Disclaimer: Aclaro que la serie de televisión y comics de Gravity Falls no me pertenecen, y que todos los derechos de este mismo pertenecen a su creador Alex Hirsch, y a la compañía Disney. Yo solo hago esta historia ficticia con fines de entretenimiento para el Fandom y lectores.
Personajes: Mabel Pines/Estrella Fugaz, Bill Cipher.
Clasificación: M
N: Aclaro que las calles (son verdaderas, algunas) pero lo que son códigos: de número de celular, casa y números de código postal que escriba en esta historia son ficticias. Así que no lo intenten y se han buenos lectores.
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II
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El sonido de algo quebrarse se hizo presente en aquel castillo en forma de pirámide.
- P-Perdóneme… - Suplico un sujeto desfigurado del rostro de los insistentes golpes que le había propinado uno de los súbditos leales de aquel demonio.
Dentro de una sala oscura con paredes lisas en tono guinda y columnas que formaban un pasillo extenso revestido con una alfombra roja terciopelada. Mostrando un salón elegante; aquel que estuviera presente en esa habitación se daría cuenta que no es un castillo normal. Empezando con el piso de mármol oscuro que reflejaba con diferentes destellos brillantes, como si estuvieran parados sobre el firmamento. A sus alrededores había objetos de sumo valor pero con extraño contenido, que usaba como decoración en los pilares que se encontraban en las esquinas. De frente había unos escalones que alzaban un trono fino hecho de oro y atrás de este había un vitral enorme con la imagen de un ojo de la providencia, en tonos amarillos, anaranjados, rojizos. A los lados del trono se encontraban en una hilera un grupo de criaturas y monstruo de pesadillas, portando un traje elegante, excepto la criatura enorme con apariencia de barra de pan morado.
- Chicos recuérdenme, ¿Por qué estamos haciendo esto? – Pregunto el sujeto que estaba sentado en el trono con cara de aburrimiento escrito en su rostro.
- Es un traidor Señor Bill. – Menciono un demonio de pesadilla y camarada del mismo soberano de esa dimensión. - Y a los traidores se les castiga con la muerte.
- Exacto Kriptos. – Luego se dirigió a lanzar otra pregunta. - ¿Y cuál fue su crimen? ¿Quién me lo recuerda?
- El muy idiota pensó apuñalarlo mientras dormía. – Soltó una risa llena de burla al sujeto desfigurado. – Sin olvidar que se acostó con su mujer.
- Dirás su puta. – Dijo Pacifier al súcubo.
- Ambos están en la razón Pyronica y Pacifier. – Menciono. – Y ahora qué haremos con el miserable insecto. Denme ideas chicos, ya que estoy harto de quemar y mutilar.
- Que tal si prueba con verter ácido sobre su cuerpo. – Sugirió Hectorgon.
- No, eso lo hice con la victima anterior. – Invocando una daga en su mano, para hacerla bailar sobre su dedo índice. - ¿otra sugerencia?
- Lo tengo le aplicamos hielo y sal sobre su piel. – Aplaudió Pyronica. – Pero sería interesante en sus extremidades.
- Suena bien. – Dijo Forma amorfa.
- Muy tardado. – Dijo Bill. – Vamos sé que pueden esforzarse.
- Congelado. – Sugirió Dientes.
- Ahogado. – Dijo Bola 8
- Molido a golpes. – Dijo el monstruo de lava.
- Envenenamiento con cianuro. – Menciono Pyronica.
- Yo digo que lo desangren. – Exigió Pacifier.
- Y si lo acuchillamos. – Pidió Kriptos.
- Ya se lo electrocutamos. – Dijo Hectorgon.
- Empalamiento. – Dijo Bill. – Sugirió Xanthar como siempre, ahora es su turno. – Dando unas palmaditas en el lomo de la bestia.
- Aww. – Todos dijeron desanimados después de que se habían emocionado de matar al humano.
- Pero él no habla, solo hace "Grrr, mmhp y ñhn" – Reprocho Forma amorfa de una manera infantil.
- No te quejes, que tú haces sonidos grotescos mientras comes a tus víctimas. – Dijo Pyronica.- No siempre Xanthar tiene la oportunidad de opinar.
- Tramposo utilizo telepatía. – Dijo Pacifier.
- Yo dije que podría expresarse de cualquier forma comunicativa. – Dijo Bill.
Con su telequinesis hizo levitar el cuerpo del sujeto siendo sujetado por manos que emergieron de las sombras, aferrándose a la carne de su piel.
- Umbraquinesis. – Dijo Kriptos. – Un clásico del mismo Bill.
- ¡Por favor, no lo haga! – Suplico el humano.
- Silencio. – Dijo Bill, chasqueando sus dedos para coser su boca. – Ahora tu castigo.
Otro chasquido de dedos hizo aparecer una estaca de tres metros saliendo de las sombras, en rápido movimiento se clavó dentro de la víctima atravesando del ano y saliendo por su esófago, consiguiéndole inmediatamente la muerte instantánea.
- Amo lo hizo muy rápido ni disfrutamos de su agonía. – Dijo Lava.
- ¿Qué paso con la tortura?
- ¿Amo Bill? – Pregunto Pacifier.
- Necesito verla.
- ¿A quién? – Pregunto Kriptos.
- La chica humana que traje. – Dijo Bill en tono furioso.
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Camino por los pasillos poco iluminado llego a la habitación de aquella mujer; a veces se preguntaba ¿por qué no la había matado desde el primer día que piso su castillo?, como bien saben sus súbditos y camaradas leales, Bill no perdonaba ni mucho menos dejaba vivo por más de una semana a un humano y menos a una dama de compañía.
De un golpe azoto la puerta de roble oscuro irrumpiendo la habitación de la mujer. La observo parada viéndolo con una expresión de terror en sus ojos esmeralda. Su cuerpo temblaba violentamente, retrocedió unos cuantos pasos a la pared cuando lo vio avanzar a su cama.
Bill se sentó en el colchón y paso su pierna para cruzarla, observo que encima de la cama había una maleta pequeña donde estaba empacando sus cosas.
- ¿Tan pronto te vas? – Sonó con una voz fría y profunda. - ¿Cuál era tu nombre mascota?
- S-Soy… Lena. – Su voz temblaba muerta del miedo. – Regreso a mi país… yo cancelo el trato.
- Mmh… ¿cancelar? – Dijo desinteresado el rubio. – Cancelar, cancelar, cancelar… suena una palabra tosca y negativa de tu parte mascota. – Sacando un cigarrillo, lo prendió y dio una calada para después exhalar el humo. – Cuando te traje aquí sonaban muy convencidos los que te vendieron, cuanto fue ¿cuatro millones de Rublos?
- Hice lo que me pediste, te complací y utilizaste mi cuerpo para tus putos juegos dementes. – Dijo la mujer apuntando con un arma al demonio. – Quiero mi libertad maldito hijo de puta.
Bill dio una última inhalación a su cigarrillo para después tirarlo y pisarlo. – Primero aclaremos, no soy un hijo de puta, ya que no tengo madre soy un demonio de sueño. Segundo aquí la hija de puta serias tú.
- Eres un maldito desgraciado devuélveme mi vida. – Disparo varias balas pero ninguna llego a al demonio de sueño, ya que las detuvo con su telequinesis seguido de desintegrarlas con las llamas azules. - ¡Ahh!... – Grito asustada al ver que no tenía más balas. – ¡DÉJAME IR!
En ese momento apareció aquel súcubo rosado enfrente de ellos, con su traje rosa brillante y su melena alborotada, le dedico una mirada fucsia a su jefe.
- ¿Llamo Amo Bill? – Sonando en tono dulce.
- Sí.
- ¿Qué hace ella aquí? – Hablo con una voz colérica, mirando con desprecio al demonio de cabello rosa.
- Ayudar mascotita, solo estamos aquí para aclarar términos. – Dijo Pyronica.
- ¿Que te pedí humana? – Dijo Bill.
- No hice nada esta vez. En serio no hice nada ¡déjenme ir malditos miserables del averno!
- Pyronica.
- A sus órdenes señor. - se acercó de forma amenazante a la mujer, sacando un fuego rosa de sus afiladas garras.
- ¿Q-Qué vas a hacerme? – Retrocediendo lejos de los dos.
- Solo le muestro a mi amo lo sucia que eres zorra. – Tomándola del cuello para alzarla, una luz rosada hicieron aparecer marcas en su cuerpo. – Ve amo Bill, la zorra humana lo hizo con el traidor.
- Interesante. – Dijo el rubio con una expresión de desagrado y llena de asco. - ¿Qué sugieres ante la traición del acuerdo?
- No, no piedad por favor, no diré nada de lo que vi. Por favor piedad señor Bill…. – Pero en ese momento Pyronica introdujo su mano en la cavidad bucal de la mujer y sujeto su lengua, cortando con el filo de sus uñas la carne de esta, terminando de arrancársela e incinerarla dejando a la chica derramar borbotones de sangre y saliva.
- No tienes derecho hablarle por su nombre, insignificante zorra humana. – Aventándola al suelo. – Jefe sugiero que la despellejemos y la expongamos al frío abismo. Como lo hacen en su lugar de origen a las prostitutas como ella.
- Hazlo, no deseo ver una muerte insignificante y que no valga la pena mi presencia. – Levantándose de la cama para terminar chasqueando los dedos e incendiar el dormitorio.
- Acabare rápido. – Menciono Pyronica dando una reverencia antes de que se retirada.
En cuanto Bill se marchó de la habitación, Pyronica se acercó con sus ojos brillantes a la mujer que estaba arrodillada sufriendo de dolor con la boca abierta ensangrentada.
- A ver… que me dijiste cuando llegaste el primer día. – Llevando un dedo a los labios. – Así me dijiste la perra loca de los demonios. - Soltando una risa tenebrosa. – Estabas tan confiada de que mi amo te dejaría andar como si nada hubiera sucedido. – Se acercó a su oído y le susurro. – Grave error aquí no se rompe el contrato, aquí se paga con sangre zorra humana.
Materializo en su mano una cuchilla con el filo liso tome su brazo tirándola hacia arriba y pase la cuchilla comenzando a cortar la piel su brazo. La mujer le daba golpes en los costados pero nada le hacía a la súcubo. La piel cortada en una tira unida como un colgajo, la tomo entre sus uñas y comenzó a tirar hacia abajo como simple cuero, separándola de su carne. Veía a la mujer retorcerse de dolor y con lágrimas en los ojos y los fluidos de su nariz escapando por un lado de su rostro, dando una expresión poco agradable a la vista de un hombre.
- Eres realmente fea. – Se burló la súcubo. – Descuida acabare bien, incluso me haré un hermoso abrigo con tu piel.
Siguió cortando la piel de su otro brazo hundiendo el filo de la cuchilla en su prístina piel levemente rosada clara, la sangre comenzó a aparecer por la herida abierta, la mujer comenzaba a patalear fuertemente moviéndose a los lados. Pyronica sonrío y arrastro la punto abriendo más la piel hasta el antebrazo, hundió sus uñas y levanto la piel tomándola para ir arrancando hacia abajo tirando con fuerza. Destrozo el vestido negro y enterró el cuchillo en su abdomen cortando las dos capas de piel, para después tirar fuera de su carne revelando los músculos del cuerpo. Fue despellejándola de los muslos y piernas tirando de la piel y depositándola a un lado. Continuo por el torso y espalda hasta sin dejarle piel, cuando se dirigió al rostro de la mujer, la vio que ya no tenía brillo en sus ojos verdes.
- ¿Pero qué rayos? – volteo fúrica para ver que había causado la muerte instantánea de aquella mujer. Fue en ese momento que vio que se había ahogado con su propia sangre y que los mismos fluidos de su nariz habían ocasionado un taponamiento impidiéndole respirar. En conclusión la chica murió de: bronco aspiración.
Pyronica molesta clavo el cuchillo en su pecho. La sangre había manchado el piso de la habitación y las llamas ya casi alcanzaban a la pareja.
- Maldición Bill, no podías haber esperado incendiar el cuarto cuando terminara. – Dijo en forma de protesta. – Bien supongo que con eso es suficiente. La tomo de la muñeca y la arrastro fuera de la habitación dejando un sendero carmesí, hasta llegar a la puerta del castillo y lanzar su cuerpo al abismo de las dimensiones. - Do svidaniya lisitsa ~ - Se despidió en ruso a la mujer que lanzo.
En ese momento llego Hectorgon viendo el piso manchado y a Pyronica con una sonrisa alegre llena de gozo y satisfacción.
- Sabes que a Bill no le gusta que ensucies el castillo.
- Solo por hoy. – Dijo la súcubo. – Ya desde hace tiempo que quería mi venganza hacia la zorra humana.
- ¿Y lo conseguiste?
- No viste que tire el cuerpo. – Señalando la puerta. – Ahora con tu permiso iré a la dimensión XZY-132 para que me hagan mi abrigo de piel humana. – Retirándose contenta por el pasillo.
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Bill estaba aburrido en su dimensión, se encontraba en un salón de trofeos recostado en su sofá hecho de esqueletos y forrado de la mejor tela de terciopelo rojo. En sus manos lanzaba al aire una pelota dorada el cual cachaba con la mano varias veces.
Cerró su orbe dorado mientras intentaba descansar, aunque era imposible para él. Ya que se sentía horriblemente incómodo. Escucho un ruido provenir de la puerta y lanzo una daga en su dirección clavándose en la madera, haciendo que se escucharan unos ruidos afuera.
- ¿Qué quieren? – Dijo de mala gana.
- Amo Bill no se ponga así por una humana. – Dijo Dientes. – Hay muchas allá afuera. – Viendo que el demonio enarco una ceja. – Bueno hay en algunas dimensiones.
- Cierto. – Dijo Bola 8.
- No, no, no. – Dijo Pyronica. – No más zorras humanas. Estoy harta de hacer limpieza.
- Pues yo veo que lo disfrutas. – Dijo Pacifier.
- Con ella sí, se lo merecía. – Sacando su abrigo de piel. – Miren el color rosado combina con mis ojos.
El demonio solo soltó un bufido y lanzo una llama al abrigo nuevo de la súcubo para terminar de incinerarlo.
- Amo bonito porque hizo eso. – Intentando apagar las llamas pero término de consumir el abrigo humano. – Eso no es gracioso, pague mucho para que me lo hicieran.
- Sabes que significa "Lena". – Dijo Bill apagado.
- No. – Respondieron los demonios de las pesadillas.
- Significa "magnifica" en hebreo; alguien que representa vigor.
- Ya vamos a comenzar con la melancolía de Bill Cipher. – Dijo Kriptos. – Amo bonito no deje que la perra humana.
- Es zorra humana. – Recalco Pyronica. – No le puse zorra por que así; era una maldita mujer astuta y sabia jugar sus cartas.
- Bueno la zorra humana. – Continúo la pesadilla, rodando sus ojos. – No se deje deprimir, animo Cipher. Lo llevare a un lugar fascinante.
- No me salgas a las Vegas, porque aquí mismo te rompo el hocico. – Dijo Pacifier.
- No demonio idiota. – Protesto la pesadilla. – Conseguiremos a otra en la subasta de Londres.
- De nuevo. – Dijo Forma amorfa.
- Sugieres otro lugar. – Dijo Kriptos. – Ahí se encuentran "Los Negociantes"
- Y querrán venderle otra al amo Bill. – Dijo Hectorgon. – La última vez nos rodearon con sus estúpidas armas y dibujitos religiosos.
- No creo que sean tan estúpidos para enfrentarlo. – Dijo Dientes.
- ¡Chicos, chicos! – Dijo Pyronica. – Todo será a decisión del jefe.
Todos se voltearon a ver a Bill que no despegaba la vista del abrigo que había incinerado. Hasta que solo quedaba ceniza. Luego se levantó y se acomodó su traje haciendo aparecer su bastón. Pensó un poco en lo sucedido, la mujer rusa que trajo no había estado más que una sola semana en el castillo a comparación de las otras chicas. Y solo se había divertido con ella un día y el resto pura tortura, ya que la chica se ocultaba en ocasiones de él. Sin olvidar que la última vez que la saco a pasear conoció a un hombre al cual fácilmente lo engaño con él, cuando se excusó de ir al baño acomodarse su maquillaje. Fue ahí cuando el demonio entendió que lo habían traicionado. Por eso sucedió, lo que tenía que suceder. Es cuando comenzó a tratarla como basura, más cuando sus camaradas le informaron de que ella planeaba escapar con el mismo hombre.
Ahora el hombre que era amante de la mujer se encontraba empalado y siendo devorado por Xanthar, mientras que la mujer fue despellejada y lanzada al abismo.
- ¿Jefe Bill? – Pregunto el monstruo de lava.
Bill se dirigió a sus camaradas embozando una sonrisa de lado. Hizo aparecer un portal detrás de él.
- Vamos por otra mascota. – Dijo el demonio de sueño. – Y causar destrozos.
- Esa es la actitud. – Dijeron todos.
Aunque Pyronica, Pacifer y Kriptos ya no estaban convencidos de seguir con este plan. Algo en esa sonrisa que traía el rubio no les agradaba.
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Llegaron a las calles concurridas de Londres, eran alrededor de las ocho de la noche. Un grupo de pesadillas camuflajeados como humanos, seguían a su líder. Vieron algunas burbujas con sueños de diferentes mortales.
- Oh mira cuantos sueños flotando de forma descarriada. – Dijo la súcubo tocando una de las burbujas para volverlas una pesadilla. – Upps…
- Nada de "Upps" mira lo que hiciste Pyronica. – Le regaño Kriptos. – Y es un niño.
- No hay límites de edad para mis sueños. – Dijo en tono de burla.
- En ese caso. – Dijo, para después tocar varias burbujas y convertirlas en varias pesadillas. – Listo ya tengo mi cena de esta noche.
- Eso no es justo. – Dijo la súcubo picando más.
- Paren ustedes dos par de inútiles. – Dijo Dientes. – Veamos… - Buscando en una esfera el lugar. – Los Negociantes deben estar por aquí.
Señalando un edificio enorme de aspecto abandonado, pero con una luz tenue dentro de las habitaciones. El grupo se dirigió ingresando al edificio. Cuando llegaron hacia una enorme puerta, Bill abrió dejándose ver pero fue apuntado con armas de diferentes calibres y tamaños.
- Vaya bienvenida. – Dijo el rubio.
Un hombre alto con traje elegante de color blanco, lentes oscuros y calvicie, se acercó con tres de sus hombres hacia el demonio. Ordenando a los demás hombres que bajaran sus armas.
- ¡Cipher! – Exclamo el hombre. - ¿Qué haces aquí? Pensé que ya no vendrías más. – Menciono el sujeto.
- Vengo por otra. – Hablo directo. – Y dame la mejor, no importa el costo.
- Eso no podrá hacerse. – Acercándose al demonio para quitarse los lentes y mostrar su mirada gris. – Mira, desde que te llevaste a varias de mis minas. No me llega bien la mercancía. – Menciono. – Ya ninguna mujer cae en la trampa, a pesar de que se les ofrece una cantidad generosa de dinero. – Dijo. – La última que me compraste en el hotel de Rusia; mi hermosa flor de verano: Lena Petrov, pensé que ella pondría fin a tus impulsivas compras de "esclavas".
- Me la diste defectuosa. –Menciono Bill molesto. – Salió con un lenguaje llena de insultos.
- Bill compréndelas, esas mujeres te tiraran mierda. Y no las culpo. Las tratas tan mal después de dos días.- Sacando un cigarrillo de su bolsillo, para después prenderlo y fumarlo. – Yo pensé que Lena sería la última, llevabas una semana sin aparecer. Por fin reinaba la paz, incluso mis minas están empezando a comer bien y sonreír, porque tú no ponías un maldito pie en mi negocio. – Continúo para guiarlo a una sala y abrir la puerta. – Mis minas hola, ya conocen al señor Cipher. – Señalando al demonio de sueño.
Bill miro a las mujeres que se estaban arreglando para la noche de la subasta, todas borraron sus sonrisas y colocaron una expresión llena de horror, miedo y temor. ¿Cómo un demonio puede causar terror en tan solo menos de cinco segundos? Pues él lo creaba. Primer impulso de las chicas correr despavoridas por la habitación y ocultarse.
- Ves lo que te digo. – Volviendo a cerrar la puerta. – Te ven y empiezan a temblar como chihuahuas.
- Solo vine por una. – Sonriendo.
- No, no, no. – Dijo el hombre apagando su cigarrillo. – No me entiendes. No quiero que te les acerque en esta subasta. Harás que pierda clientes y mercancía. Sabes que rumorean por ahí, dicen que eres un condenado demonio solitario que solo busca matarlas por placer.
- Soy un demonio.
- Ves a lo que digo. Si ella lo esparcen adiós mi negocio.
- Vamos solo una. – Insistió. – No quiero quemar este lugar y plagarlo de criaturas y monstruos de pesadilla.
- No Cipher, entiéndelo. – Pero después vio que el demonio depositaba una gran suma de dinero en la mesa.
- Eso es suficiente.
- Cipher.
- Tal vez más. – Haciendo aparecer oro y gemas. – Eso es suficiente.
- Mira Cipher, eres mi mejor "cliente" – Haciendo comillas. – Si eso se le puede decir. Pero no participes en esta subasta, me llevaras a la bancarrota y entonces adiós a las chicas, porque sé muy bien que la que te vayas a llevar, no durada ni menos de un solo día en tu jodida mansión playboy de cadáveres.
- No puede ser que me niegues una hembra humana. – Dijo con una cara de incrédulo. – Tienes un montón.
- Esta bien Cipher quieres una. – Rápidamente se dio la vuelta y saco su celular para marcar. – Espera aquí. – Fue a otra habitación.
Hectorgon se acercó a Bill para preguntarle si había conseguido una pero solo escucho un gruñido por parte del demonio.
- Eso significa un no – Retrocediendo.
- Vamos Bill, podemos regresar a otra subasta. – Dijo forma amorfa.
- ¿Dentro de tres meses? – Chisteo su lengua como forma de desaprobación.
- A lo mejor solo necesita destazar unos cuantos cuerpos en las dimensiones, amo. – dijo Pacifier.
En eso regreso el hombre calvo con una enorme sonrisa.
- Bien Cipher. – Dijo el hombre. – Felicidades eres un Sugar Daddy. – Dándole un golpecito en el hombro.
- ¿Qué nombre es ese para una mujer? – Pregunto curioso.
- Vamos torpe no sabes ¿qué es un "Sugar Daddy"? – Sacando un folleto de su abrigo para entregárselo. – Ten infórmate y veme en la oficina en 15 minutos.
El demonio se quedó mirando el folleto un momento mientras que sus compañeros se le acercaban por detrás y miraban el folleto con letras grandes de color brillante que decía "Welcome to adopt a pretty girl".
- ¿Qué demonios es esto? – Hojeando el folleto. - ¿Qué carajos es un Sugar Daddy?
- Oh, oh yo puedo responder a eso. – Dijo emocionado Kriptos con sus ojos cenizos. – Yo estoy dentro de ese programa amo Bill.
- ¡¿Qué?! – Respondieron las demás criaturas.
- Oh vamos es parte de mi tiempo libre.
- Habla. – Dijo Bill aun sosteniendo el folleto.
- Con gusto le explico amo. – Sacando una pizarra.
- Wow wow. – Dijo Bill deteniendo a su camarada. – Más despacio Kriptos, y que intentas hacer con esa pizarra.
- Explicar. – Dijo Kriptos sacando una tiza. – Mire un Sugar Daddy se califica al término de una persona mayor con alto ingreso económico, ósea… "Rico". – Encerrando la palabra.
- Dices que el jefe es viejo. – Dijo Pyronica muy fúrica.
- Para los humanos… sí, es un maldito anciano esquelético. – Menciono Kriptos. – Yo juego aparentando tener 45 años. Les gusta la idea a las mujeres.
- Vamos Kriptos solo tienes 5 000 millones de años siendo una horrible pesadilla. – Dijo Pyronica.
- Telocico Pyronica que tú tienes 4 000 millones de años. – quebrando su tiza. – Aparte para los humanos serias una puta anciana.
- Basta ustedes dos o los asesino. – Amenazo Bill. – Continua.
- Buenos los términos "Sugar" y "Daddy" están en ingles que significa "Azucar" y "Papito" – Encerrando más palabras. – En este caso sería usted.
- Ha entonces no es nada malo. – Dijo la súcubo. – Ya que el amo es bonito. – Pellizcando su mejilla.
- Pyronica vuelves hacerlo y te encierro en una dimensión de tortura para las súcubos como tú. – Mirándola de forma amenazante.
- Ya me calmo. – Alejándose con una sonrisita nerviosa.
- Bueno ajem… aquí viene lo bueno. – Apuntando una oración en el pizarrón. – El hombre en este caso el "Sugar Daddy" ofrece dinero o regalos a otra persona a cambio de compañía o favores sexuales.
- Igual que una prostituta. – Menciono Pacifier.
- Sí, pero en este caso no es ni puta ni prostituta. – Dijo Kriptos. – Nosotros gastamos dinero en beneficio de una persona más joven, especialmente una mujer más joven. A ellas las llamamos "Sugar Baby".
- En este caso, ¿el amo será utilizado? – Dijo Forma amorfa.
- Te equivocas ahí, amigo de aspecto desagradable, no hay explotador ni explotado. No hay ganador ni perdedor. Él solo exige que ella esté disponible cuando sea requerida. A ella tampoco le importara mucho lo que él haga con su vida, mientras sea tratada como una reina. No es exactamente una relación, sino una suerte de intercambio de favores. – Menciono Kriptos. – Usted solo establece el acuerdo con ella y los términos de su relación. Si se llega aburrir solo puede tomar otra sin necesidad de matarla. Ya que a ella no le conviene divulgar la asociación si obtuvo lo necesario.
- Interesante. – Dijo Bill. – Dinero a cambio de compañía.
- Pero es dinero que a ella le sirve. – Dijo Kriptos. – El problema es que solo son únicamente para mujeres y hombres de 20 años.
- ¿Qué también hay hombres? – Dijo emocionada Pyronica. –Dime donde firmo para ser una Sugar Mommy.
- Cállate Pyronica, tu no entras. – Dijo Kriptos molesto. - Ahora volviendo con lo que digo; esta es la mía. – Buscando una foto en su saco. – Mi adorada flor carmesí. – Mostrando la foto a su jefe. – Ella es mi Sugar baby "Wendy Corduroy" es la más joven que pude conseguir a la tierna edad de 19 años.
- Oh vaya… - Dijo sin mucho interés. – Pero no tengo interés en pelirrojas.
- Vaya mal humorado jefe. – Dijo Kriptos.
- Entonces le das beneficios a la chica. – Dijo Hectorgon. – Suena bien, te lo paga. Al menos no sería como las putas de aquí. Que luego empiezan a negarse y quererse suicidar o matarte.
- ¿Y bien aceptara amo? – Pregunto Pyronica.
- Suena tentador. – Terminando de leer el folleto. - ¿Qué son estas fechas?
- Los días que estarán para la adopción de chicas. – Dijo Kriptos. – Otra cosa… a usted lo subastaran.
- ¡¿Qué?! – Dijo con voz fúrica.
- ¿Que pensó jefecito?, que usted la elegiría. Ellas lo evaluaran entre una cierta cantidad de candidatos que buscan al igual que usted, la compañía de una dama. Se llama "subasta Daddy" porque ellas tendrán un corazón el cual deberán entregarle a usted, para afirma interés en el candidato.
- Interés. Eso puedo conseguirlo fácilmente. – Dijo en tono arrogante. – Todas morirían por estar conmigo.
Un grito de histeria se escuchó del otro lado de la habitación, como respuesta a lo que dijo.
- Excepto las de esa sala. – Dijo el demonio decepcionado.
Se levantó y camino hasta la oficina del "Negociante" abriendo la puerta.
- Y bien Cipher te agrada la idea o sigues en pie de arruinarme el negocio y atormentar a mis minas.
- ¿Cómo entro a esto?
- Ya lo estás Bill. – Entregándole una ficha con un número. – Con esto terminaras de registrarte.
- ¿Y esto?
- Tú boleto al paraíso. – Haciendo un sonido de "click" con sus dedos.
- Sí como no. – Cruzándose de brazos. - ¿Dónde es esto?
- No leíste las fechas. – Quitándole el folleto de las manos, para tomar una pluma y señalar. – La más próxima es esta.
- ¿17 de septiembre?
- Es cuando se juntan las chicas interesadas, tu sabes eres un demonio que lo sabe todo; vamos las chicas grandes buscan dinero para gastarlo en sus necesidades y presumir a las demás. – Dándole un golpecito en el hombro. – Te sugiero que practiques tu actitud encantadora y busques un traje que las hagas caer a tus pies. Literalmente, porque no queremos muertes. No más minas muertas Cipher.
- Sugieres que me quede en abstinencia por dos semanas. – Mirando feo al sujeto.
- Solamente dos semanas. – Dijo. – Y después podrás tener la diversión que desees con tú "Sugar Baby".
- Me das una para entretenerme.
- No. – Dijo serio.
- ¿Sera aquí en Londres? – Pregunto el demonio.
- Te me estas oxidando Dorito parlante. – Señalando con la pluma el lugar. – Sera en… Gravity Falls, Oregón. Ja, que coincidencia ahí fue donde tu amiguito obtuvo la suya.
- Ah el viejo Gravity Falls. – Dijo el demonio. – Pensé que ya no existía. – Lanzando una risa siniestra.
- Después de tu ultimo estrago en el "84" o "2012". Cree me que sigue en pie ese pueblo. – Acomodándose los lentes. – Aparte es lugar ideal para hacer esos eventos "privados".
- Seis dedos era un molesto en ese tiempo.
- Ehmm… sí, te sugiero que no lo molestes. Ni te metas con su familia, los términos que puso Stanford conmigo me hizo helar la sangre. – Frotándose los brazos. – De tan solo recordarlo me da escalofríos.
- Seis dedos no me intimida, aparte tiene a su perro faldero el cual no lo deja de seguir. – Dijo Bill. – El mini Pino.
- Bien, pero solo es una advertencia; de amigo a cliente. – Dijo el hombre.
- Sí, sí… ya lo sé pelón. – Guardando el folleto.
- Oye no me digas así. – Sacando un espejo. – Algún día me crecerá de nuevo la melena.
- No mientras este mi maldición. – Dijo con burla.
- Pirámide de mierda. – Dijo furioso.
- Bien me largo, fue pérdida de tiempo.
- No lo fue. – Dijo el sujeto. – Por cierto envíame una foto de la chica que te elija.
- ¿Para qué? – Sonando molesto.
- Para rezarle a diosito de que no la mates. – Dijo riéndose en su oficina.
Saliendo de la oficina se encontró con sus amigos aun atentos a la explicación de Kriptos, solo para interrumpirlo incinerando su pizarra.
- Hora de irnos. – Dijo Bill con una media sonrisa. – Pronto tendremos mascota.
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Continuara
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Nota y aclaraciones de SraPotatoHard/Sora no kiss:
Minas: Es una expresión que se utiliza en argentina para las chicas linda y para levantar mujeres, también es una palabra para obtener una intención sexual.
Do svidaniya lisitsa: La frase que dice en ruso Pyronica es "Adiós Zorra humana".
