Hola, de nuevo aquí con un nuevo capítulo, disculpen la tardanza, he estado desconectada del mundo tecnológico últimamente pero, decidí subir el capitulo, espero que les guste y muchísimas gracias por los hermosos y bellos reviews. En esta capitulo va aparecer un personaje MUY importante…luego verán porque…los dejo con la intriga.

Hetalia no me pertenece.


Alfred se arrincono en un rincón de la celda con la cabeza mirando al suelo. Su mente estaba aturdida, tenía muchas preguntas las cuales ninguna tenía respuesta, estaba confundido y desorientado, de verdad no sabía en cual posición estaba. Aunque no quiera tornar su mirada sabía que estaba vigilado por el tal John. Se notaba que el hombre era amable comparado con Arthur, que para la opinión de Alfred parecía que se había levantado por el lado izquierdo de la cama porque estaba mas gruñón que nunca. Podía matar su curiosidad preguntándole pero, quizás el hombre ni siquiera sepa en realidad quien es Arthur, quizás ellos crean que el solo es más que su capitán y no la representación de la nación como tal.

-¿John, verdad?- escucho al hombre mover una caja vacía, la cual estaba usando de silla, y arrastrarla hasta donde estaba el arrinconado. Alfred dejo salir un suspiro de frustración y sintió la mano del tal John darle una palmada en el hombro.

-¿Si, muchacho?- dijo el hombre y Alfred levanto su mirada, sus ojos azules ya dilatados.

-¿Qué…ehh…como…?- Alfred coloco su cara en sus manos, ya que John había cambiado la posición de las cadenas para que le fuera mas cómodo moverse, algo que le agradece silenciosamente Alfred.

-No te mortifiques muchacho, dile al capitán que eres de Inglaterra y quizás salgas con suerte- dijo el hombre con una sonrisa en la cara. Alfred no encontró la gracia a eso. La palabra 'quizás' le hacia la carne de gallina, este Arthur no lo conocía, quería preguntar en que año estaba pero, tal vez piensen que está loco.

-¿Cómo él se convirtió en tu capitán?- Alfred pregunto en un tono inseguro, sacando la cara de sus manos. El hombre arqueo la ceja en confusión, se paso la mano por la frente y suspiro. Alfred escucho que luego soltó una leve carcajada y Alfred solo resoplo molesto.

-Una larga historia pero, no lo subestimes, aunque sea de baja estatura tiene una gran fuerza. Ninguno de nosotros se atreve a llevarle la contraria-

Alfred rió de una forma burlona, era verdad, esa fuerza la experimento de primera mano. John solo lo miro confundido. Alfred lo miro a los ojos y una sonrisa se le formo en la cara.

-Para mí, Arthur es más que un niño chillón sin modales, y dice ser caballero- murmuro Alfred y el hombre se rio.

-¿Conoces al capitán?-

-Sí, lo conozco, el a mi también pero, no lo sabe aun- Alfred sintió un poco de pena, vio a John rascarse la cabeza de confusión, de verdad lo sentía, no quería confundirlo después que este hombre fue y es amable con él. John empezó a reírse y Alfred lo acompaño en la risa.

De momento ambos pararon de reír cuando el sonido de unos pasos se oyeron bajar por la escalera, Alfred tembló, reconocía esos pasos. Los había escuchado, sabia quien era el dueño de esos pasos seguros y pesados, solo Alfred pensaba que quería Arthur esta vez.

Alfred bajo la mirada al suelo mientras esos pasos se acercaban mas, sintió que John se levanto rápidamente, y no dudo ni una vez en salir de la celda he irse. Alfred trago en seco cuando los pasos de detuvieron, por la sombra vio que Arthur estaba frente a él. Alfred se paralizo cuando escucho el ruido de metal contra metal. Era la espada de Arthur, la cual hizo chocar contra la puerta.

-No quisiste hablar por las buenas, infeliz, así que vamos hacerlo a mi manera, ¿de acuerdo?- Arthur dijo soltando una leve carcajada, su tono de voz lleno de odio con una mezcla de veneno. Alfred al escuchar esa mezcla sintió que un frio le subió desde los pies a la cabeza. Nunca había escuchado a Arthur hablar de esa manera.

-Odio encontrar personas como Antonio en este mundo. Siempre tan tercos y no quieren ni decir ni una palabra. Así que empecemos por el mismo procedimiento que le hago a él, y te aseguro, al final consigo lo que quiero. ¿Cómo te llamas?-

Alfred sintió la punta de la espada en su hombro y lentamente ejerció presión. Alfred abrió los ojos bien abiertos cuando vio el primer rastro de sangre bajar por todo su brazo. Ahí Alfred sintió el dolor y soltó una especie de quejido y Arthur solo sonrió ejerciendo más presión. Alfred grito, tenía que decir algo o esa espada iba a cruzar su hombro de lado a lado.

-Me…ll-llamo…Al- Alfred mordió su labio de abajo para evitar que otro grito saliera. Satisfecho con si mismo Arthur removió la espada del hombro, Alfred se paralizo al sentir el metal salir de su piel.

-¿De dónde eres?- Arthur iba hacer lo mismo en el otro hombro pero, Alfred levanto sus manos, enredando las cadenas en la espada y Arthur solo dejo salir una leve carcajada. En esos precisos momentos Alfred se levanto tambaleante y el británico lo empujo al suelo; Alfred cayó de boca al suelo rompiéndose el labio superior. Luego de un rato el americano se volteo boca arriba y sintió una presión en su abdomen. Cuando ya asimilaba el dolor miro y era que Arthur coloco un pie encima de su estomago. –No te pases de listo conmigo. ¿De dónde eres, porque me conoces y si te mando el rey? ¿Se te hace difícil contestar esas simples preguntas, gusano infeliz?-

-No…sé de donde soy…no sé donde estoy, y no sigo a ningún rey- Alfred grito jadeante y Arthur removió el pie. –Y no te conozco, eres un extraño para mí-

Y era verdad, Alfred si sabía que era Arthur pero, no lo conocía. Era un extraño que lo único que le gusta es torturar para conseguir lo que quiere sin importar lo que fuera. Ahora sabe porque Antonio se queja tanto cuando mencionan pirata en una junta. Alfred trato de levantarse pero, el dolor no lo dejo, y se quedo rendido en el suelo. Alfred sentía una frustración, quería gritar, y llorar, sus ojos dilatados daban prueba de eso, pero, por su orgullo no le iba a dar el gusto a Arthur de verlo llorar.

-Tienes suerte, porque te creo, y normalmente no lo hago. Yo no creo en nadie- Alfred volteo su mirada a Arthur que estaba sentado en un barril, sus mirada fija en la cara de Alfred. Alfred sintió que sus mejillas ardían y rápidamente volteo su mirada al techo. No sabía ni porque tenía esa reacción ante la mirada intensa del británico. –Al, ¿Cómo que no sabes de dónde eres? Y estas navegando el Océano Atlántico para que sepas-

Alfred, con mucha dificultad logro sentarse y recostar su cabeza contra la pared y cerrar sus ojos. Respiro hondo, todavía sentía la sangre bajar por su hombro, el dolor fue intenso. Si, había sentido dolores así, como en el incidente de Pearl Harbor o la Guerra en Vietnam pero, esta herida le latía y dolía, parecía como si tuviera la espada aun punzándolo. No sabe por qué.

-¿O-océano A-atlántico?- Alfred murmuro en voz baja pero, al parecer Arthur lo escucho y contesto que sí. Alfred vigilaba cada movimiento que el británico hacia, ahora se había levantado y buscaba algo, desconocido para Alfred adentro de un baúl. El simplemente ignoro al pirata, porque eso es lo que Arthur es, y empezó acomodar sus pensamientos, uno a uno. Si estaba navegando el Océano Atlántico, eso significaba que él era colonia de Arthur. Eso era fácil, hasta Alfred pudo hacer esa simple matemática. ¿Quizás era por eso que Alfred se sentía débil y Arthur tenía una fuerza increíble? – ¿Pu-puedo sa-saber que par-parte del Atlántico?-

-Norte de la Española, ¿Por qué?- Alfred dejo salir una sonrisa débil, al fin Arthur entro a un nivel 'civilizado' lo que significaba que podía enlazar una conversación y dejar que solo el Británico sacara a flote que tenía una colonia. -¿Te interesa?-

-¿Arthur…- Alfred pregunto un poco inseguro.

-Capitán Kirkland para ti- el británico arreglo su nombre. –Y quédate quieto-

Alfred vio al pirata acercarse a él con una botella, parecía licor, y un pedazo de tela. Arthur se arrodillo a su lado, Alfred juro que vio que las mejillas de Arthur se tiznaron de rojo, quizás al ver que Alfred es más alto que el. Alfred dejo salir un chillido cuando sintió que la herida del hombro le empezó arder.

-Que niña eres-

Con ese comentario Alfred mordió los labios juntos y se mantuvo quieto mientras sus ojos azules no se despegaban de la cara del británico mientras este le curaba la herida. Alfred sonrió, era el mismo pelo rubio, siempre revolcado y los mismos ojos brillantes de color verde, lo único que cambiaba era que era una nación rebelde.

-¿Capitán Kirkland…porque hace esto sin con todo eso me va a matar?- El británico amarro el pedazo de tela alrededor del brazo, y respiro, para Alfred sonó un suspiro de frustración a un suspiro de molestia.

-Te pareces a alguien que conozco…alguien muy importante para mí, y que no te importa- Alfred fijo su mirada nuevamente, esta vez a los labios del británico, no podía aguantar más, y mucho menos después de esa contestación; Alfred sabia a quien se refería Arthur. Se acerco a la cara de Arthur lentamente, y para su sorpresa sus labios encontraron los del británico, que se quedo paralizado. Fue un beso rápido porque Alfred recordó que este Arthur aun no lo conoce. Lo único que hizo fue fijar su mirada al piso.

-Capitán, lo buscan- Alfred volteo a ver Arthur levantarse del suelo y aclarar su garganta, también se escucharon unos pasos bajar las escaleras, están vez eran ligeros, no ejercían ninguna fuerza al piso. Cuando los pasos cesaron una silueta se formo, lo primero que se vieron fueron unas botas blancas. Alfred abrió los ojos sorprendido a ver la persona que salía de las sombras y por fin se detuvo al frente de Arthur. Alfred no podía creer lo que veía. Si había oído, eso fue en algunas juntas, que varios países fueron piratas pero, nunca se imagino que él fuera uno, no lo creía capaz.

-¿Cómo están tus amigos?- dijo en un tono aburrido para luego bostezar y fijar sus ojos en Alfred para levantar una ceja intrigado. Alfred ahora tenía su boca media abierta

-¿Qué quieres, que haces, y porque estas en mi barco?- Arthur pregunto furioso pero, fue ignorado por el otro que se había agachado frente a Alfred y no despegaba sus ojos de él. Alfred no pudo evitar que sus mejillas se tornaran rojas, ni tampoco que su mirada se perdiera en los ojos de él, era difícil de definir que él pensaba porque sus ojos siempre mantenían esa expresión de misterio.

-¿Qué haces aquí…- Alfred se cayó la boca antes de decir el nombre del joven que seguía mirándolo sin parar. Debe ponerse en mente que ninguno de ellos aun lo conocen y seguramente sus tripulaciones crean que solo son capitanes y nada más, y si revela que son naciones podría meterse en tremendo problema, hasta podía morir. Pero, quizás el sea más sociable que Arthur, eso tendrá que esperar.


Bueno, hasta aquí el capitulo, espero que les haya gustado, a mi me fascino escribirlo, sobretodo el final. Díganme como quedo. Review. Y sin averiguan quien es la persona, me estarán leyendo la mente.