Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Tite Kubo.
Bueno, veo que siguen siendo pocos los review, pero bueno, no pienso detenerme asi que les traigo el capitulo 3 de esta historia. Estaba inspirada desde que publique el 2, asi que no quise hacerlos esperar hasta el jueves y como no estare en casa, mejor comienzo a escribir el siguiente mientras leen este jejejeje.
Esta vez conocerán el lado de Ichigo hasta la pelea con Ginjo, no quiero hacerlo tan tedioso asi que no pondré tantos detalles de la batalla, pero si no han leido el manga o visto el anime, sorry por los spoilers w
Así que por fis, dejen sus review y harán a esta veterana muy feliz :P
Todo parecía muy normal a su parecer, como si todo lo que había vivido en el pasado año no hubiera sido más que un sueño; sin embargo, había una que otra cosa en esa habitación que le impedían olvidar por completo todo ese tiempo al lado de aquella chica.
La primera, su closet aún mantenía el colchón y el despertador que ella utilizaba para descansar en ese lugar cuando visitaba el mundo de los humanos. Aquella colcha floreada aún mantenía su aroma, así que había decidido no retirarlos y mucho menos tocar el despertador de Chappy que había llevado semanas antes de que todo acabara.
En segunda, una caja de pequeñas dimensiones pero poco habitual en su habitación. En ella guardaba todos los dibujos que la chica había hecho y que admiraba con detenimiento por lo menos una vez a la semana para sentir que ella estaba con él. Estos no eran del todo de su agrado ya que, como él decía, ella tenía un gusto poco peculiar por el arte.
Pero claro, él jamás podría deshacerse de esas cosas después de aquella noche en la que declaro que sentía algo por ella, y ahí, sentado a la orilla de la cama recordó aquella noche como si de ayer se tratara.
-¿Eh? ¿Otra vez pensando en ella Ichigo?- Pero claro, le había dejado algo más para recordarla, esa alma modificada con fuerza bruta encerrada dentro de ese horrendo peluche de felpa que solo parecía existir para fastidiarle la existencia –Eso no es bueno para tu salud ¿sabes? La vida sigue ahí, fuera de estas cuatro paredes…
-No creo que puedas entenderlo Kon- Respondió el joven con la mirada perdida en las puertas de su closet, como si ella fuera a salir de ahí con una sonrisa y en sus manos, ese desdichado celular notificando del avistamiento de un nuevo hollow. Sonrió para sí mismo, a sabiendas de que eso jamás sucedería –Ahora solo soy un simple humano sin ninguna oportunidad de sobrevivir a este mundo lleno de Hollows, ahora Ishida, Inoue y Chad son quienes se encargan de acabar con ellos en mi lugar, yo solo puedo quedarme aquí sentado, esperando a que un milagro suceda y yo recupere mis poderes
El peluche solo le miró con tristeza, era cierto que jamás lo comprendería, pero hasta cierto punto, el mismo Kon sabía que aún tenía esperanza. Sin insistir, Kon bajo de la cama dejando al joven en su propia habitación.
-¡La cena está servida!- Esa era su hermana, Yuzu. Últimamente todos intentaban reanimarle, pero lo cierto era que nada podía hacerle ser como antes, no después de haberla conocido -¡Ichi¡
-¡Ya voy!
Respondió, no quería que ella siguiera gritando, odiaba admitir que no sentía hambre en los últimos días, pero si comía, era solo para que su hermana no se sintiera mal –Rayos, con las pocas ganas que tengo de ver la cara de mi padre y las discusiones entre Karin y él…
A regañadientes salió de su habitación y bajo las escaleras, en la mesa solo estaban sus dos hermanas esperándolo a él. Se acercó con curiosidad y sin perder concentración, esperaba un golpe sorpresa por parte de su padre como siempre lo había hecho; nada le golpeo.
-¿Dónde está papa? Él nunca se pierde la cena
-Dijo que tenía cosas que hacer, que no nos preocupáramos por él y que si necesitábamos algo estabas tú para ayudarnos- Fue la respuesta que le dio Karin, tomó el plato de arroz que Yuzu le ofreció y se lo dio a su hermano –Debo admitir que tal vez no sepamos cómo te sientes por haber perdido esos poderes tuyos, pero me alegra que estés con nosotras aquí Ichigo
La sorpresa no se hizo esperar en el joven, su hermana había comenzado a ingerir sus alimentos y solo miraba a su hermano mayor por el rabillo del ojo. Por otro lado, Yuzu observaba con tristeza a su hermano, quien solo miraba la comida.
-Hermano…- Yuzu era la parte maternal de la familia desde que Masaki había muerto, pero no había cosa más dolorosa para ella que ver a su hermano mayor triste y desolado –Tal vez no sé lo que se sienta ver las almas como tú o Karin lo hacen, pero lo cierto es que ya los has ayudado y ahora, tan solo seamos nosotros nuevamente. Supongo, que estas en el lugar al que perteneces…
Las palabras de Yuzu tenían toda la razón, había protegido tanto a la sociedad de almas como a su propia familia, su hogar; la Ciudad de Karakura podía continuar viviendo tranquilamente gracias a él. Pero, no todo encajaba ya que su vida no estaba completa sin esa chica que lo llevo a tan complejas circunstancias.
-Muchas gracias Yuzu, Karin- En cierta forma estaba feliz de estar con sus hermanas, lo cierto era que ahora tal vez envidiaba un poco a Karin por haber desarrollado el don de ver espíritus y tener que estar lidiando con ellos no le parecía nada grato a su pequeña hermana –Tal vez en unos cuantos años más tus habilidades también se desarrollen ahora que papa ha recobrado sus poderes, y tal vez puedas ser mejor Shinigami que Karin algún día…
-¿Qué has dicho? Yo no pienso convertirme en Shinigami nunca, tú y papá están realmente locos, eso de perseguir almas y personas muertas ¿Hollows? ¿En qué demonios piensan? Son unos dementes…
Yuzu sonrió por la discusión entre Karin e Ichigo, esa era la actitud que conocía de ambos. Pero más que nada, parecía estar ilusionada.
-Si se me diera la oportunidad, me gustaría convertirme en una shinigami y acompañar a mi hermano a ese lugar llamado la sociedad de almas- Comentó la pequeña Yuzu sonriendo, Karin e Ichigo dejaron de pelear para observar con asombro a su hermana más pequeña. Yuzu no era como Karin, en lo más mínimo tenían los mismos gustos o preferencias, pero cuando a Yuzu se le metía algo en la cabeza, era difícil sacárselo –Después de todo eres mi hermano mayor, eres mi ejemplo a seguir…
Estaba feliz de escuchar a su hermana dirigirle esas palabras, se puso en pie y colocando su mano sobre la cabeza de Yuzu le alboroto el cabello.
-Gracias Yuzu…
Volvió a su lugar, termino de cenar y volvió a su habitación no sin antes asegurarse de que todo parecía seguro para sus hermanas. Kon estaba en la ventana, parecía estar sorprendido por algo que sucedía afuera pero al no poder verlo, se resignó y se sentó sobre su escritorio a realizar algunos deberes antes de dormir.
Esa noche durmió en paz por primera vez, después de volver de aquella intensa pelea y de haber perdido por completo sus poderes, había sentido miedo; miedo a que su familia fuera amenazada por algún hollow que él no pudiera ver, esta vez no tendría los poderes para defender a su familia, pero estaba olvidando que ahora su padre era quien podía defenderles. Aun así, el sueño no llegaba por ningún motivo.
Sus calificaciones habían bajado considerablemente, mucho más que cuando cumplía sus deberes como Shinigami Sustituto, sin embargo, le era difícil concentrarse sin pensar que sus amigos eran quienes arriesgaban sus vidas día a día para proteger la ciudad. Varias veces había intentado ir a la tienda de Urahara, pero ni siquiera había llegado al lugar cuando ya había tomado otra dirección.
Mes y medio después de haber perdido sus poderes, pareciera que su vida carecía de sentido. Todas las tardes miraba por la ventana el atardecer y sin pensarlo, lo hacía en compañía de Kon.
Los meses continuaron, y con ello también algunas anomalías en su salud. Había días en los que carecía de apetito, otras se moría de hambre y quería comer cualquier cosa que se le atravesase en su camino, algunos alimentos le disgustaban y otros que normalmente detestaba ahora eran de su agrado.
Todos estos cambios le hacían parecer enfermo a veces, pero no se preocupó por ello en lo más mínimo ya que fueron transitorios y solo ocurrieron por unos cuantos meses en tiempos esporádicos.
Sin embargo, poco después de que esos extraños síntomas desaparecieran y de haber recuperado su habitual alimentación pudo sentirse intranquilo. Era un domingo bastante tranquilo, pero su despertar había sido demasiado abrupto, dolor abdominal y asfixia repentina, era como si algo o alguien estuviera en el o quizás, sintiera lo que alguien estaba pasando.
Pero a pesar de sentir ese dolor tan "infernal" como se lo había dado a entender a Kon, regreso a sus actividades diarias y asistir a un día de campo familiar, pero más que eso, se trataba del aniversario luctuoso de su madre.
Recordó entonces aquel día, hace ya un año cuando ella le acompañaba sigilosamente a esa excursión familiar a ese mismo lugar, el sentimiento le invadió estando frente a la tumba de su difunta madre. Pero al igual que esa vez, la lluvia se les presento haciéndoles refugiarse bajo el techo de una cabaña.
Así siguieron pasando los meses, mantenía trabajos a corto plazo, pero mantenía actividades escolares que le hacían volver a la realidad. Intentaba mantenerse ocupado para no recordar a aquella joven que había abandonado y que ahora no sabía cómo se encontraba.
Pero todo cambiaría a partir de ese día, ya que ese sujeto sabía mucho más de lo que el propio Ichigo podría imaginarse. Cuando ese sujeto se le presento como Kugo Ginjo y le ofreció ayuda para recuperar sus poderes de Shinigami.
A pesar de que todo fuera una mentira y después de eso se mostrase como un Shinigami Sustituto que prefirió dejar su puesto y dejar de servir a la sociedad de almas, el propio Ichigo se sentía en deber de proteger a los suyos, y con esto había logrado ya despertar un fullbring con la potencia para poder luchar contra él enemigo, quien en pocos momentos le había robado el poder que el mismo le había hecho despertar.
De rodillas sobre el suelo y con la amenazante lluvia sobre y la desesperación desbordando cada célula de su cuerpo, profirió un grito frente a sus enemigos. Todo se había acumulado dentro de sí mismo en estos últimos diecisiete meses llenos de soledad y angustia.
Pero, aunque dentro de sí mismo estuviera ahogándose en un mar de angustia, atado con cadenas; poco a poco las hacía flaquear y rompiéndolas, se ponía en pie nuevamente, exigiéndole a Ginjo sus poderes robados.
Sin embargo, al haber proferido un grito en pos de la desesperación por recuperar sus poderes algo o alguien le había atravesado el pecho.
Una espada blanca le había atravesado el pecho, su padre y Urahara estaban ahí y, pensando en ellos como el enemigo, les reclamo. Sin embargo, su padre le pidió observar bien a quien sostenía aquella espada de intenso brillo.
Sorprendido al ver quien era, ella se mostraba con una sonrisa en el rostro y esos característicos ojos púrpura. Llevaba el cabello mucho más corto que hace diecisiete meses, una insignia de teniente y los distintivos guantes de la noble familia Kuchiki.
-Rukia… tú…
Pero antes de que la joven pudiera decir algo, la espada que atravesaba su cuerpo le regresó sus poderes. Su zampakuto era diferente, incluso se había agregado una serie de marcas a su cuerpo, pero se sentía lleno de energía.
La batalla no se dio a esperar más, los demás miembros de Xcution habían entrado en acción y con ello, también los capitanes y tenientes ahí presentes. Cuando las luchas finalizaron y Ginjo había caído a manos de Ichigo, algunos miembros de la organización también se retiraron y otros ya habían perecido en sus respectivas batallas.
Cuando todo hubo terminado y los capitanes se retiraran a su lugar de origen, Rukia e Ichigo pudieron hablar tranquilamente sobre estos pasados diecisiete meses de no verse. Entonces, sería ahí cuando la joven le revelaría la verdad...
