Avisos:
- Ranma pertenece a Rumiko Takashi.
- La idea en la que se basa la historia es de Brendan O'Donnell y la estoy usando con su permiso.
- Esta historia esta hecha sin ánimo de lucro y para el disfrute de los fans.
- Acepto todo tipo de comentarios, sugerencias y críticas.
- Estoy buscando a alguien que pueda realizar ilustraciones de mis historias. Si estais interesados, por favor no dudéis en poneros en contacto conmigo.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - Libro 1 Capitulo 2: El instituto Furinkan
A diferencia de múltiples ocasiones anteriores, esa noche Ranma y su padre se encontraban bajo techo. Mientras Genma dormía tranquilamente, Ranma estaba tumbado en su futón con los ojos abiertos.
La habitación permanecía a oscuras y el único sonido que se oía eran los ronquidos de Genma.
Estando seguro que este dormía profundamente, Ranma se levantó, y recogiendo sus ropas se acercó a la ventana.
Desde allí se podía observar la noche de Nerima; las oscuras casas y las débilmente iluminadas calles que no podían competir con el cielo estrellado.
Ranma, sin embargo, no prestó atención a la vista, se vistió y saltó al jardín.
"Sigo sin poder dormir", pensó Ranma mientras se encaminaba al dojo. "No, no es que no pueda dormir, es otra cosa. No necesito dormir. ¿Por qué¿Por qué no necesito dormir?
Ranma se detuvo, levantó su mano derecha a la altura de sus ojos y se quedo mirándola pensativo mientras abría y cerraba los dedos.
"Pero eso no es lo único que ha cambiado. ¡Maldita sea¿Cuántas cosas más has cambiado, Jusenkyo?"
Ranma bajó el brazo y entro en el dojo. Cerrando la puerta a sus espaldas.
Al amanecer del día siguiente Akane, vistiendo su gi amarillo preferido, entraba por la puerta de la casa después de correr durante media hora por Nerima. Fue a la cocina, donde se mojó las manos y bebió un sorbo de agua. Después de secarse salió por la puerta que llevaba al dojo.
Este era una construcción de un piso situado en el vértice interior del edificio principal. Sus cimientos eran de piedra mientras que el resto había sido construido completamente de madera.
"Y pensar que hace solo unos meses me conformaba con correr un poco entre semana", pensó Akane mientras recorría el camino que unía el dojo con la casa, "pero eso ya no es suficiente".
Ascendió los tres escalones que llevaban a al puerta y se disponía a abrirla cuando sintió algo extraño.
"Hay alguien dentro del dojo", pensó. "A estas horas solo puede ser un intruso".
Sin esperar más abrió la puerta de golpe.
El interior del dojo estaba iluminado por la luz del amanecer que entraba por la ventana y la puerta que acababa de abrir Akane. Un altar? Adornado con flores frescas era la única decoración. El centro de la sala lo ocupaba un tatami alrededor del cual se amontonaban ordenadamente cajas con material deportivo.
Akane observó detenidamente todo el dojo, pero no parecía haber nada fuera de lo normal. Cuando empezaba a pensar que se lo había imaginado, lo oyó otra vez. Un ruido amortiguado detrás de unas cajas, como si alguien se estuviera ocultando allí.
Sin dudarlo avanzó sigilosamente, pero lo único que se encontró fue un gato blanco recostado entre las cajas.
La sorpresa inicial de Akane dio paso a la curiosidad.
"Menudo susto me has dado gatito"
Se arrodilló e intentó acariciarlo. El gato, al darse cuenta de su presencia se puso de pie y, cuando Akane acercó su mano, alzó una zarpa y le enseñó los dientes amenazadoramente. Akane se detuvo.
"Parece que estamos un poco nerviosos¿eh?"
Akane lo volvió a intentar mientras le sonreía tranquilizadoramente, pero el gato tampoco se dejo acariciar esta vez.
"¿No te gustan que te acaricien?"
Como única respuesta el gato maulló.
"Entonces creo que será mejor que lo dejemos."
Akane se puso de pie y se alejo de las cajas. El gato aprovecho entonces para, de tres saltos, subirse a una de las vigas de madera que sujetaban el techo donde se volvió a tumbar.
"Si quieres puedes mirar. No me importa tener publico."
Y sin más se acercó al centro del dojo en donde comenzó a practicar sus catas bajo la atenta mirada del gato.
Cuando Ranma llegó al salón los demás ya se encontraban allí desayunando.
En la cabeza de la mesa estaba Soun vestido con un gi marrón, en frente suyo estaba Genma vestido con un gi blanco. A su derecha se encontraban Kasumi y Nabiki mientras a su izquierda se sentaba Akane. Kasumi vestía un vestido largo y un delantal mientras que sus hermanas más jóvenes llevaban el mismo vestido azul con blusa blanca.
Ranma les saludó, se sentó al lado de Akane, por ser este el único sitio que se encontraba libre.
Mientras Kasumi le llenaba el cuenco su padre empezó a hablar.
"Ranma a partir de hoy vas a ir al instituto Furinkan junto a Nabiki y Akane."
Ranma se quedó mirando a su padre sorprendido.
"Pero yo no puedo..."
Su vacilante respuesta fue cortada por su padre.
"Ya es hora que vuelvas al colegio con normalidad."
'¿Normalidad?'
Pensó Ranma mientras cogía el cuenco que le devolvía Kasumi.
"Akane y yo te acompañaremos hasta allí."
Se ofreció Nabiki.
"¡Nabiki!"
"¿Sí Akane?"
Todos los que se encontraban alrededor de la mesa se giraron para mirarla. Al darse cuenta que toda la atención estaba centrada en ella, Akane se limitó a murmurar:
"Nada. No importa."
Un cuarto de hora más tarde los tres iban camino del instituto. Nadie había pronunciado una palabra desde que salieran de la casa.
'Puede que mi padre tenga razón y deba intentar vivir una vida normal. No es que no me guste, pero ¿cómo puedo tener una vida normal así?'
Pensó Ranma mientras abría y cerraba la mano derecha continuamente. Este detalle no se le pasó por alto a Nabiki que caminaba a su lado.
(...)
Nota: Este capitulo todavia no esta completo. Esto es solo un esbozo.
