Los Personajes Pertenecen a Stephenie Meyer, La Historia Es Completamente Mia y Esta Protegida, Asi Que Pregunten Si Desean Publicarla En Alguna Parte.

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Beteado por Monz Pollen. Beta FFAD ( www . facebook groups / betasffaddiction/)

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3. Me Gustas.

Bella's POV.

El lugar estaba lleno de gente, había grupos de personas por todas partes, muchas parejas y muchas personas solas que buscaban alguien con quien estar.

Yo miraba cómo Edward preparaba tragos sentada desde una parte de la barra. Se reía con las personas y bromeaba con el otro barman. Era sexy verlo preparar tragos, la forma en que lanzaba las botellas era todo un espectáculo, uno que me gustaba mucho.

Cada cierto tiempo me miraba y me cerraba un ojo, a lo cual respondía con una sonrisa.

─ Bella ¿Puedes traer una caja de limones que hay atrás? ─me preguntó después de un rato.

─ Claro.

Bajé de la barra y fui por los limones, volví con ellos y se los entregué a Edward. Le pregunté si podía ayudarlo en algo y él me enseñó cómo cortarlo para poder colocarlo en los tragos. Así que me acomodé en una parte de la barra y comencé a picar.

Cuando había picado la mitad de la caja, se los entregué a Edward y él me agradeció con un beso en la mejilla antes de seguir trabajando. Volví a mi lugar en la barra y me senté, cuando sentí mi celular vibrar.

Bella ¿Dónde estás? Vine a tu departamento y no hay nadie ¿Aún estás con Edward?

A.

No sabía que Alice iría a mi departamento, tendría que haberme avisado. Tecleé una respuesta rápido.

Estoy en Hades con Edward, llegaré tarde, hablamos mañana.

B.

Envié el mensaje y cuando levanté la vista me encontré con Edward.

─ ¿Quieres bailar? ─me preguntó.

─ ¿Puedes?

─ Claro, soy el jefe… y ya llegó el otro barman.

─ Ok, entonces vamos.

Nos fuimos a la pista de baile y nos metimos entremedio de las personas que ya bailaban. Edward me tomó de las caderas, yo puse mis brazos en sus hombros sujetando su cabello con mis manos mientras comenzábamos a movernos en la pista.

Las canciones eran movidas, pero nunca nos separamos, nuestros cuerpos se movían uno contra el otro sabiendo que nos estábamos tentando con esos movimientos. Pero a mí no me importaba, quería ser tentada, estaba en el Hades.

Edward se acercó a mí y junto sus labios con los míos sin dejar de bailar, nos perdimos entre los besos y el baile, haciendo que el mundo desapareciera.

No sé cuánto tiempo estuvimos en la pista de baile, pero fue mucho, nuestros cuerpos tenían una pequeña capa de sudor, nuestros labios estaban hinchados por los besos y el cabello de Edward muy revuelto.

─ Me encanta ─dijo en mi oído antes de morder mi lóbulo y provocar un gemido en mí.

Continúe moviéndome contra su cuerpo, pero tenía sed y también necesitaba ir al baño.

─ Necesito ir al baño ─le dije.

─ Ok vamos, yo tengo sed ─me dijo.

Caminamos por entre la gente hasta que llegamos a la parte donde estaban los baños. Él me dejó ahí y dijo que iría a preparar algo para beber a la barra. Asentí a eso y me metí dentro del baño. Tuve que esperar un poco antes de entrar a un cubículo, y cuando hice lo que debía salí para mojar mi rostro con un poco de agua helada y volver con Edward.

Iba caminando hacia la barra cuando vi a Edward y delante de él había una rubia, con pechos grandes que se los mostraba a Edward.

─ Tanya ¿Qué quieres? ─le preguntó.

─ A ti.

─ De beber ─le dijo un poco cabreado.

─ Ya sabes que me gusta beber de ti ─le dijo sugestivamente y me sorprendí por ese comentario.

─ Toma Tanya un vodka tonic, espero que guste ─le dijo Edward─, va por parte de la casa.

─ Gracias cariño ─le pasó la mano por la mejilla─. Si quieres pasarla bien esta noche búscame en la pista.

La chica se fue contoneando las caderas, y no pude creer lo descarada que era. También me di cuenta de que Edward había tenido algo con ella, y fue cuando me entró una duda.

¿Por qué estaba conmigo, cuando podía estar con chicas así?

─ Bella ─dijo Edward y lo miré.

─ Quiero irme ─dije sintiendo miedo.

Me giré y comencé a caminar hacia la salida trasera.

─ Bella espera ─escuché a Edward gritar.

Salí a la noche y me arrepentí de no haber pensado un poco las cosas, hacía frío.

─ Bella espera, puedo explicarlo ─dijo.

─ No tienes nada que explicar ─abracé mi cuerpo con mis brazos.

─ Ella no es nadie Bella.

─ Edward no es por ella ─dije tratando de pensar qué hacer. Sería bueno llamar un taxi.

─ Entonces ¿Qué pasa?

Me giré para mirarlo y pude ver la preocupación en sus ojos, y algo de miedo.

─ Soy muy distinta a ella ─dije.

─ Claro que lo eres.

─ Entonces ¿Por qué?

─ ¿Por qué, que Bella?

─ Ella es guapa, tiene un buen cuerpo, buenas curvas y grandes pechos. Yo no soy así ¿Por qué yo?

─ Porque eres única, porque me gusta tu forma de ser, y eres muy sexy Bella, aunque lo dudes.

Él se acercó a mí y me tomó por lo brazos.

─ Me gustas Bella, ¿acaso no te das cuenta? Nunca había llevado a una chica a una cita. Sí tuve aventuras, no lo puedo negar, pero fueron de una noche. Tanya fue una, pero solo fue eso, una aventura. Tú me importas, me gustas, aunque nos conozcamos hace poco, tú me gustas.

Sus palabras, me dejaron sin palabras a mí y solo pude responderle de una forma. Tomé su rostro entre mis manos y lo besé. Nuestro labios batallaron, pero era una batalla por demostrar algo, ese sentimiento que los dos teníamos.

─ Vámonos ─me dijo─, vamos a mi departamento.

Asentí a su petición. Él volvió a entrar al edificio, fue por mi chaqueta, le avisó a Jasper de que se iba y volvió a mi lado. Nos subimos a su auto y condujo por las calles de la ciudad hasta llegar a un gran edificio.

Dejó el auto en el estacionamiento privado del edificio, nos subimos al ascensor y él apretó el piso veinticinco. Todo el tiempo en el ascensor nos miramos de reojo, yo iba un poco nerviosa, pero sabía que quería continuar. Lo quería.

Cuando el ascensor se detuvo, Edward tiró de mi mano y caminamos por un pasillo hasta una puerta, la abrió y me dejó pasar. Cerró la puerta, y se acercó a mí, llevando mi cuerpo hacia su pecho mientras besaba mi cuello.

─ No quiero obligarte a nada ─me dijo.

─ Quiero estar contigo ─murmuré.

Él me giró para besarme de una manera lenta, me quitó mi chaqueta, la cual cayó al suelo, lo mismo pasó con la suya. Comenzó a caminar conmigo, aunque a veces me tropezaba por ir de espaldas. Al final entramos a su habitación, cerró esa puerta también y se apoyó en ella para atraerme a su cuerpo y besarme.

Sus manos soltaron los botones de mi blusa, la cual cayó al suelo, mientras el recorría la piel expuesta con sus manos. Mis manos se fueron a su cabello, mientras lo besaba y él soltaba el broche de mi brasier. Este cayó junto al resto de la ropa, y las manos de Edward tocaron mis pechos, me estremecí y solté un gemido. Él jugó con mis pezones, haciendo que se colocaran duros y mucho más sensibles.

─ Vamos a la cama ─dijo contra mi cuello.

Me tomó del trasero, me levantó haciendo que mis piernas se enredaran en sus caderas y me llevó hasta la cama, donde me dejó recostada y me miraba. No pude evitar sonrojarme.

─ Eres hermosa ─dijo con la voz ronca.

Él se quitó su camiseta dejándome ver su trabajado pecho, sus abdominales y unos oblicuos que me mataron. Se quitó los pantalones y quedó enfrente de mí solo con bóxer. Acercó su mano al botón de mis jeans y los soltó para luego tirar de ellos y dejarme solo con mis braguitas, ya que mis converse y calcetines él los había sacado.

Se colocó sobre mi cuerpo, me besó y luego comenzó a descender por mi cuerpo. Besó mi cuello, el inicio de mis pechos y luego se fue a la cima de uno, tomando mi pezón entre sus labios y haciéndome gemir.

Se entretuvo en ellos por un tiempo, yo solo gemía y me revolvía sobre la cama, tratando de conseguir la liberación que tanto deseaba. Él siguió bajando por mi cuerpo hasta que llegó a mi vientre donde besó y lamió mi piel. Tiró de mi braguita y me dejó desnuda delante de él.

─ Disfruta ─me dijo cuando abrió mi pierna y su rostro iba a mi centró.

Sus labios dejaron un beso en mi centro, lo que me hizo gemir y estremecerme. Él comenzó a lamer y apretar con sus labios, haciéndome sentir un placer que nunca antes había sentido.

Mis manos se sujetaban del cobertor, y cuando sentí el dedo de Edward entrar en mí, me dejé ir con un gemido, todo mi cuerpo se tensó y luego se sintió relajado. Eso había sido intenso.

Edward volvió a colocarse sobre mi cuerpo mientras me besaba, mis manos recorrieron su espalda, bajando hasta su bóxer, los cuales bajé para dejar a su miembro libre, el cual estaba duro y listo.

Lo tomé entre mis manos, mientras comenzaba a subir y a bajar por él con ellas. Edward gemía en mi cuello, mientras lo besaba.

─ Quiero estar dentro de ti ─dijo.

─ Necesitas un condón ─le dije con un poco de temor y recordando algo de mi pasado.

Edward se separó de mí, buscó en su mesita de noche un envoltorio plateado que abrió, para luego colocarse el condón. Se colocó sobre mi cuerpo, tomó una de mis piernas para que las colocara en su cadera, y dirigió su miembro hacia mi entrada.

─ Ten cuidado ─le dije cuando lo sentí entras.

─ ¿Eres…? ─me miró asustado.

─ No ─le dije─, pero hace mucho que no estoy con alguien.

─ Ok, seré cuidadoso.

Él comenzó a entrar lentamente en mi cuerpo, podía sentir su miembro expandirme y se sentía un poco incómodo, pero nada que el placer no pudiera opacar, porque Edward era grande y sabía cómo moverse.

Cuando entró completamente en mí, soltó un jadeo y yo un gemido. Mis manos estaban en sus hombros tratando de sostenerme de algo.

─ Eres muy estrecha ─dijo.

─ Muévete ─susurré contra su cuello.

Él comenzó a moverse, su cadera comenzó a impactar con la mía, y cada vez fue más rápido, aumentando la velocidad de las embestidas. No podía evitar gemir, al igual que Edward.

Nuestros cuerpos se fueron llenando de una capa de sudor, mis manos resbalaban por su espalda, dejándome tocar mucho más.

Edward me acomodó bajo su cuerpo, tomó mi otra pierna enganchándola en su cadera, y lo sentí mucho más grande y más al fondo.

─ Dios Edward ─gemí.

─ Estoy cerca ─dijo entre cortado.

─ Yo también.

Los movimientos de Edward eran frenéticos, y sin que lo esperara, el nudo que tenía en mi vientre se soltó y el orgasmo recorrió mi cuerpo haciéndome gemir.

─ Bella ─gimió Edward y él también alcanzó su clímax.

Cayó sobre mi cuerpo tratando de recuperar su respiración. Yo aproveché de abrazarlo, nunca me había sentido tan conectada con una persona como me había sentido con él.

Se salió de sobre mi cuerpo, se sacó el condón, y luego nos cómodo en la cama, me atrajo a su cuerpo y nos cubrió con la sabana.

─ ¿Cómo te sientes? ─me preguntó.

─ Excelente ─murmuré un poco cansada.

─ Yo también ─besó mi frente─, ahora descansa.

Me acomodé en los brazos de Edward y a los pocos minutos me quede dormida.

El sol me pegaba en mi rostro y me giré para seguir durmiendo, pero ya me había despertado, así que abrí los ojos y me di cuenta de que esta no era mi habitación. Yo no tenía una pared de color café.

Me senté en la cama y miré a mí alrededor, este era el departamento de Edward. Miré mi cuerpo y me di cuenta de que estaba desnuda, así que me cubrí y seguí mirando por el lugar esperando ver a Edward o un indicio de dónde estaba.

Como no lo encontré, tomé la camiseta que él había dejado en el suelo y me la coloqué, me quedaba lo suficientemente larga para cubrirme el trasero y parte de mis piernas. Fui hasta el baño y no lo encontré, así que aproveché de hacer mis cosas para volver a buscarlo. Salí lentamente de su habitación y caminé por un pasillo que tenía varias puertas hasta llegar a un living que era muy amplio, con grandes ventanales que dejaban ver la ciudad y varios sillones de color negro, que contrastaban con las paredes y el ventanal.

Escuché ruido desde una puerta, así que caminé hacia allá y cuando entré me llevé una gran sorpresa. Primero al ver a Edward con solo un pantalón de pijama y su torso descubierto, y segundo porque había una gran cantidad de comida en la isla de la cocina, incluyendo unas flores.

─ Edward ─murmuré.

Él se giró y me regaló una linda sonrisa antes de apagar lo que sea que estaba cocinando y caminar hacia mí.

─ Buenos días ─dijo besando mis labios.

─ Buenos días ─murmuré.

─ ¿Tienes hambre? ─me preguntó.

─ Sí.

─ Bien, ven.

Me llevó hasta un taburete donde me senté, él bajó su mirada y yo lo seguí para ver que la camiseta se había levantado y me dejaba ver mucho más mis piernas.

─ Te ves sexy ─murmuró.

─ Gracias.

Él me dio un último beso antes de ir hacia la estufa y entregarme un omelet.

─ Espero que te guste.

Le di un bocado y estaba exquisito, se lo dije y él sonrió como un niño pequeño. Comimos en silencio cómodo, como si lo que estuviéramos haciendo fuera lo más normal de la vida. Él me comentó que tenía varios mensajes de Jasper por haberse ido anoche, y que hoy tendría que solucionar algunos problemas por lo que no podría pasar la tarde juntos como él hubiera querido.

─ Tranquilo, también tengo algunas cosas que hacer.

─ La próxima vez pasaremos todo el día juntos ─prometió.

Terminamos de comer, le iba a ayudar con los trastes, pero me dijo que no era necesario, y que si quería me podía dar un baño. Así que acepté esa oferta y me fui directo a su baño.

El agua relajó mi cuerpo, y mientras estaba ahí no pude evitar el recordar la noche anterior. Edward me había hecho el amor con cariño, se había preocupado por mí y pude sentir una conexión especial entre los dos.

Al salir del baño ya vestida, encontré a Edward ya vestido y su habitación arreglada. Él me sonrió y abrió sus brazos para mí. Me acerque a él, envolví mis brazos en su cintura y me envolvió con los suyos.

─ No quiero que te vayas ─me dijo.

─ Tampoco me quiero ir, pero tienes responsabilidades y yo también.

─ Pero antes de que te vaya a dejar tengo algo que decirte ─me dijo y lo miré.

─ ¿Qué cosa?

─ Me gustas mucho Bella, nunca me había pasado antes, y no quiero separarme de ti, sé que es pronto pero… ¿quieres ser mi novia?

Lo miré sin poder creer lo que me decía, nunca pensé que él me pediría eso.

─ ¿Qué dices Bella? ¿Quieres ser mi novia?

─ Sí quiero ─dije.

Él tomó mi rostro entre sus manos y junto sus labios con los míos. Nos fundimos en un beso tierno que sellaba las palabras dichas.

Todo el camino a mi departamento me fui en una nube, no podía creer que era novia de Edward, y menos que él se sentiría tan cómodo desde el principio.

Íbamos tomados de la mano, mientras él conducía, afuera caía una leve lluvia, pero ni eso nos afectaba nuestro humor.

Él me acompañó hasta la entrada de mi edificio donde me dio un dulce beso antes de irme y se fue. Entré como una boba a mi departamento, me tiré sobre el sillón y sonreí como nunca lo había hecho.

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Habían pasado tres semanas desde que Edward me pidió ser su novia, habían sido unas tres semanas excelentes.

En el trabajo estábamos a full con el próximo lanzamiento del libro, teníamos varios manuscritos para analizar y decidir si se daría el apoyo a ellos o no.

Con las chicas me había juntado un día para decirles sobre mi noviazgo con Edward, a lo que me felicitaron, aunque Rose me preguntó si era muy apresurado, pero estaba segura de lo que quería con Edward, así que ella apoyo toda la relación.

Mi tiempo con Edward era el mejor, los días sábado teníamos una cita siempre en las tardes, luego íbamos a Hades a pasar la noche, para terminar en su departamento. Algunas veces almorzábamos juntos, y otras me iba a buscar para llevarme a casa. Amaba que fuera atento conmigo, y al parecer a él también le gustaba hacer eso.

─ Bella ¿Puedes venir? ─me llamó Jacob por el interfono.

─ Ya voy.

Me extrañé que me llamara, ya que él estaba con el presidente Billy, su padre, hace como media hora y no querían ser molestados.

Entré en la oficina, saludé a Billy y luego me senté junto a él, esperando saber o que querían decirme.

─ Isabella, Jacob me comentó que lo has estado ayudando con los manuscritos.

─ Así es ─dije.

─ Bueno el último chico con el cual cambiaste opiniones sobre su trabajo pidió trabajar contigo ─me informó Billy.

─ ¿Qué? ─pregunté muy sorprendida.

─ Vino a hablar conmigo, y me dijo que le gustaba tu visión y tus ideas. Así que me pidió poder sacar el libro contigo. Se lo comenté a Jacob y él no tiene problemas en pasártelo a ti.

─ ¿De verdad? ─miré incrédula a Billy y luego a Jacob.

─ Sabes sobre esto Isabella, queremos darte la oportunidad ─me dijo Billy ─eso si aún necesito que sigas con Jacob. Los arreglos del libro los puedes hacer ciertos días a la semana, así seguirás ayudando a Jacob, pero ya como su mano derecha. Nada más de ser secretaria.

No podía creer lo que me estaba diciendo, podía editar un libro y este tendría mi nombre cuando fuera publicado. Mi pecho se llenó de una gran felicidad.

─ Muchas gracias ─dije feliz ─esto es una gran oportunidad.

─ Sabemos reconocer el talento Isabella, y eh leído tus comentarios a manuscritos, soy muy bueno ─me felicito Billy.

─Gracias, gracias ─dije.

─Bien, te llamaran de recursos humanos para cambiar tu contrato como también tu paga, y ocuparás la oficina junto a Jacob, quiero que trabajen juntos desde ahora.

Billy se puso de pie, se despidió de Jacob y se retiró. Me quedé con una sonrisa boba en el rostro.

─ Felicidades Bellas ─me dijo Jacob.

─ Gracias por esto ─murmuré.

─ No es nada Bella, tienes buenas ideas y muy buenos puntos de vista, necesitamos de gente como tú.

─ Daré lo mejor de mí.

─ Bien, eso es lo que esperamos.

─ Iré a terminar lo que estaba haciendo, gracias por todo ─le dije antes de salir.

Mientras iba hacia mi escritorio no podía creerlo, había sido removida de puesto en solo segundos y era algo que aún no podía creer. Tomé mi celular y corrí hacia el baño, debía contarle a Edward. Marqué su celular, pero él no contesto y pasó directo al buzón de voz, lo cual me extraño. Volví a marcar, pero pasó lo mismo.

No entendía por qué no estaba disponible, se supone que en las tardes estaba desocupado, era pasado de las cuatro y debería poder contestar.

Miré tristemente el teléfono, luego me di cuenta de que podría estar ocupado con cualquier cosa, así que me llamaría cuando viera las llamadas perdidas. Le marqué a Alice para darle la buena nueva y ella me felicitó, me dijo que se veía venir mi ascenso y que este fin de semana debíamos de festejarlo.

Al volver a mi escritorio, me pidieron bajar a recursos humanos. Andrea, la chica encargada del lugar me felicitó al llegar y me entregó mi nuevo contrato, después de leerlo y que ella me explicara unas cosas lo firme.

Volví a mi escritorio, Jacob me avisó que dejara todo ordenado para mañana trasladarme a mi nueva oficina y así dejarle el lugar a nuestra nueva secretaria. No podía creerlo, tendría secretaria.

En lo que me quedó de tarde terminé unos pendientes, Jacob y yo buscamos el lugar donde sería el lanzamiento del nuevo libro. A mí me gustaba una cafetería y librería que había por la zona. Eran grandes y tenía lo que necesitábamos, mientras que Jacob quería hacerlo un poco más grande en un hotel.

─ El autor debería decidir ─dije─, es su lanzamiento.

─ Pero debemos buscar lo mejor ─me dijo Jacob sin despegar sus ojos de los papeles.

En ese momento mi celular vibró en mi bolsillo, así que lo saqué para encontrar un mensaje de Edward.

Te estaré esperando a la salida, te extraño y quiero llevarte a un lugar.

E.

Sonreí al ver el mensaje, Edward estaría esperando por mí.

─ Bella creo que debemos decidir ya ─dijo Jacob mirándome.

─ Hagámoslo en el hotel, pero se necesita alguien que organice el coctel, la decoración, la música y esas cosas.

─ Bien. Entonces lo vemos mañana.

─ Claro ─me puse de pie─, me voy, ya son las seis ─dije.

─ Bella espera ─me detuvo Jacob─, tenía pensado que fuéramos a tomar algo para celebrar el ascenso ─dijo con una sonrisa.

─ No puedo Jacob, mi novio vendrá por mí.

─ ¿Tienes novio? ─preguntó sorprendido y un poco molesto.

─ Sí, llevamos poco tiempo, pero sí, tengo novio.

─ Bien, entonces nos vemos mañana ─dijo de manera brusca.

─ Ok, adiós ─dije saliendo de la oficina.

Tomé mi abrigo, mi bolso y corrí hacia el ascensor, quería ver a Edward.

Al llegar abajo lo encontré conversando con Sam, los dos sonrieron al verme, pero yo solo tenía mirada para Edward.

─ Hola ─dije llegando a sus brazos.

─ Hola linda ─besó mi frente.

─ Creo que ustedes ya están en lo suyo, nos estamos viendo ─se retiró Sam y nos dejó solos.

─ Lamento no haber contestado el teléfono ─dijo─, estaba un poco ocupado y cuando vi tus llamados ya estabas por salir del trabajo, así que vine por ti.

─ Está bien, me gusta verte ─le besé la barbilla.

─ Vamos, quiero llevarte a Hades hoy, hay algo especial ─me dijo.

─ ¿Qué cosa?

─ Ya verás.

Él tomó mi mano y me sacó del edificio para llegar a su moto.

─ Ten ─me entregó el casco.

─ Edward ─dije mirando su moto.

─ ¿Qué pasa?

─ No creo que hoy me pueda ir en la moto.

─ ¿Por qué? ─me miró muy extrañado.

─ Mi falda no ayuda.

Me había puesto una falta negra en tubo, que no me dejaría sentarme como se debe en la moto. El miró mi falda y luego su moto.

─ Podrías subirte y subir tu falda.

─ Se me vería todo Edward, es muy estrecha.

─ Entonces, ¿qué hacemos?.

Pensé en qué podría hacer, Edward quería que fuera con él a Hades y por supuesto quería ir.

─ ¿Qué me dices de que voy en taxi a mi casa y luego voy a Hades?

─ Quería llevarte ─reclamó.

─ Me puedes llevar de regreso, solo será un momento.

─ Bien ─se resignó.

Me ayudó a conseguir un taxi, me besó antes de subir y me fui directo a mi departamento. Subí corriendo las escaleras cuando entre en el edificio, abrí la puerta y corrí hacia mi habitación. En un tiempo record me había sacado la ropa y me estaba colocando algo más cómodo. Tomé el bolso, mi chaqueta de cuero y volví a hacia la puerta principal cuando mi teléfono de la casa sonó.

Lo tomé para contestar, pero nunca pensé escuchar lo que me dijeron.

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Hola...! Que les parecio? Me meresco un Review...? De apoco se va conociendo un poco mas de ellos... ya veran como se crea la historia :D

Quiero agradecer a la gente linda que a dejado review... pero quiero mas opiniones..! Quiero saber si les gusta la historia o no :D Tambien agradecer favoritos y alertas :D

El marte subire el adelanto al grupo de Facebook (link en mi perfil) asi que atentos..!

Bueno me despido, espero que les guste y quiero comentarios! xD

Saludos y gracias por leer..!
Danii^^