Hola a todos.

Acá les dejo el tercer capítulo, espero que les guste.

Muchas gracias a todos los que han dejado sus reviews y agregado a sus favorito. Su apoyo es importante.

Ahora... ¡Disfruten!

Fher

oOoOoOo

Capítulo III: Reuniones

¿Por qué?

¿Por qué se había atrevido a hacer aquella niñería? No entendía de dónde había sacado el valor para interrumpir la conversación del rubio, quizás fue por verlo tan incómodo con esa mujer. Tampoco podía negar que le había divertido la reacción de la pelirrosa y la de sorpresa de él. Bueno, al fin y al cabo sólo era una pequeña jugarreta y estaba segura que Naruto no se lo iba a reprochar si es que la veía otra vez.

Hoy tenía que enfocarse en terminar todo. Gracias al trabajo de su equipo los detalles que faltaban eran pocos así que se encontraba muy optimista. Al llegar al local este se encontraba vacío, era la primera en llegar por lo que pudo darse el gusto de observar todo con detalle. Hoy tenían que darle la última capa de pintura a las paredes, todas las encimeras estaban colocadas, faltaba instalar la repisa, los muebles y las máquinas. Faltaba poco y este día se esforzaría al máximo.

-Buenos días Hina

-Kiba -la aparición repentina la sobresaltó un poco. -Buenos días.

-¿Lista para trabajar?

-Siempre. Hoy deberían llegar las máquinas en el transcurso del día. Cómo tengo que ir a comprar algunas cosas en la tarde, ¿Te molestaría recibirlo? Claro, si es que no llegan antes de que tenga que salir.

-Puedes contar conmigo. Trataré de dejarlo todo instalado hoy.

-¡Muchas gracias! Ahora a trabajar.

A los pocos minutos llegaron el resto de los trabajadores. Hoy si o sí se esforzaría al máximo

¿Había sido muy duro con Sakura? No pudo dejar de pensar en ella desde que llegó a su oficina. Tal vez debió dejarla hablar y terminar todo de una vez, nunca debió decirle que se juntaran otro día, ya había sido muy doloroso verla hoy como para repetirlo otra vez. Su mano tocó su pecho. Realmente dolía, dolía mucho. No tenía mucho sentido seguir pensándolo, sabía perfectamente que tenía que afrontar a la chica tarde o temprano, pero no sólo a ella. De momento lo único que tenía que hacer era enfocarse en los negocios, incluso más que antes. El sonido del teléfono lo sacó de sus pensamientos.

-Marina

-Jefe, tiene una llamada de Itachi Uchiha. ¿Se la paso?

-Sí, por favor.

-Enseguida señor, y sólo falta que llegue el señor Jiraiya, los demás están todos esperándolo.

-Atenderé ésta llamada e iré de inmediato. Gracias. -El rubio se enderezó en su silla al escuchar una voz masculina al otro lado del teléfono.

-Hola Naruto, ha pasado un tiempo.

-Que tal, Itachi. Sinceramente no esperaba esta llamada tan pronto. ¿Me vas a dar una respuesta?

-Sabes que no depende netamente de mí. Tenía pensado dejarlo todo en tus manos para la reunión de la próxima semana. Sabes que te apoyo.

-¡Fantástico! Creo que te gustará mi propuesta. Ahora debo colgar porque tengo una reunión con el equipo.

-Entiendo, no te preocupes. -hubo un momento de silencio -¿Naruto?

-Dime.

-Tal vez no sea mi asunto, pero ¿Has hablado con mi hermano?

-No, Itachi. No estos últimos días -tragó saliva -¿Le sucedió algo?

-No, nada. No te preocupes. Nos vemos entonces la próxima semana.

-Claro, hasta luego.

¡Dios! ¿Itachi también lo sabía? ¿Era por eso que preguntaba por su estúpido hermano? Algo le incomodaba de toda esta situación y como si no fuera ya lo bastante complicada por sí sola. Golpeó fuertemente el escritorio con sus puños. ¿En qué momento todo iría a volver a la normalidad? Con un mal humor creciente se dirigió hacia la sala de juntas donde todos lo estaban esperando, excepto su padrino. No le sorprendía y tampoco le molestaba. Al final de cuentas su presencia solo era para completar su estrategia.

-Buenos días a todos. Disculpen la tardanza. -Dijo mientras tomaba asiento en la cabecera de la mesa -¿Todos tienen sus carpetas? Bien -terminó al ver que todos asentían.

-Supungo que para que esté todo el equipo creativo acá debe pasar algo interesante -añadió un pelinegro con pálida piel.

-No sé si será interesante, Sai. Pero si es algo muy importante para la empresa. -contestó el ojiazul

-¿Podrías dejar de llamarnos equipo creativo? -dijo una rubia de larga cabellera y ojos verdes algo ruborizada por el guiño que le dió el otro chico como respuesta.

-Presten atención -Intervino Shikamaru -Frente a ustedes se encuentra toda la información de los trabajos que tenemos por delante.

-El próximo martes tendremos una reunión con los Uchiha. -Al mencionar ese apellido todo lo miraron seriamente sin decir palabras. -Se trata de un proyecto muy grande y necesito de todo su apoyo.

-Wow, es algo ambicioso. -Añadió Sai un poco más serio que de costumbre -¿Esto ya está confirmado?

-Aún no, la reunión es para eso. Lo que ves ahí es solo la idea para presentarla. Siento pedirte esto Sai pero, ¿podrías digitalizarlo antes del martes? Necesito que se vea lo más real posible.

-Jefe -llamó la unica chica presente -¿No es mucho trabajo sólo para una presentación? ¿Y si la rechazan?

-No lo harán Ino, no tienen muchas opciones.

Nadie pudo decirle algo o contradecirlo. La mirada del rubio era una llena de determinación, pero había algo más que nadie pudo descifrar. Se hizo un silencio algo incómodo por lo que todos los presentes se enfocaron en los documentos que tenían sobre la mesa. Lo que rompió ese ambiente incómodo fue la voz de un hombre maduro.

-Te escuchas muy seguro, muchacho.

-Gracias por honrarnos con tu presencia, padrino -lo que dijo Naruto fue en tono de broma, pero su expresión fue otra. -Y si, estoy seguro. Sólo les mencionaré que tengo información privilegiada. Esto se puede convertir en un muy buen negocio para nosotros.

-¿Sólo por eso estoy aquí?

-No, señor Jiraiya. -Shikamaru interrumpió -¿Le interesaría participar en el proyecto de los Hyuuga?

-Vaya, ¿incluso tienen eso? -mencionó el mayor un poco más interesado. -Tienen la mayor cadena de hospitales del país.

-Te necesito en esa reunión. Si conseguimos un acuerdo con ellos nos colocará en la cima. Es algo muy importante.

-Y cuando será esta reunión, Naruto.

-A finales de la próxima semana. O antes, aún no me confirman.

-Gracias Shikamaru. -Naruto se colocó de pie llamando la atención de todos. -Si los Uchiha aceptan el trato necesitaré que trabajes a mi lado, Sai. Ino, es tu oportunidad de brillar, en lo que se refiere a diseño eres la mejor.

-Suena divertido. -dijo la rubia emocionada.

-Bien, cuento con ustedes. Pueden retirarse. ¿Jiraiya?.

Naruto salió de la sala junto con su padrino quien lo seguía de cerca con los brazos cruzados sobre su pecho, ambos se dirigieron a la oficina de este. El mayor no quitaba su mirada del chico, sabía que algo no andaba bien con él, estaba seguro de ello. Por lo mismo sabía que no podía presionarlo para sacarle información, así no era su ahijado, y si necesitaba hablar simplemente hablaría. Estando dentro de la oficina el mayor se lanzó sobre el sofá de dos cuerpos que habían en el interior y el rubio se sentó frente a su escritorio con la cabeza echada para atrás.

-¿Te encuentras bien?

-Sí.

-¿Puedo hacerte una pregunta, Naruto?

-Ya la estás haciendo, viejo. -en el rostro del mayor se asomó una sonrisa.

-¿Por qué de repente tanto interés por negocios tan arriesgados?

-¿Lo preguntas por lo de los Uchiha? -miró de reojo a su padrino y lo vió asentir -Supongo que ya te enteraste de la situación en la que se encuentran.

-Algo escuché por ahí. ¿Es un favor?

-No lo pienso así. Tengo mucho respeto por Itachi pero esto son negocios al fin y al cabo.

-Ya veo.

Definitivamente algo pasaba. A pesar de llevar tanto tiempo con él no podía descifrarlo. Naruto era el tipo de persona que siempre lo sorprendía por sus acciones, era muy decidido y tenía clara sus metas. ¿Habrá cambiado algo? Hace poco le había dicho que planeaba dejar la empresa en sus manos por algunas semanas para él tomarse un descanso largo por que lo necesitaba. Parece que esos ya no eran sus planes. ¿Que haría Minato en su lugar?

-Viejo -Naruto lo sacó de sus pensamientos -¿Tienes tiempo para ir a almorzar?

-Oh -se enderezó de su lugar -¿Quieres beber algo?

-Sólo almorzar.

-Te pierdes los placeres de la vida, muchacho.

-Si nos va bien la próxima semana te invito un trago. -vió como el mayor comenzó a reír.

-Vale, y si nos va mal te invitaré yo.

-Es un trato, viejo. Es un trato. -por un segundo su vista se nubló por lo que se restregó sus ojos. ¿Estaría esforzándose mucho? -Bien, vamos.

Habían trabajado toda la mañana con mucha eficacia. Habían avanzado bastante en esas horas y se encontraba bastante feliz por ello. Hace algunos minutos había recibido un mensaje de su amiga de que estaría pasado el mediodía por allá. Las máquinas que estaban esperando habían llegado hace una hora atrás y su amigo se dispuso a instalarlas junto con el equipo que tenían contratado. Se encontraba muy satisfecha con el progreso. Siguió trabajando con el mismo ritmo hasta que su celular sonó. Su amiga le estaba avisando que se encontraba afuera. Dejó lo que estaba haciendo y salió a su encuentro.

-¡Ino! -la pelinegra se lanzó a sus brazos como una niña. -Hace tantos días que no te veo. Gracias por venir a ayudarme.

-¿Cómo no iba a ayudarte, Hina? -la rubia restregó su rostro contra la mejilla de su amiga quien se encontraba sonrojada. -Estuve atrapada en una reunión con mi jefe, y después Sai quiso que le diera mi opinión de un trabajo.

-¿Sai? -preguntó la pelinegra inocentemente -¿No es el chico que te gusta?

-¡No me gusta! Tonta -apretó ambas mejillas de la chica.

-P-perdón -le contestó Hinata mientras sobaba su rostro enrojecido

-¿Vamos a almorzar?

-Si.

Hace tiempo que no estaba con su amiga, por trabajo nunca coincidían. Esperaba que eso cambiara pronto. Ambas fueron almorzar luego de que la pelinegra le mostrara el lugar por dentro para que así la ayudara mejor a decidir qué comprar. Hinata se la pasó muy bien en el almuerzo, conversaron de muchas trivialidades y se enteró de lo que estaba haciendo su amiga últimamente. Luego de comer, Ino la llevó a un lugar donde habían muchas cosas interesantes, luego la rubia le dijo que se trataba de una tienda de segunda mano. A ella le encantaba ir por que siempre encontraba cosas interesantes y únicas. En ese lugar compró muchas cosas, Hinata se encontraba feliz.

-Oye Hinata -la rubia captó la atención de su amiga -¿Sabías que tu local está cerca de dónde trabajo?

-¿En serio?

-Si, a dos cuadras de echo. -vió como los ojos perlados de su amiga se iluminaron.

-¿Vamos a vernos más seguido? -la rubia asintió. Hinata se ruborizó y le preguntó -Entonces, ¿vas a venir a mi apertura?

-¡Oh Hina, eres tan adorable! Claro que voy a estar.

-Vaya.

En un pequeño restaurante se encontraba sentado Jiraiya y Naruto, ambos en completo silencio. El rubio se encontraba con la mirada baja y un semblante triste. El mayor tenía puesta su atención en el chico. Estaba realmente sorprendido por lo que había escuchado recién, y la verdad no sabía qué decir. Su ahijado estaba pasando por una situación complicada y no se le ocurría que aconsejarle. Hace muchos años que no veía al muchacho tan perdido y en ese momento deseó con todas sus fuerzas que sus padres siguieran vivos.

-Lo sé, todo se fue al demonio.

-¿Y lo mejor que se te ocurrió fue enfocarte en los negocios?

-¿Qué otra cosa puedo hacer? -había rabia en los ojos azules de su ahijado -Tenía planes. Y ninguno ellos se va a cumplir. ¿Qué más puedo hacer?

-Sabes, deberías tomarte esas vacaciones luego de concretar los contratos con los Uchiha y los Hyuuga.

-¿Eso no sería como escapar?

-Mira muchacho. No soy el más adecuado para decirte que hacer al respecto. Sólo te aconsejo que despejes tu mente. Tarde o temprano vas a tener que enfrentar a esos dos.

-Pretendo viajar esta noche. Volveré el lunes. Necesito desconectarme.

-Eso te hará bien.

El almuerzo terminó y volvió a la oficina. Su mente estuvo en otro lugar durante todo el día. A eso de las 4 de la tarde le dijo a su secretaria que se podía marchar y también le avisó que sólo se comunicara con él este fin de semana si era una real emergencia. Marina se despidió y quedó sólo. Se recostó en el mismo sofá en el que estaba sentado su padrino en la mañana, no supo en qué momento sus ojos se cerraron para caer en un profundo sueño.

Cuando despertó ya todo se encontraba oscuro. ¿Cuánto había dormido? Se levantó rápidamente y tomó su teléfono para ver la hora, eran más de las 7. Su plan inicial era viajar temprano, aunque pensándolo bien un viaje de noche tampoco sonaba mal. Agarró sus cosas y se dirigió al estacionamiento, al menos ya no tenía apuro por llegar a su edificio. Tal vez incluso pasaría a comer algo. Mientras conducía por las calles de la ciudad de lejos vio una silueta que le parecía conocida. Bajó un poco la velocidad y bajó el vidrio del copiloto.

-¿Hinata?

oOoOoOo

.