Peeta POV.

-Por mi –Las palabras salen de mis labios aunque no las hubiera pensado antes.

Y por primera vez veo una chispa de emoción en los ojos de Gale Hawthorne.

Baja su mano, abre el puño y las pastillas caen al suelo.

Extiende la palma y me entrega el bote de pastillas.

En cuanto lo tomo escucho pasos a mis espaldas y Gale eleva la mirada.

-¿Está todo bien? –reconozco la voz de Kevin.

-Si, ya nos íbamos –mascullo sin despegar mí vista del chico frente a mí.

-Los pacientes no pueden pasar a esta área.

-Lo se –respondo-. Ya nos vamos.

Le indico a Gale que me siga y pasa a mi lado, saliendo de la farmacia.

-¿Qué pasó? –Señala el suelo.

-Se me cayeron –respondo sonriendo, agitando el bote de pastillas en mi mano-. Ahora vuelvo, tengo que llevar a Gale a… un lado.

Sin esperar respuesta me voy tras de Gale pero no lo encuentro por ningún lado.

El pasillo a la izquierda lleva hacia el comedor, y el de la derecha hacía el jardín.

No creo que fuera hacia el comedor así que tomo el derecho.

Cuando llego a la escalinata localizo a Gale, quien se está sentando en una banca bajo un árbol.

Nunca voy a poder entenderlo.

-Si lo tomas de la mano te seguirá a donde quieras –reconozco la voz femenina instantáneamente aunque solo la he escuchado un par de ocasiones.

-Katniss –la saludo asintiendo, sin prestarle atención pues solo puedo mirar a Gale mientras apoya su cabeza en sus rodillas.

-Es como un niño pequeño algunas veces –continúa-. Pero no te confundas, está más cuerdo que todos los de aquí.

-¿Qué le pasó?

-Su familia murió –no esperaba que me respondiera esa pregunta, así que en cuanto lo hace fijo mis ojos en ella para prestarle total atención-. Fue un accidente automovilístico. El iba manejando.

Frunzo los labios, horrorizado.

-La ha pasado mal –me dice.

Mueve su cabeza, indicándome que la siga.

Camina hasta el inicio de la pequeña explanada y se sienta en una bardita del barandal.

-¿Por qué solo te habla a ti? –le pregunto.

-Yo pasé por algo parecido, pero no es ni la mitad de malo que lo que pasó él.

-Se siente identificado contigo –la afirmación se convierte en pregunta al final.

-Yo lo entiendo. Y es todo lo que él necesita, alguien que lo entienda. La verdad es que lo menos que queremos es recordar lo que pasó, y al parecer es lo primero que te hacen hacer aquí los demás. Por eso odiamos hablar. No a todas las personas les afecta de igual manera, a él le afectó mucho ese accidente, pero no está loco.

-Nunca creí que lo estuviera.

-Por alguna razón tú… eres alguien para él.

-¿Por qué lo dices? –inquiero curioso.

-Batallé mucho para poder acercarlo a mi, y mucho mas para que pudiera hablarme, pero desde que te vio la primera vez te reconoció, y me refiero a que todos aquí son prácticamente invisibles para Gale, pero tu no lo fuiste.

-¿Por qué no lo dejas estar conmigo? Siempre que me acercaba a él tu lo alejabas –la acuso.

-Gale es especial. Apenas comienza a vivir con lo que pasó, cualquier cambio en su estado de ánimo lo pone en peligro. Tú estabas afectándolo.

-¿Yo? ¿En que forma? Apenas le dirijo la palabra.

-No lo se. No puedo explicarlo. Pero te presta demasiada atención. Peeta Mellark, no tienes idea de la influencia que puedes tener sobre él. Será tu culpa si algo le sucede.

Recuerdo lo de hace un momento y comienzo a preocuparme.

-Entonces debería alejarme –mascullo.

-No –replica-. Todo lo contrario. Gale no me toma en cuenta a mí si yo no le doy una orden directa, y a ti si te toma en cuenta. Creo que puedes ayudarlo.

-No se como podría hacerlo.

-Tu eres el medico, por favor –exclama.

Y tenía razón. Estaba aquí para ayudar a los pacientes y no para socializar, pero no veo ninguna forma en que yo pueda ayudar a Gale.

Katniss se pone de pie y sacude el polvo de sus manos.

-Tómalo de la mano, te seguirá a donde tu quieras –repite, pero ahora con una ligera sonrisa en sus labios-. Es la única manera en yo pude integrarlo.

-Gracias –digo, perdido en mis pensamientos por completo.

No se la razón por la cual estoy actuando como lo estoy haciendo, o por qué no tengo respuestas en mi mente, mi mente que siempre ha razonado todo cuidadosamente y ahora me falla por completo.

Y estúpidamente, lo único que estaba completamente claro desde que sucedió y me amenazaba con jamás desaparecer de mis pensamientos es ese momento frente al piano, con sus brazos envolviéndome y su pecho junto a mi espalda.

Bajo la escalinata y Gale eleva su vista hacia mí; se pone de pie y se marcha.

Pero voy tras él y cuando lo he alcanzado lo detengo del brazo.

-Tenemos que hablar –le digo, aunque seguramente él único que hablará seré yo.

Envuelvo mi mano en la suya, sujetándola con fuerza pero cuidadosamente, y noto el cambio en su expresión.

Me sorprende el darme cuenta de las emociones que Gale tiene, si una persona lo mira diría que está completamente perdido, pero si te tomas el tiempo de apreciarlo de verdad puedes ver un sinfín de emociones brotando de él.

Sus ojos se relajan y su quijada ya no está tensa.

Camino hacia las escaleras y Gale me sigue sin esfuerzo.

La hora de comida está por terminar, así que me apresuro hasta que llegamos a mi habitación.

Necesito un lugar completamente solo para poder intentar hablar con él.

Después de cerrar la puerta suelto su mano y me dirijo a la ventana para poder despejar mi mente.

-No debes hacer eso –mascullo sin girarme para verlo.

Escucho sus pasos y después el crujido ligero de la cama en cuanto él se sienta.

Me doy media vuelta y lo miro.

Tiene la vista fija en sus zapatos, sus dedos se entrelazan y tiene sus mejillas rosadas.

-Gale –lo llamo, eleva su mirada durante un segundo y después la fija en otro lugar-. Sabes que debería decirle a Parker.

Mis palabras lo hacen colocar sus ojos en mí.

-Hay un procedimiento que debe seguirse si intentas… suicidarte –trato de ablandar la ultima palabra pero es imposible-. ¿Sabes cual es ese procedimiento?

Asiente y baja la mirada.

-Oye, mírame –ordeno, sin ser duro al expresarme.

Como no lo hace me acerco hasta él y elevo su rostro con mi mano, sujetándolo de la barbilla.

-No se lo que te sucedió –mascullo-. Pero irte de esa manera no es la solución. Mírate, Gale. Eres un chico muy guapo, apuesto a que ni siquiera tienes 25 años. Tienes muchas cosas que hacer. Tienes que salir de aquí, Gale. Del hospital. Tienes que vivir. No estás loco. Yo lo se. No quieres hablar, Okay, lo entiendo. Pero habemos personas aquí que nos interesamos por ti. Katniss es una buena chica, y se preocupa. Y todos tus amigos. Aunque no los consideres así. Eres muy importante, Gale.

Se pone de píe y antes de que se vaya lo sujeto del brazo.

Se da media vuelta y distingo una emoción diferente en su rostro, pero no me da la oportunidad de estudiar esa emoción porque con sus movimientos rápidos sujeta mi cintura y me acerca a él.

Antes incluso de que pueda darme cuenta de lo que está pasando sus labios se juntan con los míos.

Cuando tus labios tocan otra piel igual de tersa, pierdes todos los hilos de tus pensamientos, sea quien sea. Y siendo Gale, con unos labios carnosos y muy cálidos, y con movimientos rápidos, desesperados, me pierdo completamente.

No tengo cabeza para negarme o para hacer otra cosa que no sea responder a su beso.

Sus labios se mueven rápido entre los míos, de prisa, como si quisiera devorar el tiempo.

Me empuja contra la cama y me hace caer sobre el colchón, sin esperar ni un solo segundo se acuesta sobre mi y la sensación de su pesado cuerpo sobre el mío me roba la respiración.

Me siento tan pequeño debajo de él. Sus manos son grandes, su pecho abarca por completo él mío y sus piernas, que se entrelazan con las mías, son pesadas y anchas.

Cuando su mano derecha comienza a acariciar la piel debajo de mi playera, justo en mi cintura, una sensación que jamás he sentido recorre por completo mi cuerpo. Sube su mano por mis costillas y la postra sobre mi pectoral izquierdo. Cada partícula de mi cuerpo cobra vida, nunca me había imaginado que se pudiera sentir esto con tan solo un tacto de otra persona.

Es como si mi cerebro hubiera despertado por completo y pudiera prestar atención a cada parte de mi cuerpo, a mis labios junto a los de Gale, a mi torso presionado por su cuerpo, a su mano sobre mi pecho, sus piernas junto a las mías, y una sensación más: Su miembro endureciendo mientras frota su pubis contra mi entrepierna.

No necesito dejar de prestar atención a una parte de mí para poder centrarme en otra. Puedo sentir todas las moléculas de mi cuerpo palpitando por cada rose del suyo.

Aparta sus labios de los mis y los postra en mi cuello, la sensación es tan exquisita que durante los primeros segundos casi pierdo el conocimiento.

Pero cuando comienza a descender por mi pecho me da unos segundos para que mi cerebro se oxigene y como si hubiera despertado de un sueño mi cuerpo completo se paraliza.

-Gale –exclamo.

Este no deja de besar mi cuello, pero ahora estoy completamente despierto.

Lo aparto con todas mis fuerzas ya que su cuerpo es suficientemente pesado.

Se aparta, poniéndose de pie rápidamente.

Yo hago lo mismo, y lo miro darme la espalda para marcharse, antes de que lo haga tomo su mano. Y como Katniss lo había dicho, Gale se queda sin oponer resistencia.

-Está bien –le aseguro.

Se da media vuelta y acercándose a mí sujeta mi otra mano.

Durante unos segundos lo único que hace es mirarme, y después eleva su mano derecha para colocarla sobre mi mejilla.

Su dedo cálido acaricia mi quijada, mi barbilla y después lo coloca suavemente sobre mis labios. Son movimientos agiles, precisos y cuidadosos, como si estuviera disfrutando del tacto; son movimientos de alguien racional, no de alguien enfermo. Aunque todos digan lo contrario, Gale no está enfermo. Estoy completamente seguro de eso.

Agacha su cabeza y lentamente se va acercando a mí; un lado de mi cerebro analiza sus ojos profundos y todos sus rasgos masculinos acercándose a mí, y el otro lado se queja por haber nacido tan falto de estatura.

Tengo que estirar mi cuello y elevar ligeramente mis talones para poder alcanzar sus labios.

A diferencia de la vez anterior ahora el rose es delicado, como cuando acaricias el pétalo de una rosa, sintiendo la suavidad con tu piel y temiendo ser demasiado brusco como para arruinarlo.

Gale separa nuestros labios para recargar su frente contra la mía y sin soltar una de mis manos se queda mirándome sin moverse.

-No voy a decir nada –susurro-. Pero necesito que me hagas una promesa.

Sus ojos, antes cerrados, se abren para mirarme. Son tan grises que puedo notar cada pequeña fracción de ellos desde esta distancia.

-Prométeme que no lo volverás a hacer.

Niega con su cabeza y me saca una sonrisa porque no esperaba una respuesta tan sincera y rápida.

-No hablemos sobre eso ahora –mascullo, sabiendo claramente que no lo haré cambiar de opinión en este momento.

Después de suspirar me aparto de él, lo tomo de la mano y lo conduzco hacia afuera, antes de que a alguien se le ocurra buscarlo y lo encuentre aquí dentro conmigo.

-Vamos a comer –le digo-. Te saltaste la hora.

No opone resistencia y se limita a seguirme, procuro no soltar su mano en ningún momento aunque me sienta incomodo caminando con el sujetado de mi.

Estoy a punto de tomar el corredor D para dirigirme al comedor cuando un grupo de cuatro doctores y enfermeras aparecen frente a nosotros.

-Gale, te estaba buscando –le dice la doctora pelirroja-. No llegaste a comer.

-Estaba en el jardín –le respondo yo, sonriendo-. Apenas lo llevaba al comedor.

-Gracias –me dice sonriendo-. Gale, ven, necesito que vengas conmigo.

La doctora lo toma de la mano y tira ligeramente de él. Gale no me suelta, así que tengo que hacerlo yo y obligarlo a dejar mi mano. La sigue sin resistirse, y recuerdo de nuevo las palabras de Katniss.

-¿Van al comedor? –le pregunto a la enfermera joven antes de que siga a la doctora también.

-No, le toca un estudio mensual –explica.

En cuanto dice la última palabra Gale se detiene bruscamente a varios pasos de nosotros y la doctora gira sorprendida.

-Gale, sígueme –le dice amablemente.

Este se da media vuelta y me mira con sus ojos demasiado abiertos, como si estuviera asustado, o desesperado.

-Gale –lo vuelve a llamar la doctora.

Da un par de pasos en mi dirección y el otro doctor junto con el enfermero lo detienen a la fuerza.

-Gale, tienes que ir con nosotros –le ordena el doctor con una voz ronca.

El chico alarmado trata de zafarse de los hombres, entonces la enfermera junto a mi saca una jeringa pequeña y camina hasta ellos.

Antes de que pudiera darme cuenta de lo que la chica iba a hacer escucho un sonido que jamás creí que escucharía.

-Peeta –exclama Gale. Su voz me deja boquiabierto, y no nada mas a mí, los cuatro médicos se quedan plasmados al escucharlo.

La doctora pelirroja, a quien llamaron Jaqueline, se acerca a él, llamándolo dulcemente y colocando su mano sobre el hombro de este.

-Gale, tranquilo –repite una y otra vez.

Los movimientos de él se hacen mas bruscos mientras lucha por zafarse de los doctores.

-Peeta –vuelve a llamarme pero un octavo de voz mas alta.

Su voz es tan tersa y masculina, como el tipo de voz que escuchas en un comercial para mujeres, pero tiene una ligera nota de alarma que la hace aun más increíble.

-¡Peeta! –grita.

Doy dos pasos hacia él, pero nadie me presta atención más que sus ojos, todos intentan detener sus movimientos bruscos.

Sin mucho esfuerzo empuja al enfermero contra la pared y este tropieza hasta caer al suelo.

-¡Gale! –grita la doctora y el medico lo sujeta con ambos brazos.

-¡Crisis en pasillo D! –exclama la enfermera por un radio, y lo repite varias veces.

La situación está completamente fuera de control, los dos doctores tratan de detener a Gale mientras este se retuerce y no deja de mirarme, y el otro enfermero está inconsciente en el suelo.

-¡Peeta! –vuelve a gritar.

Doy un par de pasos y digo su nombre casi en un susurro, pero él lo nota.

Al instante en que me escucha deja de resistirse y cuando estoy a punto de caminar de nuevo la enfermera da un golpe rápido al brazo de Gale, cinco segundos después cae al suelo.

No puedo acercarme a él por qué otro grupo de médicos llega y se amontonan unos alrededor de Gale y otros junto al enfermero inconsciente.

-Peeta –me llama Finnick poniéndose a mi lado-. ¿Qué pasó?

-No lo se –respondo aun atónico.

-Entró en crisis –le responde la enfermera que durmió a Gale.

-¿Estás bien? –me pregunta Finnick.

-Si –contesto sin comprender su pregunta.

Dos doctores suben el cuerpo inconsciente de Gale a una camilla con ruedas mientras otros despiertan al enfermero.

Mientras todos se alejan el doctor se acerca a mí y me dice:

-Necesitamos hablar.

Asiento, sin poder responderle.

-¿Qué pasó? –insiste Finnick.

Me encojo de hombros y niego con la cabeza.

-¿Nunca habías visto entrar en crisis a un paciente?

-No es eso –aseguro-. Fue… diferente. Necesito ir con ellos.

Después de tres pasos la mano de Finnick me detiene.

-Quédate aquí –me dice poniéndose frente a mi-. No puedes pasar a donde lo llevan. Iré a ver que sucede y te busco.

-¿Y que voy a hacer mientras? –pregunto desesperado.

-Ve con Amanda –me ordena y se marcha corriendo tras los doctores.

Me quedo de pie hasta que todos desaparecen entre los pasillos y no hay sonido alguno más que el de mi propia respiración.

Doy media vuelta y comienzo a caminar sin rumbo fijo, con solo una cosa en mi mente: La voz de Gale.

Consiente o inconscientemente llego hasta la fuente en el jardín trasero, en donde siempre está Katniss con su grupo.

-¿Podemos hablar? –le pregunto en cuanto llego hasta ellos.

Asiente y se aparta de los otros para llevarme hasta una banca.

-Te ves mal –masculla.

-Algo le pasó a Gale.

-¿Qué pasó? – pregunta alarmada.

-Ahora mismo está con los doctores, dijeron algo de un estudio mensual o algo así…

-Oh, no te preocupes, pasa una vez al mes desde que llegó.

-No es eso –replico-. Gale tuvo una crisis.

-¿Una crisis? ¿De verdad? ¿Por qué?

-No lo se. Iba caminando conmigo cuando llegaron los doctores, lo tuvieron que dormir para llevárselo.

-Es muy extraño, nunca le ha pasado nada de eso desde que lo conocí.

-No fue una crisis tan mala, a comparación con las que he visto. Es solo que… habló.

-¿Qué? –exclama aún mas sorprendida.

-Me habló –corrijo-. Dijo mi nombre. Muchas veces.

-A ver ¿Qué? –repite-. Explícame bien –me presiona.

-Íbamos caminando, los doctores llegaron y se lo iban a llevar, entonces comenzó a llamarme y a forcejear, no quería irse. Y Tuvieron que dormirlo para que dejara de resistirse.

-No puedo creer que estés hablando de Gale Hawthorne.

-Yo tampoco. Creo que tampoco los médicos.

-Tienes menos de una semana aquí y lograste lo que yo no pude en meses.

-Te equivocas –la corrijo-. Yo no hice absolutamente nada.

-No se exactamente como lo haces, pero Gale es diferente desde que llegaste.

-¿Por qué? –exijo.

-No lo se, creo que deberías preguntárselo a Parker.

-Tengo que ir a buscarlo –mascullo.

-No será necesario –replica señalando tras de mi.

Me giro y veo a Parker parado en la escalinata.

Me pongo de pie, me despido de Katniss y voy hasta el.

-¿Podemos hablar? –me pregunta.

-Por supuesto –respondo, sin poder estar mas de acuerdo.

Me lleva hasta su oficina, pero en lugar de sentarse en la sala, como es de costumbre, se dirige a su escritorio.

-¿Qué pasó? –le pregunto.

-¿Qué me puedes decir tu? –sonríe ligeramente.

-No lo se ¿En donde está Gale? ¿Qué pasa con él?

-Ahora mismo está dormido, debería estar comenzando un tratamiento pero por la inyección no podremos comenzar hoy.

-Se veía horrorizado. ¿Qué clase de tratamiento le dan?

-No es nada malo, Peeta –asegura sonriendo-. Necesitamos hacer varios estudios cada mes; monitoreamos sus sentidos, su cerebro. Pero para poder hacerlo Gale necesita estar dormido.

-Y si ya está dormido, ¿Por qué no comienzan?

-Por que no con esa clase de anestesia. Gale debe dormir por lo menos por cuatro días.

-¿Por qué? –inquiero sorprendido.

-El primer día es para que su cuerpo se relaje por completo, una vez alcanzado ese punto podemos hacer las resonancias magnéticas. Y nos tardamos bastante, Peeta. Gale es un paciente especial. Al parecer tuvo un trauma en el hemisferio izquierdo cuando se accidentó. Pero no es ni siquiera un poco peligroso; tratamos de entenderlo. Queremos ayudarle, pero él no copera. Si él no lo hace conscientemente, tengo que intentarlo inconsciente.

-¿Su familia está de acuerdo? –si mi hijo estuviera siendo sometido a estudios de este tipo cada mes me gustaría estar enterado completamente de lo que se trata.

-No tiene familia –responde, y recuerdo lo que Katniss me dijo-. No cercana.

-¿Cómo está aquí? –inquiero.

-Tiene un tío, pero está totalmente alejado de él. Buscó un abogado para que declarara a Gale mentalmente inestable, y así me brindó todos los derechos sobre su cuerpo. Paga la estancia aquí, pero no quiere saber nada sobre lo que le pase a su sobrino.

-¿Lo culpa por el accidente? –pregunto-. ¿Cómo que todos los derechos sobre su cuerpo?

-Puedo someterlo a todos los estudios que lo ayuden, pero no te preocupes, una trabajadora social del gobierno se encarga de evaluar todo lo que hacemos. Y… bueno, con respecto a su tío, no creo que le importe mucho la familia –frunce los labios-. No quiero levantar chismes, Peeta, pero la familia de Gale tenía mucho dinero. Al ser Gale declarado inestable, toda la fortuna pasa a su familiar más cercano. O sea su tío. A él le conviene que Gale esté aquí. Y yo quiero curarlo, para que salga por lo que le corresponde.

-Entiendo un poco los motivos por los que Gale es… como es. Pero aun no entiendo lo que está pasando.

-Yo tampoco, solo quería pedirte algo: Lo que sea que estés haciendo, no dejes de hacerlo. Gale está regresando, y si puedes ayudarlo, hazlo.

Antes de que pueda responderle la puerta se abre y una enfermera nos distrae.

-El paciente Hawthorne despertó –le avisa a Parker.

-Gracias Ellie –dice este-. En un momento voy.

La chica se aclara la garganta y agrega:

-Está pidiendo ver a Peeta.

Parker asiente y me mira. Esboza una ligera sonrisa y me hace una seña para que lo siga.

Caminamos en silencio por los pasillos, unos que nunca había visto, en donde todo es más blanco y las habitaciones tienen grandes ventanales, dejando ver a los pacientes inconscientes y conectados a algunas maquinas. Algunos están despiertos, otros tienen compañía, otros parecen muertos literalmente.

-Así que este es el verdadero hospital –exclamo.

Parker sonríe y abre una puerta para dejarme pasar.

En la cama del centro está Gale dormido, conectado a un par de maquinas.

-Los dejaré solos un momento –avisa Parker.

Camino hasta el chico inconsciente, arrastro la silla y me siento junto a él.

Se ve tan tranquilo, sus rasgos siempre tensos y varoniles ahora están relajados y le dan una expresión de total inocencia.

Sin ni siquiera pensarlo elevo mi mano y la coloco sobre la suya, sintiendo su tacto cálido y suave.

Su cuerpo se mueve ligeramente y giro mi rostro hacia la ventana, tratando de ver si hay alguien que pueda ayudarme en caso de que Gale despierte de nuevo.

Regreso mi mirada a él y antes de que pueda soltar su mano abre ligeramente su boca y suspira.

-Peeta –susurra por lo bajo. Su voz es suave y profunda, pero tan clara que creí que estaba despierto. Pero sus ojos siguen cerrados y el ritmo cardiaco se mantiene estable.

Mientras suelto su mano siento la cicatriz en su muñeca, llevo mi mirada hasta ahí y me percato de las marcas. Aunque nunca las había visto se por completo de donde provienen esas cicatrices, y me basta con solo echar una mirada en su otra muñeca para ver la otra línea abultada y un tono mas rosa que marca su piel.

Hace unas horas Gale intentó provocarse una sobredosis. Sus cicatrices dicen que también intentó desangrarse. Y según su expediente tubo otro intento de suicidio, me pregunto que otro método quiso utilizar y el simple pensamiento hace que se me erice la piel.

Estoy a punto de levantarme de la silla cuando me percato del par de ojos grises que me miran fijamente.

Por un instante me quedo inmóvil, mirando sus pupilas y siguiendo el ritmo de su respiración.

-Hola –susurra, de manera tan normal y cómoda, tan fuera de lugar, que me hace esbozar una amplia sonrisa.

Y por primera vez veo algo más hermoso que sus ojos:

La comisura de sus labios se eleva, ligeramente, pero lo hace.

Gale Hawthorne sonrió.


Gracias a todos los que han dejado su comentario en los capítulos anteriores, de verdad no saben cuanto nos ayudan a continuar escribiendo.

Espero que les haya gustado este capitulo y que puedan escribir un comentario para saber su opinión.

En los próximos días publicaré un capitulo corto desde la perspectiva de otro personaje, espero también sea de su agrado.

Nos leemos pronto.

Besos