¿Será el tiempo un impedimento?
Capítulo 3: Conociéndote.
Abrió un poco los ojos, todavía observando las llaves. Casi por inercia, inclinó el cuerpo hacia atrás, sin despegar los pies del suelo y miró el garage, que se encontraba cerrado.
- No es mala idea, después de todo es mejor panorama que quedarme aburrido en la casa- tomó una expresión de decisión y sujetó fuertemente las llaves con el puño, cerró de un portazo la casa y se dirigió al garage, levantó la puerta de ésta, elevándose él un poco para abrirla completamente, y su rostro se tornó incrédulo al ver finalmente la máquina… su máquina- ¡Vaya!- se limitó a decir observando el vehículo desde todos los ángulos. Era un Nissan 350z color negro, como el auto de Takashi en la última película de Rápido y Furioso. Sin pensarlo dos veces, desconectó la alarma, abrió la puerta del piloto y entró en el auto. Soltó un suspiro.Qué cómodo se sentía, de verdad era un lujo tener la vida que tenía, pero entonces… ¿por qué me siento tan vacío? Cerró la puerta, metió las llaves y encendió el vehículo- ¡¡¡Sí que es poderoso este bebé!!!- exclamó Inuyasha al escuchar el sonido del motor encendido, prendió el estéreo y puso el cambio en reversa y la máquina se movió. Al salir del garage se detuvo y cerró la puerta de éste- Qué fastidio- pensó Inuyasha al cerrar el garage y volver al auto- Definitivamente después lo dejaré afuera- dijo Inuyasha ya retrocediendo, poniendo un brazo en el asiento del copiloto. Apuntó un aparato en dirección a las rejas y estas se cerraron automáticamente una vez que estuvo fuera de la residencia. Giró el volante, haciendo que el auto se diera media vuelta y se dirigió a la ciudad esplendorosamente. Subió el volumen del estéreo y siguió el ritmo moviendo su cabeza.
I walk a lonely road
The only one that I have ever known.
Don't know where it goes,
But it's home to me and I walk alone
I walk this empty street
On the boulevard of broken dreams
Where the city sleeps
And I'm the only one and I walk alone
I walk alone
I walk alone, I walk alone
I walk a…
My shadow's the only one
That
walks beside me
My shallow heart's the only thing
That's
beating
Sometimes I wish someone out there
will
find me
'Til then I walk alone…
Vaya que se sentía identificado con la canción, todo lo que decía la letra era lo que sentía, pero se estaba sintiendo cada vez más y más miserable, por lo que decidió cambiar de estación, y tocó la suerte de que justo comenzaba a sonar Toxicity de System of a Down, por lo que comenzó a cantarla de buena gana, pues era una de sus canciones favoritas.
Mientras pasaba, las luces de la calle se reflejaban en el automóvil e Inuyasha se encontraba más pensativo que nunca, con el vidrio totalmente abierto, con una mano en el volante y la otra en los cambios…
No supo por qué de todos los lugares de la ciudad, escogió una pequeña plaza que constaba de algunos juegos infantiles, frente a unas tiendas que a esa hora se encontraban cerradas por razones obvias. Estacionó su auto sin dificultad alguna, salió de este y le puso la alarma. Colocó sus manos en sus bolsillos, atravesó los juegos infantiles y caminó hacia un asiento debajo de un árbol, de espalda a la calle, teniendo como paisaje un hermoso lago, atravesado por un puente, estilo japonés, rodeado de vegetación- Pero qué calma se siente en este lugar, es envidiable- cerró sus ojos un momento, sintiendo la ligera brisa en su cara… Todo era silencio, pues a esa hora casi nadie transitaba por aquel lugar, más bien, todos se encontraban en el centro, bailando en los clubes. Él definitivamente prefería la tranquilidad y no el bullicio de las fiestas ni los autos, ni la gente gritando como dementes y emborrachándose como ellos solos. Abrió sus ojos lentamente para admirar mejor el paisaje que tenía enfrente, y para su sorpresa, vio a una chica de espalda, apoyada en el puente, admirando el lago, en donde se encontraba reflejada la luna. No pudo negar que desde allí la chica se veía muy hermosa, dándole un aire misterioso, por lo que no soportó la curiosidad y, desde su asiento, entrecerró un poco los ojos para tener una mejor visión de ella. Después de un rato, pudo distinguir que la chica poseía cabellos ondulados hasta la espalda, que bailaban tímidamente al compás del viento. Interiormente sintió que algo en aquella muchacha lo atraía peligrosamente, y se levantó de su asiento y rodeó el lago para llegar a los pies del puente, claro, silenciosamente para no asustar a la chica. Ya llegando allí, pudo distinguir que la joven poseía un hermoso cabello azabache ondulado…
- (O--O) ¡Mierda!- Inuyasha cayó en la cuenta que la chica en el puente no era nada ni nada menos que Kagome. Una brisa más fuerte movió los cabellos de la chica hacia su dirección, y los de él hacia su espalda.
La chica dejándose llevar por la dirección del viento, movió su cabeza hacia donde se encontraba Inuyasha. Su rostro se tornó a uno de sorpresa y se enderezó bien, mirando al muchacho, con una mano puesta en el barandal del puente.
La chica parecía un ángel reflejada a la luz de la luna, con el viento moviendo sus delicados cabellos ondulados, y se sintió hipnotizado ante aquella visión… Tan enigmática, misteriosa, dulce, tierna e ingenua, todo a la vez. No sabría exactamente cuánto tiempo habría estado en aquel estado de trance, y no le molestaba en absoluto, es más, estaba casi seguro que la chica estaba acercándose lentamente hacia él, mirándolo fijamente… (OO) ¡¡LA CHICA SE ESTABA ACERCANDO A ÉL!!
- Ho… hola- dijo ella tímidamente a unos centímetros del pie del puente mirándolo con cierta ternura e ingenuidad.
Inuyasha estaba avergonzado por haber demostrado sus sentimientos a aquella extraña que había visto sólo una vez. Toda clase de sentimientos habían aflorado con tan sólo contemplarla a unos metros de él y eso era verdaderamente extraño, pero emocionante a la vez, sin embargo, concientemente nunca se mostraría vulnerable y ella no sería una excepción.
- Hola- dijo arrogantemente, mirándola casi con indiferencia.
- Soy Kagome Higurashi, mucho gusto- dijo la chica en tono juvenil e inclinó medio cuerpo a modo de saludo.
- Mi nombre es… Inuyasha- dijo el albino inclinando también medio cuerpo, para no parecer descortés- Inuyasha Taisho- y la miró a los ojos.
Kagome se sonrojó ante aquella mirada tan penetrante del chico y bajó la mirada avergonzada.
- Dios mío, ¿qué me está ocurriendo? Esa mirada…- levantó poco a poco la vista y en él se veía una expresión de confusión. Se sonrojó más y miró nuevamente el suelo completamente tensa- Pensará que soy una tonta, con sólo mirarlo a los ojos me intimida ¡Kagome tonta!
Inuyasha veía casi divertido como con verla a los ojos la hacía sonrojar. Era una joven tan ingenua, sin embargo, viendo más atentamente a la chica, no pudo evitar que su mente reemplazara el rostro de la muchacha por el de otra pelinegra, muy parecida a ella, de fríos ojos que lo miraba calculadoramente. Retrocedió un paso, abriendo sus ojos como platos.
- No…- dijo Inuyasha todavía mirándola estupefacto- No… puede ser…- palideció casi al instante quedando en estado de shock- ¿Qué... qué haces aquí? ¡No debes estar acá!... no- se sentía terriblemente desconcertado… y tenía miedo. Sí, tenía miedo, más que un miedo era un terror, aquella mujer quería olvidarla, dejarla en lo más profundo de su memoria, quería que fuese un recuerdo… un mal recuerdo.
Kagome lo miró arrugando el entrecejo preocupada y se acercó lentamente al chico, que parecía no reaccionar.
- Inuyasha- pronunció con una dulce voz- Inuyasha, ¿te encuentras bien?- preguntó ya más que preocupada a sólo unos centímetros de él, y pudo ver que estaba pálido, tan pálido que parecía que se desmayaría en cualquier momento. Sus ojos estaban como platos y su mirada se encontraba perdida, clavada en ella- Inuyasha, ¿qué te pasa?- preguntó más que preocupada al ver que el chico no había reaccionado. Zamarreó un poco sus brazos, como queriendo que él despertara- ¡Inuyasha, por favor reacciona, ¿qué ocurre?!...
Inuyasha reaccionó de repente, como si hubiese despertado de un sueño al sentirse zamarreado por la joven y escuchó cómo ella lo llamaba preocupada por su nombre. Los ojos de Kagome estaban brillantes, y en su rostro se reflejaba levemente la desesperación. Inuyasha abrió la boca como queriendo decir algo, pero después la cerró. Se soltó del contacto de la chica y se dio media vuelta. Se encontraba terriblemente confundido y descolocado. Kagome lograba de alguna manera darle emociones fuertes, demasiado fuertes para su gusto. ¡¿Cómo demonios la confundió con ella?! Con esa… mujer. Esbozó una media sonrisa triste. Cada vez que viese el rostro de Kagome, inconcebiblemente vería a Kikyo. La vida se empeñaba en hacerle sufrir y encima agudizar aquel dolor que, ahora sabía, aún estaba fresco.
- Inuyasha… ¿te encuentras bien?
- Sí… estoy bien- dijo un poco confuso. Meditó un momento- Olvida que todo esto ha pasado- y comenzó a caminar con la intención de marcharse. Si había viajado hasta tan lejos sólo para ver el rostro de Kikyo en otra pelinegra, prefería cortar lazos desde ahora con ella y tratar de hacer su estadía en Japón lo más tranquila posible, aún sabiendo que algún día se toparía inevitablemente con Kagome.
La chica lo miró extrañada, cambiando su rostro a una expresión molesta "¿Pero qué se cree este chico? Me preocupo por él, ¿y se marcha como si nada? (O.Ó) Ahora sabrá quién es Kagome Higurashi"
- Pero qué descortés eres, me preocupo por ti y actúas de manera indiferente. Además, ¡¿cómo sé que en el camino te puedes desmayar o algo así?!- exclamó poniendo los brazos en jarro pretendiendo estar preocupada por él, aunque una parte de ella de verdad lo estaba.
Inuyasha se paró en seco y movió la cabeza para quedar de perfil.
- Te preocupas por nada, además no tengo por qué darte explicaciones si apenas te conozco- y caminó a grandes pasos en dirección al auto.
Kagome viendo cómo Inuyasha se alejaba rápidamente, no se quiso quedar callada ante la actitud del ojidorado.
- ¡¡¡Oh, perdóname gran Inuyasha por ser humana y preocuparme!!!- dijo sarcásticamente moviendo sus manos- No todos podemos ser seres humanos insensibles como tú, ¿o acaso no eres humano?
Inuyasha, con unos inmensos ojos blancos, con sólo unos puntitos negros de pupilas, se giró y empuñó su mano, con una venita latiéndole en la frente.
- ¡¡Pues nadie te pidió que te preocuparas, chiquilla insolente, y ya deja de hablar idioteces que mi tiempo no lo desperdicio con extrañas!!- y siguió caminando molesto, con paso más seguro todavía. ¿Hasta cuando lo iba a hablar?¿Qué no ve que no quiere estar con ella?... ¿cierto?
Kagome, más que indignada, caminó unos pasos, y gritó tan fuerte como lo permitieron sus pulmones.
- ¡¡PUES FÍJATE QUE LOS HOMBRES SE ENFRENTAN CARA A CARA A SU CONTRINCANTE Y NO GRITANDO A MIL KILÓMETROS DE ELLOS, COBARDEEEEEE!!- exclamó Kagome, respirando dificultosamente y ni cuenta se dio cuando, en poco menos de un parpadeo, Inuyasha estaba frente a ella, brotando fuego de sus espaldas. Tenía el rostro medio oscurecido, mirando desde arriba, todavía con los ojos blancos y puntitos negros, con un incesante tic en su ojo derecho.
- ¡¿Acaso me llamaste… cobarde, chiquilla tonta?!
El rostro de la chica se oscureció de pronto, soltó un gruñido iracundo, y de un momento a otro, se hizo gigante brotando llamas de sus ojos y de sus espaldas.
- ¡¡¡Fíjate que sí lo hice, bestia descerebrada!!!- exclamó Kagome haciendo que Inuyasha se hiciera pequeño y diera un paso atrás aterrado- ¡¡¡¿Acaso tienes algún problema con eso o tienes tanto miedo que no te atreves a debatirme?!!!
Inuyasha ahora tenía un tic en el ojo, pero no de enojo, sino de lo asustado que estaba ante la intimidante joven que tenía delante suyo.
- Y-yo… n-no te t-tengo… miedo- dijo Inuyasha mirándola fijamente cayendo sentado al pasto cubriéndose la cara con un brazo.
Después de unos segundos el semblante de la chica cambió radicalmente y se lanzó a reír de buena gana, abrazándose el estómago. Inuyasha la miró incrédulo, levantando una ceja, todavía sentado.
- ¡¿Y tú por qué demonios te ríes?!- preguntó Inuyasha orgulloso aunque también un poco avergonzado.
Kagome rió de buena gana unos momentos, y se limpió una lagrimilla traviesa con un dedo.
- Lo… lo siento- dijo Kagome terminando de reír- Es que… hubieras visto tu cara cuando…- y se lanzó a reír de nuevo, más fuerte que antes, corriendo ya varias lágrimas por sus mejillas sonrosadas.
Inuyasha la miró apenado, sonrojándose un poco, al ver que la chica todavía no paraba de reír. Cerró sus ojos, soltando un gruñido molesto.
- ¡¡Feh, pues fíjate que sólo estaba actuando!!- dijo Inuyasha desde abajo, pero le corrió una gotita animé al ver que la chica se hizo la sorda y recién comenzaba a respirar de manera normal- Eres una chiquilla extraña- dijo Inuyasha levantándose, cerrando los ojos orgulloso.
- Y tú eres un amargado sin causa- dijo Kagome, ya mirándolo sonrientemente con las mejillas aún sonrosadas.
Inuyasha la observó con el rostro serio. Claro que era una persona fría, y tal vez amargada, pero lo era con causa, pero a él qué le importaba eso, si ella no lo conocía en absoluto; en realidad, nadie lo conocía verdaderamente.
Kagome lo miró afligida al ver cómo el rostro del chico se tornaba de pronto serio y melancólico y luego no pudo evitar fijarse en sus ojos, aquellos ojos que demostraban tantos sentimientos… tristes.
- Tus ojos…- dijo Kagome pensativa, tratando de ver más allá de aquellos misteriosos ojos dorados que sólo denotaban frialdad, aquellos enigmáticos ojos que a cualquiera cautivarían con una sola mirada y que escondían quizás cuantos problemas sin ser compartidos.
Inuyasha la miró extrañado.
- ¿Qué… tienen mis ojos?- preguntó intrigado, mirando atentamente a la chica.
Ella lo miraba como tratando de leer dentro de él.
- Tus ojos…- dijo Kagome observándole todo el rostro, tratando de grabarlo en su memoria-Sólo demuestran frialdad y tristeza… ¿por qué?- preguntó más para sí que para él. Calló un momento todavía analizándolo con ojos pasivos- El día de hoy me miraste de la misma manera cuando te encontrabas en el auto…- su cabello se movió suavemente con el viento, entregándoles un momento para ellos, sin embargo, se sonrojó fugazmente al darse cuenta que había hablado más de la cuenta… otra vez- (OO) L-lo siento- dijo atolondradamente la chica, dándose vuelta, tomándose el rostro- De-debo irme- dijo una ruborizada Kagome con la intención de irse, pero sintió que le sujetaron firme, pero a la vez delicadamente su brazo, haciendo que se detuviera al instante. Se dio vuelta lentamente, viendo a Inuyasha con el rostro serio, esbozando una vaga sonrisa.
- Qué no habías dicho… que a las personas se les mira a la cara cuando se les habla- dijo Inuyasha en un tono suave.
La chica se sonrojó más, bajando la mirada. Sonrió irónicamente.
- Es cierto- admitió Kagome, sintiendo que Inuyasha soltaba el agarre suavemente- Creo que debo seguir mis propios consejos. Irónico, ¿no? (ñ.ñU)- dijo de manera suave y jovial a la vez, e hizo una linda sonrisa y reflexionó unos instantes- ¿Por qué no me acompañas un momento?- dijo Kagome tímidamente con las mejillas sonrosadas nuevamente- Es que… no quisiera estar sola tan tarde- su rostro se tornó de un intenso rojo- ¡Pero qué cosas digo, no es por lo que tú piensas!- dijo Kagome viendo el rostro sorprendido que tenía Inuyasha al posiblemente malinterpretado lo que ella dijo y agachó la mirada reflexionando un momento- Además, te hice un mini análisis… y fuera del templo, así que me debes una- e hizo una sonrisa traviesa mirándolo a los ojos.
Inuyasha la miró extrañado.
- ¿Mini… análisis?
- Sí, un mini análisis. Es que mi abuelo me enseñó desde pequeña a ver la esencia de las personas con tan sólo ver sus ojos, es como una especie de adivinación, y toda la gente que va al templo me pide que vea sus ojos y les dé consejos dependiendo de lo que en ellos se refleje- se sobó la nuca ingenuamente- Claro que a veces hablo más de la cuenta como te habrás dado cuenta ahora- e hizo una sonrisa divertida.
- Pero qué cosa más curiosa- dijo Inuyasha lentamente entrecerrando un poco el entrecejo- Ver la esencia de las personas viendo sus ojos… feh, qué ridículo- dijo Inuyasha ladeando el rostro arrogante.
Kagome infló sus mejillas y luego cerró sus ojos enojada.
- Pues esa es tu opinión Inuyasha- se dio media vuelta- Y pensándolo bien, creo que estaré mejor sin tu molesta compañía, así que mejor me voy. Adiós- y se marchó molesta sin flaquear en ningún momento.
- (¬¬) Pues quién querría tu tonta compañía en todo caso- dijo Inuyasha dándose vuelta también para marcharse.
- Uuuuuyyy, qué coraje. Este chico es tan antipático, espero no topármelo más en mi vida, aunque… por alguna razón debe tener ese carácter. (O.Ó) ¿Pero qué cosas piensas Kagome? Trataste de ser amable con él y, sin embargo, no quiso ceder en ningún momento- tomó su muñeca y se detuvo lentamente; el viento movió delicadamente sus cabellos en sus espalda- Qué cálida fue su mirada en el momento en que me detuvo, pensé que mi corazón se iba a salir de mi pecho… se veía tan guapo- sus mejillas se sonrojaron levemente y movió bruscamente su cabeza de un lado a otro tratando de ahuyentar aquellos pensamientos- Será mejor que deje de pensar en él, total no creo que vuelva a verlo- sedispuso a seguir caminando, cuando se dio cuenta de que se encontraba nada más ni nada menos que a los pies de las escaleras del templo- (-) Pero qué boba soy, estaba tan absorta en mis pensamientos que ni cuenta me di de que justamente caminaba hacia el templo, pero será mejor que vaya a mi habitación antes que se den cuenta que salí sin permiso- y subió rápidamente las escalinatas para entrar a su casa.
- Esa chiquilla molesta saca de las casillas a cualquiera. Vaya que se cumple el dicho que las apariencias engañan, y a mí me engañaron maldita sea- se calló unos instantes manejando camino a su casa con la radio a máximo volumen- Sin embargo, no puedo negar que es muy linda…- se sonrojó un poco con la imagen de Kagome en su cabeza y la movió de un lado a otro- Pero tiene un carácter de los mil demonios, así que eso no cuenta… pero fue muy preocupada a pesar de haberme conocido sólo en ese rato, todavía siento esos ojos angustiados mirándome con una gran preocupación… de verdad que le hice pasar un mal rato por mi culpa… y no le di ninguna explicación- cerró la puerta del auto y puso la alarma- Ni las gracias le di por haberse dado la molestia. (O.Ó) ¡Inuyasha, para de pensar! Ella no tiene por qué importarme en absoluto- abrió la puerta de entrada y la cerró tras sus espaldas dirigiéndose a las escaleras. Abrió la puerta de su habitación y sin vacilar se recostó boca arriba- Admito que soy muy orgulloso al momento de pedir disculpas, pero… argh, creo que en este caso no hay remedio. Mi conciencia no me dejaría tranquila- soltó un suspiro cansado, dejándose llevar poco a poco a la inconciencia- Mañana le pediré dis… cul… pas- y se quedó profundamente dormido en la soledad de su habitación.
Esta Historia Continuará…
Ola Ola xicos!!!! kmo los a tratado la vida???? Espero que bien, aunque uds. conmigo no se han portado muy bien, pk no me an dejado muxos comentarios (T.T). Ya tengo varios capítulos que ya están hechos, pero no los colocaré si no me hacen feliz con… 20 reviews!!! (-) Sííííi, jajajjajajaja, pues ya saben, y si son buenos, puede que en los caps. posteriores les haga un avance acerca de qué tratará el otro cap. Mmmmmm, por ahora les digo que pasarán muchas, pero muchas cosas entre esta parejita, algunas predecibles, como tb otras que no (¬-¬)…
Bueno bueno los dejo con la intriga, un besito grande para todos y recuerden:
"Si tienes tiempo de leer… ¿por qué no dejar un comentario" (-)
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