VOLVIIIIIIIIIIIIIIIIII! A todos los que han seguido mi fanfic, enserio mis más sinceras disculpas, lo descuide demasiado por andar ocupada en cosplays ;_;! Ahora si ya no mas distracciones, aquí el tercer capítulo, espero les guste mucho, y enserio gracias por leer esta mi historia.

Los personajes no me pertenecen, son creación de Hoshino Katsura –Mangaka a la que amo pero también quiero matar xD-

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3. Curiosamente Moyashi

23 de Octubre del 2011

Mansión Kanda. Inglaterra.

Kanda observo su rostro en el espejo por enésima vez en el día, a pesar de que ya había pasado regular tiempo, los buenos golpes que la Moyashi le había dado, dejaron como recuerdo un par de moretones en su pómulo y barbilla. Ahora ya estaban desapareciendo, pero aun se observaban unas sombras medias violetas.

El asiático no cabía en su ira cada vez que se fijaba en su rostro golpeado. Ni siquiera había tenido la oportunidad de poder vengarse de la Moyashi, con la gran noticia de que daría un concierto, se la pasaba todo el día en los estudios ensayando. Y para rematarla tenia siempre encima al torpe conejo, Lenalee y a Alma preguntándole acerca de ¨Allen-chan¨.

Así no podría vengarse, y definitivamente el no quería ir a ver y escuchar a la albina dar sus estúpidas cancioncitas, como si a él le importara mucho.

Decidió tomar algo de aire y tranquilizarse, después de todo, en cuanto terminara lo del gran concierto, podría vengarse, si, dulce y deliciosa venganza.

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15 de Noviembre del 2011

Mansión Kanda. Inglaterra.

¡MALDITA MOYASHI! Como la detestaba. Desde la temporada de Halloween había ideado algunos planes. El misma 31 de Octubre por ejemplo, cuando supuestamente tenía el día libre para salir ¨con sus amigos¨. Fueron los seis –Con Emilia de colada- a una visita guiada a una casa embrujada. Ideó hacer que se perdiera en aquella casa para luego poder encerrarla hasta el día siguiente.

Como ya se había hecho costumbre desde hace poco, empezó a buscarle pelea, ella le respondió y entonces fue cuando ¨se perdieron¨ en la casa. Llegaron hasta una habitación muy obscura donde Kanda aprovecho para darle un leve empujón por la espalda y cerrar la puerta con un candado, con lo que no conto fue que, ella le había quitado el candado con la llave desde hace buen rato, cómo, ni idea. Allen giro sobre sus talones, lo jalo del brazo y de manera brusca lo tiro al piso, la albina salió rápido de la habitación y el que termino encerrado hasta el día siguiente fue él. Si… en esa casa habían espíritus, eso debía anotarlo en su agenda de ¨Cosas raras que me han pasado en mis cortos 18 años¨

Luego de ese ¨incidente¨, Kanda le jugó otra pasada, en la puerta de su habitación había puesto una trampa, típica de niños en realidad, pero para ella quizá muy molesta, coloco un bote lleno de pintura roja sobre la puerta, para cuando ella lo abriera le callera encima, tiñéndola de rojo. Con lo que nuevamente no conto fue que, la que entro al cuarto de Allen de manera desprevenida y sin mala intención, fue Alma, la pobre chica quedo con el cabello rojo, tuvo que cortárselo y ahora tenía corte de chico, eso si no se lo perdonaba a la Moyashi, se suponía que fuera ella la que terminara así, no la pobre Alma.

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05 de Diciembre del 2011

Mansión Kanda. Inglaterra.

-Entonces será cerca a la navidad-

-Sí, aunque ya lo habíamos discutido querida, ellos pidieron encarecidamente que fuera para el 23 de Diciembre, querían hacer algo más especial, dicen que por favor no lo tomes como un insulto, al contrario, ellos están muy animados. Je, según también lo que eh visto tus discos se venden como pan caliente, no quiero imaginar el boom que será cuando lances el nuevo- Dijo Marian mientras tomaba una copa de vino.

-Vaya Allen-chan, esas son muy buenas noticias- Felicitó Yuki Kanda.

-Estoy ansioso por ver tu concierto- Comento el Sr. Kanda.

-Por cierto Allen, mi vida, ya hable con el diseñador, me confirmo que para pasado mañana debemos ir a que te pruebes los atuendos-

-Ok- Dijo sin mucho ánimo.

Los padres de Allen y Yu, incluyendo a los hijos se encontraban conversando en el salón principal, muy tranquilos y contentos por la fama de Allen en Inglaterra. Claro a acepción de Yu, que tenía una cara de demostraba infinito desinterés.

-Yu, felicita a Allen-chan por su progreso- Le dijo su padre.

El menor miro con cara de pocos amigos a todos los presentes, observo a la Moyashi.

-Felicidades… Moyashi- Siseo entre dientes.

-Gracias… Ba-kan-da – Cruzo las piernas y observo hacia otro lado de manera altiva.

-¡Yu!- Llamo su atención su padre.

-¿?- Kanda abrió un poco los ojos.

-Lleva a tu novia a dar una vuelta, ustedes casi no se han visto durante mucho tiempo, vamos ve y pasea con ella, vallan a pasar el día juntos-

-¿Q-qué? Yo no quiero…- Replico Kanda

-Llévala a pasear ahora mismo- El rostro de su padre se torno sombrío.

-Sí, señor- Se paró de un salto, tomo a Allen del brazo y la arrastro fuera del salón.

….

-Ahh, maldita sea- Suspiro mientras cerraba la puerta principal de su casa.

-Bueno Bakanda, tu padre da miedo cuando se lo propone- Dijo Allen mirándolo de frente.

-Como sea, camina de una vez, no quiero perder todo el día en esto-

-Aja, que amable, bueno al menos deja que me ponga algo en los pies- Señalo sus pies.

Kanda miro hacia abajo y se dio cuenta de que la chica estaba descalza.

-Me sacas arrastrando y ni siquiera te percatas si estoy bien vestida o no, que pésimo eres Ba-kan-da- Dijo mientras entraba de nuevo a la mansión.

-Tch- Se cruzo de brazos y la espero en la puerta.

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05 de Diciembre del 2011

Centro de la ciudad.

Allen y Yu caminaban a la misma altura, más no juntos y pegados como la pareja que se suponía que eran. Cada uno miraba en diferentes direcciones.

Ella vestía un polo azul amplio de tiras, unos shorts negros y Converse blancas, su cabello estaba suelto. Y él, una camiseta negra, pantalones jeans azules pegados y unas botas marrones.

Mientras la albina tenía en la cabeza su próximo concierto, Kanda ponía a trabajar sus sesos para idear alguna manera eficaz de vengarse de la Moyashi. En medio de su concentración no se percato cuando la menor desapareció de su lado. Para cuando se percato observo hacia todos lados, si la perdía su padre le metería semejante sermón de nunca acabar, sin contar que la Moyashi idiota no tenía ni una pizca de sentido de orientación.

-¡Hey!- Llamo su atención.

-¿Dónde rayos te metiste?- Volteo a sus espaldas.

-Compre helados – Sonrió mientras lamia su helado de crema y le extendía otro que tenía en la mano izquierda.

-¡Tch! No quiero esa mierda- Le dio manotazo e hizo que tirara el helado al piso.

-¡Au!- Walker observo su mano -¿Qué rayos te pasa idiota? – Le recrimino molesta.

-No me gustan las cosas dulce, torpe- Se cruzo de brazos y frunció el seño.

-Pudiste haber hablado, no golpearme la mano bruto- Ante la ira, Allen tomo la coleta de Kanda y la jalo con todas su fuerzas, haciendo que el nipón abriera los ojos y se quejara de dolor.

-¡Ah! ¡Suéltame Moyashi salvaje!- Grito.

-¡Hmp! ¡Idiota!- Lo soltó.

-No pareces mujer, anormal- Le insulto.

-Y tú pareces toda una nena con tu lindo y sedoso cabello largo, solo te falta un moño rosa –

-Retracte Moyashi-

-Oblígame, Bakanda- Lo retó.

Kanda resoplo como un toro bravo, a pocos metros de ellos, hayo una pileta de agua, Allen también la vio y en el acto supo lo quería hacer. El chico la cargó en peso.

-¡Kanda, suéltame!- Pataleaba.

-¡Ja! Sigue soñando Moyashi-

Faltaba poco para llegar cuando ella puso sus manos en el rostro del otro impidiendo que viera por donde iba.

-¡Ahora sí, suéltame!- Se calló de bruces al piso. -¡Kya!- Unas leves lagrimillas se asomaban por sus ojos ante el dolor de su parte trasera.

-Te lo tienes merecido Moyashi torpe-

Ella hizo un puchero y desde el suelo ataco a Kanda quitándole su cinta del cabello.

-¡Dámelo!- Exigió.

-Nunca- Empezó a correr lejos de él.

Kanda empezó a perseguirla, corriendo entre las personas, saltando arbustos, bancas, llegaron al parque de la plaza, el cual era casi como un mini bosque.

El pelinegro la atrapo en un acto rápido ocasionando que cayeran al pasto y empezaran a rodar por una pequeña pendiente. Kanda se hallaba sobre Allen, ambos respiraban entrecortadamente.

-Dámelo- Aprisiono sus manos en contra del pasto.

-No- Ladeo el rostro hacia otro lado. –Además no se que tanto escándalo haces, se te ve mejor con el cabello suelto-

Kanda guardo silencio procesando de a pocos la información.

-¡Ah! Te sonrojaste- Sonrió juguetona.

-¡C-claro que no!-

-Si lo hiciste, a mira que niño que eres, te sonrojas por recibir un cumplido-

-Cállate Moyashi, no lo hice-

-Bien solo por negarlo, no te devolveré la cinta- Se quito a Kanda de encima y la cinta que tenía en tres su manos la dejo deslizarse en el escote de su pecho. Se palmeo los senos y dijo –Bien, ahí se quedara por ahora-

-Déjate de juegos tontos- Decía aun sentado en el piso.

-No, no-

-No me obligues a quitártelo a la mala. Deja de tentarme-

-Pues, inténtalo, si puedes claro-

Kanda siempre era el tipo de persona que podía cumplir cualquier, el no le tenía miedo a nada… excepto al tema de las bubis… eran de otro universo alterno. Dios, la vida le ponía difíciles obstáculos, se quedo sentado en la misma posición, mirando hacia ¨ese¨ lugar.

-Y… ¿Ya terminaste de ver mis pechos?-

-¿Q-qué rayos…?-

-Bueeeno Bakanda, me aburro junto a ti, iré a caminar sola- La chica se movió un poco para levantarse del piso cuando quedo observando hacia un punto cercano del pasto.

-¿Qué tienes?- Le pregunto el asiático intrigado ante su comportamiento.

El ojo izquierdo de la chica empezó a parpadear de manera extraña, alzo sus brazos, los puso en redor del cuello de Kanda, sin mirarlo aun fijamente claro, entonces lo apego a ella, cerca de su pecho en realidad.

Yu se sonrojo completamente al sentir en su rostro cierta suavidad extraña y nueva para él.

-¡M-Moyashi, q-qué..!-

Ella lo miro al fin.

-¡S-SERPIENTEEEEEEEEEEEEEEEEE!-

La chica de un salto había hecho que Kanda la cargara, mientras que el otro reacciono rápido y se paro con todo y el peso extra.

-¡Kyaaaaaaaaaa! ¡Bótala! ¡Aléjala!- Allen gritaba mientras enterraba su rostro en el pecho de Kanda.

Él dio varios pasos hacia atrás algo aturdido por los gritos de la otra, y observo a la serpiente… Era apenas más grande que un simple gusano de tierra.

-¡Deja de chillar! ¡Esa cosa no le haría daño ni a un bebé!-

-¡NOOOOO! ¡Vámonos de aquí, ahora, ahora!- Empezó a hacer una rabieta sin mirarlo aun.

-¡Joder contigo!- Empezó a caminar pendiente arriba con ella encima.

-Moyashi, suéltame-

-N-no, porque seguro, la serpiente nos siguió -

Kanda había llegado con ella aun en brazos a sentarse en una banca de la plaza. Empezó a sentirse extraño, como si alguien lo mirara muy fijamente.

-Hey, ¿Tienes hambre?-

-Aliméntame- A Allen se le iluminaron los ojos y soltó a Kanda.

-Como sea, camina ya-

….

-A-Aquí está su orden señorita…- La pobre mesera resoplo, el peso de todos los platillos que había ordenado la peliblanca era excesivo, la pobre trabajadora hizo esfuerzo sobre humano para poder cargarlos hasta la mesa.

-Muchas gracias- Allen empezó a degustar cada uno de los alimentos.

Por su parte, Kanda había ordenado tan solo algo de beber, una Coca-Cola. Él miraba impresionado la cantidad de comida que había pedido la chica, si bien era cierto, nunca habían tenido la oportunidad de comer a la misma hora o en el mismo lugar, puesto que la agenda de Allen siempre estaba llena con sus prácticas para el concierto y también que el solía irse a comer a otro lugar a esos horarios, solo o en compañía del conejo o Alma.

-Vas a morir atragantada- Dijo al ver la rapidez con la que empezaba a comer.

-Lo que no te mata, te engorda- Tan solo dijo la chica para luego seguir comiendo a su gusto.

-Entonces terminaras echa una vaca-

-Hay que lindo, te preocupas por mi figura, pero no gracias, mi metabolismo es muy acelerado así que no suelo engordar- Le saco al lengua y le quiño el ojo.

-¡Júm! Como si a mí me interesara lo que le pase a tu cuerpo o no- Dio un sorbo a su bebida.

-Entonces calla y déjame comer en paz- Lo señalo con su tenedor.

Paso alrededor de una hora cuando ella termino de comer todo, en ese lapso Kanda había optado por pedirse algo de comer, Soba.

El mayor pago la cuenta y ambos salieron del establecimiento. Allen caminaba con una gran sonrisa en su rostro mientras de sobaba el estomago.

-Waa que rico comí- Decía para sí misma.

-Cerda- Dijo Kanda entre dientes.

-Marica- Le contesto ella sin más.

-¿A quién llamas marica, enana del demonio?-

-¿Acaso veo a algún otro marica cerca?- Lo observo fijo.

-Deja de joderme, a mi no me vas a estar llamando así- Se puso a su altura.

-Entonces deja de molestar tú, me llamaste cerda- Le recrimino.

-Porque eso eres, como una mujer puede comer tanto-

-¿Y a ti qué rayos te interesa lo que como o no?- Se molestó.

-¡JA! Ya quisieras que me interesara-

-¿Y entonces porque sigues hablando de ello?-

-Me la suda- Murmuro.

-Bakanda- Hizo un puchero.

Ambos empezaron a caminar sin rumbo fijo, entre las personas, vieron parejas pasar de la mano, familiar jóvenes con sus pequeños hijos. Dios, les estaba dañando el cerebro todo eso. Sobre todo a Kanda que la idea de que lo casasen con la Moyashi le era repulsiva.

Llegaron nuevamente hasta las bancas que daban cerca al parque, en donde se sentaron un momento.

-Tch, que asco de cita- Dijo Kanda con los ojos cerrados.

-Al menos en algo pensamos igual, que asco de primera cita-

-Eh tenido mejores citas, hasta con un perro callejero-

Kanda espero la respuesta de Allen, pero nunca llego. El japonés quedo viendo a la chica, la cual tenía los entrecerrados y las mejillas rojas. Además de estar haciendo un puchero.

-No me digas que…-

-Mi padre, jamás me ha dejado salir con alguien, fin de la discusión- Dijo sin querer continuar.

-Seguro que no fue por tu padre, fácilmente nadie se que quiere acercar con la rara que eres-

-No seas estúpido- Frunció el seño. –Claro que a mí nunca me han faltado los pretendientes, otra cosa es que a mi ninguno me parecía indicado ni para tener una estúpida cita y además que mi padre siempre ha sido muy celoso y decía que para qué tener citas si de todas formas ya estaba comprometida… Menuda estupidez- Volvió a inflar las mejillas.

-¡Pfff jajaja jaajaja!- Allen hoyo las sonoras carcajadas de Kanda.

Ella lo miro ofendía, con las mejillas rojas.

-No te burles de mi- Apretó los puños

-¡Jajajaja Moyashi inútil jajaja!-

-Te dije que ya basta- Puso sus manos en el cuello del otro y empezó a ahorcarlo. –Eres un insensible, terrible, bruto ¡kyaaaa!- Ella no se dio cuenta cuando él otro empezó a ponerse azul por la falta de oxigeno.

Luego de unos segundos de que se dio cuenta, lo dejo respirar.

-¡E-estás loca, casi me matas!- Se frotaba el cuello.

-Te mereces eso y más por burlarte de mí y además yo…-

El japonés fue rápido y le cerró la boca con un beso. La había tomado de las muñecas, atrayéndola hacia él y dándole un certero beso en los labios.

-Cállate ya. Me aburres- Dijo casi en un susurro.

Allen se quedo perpleja mirándolo detenidamente, entonces soltó.

-¿P-por qué..? Eres un pervertido- Dijo dando unos pasos hacia atrás.

-¡Tch! Ni te la creas, solo fue para que cerraras la bocota, me aburres- Le dio la espalda.

Allen volvió a sentarse en una de las bancas.

-Como si besaras bien, para empezar, parece que tuvieras boca de sanguijuela ¡Júm!- Se cruzo de brazos.

-¿Cómo dijiste enana?-

-¡Hocico de sanguijuela! ¿Quieres que te lo deletree o qué rayos?- Dijo malhumorada.

-Mendiga- Con su dedo índice aplasto la nariz de ella.

-¡Itai itai!- Se quejó.

-Y tú tienes boca de enana-

-Eres inútil hasta para decir un insulto, es obvio que mi boca no es muy grande, poco ceso- Se sobaba la nariz.

Allen le saco la lengua, a lo que Kanda se la cogió con la punta de los dedos mientras ella miraba asustada, temiendo por la seguridad de su lengua. El japonés se le acerco y la volvió a besar, pero esta vez ella reacciono intentado alejarlo de su persona, a lo que el otro respondió adentrándose más en su boca. Pronto Allen empezó a ponerse azul por la falta de oxigeno. Yuu al fin la soltó. Ambos respiraban algo agitados, sobretodo ella.

-¡Deja de hacer eso carajo!- Le grito

-Con que no te gusta, eh enana.-

-Contigo y tu boca de babosa no-

-¿No que era de sanguijuela?-

-Pareces babosa, dejándome toda babeada-

Al otro le apareció un tic en el ojo, lo sacaba de quicio. Estuvo a punto de insultarla, cuando su teléfono móvil sonó, al ver de quien venía la llamada se alejo de Allen unos metros, para que ella no escuchara lo que conversaba.

La albina suspiro pesadamente, le parecía estúpido que se pusiera a besarla, si claro, él siempre decía que la detestaba y cosas así, claro a ella tampoco le agradaba, aunque no negaría, si, tenía muy buen físico, pero eso no significaba que podía venir a hacer sus demostraciones de macho todo poderoso, si, cuando él regresara le dejaría otra vez la mejilla morada.

-Bonita escenita lindura- La voz de un hombre la saco de sus pensamientos.

-¿A mí también no me das un besito?- Dijo otro

Allen observo que se trataban de tres hombres, en realidad eran jóvenes, tenían todo la pinta de ser vándalos. Ella simplemente opto por no responder y seguramente se irían, pero uno de ellos la tomo del brazo.

-Ven lindura yo te enseñare lo que es un hombre- Dijo relamiéndose los labios

-Suéltame-

-Vamos, no me digas que con ese marica de pelo largo te sientes bien, ven a divertirnos un rato- Dijo otro.

-Joder, dije que me suelten- Puso resistencia cuando sintió que aquellos, la tomaban de los brazos y la arrastraban casi.

-Entonces no te preocupes, Yuu-chan, yo me hago cargo de la decoración- Dijo Lavi a través del teléfono.

-Baka usagi, ya te dije que no formaré parte de esto-

-Yuu no seas así hazlo por Allen-chan, mira que muy linda-

-¡Tch! Me importa muy poco-

-¡Eh! No seas cruel con la pobre niña, si se nota que ella está totalmente enamorada de ti y ya sigue divirtiéndote en tu cita. ¡Bye bye!- Le colgó.

Empezó a maldecir mentalmente a la Moyashi. ¡Ja! Enamorada de él, si claro, si tenía cara de querer tirarlo por un abismo.

-Joder, dije que me suelten- Escucho la voz de Allen desesperada. El la vio junto con unos tipos.

Maldita sea es que no podía terminar el maldito día más normal y tranquilo.

-¡Perfecto Moyashi, bonita manera de terminar la linda velada! ¡Ahora, ustedes, malditas basuras, suéltenla!-

Uno de los vándalos iba responde cuando Allen lo interrumpió.

-¡Y acaso yo te llame a ti para que me ayudaras o algo así! ¡No te necesito!- Grito.

-¡Si claro, si ya te están llevando en peso para hacerte no sé qué!-

-¡Acaso me crees inútil!-

-¡No, solo te creo mega inútil y súper retrasada!- La señaló

Los otros tres miraban un tanto sorprendidos las escenas, hasta donde vieron se estaban dando besos ese par de chicos y ahora se peleaban. Eran raros.

-¿Qué carajos? ¡Ahora si Bakanda, te desfiguro a cara!-

En un rápido movimiento, metió de lleno un puñete en la cara de uno de sus captores, él cual terminó en el piso gritando de dolor. Al otro, Allen de una patada en el vientre lo mando a volar, al que quedaba simplemente ella con toda su aura asesina encima, se le acerco a tal punto que él pensó que morirá, y sin más la chica le metió un cabezazo noqueándolo. Los tres vándalos quedaron en el piso.

Con cara de asesina en serie Allen se acerco a Kanda para darle su merecido, entonces fue cuando con su dedo índice le toco la frente. Sintió un horrible dolor, cómo era posible, si apenas la había rozado con el dedo. Algunas lágrimas empezaron a salir de sus ojos mientras de alguna manera intentaba aguantar el dolor, cosa que era casi imposible, porque a los pocos segundos ya se había arrodillado en el piso para llorar como un bebé.

-Me duele mucho- Decía entre lagrimas, intentando tocarse esa zona, pero de verdad el dolor era demasiado.

-Por supuesto que te duele idiota, solo a ti se te ocurre meter semejante golpe con la cabeza, te has sacado sangre incluso- Se puso a su altura, saco un pañuelo de su bolsillo y lo puso en la frente de ella para que el sangrado parase.

-¡Buuu! Pero me duele mucho ¡Q-quiero a mi papá! – Chilló.

-¡No seas niña! ¡Tú padre no está aquí!-

-P-pero, yo, me duele…- Dijo sacando más lagrimas e hipando.

Lo que tenía en frente era una niña, y sus padres esperaban que se casara con ella, bueno si era sorpréndete en muchas cosas, no cualquier chica deja noqueado tres vándalos, tiene talento artístico y es bonita, pero su actitud desafiante le molestaba. Y además a él le seguía gustando Alma y estaba decidido a volver con ella… ¿Verdad?

-K-Kanda, llévame a casa, quiero, ver a mi papá- Dijo aun entre lagrimas.

-Pero deja de llorar-

-N-no pudo, me duele- Dijo intentando secarme las lagrimas con las manos.

El japonés sintió pena por ella, le molesto verla así de… ¿Frágil? Es decir se había acostumbrado a verla siempre, desafiarlo, gritarlo e incluso golpearlo, pero llorar no. Con su otra mano acaricio su cabeza para que se calmara un poco, a lo que ella cerró sus ojos, el llanto de la albina había cesado un poco, el chico la cargó entre sus brazos.

-¿A-a donde vamos?- Pregunto recostando un poco su cabeza en el hombro de Yuu.

-Vamos por el auto, debemos ir a que te curen ¿Está bien?-

-Si- Dijo más calmada.

….

05 de Diciembre del 2011

Mansión Kanda. Inglaterra.

-¡Itai!- Chilló al sentir el algodón con alcohol.

-Tranquila señorita, ya casi acabo- Dijo el doctor de la familia Kanda.

-Pero, arde – Cerro los ojos para intentar calamar las lágrimas.

-¡Mi bebé está herida!- Exclamo Cross desde su posición en el salón.

Cuando llegaron a la mansión y Marian vio a su hija en brazos del japonés, casi le dio un infarto y peor aún fue cuando se dio cuenta de lo que su hija tenía en la frente.

-Calma querido - Le habló Anita.

-Bueno ya está. Ahora solo deberá echarse este ungüento, es para que no sienta dolor y cicatrice más rápido la herida- Le entregó el objeto a la albina.

Allen se paró del sofá donde estaba sentada para tirarse encima de su padre.

-¡Papá!- Chilló.

-¡Mi bebé!- La recibió en sus brazos para estrujarla como un peluche.

Todos los demás presentes miraban algo sorprendidos lo dramáticos que podían ser padre e hija.

-Bueno con su permiso yo me retiro- Anunció el doctor,

-Sí, muchas gracias por venir- Dijo la señora Kanda.

Una vez que el hombre ya se había empezaron a hablar.

-Y… entonces, dime Yu-kun ¿Cómo fue qué paso?- Preguntó Anita.

Kanda resopló y contó la historia de cómo la Moyashi peleaba mejor que un hombre.

-¡Oh por Dios!- Exclamó la madre del japonés.

-¿Hijo pero no la defendiste tú?- Cuestionó su padre.

-Estaba a punto de hacerlo, cuando entonces los dejo noqueados en el piso, y luego empezó a hacer su escándalo –

….

Luego de todo el ajetreo, Cross había llevado a su hija hasta su habitación para que descansara, mientras que las señoras se retiraron hasta la cocina y el señor Kanda fue a atender una llamada, por su parte, Yuu fue hasta su habitación para poder leer un libro. Cambió su ropa por una pijama y terminó recostado en su cama leyendo. Un poco después el joven se quedó dormido.

A lo lejos Kanda escuchó que una puerta se abrió, pero entre sueños no le tomó atención. Fue entonces cuando sintió una respiración sobre su cara.

El japonés abrió rápidamente los ojos, encontrándose con la cara de Allen.

-¡Q-Qué rayos estás haciendo!- Dijo instantáneamente desde su posición, sus mejillas se habían sonrojado ante la cercanía de la chica.

-Es que… no tengo sueño y me aburría en mi cuarto- Respondió.

-Maldita sea ¡Quítate ahora mismo!- Puso su mano en la cara de ella y la empujo hacia atrás. El mayor aprovecho para sentarse en su cama, la vio sentada al extremo de su cama.

Se le descuadró la cara cuando vio que llevaba puesto lo que parecía un mameluco, claro en un tamaño considerable para ella, era de color rosa con grandes orejas de conejo y era un tanto holgado.

-¿Q-qué rayos es lo que tienes puesto?-

-Ah, es mi pijama de conejito rosa- Explico con una sonrisa.

-Al diablo ¡Qué rayos haces aquí, no se supone estabas durmiendo en tu habitación!- Le reprochó.

-No grites Bakanda, pues se supone que sí, pero me aburrí así que te vine a visitar- Le sonrió.

-¿Es enserio Moyashi?- La miro con el ceño fruncido por la respuesta tonta.

-Sí-

-Vete a tu cuarto. Déjame dormir en paz-

-Pero estoy aburrida y…-

-Dije que te fueras- Empezó a perder los estribos.

-¡No! Estoy aburrida en mi cuarto y no tengo nada que hacer y.. y..-

El nipón gateó hasta donde estaba ella, a tal punto que sus rostros quedaron cerca.

-¿Te vas a ir o no?-

-Ya pero… Quería decirte algo- Bajo la mirada.

-Dilo rápido, no tengo todo el tiempo y me muero de sueño-

-Amm… Gracias por ayudarme en antes- Kanda vio que las mejillas de la menor se sonrojaron un poco.

-¿Y para eso tenías que despertarm…- Kanda calló por unos segundos.

Allen lo había abrazado. Se sorprendió mucho en realidad ante esto. Y mucho más cuando sintió que ella poso los labios sobre su mejilla, dándole un pequeño beso.

-Gracias… Pero sigues siendo un Bakanda- Le susurró.

Antes de que pudiera decir algo al albina ya estaba abriendo la puerta de la habitación para irse. Volteó el rostro unos segundos para verlo y le saco la lengua.

Instantes después de que la chica se había ido, Kanda reacciono, se llevo la mano a la mejilla, si, justo aquella en la que ya hace buen tiempo, Allen le había propinado un buen golpe.

-Me acaba de dar un beso… una loca con traje de conejito. Esa Moyashi es rara – Dijo para sí mismo.

Apagó las luces, cogió las sábanas y se acurrucó en ellas.

….

23 de Diciembre del 2011

Estadio ¨The Queen¨. Inglaterra.

Ya estaban a tan sólo dos días de celebrar la navidad, y en la mansión Kanda, siempre era de costumbre que estas fiestas, fueran algo tranquilas, pero al parecer ese año no sería igual que otros.

Eran a penas las 8 de la noche, y por el motivo de estas fechas, Lavi, Lenalee, Alma y Yuu, deberían estar haciendo compras por navidad o simplemente paseando en el centro de la ciudad, pero no, en ese momento se hallaban en el estadio donde se llevaría a cabo el concierto de Allen.

-¡Lleven esos vestuarios a la habitación de arriba!-

-¡Corran, corran! ¡El tiempo no nos espera!-

Había gente de aquí pata allá. Todos tenían una función importante, desde la estilista, a la cosmetóloga y el coreógrafo.

-Valla al parecer dar un concierto no es tarea fácil- Comentó Lenalee viendo todo el ajetreo.

-Cierto- Dio la razón Alma.

-¡Ch! Tanto escándalo por una Moyashi cantado-

-Quiero ver ya a Allen-chan cantando- Dijo Lavi emocionado.

-Si yo también hasta ahora solo he escuchado las tres canciones que salieron en su Cd promo- Comentó Alma.

-Chicos, hay que ir a nuestros asientos antes de que se haga tarde en una hora empezará el concierto- Dijo Lenalee.

-Sí, ah pero, el señor Cross dijo que nos llevaría hasta nuestros lugares ¿Dónde estará?- Contestó Alma.

-El padre de la Moyashi estaba por aquí, hace unos minutos lo ví. Vamos a buscarlo-

Los cuatro chicos se encaminaron a buscar a Marian. En el camino vieron a los encargados corriendo y gritando, hasta que chocaron con Anita.

-Señora Anita- La llamó Lenalee

-Oh, Lenalee querida, muchachos ¿No deberían estar ya en sus asientos?-

-Sí, pero es que el señor Cross dijo que nos llevaría hasta ahí, pero no lo encontramos-

-Este hombre, seguro está pegado a Allen, bueno entonces, yo los guiaré. Síganme chicos- Dijo con una sonrisa la mayor.

Kanda y los demás tomaron asiento en primera fila, podían ver el esplendor del escenario, tras suyo, se encontraba todo el estadio lleno, si, la fama de la Moyashi había subido demasiado en corto tiempo.

Los minutos pasaron rápidamente, las luces principales se apagaron y entonces se escucho por todo el estadio una voz computarizada.

-One… Two… Three… Allen Walker is Universal Bunny -

Todo el público pudo ver unos efectos visuales, unas llamas de colores que salían del centro del escenario formando un corazón, el cual desapareció al instante, dejando a su paso lo que parecían engranes gigantes de un reloj dorado.

Todo era tan irreal, ni Yuu, ni los demás creían lo que veían, todo parecía sacado de un cuento de hadas.

Una dulce musiquita empezó a sonar.

….

Bien hasta aquí el inicio del concierto de Allen, en serio siento mucho la demora ;A;!

Stocking los quiere por leer la historia, gracias a todos!