Lily Evans, sigo aquí- Capítulo 3
Mary Jane: Os quiero, no hay otra manera de contestar a vuestros reviews, aunque suene petulante estoy convencida de que es un sentimiento mutuo. Dadle las gracias a Bellevans por su insistencia para que subiera el capítulo, aunque hay que reconocer que no es difícil convencerme de que me vuelva a emborrachar de reviews. Disfrutadlo.
3 de enero
12:23 Perdona que no escribiera antes. Mi querido James ha optado por hacer lo que la última vez que me enfadé con él. Dejar que se me pase. Y se me ha pasado.
Sinceramente, comparado con las razones que tenía la última vez para enfadarme con él, puedo entender que me comporté como una niña pequeña. ¡Leyó mi diario! Pero eso es agua más o menos pasada… te guardo bajo un tablón suelto del que James no tiene ni idea y te he hechizado para que solo yo pueda abrirte, aunque tengo que renovar el puñetero hechizo cada semana con una contraseña nueva, un día de estos se me olvidará, entonces ya me veo a mí misma recitándote el diccionario entero.
18:45 Pensando en papá. Tengo que dejar de hacerlo. Después de comer me he quedado dormida en el sofá, James no me ha despertado así que he dormido un par de horas y he soñado con papá. De pequeña oía a mamá de vez en cuando por la casa pero, claramente eran imaginaciones mías, porque la echaba de menos, pero… lo mío es insano. Tengo largas y tendidas conversaciones con papá, alguna que otra noche.
18:48 Esta noche le diré que me deje en paz. Lo de aparecerse en sueños debería tener un límite, seguro que está allí arriba falsificando alguna especie de tarjeta de paso o algo así. Lo estoy viendo, San Pedro diciendo "¿a usted no le vi ayer?" y mi padre poniendo los ojos en blanco " oh, no, claro que no, debió de ser mi hermano gemelo" y San Pedro pasa la ficha por una de esas máquinas que hay en el metro.
4 de enero
20:56 No, no, no… Entre todos los fantasmas de Navidades pasadas… él no.
21:03James no puede enterarse de esto. Le matará.
21:04 Dios mío, soy idiota.
21:06 Severus Snape está allí abajo en la calle, esperándome. Sí, esperando a que baje.
21:30 Me estoy portando como una auténtica imbécil.
21:37 Bien, voy a aprovechar que James está en la ducha y te lo voy a contar.
Severus… no tengo ganas de concretar en nuestra relación, gracias… es un viejo conocido.
Digamos que es un destacado partidario de lo que Deidre sigue llamando "el malo malísimo", intentó advertirme, hace poco de uno de sus ataques y… no tengo ganas de hablar de eso, el problema capital es que me ha enviado una especie de pergamino-postal de Navidad. Está escrita en verde y en la parte de fuera del sobre hay un par de hojas de muérdago dibujadas. Voy a enganchar la carta aquí, no puedo describirla y no tengo ganas de transcribirla:
"Lily,
Sé que es tarde para felicitarte la Navidad, pero de todos modos he decidido escribirte esto. Seguro que entenderás porqué no tengo a nadie más a quien dirigirme por estas fechas.
Me gustaría hablar contigo. Hoy o cualquier día, me da igual. Supongo que habrás pasado unas buenas Navidades.
Por favor, contéstame, estoy afuera, esperando la respuesta.
Severus Snape."
Esta notita la llevaba un patronus en forma de cuervo que he encontrado al llegar a casa en la ventana de nuestra habitación. Te puedes imaginar vaya panorama cuando he legado a casa de hacer la compra y me encuentro un cuervo azul que brilla en mi habitación, de poco me he creído que era un fantasma. Aunque les tengo mucha simpatía a los fantasmas, ¿sabes? Sir. Nicholas, el fantasma de Gryffindor, era un personaje realmente interesante, una vez me explicó un chiste muy bueno…
Lily, te vas de tema.
Acto seguido, lo pensé con más cautela que la última vez que le vi, saqué una pluma y escribí en una de las hojas de la libreta que uso para hacer la lista de la compra:
"¿Porqué debería fiarme de ti?" Era… lo primero que se me ocurrió tras una serie de incoherentes cadenas lógicas sin sentido. Y retiro lo de la cautela, soy una condenada maníaca irreflexiva.
Envié mi patronus con la nota.
Solo por si te interesa, es un cervatillo, James está especialmente ilusionado con la idea. Lo practicamos en clase, en la academia, Sirius se pasó cuarenta y cinco minutos de la clase a partir de mi éxito en conjurarlo repitiendo un sospechoso "ESO seguro que significa algo". El significado era tan difícil de adivinar (nótese la ironía).
En fin, a penas le hube enviado mi patronus volvió (no sabía que había progresado tanto como para que mi patronus aguantara tanto sin disolverse… soy un genio) con otra nota:
"Porque solo quiero saber cómo estás."
Lo más fácil era devolverle la nota con un "Muy bien, gracias"… pero eso es cruel, Lily. Así que… tuve que volver a conjurar mi maravilloso patronus para…
"Espérame en el portal, bajaré en cuanto pueda"
Mis conclusiones son, en primer lugar… que me da mucha pena. En segundo lugar… que no sé si debería hablar con él. Y en último lugar,… no me fio. Es muy tarde y ese hombre es un… proyecto de mortífago.
Por otro lado… todavía estamos en vacaciones de Navidad.
¿Qué hago? Tal vez ni siquiera esté allí, no habrá esperado una hora solo para verme, ¿o si? Voy a bajar.
21:54 James ya ronca.
¿Y si me está esperando allí abajo con un montón de mortífagos? ¿Porqué deberían querer hacerme algo a mí los mortífagos? Lily estás paranoica.
Me pondré unas zapatillas y bajaré. Dios mío.
5 de enero
09:25 Mi lema de hoy "Otro flashback, no, por favor". En dos días comenzamos las clases, y yo ya he tenido lo que se llama "encuentros en la tercera fase" con un mortífago. Soy la estudiante más aplicada de la clase, deberían regalarme un par de matrículas de honor solo por eso.
10:00 Perdón, me estaba perdiendo a James quemando unas tostadas, un día de estos me quedaré sin cocina.
Ya, supongo que querrás saber de Snape, ¿no? Muy bien. Tengo que advertirte que no me imaginaba ni yo lo que me esperaba. Fue una de aquellas situaciones en que… sin saber cómo ni porqué, te encuentras en una situación de una intensidad emocional que ni te esperabas ni querías ni…
En fin, me puse unos pantalones tejanos, unas botas y la gabardina, todavía no sé como James no se dio cuenta y siguió durmiendo.
Llevaba la varita en el bolsillo, debió de estar a punto de romperse en algún momento, la cogía con tanta fuerza…
Pero es que imagínate: a oscuras, el portal gris de mi bloque de pisos muggle, solo con la luz de la calle, sin saber si fiarme de ese hombre (… no hables así Lily, pobre Severus…), con el frío que hacía, no sé como no me quedé helada allí mismo en cuanto abrí la puerta. Iba a tres escalofríos por segundo.
Fui directa al bloque de enfrente, me pareció el lugar más lógico dónde esconderse, hace mucho que no vive nadie allí, incluso antes de que me viniera yo a vivir aquí. Pero oí su voz llamarme desde al lado de la puerta, me pregunto cómo lo hará para pasar tan tremendamente desapercibido. Aunque, sí, tienes razón, tal vez sea culpa de que en la calle solo hay un par de farolas, era muy, pero que muy de noche y él iba de negro de arriba abajo, sin hablar de su pelo… negro como cualquier lugar dónde no haya tocado jamás la luz del sol. Muy lista Lily.
Le saludé muy seria, totalmente desconfiada, como es lógico. Pero… tienes que entender, intentar entender, que aunque tenía una pinta de macarra-punk-depresivo que no se la aguantaba ni él, prácticamente me he criado con ese hombre. Y algo, parecido sin duda a algo que aprendes a base de mucha práctica, me dijo que no tenía ninguna razón para apretar la barita con tanta fuerza. Debió de ser alguna especie de mirada perdida o un gesto de la cabeza lo que cambió mi "¿Qué quieres?" que llevaba ensayando mentalmente desde que James empezó a roncar por:
- ¿Qué te pasa?
Adiviné una sonrisa irónica, que seguramente aprendió de mí en algún momento entre cuarto y quinto curso. Y a partir de aquí, todo fueron flashbacks, uno detrás de otro.
- Nada.
Con un viento helado sentí una ráfaga de instinto maternal o… fraternal que me dijo que obviamente estaba mintiendo. Y no es para tanto decir "fraternal" teniendo en cuenta que mi propia hermana no quiere hablar conmigo. Así que, Lily, borra ese escepticismo de tus pensamientos porque sabes que te ha salido del corazón.
- ¿Y …?- a penas me dio tiempo para formular una pregunta con sentido.
- ¿Cómo estás?
- Bien. – asentí y me aseguré de mirarle a los ojos al decir lo siguiente en mi lista mental de cosas que debía dejar claras- Sabes que no debería haber bajado, ¿verdad? De hecho, no debería ni haberte contestado esa nota. – obviamente, esquivó mi mirada.
- Sin duda hubieras sido mucho más precavida enviando una lechuza al ministerio. – y lo decía tan tranquilamente.
No sabes lo que es esa sensación hasta que la sientes. Siempre puedes hacerte a una idea de lo que dirás, lo que pensarás al ver a alguien con quien has compartido tantas cosas, pero… esa indescriptible punzada en el estómago es… compasión y frustración.
- ¿De verdad estás tan cegado para no entender lo que eso significa?
Hablaba sin pensar, aunque soné bastante enfadada. Mi cabeza estaba en mi primera lechuza de Hogwarts, en mis primeras ranas de chocolate y no en recuerdos específicos, sino en algo que sentía completamente vacío.
Pero había un resquicio de naturalidad en su tono.
-Se perfectamente lo que significa, y no he venido a hablar de eso.
-¿Entonces?
- Sin embargo,- lo pensó durante unos segundos- podrías unirte a nuestra causa, Lily.
Con aquel frío mi mente corría más de lo que puedo expresar.
- ¿Vuestra causa? ¿Has venido a reclutarme o algo así? ¿Después del ataque del mes pasado vas a intentar convencerme de que me "una a vuestra causa"? –lo difícil aquí es matizar la cantidad de indignación e ironía que puse en pocas palabras.
Increíble.
- Ya no es como en el colegio, hacemos cosas mucho más grandes, Lily. Pero…
- Lo sé. Estoy en la academia de Aurores, Snape, sé muy bien lo "grandes" que son las cosas que hacéis. Gracias por recordármelo.
Me duele la garganta, mucho, y seguro que es porque solo llevaba el pijama, las botas y la gabardina. Solo de acordarme tirito.
Justamente cuando estaba empezando a recordar porqué tenía el impulso de llevármelo escaleras arriba e invitarlo a un chocolate caliente y a acordarse de cada momento desde que nos conocimos, fue a recordarme porqué pensar en él me desespera tanto.
Tal vez debí haber enviado una lechuza al ministerio en cuanto leí la nota… tal vez…
La impotencia me oprimía el pecho. Todo, el principio de mi misma como bruja que soy se lo debo a él, al menos a su parte no-mortífaga. Sé que tiene una parte menos… mala... o, al menos, la tenía.
- Tú y yo podríamos…- se le ensombreció la cara totalmente, era la expresión que tenía al hablar de sus padres cuando éramos pequeños, aquello me dolió demasiado- No sabes de lo que hablas, Lily, no tienes ni idea…
- No me hace falta,- Dios, me sentía caer emocionalmente por segundos- de hecho, creo que voy a enviar esa lechuza. – fue solo una excusa para darme la vuelta y volver a casa.
Pero, no llegué a tocar el paño de la puerta.
- Fui a ver a tu padre, Lily, al cementerio. En nochebuena.
Era como si me hubieran cortado el aire. Inspiré a trompicones, no me merecía una sola partícula del aire que respiraba. Ahora lo pienso y… tengo escalofríos.
- ¿Tú…? – logré articular.
Severus asintió y se volvió para verme, pude ver su sombra en la pared del portal. Lo que hubiera dado por que desapareciera.
Creo que fue entonces cuando me dio por llorar. ¿Porqué soy tan…sensiblera?
Pero seguía dándole la espalda, y me quedé totalmente quieta, había pensado en momentos como aquel durante mucho tiempo, y aunque era consciente, sobretodo después de mis últimas conversaciones a escondidas con él, de que si llegaba a volverle a ver y todavía peor, a quedarme a solas con él no sería para nada como lo imaginaba, verme en un momento como aquél me dejó totalmente bloqueada. Intenté no hacer ruido aunque llevaba varios segundos reprimiendo un sollozo.
Severus se ha pasado los últimos cuatro años haciendo ver que no me conoce. Y lo digo por…
- No llores.
Entonces me acordé de cómo narices se respiraba. Creo que solté el sollozo más sonoramente ridículo que le he oído a nadie. En serio, ¿qué querías que hiciera? El muy imbécil me estaba tocando la fibra sensible adrede. Estoy segura de que pensó, cuando llegue el momento en que empiece a acordarse de que soy un mortífago y se enfade de verdad… le soltaré la trola capital de que he ido a dejarle una corona de rosas blancas a la tumba de su padre. No… da igual.
- Mientes. – fue una palabra… húmeda.
Creo que me aferré a la idea de que me estaba engañando y de que aquella imagen romántica y dolorosamente penetrante de Severus mostrando un último signo de aprecio a mi padre era… una simple exageración mía fruto de un momento de delirio de mi imaginación hiperactiva.
Conseguí secarme las lágrimas con la manga de la chaqueta, y … no podía seguir con aquello, me volví para decirle que se fuera o me vería obligada a enviar un par de lechuzas al ministerio. Me estaba examinando atentamente, como si todavía no me hubiera visto bien. Pensé que si me conocía lo suficiente para saber que estaba llorando, sabría cuando había llegado a mi límite.
Chasqueó la lengua.
- No es para tanto Lily. Es solo que... le debo más a tu padre de lo que crees.
Puso los ojos en blanco, aunque parecía realmente turbado.
¿Me puedes decir porqué narices tenía ese horroroso impulso de abrazarle? No, no creas que lo hice, para nada. Soy demasiado orgullosa. Y una estúpida.
- Si solo has venido a decirme eso, vete. – créeme, me costó tanto decirlo como me costó reprimirlo.
Negó con la cabeza y se sentó en el escalón que hay entre el portal y la acera. Estaba pálido y ojeroso. Sinceramente, tengo miedo, más incluso que después del ataque en el que probablemente me hubiera visto atrapada. Nunca intentes predecir las reacciones de alguien, aunque le conozcas muy bien, siempre te sorprenderás.
- Siéntate conmigo, Lily, por favor.
No me preguntes exactamente qué pasó por mi cerebro en aquél momento porque, si te soy sincera no lo recuerdo cien por cien. Sabía que si de algún modo todavía había algo, un resquicio mínimo de un vínculo, de la naturaleza que fuera, entre nosotros, aquella petición era su manera de demostrarlo, y sentarme a su lado era el único modo de afirmarlo.
Así que, aunque había mil Lilys en miniatura en mi cerebro que gritaban a pleno pulmón "¡Ni de broma se te ocurra sentarse a su lado! ¡Es un mortífago! ¡Te va a avadacadabrar antes de que puedas decir "Y, ¿qué? ¿te gustó la lápida?"!" me senté en el escalón helado.
Pero si hubiera sido así, obviamente, no estaría aquí contándote esto. Estuvimos por lo menos quince minutos sin decir absolutamente nada. Yo, cruzada de brazos y hecha un ovillo por el frío, miraba al callejón de enfrente, sin siquiera pensar. Dejé de llorar en cuanto conseguí no pensar, es algo que he tenido que aprender a hacer, dejar la mente en blanco...
- ¿De verdad estás bien?- entonces me di cuenta de lo cerca que estaba de mí.
Le miré a los ojos y asentí.
- Dios, qué frío.- bástese que lo digas para que sople el viento helado.
- ¿Eres… feliz?- en algún momento de esas dos palabras le reconocí, enteramente. Sev, trasgresor incluso de la palabra "amigo".
- Sí. – clara y decidida.
En tres minutos, después de mirar al infinito, mientras él seguramente me observó, me puse en pie.
- Lo siento, Sev, pero tengo que pedirte algo.
Me imitó y soltó un suspiro convertido en vaho.
- ¿Qué me olvide de dónde vives?
- Hazlo, por favor.
Me revienta el tono suplicante en que lo dije.
- Puedo intentarlo.
- No, Sev, puedes hacerlo. – cambio drástico de tono, es increíble que me atreviera a decir lo que dije- O puedes hacer algo mejor, puedes olvidarte de que existo para mantener toda esa mierda lejos de mí, aunque sea porque en el algún momento me tuvieras un mínimo aprecio.
- Si dependiera de mí... – estaba todavía más pálido y con cierta expresión… ¿triste?
En vistas de que no parecía que fuera a contestarme nada, y mucho menos a discutir, pensé que el silencio otorga y di por sentado que aquello era un sí.
Tras dos pasos hacia la puerta…
- Adiós, Lily.
Fue realmente extraño.
- Buenas noches, Severus.
Y se desapareció.
Aunque confío plenamente en que no le volveré a ver, estoy aterrada.
6 de enero
11:23 Ayer me olvidé de decirte algo. Al llegar a mi acolchadita y calentita cama, desperté a James sin darme cuenta. Necesitaba un abrazo y… no contaba con que tenía manos y cara a temperatura ambiente, cosa que significa que estaba helada toda yo.
- Por Dios, Lily ¿dónde te has metido? – susurró frotándome las manos.
¿Sabes qué? Creo que si supiera que estoy escribiendo esto, seguramente me quitaría el diario de las manos y borraría estas últimas líneas. Pero… ahora mismo está en casa de Sirius, es un piso precioso, por cierto, nada del otro mundo, pero tiene su bañera, su sofá, ¡incluso su chimenea! No es que tenga mucha luz, y ahora mismo, si no fuera porque lo tiene hechizado la temperatura es prácticamente la de la calle así que… te hielas al entrar. Pero es fantástico para él, lo tiene totalmente… personalizado.
¿Por dónde iba? Oh, sí. Le hice prometer a James que no se enfadaría. Reaccionó mejor de lo que pensaba a mi torpe explicación, que en algún punto se tornó pesimista y adornada de sollozos.
- Quiero ir al cementerio, James.
Asintió convencido desde su lado de la almohada.
- Y seguro que te sentirás mejor si le hablas a tu hermana con el aparato ese muggle, y convocas una especie de reunión fraternal.
14:56 Así que, aquí estoy, con el pedazo de papel de la guía telefónica en la mano y el teléfono sobre mis rodillas sin saber muy bien qué hacer. Muy bien, James opina que soy una cobarde, ¿no?
Fin del Capítulo
Mary Jane: Estoy ansiosa de Reviews… digamos que tengo mono de reviews.. y necesito inspiración, como siempre, aunque tengo un esquema muy claro de los siguientes capítulos, pero agradecería que me ayudarais a procesar los detalles. Os quiero. Besos.
