Siento haber tardado tanto, y tengo que apurarme debido a que ya casi es el cumple de nuestra fresa! Kyaaaaaaaaaaaaaa! En fin, ahora les dejaré dos caps... este es el primero...
DISCLAIMER: NI BLEACH NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN SON OBRA DE KUBO TITE, YO SOLO LOS USO CON EL FIN DE JUGAR UN RATO CON ELLOS
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Día 3
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A la mañana siguiente, todo estaba pasando bastante bien. Después de que el resfriado de Rukia pasase por completo en una sola noche, era algo tranquilizante. La chica de melena azabache, dormía plácidamente en el cuarto de las hermanas de Ichigo. Estaba fielmente agradecida a Kami-sama por haberle curado esa terrible molestia, pero era molesto que tenía que asistir al instituto.
Se aseó y desayunó en compañía de toda la familia. Isshin como siempre con sus gritos diciendo todo lo referente a como hacer una familia, Ichigo y Karin, golpeándolo como siempre, y Yuzu, tranquila viendo como todos peleaban.
Y ahí estaba la morena de un metro cuarenta, riendo con cada ocurrencia del líder de la familia. Dirigió su mirada a Ichigo, el cual estaba algo sonrojado por las acusaciones de su padre. Así que sólo se limitó a sonreír de igual forma, pero esta vez de manera tierna.
Al terminar con el almuerzo ambos chicos salieron al instituto. Cegados por la emoción que les traía el estar juntos y solos. Esos momentos que nadie desearía desaprovechar, pero ellos sabían la mejor manera para comunicarse, y no era precisamente por medio de la voz. En el camino se les unieron Mizuiro y Keigo ¿Acaso no los dejarían solos por un momento? Ahora tenían que cargar con el pervertido de Keigo que hacía todo por intentar al alcanzar a Rukia, pero no olvidemos que Ichigo iba justo al lado de ella, mientras tanto Mizuiro sólo tecleaba incansablemente su celular ¿Qué demonios le encontrada de bueno a eso?
De repente el celular de la morena comenzó a sonar, llegarían tarde al colegio.
— Acabó de recordar que olvide algo en casa — se excusó el peli naranjo
— Oh, cielos... Mi padre es tan repentino, me disculpo Keigo-kun, Kojima-kun — habló la morena en su tono de niña buena
Ambos shinigamis salieron en busca del desgraciado que les iba a arruinar la mañana. Al cabo de unos minutos lo encontraron, y sólo bastó con Ichigo y Zangetsu para acabar con el terrible hollow. Rukia permanecía ahí cerca con el cuerpo de Ichigo en brazos, hasta que el muchacho llegó por el, introduciéndose rápidamente. Después corrieron hacía el instituto.
No tardaron mucho con el hollow, lo bueno era que faltaban pocos minutos para que cerraran la puerta del instituto. Inmediatamente, Keigo empezó a atacarlos 'Ese maldito que no se cansa' Pensó el peli naranjo mientras recibía con un golpe en la cara al castaño.
Las clases antes del receso transcurrieron normales, todo bien, pero cuando llegó la hora del descanso, pasó algo que no le gustó ni a lo más mínimo al par de shinigamis.
Rukia descansaba tranquila con sus compañeras, pero no sabía que ellas planeaban algo muy siniestro, algo que podía dejar su orgullo por los suelos. No se dio cuenta de cuando fue que taparon sus ojos con una venda y se la llevaron a un lugar, al cual la shinigami no vio, por la venda en los ojos.
Por otra parte Ichigo, miraba atentamente a Uryuu, ya que le parecía algo sospechoso, además de que Sado estaba muy platicador (xD) Un día extraño. Pero decidió ignorar a todos y lo mejor era darles la espalda, el plan de los chicos estaba funcionando. Hasta que sintió como alguien le vendaba los ojos y lo llevaba escaleras abajo '¿Qué pretenden?'
No le costó mucho adivinar que era Chad el que lo llevaba, así que confiaría en su amigo pase lo que pase, por otro lado, si hubiera sido Uryuu, ya lo tendría en el suelo con un pie en el cuello.
Después de un corto recorrido, sintió sus brazos liberados, y un portazo detrás de él. ¿Qué demonios estaba pasando?
Se quitó la venda de los ojos y miró a una Rukia con la boca sellada y los ojos vendados, sentada tranquilamente en el suelo. Estaba seguro que mataría al estúpido que planeó todo eso. Pero notó que el espacio del cuarto estaba muy reducido, era uno donde acostumbraban poner los artículos de limpeña. Se situó frente a la shinigami y rompió la tela que sellaba su boca y después pasó a la venda de los ojos.
— Ichigo... — nombró algo sorprendida
Por un momento pensó que esa era una broma de sus compañeras, pero no era así, lo tenían todo planeado. Absolutamente todo planeado. Si lograba salir con vida de esa, estaba segura que se iría a buscar a esa bola de estúpidas y la encerraría con el pervertido de Keigo.
Kurosaki estaba algo nervioso, estaba ahí, solo, con una Rukia algo sonrojada. No sabía por que, pero esa imagen le encantó, una faceta de Rukia completamente diferente. Ahora veía una chica normal como cualquier otra que estuviese en esa situación.
Sus miradas se encontraron. Y no bastó nada más para comprender lo que sentían el uno por el otro.
Sus labios se acercaban. Cada segundo, la distancia que dividía sus rostros estaba siendo inexistente.
Sus corazones latían descontrolados, acompasándose a los latidos del contrario.
Era un momento terriblemente mágico. Sólo faltaban un par de centímetros más... sólo un poco más, pero...
La puerta detrás de ellos se abrió rápidamente, dejando ver a un par de ''astutos'' muchachos, vaya, llegar justo en el momento menos indicado, justo cuando su deseo mas esperado estaba a punto de ocurrir ¡Maldición!
— ¡Oh vaya, y yo que no me esperaba tal cosa! Asano, tu plan fue un éxito — chilló excitada la alumna castaña
— Jaja todo funcionó bastante bien, Chizuru
En serio ese par de pervertidos había planeado todo. Porque si fue así, tenían que agradecer, por llevarlos a ese momento mágico. Pero no iba a ser, porque lo habían arruinado por completo.
La pareja que estaba fuera, comenzó a sentir algo, un aura distinta.
Ichigo estaba ardiendo en rabia.
Rukia estaba siendo consumida por la ira.
Completamente frustrados, y no precisamente por ser encerrados, sino por ser completa y estúpidamente interrumpidos.
Pero se salvaron gracias a Uryuu, Sado, Inoue y Tatsuki, que llegaban y comenzaban a detener a la pareja. Que si no hubiesen llegado, ya estarían haciendo preparativos para un funeral doble.
— ¡Maldición! ¡Suéltenme! ¡Vas a pagar muy caro por esto Keigo! — gritaba un frustrado peli naranjo
— NOOO IICHIGOOOO, NO ME MATES — lloriqueaba el castaño
— Kurosaki, no sólo ellos fueron los del plan — habló el chico de gafas — Todos nosotros, incluyendo Inoue-san y Tatsuki-san participaron
Así que el de plan fue el de los anteojos. Ese idiota siempre tratando de avergonzarlos. Estaba seguro que el idiota de Ishida ya había cavado su propia tumba. Pero notó que la Kuchiki estaba con semblante tranquilo, pero ¿por qué?
La morena se sintió observada, y levantó su mirada, encontrándose con los orbes avellana de Ichigo, que se mantenían fijas en las de ella. De nuevo su comunicación visual. Ambos se sonrieron y olvidaron por completo el enojo de ese estúpido juego.
Se dirigieron a su clase, lo más normal posible. Ignorando por completo la presencia de sus amigos. Los cuales sólo se dedicaban miradas cómplices, claro a espaldas de la pareja. A excepción de la de Inoue. Que sólo participó por simple diversión.
Todo siguió su transcurso de manera tranquila.
Al terminar las clases, todos se fueron a sus casas. Dejando de lado la pequeña bromita. Ichigo y Rukia se dirigían a su casa, pero el ambiente estaba un poco tenso entre ellos. Y eso preocupaba a Ichigo.
— Rukia... — la llamó, tratando de ocultar un bello sonrojo que apareció sobre sus mejillas. El simple hecho de pronunciar su nombre le ponía nervioso.
— ¿Hai? — contestó la muchacha, en un tono completamente distinto. No era el de la Kuchiki Rukia del instituto, ni tampoco el de la Shinigami que el conocía. Ahora era un tono de verdad tímido y cauteloso.
— Lo que pasó, creo que...
— Está bien, no te preocupes. Sólo fue la emoción del momento
Sintió un poco de dolor al escuchar las palabras de la shinigami. Él la amaba con todo su ser, si, pero esa respuesta fue como una puñalada directa a su corazón.
— Eso quiere decir que tú no querías...
— Ichigo — se giró para encararlo — Claro que lo quería...
¿Estaba hablando en serio? La poderosa y altanera Rukia Kuchiki quería un beso de Ichigo. Se sonrojó de inmediato, y aunque intentaba ocultarlo, él también deseaba tocar los labios de la shinigami.
— Pero lamentablemente eso no pasó, y tal vez, nunca pase... — agregó en tono algo tímido Kuchiki
— Si tú quieres, claro que puede...
Ichigo tomó el mentón de la muchacha, y se limitó a estrellar sus labios contra los de ella. Un ligero pero tan significante roce. Aún no era hora de llevarlo tan lejos. Al separarse se dedicaron una tierna sonrisa y continuaron con su camino a casa.
Pero había un problema, un muchacho de gafas había capturado el mágico momento con una cámara —cortesía de Kisuke Urahara— donde aparecían ambos muchachos, uniendo sus labios mientras a sus espaldas, el cielo rojizo daba un retoque especial.
Sonrió con malicia y corrió hacía la tienda del ''sexy'' vendedor.
Al fin, uno de sus planes comenzaba a dar frutos.
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Eso fue todo de este cap... en poco tiempo subo el otro
-Perla Abarai
