Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
La portada es un arte realizado por Camille Carstairs y es hermoso *-*
Un nuevo inicio
―No imaginaba la gravedad de la situación ―el Kazekage observaba a su hermano un tanto perplejo.
―Por ahora lo tengo todo bajo control, aunque en cualquier momento las cosas se pueden complicar para todos.
―Sólo tienes que explicarle que se trata de una tradición de Suna. Si lo explicas con cuidado podrías prevenir complicaciones.
―Para ti es fácil decirlo, Gaara. Eres el Kazekage y si eso no fuera suficiente para detenerla, tienes tu defensa definitiva de arena para protegerte. Nuestra situación no es la misma.
―Es tu deber como ninja de Suna y como mi hermano solucionarlo, Kankuro. Debes hacerlo antes de que las cosas empeoren.
―¡No me ayudas en nada, Gaara! ―exclamó el marionetista mientras veía a Sarada reír divertida sobre la espalda de su principal marioneta de ataque y defensa.
Desde que la heredera Uchiha vio por primera vez a Sasori quedó prendada de la marioneta. Ocurrió una tarde en la que Kankuro estaba mostrándoles a los niños de la guardería del hospital algunos trucos con sus marionetas.
Desde que la Primera Gran Guerra Shinobi finalizó, en Suna, ninjas de élite eran enviados a reclutar en los orfanatos, escuelas y guarderías a niños que demostraran actitudes sobresalientes para formarlos como shinobis. Suna había sufrido muchas bajas en la Primera Guerra y en las demás guerras que siguieron a esta, por lo que su necesidad por mantener su poderío shinobi se volvió imperiosa. Los niños eran arrebatados de sus hogares y enviados a la guerra sin ninguna contemplación.
Las cosas eran diferentes ahora, seguían enviando a ninjas de élite a los orfanatos y guarderías, pero para motivar a los niños desde temprana edad en las técnicas propias de Suna y así asegurar que siempre exista un usuario adecuado.
Kankuro visitaba el orfanato y la guardería del hospital una vez por semana para realizar un espectáculo con sus marionetas y ayudar a los niños a ensamblar las suyas propias. Por alguna razón Sarada tenía una fijación por Sasori y Kankuro no podía resistir la mirada y el puchero que hacía la niña cuando le pedía jugar con la marioneta.
Su mayor preocupación era que su madre la viera jugando con una herramienta ninja de alto nivel a tan corta edad, especialmente debido a las rencillas entre Sakura y Sasori.
Cada vez que Kankuro que se armaba de valor para explicarle a Sakura la peculiar relación entre su hija y su marioneta, inevitablemente recordaba la vez que estando en medio del desierto a la mitad de un entrenamiento de rutina, la vio impactar su puño contra la arena creando un cráter gigantesco. El recuerdo le provocaba escalofríos al imaginar que si se enteraba que su hija estaba encariñada con la marioneta del ninja de Suna que trató de matarla, tal vez él terminaría recibiendo uno de esos golpes.
De momento Kankuro prefería mantener todo como estaba, las cosas estaban mejor si Sakura no sabía nada al respecto. Sonrío al darse cuenta que aún tenía en el bolsillo de su pantalón el pequeño muñeco de madera que se parecía mucho a él y que era el favorito de Sarada, se lo estaba guardando para que no lo perdiera mientras paseaba sobre la espalda de Sasori. Lo había fabricado él mismo y se lo regaló en vista del interés de la niña por las marionetas. Sí, definitivamente era mejor si Sakura no se enteraba de nada, después de todo sólo tenía que seguir siendo cuidadoso cuando sacaba a Sasori para jugar con ella. Respiró aliviado una vez tomó la decisión de guardar el secreto por su propio bien.
—Ah Sarada-chan, si tu madre supiera… —susurró a la distancia mientras seguía moviendo con sus hilos de chakra a Sasori para dar otra vuelta con Sarada.
—¿Si supiera qué exactamente, Kankuro-san?
Kankuro perdió el color del rostro al escuchar la voz de la ninja médico a sus espaldas. No se había dado cuenta de su presencia. Se molestó consigo mismo por bajar la guardia de esa manera, pero al mismo tiempo comenzó a sudar frío cuando sintió el instinto asesino crecer en Sakura al ver a su hija con Sasori.
—Puedo explicarlo Sakura-chan —dijo cortando enseguida el flujo de chakra de sus dedos haciendo que la marioneta dejara de moverse—. Verás, es tradición en Suna que…
—¿Estás dejando a Sarada-chan jugar con la marioneta de uno de los ninjas más temidos de Suna y que además está repleto de kunais, shurikens, y cientos de armas envenenadas? —preguntó con un tono de voz extremadamente frío mientras se colocaba un par de guantes.
Antes de que pudiera siquiera contestar sintió un golpe en el rostro que lo mandó a volar cincuenta metros por el aire y comprendió que no sería la única vez que recibiría una paliza por parte de Sakura porque por más que quisiera, no podía negarle nada a Sarada.
Tenía la vista borrosa, pero aun así fue capaz de verla acercarse peligrosamente. Se preparó mentalmente para la que seguramente sería la paliza de su vida.
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Sakura observaba a los aldeanos de Suna por la ventana de la oficina del Kazekage. Verlos caminar por las calles de la aldea la ponía nostálgica, pero también le recordaba que seguramente las cosas en Konoha eran igual, civiles y shinobis caminando tranquilamente y sin preocupaciones. De alguna manera ese pensamiento la reconfortaba.
Habían pasado dos años desde que partió de Konoha dejando todo lo que conocía atrás. Nunca pensó acostumbrarse del todo a Suna y sus costumbres, pero el tiempo fue su mejor aliado, tanto que ahora cada vez que miraba hacia el horizonte y se encontraba con las insondables dunas del desierto, pensaba en que de cierta manera ese desierto se parecía al corazón de Sasuke. Al verlo era árido, aparentemente desprovisto de vida, peligroso, inexorable, pero cuando aprendías a conocerlo, a de verdad conocerlo, era posible descubrir la extraña belleza que escondía.
—¿Es seguro usar este compuesto? —la pregunta interrumpió sus pensamientos.
Gaara leía el último informe sobre los avances con respecto al uso de uno de los venenos de Sasori en la preparación de un cicatrizante que aceleraba el proceso de curación con una reducción notable en los efectos secundarios.
—Totalmente, Kazekage-sama. He neutralizado el veneno hasta convertirlo en una enzima que sirva a nuestro propósito —respondió con una reverencia.
—De acuerdo —indicó antes de firmar el pergamino y entregarlo para que fuera enviado a las demás aldeas para su implementación inmediata.
Los avances médicos que Sakura junto a su equipo habían realizado estaban cambiando de forma definitiva el tratamiento de enfermedades, pero sobre todo las secuelas que la Cuarta Guerra dejó a su paso.
—He recibido un mensaje de Hokage-sama esta mañana. Temari vendrá unos días a Suna con Shikamaru y Shikadai. Me gustaría que estuvieras presente en la bienvenida que Kankuro está organizando.
—Tal vez Kankuro-san no sea la persona más adecuada para preparar una bienvenida donde estén niños presentes —señaló.
—Ya veo —las mejillas de Sakura adquirieron un tono rojizo al darse cuenta que el Kazekage estaba al tanto de la pequeña discusión que mantuvo con Kankuro en la mañana sobre las normas de seguridad que debía tener con sus marionetas y los hijos de otras personas—. Llegaron mensajes para ti también —le entregó dos sobres sellados.
Los ojos verdes de Sakura se iluminaron ante la idea de que uno de esos sobre podría ser de parte de Sasuke, enseguida se dio cuenta que nuevamente él no le había escrito.
Para Gaara no pasó desapercibido el repentino cambio en la kunoichi. En realidad, su ánimo no era el mismo desde que Sasuke dejó Suna hace un par de meses.
—Él se encuentra protegiendo la paz de todas las aldeas, pero sobre todo está protegiéndote a ti y a la hija de ambos.
Las palabras de Gaara la impactaron, no porque hablara con firmeza y admiración de Sasuke, sino porque se dio cuenta que estaba pensando en él y en su ausencia al recibir las cartas. Se sintió culpable por pensar únicamente en ella y en sus necesidades mientras Sasuke estaba cumpliendo su misión lejos de casa, lejos de las personas que lo amaban, lejos de su familia. Estaba protegiendo la paz y la unidad de las aldeas y ella era una egoísta por pretender tenerlo a su lado cuando el mundo lo necesitaba.
—Kazekage-sama…
—El amor por las personas que son importantes es lo que nos hace fuertes y nos impulsa, nos motiva a enfrentar cualquier peligro por mantenerlos a salvo. Naruto me enseñó eso y he tratado de seguir mi camino con esa misma determinación. Estoy seguro que Sasuke hace lo mismo —Gaara caminó hacia la ventana, su mirada perdida en el arenoso horizonte.
—Lo sé.
—Pero a veces el sentir amor no es suficiente. El amor es un sentimiento que debe protegerse y alimentarse, de lo contrario se marchita y causa dolor.
Sakura quedó petrificada ante las palabras que Gaara acababa de decir. Lo observó detenidamente, escuchándolo con atención.
—Mi amor por Suna y por cada uno de sus habitantes crece cada día debido a la fuerza de los sentimientos que ellos me han confiado. Quiero pensar que la fuerza de mis sentimientos por Suna se compara con la arena del desierto, que sin importar el paso del tiempo ha protegido a la aldea y lo seguirá haciendo después de mi muerte. Al igual que los vientos del desierto levantan tempestuosas tormentas, mis sentimientos por Suna impulsan mi voluntad para protegerla más allá del tiempo y la distancia, es lo que el amor de mis compatriotas inspira en mí.
Era la segunda vez que Sakura escuchaba hablar con tanta pasión a Gaara. La primera vez fue en la guerra cuando inspiró a los shinobis de todas las Naciones Ninja. Sin embargo, esta vez, de alguna manera, sus palabras calaron muy hondo dentro de su corazón, haciéndola sentirse inquieta.
—Debes estar cansada —Gaara la miró directamente a los ojos. Sakura sintió como si él pudiera ver y leer cada uno de sus pensamientos.
—Sí. Me retiro, Kazekage-sama —la kunoichi hizo una rápida reverencia, lo cierto es que necesitaba salir de esa oficina cuanto antes. —Gracias —susurró antes de cerrar la puerta.
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Toda va bien en Konoha, Sakura-chan. Hemos implementado los avances que has realizado y el hospital sigue creciendo. Esperamos tu regreso. Kakashi.
Sakura-chan ¡Voy a ser papá! ¡Otra vez! Hinata-chan piensa que será un niño como Boruto, pero yo sé que será una niña, ttebayo. Boruto está muy feliz porque va a ser el hermano mayor de alguien. ¡Vuelve pronto, Sakura-chan! Naruto.
Sakura estaba realmente feliz por Naruto. Recordó el día de su boda y lo feliz que se veía, sabía que Hinata cuidaría bien de él y no se había equivocado.
Guardó los mensajes de sus antiguos compañeros sonriendo porque incluso Kakashi le había escrito. No lo hacía muy seguido, pero las pocas cartas que le escribía le hacían saber que no se había olvidado de ella.
Las noches en Suna eran silenciosas, o al menos a ella así le parecían. Con el tiempo se había acostumbrado al silencio y la tranquilidad; sin embargo esa noche la notaba más silenciosa de lo normal, quizá porque desde que salió de la oficina de Gaara no había dejado de pensar en sus palabras y el silencio no ayudaba.
Se dirigió a la habitación de Sarada. Aún podía ver los restos de lágrimas secas sobres sus mejillas. Había estado llorando por su muñeco favorito, Sakura lo buscó por todo el departamento, pero no lo encontró. Trató de calmar a Sarada, quién cansada de llorar finalmente se había quedado dormida.
No pudo evitar sentirse frustrada, intentaba convencerse que se debía a la tristeza de Sarada por la pérdida de su juguete, pero lo cierto era que todo se debía a lo que Gaara había dicho en la tarde.
El rostro de Sasuke apareció en sus recuerdos. Las pocas palabras cariñosas, las casi nulas muestras de afecto que había demostrado. Hace casi dos meses había partido de Suna luego de llegar para reunirse con el Kazekage y discutir sobre un grupo de mercenarios que aparentemente eran imitadores de los antiguos Akatsuki.
Todo resultó ser un simple rumor, una falsa alarma, pero aún así Sasuke siguió la pista que lo llevó cerca de las fronteras con el País del Viento. Sakura no podía dejar de relacionar las palabras que había dicho Gaara y compararlas con las acciones de Sasuke.
Cuando decidió casarse con él sabía como era Sasuke y no le importó porque en el fondo estaba segura de que él no se hubiera casado con ella si no la amara. Aunque, muy dentro de su corazón, siempre guardó la esperanza de algún día poder romper la coraza de frialdad de Sasuke, pero ¿cómo iba a conseguirlo si él nunca se quedaba el tiempo suficiente como para siquiera intentarlo? Pensó que al ver a Sarada quizá él querría pasar más tiempo con ellas, pero volvió a partir dándole un golpecito en la frente a ella y a su hija como siempre hacía.
Sentía unas inmensas ganas de llorar. Estaba tan confundida y no estaba del todo segura porque se sentía así. ¿Era por Sasuke o simplemente era porque se sentía sola, lejos de su aldea?
Unos golpes en la puerta evitaron que las lágrimas que estaban acumulándose en sus ojos se derramaran.
—No estoy buscando problemas, Sakura-chan —dijo Kankuro cuando ella abrió la puerta—. Sólo he venido a entregarle su muñeco a Sarada-chan. Sé que es su favorito y probablemente lo extraña. Ya me voy —El hermano del Kazekage le entregó el muñeco que se parecía a él y por el que Sarada estuvo llorando al creerlo perdido.
—Siento lo de tu cara —mencionó sintiéndose culpable al ver los moretones en sus mejillas. Tomó el muñeco que le ofrecía el ninja de Suna.
—No dejaré que Sarada-chan juegue con Sasori sin tu permiso —hizo una leve reverencia antes de retirarse.
Sakura se sintió extremadamente conmovida por las acciones de Kankuro. Recordó las cartas de Kakashi y de Naruto que había recibido esa misma tarde, recordó todas las demás cartas que ellos le habían enviado durante esos dos años lejos de Konoha. Recordó la visita de Ino hace un año atrás. Recordó todos las pequeñas muestras de cariño de sus amigos durante este tiempo, pero en ninguno de esos recuerdos estaba Sasuke.
Ni una carta, ni un mensaje, ni una visita. Nada. Estuvo con ella una semana hace unos meses pero únicamente porque estaba siguiendo una pista, porque estaba cumpliendo con su misión, no porque él haya querido ir a verla. Sintió un gran dolor en su corazón al ver las muestras de cariño que otras personas tenían para con ella, pero especialmente con Sarada, mientras que su esposo…
Sasuke amaba a su hija y la amaba a ella, Sakura lo sabía, pero saberlo parecía ya no ser suficiente.
"A veces el sentir amor no es suficiente. El amor es un sentimiento que debe protegerse y alimentarse, de lo contrario se marchita y causa dolor". Las palabras de Gaara se repitieron en su cabeza una y otra y otra vez.
Quería más. Quería mucho más, pero ya no estaba tan segura de que algún día Sasuke pudiera darle lo que quería.
Con ese pensamiento, las lágrimas que antes había estado conteniendo comenzaron a salir sin que ella pudiera o quisiera detenerlas.
Me quedó un poco angst, pero bueno así es como tiene que ser. Me gusta la idea de que la convivencia con Gaara especialmente, haga que Sakura reflexione más sobre su vida personal. Gaara cambió mucho después de su enfrentamiento con Naruto y me gusta pensar que, si las cosas fueran como las planteo, Sakura aprendería mucho de él.
Voy a recomendarles el fic que hizo me terminara de enamorarme del pairing. "Better Man" de Kakashisgf, es probablemente el mejor fic KakaSaku que leí en mi vida xD. Soy demasiado fangirl de ese fic en particular. Está en inglés, pero es fácil de leer. Anímense, ese fic les va a cambiar la vida *-*
Gracias por los favs y follows de verdad me alegran el día cada vez que me llega la notificación, pero especialmente muchas gracias por los reviews, ustedes son las que verdaderamente me motivan.
clarojulissa: Me alegra mucho que puedas conectar así con el fic y por supuesto yo feliz de que sigas leyendo *-*
Wineny: Que bueno que te gusta. Voy a intentar publicar los viernes o sábados que son los días que puedo. Gracias por leer :)
Alpha: Tienes toda la razón con el cambio de escenario entre Suna y Konoha. En Konoha Sakura está muy influenciada por los recuerdos, en Suna tiene la oportunidad de realmente evaluar su vida y lo que quiere para su hija y para ella. Sarada y Kankuro son bff jajajaja, lo más bff que se puede ser con una niña de dos años. Así que como son amigos, seguramente Sarada aprende de marionetas, además le encanta Sasori xD. Quiero tanto llegar a la parte donde empieza el KakaSaku y luego #limoncitorico (lunita).
Becky: "Arranque de bipolaridad" y "ojos locos" Me encantó eso xD. Tampoco soy muy fan del SasuSaku porque creo que Sakura busca, espera y necesita alguien que no sólo la ame, sino que también lo demuestre. El amor puede morir sino lo alimentas y estando tanto tiempo separados no veo cómo es que Sasuke puede cuidar de ese amor. De todas formas, quiero que él también tenga su final feliz o algo así xD, así que al final tanto Sakura como Sasuke encontraran su camino a la felicidad, solo que no juntos, no en este fic. La relación de Sasuke con Sarada, puede que cambie un poco porque como viste en el primer capítulo, Sasuke regresa a la aldea y lo más probable es que él y Sarada comiencen a desarrollar la relación de padre e hija que no tienen. Gracias por tener al fic entre tus favoritos, espero no decepcionarte :)
A todos los demás gracias por leer. Si tienen alguna sugerencia díganla, me ayudan a mejorar y podría implementar sus sugerencias en el fic. Ya sólo quedan tres capítulos en Suna y nos vamos de vuelta a Konoha.
Nos vemos en el siguiente. ¡Felices pascuas!
