Hola a todos otra vez, antes de ayer (el siete de febrero) fue mi cumpleaños número dieciséis así que es por eso que no subí ningún capítulo. Hoy les dejo uno, así que ojalá les guste.
**
Cinco años después (presente)
"Hola, ehm.. Mi nombre es Bella Swan, bueno en realidad no exactamente Bella. Mi nombre completo es Isabella Marie pero no me gusta por eso siempre que me presento paso por alto la primera parte, como ahora. Soy nueva en el instituto pero no quiero que me presten atención, no me gusta ¿saben?" Estúpido, sencillamente estúpido presentarse así.
Me mudé a la gran y habitada Francia hace ya una semana, estoy alojada en la casa de mi tío Peter, precisamente el productor cinematográfico más importante de toda la ciudad (como suele alardear él) ya que hace muchos años que no lo veo y mi madre decidió sin consultarme que alejarnos un poco una de la otra nos vendría bien. La odié por esto. Yo estaba cómoda en mi bella Italia, con mi casa, mis pertenencias, mis amigos y mis sueños. Grecia. ¿Qué voy a hacer yo en París? Nunca antes había pisado este suelo, no sé que puedo esperar de aquí.
- ¿En qué estás pensando Bella? –preguntó mi tío sacándome de mi ensueño.
Estábamos yendo hacia mi primer día en el instituto, la semana que estuve aquí, entre todas las cosas que tenía que hacer no logré comenzar las clases, por lo tanto ahora las empezaba con un poco de retraso. Genial, más atención para mí.
- En nada.. –le contesté.
- Vamos, si estás nerviosa sólo dímelo, todos lo están en su primer día de clases.
- No pasa nada tío, sólo quiero saber como será todo esto.
- Puedo decirte algo que no cambiará, seguirás siendo mi sobrina genio preferida. –me elogió una vez más, lo hacía casi siempre.
- ¿Es que a caso tienes otra sobrina? –pregunté. Sabía que no era así, era la única, entonces no tenía sentido. El río.
- Me alegro que manejes el francés, de otro modo no podrías hacer muchos amigos aquí.
- Lo sé, mamá hizo bien en obligarme a ir a las clases de idiomas, sé bastantes gracias a eso.. Igual, el instituto es especialmente para americanos, entonces no me sirve de mucho, por lo menos dentro del colegio ¿no?
- En el instituto hablan tu misma lengua, así que no creo que saber francés sea de gran utilidad, pero si impresionarás a algunos profesores. Además saber el idioma no sirve únicamente para el instituto, Bella.
- Para mí sí, no llamo la atención, por eso no tengo que preocuparme por hacer sociales en algún otro lugar. Igual tío, contigo no hubiese tenido problemas, hablas mi idioma también.
- ¡Claro que sí! ¿Tu piensas que viví en Francia toda mi vida? No querida, nací en nueva York, la ciudad del espectáculo. Ah, y algunos años todavía sigo haciéndome escapaditas por allí.
- Ya me parecía, hablabas demasiado bien para ser un francés. –dije, y el río de nuevo.
Aparcamos frente al instituto y lo saludé con una mano mientras entraba en él. Wau, era demasiado grande el lugar. Los pasillos estaban repletos de adolescentes yendo y viniendo, entrando a salones y hablando entre sí. Una joven se me acercó, era alta, rubia y excesivamente hermosa. Me producía un poco de envidia.
- Hola, -dijo tendiéndome su mano- ¿Eres nueva aquí, verdad?
- Sí –dije tomándola con un poco de vergüenza- ¿Cómo te diste cuenta?
- Tienes una terrible expresión en la cara, amiga. Tranquila, yo te ayudaré con todo lo que necesites. Soy Rose, en realidad Rosalie pero no me gustan que me llamen así.
- Me pasa igual.. Isabella, pero sólo Bella por favor.
Me dirigí con Rose hacia nuestra primera clase, era la de Biología con el profesor Carlisle Facinelli. Nos sentamos en el segundo banco de la fila del miedo para poder prestar más atención, ojalá Rosalie entendiera.. El profesor no había entrado aún, por lo que decidí esperar en silencio hasta que Rose me interrumpió.
- ¿De dónde vienes? –comezó.
- De Italia.
- ¿De Italia? –dijo sorprendida- Si éste es un instituto para norteamericanos, ¿cómo es que vienes de Italia?
- Soy norteamericana, nacida en la ciudad de Forks específicamente. Pero me mudé de allí hace más o menos cinco años y ahora estoy aquí en Francia. –traté de ser lo más breve posible.
- Wau, entonces debes saber hablar italiano ¡Qué hermoso, amo Italia! Algún día me enseñarás a hablarlo ¿verdad?
- Como quieras, lo intentaré.
- A propósito, yo vengo de Seattle, queda cerca de donde vienes tu. ¿Sabes? A mí no me agrada Forks, es que hace frío, llueve mucho y la verdad no me gusta, a mí me gusta el.. –en ese momento dejé de escucharla, no se daría cuenta y la verdad era que sólo hablaba de ella misma.
Las clases pasaron rapidísimo y para cuando me di cuenta ya me encontraba caminando hacia la salida para irme a casa otra vez. Pero entonces, pasó un joven de unos más o menos 15 años de edad y me quedé quieta en mi lugar, dejé de caminar y me quede atónita. Sabía por qué, ese muchacho me hacía acordar a alguien y dolía rememorarlo.
El trayecto a mi nuevo hogar fue tranquilo, el tío Peter no habló mucho y yo tampoco, nos dedicamos a escuchar música en la radio. Cuando llegamos, subí a mi habitación y me tiré en la cama, pensando en ese amor pasado, ese amor.. ¿Qué habría sido de él? ¿Tendría novia? ¿Habría logrado su sueño de ser actor?.. ¿Me recordaría todavía?
Pensar en lo último me dolía, yo sí me acordaba de él, no todos los días pero si la mayoría de las veces. Abrí mi cajón de la mesita de luz, guardé mi reloj y tomé otra cosa.
"Recuérdame" decía el papelito, un poco desgastado por el paso del tiempo. Siempre, siempre te recordaré Edward, nunca me olvidaré de ti. Ven a rescatarme, por favor.
**
Bueno, ojalá les haya gustado. ¿Quieren que se reencuentren? ¿Qué quieren que pase? Dejen sus reviews comentando lo que les gustaría que pase, o sus opiniones, todo lo que quieran. Siento que esta historia no tiene mucho éxito, por eso voy a subir mi próximo capítulo cuando llegue a los 10 reviews ¿sí? Gracias a todas las que siguen esta novela, hasta el próximo capítulo ladys :)
~ Paula Florencia.
