RWBY:
Entre Dioses.
Capítulo 3: Juramento de sangre, un nuevo aprendiz para la deidad.
Un nuevo amanecer llega a Remnant, parecería como un día cualquiera. Pero algo era diferente, algo que ni sus habitantes podían notar. No se trataba de las nubes que, en apariencia, eran menos densas que dejaban pasar la luz del sol. Ni de aquel frio, menos gélido que el de ayer y la lluvia ausente. Solo unos, que estaban en la Academia, sabían de qué se trataba; apenas conocerán la punta del iceberg de lo que presenciarían.
En el lobby de Beacon alguien se paseaba de un lado a otro, mientras esperaba la llegada de uno de los elevadores, apretaba sus manos en signo de nerviosismo. La tención de Amber aumenta al oír el timbre del ascensor, ingresa y las puertas se cierran detrás de ella.
Seguía estrujando sus manos de nervios, miraba el indicador de los pisos mientras subía. Hablaba para sí misma en silencio para calmarse.
Amber: Lo hice… si, lo hice. Fue en defensa propia, me querían matar, no tuve opción. Era mi vida la que… ¿Qué estoy diciendo? Aquel testigo ya debe estar con Ozpin, de nada sirve que invente otra versión de los hechos. Estoy segura que es Qrow el que miró todo. Ya no me dijo si estaba aquí… espero… espero que haya llegado, como me lo prometió. Casi lo olvido, no debo mostrarme inquieta.
El timbre suena, avisando que llegó al último piso. Se abren las puertas, las primeras personas en encarar eran Glynda y Ironwood, parados del lado izquierdo; observaban cuando Amber entraba a la oficina. Voltea y se percata de Qrow, quien estaba del lado derecho; mantenía su mirada fija en el suelo, no se atrevía darle la cara a la Doncella por temor. Permaneciendo lo más aplacada posible, cruza mirada con Ozpin; sentado, apoyando su barbilla con ambas manos entrelazadas, mostraba estar muy atento a su arribo.
Al verse rodeada por esas miradas, siente un desagradable hueco en el estómago, al notar que aquel hombre, llamado Magni, no estaba presente. No da a notar su malestar e inicia la conversación, saludando a todos.
Amber: Hola a todos, qué sorpresa verlos reunidos. Es un honor de su parte en darme la bienvenida.
Ironwood: El gusto es nuestro, Doncella Del Otoño. Es un placer verla en Beacon.
Glynda: Ya que todos estamos aquí, Ozpin ¿Comentaste que tenías algo muy importante que decirnos?
Ozpin: De hecho, para ser sincero… falta otro invitado.
Qrow: ¿Llamaste a Winter de última hora?
Ozpin. No, no la llame. Es alguien quien llegó en la madrugada a visitarme.
Glynda: ¿Qué dices?
El timbre del segundo elevador suena, anunciando su llegada. Se abren las puertas y, aquel visitante que faltaba, era Magni. Glynda, Iroonwood y Qrow quedan pasmados al verlo entrar.
Pasmados era poco, estaban deslumbrados, al ver su inusual vestimenta, su estatura, la gran fortaleza de su cuerpo, su rostro y sus ojos azul metálico brillando. Todos quedaron absortos en su mirada, sentían que los taladraba con esos ojos. Un silencio abrumador, dejó en claro, que su presencia era perturbadora. Ozpin se limitaba en observar la reacción de los demás, manteniendo su característica seriedad, pero no decía palabra alguna.
La Doncella rompe ese incomodo silencio y la confusión inunda la oficina.
Amber: Qué gusto verte ¡Creí que no habías venido!
Magni: Te ofrezco una disculpa. Me tomó más tiempo arreglar aquel asunto, llegué en la madrugada y le platiqué lo ocurrido.
Glynda: ¿¡Tú!? ¿¡Qué!? ¿¡Se conocen!? ¿¡Quién eres!? ¡Ozpin! ¿¡Qué está pasando aquí!? ¿¡De dónde es este extraño!?
Qrow: ¡Es él! ¡Éste es individuo del que te conté! ¡No olvides que yo atestigüe todo lo que te conté Ozpin!
Iroowood pone orden e inesperadamente aboga a favor de Magni.
Iroonwood: ¡Tranquilícense! Estoy seguro que Ozpin puede explicarnos. Además, como ustedes, yo también quiero saber quién es este hombre. No creo que venga con malas intenciones, no lo juzguemos sin conocerlo antes. Ahora que todos estamos reunidos, escuchemos lo que nos tienes que decir.
Ozpin: Gracias Iroonwood. Como verán, esta reunión no solamente es para anunciar la llegada de La Doncella Del Otoño, sino de algo que se suscitó, cuando ella venía a Beacon. Nuestro invitado que nos acompaña, previno que Amber hubiese tenido un desagradable destino hace dos días. Un encuentro donde la ayudo de manera indirecta. Qrow, es testigo de lo que presenció, me narró todo. Permítanme contarles lo que pasó y decirles quién es exactamente este ser inusual.
Cuenta el testimonio de Qrow con gran detalle pero omitiendo la brutalidad del cómo fueron asesinados Cinder, Emerald y Mercury. Amber se encontraba consternada, al oír que los cuerpos estaban resguardados en la bóveda, no comprendía porqué Magni decidió no enterrarlos. Quería expresar su inconformismo pero opta por mantenerse en callada, para no empeorar las cosas. La gran revelación cayó como balde de agua fría, cuando devela la identidad del guerrero de Asgard.
Ozpin: Tenemos ante nosotros a un ser de otro mundo, muy distinto a nosotros… Un Dios. Que ha vivido en Remant y ha atestiguado toda su historia a través de los años.
Glynda y Qrow estaban boquiabiertos, lo observaban con cierta incredulidad. Ironwood era lo contrario, andaba fascinado, tentado en pedirle alguna demostración de su poder. Amber se mostraba neutral.
Glynda: Un… Un Dios ¿De otro mundo? ¿Asgard?
Qrow: Magni ¿Un Dios? Creo que tenemos la misma historia de Remnant personificada ante nosotros.
Ozpin: Amber ¿Podrías contarnos cómo fue que se encontraron?
Amber: Hice una parada en un poblado, para descansar. Magni se me acercó, aunque su apariencia era diferente.
Glynda: ¿Estaba disfrazado?
Amber: No, no era un disfraz, era una persona totalmente distinta. Se hizo pasar como un granjero del lugar, de cabello corto, color castaño. Sus ojos eran color aceituna y de complexión delgada.
Magni: Tengo la habilidad de cambiar mi aspecto físico a voluntad. De hecho, puedo hacerme pasar como uno de ustedes.
Ironwood: Asombroso. Podrías infíltrate a donde sea y nadie notaría la diferencia.
Magni: Inclusive, hacerme pasar como un Faunus.
Glynda y Qrow se miran el uno al otro, imaginando semejante escenario donde Magni se hace pasar como Ozpin.
Ozpin: Continua.
Amber: Por un momento llegué a pensar que quería pasarse de listo conmigo, hasta que me llamó por mi nombre; me quedé pasmada. Me dijo que no me alarmara, no venía hacerme daño. Sabía quién era yo en verdad, quería ayudarme. También pensé que se trataba de una broma de mal gusto. Acercó su mano hasta tocar mi frente… me mostró lo que pudo haber sido mi desgracia. Vi… me vi… cómo agonizaba… como esos tres me vencían. Cinder… me arrebataba una parte de mis poderes, Qrow llegaba tarde a auxiliarme, ellos escapaban hasta desaparecer. Yo… estaría en estos momentos paralizada, oculta en esa enorme y fría cripta, sin poder moverme.
Todos se quedaron callados, visualizando el pavoroso escenario. Se escucha un suspiro como signo de disipar esa imagen de Amber atrapada en la bóveda. La audiencia continúa con cierta incertidumbre.
Amber: Quedé muy asustada cuando me mostró esas premoniciones, estaba en el dilema de si huir a otro lugar o aceptar su ayuda. Se presentó ante mí, confesándome su identidad, narrándome su origen y su situación actual. Me resultó sumamente inaudito encontrarme con un ser de otro reino, yo, era la primera en saberlo. Para ese momento me otorgó aquel artefacto, me advirtió de su poder y lo tomé.
Ozpin: Magni ¿Qué era ese artefacto que le diste a Amber para que tuviese semejante poder y fuese capaz de sobrevivir?
Magni: Un amuleto proveniente de mi mundo, El Amuleto Del Helheim.
Ozpin: ¿Qué aspecto tiene? ¿Podrías mostrárnoslos?
Magni: No lo traigo conmigo. Verán, en sí el amuleto es un objeto peligroso, está sellado en mi reino. No solamente sería arriesgado para mí, también para ustedes. El amuleto tiene un gran poder, puede llegar a ser impredecible. Además, tiene vida propia. Todo aquel que lo use se le otorgará de una gran fuerza inimaginable; no importa si es humano, Faunus, Grimm u algún otro ser. Tendrá la invencibilidad de un Semi Dios, pero llega a ser muy contraproducente. El amuleto sacará lo peor del portador, sus deseos más oscuros, sus tendencias asesinas, sus perversiones, evocando al ser retorcido que todos llevamos dentro. No importa que tan puro sea, terminará por corromperlo.
Mientras más tiempo lo use su conciencia será consumida, hasta convertirse en un ser sediento de muerte. En el peor de los casos, el amuleto reclamará su vida.
Glynda: Por todos los… ¡Si semejante objeto es tan peligroso! ¿¡Por qué se lo diste!? ¡Amber pudo haber perdido la razón o muerto!
Amber: Era la única manera, yo lo acepté. No era yo misma en ese momento, apenas puedo acordarme de lo que hice; terminé por matarlos de manera cruel. Esa… esa cosa… te hace sentir indestructible… te alimenta de su poder, llevándote a la demencia. Emergió de mí… un ser despreciable. Comprendan que mi vida estaba en peligro, tal vez ellos no merecían morir de ese modo. Les pido… que no me miren como un monstruo.
Lo más discreto posible, Qrow bebía de su cantil para olvidar esa horrenda imagen que tenía de Amber en su mente.
Ironwood: Si el amuleto consume por completo al portador ¿Cómo es que Amber siguió viva después del encuentro?
Magni: Porque el amuleto se alimentó del sufrimiento y del dolor de esos tres. Al sentirse satisfecho, liberó a Amber y no sintió la necesidad de consumirla.
Ozpin: ¿Tienes algún control sobre el amuleto?
Magni: Si, puedo controlarlo y solamente me escucha a mí.
Ironwood: De acuerdo. Basado en el testimonio de Qrow, la manera que ocurrieron los hechos, considero que Amber es… inocente, fue en defensa propia. A pesar que no estaba consciente del todo, fue una acción indebida.
Magni: Escuchen, estoy dispuesto asumir toda responsabilidad. Tenía que salvarla. Ustedes se preguntarán ¿Por qué no la ayudaste o interferiste en ese momento? Como lo platique ante Ozpin. Todo este tiempo viví, entre ustedes, como un humano, haciendo mi labor que me correspondía. Jamás llegué a revelar mi identidad… hasta ahora.
Nunca me mostré ante nadie, en otros años, porque sabía que su gente no estaba preparada para conocerme. Hasta el día de hoy, no lo están. Por esa razón, le ofrecí a Amber el amuleto, para asegurar su supervivencia. Además, Le advertí de sus efectos; confieso que lo pensé más de dos veces antes de dárselo. Si transgredí alguna ley, ante ustedes, asumiré las consecuencias.
Ozpin, Ironwood, Glynda y Qrow intercambian miradas el uno al otro, decidiendo el veredicto final. Cada uno mueve su cabeza, de manera afirmativa, al tener su propia conclusión.
Ozpin: Magni, apreciamos mucho la ayuda que le brindaste a La Doncella Del Otoño y que hayas hecho posible este importante encuentro con ella. Sin embargo, tus acciones fueron muy arriesgadas y pusiste a Amber en un peligro mayor, al darle el amuleto proveniente de tu mundo. Me atrevo a decir, que aquellos que intentaron asesinarla, son los verdaderos responsables… no eres culpable.
Ironwood: Debido a la complejidad de este caso, serías considerado como el autor intelectual del triple homicidio. Pero, cuando revisé el expediente de cada individuo, junto con Qrow, llegué a la conclusión que… esto fue un intento de asesinato de parte de Cinder, Emerald y Mercury; los considero culpables. Magni, Has sido totalmente honesto con nosotros y confesaste la verdad, eres libre de cualquier cargo.
Glynda: Me intriga todavía el cómo fue que llegaste a Remnant. Quizás, cuando tengas tiempo, me gustaría que compartas tu historia. Creo en tus palabras, actuaste a tiempo y salvaste al alguien que significa mucho para nosotros. No tengo nada en contra tuya.
Magni: Aprecio su confianza y expreso mi agradecimiento delante de ustedes. Me honra saber que me acepten y que me hayan dado la bienvenida.
Amber siente un gran alivio al escuchar el veredicto definitivo. Qrow observaba sin poder expresar palabra alguna, hasta que lo recuerda.
Qrow: Hay algo que me gustaría saber y creo que debes explicarlo. ¿Con qué motivo tomaste los sables de Cinder y las armas de Emerald?
Magni: Cuando un enemigo es vencido en batalla acostumbrábamos en mi tierra natal reclamar sus armas, como muestra de respeto y para honrar su valentía en su lucha. Aunque, en este caso, fue por respeto. Murieron de manera deshonrosa, algo que yo provoqué.
Qrow: Interesante, no los tomaste como trofeo.
Magni: Por cierto Qrow, pude sentir tu presencia todo el tiempo en ese campo, supe que estabas escondido.
Qrow: ¿Sabías que yo estaba ahí?
Magni: Puedo percibir el aura de las personas y de los animales. Tu aura, en particular, ya es inconfundible para mí.
Qrow: Ósea que tienes un sexto sentido.
Magni: Por así decirlo, así es.
Glynda: Perdóneme si interrumpo. Logramos resolver este delicado caso, pero ¿Los cadáveres se van a quedar en la bóveda?
Iroonwood: Ahora que lo mencionas Glynda, aún falta un requisito para concluir con este asunto. Como parte del protocolo, Amber y Magni deben identificar los cuerpos, para confirmar su identidad y cerrar el caso de forma definitiva.
Ozpin: Entonces vayamos a la bóveda. Irowood, Amber acompáñenme. Qrow y Glynda irán con Magni en el otro ascensor. Una vez ahí, les daré a conocer mi propuesta, para seguir manteniendo en bajo perfil a Magni. Después, darles sepultura a esos atrevidos, como es debido.
Dicho esto, se levanta de su silla para dirigirse al elevador, junto con Ironwood y Amber. Glynda y Qrow caminaban por delante acompañado a Magni. Cuando todos estaban en sus respectivos ascensores, las puertas se cierran al mismo tiempo y comenzaron el descenso hacia la cámara secreta.
Mientras bajaban, Qrow se mantenía de brazos cruzados, con su mirada fija en el piso. Glynda, teniendo sus manos entrelazadas, a la altura de su cintura, echaba vistazos rápidos a Magni; percibía algo en él, algo que no le inspiraba confianza, no podía deducir exactamente qué era. Entre tanto, el enigmático Dios mantenía su mirada de frente, esperando pacientemente a que llegarán a las profundidades secretas de Beacon.
En la desolada bóveda, las puertas de ambos elevadores se abren y emergen los seis visitantes; el eco de sus pasos inundaba el recinto. Amber, atónita y con un escalofrío recorriendo su cuerpo, miraba el gran tamaño de la bóveda. Imaginando estar ahí en esos instantes le resultó desagradable.
Su caminata prosiguió hasta llegar al final de lugar. Tenían ante sus ojos una zona de aislamiento de color blanco, su tamaño es de ocho por ocho. Un sistema de congelación, conectado en parte trasera, por medio de dos orugas extensibles que administraban el gélido ambiente para preservar los cuerpos. En el frente de la carpa un cierre para abrirla, de abajo hacia arriba.
Ironwood: Qrow ¿Podrías ayudarme?
Qrow: Hagamos esto rápido, es una congeladora ahí adentro.
Entre los dos, abren la carpa e ingresan para extraer los cuerpos; estaban sobre camillas con ruedas y envueltos en bolsas de color blanco con cierres, de aspecto transparente. Apenas se podía apreciar sus siluetas en el interior. Los demás se aproximaron, para mirar de cerca. Ozpin hace una seña a Ironwood, inclinado un poco la cabeza, para que comenzara a abrirlas.
Al exhibir los cuerpos, Glynda se cubre su boca, en señal de desagrado. Qrow hace una mueca de disgusto, Amber se da la media vuelta para no mirarlos, Ozpin y Magni observaban con prudencia. Esa característica palidez, que marca la muerte como su pertenecía, envolvía la piel de Emerald, Mercury y Cinder; tenían puesto una bata desechable.
Ozpin: Sé que no es agradable para ti Amber, solo di que son ellos.
Con cierto arrepentimiento, encara los cuerpos sin vida de sus atacantes.
Amber: Son ellos… no tengo ni una duda. Siento pena todavía por provocarles tal sufrimiento.
Ozpin: Magni, ¿son estos los que trataron de darle muerte a la Doncella Del Otoño?
Magni: Así es, confirmo ante ustedes que reconozco los rostros de estos pobres difuntos.
Glynda: No quisiera entrar en detalles pero… ¿Por qué este joven no tiene piernas?
Magni: Usaba prótesis cibernéticas, las perdió durante el enfrentamiento.
Glynda: ¿Y Emerald? Tiene raspones y… ¿Esa enorme cicatriz en su pecho?
Magni: Restaure su cuerpo, estaba hecha pedazos. Era lo más que podía hacer para que no quedara incompleta.
Glynda: ¿Qué? ¿Tal mal estaba?
Qrow: Con el debido respeto, Cinder fue la más castigada, si la comparan con esos dos.
Ironwood, Glynda y Ozpin miran con atención el cuerpo de Cinder. Estaba muy golpeada, su rostro mostraba diversos moretones, notan que su brazo derecho está roto, raspones y otras heridas. Amber vuelve a darse la media vuelta para no ver su estado.
Glynda: Por todos los… su… ella… recibió una brutal paliza.
Ironwood: Esto da por terminado la identificación de los cuerpos, podríamos cerrar este caso de manera oficial. Pero aún deseo saber algo, si estás dispuesto a decírnoslos Magni.
Magni: Dígame.
Ironwood: Dices que reconstruiste o recompusiste el cuerpo de Emerald. Si eso puedes hacer ¿no te molestaría si nos dieras una demostración de tus habilidades?
Magni: De hecho…
Magni extrae su celular y le toma una fotografía a Cinder, lo demás quedan extrañadísimos por su repentina idea de tomarle una foto. Guarda su celular y ahora saca un frasco ovalado de color verde, algo había en su interior que brillaba con gran intensidad. Una semilla que irradiaba una luz de color jade, todos quedaron absortos de su inusual brillo.
Destapa el frasco, acerca el cuerpo de Cinder y, con su otra mano, la toma de su mandíbula para abrirla. Qrow, Ironwood y Amber quedan muy estupefactos por su acción.
Glynda: ¡Espera! ¿Qué intentas hacer?
Magni: Darles una demostración.
Ozpin: ¿Qué es esa semilla?
Magni: Es la semilla del Yggdrasil, proveniente de mi mundo.
Ozpin mira a Magni con gran seriedad, intentado comprender lo que estaba por hacer.
Ozpin: Dime que no es algo parecido al amuleto que le diste a Amber.
Magni: No, no lo es. Es algo totalmente distinto al amuleto. Descuiden, me hago totalmente responsable de esta demostración.
Sin dar más explicación, Magni logra abrir la boca de Cinder, vierte la semilla en su interior y hace que la trague. Tapa el frasco y lo guarda en el interior de su capa.
Ese brillo inusual de color jade emerge del cuerpo de Cinder. Todos dan varios pasos atrás, atónitos, de lo que estaban presenciando. Ozpin, alarmado, exige una explicación.
Ozpin: ¡Magni! ¿¡Qué es lo que está pasando y qué acabas de hacer!?
Magni: Contemplen una de las maravillas de Asgard.
El brillo se intensificó iluminando casi toda la bóveda hasta llegar ser cegador.
En algún lugar donde reside lo que no se puede conocer, predominaba una oscuridad infinita, un silencio que lo gobernaba todo y a la vez nada. Algo presenciaba y vivía en esa horrorosa inmensidad. Diversos destellos de luz se fueron acumulando en el centro, formando una espiral, de aquella negrura y moldearon una esfera luminosa incandescente. Una vez completada, la esfera estalla con gran fuerza abriendo un vórtice, arrastrando ese algo a su interior.
Aquello viajaba en el vórtice a una velocidad inimaginable, parecía no tener fin su travesía. Hubo otra explosión luminosa y ahora estaba surcando los linderos de lo que parecía un desierto. De aspecto extraño, su arena y el cielo eran de color ámbar, al igual que las nubes, y su altura era como el techo de una habitación no muy alta.
Continuaba su viaje por aquel desolado desierto y otra explosión luminosa lo transportó a otro sitio. Ahora estaba en otro mundo, los valles, sus montañas y bosques cubiertos por la nieve; el eterno invierno presidia ese lugar.
Otra sorpresiva explosión luminosa lo llevó a tener de frente a un ser descomunal. Un árbol, al igual que sus ramas, se extendía por todo ese universo donde residía. Hubo un canto melódico, parecido como el de una ballena azul, al ver al inesperado invitado.
Al observar cuidadosamente al visitante, hace que salga disparado directamente a las estrellas por una fuerza inexplicable, navegando por todo ese camino celeste. Su trayecto fue igual de fugaz como la primera vez.
Aquello llega a un mundo astral muy familiar, igual de familiar como su inseparable amiga la luna, con sus fragmentos esparcidos a su lado. Finalmente, desciende atravesando aquella puntiaguda edificación, traspasando las profundidades de la tierra y llega a su cascarón que alguna vez habitó.
Cinder abre sus ojos, sintiendo una sensación horrorosa, que la hace que se incorpore e inhale aire de forma urgente. Seguía devorando bocanadas de aire hasta lograr normalizar su respiración.
Ya más calmada, se mira a sí misma y queda confundida; nota que tenía puesto la bata desechable, estar sentada en una camilla con ruedas y percatarse que el lugar donde se encontraba estaba oscuro.
Vuelve a examinarse con detenimiento, mira sus manos, sus brazos, su cuerpo, toca su rostro; no encontró indicios de aquellas heridas que la marcaron de ese sufrimiento demoniaco.
Su confusión fue enorme al no saber ni recordar nada.
Cinder: ¿Dónde estoy? ¿Cómo me llamo? ¿Qué pasa? ¡Uuuuuggggghhhhhh!
Un terrible impulso eléctrico recorre por toda su espina dorsal hasta su cerebro, toma su cabeza con ambas manos al sentir ese doloroso choque, hasta cierra sus ojos al no soportarlo. Como si una fuerza impersonal estuviese en su mente, sus memorias regresaban como un gran maremoto de imágenes y sonidos; pasado y presente siendo puestas de regreso a su conciencia.
Los segundos transcurrieron, deja de sentir esa descarga de recuerdos y abre los ojos. Esa mirada despiadada resurge y retira sus manos de su cabeza, miraba extrañada su incómoda vestimenta.
La confusión se disipó al recodar quién era y en saber el propósito que la mantenía en su plan de conquista. Hizo memoria para determinar el último suceso y conocer cómo fue que llegó ahí.
El disgusto y el temor la apresaron cuando recuerda, claramente, como la Doncella Del Otoño aniquiló despiadadamente a Emerald y a Mercury, al momento de enfrentarla. Más agrio se volvió al evocar la salvaje paliza que recibo, cuando le romper su brazo y cuando le rompe el cuello; la risa perversa de Amber retumbaba en sus oídos con claridad, como si aún siguiera viviendo la pesadilla.
Revisa su brazo derecho y se sorprende al ver que lo podía mover sin problemas; toca su cuello y lo mueve, no comprendía cómo estaba en buen estado.
Su atención se enfoca en la bóveda, echaba miradas buscando indicios de presencia alguna pero nada.
Cinder: ¡Hey…! ¿¡Hay Alguien!? ¿¡Qué es este lugar!?
Escucha pisadas, varias personas se aproximaban y Cinder cubre su cuerpo con la bolsa de plástico para no sentirse desprotegida.
Cinder: ¿¡Quién anda ahí!?
De la penumbra emerge Qrow, Ironwood y Glynda; mostrando unos rostros muy perturbados al mirar a Cinder con vida de nuevo.
Glynda: Eso… eso es inconcebible, no… no hay manera, no debería.
Ironwood: No puede ser ¿Qué clase tecnología es esta para lograr lo impensable?
Qrow: Díganme que en verdad estoy ebrio, es la única manera de explicar lo que estoy viendo.
Ozpin es el último en aparecer, manteniendo una postura de severidad. Cinder se sentía acorralada, se mostraba agresiva y comenzó a exigir respuestas.
Cinder: ¿¡Dónde demonios estoy!? ¿¡Quiénes son ustedes!?
Manteniendo precaución, Ozpin se aproxima y comienza entablar conversación.
Ozpin: Te encuentras en la Academia Beacon, en un lugar secreto.
Cinder: ¡En Beacon! ¿¡Cómo llegué aquí!? ¿¡Quién eres tú!?
Ozpin: Soy el director. Vas encontrar muy difícil en aceptar esto pero… estabas muerta hace dos días.
Cinder: No… ¡No te creo! ¡Mientes!
Una actitud de negación cerró su visión de la realidad, al punto de no querer escuchar las palabras de Ozpin. Se escucha los pasos de otra persona aproximándose a la agrupación, era Amber. Ella y Cinder intercambian miradas desafiantes, denotando rivalidad. Cinder comienza a cuestionarla belicosamente acusándola de que todo era farsa.
Cinder: ¡TU! ¡Déjate de tonterías y para este engaño! ¡No pienso permitir que me sigas humillando!
Amber: Cinder… Esto no es un engaño. Si quieres explicaciones tendrás que hablar con él.
Levanta su brazo señalando hacia el fondo. Cinder siente un escalofrió incontrolable al sentir la presencia de alguien a sus espaldas. Voltea a mirar a su lado izquierdo, quedando petrificada al mirar esos ojos azules brillantes y al corpulento hombre. Magni se acerca a ella y la veía de abajo hacia arriba, como evaluando su persona.
Cinder percibía que su mirada la atravesaba, como si pudiera ver algo que ella no podía notar a simple vista. No era capaz de pronunciar palabra alguna, experimentaba una opresión en su plexo solar debido a una fuerza impersonal. Al momento que Magni aleja su mirada ella siente que es liberada de esa fuerza, dejándola poder hablar. Seguía impresionada por su aspecto físico y su vestimenta.
Cinder: Quien… ¿Quién eres?
Magni: Soy el responsable de lo que está ocurriendo y estás aquí por mí.
Cinder: No comprendo ¿Qué se supone que eres?
Magni: Vengo de un lejano reino llamado Asgard que se extinguió tras un cataclismo, soy el único sobreviviente. He permanecido en Remnant desde que su civilización nació. Permíteme presentarme, me llamo Magni hijo del Rey del Trueno. Soy un Dios, fui yo quien te trajo de vuelta a la vida.
Desconcertada por la revelación, Cinder se pone de pie y observa Magni de manera escéptica; en su mente seguía negando la situación que estaba viviendo.
Cinder: No… ¡Eso no posible! ¡No hay manera que seas capaz hacer semejante cosa absurda! ¡Basta de bromas!
Magni: Es lamentable que no desees aceptar la realidad. Entonces, explica ¿por qué ellos están ahí?
Magni le indica con su dedo índice, a poca distancia, dos camillas donde reposaban dos cuerpos. Cinder se pasmó al reconocer quienes eran, al mirar el color de sus cabellos; Mercury y Emerald estaban medio descubiertos.
Encara de nuevo a Magni, shockeada, Cinder no admitía aún la escena.
Cinder: Ellos… Ellos… fueron… no.
Magni: No estás convencida ¿Verdad? Observa… Ese eres tú cuando eras un cadáver magullado.
Extrajo su celular y le muestra a Cinder la foto de su deplorable condición, cuando estaba muerta. Al mirarse, Cinder se puso pálida y comenzó sentir terribles nauseas al verse en esa foto. Cae arrodillada y vomita de la impresión.
Glynda cubre su rostro al sentir vergüenza ajena, Qrow movía su cabeza negativamente y sentía repugnancia, Ironwood suspiraba de resignación y Ozpin se mantenía en rectitud pero con sus ojos cerrados. Amber sentía lastima por Cinder, nunca imaginó verla en ese estado.
Magni se limitaba en observarla con seriedad, esperando a que se recuperara. Tras unos minutos, Cinder se incorpora lentamente, limpiaba su boca con su ante brazo y enfrenta a la deidad, se mostraba muy enfadada.
Cinder: Explícame… ¿¡Eres acaso aquel que ayudó a la Doncella Del Otoño!? ¿¡Tú fuiste el que la advirtió de mí!?
Magni: Estás en lo correcto, fui yo quien le advertí de ti. Admito que no esperaba que Amber los asesinara con tal brutalidad pero mi prioridad era salvarla. Mi idea era apresarte junto con Mercury y Emerald. Con tan solo ver la clase de persona que eres, me doy cuenta que no valías la pena para haber cobrado alguna recompensa.
Cinder: ¡Eres un entrometido! ¡Lamentaras tus palabras y en haberte cruzado conmigo! ¡Empezaré con ustedes!
Ozpin, Ironwood, Glynda, Qrow y Amber se prepararon de inmediato para defenderse del ataque de Cinder, con intención de invocar la lluvia de estalactitas de piedra. Magni se mantuvo mirando sin preocuparse; no ocurría nada. Cinder estaba consternada, no lograba evocar ese ataque; hace otro esfuerzo pero nada sucedía. Los demás la miraron extrañados al no percibir tal agresión.
Desesperada, Cinder se miraba, la confusión y su enfado se acrecentó.
Cinder: ¿¡Qué pasa!? ¿¡Por qué!? ¿Qué me hicieron? ¿¡QUÉ ME HCIERON!?
Magni: Hay algo que olvidé mencionarte. Para traerte de vuelta a la vida hice un trato especial con el Yggdrasil. Normalmente, el Yggdrasil no concede una segunda oportunidad a personas como tú, pero lo hizo a cambio de algo. Tus poderes y tu gran fuerza ahora le pertenecen al árbol sagrado; tu afinidad con el polvo es totalmente nula. En pocas palabras, eres una simple humana, no podrás hacerle daño a nadie.
Ozpin y su agrupación quedaron deslumbrados por la declaración de la deidad. Cinder, en cambio, estaba estática, sin decir nada.
Un gran estremecimiento brota en todo el cuerpo de Cinder, cerró sus puños con gran fuerza y su respiración se volvió acelerada. Era una rabia que emergía de manera incontrolable. Ironwood se percata de ello; se disponía a intervenir, desenfundando su arma. Ozpin lo frena levantado su brazo y Magni alza su mano al grupo, en señal de no acercarse.
Sin pizca de razonamiento e incontrolable, Cinder se abalanza contra Magni para atacarlo.
Cinder: ¡Devuelveme! ¡DEVUELVEME LO QUE ME PERTENCE MALDITO!
Cegada por la ira, Cinder golpea a Magni con sus puños y daba alaridos de cólera; la deidad no mostraba dolencia alguna, no se movía ni un centímetro.
Ozpin y sus colegas quedaron pasmados ante la violenta escena. Amber se percata que el aura de Magni comenzaba emerger pero percibía algo que la incomodó.
Amber: Cinder debe parar, está impacientándose Magni.
Qrow: Pero nos indicó que no interfiriéramos.
Amber: Tengo un mal presentimiento.
Glynda se pone nerviosa ante el comentario de Amber. Ironwood y Ozpin se mantenían al margen. Cinder seguía con su ráfaga de golpes y reclamaba a todo pulmón.
Cinder: ¡DESGRACIADO! ¡HARE QUE PAGUES TU OSADÍA! ¡NO TE LIBRARAS DE MÍ!
Magni: ¡Ya es suficiente Cinder! ¡Escucha lo que te tengo que decir!
Cinder: ¡NO SERE LA BURLA DE NADIE! ¡TODOS ME LA PAGARAN!
Magni: ¡Dije basta Cinder! ¡Escúchame!
Cinder: ¿¡CON QUÉ FINALIDAD ME TIENES AQUÍ!? ¿¡ACASO QUIERES USARME A TU ANTOJO!?
Las últimas palabras fueron un insulto para Magni, su aura emerge como un poderoso estallido y la onda expansiva tira a Cinder al piso. Los cimientos de la bóveda comenzaron a retumbar, una energía amenazante se cernía por todo el lugar y un poder inimaginable hizo retroceder de terror a Ozpin y a los demás.
Ozpin: ¿¡Qué es esta aura!? Jamás… ¡Nunca había sentido un poder tan descomunal!
Ironwood: Este... ¿¡Este es el poder de un Dios!?
Qrow: …
Glynda: ¿¡Cómo puede existir alguien con semejante energía!? ¡Nos va a pulverizar!
Amber: Me… ¡Me siento insignificante ante el!
La furia de Magni era como una explosión cósmica, su voz sonaba atronadora y espelúznate al dirigirse ante Cinder con violenta autoridad.
Magni: ¡Insolente! ¡CÓMO TE ATREVES A LEVANTARLE LA MANO A UN DIOS! ¡OSAS INSULTARME DE ESE MODO TRAS DARTE UNA SEGUNDA OPOTUNIDAD! ¡NI SIQUIERA MERECES SER LLAMADA HUMANA! ¡ERES UN SER INSIGNIFICANTE! ¡CORREGIRÉ ESTE ERROR QUE ACABO DE COMETER DE UNA VEZ POR TODAS!
De la nada, aparece una enorme espada de doble filo en la mano de Magni. Cinder estaba completamente petrificada del horror. La colérica deidad se aproxima ante la indefensa de Cinder, alza su espada para propinarle un mortal golpe y partirla a la mitad.
Magni: ¡VOLVERAS AL OLVIDO! ¡DONDE DEBES PERTENCER!
Ozpin se dota de valor y se interpone entre ambos, usa todo su poder para crear una barrera protectora para Cinder e intenta hacer entrar en razón a Magni.
Ozpin: ¡MAGNI DETENTE! ¡NO PERMITIRÉ UN ACTO DE BARBARIE EN MI INSTITUTO, NI MUCHO MENOS ENFRENTE DE MIS COLEGAS!
Magni: ¡Ya te dije que me haría responsable de esto! ¡Es lo que estoy haciendo! ¡APARTATE! ¡OLVIDAS QUE ELLA QUIZO MATAR AMBER!
Magni: ¡Lo entiendo Magni! ¡Ella es culpable, eso nos consta! ¡PERO, POR FAVOR! ¡NO DERRAMES SANGRE EN BEACON POR SUS IMPRUDENTES PALABRAS! ¡Estoy a dos semanas de comenzar cursos! ¡TE LO PROHIBO!
Magni: ¡YA ES TARDE PARA ELLA! ¡NO PIENSO CAMBIAR DE OPINIÓN! ¡Ahora! ¡HAZTE UN LADO!
Glynda: ¡OZPIN!
Qrow: ¡VA MATAR A AMBOS!
Decidido a destrozar a Cinder y a Ozpin de una sola tajada, Magni alza con ambas manos su enorme espada para darles muerte.
De súbito, otra presencia aparece en el recinto, más poderosa que de la misma deidad. Un ensordecedor canto de ballena se deja oír por todo el lugar, sonaba como un reclamo. Magni se detiene en seco al saber de qué se trataba, su aura y su furia desaparecen de golpe, baja su espada y queda asombrado por la inesperada aparición de ese ente.
Ironwood, Qrow, Glynda y Amber estaban sumamente confundidos, el canto de ballena seguía resonando.
Glynda: ¿¡Y ahora qué sucede!? ¿¡Qué es esa otra presencia!?
Amber: ¡Es tan poderosa como Magni! ¿¡De dónde proviene!?
Qrow: ¡Ya no entiendo nada! ¡Esto es una locura!
Ironwood: ¡Ozpin!
Ozpin desvanece su barrera protectora, atento a lo que ocurría. Hecha una mirada rápida a Cinder; estaba totalmente abatida debido al terrible estrés, su mirada estaba fija al piso.
La atención de Ozpin regresa a Magni, se percata que estaba hablando en otro idioma. Escucha atentamente lo que decía pero no logra comprender nada.
Magni: Kan ikke være din Yggdrasil er du?
Aquel ente le responde a Magni, ahora su canto sonaba muy melódico y ya no era ensordecedor. Los demás se aproximan con Ozpin.
Ironwood: ¿Te encuentras bien?
Ozpin: Sea lo que sea, detuvo a Magni.
Glynda: Se está comunicando con él pero ¿Qué están diciendo?
Qrow: Amber ¿sabes quién o qué es?
Amber: Sospecho que se trata de aquello que nos mencionó Magni, cuando revivió a Cinder.
Glynda: ¿La semilla?
Amber: El Yggdrasil, dijo que era un árbol sagrado.
Seguían muy atentos a aquella conversación sobrenatural, a pesar de no entender que se decían.
Magni: Yggdrasil, en unnskyldning. Du vet at hun ikke vil endre seg, er det uvillige til å forlate sine ambisjoner å være.
El árbol sagrado seguía con su canto melódico, hablando con Magni.
Magni: Du har rett, jeg glemte. Jeg spurte deg, og jeg fortalte deg hvorfor.
El canto armonioso continuaba.
Magni: Jeg vil. I tillegg vil det være bortkastet, en mangel på respekt for deg. Avtalen skal stå.
La poderosa presencia del Yggdrasil desaparece por completo, dando por terminada la charla. Ozpin y compañía estaban intrigados, querían saber el trasfondo del repentino encuentro. Magni no dice palabra alguna y se aproxima a Cinder, quien seguía en el suelo muy atemorizada.
Con preocupación, Ozpin trata de frenar a Magni; todavía tenía empuñado su gran espada. Los demás se pasmaron al mirar que era inevitable, por segunda vez, darle muerte a Cinder.
Ozpin: ¡Magni! ¡Noo!
Con gran fuerza y sorpresivamente, Magni clava su espada en el suelo, dejando una gran grita. Se apoya en ella y se inca para hablar con ella cara a cara. Cinder temblaba de miedo pero se mantenía atenta a las palabras de la deidad.
Magni: Presta mucha atención Cinder porque dependerá de ti si deseas aún vivir. Lo voy a decir una sola vez, se honesta conmigo y quizás te deje libre.
Cinder: ¿¡Para qué!? ¡No tengo a donde ir! ¡Ya no poseo ningún propósito para seguir viviendo! ¡Me arrebataste todo! ¡Ahora estoy en la miseria!
Magni: ¿No deseabas ser fuerte y poderosa? Tú misma lo dijiste ¿O lo olvidaste?
La atención de Cinder se hizo mayor al recodar aquellas palabras que ella dijo.
Magni: Te propongo lo siguiente. No hago esto desde hace mucho pero esta es mi oferta. ¿De verdad quieres ser fuerte y poderosa como te lo proponías? Te ofrezco una alternativa… vuélvete mi aprendiz, te enseñare todo lo que sé del combate.
Atestiguando la descabellada propuesta, Ozpin y el resto estaban boquiabiertos. Glynda daba a notar su disgusto, no estaba de acuerdo y quería protestar. Ozpin se percata y alza su brazo para que no se entrometiera.
Magni: Estarás bajo mi tutela, no pasaras por hambre, tendrás donde vivir y personalmente te entrenaré. ¿Qué dices? Tómalo o déjalo… espero tu respuesta.
Magni se incorpora, se aleja un poco y se apoya sobre su espada con ambas manos, aguardado la respuesta de Cinder. Ozpin y sus compañeros seguían atentos a lo que presenciaban.
Cinder se levanta, observa al grupo y luego a Magni, decidiendo que escoger. Al sentirse acorralada y mostrando enfado, se acerca ante la deidad. Se corridilla y exclama su petición.
Cinder: ¡Por favor! ¡Deseo ser tu aprendiz! ¡Te lo pido! ¡Enséñame, quiero ser fuerte!
Al escucharla, Magni se acuclilla, apoyándose con su espada y le dice una última condición.
Magni: Bien. Ahora dame una razón. Una buena razón por la cual deseas ser mi aprendiz, dime tu motivo.
Cinder se aproxima al rostro de Magni, mostrando un gran odio ante él; pronuncia su propósito.
Cinder: Deseo ser poderosa… ¡Para matarte!
La agrupación y Ozpin se sorprendieron, pensaron que Magni se enfadaría de nuevo. Fue lo contrario; Magni sonríe ante Cinder, complacido por oír su propósito.
Magni: Es lo que quería escuchar. Por cierto, acabas de hacer un juramento de sangre ante mí.
La confusión se refleja en el rostro de Cinder, no comprendía a que se refería. Magni señala con su dedo índice, apuntando hacia abajo. Una gota de sangre había caído en el suelo. Cinder toca su labio inferior y notó que se había mordido, debido a su enojo.
Magni extrae un pañuelo blanco, tenía un bordado de color jade; era una representación del Yggdrasil en el centro. Acerca el pañuelo a la gota de sangre y ésta la absorbe. Aquella gota comenzaba esparcirse por todo el pañuelo lentamente, Cinder, Ozpin y sus compañeros veían atónitos el inexplicable fenómeno.
Ahora el pañuelo se había tornado completamente rojo, como si lo hubiesen pintado, pero el bordaje conservaba su color jade. Extendido el inusual pañuelo, Magni hace su anuncio.
Magni: Ustedes, son testigos del juramento que acaba de hacer. Cinder, esto sella tu voto como aprendiz. Te lo advierto, no solamente hiciste tu juramento ante mí, también al Yggdrasil. El árbol sagrado te ha concedido una segunda oportunidad. Pero esta nueva vida que tienes… es prestada. Deberás demostrar que eres digna y ganarte por completo tu nueva vida. Si aún estás con tus oscuras intenciones, ambiciones, o intentas huir u hacer algo en contra de este reino… El Yggdrasil te hará pagar. No solamente dejarás este mundo; el mayor castigo será ser olvidada, como si nunca hubieras existido. Ni yo recordaré que estuviste aquí.
Ozpin y sus amigos quedaron abrumados por la desconcertante cláusula del juramento y su precio pagar. Cinder no musitaba palabra alguna, el trato que hizo con la deidad fue contundente. Magni guarda el pañuelo en uno de sus bolsillos y su espada desaparece.
Qrow: ¡Espera un momento! Déjame ver si entendí. ¿Estás diciendo que tú te encargaras de Cinder de ahora en adelante?
Magni: Así es, hasta que termine su entrenamiento o falle en su juramento.
Glynda: Pero ¿eso no es esclavitud?
Ozpin: No lo es. Si comprendo bien, Cinder tendrá que vivir bajo ciertas leyes y costumbres de tu mundo ¿O me equivoco?
Magni: En parte pero ella seguirá su vida bajo las leyes de Remnant.
Amber: ¿En verdad no tiene sus poderes?
Magni: Si llegara a intentar lastimar a alguien de algún modo, será castigada sin importar la gravedad.
Ironwood: Hay un pequeño problema.
Qrow: ¿Cuál?
Ironwood: Oficialmente Cinder está muerta, lo dice el registro. Ahora, está viva de nuevo. Técnicamente, en el sistema, ella no existe. ¿Comprenden?
Glynda: No tiene derechos, no es nadie.
Qrow: Wow, Qué ironía.
Amber: Uhm… Tampoco tiene cargos en su contra.
Ozpin: Inesperado, pensemos en algo para solucionarlo.
Tras sentirse ignorada por un buen rato, Cinder aclara su garganta para llamar la atención; todos voltean a mirarla.
Cinder: No… No tengo ropa.
Magni se quita su enorme capa, se acerca a Cinder y le cubre su cuerpo por completo. Ella siente una calidez inusual, una suavidad de aquella piel y su aroma. Hace una mueca de asquedad al percibir un olor desagradable; casi le vuelve las náuseas pero logra contenerse al respirar profundamente.
Magni: Puedes retirarte la bata.
Con una mirada fulminante, plagada de desprecio, Cinder lo encara al oír su inusual petición. Amber interfiere, abogando por Magni; explicando que no se trataba de una mala broma.
Amber: ¡Esperen! ¡Esperen! No mal interpreten lo que está haciendo. Él puede, digo, su capa. Su capa es muy especial, confíen en Magni.
Ozpin: ¿Su capa?
Amber: Solo observen, no hay manera de explicarlo.
Resignada a que le hicieran pasar un momento vergonzoso, Cinder se quita la bata lentamente hasta dejarla caer al piso. Sin siquiera hacer una cuenta regresiva, Magni retira la capa con un movimiento rápido y todos quedan asombrados.
La vestimenta de Cinder consistía en unos botines de color café, con broches de color verde y unos pantalones de mezclilla con un cinturón. Unos guantes de color café, hombreras de cuero con bordes de color amarillo, un chaleco de cuero con los mismos bordes amarillos y botones. Por último, una ombliguera de color verde. Cinder estaba sin palabras al mirarse completamente vestida. Magni vuelve a ponerse su capa.
Ironwood: Me gustaría poder analizar su capa, es asombroso lo que hizo. Quiero comprender más de sus propiedades.
Con seriedad, Glynda se acerca a Magni, se le veía enojada.
Glynda: Eres un desconsiderado. ¿Crees que pasaré por alto la falta de respeto que cometiste hace unos momentos delante de nosotros? En especial a Ozpin.
La deidad baja su mirada en signo de arrepentimiento, expresa sus disculpas hablando con sinceridad.
Magni: En verdad estoy apenado por mi indebida conducta, no era mi intención hacerle daño a Ozpin. Confieso que parte de mi persona tiende a ser violenta. Mi gente solía ser tendenciosa a ese comportamiento en tiempos de guerra, cuando había peleas asiladas o cuando nuestros enemigos nos provocaban.
Es algo que llevo en la sangre, es parte de mi cultura. Sé que no es justificación para lo que hice; espero que me perdonen por lo que hice.
Las palabras honestas de Magni surten efecto y Ozpin se aproxima.
Ozpin: Comprendemos que eres alguien de costumbres diferentes y eso algo que debemos compartir para logra entendernos. Admito que nunca había visto a un ser como tu capaz de despertar semejante poder y una ira titánica inimaginable. Deseamos que un día nos cuentes todo acerca de tu mundo, de tu gente y del conocimiento que llevas como legado. Aceptamos tus disculpas.
Magni: Se los agradezco, será un honor narrarles y compartirles toda mi historia ante ustedes, con gran orgullo.
Qrow: Bueno, supongo que ya todo terminó ¿o me equivoco?
Ozpin: Me gustaría pedirles lo siguiente. Miren, hay que manejar esto con gran discreción. Como lo menciono Magni, somos los únicos que sabemos de su existencia e identidad. No escribiremos ningún reporte acerca de este encuentro, ni de lo que sucedió aquí hoy y ni de la resurrección de Cinder. Esta reunión nunca pasó.
Ironwood: ¿Qué hay del testimonio de Qrow y el reporte con la Doncella?
Ozpin: Se manejará de la siguiente manera. Amber se defendió de sus atacantes y logró vencerlos, nada más.
Ironwood: No hay problema, cambiare los hechos para todo luzca como intento de robo.
Ozpin: Qrow, quiero que tu testimonio quede en absoluto secreto.
Qrow: Pierde cuidado, no diré ni pio. Por algo se inventó el alcohol, para olvidar el pasado.
Ozpin: En cuanto a ti, Cinder… Lo único que puedo hacer por ti es asignarte un lugar donde puedas quedarte. Sera en uno de los dormitorios para los estudiantes, ahí estarás.
Cinder no decía nada, estaba desanimada, debido a que no digería el vertiginoso giro que dio su vida.
Ozpin: Magni, tu aprendiz está muerta en vida y es tu responsabilidad ¿Qué se te ocurre?
Magni: Tengo en mente una nueva historia personal para ella. Si me lo permites Ozpin, debo escribirlo con sumo cuidado para quede acorde a su situación actual. Pero necesito algo de tiempo.
Ozpin: Tienes mi autorización, cuando termines me lo muestras para darle el visto bueno y lo daremos de alta en el registro. Su nombre completo ¿Cómo se llamará?
Magni: Se nombre será Cinder Hill.
Oznpin: Perfecto, te lo encargo. Una cosa más, tu aspecto físico. Llamas mucho la atención. ¿Puedes cambiar tu apariencia? Danos una demostración.
Magni: Con todo gusto. Veamos… ¿Cómo me personificaré ahora? Lo tengo.
Cubre su cabeza con la capucha y todo su cuerpo con la capa. Se da la media vuelta, dándoles la espalda, y se mantiene inmóvil durante unos momentos. Lo demás observaban curiosos al no escuchar ruido o algún efecto visual que indicara que estaba cambiando de aspecto. Lentamente, Magni vuelve a encarar al grupo, descubre su rostro y su cuerpo ante todos.
Ya no tenía barba, su cabello ahora era negro y chino; un poco más corto, a la altura de su cuello. Sus cejas y pestañas también eran de color negro. Las facciones de su rostro lo hacían verse más joven; aproximadamente unos veinticinco a veintisiete años. Su cuerpo mostraba un aspecto más atlético pero aún denotaba tener gran fuerza física. Su vestimenta; mocasines negros, un pantalón de mezclilla, medio roto de las rodillas y una playera roja liza.
Ozpin y sus amigos quedaron maravillados por la transformación. Cinder se limitaba en abrir los ojos de gran asombro. Ironwood es el primero en aprobar su nueva paraciencia.
Ironwood: Increíble… pareces un soldado de Atlas.
Magni: Me acorde de este aspecto cuando miré cierta propaganda hace tiempo.
Glynda: Te faltaron tus ojos ¿No los puedes cambiar?
Magni: De que puedo, puedo.
Cierra por un momento sus ojos, los abre y habían cambiado… Eran de color verde. Glynda se pasma al darse cuenta que eran sus ojos.
Glynda: ¡Hey! ¡Eso… eso…! ¡Son mis ojos! ¡No seas copión! ¡Escoge otro color!
La deidad deja escapar unas risotadas al ver la reacción de Glynda.
Magni: ¿No? Bueno, que tal…
Vuelve a cambiar su color… ahora eran los ojos de Qrow.
Qrow: Estos ojos tienen derecho de autor amigo, no tienes permiso.
Magni: ¿Tampoco? Quizás podríamos aparentar ser ¿Hermanos?
De nuevo cambia sus ojos… eran los de Cinder. Ella le responde con gran enojo, Magni deja pasar por alto su irritación.
Cinder: ¡Te lo prohíbo! ¡No pienso seguir tu juego!
Magni: Supongo que tendré que ir por algo más tradicional.
Hace un último cambo, ahora son negros.
Amber: Por un momento creí que elegirías los míos.
Ozpin: Suficiente. Con esa apariencia no tendrás ningún inconveniente.
Magni: Falta algo, permítanme.
Nota la grieta que había dejado en el piso, cuando clavó su espada. Toma un extremo de su capa y la cubre. Deja pasar unos segundos y retira su capa. La fisura había desaparecido, el suelo había quedado como nuevo.
Se toma la molestia de limpiar el vómito que dejo Cinder, lo barre con su capa y toda el área había quedado impecable.
Glynda: ¡iugh! ¡No seas asqueroso! Yo me iba encargar de eso. Permíteme, déjame limpiar tu capa.
Inspecciona la capa parte por parte, para asearla. No encuentra suciedad alguna y queda atónita.
Glynda: Pero ¿Dónde? ¿Cómo? Es imposible, bebería…
Se acerca y olfatea la capa, para confirmar si olía mal. Glynda no paraba de olerla, Magni se reía al encontrar divertida la situación.
Qrow: Glynda ¿Qué estás haciendo?
Glynda: Huele… huele a… a tierra mojada.
Qrow: ¿Bromeas? Debes de estar…
Olfatea la capa y Qrow tampoco podía detenerse, hasta que describe el aroma percibido.
Qrow: No, te equivocas. Yo huelo a vino.
Glynda: Es porque has estado tomando.
Qrow: No, en serio, a eso huele.
Alguien más estaba olfateando, ambos miran… era Ironwood.
Ironwood: Es el aroma del desayuno de todas las mañanas.
Qrow y Glynda: ¿Qué cosa?
La Doncella se acerca también a oler y da su opinión.
Amber: Hojas secas, el aroma del bosque.
Inesperadamente, Ozpin participa en la catación.
Opzin: Mi café favorito. ¿Podrías explicarnos que es lo que sucede?
Magni: La capa es capaz de mostrar los gustos de las persona, ya sea comida, bebida u aroma predilecto. Si una mala persona la oliera, la capa le mostraría fragancias desagradables.
Todos miran a Cinder con curiosidad, esperando a que se acercara a participar. Ella voltea en otra dirección, al sentir sus miradas, y da un paso hacia atrás, dando entender que no lo hará.
Ozpin: Esto fue agradable e interesante. Para terminar. Sino mal recuerdo, nos mencionaste que actualmente eres Cazador de Grimms. ¿Tienes mucho que iniciaste?
Magni: Apenas comenzaba, realicé tres trabajos. Dos misiones consistieron en limpiar áreas con gran actividad, cercanas a unos poblados y el último fue unas minas. También, despejar la zona.
Amber: ¿Tu solo?
Magni: Son muy fáciles de matar. Comparados con las criaturas que enfrenté en Asgard y de otros reinos son una nada. Pero eso, ya son otras historias que les contaré en su momento.
Ozpin: ¿Dabas a notar tu poder en los combates? Me refiero si alguien los presenciaba.
Magni: No, les decía a mis clientes que se fueran lo más lejos posible y que no se acercaran. Así evitaba que me vieran en acción.
Ironwood: ¿Continúas ejerciendo como cazador?
Magni: Dejé el oficio en el momento que mis ancestros me advirtieron de Amber. Cedí mi lugar a otros cazadores y me di a la tarea de encontrarla para advertirle.
Glynda: ¿Dónde vives actualmente?
Magni: En Vale casi en las afueras, en una casa, número 217. La vendí porque tenía planeado mudarme al centro de la ciudad, para luego anunciarme y ofrecer mis servicios como cazador.
Amber: Ya no fue posible porque me buscabas.
Magni: Para mi valió la pena.
Ozpin: El otro nombre que usas ¿Cuál era?
Magni: Elrick Magnus.
Ozpin: Te pido que lo uses. ¿Te importa si te llamamos Magnus?
Magnus: No tengo ningún inconveniente, puede llamarme como deseen.
Ozpin: De acuerdo. Genial, qué desconsiderados hemos sido. Dejamos los otros dos cuerpos fuera de la zona de conservación.
Ironwood: Que descuido, espero que no se haya acelerado más su descomposición. Hay que regresarlos.
Magnus: Permíteme ayudarte.
Ambos revisan los cuerpos de Mercury y Emerald, seguían bien conservados. Cierran las bolsas y los ingresan al área de asilamiento. Cinder tenía cierto remordimiento al verlos y se sentía culpable; no da a notar su malestar y se limitaba en fijar su mirada en otra dirección.
Ironwood: Hecho. Ahora sí, hemos terminado.
Ozpin: Vayamos al lobby. Qrow, Glynda, acompañen a Magnus de nuevo.
Magnus: Lo olvidaba, la capa.
La deidad se retira la capa, la sacude tres veces y de súbito se transforma en una larga gabardina de cuero negra. Al ponérsela lucia más juvenil.
Amber: Wow, me gusta cómo se te ve.
Magnus: Fue lo primero que se me ocurrió.
Todos emprenden su regreso a los ascensores pero Magnus se detiene. Nota que Cinder seguía inmóvil, mirando la zona de asilamiento, indispuesta a irse.
Magnus: Cinder ¿Te vas a quedar aquí o qué?
Cinder: Ya voy.
Le responde de mala gana y se une al grupo. Ingresan a los elevadores y las puertas se cierran. En el interior de la cabina Qrow y Glynda tenían la mirada fija en Cinder, ella se recarga en la pared de metal y baja su cabeza, fijando la mirada al piso. Magnus también la observaba con seriedad.
Llegan al lobby y Ozpin da sus últimas instrucciones.
Ozpin: Glynda, te alcanzo en mi oficina. Llevaré a Magnus para conozca el campus y vea donde se va a quedar Cinder.
Glynda: Adelantaré los pendientes que se tenga que hacer.
Ozpin: Qrow, puedes retirarte.
Qrow: ¿Te importa si me quedo un poco más? No acostumbro levantarme temprano, ya sabes.
Opzin: Bien, pero solo por hoy.
Ironwood: Regreso a Atlas, yo también tengo deberes. ¿Se quedaran los cuerpos en la bóveda?
Ozpin: Por ahora, luego decidiremos si los sepultamos o los cremamos.
Ironwood: Te veo luego.
Ozpin: Amber ¿Te gustaría inscribirte como alumna para este periodo?
Amber: Encantada, quiero salir de rutina y estudiar más.
Ozpin: En cuanto pueda te llamo y te veo mi oficina, para inscribirte.
Amber: Claro, nos vemos al rato. Iré a mi habitación.
Ozpin: Magnus, Cinder, acompáñenme.
Todos se retiraron a sus respectivos destinos. Ozpin, Magnus y Cinder caminaron por un buen tramo del campus hasta llegar a los dormitorios. Una vez dentro recorrían los pasillos para asignarle su habitación.
Magnus: Es impresionante Beacon, es la primera vez que estoy aquí.
Ozpin: Te sorprenderás más cuando iniciemos actividades, vas a ver mucha gente por todos lados. Ya llegamos, esta será su habitación.
Magnus: Entra Cinder.
Abre la puerta y Cinder ingresa. Una cama para una sola persona, pegada a la pared, a la izquierda, cerca de la entrada. Una cómoda equipada con una lámpara y una silla para sentarse; daba a una ventana. Dos libreros a los costados, el piso estaba alfombrado, un pequeño armario en la pared del lado derecho y, a su lado, la puerta que daba al baño.
Magnus se acerca a Cinder, ella voltea a verlo, sin mostrar empatía.
Magnus: Espero que tengas un buen comportamiento, no intentes hacer algo indebido o le faltes al respeto a este lugar, ni mucho menos a las personas de la academia. El Yggdrasil está al pendiente de ti, hagas lo que hagas me lo dirá. ¿Te quedó claro?
Cinder: ¡Ya entendí! ¡No necesito que me lo repitas! ¡Déjenme sola! ¡Ya tuve suficiente!
Ozpin: Te espero afuera Magnus, tengo que ir a mi oficina para, estoy atrasado con mis actividades.
Magnus: Te alcanzo, dame unos momentos.
Ozpin se marcha, dejándolos solos.
Magnus se acerca a Cinder para susúrrale algo al oído, una advertencia que asegurar su buena conducta.
Magnus: ¿Sabes qué era ese aroma que percibiste cuando te puse mi capa? ¿Lo reconoces? Ese era el olor de la muerte. Eso era una muestra de lo que te espera si fallas en tu juramento, tenlo mucho en cuenta porque esto no es un juego. Si no quieres regresar a esa oscuridad insoldable, es mejor que sigas mis reglas y las reglas de Remnant. Tomate el día porque desde mañana empezaremos con tu entrenamiento, te veo luego.
Magnus se marcha y cierra la puerta de la habitación, Cinder seguía inmóvil tras escuchar el incómodo recordatorio que le hizo.
Tras un momento, su cuerpo vuelve a estremecerse de rabia, cierra sus puños y comienza a lanzar golpes y patadas en el aire de frustración. Gruñía de coraje, se hincó en el piso, cerca de la cama y daba golpes sobre el colchón. Trató de liberarse por completo de aquella furia pero no lo consiguió del todo.
Se detiene, se incorpora y camina hasta estar en el centro de la habitación; tenía su mirada fija en la venta que daba al exterior.
Cinder: Maldita seas ¡Maldita seas! ¡No puedo creer que esto me esté pasando! ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué a mí!? ¡Ese desgraciado lo arruinó todo! ¡Todo lo que tenía planeado ha sido desmoronado! No me importa ¡Ya no me importa la labor que me encomendó Salem! ¡Esto ya es personal! ¡Magnus! ¡Juro que me vengaré de ti! ¡Me vengaré de la Doncella y la hare pagar por la humillación que me hizo pasar! ¡Todos la pagaran! ¡No descansaré hasta darte muerte con mis propias manos! ¡Haré que te arrepientas de haberme traído de vuelta a la vida!
Fin del capítulo tres.
