Justo había terminado mi artículo cuando Cheshire vino a retozarse en mis piernas, pidiendo mimos una vez más. Le hice caso, rodeándole y acariciándole suavemente con mi brazo mientras me dedicaba a leer los nuevos comentarios.
Sherlock estaba en su sofá, haciendo virguerías con su violín. No había visto su reacción cuando le acaricié el pelo, pero ese no era el objetivo, sino ver si esa simple caricia cambiaría su comportamiento hacia nuestro gato.
Volví a sentarme en mi sillón, Ches' en mis talones, preguntándome si Sherlock se daría cuenta en algún momento de que formaba parte de un experimento. Le observé, distraído, dejando mi mano pasearse por la espalda de Cheshire cuando un pensamiento me atravesó de lleno:
Esta mañana, el gesto de dejar una taza de té delante de Sherlock… ¿no será lo mismo, en el fondo, que cuando le dejo a Ches' su bol de leche? ¿El mismo gesto?
Perturbador.
Como invocado por la fuerza del pensamiento Sherlock levantó la mirada justo en ese instante, con aire inquieto, antes de recomponerme y esbozarle una sonrisa que debía ser tranquilizadora. Él simplemente alza una ceja, sin comentar nada. Típico.
Como un gato. No necesita decir palabra, lo entendía. Como-un-gato. Ah, por dios, basta ya. Me levanté, dirigiéndome a la cocina con la intención de hacerme algo para comer. Sherlock empezó a tocar el violín y Cheshire se sentó enfrente de él, la cola enrollada entre sus patas de forma muy elegante, mirándole fijamente y con las orejas alerta. La pieza que tocaba era muy agradable y seguí el ritmo con el pie casi inconscientemente, arrastrado por las notas. La comida estaba ya lista y Sherlock abandonó su violín para sentarse en la mesa.
Me pregunto si… Ese paralelismo con el bol de leche… tal vez, si sirvo primero a Sherlock antes que a Ches', Sherlock no se verá amenazado por el gato.
A grandes males, grandes remedios. Será la segunda fase de mi experimento.
Así pues preparé los platos de todo el mundo, el mío incluido, antes de servir primero a Sherlock, después a Ches' y sentarme en la mesa con mi plato.
-¡Que aproveche!
Sherlock me miró raro. Entrecerró los ojos un segundo, la cabeza ligeramente inclinada a la izquierda, concentrado, antes de darse por vencido e inclinarse sobre su comida.
Pero ningún comentario sobre Ches'. Nada.
Desde mi punto de vista, estos son resultados concluyentes y satisfactorios.
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Después de poner el lavaplatos me dispuse a responder a algunos comentarios en mi blog, intentando distraerme mientras esperaba a que Sherlock descubriese la nueva entrada. Cosa que no tardó mucho, porque el detective se había sentado en el sofá con el ordenador entre las piernas. No me hizo esperar mucho:
-John… ¿Qué es este artículo?
-¿Hm? Ah, nada, un pequeño favor para Mrs. Hudson. Ya sabes cómo le encanta enseñarle mi blog a sus amigas, y adora a Ches'.
-¿Por qué un gato tiene derecho a un artículo propio en tu blog?
-Tienes razón, Sherlock, tiene derecho a un artículo. Los otros ciento cincuenta hablan solo sobre ti, como lo harán los siguientes. No te preocupes.
Ah, silencio.
¿John 2 – Sherlock 0, entonces? Me giré hacia mi compañero de piso en el momento preciso para ver su rostro, perplejo.
-No habrá ningún artículo más sobre el gato, Sherlock, te lo prometo. Solo lo mencionaré si es pertinente hacerlo. ¿Contento?
Asintió lentamente, aún un poco desconcertado.
Le entiendo. Después de todo estoy manipulándole un poco, y tal vez se daba cuenta de que algo no cuadraba, sin conseguir saber qué exactamente. No estaba acostumbrado a eso, seguro.
Me volví hacia mi ordenador, dispuesto a responder a algunos comentarios más, en el silencio más absoluto. Al cabo de un rato Sherlock volvió a pasear sus dedos entre las cuerdas del violín y Ches' apareció, haciéndose una bola a mis pies. Cuando se hizo finalmente de noche cerré el ordenador, me estiré y fui al cuarto de baño. Al salir, Sherlock esperaba delante de la puerta.
-Ah, no sabía que estabas esperando para usar el baño, Sherlock. ¡Buenas noches! –acompañé esas últimas palabras con una caricia sutil en su brazo, que tenía la piel al descubierto, y una sonrisa confiada. Sus ojos no solo se abrieron de perplejidad (otra vez), sino que esta vez había algo más, algo más cálido que no conseguí identificar. Le rodeé para dejarle pasar y me dirigí a mi cuarto, con Ches', por supuesto, sobre mis talones.
Quitándome los pantalones reencontré la foto editada de Sherlock y la cogí, examinándola. La foto en sí misma era bastante bonita: Sherlock sentado en su sillón, concentrado sobre una pila de papeles, la mirada brillando de interés por el enigma que se hallaba ante él. Parecía relajado, vestido con una camisa blanca arremangada hasta los codos y unos pantalones negros con un corte que se ajustaba a sus piernas a la perfección. Los retoques que le había hecho le endulzaban el rostro, dándole un toque más suave y, paradoxalmente, más humano.
Más humano, en todo caso, comparado a lo que el resto del mundo estaba acostumbrado. Yo ya había visto expresiones más allá de la mueca de desdén y los bufidos de desprecio por parte de Sherlock. La dulzura cubría su rostro cuando, por ejemplo, se cruzaba con Mrs. Hudson, a quien le tenía un cariño evidente (incluso después de haberle obligado a convivir con un gato).
Suspiré, volviendo a meter la foto en el bolsillo de mi pantalón para después doblarlo y ponerme el pijama. Me di la vuelta hacia la cama para reencontrarme a Cheshire una vez más, observándome como ayer.
-¿Ches'?
Dejó escapar un maullido que sonó un poco como una queja, como si intentase hacerme comprender algo. Me acerqué a él para acariciarle la cabeza, pero se echó para atrás, maullando de nuevo.
-Ches', no tengo ni idea de qué quieres. Te he dado de comer, de beber, mimos… ¿qué más quieres?
Saltó de la cama y se sentó en el umbral de la puerta.
-¿Tengo que… seguirte?
El gato dejó escapar un maullido ¿afirmativo? Antes de deslizarse escaleras abajo. Intrigado, le seguí, para encontrármelo haciendo guardia delante de la puerta del baño.
-Ches', Sherlock está ahí dentro, no puedes entrar.
Dejando escapar uno maullido (¿exasperado?), el gato empujó con una pata la puerta, que estaba mal cerrada, y se introdujo dentro.
-¡Ches'! ¡Vuelve aquí ahora mismo!
Pero ya era un poco tarde para dar marcha atrás, y entré precipitadamente detrás de él, dentro del baño… donde estaba Sherlock.
He traducido ya hasta el capítulo 9 o así y de verdad omfg lo bueno empieza ahí ustedes espérense que merece la pena. Lo mejor está por llegar. ALSO estoy escribiendo un florist AU que me tiene muy contenta (Sherlock de florista por-fa-vor), aunque seguramente para cuando termine de escribirlo y pueda subirlo habrá salido hasta la s5 de Sherlock lmao. Muacks.
