos a la vez.
- Hoy no es Acción de Gracias, Alice – reí.
- Lo sé, pero es la única receta que he conseguido encontrar en casa – me sonrió y me guiñó un ojo.
Comenzamos a cenar el pavo y otras cosas que mi hermana había preparado, creo que todos, incluido Jasper se sorprendió de lo bien que había cocinado mi hermana. A Alice nunca se le había dado bien la cocina y haber probado lo que nos había hecho para cenar y comprobar que estaba delicioso era extraño, muy extraño.
- ¿Desde cuándo sabes cocinar? – le pregunté después de tragarme un trozo de pavo que tenia en la boca.
- Di un cursillo de cocina hace un par de años – me explicó.
- Esta todo delicioso.
- Gracias – sonrió.
Más tarde, Leah y yo empezamos a contestar algunas preguntas sobre algunas cosas de Londres cuando el postre estuvo en la mesa. Miraba de reojo a Bella de vez en cuando, ella no había apartado la mirada de la mesa en lo que llevábamos de tiempo ahí sentados, solo la había apartado en algunas ocasiones para contestar algo de lo que Emmett le decía sobre algo del trabajo, solo le miraba a él – que estaba sentado a su otro lado – para contestarle y después volvía la mirada a la mesa.
Se la veía que estaba pensando mucho, demasiado quizás. Ahora es cuando me gustaría ser lector de mentes para saber que estaba pasando por su cabeza. La forma de morder su labio en algunas ocasiones me estaba volviendo loco y su ceño fruncido me estaba preocupando.
Sin saber cómo, nos quedamos los dos solos en la mesa mientras el resto se había retirado al salón. No sé porque hicieron eso, pero supuse que era para darnos un poco de privacidad y poder hablar.
- ¿Quién es ella? – susurró.
Giré mi cabeza y la miré durante unos segundos. Bella giró la cabeza hacia a mí y clavó sus ojos en los míos.
- ¿Quién? – le dije en el mismo tono de voz.
- La chica que estaba sentada a tu otro lado.
- ¿Leah?
- No sé cómo se llama, Edward – dijo con el tono de voz más firme mientras rodaba los ojos. – No nos habéis presentado – se encogió de hombros.
- ¡Oh!. Lo siento. ¿La llamo y te la presento? – le pregunté con un amago de sonrisa.
- No, ahora no – vi como se encogía en su asiento y me miraba con cierto temor.
- ¿Qué pasa? – le pregunté.
- Me da un poco de miedo – susurró.
- ¿Leah? – dije más alto de lo que me hubiera gustado.
Y como siempre hacia cada vez que escuchaba su nombre…
- ¿Me llamabas? – asomó la cabeza por el marco de la puerta y nos miró a ambos.
- No, pero ya que estas aquí… - me levanté de la silla y le extendí la mano. Se acerco a mi lado con una sonrisa cogiendo mi mano y ambos miramos a Bella. – Leah, quiero presentar a Bella – Bella se levantó de la silla y extendió su mano, un poco temblorosa, a Leah. – Bella, ella es Leah, una amiga – aclaré.
Después de que ambas se saludaran y se dieran el gusto por conocerse, Leah desapareció de la cocina.
- Bien las presentaciones ya están hechas – le sonreí mientras nos volvíamos a acomodar en nuestras sillas.
- Parece buena chica – susurró.
- Lo es.
Me ayudó mucho cuando estuve solo en Londres, añadí interiormente.
- Si te da miedo, ¿por qué dices que parece buena chica? – le pregunté curioso.
- Bueno… es más alta que yo y más corpulenta, tiene un físico que da miedo, pero en el fondo parece una buena chica.
- Lo es – repetí. – Me ha ayudado mucho en Londres – vi como arrugaba la cara en cuanto Londres salió de mis labios. - ¿Qué hay de ti? – le pregunté para cambiar el tema, no quería que se sintiera incomoda con el tema de Londres.
- No hay mucho que contar, la verdad. He acabado la carrera, tengo un buen trabajo, aunque puedo asegurar que mi puesto tiene mucho que ver con la mano que me ha echado tu padre – sonrió y siguió hablando – y tengo un buen piso. No me puedo quejar, la verdad. Todos mis amigos están aquí – me miró y sus ojos se iluminaron. – Ahora todos están aquí – susurró.
No hagas ninguna estupidez – me regañé mentalmente. – Mantén tus manos quietas y tu culo pegado en esa silla – me repetía una y otra vez.
- Me alegro de estar aquí – susurré sin apartar mi mirada de sus ojos.
Por un lado me alegraba enormemente. Así al menos la tenia al lado y no estaba como loco preguntándome como estaría, ahora lo sabría de primera mano.
Y por otro lado no me alegraba estar allí. Tan solo pensar en que otro ponía sus sucias manos en ella, me revolvía el estomago y el pequeño monstruo que tenia en mi interior intentaba salir a flote.
- Voy… voy al baño – me dijo Bella levantándose de su silla.
Parecía nerviosa.
- ¿Te encuentras bien? – le pregunté levantándome de la silla yo también.
- Sí, solo necesito refrescarme un poco la cara – asentí con la cabeza y vi como se iba de la cocina.
Me dirigí al salón donde estaban todos repantigados sobre los sofás o en el suelo mientras veían la televisión. Se giraron todos a mirarme cuando me sintieron, les sonreí y salí al pequeño balcón que había en la sala a tomar el aire.
Ella necesitaba refrescarse…
Y yo necesitaba aire para tranquilizar mis nervios y todo lo que en este momento estaba sintiendo.
Temor, confusión, amor, tristeza, alegría… lujuria, porque no decirlo, también lujuria y deseo por hacerla mía como lo hacia antes.
Bella POV
¿Qué estaba haciendo?
No podía huir de nuevo cada vez que sentía el impulso de tirarme a sus brazos. Necesitaba relajarme y hacer un buen papel delante de él. No quería que viese en el estado que ahora mismo me encontraba. Estaba confusa, muy confusa por todo.
Todavía no sabía que hacia aquí. No sabía a que había venido.
Solo sabía que ella era su amiga. Pero yo había visto que había algo más que solo amistad en su relación. Su forma de interactuar era más bien la de una pareja que la de una simple amistad.
Estaba celosa, estaba muy celosa desde que la vi aparecer detrás de su espalda, ni siquiera la había visto cuando entré por primera vez aquí. Pero yo no debería de estar celosa, él tenia que hacer su vida como lo estaba haciendo yo. No debería de preocuparme si tenia novia o no, no debería de dolerme si tiene novia o no, no debería de joderme tanto como me jode si tiene novia o no…
Yo también tenia novio…
Un novio en el que ahora mismo tenia que pensar y pensar en él cada vez que estuviera al lado de Edward, para así asegurarme de que mis impulsos se mantuvieran tranquilitos y no tirarme a sus brazos.
Mojé por tercera vez mi cara con agua helada y respiré hondo unas cuantas veces.
Pero no era capaz de tranquilizarme.
Estaba nerviosa, estaba muy nerviosa por tenerlo tan cerca.
Me senté en la taza del baño y enterré mi cara en mis manos.
No iba a llorar, no podía llorar o se notaria que lo había estado haciendo.
Inspira, expira…
Inspira, expira…
Nada. No funcionaba.
Ahogué un grito y di un respingo, cuando unos golpes sonaron al otro lado de la puerta.
- Bella. Soy yo – escuché decir a Jasper.
- Pasa.
Entró al cuarto de baño con una sonrisa y se acuclilló en frente mío, apoyando sus manos en mis rodillas y me miró fijamente.
- ¿Estás bien?
- Sí.
- Sabes que a mí no puedes mentirme – me sonrió.
- Estoy bien.
- Bella… - entrecerró sus ojos.
- Estoy bien, solo un poco nerviosa.
- ¿Nerviosa? – preguntó confundido.
- Sí, estar a su lado después de tanto tiempo me pone nerviosa.
- Es normal que estés así. Alice estuvo nerviosa días, cuando se enteró que Edward regresaba.
- ¿Desde cuándo lo sabe? – entrecerré los ojos.
¿Era la única persona que no sabía que Edward regresaba?
¿Por qué?
¿Por qué nadie me lo dijo?
Ahora en vez de estar nerviosa, estaba enfadada.
- ¿He sido la única gilipollas que no sabía que Edward regresaba? – pregunté de nuevo antes de que me contestara a mi otra pregunta y alzando un poco la voz.
- No. Nadie lo sabía, solo Alice… y bueno… yo.
Pase mi mano por toda mi cara y suspiré.
- ¿Estas muy enfadada? – me preguntó clavando sus ojos en los míos.
- Solo un poco.
- No puedes estar enfadada. Así que alegra esa cara – me sonrió y yo automáticamente… le sonreí, desapareciendo mi estado enfadado y apareciendo de nuevo el nervioso. Jasper seguía teniendo ese efecto en mí, aun después de tanto tiempo, me contagiaba sus estados de ánimo – Así me gusta. Vamos – se puso de pie y extendió su mano.
La cogí temblorosa y me puse de pie. Me abrazó durante unos segundos y me susurró unas pocas palabras tranquilizadoras al oído, pero no me tranquilizó mucho. Seguía igual de nerviosa o incluso más.
Entramos al salón donde estaban todos hablando, menos Edward.
¿Dónde estaba?
- Esta en el balcón – me susurró Jasper al oído contestando mi pregunta no formulada en voz alta y antes de irse a sentar al lado de Alice.
Con todo el aire que mis pulmones me permitían y salí al balcón.
Hacia un poco de frio pero no le di mucha importancia. Estar tan cerca de Edward no me deja pensar en nada más que él, así hiciera el frio que hacia o un calor abrasante.
Edward estaba apoyado con los codos sobre la barandilla del balcón, mirando a la nada. Di el par de pasos que me separaban de él e imité su postura.
Nos quedamos unos minutos en silencio mirando hacia la calle.
- ¿Por qué has vuelto? – probé a preguntar en un susurró.
- Por trabajo – me contestó en el mismo tono de voz.
- ¿Vas a quedarte mucho tiempo?
- Más del que quisieras – giré mi cara y lo miré con el ceño fruncido.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Sé que no te alegra verme aquí – giró su cara y me miró.
- ¿Quién ha dicho eso?
- Lo sé yo, no hace falta que nadie me lo diga.
- Pues estas muy equivocado – le dije molesta.
¿Cómo podía decir que no me alegraba que él estuviera aquí?
Claro que me alegraba, más de lo que nadie podría imaginar.
- Me alegra saber que te moleste lo que he dicho… significa mucho para mí – me sonrió.
Este hombre estaba mal de la cabeza, o ¿qué?
¿Qué coño quería decir ahora con eso?
No entendía nada.
Absolutamente nada.
- Te has cortado el pelo – alcé una mano y la pasé desde su frente hasta su nuca enredando su cabello corto en mis dedos y provocando que él cerrara los ojos y una sonrisa casi imperceptible surcase en sus labios. – Me gustaba más cuando lo llevabas un poco más largo – susurré.
- Tú no has cambiado mucho – abrió sus ojos y me miró. – Sigues igual de preciosa que siempre.
Tragué en seco y traté de cambiar de tema. Sí hablábamos de algo así íbamos a acabar en una situación que no me apetecía ni quería nada.
- ¿Te duele? – le pregunté unos segundos después estirando mi mano y tocando la herida de su labio.
- Sí, pero no tanto como… - se calló y abrió los ojos desmesuradamente.
- Tanto, ¿cómo qué?
Suspiró un par de veces y me contestó.
- ¿Por qué no me contestabas al teléfono?, ¿por qué no me contestaste ningún e-mail? – parecía molesto.
- No podía – le contesté molesta yo ahora porque sacara el tema, no estaba preparada para hablar de ello. - Necesitaba olvidarte, necesitaba sacarte de mi cabeza. Si te hubiera cogido todas las veces que me has llamado o si hubiera respondido esos e-mails, te hubiera pedido, no, te hubiera suplicado que volvieras conmigo. Y eso, ¡eso es muy egoísta por mi parte!. Tú tenias derecho a cumplir tu sueño, ese sueño que has tenido desde pequeño. Solo porque yo habría entrado en tu corazón no iba a hacer que perdieras la oportunidad de que cumplieras lo que siempre has querido. Necesitaba olvidarte – susurré lo último.
- Podrías haberte venido conmigo. ¡Te ofrecí que vinieras conmigo! – alzó su voz.
- No. Yo tenia mis planes hechos aquí. No iba a perder la beca. Te lo dije.
- La estúpida beca no significaba nada. En Londres podrías haber ido a cualquier universidad, yo te la hubiera pagado – siguió alzando la voz.
- No – susurré apartando la mirada de sus ojos.
Empezaba a sentir el picor en ellos. No iba a llorar, no delante de él.
- Sí. Yo te podría haber pagado la universidad que hubieras querido escoger – calmó un poco más su voz.
- ¿Y vivir de ti mientras estudiaba? – pregunté irónicamente. - No gracias – volví a clavar mis ojos en él. – Necesitaba hacer esto yo sola también. No puedo depender siempre de alguien. He dependido de mis padres durante dieciocho años. No iba a depender de ti más tiempo. Necesitaba hacer esto. Necesitaba probarme que yo sola podía.
- Eso son excusas – replicó.
- Excusas serán para ti. Hasta ahora no me ha faltado de nada y he sabido mantenerme muy bien yo sola.
- No lo dudo – se cruzó de brazos. – Podrías haber hecho lo mismo en Londres. Te necesitaba a mi lado.
- ¿Y crees que yo no te necesitaba a mi lado? – le pregunté molesta. Se encogió de hombros y no me contesto. – Me lo has dicho todo no abriendo la boca – bufé. - ¿Crees que no me importabas tanto como para no necesitarte a mi lado? – le volví a preguntar pero ahora dolida en vez de molesta.
- Sí hubieras querido estar a mi lado me hubieras dejado quedarme o…
- Era tu sueño – le corté diciéndoselo entre dientes.
- Hubieras venido conmigo – siguió hablando.
- ¿No puedes entender que necesitaba hacer esto sola?. ¿No puedes entender que era tu sueño?. ¿No puedes entender que no iba a perder la beca?. ¿No entiendes… - mi voz se fue apagando hasta que se apagó. El nudo que sentía en la garganta no me dejaba hablar y el picor de los ojos estaba más presente que antes y amenazaba con dejar caer las lágrimas que no quería que él viera.
- ¡Claro que lo entiendo! – gritó. – Lo que no entiendo es cómo después de decirme que me amabas más que a nada me dejaras marchar tan fácilmente.
- ¿Fácilmente? – pregunté irónicamente. - ¿Crees que ha sido fácil para mí que te fueras sin siquiera dejarme que me despidiera? – una solitaria lágrima abandonó mi ojo izquierdo. Alcé rápidamente la mano y me la limpié. - ¡Estuve cuatro malditos meses deambulando haya a donde fuera! – le grité.
- ¿Crees que yo lo pasé bien?. ¡No sabes cuánto he tenido que luchar para no volver y cumplir mi maldito puto sueño!. ¡No sabes lo mal que yo también lo he pasado!. Tú al menos los tenias a ellos – señaló con su dedo hacia el interior de la casa. - ¿A quién tenia yo, Bella?. ¿¡A quién! ? – gritó.
Tenia razón.
Yo al menos tenia a mis amigos al lado, él en cambio había estado solo, a miles de kilómetros de su familia y de sus amigos. Con la ayuda de mis amigos salí adelante y él tuvo que salir solo adelante. Eso me entristecía, mucho.
- Lo siento – susurré limpiándome mis mejillas inundadas en lágrimas. – Tienes razón. Tú has estado solo.
- Sí, lo he estado. Al menos hasta que ha aparecido Leah en mi vida.
Leah…
Volví a pasar por mi mente su forma de actuar, la que parecía más una relación de pareja que una relación de amistad.
Y volvieron los celos.
- Sí, claro Leah – susurré muy bajito.
- ¿Qué? – me preguntó dando un paso hacia a mí.
Necesitaba salir de allí, por más que intentará pensar en mi novio, su cercanía, su olor, su mirada, todo de él hacia que mi cabeza diera vueltas, me olvidara de todo y tendría el impulso de tirarme a sus brazos.
- Nada – le contesté alejándome un poco de él.
- Bella – susurró con la mirada clavada en mis ojos y se acercó más a mí, tanto que nuestras caras estaban bastante juntas. – Bella – susurró de nuevo provocando que su aliento se adentrara por mi nariz y mi cabeza diera vueltas. – Bella – volvió a susurrar agarrándome de la cadera con sus dos manos y pegándome a su cuerpo. – Bella – repitió en el mismo tono de voz levantando la mano y colocando un mechón de mi cabello detrás de mi oreja. – Bella – sus labios estaban muy cerca de los míos, sus ojos estaban oscuros y su respiración agitada.
Mi cabeza hizo "click".
Me separé de él como pude. Puse mis manos en su pecho y lo empujé hacia atrás.
- ¿Qué crees que haces? – le gruñí, mi respiración estaba igual de agitada que la suya.
Lo miré furiosa.
Edward parecía confuso y… ¿asustado?
- Lo… lo siento – dijo rápidamente.
- Por favor, no vuelvas a hacerlo – le pedí.
No vuelvas a hacerlo o no tendré la suficiente fuerza de voluntad para detenerte, añadí mentalmente.
- ¿Por qué? – me preguntó de repente en un gruñido.
- Porque no quiero que lo vuelvas a hacer – le dije con voz firme.
- ¿Por tu novio? – inquirió mirándome fijamente.
Tragué en seco.
¿Cómo sabía que tenia novio?
Alice…
- Respóndeme – gruñó. – ¿Es por él?.
- Sí, es por él – le contesté dándome la vuelta e intentado entrar al interior de la casa. Pero su mano agarró mi brazo y me giró para que lo mirara. – Suéltame – le pedí patéticamente.
- No. ¿Por qué?
- ¿Por qué, qué? – le pregunté confusa.
- ¿Por qué no me esperaste? – su voz se rompió con la última palabra y sus ojos se humedecieron. - ¿Por qué?
- Lo hice – musité. - ¡Lo hice durante cuatro malditos años!
- Podrías haberme esperado un poco más y no haberte ido con cualquiera – alcé mi mano y la estampé en su cara.
- Él no es cualquiera – le gruñí. – Ha sido paciente conmigo y gracias a él he podido sacarte de mi cabeza – le confesé y añadí interiormente "solo he conseguido sacarte un poco". – No quiero seguir hablando de esto… no quiero seguir hablando contigo – me giré de nuevo y di un paso hacia la puerta del balcón.
- Huye. Huye como antes – musitó.
Me giré para volver a encararle, pero Edward ya se había girado y se había puesto como lo había encontrado.
Con los codos apoyados en la barandilla del balcón y mirando hacia la nada, solo que estaba vez tenia una mano tapando su cara.
Esa imagen me rompió en dos, verlo tan derrotado me daban ganas de ir a donde él y consolarlo, pero no podía, ahora no podía, necesitaba salir de allí, esto era superior a mí no podía enfrentar todo esto ahora.
Con un suspiró me giré y entré en el salón. Todos se quedaron mirándome. Miré a cada uno de ellos y me detuve más mirando a Leah que me miraba ceñuda. Estaba segura que todos habían escuchado nuestra conversación, pero con la cabeza bien alta me despedí de todos con un simple "hasta mañana" y después de enfundarme en mi abrigo, salí al frio de las calles de Seattle, camino hacia casa.
Hola! cumpliendo mi parte del chantaje... os he dejado aqui la segunda parte del capitulo! espero que os haya gustado... ^^
Bueno intentaré actualizar el siguiente capitulo el domingo, pero no prometo nada... tengo el capitulo de "en busca..." a medias, tengo que acabarlo de escribir, lo tengo que releer, corregir y despues actualizar... espero que me de tiempo para el domingo actualizar esta historia... :P si no me da tiempo lo siento! haré todo lo que pueda para actualizar!
Bueno esta vez no pediré reviews, no haré chantaje ni nada por el estilo. Si creeis que merezco un review, darle ahi abajo y escribirlo ^^.
Gracias por todas vuestras palabras, por las alertas, favoritos y por leer!
Un saludo
