Resumen: Bella, una joven, retraída, estudiosa que toda su vida la ha pasado
entre libros, se enfrenta al reto más importante y dramático de su vida. El sexy y engreído jugador del campus, Edward Cullen.
Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, son creación de la maravillosa mente de Stephenie Meyer
Este capitulo contiene escenas fuertes así que, si sus ajos son demasiado inocentes, no sigan
Capitulo Tres: Primera decepción
Sus ojos eran del mas brillante verde esmeralda que jamás, en mis veinte años había visto. Su rostro era la amalgama perfecta entre belleza y calidez. Sus ojos eran picaros, tal como su sonrisa.
Lo mire directamente, asombrada de su belleza mientras sentía una corriente eléctrica pasar a través de mi cuerpo. Tenía una boca perfecta y unos labios que, por un momento, sentí el impulso de besar. De pronto caí en cuenta que me estaba hablando.
-Soy Edward Cullen, tu eres nueva, ¿Verdad?-me pregunto, ensanchando mas aun su sonrisa cautivadora.
-Si, entro al segundo año. Acabo de llegar. Me traslade de Seattle. Soy la compañera de cuarto de tu hermana y tu prima.-le conteste, tomando la mano que me ofrecía y enseguida sentí un calor recorrer todo mi cuerpo.
-Así que ya conociste al monstruito. Dime, ¿Cómo te llamas?-
-Bella, Bella Swan.-le respondí.
-¿En que año entras? ¿Qué estudias?-
-Entro a segundo y estoy en bioquímica.-le conteste nuevamente mientras miraba a sus ojos.
Ya me lo habían advertido. Me habían advertido no caer es sus encantos pero, para variar, no hice ningún caso. Me sentía atrapada. Atrapada por su mirada tan profunda y seductora. Tan radiante.
-Yo estudio medicina, pienso ser cirujano cardiólogo pediátrico.-
-Si, tu hermana me comento que eras medico.-
-Bueno, aun no lo soy, técnicamente.-me puntualizo con una risa a la que también me uní.
-Pronto lo serás.-le recordé.
-Bella, ya veo que conociste a mi hermano.-era la voz de Alice.
Con ella y con Rosalie venían dos chicos más. El rubio debía ser el gemelo de Rosalie porque presentaba sus mismos ojos azul cielo. Era alto y de apariencia muy atractiva. Parecía de profundos pensamientos que, definitivamente, no encajaba con los otros idiotas de la universidad a la que asistía.
El otro era aun mas alto, musculoso. Llegue a la conclusión de que debía ser Emmtt. Verle me hacia recordar un gran oso de peluche. Parecía muy cariñoso.
-Jazz, Em, esta es Bella Swan.-nos presento Rose.
Mientras que Jasper me dio un leve apretón de manos, Emmett, comprobando mi teoría del gran oso, me dio un abrazo que casi me deja sin aire.
-Emmett, la estas asfixiando. Suéltala.-
-Tienes razón Alice, lo ciento Bella.-se disculpo en un tono muy afectivo.
-Sin problemas Emmett.-
-Si, así es Emmett, una porción de adulto, tres porciones de niño en pañales.-tras el sarcástico comentario de Jasper, todos comenzamos a reír.
-Chicos, Bella nos contaba esta tarde que viene de Forks.-comento Rosalie.
-OH! Dios! Forks hace años que no estamos ahí. ¿En serio eres de ahí Bella?-me pregunto Edward muy curioso.
-Si Edward, por desgracia. Ya sabes como es Forks así que espero que entiendas lo mucho que amo ese lugar.-de repente, estallo la risa de todos, hasta la mía propia, tras el comentario tan sarcástico sobre Forks.
Desde allí la noche continúo un poco mas tranquila, o así ocurrió por un tiempo. Hablamos de Forks y de varios temas más. De mi vida y mi infancia. También de la de ellos. Conocí mas sobre sus padres y descubrí que entre ellos había un fuerte vinculo. Y, a pesar de sus distintas personalidades, nunca se veía afectado.
Pronto Edward, Emmett y Jasper salieron a buscarnos unas bebidas. Yo no solía consumir alcohol pero creí que parecería un poco mal educado que no los acompañase mientras bebían.
Los chicos pronto regresaron y me sorprendía a ver que era Edward el que me tendía el mío. Lo cual, pensé, era realmente amble de su parte y mas cuando tenia una hermosa sonrisa en su rostro. En ese mismo momento, capte las miradas de Rose y Alice, que, al parecer, encontraban algo reprobatorio en el acto pero yo no entendía, en fin, ¿Qué tenia de malo que fuera amble conmigo?
La verdad era que, hablando, se nos había ido bastante tiempo y varios tragos. Yo, como decía, no estaba acostumbrada a beber pero, algo en aquella exquisita bebida que me traía Edward era muy atractivo. No lograba descifrar cual era el ingrediente aunque si creo tenia que ver con el sabor dulce y refrescante.
Muy pronto, gracias a la poca experiencia, se me comenzaron a subir los tragos a la cabeza. Ya lo podía sentir. Comenzaba a reír por cualquier tontería y, aunque aun me sentía en control supe que así no seria por mucho tiempo.
Pero no tuve tiempo de seguir pensándolo porque, justo en aquel instante. Alice, Jasper, Emmett y Rosalie, anunciaron que quería ir a bailar y nos dejaron a Edward y a mi, allí solos como dos idiotas.
De inmediato una sensación de incomodidad invadió la atmósfera. Para hacer algo, comencé a mirar las estrellas, nuevamente. Pero, tras unos minutos fui sacada de mi ensimamiento por la dulce y cantarina voz de mi dios griego.
-¿Bella quieres baila?-no creía lo que me estaba pidiendo. El, el chico más hermoso que jamás había visto, me pedía bailar a mí.
-Me encantaría Edward pero no puedo bailar.-listo, eso acabaría de espantarlo, pensé.
-Claro que si puedes Bella, ves baila conmigo.-su voz era aun mas seductora cuando rogaba.
Ningún chico, jamás en mi vida me había tratado nunca así. Tan amable. Ninguno me había invitado a bailar, nunca, jamás.
-Esta bien Edward. Pero que quede claro, es bajo tu propio riesgo.-le advertí, no quería que después se arrepintiera. Si iba a hacerlo que fuera ahora.
-Es un riesgo que correré, preciosa.- ¿me había llamado preciosa a mi? ¿A caso no me había visto?
Mientras caminábamos adentro seguí pensando en el nombre que me había puesto. Preciosa. Nunca, salvo por mis padres, había sido llamada así. Pero ya estaba acostumbrada, es decir, yo no era ninguna belleza. Pero cuanto menos ahora no tenía los frenos que tanto bajaron mi autoestima en la preparatoria.
Mientras pensaba, la dulce y calida mano de Edward me coloco en el lugar propicio.
Las personas, ya sea se habían esfumado o se habían hidra a fuera porque ya no estaba como hacia rato.
Sonaba una suave y hermosa melodía que inundaba la estancia. Era una canción muy hermosa, me gustaba.
En seguida, los una de las manos de Edward me acerco a el, tomándome por la cintura mientras a otra acomodaba una de mis manos en su pecho y, en el instante que lo hizo, fui embriagada por una sensación de paz absoluta.
Tras unos minutos de baile me percate que alguien nos miraba muy directamente, una joven de cabello rubio rojizo muy bonita. Nos miraba con cara de indignación.
Así seguimos dando vueltas hasta que Edward se percato de su presencia
-Bella, espérame aquí, ya vuelvo.-y salio escaleras arriba.
Allí lo espere un rato mientras pensaba que podía ser tan malo de su personalidad. Era encantados y muy amable, tan amable como para decirme preciosa y bailar conmigo. Entonces, fue cuando comencé a preguntarme si en realidad esa no era su personalidad. Tal vez solo fuera mal comprendido porque, por todos los cielos ¿Cómo podía ser malo con esa manera de ser suya propia de un ángel?
El era todo lo que podía desear que fuera un chico: amable, caballeroso y atento. Inteligente y sincero. Era, para mí, el hombre perfecto.
Tuve que salir de mis pensamientos cuando me di cuanta que Edward no volvía así que decidí ir a buscarlo pues ya había pasado un buen rato.
Subí las escaleras y no sabia a donde dirigirme así que me limite a seguir el largo pasillo en su búsqueda.
Me di percate que todo estaba oscuro a excepción de la ultima habitación de la derecha. Oí voces por lo que procedí a ver que ocurría. Grave error.
La puerta estaba un poco abierta y me pare a observa con sigilo y, tras ver lo que vi, tuve que contener un suspiro para no hacerme escuchar.
Okay Ojitos inocentes, dejad de mirar
-------------------o----------------------o-------------o-----------------------o-----------------o------
-Vamos Tanya, amor, vamos. Sabes que me encantas.-le decía Edward al oído.
-Nos van a echar de menos allá a bajo.-cuestiono ella.
-Tonterías.-le dijo, besándola brutalmente a lo que ella no se resistió.
Hubo un movimiento y ella se dio la vuelta pare mirarle. La respiración d Edward pareció mas agitada. Coloco sus brazos en sus caderas, aun besándola.
-Vamos Tanya, no tengo tiempo para juegos.-le espeto. El tono era áspero y cortante.
Ni siquiera se molesto en quitarle la ropa, se limito a retirarle su ropa interior. Luego, con un hábil movimiento la llevo a la pared mientas ambos se besaban y gemían.
El levanto una mano hacia su mejilla derecha y la acaricio que casi parecía un gesto de amor. Ella suspiro y una sonrisa de satisfacción de dibujo en su rostro, en el rostro del que fuera hasta hace unos minutos mi ángel.
-Vamos Tanya, grita para mi. Vamos.-ella así lo hizo.
El rostro de Edward comenzó a cambiar. Parecía totalmente consumido por el placer y la lujuria. El deslizo su mano hacia el delgado cuello de Tanya y comenzó a besar ahí.
Pronto, sus labios volvieron a unirse aun más desesperadamente, con mas urgencia.
-No puedo mas Tanya.-le dijo.
Comenzó a desabrocharse los pantalones y luego los bajo a la altura de sus rodillas.
Edward POV
Dios! Tanya tenía un hermoso cuerpo. Ya no podía mas así que me baje los pantalones. Era ahora o nunca.
-Espera Eddie, nesecito que me digas que no te interesa en lo absoluto la nueva.-
-Claro que no Tanya, es solo una chica idiota e ingenua. ¿No viste su apariencia?, parece un libro mal gastado.-
-Si, tienes razón.-
-Ahora, se buena niña y déjame continuar.-
Entonces me continué, entrando lentamente. Muy despacio al principio pero luego cada vez mas rápido y mas rápido hasta que sentí llegar a la sima.
Terminamos y me volvía a acomodar la ropa para volver a la fiesta.
-Gracias por eso Tanya.-me despedí y Salí de la habitación.
Bella POV
No podía más así que comencé a llorar. Estaba como inmóvil. Mis piernas no reaccionaban, no podía salir de allí.
Ahora entendía las palabras de Alice, el solo jugaba conmigo, solo buscaba tener sexo con la ingenua, inocente y entupida cerebrito. Debí haber escuchado a Alice, pensé. Solo di gracias de haberme dado cuanta a tiempo, antes de que fuese tarde.
Entonces decidí salir de allí. No deseaba ver más eso. Gire silenciosamente y Salí de allí no sin antes escuchar las palabras que un hirieron mas mi corazón.
-Espera Eddie, nesecito que me digas que no te interesa en lo absoluto la nueva.-
-Claro que no Tanya, es solo una chica idiota e ingenua. ¿No viste su apariencia?, parece un libro mal gastado.-
Cuando llegue abajo lo único que pensé fue salir corriendo y así lo hice. Con lágrimas corriendo por mi rostro sentí que solo quería una gran bocanada de aire. Salí a la calle y allí espere que por compasión un auto me pasase por encima.
-Bella, preciosa, sal de aquí, te va a dar un auto.-parecía tan preocupado, tan sincero.
Me acerque a el, a tal distancia que parecía que fuésemos a besarnos.
-¿Qué te pasa Bella, porque lloras?-me pregunto.
Fue entonces cuando lo golpee. Le di una bofetada por toda la rabia que sentía, todo el coraje que me recorría y por la humillación por la que había pasado.
Entonces, su rostro reflejo desconcierto mientras me alejaba, colocando un espacio de dos metros entre nosotros.
-Nunca, escúchame bien Edward, nunca te me acerques. Jamás. Finge que no existo y cuando quiera acostarte3 con alguien ve donde la misma zorra con la que acabas de estar.-
-No entiendo Bella.-que cínico, todavía lo negaba.
-Te vi Edward, te vi con Tanya. Oí lo que le decías. Pero mejor, así no me tomas mas el pelo. Por Dios! Me das asco Edward Cullen, asco.-le grite y estuve segura que adentro, a pesar de la música, podían oírme.
Salí corriendo en dirección a la puerta en donde, para mi sorpresa, estaban Rosalie y Alice que me miraban con caras de desconcierto.
-Alice, Rose, sáquenme de aquí, por favor.-Les pedí.
Alice me abrazo y continuo caminando hacia el auto no sin antes lanzar una mirada acecina a su hermano.
Las tres, sin decir una palabra, nos montamos en el coche y salimos de allí a toda velocidad.
---------------------------------------------------------------------------------------------------
Bueno, hasta aquí el capi que esta vez estuvo mas largo.
Ahora entienden la advertencia de Alice, ¿No? Pero, como yo digo, el que juega con fuego se quema y Edward va a conocer lo mucho que duele quemarse.
Ya estoy hablando de más pero en fin:
Esta fue la primera vez en mi vida en escribir una escena como la de Edward y Tanya por la que acepto sugerencias para las próximas por venir.
Gracias a los que con sus reviews me mantienen en ánimo para continuar.
