Hola a todos, y gracias por todo ese apoyo, amo ver las notificaciones que llegan a mi correo, me hacen muy feliz. Y agradezco de corazón a los que gastan un poco de su tiempo dejándome review, sin ellos esto no sería lo mismo; gracias de nuevo:3. Vamos al lío. Personalmente me encanta este capítulo, ya que soy de la opinión de que la personalidad y la inteligencia también enamoran.

Fairy Tail le pertenece a Hiro Mashima.

La canción será Tu mirada me hace grande – Maldita Nerea. Lo comprenderéis al final:3.

Que os guste.


N&L


.

.

Manera 2:

¿Con… un libro?

.

.

La rubia se encontraba en su piso, escribiendo un capítulo de su nuevo libro —o bueno, intentándolo escribir—. ¿Cómo iba a concentrarse con el abrazo de Natsu todo el rato en su cabeza? Bien, reconocía que le había encantado —se dijo, tirando el bolígrafo y resignándose— sentir el calor que desprendía siempre el cuerpo de Natsu era algo simplemente maravilloso para ella. Suspiró, apoyando los brazos sobre la mesa y dejando caer su cabeza sobre ellos. En verdad estaba agotada, no del plan de Mira, sino de que Natsu fuera tan estúpido respecto a los sentimientos. ¿Y si se ponía en la frente un cartel de «Te amo, Natsu»? Quizás así él se daría cuenta.

Entonces, en mitad de su monologo mental, escuchó el timbre de la puerta de su casa sonar y no pudo evitar extrañarse. Natsu, Happy y medio gremio siempre entraban por la ventana —normalmente, sin llamar y sin que ella se cerciorase de ello—, ¿así que, quien podría llamarla ahora? Solo había tocado el timbre una vez, así que suponía que era alguien paciente.

Suspiró y se levantó, dirigiéndose a la puerta para abrir. A quién vio al hacerlo le hizo sonreír de oreja a oreja.

—¡Levy, que bueno verte! ¿Qué haces aquí?

La peli-azul sonrió, recolocándose la bolsa que portaba llena de libros y demás en su hombro derecho. Lucy le invitó a pasar, llevándose una sonrisa de su parte.

—Lu-chan, vengo a visitarte; Mira-san me lo dijo. Hay que preparar la segunda manera. ¡Con permiso!

Entró a la casa de su amiga, viendo que Lucy se lo había permitido, mientras la Heartphilia se quedaba quieta, sin saber que demonios decir o como reaccionar.

—Maldita Mira… se lo dijo a la mitad el gremio… —pronunció entre dientes, una de sus cejas tiritaba con rabia.

—¿Lu-chan, pasó algo?

—No, no es nada —la rubia cerró con fuerza la puerta, intentando relajarse; Levy no tenía la culpa, había sido ella por hacer caso de ese estúpido plan—. ¿Y bien? —Preguntó cuando llegó hasta ella, quien estaba sentada en la mesa de la sala.

—No te preocupes, Lu-chan, te ayudaré. ¿Sabes? Para conquistar a un chico hay que llamar su curiosidad.

Lucy levantó una ceja, ¿y lo decía ella? ¿Quién salía con el tipo mas extraño que había conocido? No pudo evitar que una pequeña sonrisa surcara por sus labios, se preguntaba como se suponía que Levy había conseguido llamar la "curiosidad" del Dragon Slayer de Hierro.

Quizás luego sería ella quien interrogara.

—¿Mira te mandó aquí?

Cuestionó la rubia, sentándose en una silla al lado de su amiga, mientras dejaba sobre la mesa una bandeja con zumos y galletas. La McGarden asintió, tomando una de las galletas y dándola un mordisco. Después tomó un sorbo del zumo de piña que había traído Lucy, siendo imitada por ésta.

—Mira-san nos contó, en resumidas cuentas, lo que planeaba y…

—¡Quieta ahí! —La interrumpió ella con una mano—. ¿Cómo que "nos" contó?

—¿Eh? ¿No sabías? Todos creíamos que te habías dado cuenta de que si el plan de Mira-san contaba de diez maneras para conquistar a Natsu, habría diez personas del gremio que te ayudaríamos.

—Dime que bromeas —habló en un susurró la maga estelar, poniéndose una mano en la cara.

—Lu-chan, créeme, le conquistaras. ¡Quienes te vamos a ayudar no nos rendiremos! Así que esperamos que tú tampoco —la peli-azul la observó apoyar su frente contra la mesa, y suspiró, buscando una manera de que no decayese—. ¿Lo amas, Lu-chan? —Pudo observar a Lucy asintiendo con la cabeza; sería boba—. Entonces no te avergüences porque te ayudemos, somos una familia, y ya era hora de que vosotros dos os convirtierais en pareja.

—¿Ya era hora…? —La rubia levantó la cabeza, sonrojada a más no poder—. No quería que nadie más se metiera, demonios que vergüenza, y ahora veo que seréis diez quienes lo hagáis. ¡Y ya sé que somos una familia! Demonios, os agradezco vuestro esfuerzo, pero…

—Oye, oye, Lu-chan, que solo acabamos de empezar. Además, Mira-san es una cabezota, no se rendirá hasta que salgáis por fin… y nosotros tampoco.

—¿Por qué tanta insistencia? —Cuestionó, apartando la mirada de la McGarden.

—Porque ambos sois nuestros amigos, necesitáis que os ayudemos. También porque tú lo amas, Lu-chan. Y bueno, también porque Natsu necesita… un incentivo.

—¿Un incentivo? —Preguntó con una ceja alzada.

—¡Es hora de que nos pongamos Lu-chan! —Ella se levantó, con una sonrisa.

—Oye, no me ignores… —Habló viéndola levantarse y vaciar la bolsa que portaba en la cama de la habitación de la maga estelar; Lucy suspiró, resignándose—. Como sea, ¿cuál es tu manera?

La peli-azul se sintió orgullosa, porque su rubia amiga por fin estaba decidida a aceptar su ayuda. Demonios, que ambos necesitaban un pequeño empujón, aunque mas concretamente: Natsu necesitaba un incentivo; y Lucy una manera de acercarse a él con valentía, sin miedo al rechazo que estaba segura que temía. Estaba claro que el Dragon Slayer de fuego no la rechazaría, o eso esperaba, porque no creía que Natsu fuese tan estúpido.

—Ah, no es muy difícil, Lu-chan, solo escucha. En unos quince minutos Natsu vendrá a tu casa; le cité por esa hora. Así que lo que se me ocurrió…

—¿¡Qué!? ¡Estoy en pijama!

—¡Es-Espera, Lu-chan! —Gritó al verla correr hacia su habitación, suspiró, sabiendo que ella no la escucharía. Bueno, por lo menos su manera no requisaba de que Lucy la escuchase—. Seguro saldrá todo genial, Lu-chan…

Exactamente doce minutos después, Lucy Heartphilia salía de su baño vestida con una camisa de cuadros roja y blanca, y unos short vaqueros; su pelo estaba suelto. Cuando salió al salón secándose el pelo con una toalla esperó ver a su amiga Levy, pero ésta ya se había marchado dejando un libro con una nota encima suyo. La rubia levantó una ceja, ¿y qué pasaba con su manera de conquistar a Natsu? Se acercó y tomó la nota, la leyó en a penas unos segundos, y a su causa un sonrojo apareció en sus mejillas. Se dio la vuelta, dirigiéndose al baño para acabar de secarse el pelo.

—Eso no funcionara…

El tiempo no era en absoluto desagradable en Magnolia, por lo que Natsu Dragneel podía entrar a la casa de su mejor amiga sin ningún tipo de contratiempo. Levy le había avisado de que fuese sobre las cinco de la tarde; y eso hizo él, aunque quizás se había adelantado un par de minutos. Por eso se quedó apoyado en la ventana del piso de la maga estelar, observándola cantar y bailar mientras movía cacharros en la cocina.

Obviamente, el pelirrosa levantó ambas cejas, confuso por la extraña felicidad de su amiga. Demonios, que él sabía que Lucy siempre estaba de buen humor —cosa que le agradaba especialmente de ella— pero ese día estaba mas alegre de lo normal. Lo cual preocupó y gustó por partes iguales al Dragon Slayer. Cuando ella salió de nuevo al salón con una bandeja con galletas y dos vasos de zumo casi gritó al ver a su mejor amigo mirándola desde la ventana. Por suerte pudo evitar tirar la bandeja al suelo, dejándola al tiempo en la mesa con solo un poco de zumo derramado.

—¡Hey, Luce! —Saludó, con su mano derecha alzada.

Ella le miró con el ceño fruncido.

—¿¡Desde cuando llevas ahí!? Demonios, podrías avisar, ¿sabías? –Le dijo, cruzando los brazos.

—¿Ah? Levy me dijo que viniese a verte, pero como vine antes de la hora y tú te veías tan… alegre, no quise molestar. ¿Esperabas a alguien, Luce? —Por alguna razón, su ceño se frunció; después investigaría aquello.

—Sí, esperaba a Happy.

—¿A Happy? Pero si Mira me dijo que estaba con Charle —el mago frunció los labios, mirando a un lado enfurruñado—. ¿Acaso me mintió…?

La rubia se dio cuenta que de nuevo todo estaba pensado por Mirajane para que no hubiese ni un pequeño error. Ella se acarició la sien, pensando ahora en lo estúpido que era ese mago.

—¡Idiota! ¿Cómo voy a esperar a Happy?

—¿Entonces para que me dices que lo estas esperando? —Habló, saltando de la ventana al interior del piso de la Heartphilia—. ¡Me mentiste! —La acusó con un dedo.

—¿Pero qué…? —Suspiró varias veces, intentando tranquilizarse; lo miró, con las manos en sus caderas. No se podía ser sarcástica con él, maldición—. ¡Estaba esperándote a ti, Natsu, estúpido!

–¿A mí? —Se señaló con un dedo; levantó una de sus cejas confundido—. Entonces Happy si que había quedado con Charle…

Lucy suspiró al verlo razonar aquello. Maldición, ¿qué no era capaz de razonar otras cosas mucho mas fáciles? ¿Cómo que ella lo amaba, por ejemplo?

—Le pedí a Levy que te dijese de venir a mi casa. Quería… leerte algo —eso le había dicho Levy que dijese, y supuso que era para que Natsu no sospechase; no era tan estúpido como parecía.

—¿Leerme? —Levantó amabas cejas, tomándose aquello por un ataque; frunció el ceño—. Igneel ya me enseñó a leer.

—No digo que no sepas leer, Natsu. Me refiero a que quiero que leas esto conmigo.

—¿Acaso no sabes leer? —Porque era lo mas lógico. ¿Para que le iba a pedir si no Lucy que leyese con ella?—. No te preocupes Lucy, ¡yo te enseñaré!

Ella se dio con la mano en la frente, sentándose en una de las sillas.

—Solo siéntate, Natsu. Y sé leer, ¿cómo demonios eres tan estúpido para algunas cosas?

—¡Eh! ¡Tú eres la estúpida que me pidió que la ayudase a leer! —Se quejó con el ceño fruncido, tomando uno de los zumos.

—¡No te pedí que me ayudases a leer! —Bufó, relajándose un tanto—. Te pido que leas conmigo.

Ella le observó beber del zumo y al verlo acariciarse la nuca sonrió. En verdad, aunque a veces era estúpido, lo amaba; mas que a nadie.

—Muy bien, te ayudaré a leer.

Ella suspiró. Al parecer había "convencido" a ese cabezón. Estuvieron tomando por unos minutos los zumos y las galletas entre risas por la estupidez de Gray, entre recuerdos graciosos de misiones y por la vergüenza de Gajeel cuando lo veían con Levy. Demonios, Lucy reconocía que eran sumamente adorables. Y se recordó que no había hablado con Levy de su relación con el Dragón Slayer de Hierro. Se le había olvidado preguntarle. Bueno, mas tarde lo haría.

—Luce, ¿qué es este libro?

La rubia observó por encima de su vaso de zumo que era el libro que estaba antes sobre su mesa. Aun no lo había mirado. Solo leyó la nota.

—Oh, me lo trajo Levy antes.

Natsu lo abrió y leyó las primeras líneas, solo pudo hacerlo unos segundos hasta que escuchó a la rubia chillar y quitárselo de las manos. ¡Era el libro que le había traído Levy, maldición! Y en la nota decía —cosa que aun no entendía— que solo podía leerlo ella.

—¡Luce, ¿por qué me lo quitas?! Estaba leyéndolo.

—Yo lo leeré por ti. Te lo dije antes, ¿recuerdas?

El pelirrosa, no muy convencido por aquello, asintió. Había leído la primera línea y le había dejado con la duda. Como había observado, ese libro pequeño solo tenía una hoja, y un par de párrafos. Y sinceramente, no había comprendido el principio así que estaría encantado de escuchar a Lucy leérselo; había llamado su curiosidad. Lucy le miró de reojo, viéndole como la atendía esperando que leyese. Y en verdad se sorprendió, no esperaba que Natsu la escuchase tan fácilmente. Levantó ambas cejas y abrió el libro. ¿Solo tenía una hoja? Cuando leyó por encima los párrafos que tenía se dio cuenta del interés del Dragon Slayer por él.

—Bien… —miró a su compañero por encima del libro antes de comenzar, y en verdad le sorprendió que la atendiese. Suspiró—. «Ni bien llegó a la tierra árida, se sintió incomodo. Se había alejado de sus tradiciones, de su familia; y todo había sido por proteger a un humano» —Lucy le miró de reojo, le vio tragar saliva—. «Pero a pesar de todo, no se arrepentía de lo hecho. Amaba a ese humano y sintió que con su acción aquel humano sería libre; que podría estar con la persona que… amaba».

Cuando se frenó, Natsu la observó, confuso por aquella interrupción. Realmente le emocionaba esa historia. Aunque le sorprendía que un dragón hiciese eso, él sabía perfectamente que los dragones eran buenos y que harían eso, y mucho mas, por los que amaban.

—¿Luce, qué pasa?

—Oh, no es… nada. ¿Quieres que siga? —Le cuestionó, mordiéndose un labio.

—Por supuesto, ¡estoy seguro que acabara bien!

Y Lucy sabía que muy probablemente aquello no ocurriese. ¿Por qué Levy le había mandado leer eso? ¿Esa era su manera? ¿Entristecer a Natsu?

«Unos meses más tarde, el dragón desde lo más alto del cielo observaba como aquel humano conseguía conquistar a la mujer que amaba. Y el dragón se alegraba de haberlo salvado, de haber dado su vida por él. Lo observó crecer, sonreír, reír… Lo observó hacer amigos y al final pudo verlo, dando su vida a cambio, tener una familia con la mujer que amaba. El dragón sonrió desde el cielo, orgulloso de sus actos. Porque había puesto de todo su esfuerzo en criarlo, y ahora se daba cuenta de que no se había equivocado; la tierra no era tan árida como al principio. Jamás había visto tan feliz a su hijo».

Lucy terminó de leer, y no quiso levantar la vista hasta entonces. Cuando lo hizo vio a Natsu con cara seria, mirando segundos después al suelo. No sabía que pasaba por su cabeza, pero quizás se arrepentía de haberle hecho caso a Levy. Aquello podría haberle hecho demasiado daño al pelirrosa, al fin y al cabo, su padre desapareció de la nada.

—Luce… ¿el dragón sonrió al ver a su hijo?

Ella se quedó mirándolo curiosa, su cara aun estaba oculta bajo su flequillo; él estaba agachado. Pero le respondió con una pequeña sonrisa, absolutamente sincera.

—Sí, sí que lo hizo.

—Que bueno… ¿y el hijo fue feliz?

—Por supuesto que lo fue —suspiró y apartó su mirada, dirigiéndola al paisaje que se presentaba tras su ventana; el Sol daba un aspecto era hermoso—, además, pienso que desde el principio supo porque… su padre actuó de aquella manera —él levantó la cabeza, mirándola curioso—. Los padres son maravillosos, Natsu, darían la vida por sus hijos. Yo… estoy segura que mi madre lo hizo —los ojos de Natsu se abrieron, sorprendidos—; y bueno, mi padre a pesar de que durante siete años no estuve, continuaba queriéndome y extrañándome, esperando a que yo… le perdonase. Sé que hubiera buscado hasta cansarse Tenroujima, si se hubiese enterado.

Natsu se dio cuenta de algo: Lucy no lloraba, solo sonreía, orgullosa. Y él con solo recordar a Igneel estaba a punto de hacerlo. Aquella historia había hecho que recordase mas que nunca a su padre; ¡demonios cuanto lo añoraba!

—Ojala Igneel hubiese estado mas tiempo junto a mí, pero igual siento que… me observa. Jamás creeré que está muerto.

La rubia le miró de reojo y viendo como le caía una lagrima, sonrió, dejando el libro sobre la mesa y estirando una de sus manos hasta tocar una de las del pelirrosa sobre la mesa. Él la miró sorprendido, quitándose la lagrima.

—Él estaría muy orgulloso de ti, Natsu.

—¿Lo estaría?

—Por supuesto, jamás lo dudes.

Él se contagió de su sonrisa, y la miró a los ojos; ella también lo miró a él y sintió morirse, sentía como algo muy grande creía en su pecho de forma incontrolable.

—¿Crees que Igneel sabría al irse que sí que sería feliz?

—Puede ser... tendrás que demostrarle que lo eres.

—¿Y… crees que encontraré a alguien como hizo el protagonista?

Ella sonrió, sintiendo como sus mejillas pasaban a un ligero sonrojo. A pesar de ello no apartó la mirada de él, de sus ojos; y Natsu tampoco lo hizo, le gustaba aquella sensación, aquellos únicos ojos color chocolate. Los ojos de Lucy siempre habían sido únicos.

—Todo puede ser. Quizás hasta estés cerca de encontrarla.

Natsu la miró atentamente y Lucy juró que pudieron estar por unos minutos en un completo silencio, solo mirándose con atención; queriéndose en silencio. O eso era al menos de parte de la rubia. No le hacía falta hacer recuerdos con Natsu ni forzar a que apareciesen, éstos lo hacían sin necesidad de ello. Quizás porque aquella historia suya era diferente al resto. De repente él se apartó y se levantó, dándose una palmada en la frente. Lucy sintió como su mano derecha volvía a estar fría. Y como sus ojos requerían de nuevo de esa fuerza que le traspasaban los orbes verde-oliva de su mejor amigo.

—Happy me dijo que fuese a entretener a Gajeel, decía así que no habría peligro de que Lily se acercase a Charle. No quería que le estropease su cita —se dio la vuelta y se subió a la repisa de la ventana, pero sin marcharse aun; dudó de que Lucy le molestase que se fuese. Demonios, que se había acordado de repente, no era su culpa—. ¿Te molesta que me vaya, Luce?

—En absoluto; ve, Happy no podrá solo.

Natsu asintió feliz y se dejó caer; mientras corría hacía el gremio gritaba insultando al Dragón Slayer de hierro. Lucy estaba segura que no tardarían en pelearse. Aunque de igual forma ella estaba feliz. Aquello era lo mas bonito que había vivido con Natsu, el silencio menos molesto de toda su vida, los ojos mas hermosos que jamás se cansaría de ver, y la historia mas preciosa que había tenido el gusto de leer.

Le debía una cena a Levy.

Cuando Mirajane vio llegar a Natsu al gremio, peleándose con Gajeel pero sin dejar de sonreír, supo que Levy había triunfado también. Estaba segura que cuando mañana viese a Lucy ella le contaría todo y la Demonio sabría que estaba en lo cierto. Su sonrisa se expandió. Y mirando a una de las mesas supo de sobra que su próxima persona tampoco fallaría. Poco a poco su plan daba frutos.

Se preguntaba que tendría pensado su siguiente persona. Solo esperaba que no tuvieran muchas confusiones.

.

.


N&L


.

.

Amé este capitulo, simplemente me pareció tan hermoso. Y aunque no os lo creáis Natsu no huyó, fjeiwejfnjiefgxD. Lucy le consiguió sacar una hermosa sonrisa:). Ijcfoekjcie, morí de amor y amé este capitulo. Y la verdad estoy segura de que Natsu y Lucy hablaron de Igneel, y los padres de Lucy. O sea, tienen suficiente confianza para hacerlo.

Ya se ha confirmado lo que —supongo— que muchos preveíais: 10 maneras, 10 personas del gremio que participaran en el plan de Mira. Y ya tengo pensadas las 10 euhehfuehhdufhe:33333.

Como habéis visto, me encanta el GaLe, pero no hubo momentos de ellos en este capitulo. Ya me imagino a todos: "Tem, ¿¡que mierda te pasa!? ¡Danos un momento GaLe!" —podéis llamarme Tem con total libertad, mi nick sin originalidad es muy largoxD—. Y yo os digo que, dejando de lado que esto es un NaLu, solo vamos por el segundo capitulo. ¡Tengo muchísimas cosas pensadas que quiero que afecten a la relación de Natsu y Lucy! Las cuales sé que os gustaran —yo las amo—. Así que paciencia (?) *se esconde tras un muro*.

En fin, ya me callo. Gracias por los reviews a: Giuly DG, Kaya-Petrova, lady-werempire, la osa roja, Tsukiyo-san, Tobitaka97. ¡Sois amores!:3

Estoy realmente feliz y emocionada porque uno de los primeros One-Shot NaLu que subí a esta página, por no decir el primero, será traducido al portugués. Éste se llama "Eternamente", por si queréis pasaros:3.

Como siempre, espero que os haya gustado y reviews, favs y follows. ¡Saludos!

Se despide TemariAckerman06.