No había pasado mucho tiempo desde que la joven se sentara, cuando su madre habló de nuevo

-Ron y Tonks deben estar por volver—dijo mirando su reloj de pulsera, y entonces las dos se pusieron en pie y esperaron en las escaleras, ambas con varita en mano, por si acaso había surgido algún tipo de contratiempo y se encontraban con alguna visita indeseada.

Estuvieron uno o dos minutos, observando atentamente el patio, sin decir ni una palabra, solo rogando porque Ron y Tonks aparecieran sanos y salvos, mirando ningún punto en concreto y de vez en cuando elevando los ojos al cielo, como si de esa manera pudiesen obtener respuestas, pero cuando aquella lata de aceite oxidada, que debió haber sido el translador de su hermano y Tonks llegó sin ellos, Ginny sintió una opresión en el pecho, si habían perdido el translador era que definitivamente algo debía haber salido muy mal, quiso comunicarse con la casa de tía Muriel por Red Flu

-Debemos preguntarle a tía Muriel que ocurrió—dijo nerviosa, su madre no se veía mejor—tenemos que averiguar si llegaron allí y porque perdieron el translador

-Hija—contestó Molly hecha un manojo de nervios—el translador acabo de llegar sin ellos, así que no deben estar en casa de Muriel—y luego sin convicción, como intentando convencerse a si misma continuo—tal vez algo se retrasaron por algo sin importancia, ya sabes cómo es Tonks, y perdieron el translador, no tardaran en aparecerse.

Ginny sabía que su madre no pensaba eso, pero decidió que era mejor no alterar más a la señora Weasley, era evidente que hacia notables esfuerzos por evitar salir ella misma en busca de su hijo, y lo habría hecho, de no ser porque el resto de su familia también se encontraba fuera, y no era aún el turno de ellos de volver, su madre no soportaría perder a alguno, ni siquiera si no eran de su familia, y Ginny tampoco lo aguantaría

No salieron al patio, solo porque la señora Weasley lo evitó, no lo puso en palabras, pero Ginny entendió que la mujer estaba segura de que algo había salido definitivamente mal con el plan, por lo que, en cualquier momento, podría aparecer en el patio algún mortífago, la joven notó que su madre apretaba fuertemente la varita dentro de su delantal, la cena que había preparado momentos antes estaba ya olvidada en la cocina.

Ginny era consciente de que su hermano, desde el primer año en Hogwarts, se había visto envuelto en situaciones peligrosas, ayudando a Harry a evitar que Voldemort se hiciera con la piedra filosofal en primero, luego, de nuevo con Harry, rescatándola a ella de la cámara de los secretos, aún sabiendo que había un basilisco fuera, en tercero fue toda su aventura con Sirius e incluso estuvo frente a un hombre lobo, cuarto fue un año relativamente tranquilo para su hermano, lastimosamente no puede decir lo mismo de Harry, con tan solo catorce años volvió a enfrentarse a Lord Voldemort, y por algún extraño motivo sobrevivió, llegó quinto, y esta vez ella también ayudó, fue junto con su hermano y Harry al departamento de misterios, su primera batalla real, y gracias a la orden del fénix salieron vivos de esa, pero Sirius murió, otro gran golpe para el niño-que-vivió, y su hermano fue atacado por esos extraños cerebros, y luego sexto, otra batalla, un nuevo enfrentamiento del que Ron había salido con vida, gracias a una combinación de habilidad de su hermano y suerte, eso tenían que reconocerlo, en especial en sexto, cuando fue gracias al felix felicis que las maldiciones de los mortífagos no llegaron a tocarlos, esperaba que esta vez también eso fuera suficiente.

El ambiente no mejoró, cuando unos 10 minutos después de la aparición de la vieja lata, un nuevo objeto, esta vez una zapatilla deportiva, apareció sin ningún acompañante, con ese translador debían haber vuelto su padre y su hermano Fred, otros dos miembros de la familia de los que ahora no sabían nada, recordó su cuarto año, cuando su padre fue atacado por una serpiente, la serpiente de Voldemort, y casi le cuesta la vida, ese día Ginny experimentó el peor dolor que había sentido hasta ahora, y pensar que algo le pudo pasar a uno de los gemelos o a su padre, provocó en ella un eco de ese dolor que ya había sentido, se estremeció, y por el rabillo del ojo vio a su madre hacerlo también, la señora Weasley no había soltado en ningún momento la varita, pero su agarre se veía menos firme, Ginny en cambio, no aflojó la presión en su varita ni por un segundo, pese a que la preocupación por todos sus seres queridos amenazaba con derrumbarla desde adentro.

La repentina aparición de dos personas, una de ellas de un tamaño imposible para un humano normal, la sacó de sus pensamientos, de inmediato, ella y su madre bajaron corriendo los escalones de la puerta trasera de la madriguera, y fueron a todo lo que daban sus piernas hasta ellos, mientras Hagrid se ponía en pie con bastante dificultad. Su madre fue la primera en hablar, era evidente su preocupación por todos.

-¿Harry? ¿Eres el auténtico Harry? ¿Qué ha pasado? ¿Dónde están los demás? -pudo ver la mirada preocupada de Harry en cuanto la señora Weasley pronuncio esas palabras, además de algunas manchas de sangre en la parte delantera de su camisa. Se preocupó más. ¿Qué habría pasado?

-¿Qué quiere decir? ¿Nadie más ha vuelto?—los ojos esmeralda miraron a la joven y a la mujer exigiendo respuestas, Ginny lamentó no poder decir algo que lo tranquilizara.

-Los mortífagos estaban esperándonos, -explicó el chico, y Ginny se preocupó aun más de la sangre en la camisa de Harry, el parecía estar bien, pero entonces ¿de quién era la sangre?—Nos rodearon en el momento en que despegamos...—la joven ahogó un grito ante la revelación del pelinegro, su familia y los restantes miembros de la orden habían tenido una batalla—sabían que era esta noche... -era imposible que hubiese un traidor en sus filas, solo quienes participarían en el plan lo conocían, y ninguno era un candidato a traidor—no sé que pasó con los demás, cuatro de ellos nos persiguieron, y todo lo que pudimos hacer fue huir, y entonces Voldemort dio con nosotros...—otra vez, otro enfrentamiento de Harry contra Voldemort, y milagrosamente el chico había salido con vida de nuevo, estaba tan anonadada que no encontraba su voz para tranquilizar al joven que amaba, quien con cada palabra parecía suplicar perdón por algo de lo que no era responsable, iba a intervenir pero su madre se hizo cargo de la situación.

-Gracias a dios que tú estás bien—dijo abrazándolo, Ginny sintió ganas de abrazarlo también, pero se contuvo.

Ginny observaba detalladamente a Harry, pero el chico preocupado no parecía notarlo, tras asegurarse de que no tenía ninguna herida, y que definitivamente la sangre en su camiseta debía tener alguna explicación, puesto que él se encontraba bien y de cualquier forma no era suficiente como para suponer una herida de gravedad, la joven pudo volver a respirar de nuevo, pero solo un segundo, pues su familia seguía afuera, y lo único que sabían era que había tenido lugar otro enfrentamiento, con el mismo Voldemort presente, temió por Hermione, la chica iba con Kingsley, un blanco seguro del innombrable. Esta vez fue Hagrid quien la sacó de sus pensamientos.

-¿No tendrás algo de brandy, verdad, Molly? -preguntó Hagrid un poco tembloroso-. ¿Por propósitos medicinales?

Ginny se acercó un paso más a Harry, pero tuvo que apartarse de inmediato, pues su madre, en vez de usar un sencillo encantamiento convocador para atraer el brandy, había emprendido un viaje de vuelta a la cocina, quiso ir con ella y tranquilizarla, pero supo que lo que Molly deseaba era unos momentos a solas. En ese momento Harry fijó sus ojos en ella y no fueron necesarias las palabras, Ginny sabía lo que el chico ansiaba preguntar y de inmediato empezó a relatar:

-Ron y Tonks deberían haber vuelto primero, pero perdieron su Traslador, volvió sin ellos, -dijo señalando la lata que momentos antes había visto aparecer sola mientras esperaba en las escaleras-. Y ese, -señaló la vieja zapatilla deportiva-. Debería haber sido el de Papá y Fred, se suponía que serían los segundos. Hagrid y tú eran los terceros, -comprobó su reloj- si lo consiguen, George y Lupin estarán de vuelta en alrededor de un minuto.

Se quedaron callados, ninguno parecía saber que decir, quiso abrazarlo de nuevo, unir sus labios, deseo tener el poder y la fuerza necesaria para retenerlo a su lado, quiso que Harry no fuera el chico-que-vivió, sino simplemente un joven más.

Su madre salió de la casa de nuevo, llevando en sus manos la botella de Brandy, que Hagrid de inmediato tomo, abrió y bebió directamente del envase. Ginny continuo observando el punto donde deberían aparecer George y Remus, faltaban pocos segundos para que lo hicieran, si lo habían conseguido. Una luz azul le llamó la atención en ese punto

-¡Mamá! -gritó Ginny señalando un punto a varios pies de distancia.

Su madre, Harry y Hagrid dirigieron su mirada en la dirección que ella apuntaba, la luz se hacía más y más brillante, y Lupin y su hermano aparecieron, girando y después cayendo.

La joven supo que algo había ocurrido con su hermano, pues el hombre lobo lo sujetaba con fuerza, George parecía estar inconsciente y con la cara llena de sangre, su hermano estaba herido, gravemente herido.

Ginny observó atónita y aun sin reaccionar como Harry corrió y agarró las piernas de George. Y junto con Lupin llevaron a George a la casa y atravesaron la cocina hasta el salón, Ginny reaccionó cuando emprendieron el camino a la puerta y los siguió, vio como colocaban con cuidado a George en el sofá.

Cuando la luz de la lámpara cayó sobre la cabeza de George, Ginny jadeó pues una de las orejas de su hermano había desaparecido y la sangre que caía del agujero que dejo la falta de la oreja se esparcía por su cara y cuello.

No apartaba la vista horrorizada de su hermano, pero le agradeció a Merlín que solo hubiese perdido una oreja y no la vida, confiaba en que su madre, quien ya trabajaba sobre George, lograra detener la hemorragia en pocos segundos, Molly era realmente buena en eso

Solo despegó la vista de su hermano, cuando alarmada, vio como Lupin sujeto a Harry con brusquedad y lo arrastro a la cocina, no los siguió, su hermano la necesitaba y Remus no le haría nada malo a Harry, vagamente le llegaban los gritos amortiguados de la cocina, donde el licántropo comprobaba la identidad de Harry y luego, palabras sueltas de alguna discusión sobre su enfrentamiento con Voldemort y los mortífagos, al parecer, de alguna forma el innombrable había identificado al Harry real, a Ginny eso no le importaba en ese momento, solo observaba angustiada como su madre trabajaba en la cara de su hermano, al menos el hilo de sangre que salía era menor que antes, y solo un minuto después la hemorragia se había detenido definitivamente, dejándole ver a ella y a su madre, el extraño agujero donde usualmente se encontraba su oreja, el estomago de la chica se revolvió, su hermano seguía inconsciente y Harry y Lupin no regresaban de la cocina, se debatía entre el deseo de estar con su hermano y de ir a comprobar que Harry estuviera bien, escuchó vagamente la voz de alguien más en el patio pero no presto demasiada atención, aun ocupada en apoyar a su madre con George, se sobresaltó cuando sintió a Harry entrar al salón.

-¿Cómo está?—le preguntó el muchacho a su madre

La Señora Weasley miró alrededor y dijo.

-No puedo hacerla crecer, no cuando ha sido arrancada con Magia Oscura. Pero podría haber sido mucho peor... Está vivo.

Ginny en silencio hizo eco de pensamiento de su madre, sabía que todo habría podido salir mucho peor con suma facilidad.

-Si, -dijo Harry-. Gracias a Dios.

-¿He oído a alguien más en el patio? -preguntó Ginny recordando haber escuchado la voz de alguien que llego tan amortiguada que no pudo identificar.

-Hermione y Kingsley, -le respondió Harry.

-Menos mal, -susurró Ginny aliviada.

La joven miro fijamente los ojos de Harry, y de inmediato volvió ese extraño impulso de abrazarlo y consolarse mutuamente, ella estaba preocupada por su familia, por Tonks, por ojoloco, por Fleur, incluso por Mundungus, y sabia que Harry además de preocupado se sentía culpable, sin importar que su madre estuviera allí, acariciando la frente sudorosa de George, quiso transmitirle el calor y la seguridad que sabia Harry necesitaba en ese momento, pero antes de poder dejarse llevar por sus sentimientos, Ginny escuchó la voz furiosa de su padre, que venía desde la cocina.

-¡Probaré quien soy, Kingsley, después de haber visto a mi hijo, ahora apártate de mi camino si sabes lo que te conviene!

Ginny se sintió aliviada y asombrada en partes iguales, aliviada porque su padre y Fred estaban bien, y asombrada porque su padre nunca perdía los estribos de es manera.

-¡Arthur! -sollozó su madre en cuanto lo vio, era evidente el alivio en su voz-. ¡Oh, gracias a Dios!

-¿Cómo está?—preguntó su padre cayendo de rodillas junto al sofá sobre el que reposaba un todavía inconsciente George.

Ginny observó a su hermano Fred, pálido y sin palabras, totalmente shockeado al ver a su gemelo en ese estado, si era duro para ella, no quería imaginar lo que era para Fred ver a su compañero de aventuras con la camisa manchada de sangre y con un agujero en lugar de oreja.

Ginny no supo si fue el ruido, o solo esa capacidad que parecían tener los gemelos para comunicarse sin palabras, lo único de lo que tuvo seguridad era que la llegada de su padre y de Fred había hecho que George abriera los ojos

-¿Cómo te sientes, Georgie? -preguntó su madre en un susurro acariciando su cabello.

Ginny observó consternada como los dedos de George tantearon el costado de su cabeza. Y palparon el agujero.

-Echo de menos mi Lenteja -murmuró para asombro de todos cerrando de nuevo los ojos.

-¿Qué le pasa? -preguntó Fred, con aspecto aterrado-. ¿está mal de la cabeza o algo?

-Lenteja -repitió George, abriendo los ojos y mirando a su hermano-. Lenteja…oreja ¿no lo adviertes Fred?

-Patético, -contestó George mientras Ginny sonreía, si su hermano bromeaba estaba totalmente fuera de peligro-. ¡Patético! Con todo el abanico de posibilidades que ofrece la palabra oreja tu vas y eliges lenteja.

-Ah, bueno, -dijo George, sonriendo a su madre bañada en lágrimas-. Ahora al menos podrás distinguirnos, Mamá.

Su madre sollozo de forma inaudible, aun preocupada por los demás miembros de la familia y por el hijo que tenía tendido frente a ella

George Miró alrededor.

-Hola, Harry... ¿eres Harry, verdad?

-Si, soy yo, -dijo Harry, acercándose al sofá.

-Bueno, al menos conseguimos que llegaras bien, -dijo George-. ¿Por qué no están Ron y Bill Rondando mi cama de enfermo?

La sonrisa se borró de la cara de Ginny, al tiempo que su madre contestaba la pregunta de George.

-No han vuelto aún, George, -dijo la Señora Weasley. La sonrisa de George palideció.

En ese momento Ginny capto la mirada de Harry, el chico le indicó mediante señas que lo acompañara a la parte de atrás, accedió al instante

Mientras atravesaban la cocina, Ginny le confió en voz baja

-Ron y Tonks deberían haber vuelto ya. No era un viaje largo. La casa de Tía Muriel no está lejos de aquí.

No estaba segura de que asustarlo fuera correcto, pero sabía lo unidos que eran Ron y Harry, de seguro el chico estaba más que preocupado por su mejor amigo, y Ginny de ninguna manera le mentiría.

Harry no dijo nada, pero Ginny lo vio tan frágil y tan perdido que no pudo resistir el impulso y sin pensarlo le tomo la mano mientras bajaban las escaleras de atrás hasta el patio que permanecía en penumbras.

En el patio, Kingsley se paseaba de un lado a otro con evidente preocupación, Lupin y Hermione estaban parados, uno junto al otro observando el cielo en completo silencio, ninguno de ellos volvió la vista cuando Harry y Ginny, aun de la mano, se les unieron en la espera.

El tiempo pasaba, y al mínimo sonido todos giraban la cabeza, con la esperanza de ver a alguno de los que esperaban, pero no fue hasta que una escoba se materializo ante ellos de la nada, Ginny supuso que acaba de pasar los encantamientos protectores

-¡Son ellos! -gritó Hermione.

Ginny vio como Tonks aterrizó con un patinazo largo que lanzó tierra y guijarros por todas partes.

-¡Remus! -gritó Tonks mientras se bajaban tambaleante de la escoba hasta los brazos de Lupin. Ginny deseo haber hecho lo mismo cuando Harry apareció, La cara del hombre lobo estaba seria y blanca. Con aspecto de ser incapaz de hablar, Ron tropezó ofuscadamente hacia Harry y Hermione.

-Estas bien, -balbuceó, antes de que Hermione se abalanzara sobre él y le abrazara firmemente. Ginny no pudo evitar una sonrisa que nadie noto, pese a la situación, se alegraba que su hermano y Hermione sintieran lo que sentían por el otro, lo único que le molestaba era que ninguno de los dos lo admitiera.

-Creí... creí...

-Estoy bien, -dijo Ron, palmeándole la espalda-. Estoy bien.

Ginny observo en silencio la conversación, había soltado la mano de Harry sin darse cuenta, en el momento en que aparecieron su hermano y Tonks, y ninguno de los dos se atrevió a sujetar la del otro de nuevo.

-Ron estuvo genial—dijo Tonks cálidamente, renunciando a su agarre sobre Lupin, Ginny sintió una oleada de orgullo por su hermano—Maravilloso. Aturdió a uno de los mortífagos, directo en la cabeza, y cuando apuntas a un objetivo móvil en una escoba en vuelo...

-¿Lo hiciste? -dijo Hermione, levantando la mirada hacia Ron con los brazos todavía alrededor de su cuello.

-Siempre el tono de sorpresa, -dijo él un poco gruñonamente, liberándose, su hermano siempre tan torpe, definitivamente a Ron le faltaba tacto—¿Somos los últimos en volver?

-No—le contesto Ginny a su hermano—todavía esperamos a Bill y Fleur y a Ojoloco y Mundungus. Voy a decirles a Mamá y Papá que estás bien, Ron.

La joven entro corriendo a la casa, sabía que Harry estaba a salvo, tenía a Ron y Hermione para tranquilizarlo, pero sus padres debían estar muertos de preocupación por Ron y los demás, cuando entro encontró a los gemelos haciendo bromas y a sus padres sentados uno junto a el otro en silencio, solo observándolos

-Ron acaba de regresar—anunció, y observo a sus padres dar una sonrisa—está bien, al igual que Tonks

-Gracias al cielo—murmuró la señora Weasley al tiempo que se ponía en pie seguida de su esposo, y juntos, con Ginny justo tras ellos, corrían en dirección al patio, para verificar que otro de sus hijos había llegado bien de esa misión.

Ambos se lanzaron al tiempo a abrazar a Ron, y al tiempo se giraron hacia Lupin y Tonks

-Gracias-dijo su madre, mientras su padre asentía enérgicamente con la cabeza—por devolvernos a nuestros hijos.

-No seas tonta, Molly, -dijo Tonks al instante.

-¿Cómo está George? -preguntó Lupin y Ginny pudo ver que su hermano Ron no sabía nada aún.

-¿Qué le pasa? -interrumpió Ron.

-Ha perdí...

Ella misma interrumpió la explicación de su madre, un thestral acaba de entrar volando, sacando gritos de júbilo de parte de todos los presentes. Ginny vio como Bill y su prometida bajaron del lomo del animal, que desde la pasada batalla en el colegio la chica podía ver, con las ropas torcidas, algo de polvo, pero afortunadamente sin ninguna herida.

-¡Bill! Gracias a Dios, gracias a Dios—murmuró su madre al tiempo que lo abrazaba.

El tiempo pareció congelarse, cuando tras dar un abrazo mecánico a su madre, Bill miró a su padre directamente a los ojos y anunció:

-Ojoloco está muerto.

Nadie habló, nadie se movió. Ginny sintió descender algo frio por su cuerpo, y tuvo que hacer un gran esfuerzo por que sus rodillas soportaran su peso, no podía creerlo, Ojoloco quien había sobrevivido a tantas batallas muerto, una baja más para la orden, otro asesinato por culpa de Voldemort.

.

-Lo vimos, -dijo Bill rompiendo el silencio. Fleur asintió, rastros de lágrimas brillaban en sus mejillas a la luz de la ventana de la cocina-. Ocurrió justo después de que rompiéramos el círculo. Ojoloco y Dung estaban cerca de nosotros, se dirigían hacia el norte también. Voldemort... puede volar...—esta afirmación dejo helada a Ginny, como si no fuera suficientemente malo todo lo que el mago tenebroso hacia, ahora también volaba. ¿tendría algún limite la magia oscura del innombrable?—fue directamente a por ellos. Dung cedió al pánico, le oí gritar, Ojoloco intentó detenerle, pero Desapareció. La maldición de Voldemort dio a Ojoloco de lleno en la cara—Ginny se estremeció, podía ver con claridad el rayo de luz verde volando en dirección al viejo auror, como al final del curso pasado habían pasado rozandola a ella—cayó hacia atrás de su escoba y... no hubo nada que pudiéramos hacer, nada, teníamos a media docena de ellos a nuestra cola...

La voz de Bill se rompió y Ginny lo supo, su hermano se sentía culpable de la muerte de Moody, quiso contradecirlo pero Lupin se le adelantó.

-Por supuesto que no podrían haber hecho nada, -dijo Lupin.

Después de unos momentos, todos parecieron entender que no tenía sentido seguir esperando en el patio, Mundungus no volvería porque era un cobarde, y Ojolocono lo haría porque estaba muerto, no había nadie a quien esperar, entraron todos juntos al salón, y Ginny vio que los gemelos seguían bromeando, ella no tenia ánimo ni para fingir una sonrisa

-¿Qué pasa? -dijo Fred, estudiando sus caras mientras entraban-. ¿Qué ha pasado? ¿Quién...?

-Ojoloco, -le contesto su padre con tristeza—ojoloco ha muerto.

La joven notó como las sonrisas de los gemelos se convirtieron en muecas de sorpresa, también escuchó los sollozos de Tonks, quien lloraba en un pañuelo, todos los que la conocían sabían lo unida que estaba al mago, una vez en Grinmauld place, Tonks les contó como la protegía Moody en el ministerio, con una sonrisa había exclamado "Soy su favorita", Moody la había mirada mal, pero no la contradijo, Hagrid tampoco ocultaba su dolor, con un pañuelo gigante quitaba las lagrimas de sus ojos, los ojos de su madre también estaban llorosos, Hermione no tuvo ningún éxito conteniendo las lagrimas, los hombres tenían idénticos semblantes de tristeza, ella por su parte no lloraba, se sentía inmensamente triste y agradecida, el auror había muerto protegiendo a Harry, y por ello le estaría eternamente en deuda, se tragó las lagrimas y se sentó junto a Harry que parecía incapaz de hablar. Registro el hecho de que su hermano se acercaba al aparador y sacaba una botella de fuego y de inmediato lo entendió, rendirían tributo a Ojoloco como años atrás, la orden había honrado a Fabián y Gideon, dos tíos que nunca llegó a conocer, pero que gracias a la historia que su madre le contó, se sentía profundamente orgullosa de ser su sobrina. Bill repartió vasos con la bebida a cada uno, alzó el suyo y anunció:

-Por Ojoloco.

-Por Ojoloco-dijeron todos, y bebieron, Ginny nunca había probado esa bebida, pero la sensación, en medio de la pena y el dolor, fue relajante, dio otro sorbo

-Por Ojoloco, -repitió Hagrid, un poco tarde, con un hipo.

-¿Así que Mundungus desapareció? -dijo Lupin, que había vaciado su propio vaso de un trago. Ginny supo que se estaba preguntando si era el traidor, si la pelirroja tenía que escoger a alguno para acusarlo de traidor, seria al viejo ladrón sin ninguna duda.

La atmósfera cambió al momento. Todo el mundo parecía tenso, observando a Lupin.

-Sé lo que estás pensando, -dijo Bill- y yo me lo pregunté también, de camino aquí, que parecían estar esperándonos, ¿verdad?—Ginny que se había perdido las explicaciones de los demás escuchaba atenta la historia—Pero Mundungus no puede habernos traicionado. No sabían que habría siete Harry, eso les confundió en el momento en que aparecimos, y por si lo has olvidado, fue Mundungus quien sugirió esa pequeña treta. ¿Por qué no iba a contarle la clave del plan? Creo que Dung cedió al pánico, es tan simple como eso. No quería venir en primer lugar, pero Ojoloco le obligó, y Quien-tú-ya-sabes fue directamente a por ellos. Eso es suficiente como para que cualquiera entre en pánico.

Ginny bufó, pero solo Hermione la escuchó, y no dijo nada, le dirigió una mirada comprensiva que la pelirroja contestó con un intento de sonrisa.

-Quien-tu-ya-sabes actuó exactamente como Ojoloco esperaba de él, -resopló Tonks-. Ojoloco dijo que él esperaría que el auténtico Harry estuviera con el más duro y hábil de los Aurores. Perseguiría a Ojoloco primero, y cuando Mundungus les decepcionara iría a por Kingsley...—entonces Ginny había acertado, vio con el rabillo del ojo como Hermione se estremecía, recordando seguramente le momento en que tuvo a Voldemort frente a frente.

-Si, y todo eso está muy bien, -exclamó Fleur, pero todavía no explica como sabían que tgasladabamos a Haggy esta noche, ¿vegdad? Alguien debe habegles alegtado. A alguien se le escapó la fecha ante un desconocido. Esa es la única explicación paga que supiegan la fecha pego no todo el plan.

Ginny por primera vez estuvo inmediatamente de acuerdo con su cuñada, solo que no se explicaba quien había sido, tal vez los mortífagos lo averiguaron de otra forma.

La francesa miró a todos alrededor, con rastros de lágrimas todavía grabados en su hermosa cara, desafiando silenciosamente a cualquiera de ellos a contradecirla. Nadie lo hizo. El único sonido que rompía el silencio era los hipidos de Hagrid desde detrás de su mantel.

-No, -dijo Harry en voz alta sobresaltándola, y todos le miraron sorprendidos—Quiero decir... si alguien cometió un error—Ginny lo observó mientras hablaba, se notaba que algún pensamiento desagradable se había instalado en la cabeza del muchacho—y se le escapó algo, sé que no tenía intención de que así fuera. No es culpa de nadie—mentira, si era culpa de alguien, era culpa de Voldemort y sus mortífagos—Tenemos que confiar los unos en los otros. Yo confío en todos ustedes—Ginny sonrió—no creo que nadie en esta habitación me vendiera nunca a Voldemort.

-Bien dicho, Harry—dijo Fred inesperadamente.

-Si, lo han oído todos, yo solo a medias—bromeó George y su gemelo luchó por contener la risa.

-¿Crees que soy un tonto? -escuchó Ginny cuando Harry le preguntaba a Lupin

-No, creo que eres como James—dijo Lupin—que habría considerado una absoluta deshonra recelar de sus amigos.

Todos en la habitación sabían de lo que hablaba Lupin, del traidor, de Peter Pettegrew que vendió a los padres de Harry a Voldemort e hizo que Sirius pagara 12 injustos años en Azkaban, Ginny pensó que si Harry al menos hubiese tenido a Sirius su infancia habría sido más feliz, Peter también le había arrebatado esa posibilidad a Harry, el chico se quedó momentáneamente sin habla.

-Hay trabajo que hacer. Puedo pedírselo a Kingsley si..—le dijo Lupin a su hermano Bill, Ginny se tensó, saldrían de nuevo.

-No—dijo Bill al instante—yo lo haré, iré.

-¿A Dónde? -dijeron Tonks y Fleur juntas, Ginny esperó atenta la respuesta.

-El cuerpo de Ojoloco, -dijo Lupin-. Tenemos que recuperarlo—la garganta de la joven se cerró de nuevo.

-¿No puede...? -empezó la Señora Weasley con una mirada invitadora hacia Bill, Ginny sabia que era inútil que su madre discutiera, su hermano iría de cualquier forma.

-¿Esperar? -dijo Bill-. No a menos que prefieras que los mortífagos se lo lleven.—era un golpe bajo para su madre, pensó Ginny, pero no por ello menos cierto

Nadie habló, la chica estaba sumida en sus pensamientos, Los Potter, Sirius, Sus Tíos Fabián y Gideon, los padres de Neville, ojoloco… ¿Cuántas familias más se verían afectadas por la maldad de Voldemort? .

-Yo tengo que irme también, -dijo Harry logrando captar de inmediato la atención de Ginny, el miedo volvió a burbujear en su interior, Harry no podía abandonar la casa, menos siendo menor de edad, miró a Hermione y Ron pero ellos parecían tan asustados como ella misma.

-No seas tonto, Harry, -dijo su madre, y Ginny agradeció su intervención, estaba segura de que Molly no lo dejaría marcharse-. ¿De qué estás hablando?

-No puedo quedarme aquí.—Ginny iba a discutir, pero lo vio tocando su cicatriz, y la replica se quedó en su garganta, Hermione también lo notó y la miró de forma extraña.

-Todos están en peligro mientras yo esté aquí. No quiero...—miró a su madre a la espera de que esta interviniera de nuevo.

-¡No seas tan tonto! -dijo su madre y Ginny lo fulminó con la mirada pero el chico, todavía sobándose la cicatriz distraídamente no lo noto-. El objetivo de todo lo de esta noche era traerte aquí a salvo, y gracias a Dios funcionó. Y Fleur ha estado de acuerdo en casarse aquí en vez de en Francia, arreglaremos algo para que podamos quedarnos todos juntos y vigilarte...

Ginny no estaba segura de que fuera una buena estrategia, pero dejo que su madre manejara la situación.

-Si Voldemort averigua que estoy aquí...

-¿Pero por qué iba a hacerlo? -preguntó esta vez su padre—Hay una docena de lugares en los que podrías estar ahora, Harry, no tiene forma de saber en que casa segura estás.

-¡No es por mí por quien estoy preocupado! -dijo Harry, como si fuese necesario que lo explicara, ella y todos sabían que al chico le preocupaba la seguridad de los Weasley y de los demás miembros de la orden.

-Eso lo sabemos—le respondió su padre con paciencia—pero haría que nuestros esfuerzos de esta noche parecieran bastante inútiles si te marcharas ahora.

Era una estrategia un poco baja, pero si servía para que Harry se quedara, Ginny aplaudiría a sus padres

-Tú no vas a ninguna parte, -gruñó Hagrid-. Caray, Harry, ¿después de todo lo que hemos pasado para traerte aquí?

-¿Si, qué hay de mi oreja sangrante? -dijo George, incorporándose en los cojines.

-Lo sé...—Ginny vio que Harry se sentía atacado por todos, pero no intervino, pues también notó que lo estaban convenciendo de quedarse.

-Ojoloco no querría...

-¡LO SÉ! -gritó Harry a pleno pulmón y todos se sobresaltaron.

-¿Dónde está Hedwig, Harry? -dijo su madre zanjando el asunto, y Ginny cayó en cuenta: no había visto la lechuza de Harry desde que llegaron, observó sus ojos y vio dolor en ellos, tal vez la lechuza había muerto-. Podemos ponerla con Pidwidgeon y darle algo de comer.

Cuando Harry no le contestó a su madre vio confirmada su teoría de la muerte de Hedwig y sintió pena por Harry, el chico era realmente apegado a su lechuza.

-Espera a que la gente se entere de que lo hiciste de nuevo, Harry-dijo Hagrid rompiendo el silencio—¡Escapar de él, luchar con él cuando estaba justo encima de nosotros!

-No fui yo-dijo Harry rotundamente y Ginny abrió los ojos sorprendida-. Fue mi varita. Mi varita actuó por su cuenta.

Eso era imposible hasta donde ella sabía, pero no veía ningún motivo por el que Harry mentiría al respecto. Después de unos momentos, Hermione dijo gentilmente:

-Pero eso es imposible, Harry. Quieres decir que hiciste magia sin pretenderlo; reaccionaste instintivamente.

-No, -dijo Harry-. La moto estaba cayendo—Ginny cerró los ojos, ahora sabía que Harry había estado muy cerca de morir esa noche, más de lo que había pensado—yo no podía decir donde estaba Voldemort, pero mi varita giró en mi mano y le encontró y le disparó un hechizo, ni siquiera fue un hechizo que yo reconociera. Nunca antes había hecho que aparecieran llamas doradas.

-Con frecuencia -Ginny intentaba digerir esa información cuando su padre explicó-, cuando estamos en una situación bajo presión podemos producir magia con la que nunca habríamos soñado. Los niños pequeños lo averiguan a menudo, antes de ser entrenados.

-No fue así, -dijo Harry apretando los dientes, Ginny pudo ver que estaba terriblemente irritado, deseo que dejaran de asediarlo con preguntas.

Ginny observó preocupada como Harry, después de murmurar algo que no alcanzó a entender, salía por la puerta trasera en dirección al patio, de inmediato miró a Hermione con intención.

-ya voy—murmuró y se puso en pie, vio como su hermano Ron la seguía

-Espero que lo convenzan de quedarse—dijo a todos Ginny una vez que su amiga y hermano habían salido tras el

-Lo harán—dijo con confianza Bill—Harry haría cualquier cosa por ellos

-Es por eso que temo que se marche—les confió Ginny

-Hermione es inteligente—aportó su padre—le hará ver que si se marcha ahora se estará regalando a Voldemort, es menor de edad, por lo que detectaran si hace magia

-Creo que no deberías volver a mencionar a Hedwig, mamá—dijo la pelirroja

-¿Qué quieres decir?—preguntó Molly

-Creo que algo le paso a la lechuza—explicó la joven—ya viste como se puso

-Es cierto—dijo Hagrid con tristeza—le dieron a Hedwig en la persecución

-Oh, por Merlín, pobre Harry, como si no fuera suficiente con todo lo demás—dijo la señora Weasley con tristeza y como nadie añadió nada sino que bajaron sus cabezas continuo—ahora todos a dormir

-Pero mamá—protestó Ginny—no sabemos si Harry se quedara. ¿y si decide marcharse?

Después de discutir, Ginny finalmente ganó la discusión con un argumento bastante sencillo

-Pero ninguno ha cenado—dijo recordando lo que su madre había estado haciendo para distraerse—no podemos ir a dormir sin cenar, en especial ellos, sobre todo George—Ginny vio en los ojos de su madre que había ganado la batalla—debemos comer algo.

Se sentaron a la mesa, su madre con un movimiento de su varita calentó la cena y puso un plato frente a cada uno, no había dado dos bocados, cuando vio como Hermione y Ron entraban con Harry detrás de ellos, ninguno tenía buena cara, pero al menos estaban allí, su madre los hizo sentarse también, y juntos disfrutaron una cena, empañada por la sombre de la muerte, la perdida, el miedo y el dolor.