Rei & Nagisa.
La belleza está en los ojos de quien la ve.
A Rei tienden a encantarle las cosas bellas, eso Nagisa lo entiende muy bien. A la perfección. En realidad. No es el hecho de que se dedique a estudiarle minuciosamente mientras Rei trabaja en algún experimento nuevo y que Nagisa sepa con exactitud la cantidad exacta de tiempo en que frunce las cejas o se lleva una mano a la barbilla, en una pose que a Hazuki le gusta calificar de "intelectual". Ni la manera tan suya en que se acomoda los lentes tras un pensamiento profundo o una muestra de sorpresa o indignación ante un descubrimiento cualesquiera.
A veces Nagisa trae aliens del espacio exterior sólo para regocijarse con las muecas de Ryugazaki, esas que son tan divertidas —y, a su manera singular, lindas—. Pues Rei tiende a calificar de inmediato a los objetos y a las personas, espeta que los hay feos, y los que no. Pero para Nagisa no es de ese modo.
Él cree con fervor esa frase en particular. Algo como:
«La belleza está en los ojos de quien la ve».
Más o menos así. Y tiene razón, en cierto sentido. Las pruebas pueden notarse en sus amigos cercanos. Está por ejemplo el hecho de que los ojos de Nitori sean de un azul níveo muy común, y que sin embargo, Kisumi los prefiera por sobre la demás gente con esa característica, insistiendo en que son especiales. O que los platillos de Sousuke no sean del nivel de los de Nanase, y aún así Makoto no cese de darle elogios y los coma con un poco más de frecuencia —a costa del disgusto de Haruka—.
Rei puede opinar que la mirada de Nitori es de lo más común y que Sousuke no es ningún chef maestro, eso no cambia el punto. Para Kisumi y Makoto sus novios son, si bien no perfectos, maravillosos en cada virtud y defecto. Nagisa asume que ahí radica todo.
Aparenta que no, empero es bastante perceptivo a sus alrededores. Comentando lo que le sorprende y nadie más nota hasta que él señala lo obvio.
«Ah~, Mako-chan y Sou-chan usan los mismos brazaletes de conjunto. Deben haber empezado a salir tras sus citas constantes»
«Ai-chan, ¿acaso es un ramo de rosas azules, de las que significan gran afecto, el que le entregaste a Kisu-chan recién?»
«¡Últimamente Rin-chan y Momo-chan pasan mucho tiempo juntos!»
Rei le dedica una mirada de reproche, alegando que debe respetar la privacidad de otros. Aunque Nagisa no conozca el concepto de privado, y esté en lo último de su lista de "Cosas que Nagisa debe aprender". Le dedica una sonrisita que asemeja culpa pero no sinceridad. Rei suspira, con resignación.
— Rei-chan puede ser muy serio.
Lo que posee un tanto de ironía. Las personas que aprecian mejor la belleza son los de espíritu libre, menos atenidos a los prejuicios populares, dejándose guiar por sus emociones y no la lógica estricta, justo como Rei.
— Siempre sacas tu lado poético cuando vuelves de una misión en la NASA, Nagisa-kun —expone—. No es mi culpa que haya mejores estofados que los de Sousuke-san y que Kisumi-sempai sea un exagerado en cuanto al color de una pupila.
No es poético piensa; recostándose frente al escritorio donde Rei rellena todo el papeleo. Bitácoras, les llaman. Nagisa pone una expresión de consternación, muy breve. De inmediato sonríe como es usual en él.
Un diente acá, un diente allí. Un nadador te saludará.
— Es romanticismo, Rei-chan. Es justo que una pareja se ponga acaramelada una que otra vez, ¿cierto? —Rei detiene el movimiento del bolígrafo. ¿Lo es?—. No tengo conocimientos de poesía —admite, tímido—. Aunque eso no te sorprende.
— Bueno —carraspea— ¿de qué le sería útil la prosa a un astronauta?
Para describir los rincones más inalcanzables de la Tierra. Los mares. Las montañas. Los lagos. Llanuras interminables que se extienden hasta donde alcanza la vista (y más allá). Y las estrellas, las nebulosas, la luna.
— ¡Justo a eso me refiero, debes ser más soñador Rei-chan!
Ryugazaki se muestra escéptico.
— Nagisa-kun, no creo que–
— Tú no eres hermoso Rei-chan —lo interrumpe con precipitación— tienes unos tics muy raros. Te muerdes los lápices, tu cabello es rasposo y no suave, tiendes a hacer poses exageradas y tu gusto en trajes de baño ralla en lo dudoso, y te huelen los pies.
— ¡¿Ah?!
— Pero —prosigue Nagisa—, pero…
»Tu determinación cuando parece imposible hacer una formula, o un experimento, y consigues realizarlo, es envidiable. Y cómo te preocupas por el resto, anteponiendo su felicidad por sobre la tuya, como en los relevos cuando le cediste tu puesto a Rin-chan, es admirable. Y eres gracioso, me haces muy feliz.
— Nagisa-kun.
Aprieta las manos en un puño.
— Eres Rei-chan. Y yo te quiero.
Así como Makoto a Sousuke y Kisumi a Nitori, y Momotarou a Rin. Se atreve a afirmar que con la misma intensidad en que Haruka ama al agua. Y no es precioso, para el mundo, pero para él sí. Para él sí. ¿No basta con eso?
— ¿P-por qué sueltas todo eso ahora, Nagisa-kun? —Nagisa se calma. Ríe.
— ¿Todavía no captas, Rei-chan?
— ¡No hay manera, me dices que me apestan los pies y que me quieres!
— ¡Exacto!
Se miran. Fijamente. Rei tratando de asimilarlo. Desvía el rostro, ruborizándose.
— ¿Y cuál es el punto, entonces? Explícamelo Nagisa-kun —refunfuña. Nagisa hace un gesto de negación, antes de abrazarle, murmurándoselo al oído. A Rei le basta. No hace falta añadir nada más. Suspira, asegurando que tendrá más consideración al momento de ser romántico.
Porque la belleza está en los ojos de quien la ve.
«Y Rei-chan, no sabré poesía, pero sé que soy el satélite que gira en torno a ti».
Ando metida en una "depresión", por mucho que edité la viñeta sigue sin convencerme (y eso que al escribirla estaba encantada con ella). So, salió más fluff que las otras tres, perdón. La siguiente será mero crack absurdo, lo prometo.
Muchas, muchas gracias por leer.
