El perro atrapo a la ovejita

Cuando se supo la verdad esa noche, los señores Higurashi entraron en colapso, en especial Melisa, quien no dejaba de maldecir a Kikyo. Asato por más que pensaba en el asunto, solo había llegado a una conclusión, Kagome no se separo ni un instante de su hermana, la cual estaba con nauseas y mareos, sin contar los antojos que habían aparecido. Sota se mantenía al margen, al parecer era el más asustado con el tema, ya habían pagado las deudas y comprado una casa para mudarse y solo tenían una solución.

- No se preocupen, mañana me casaré con él- Murmuró Kikyo- Después de todo, no se notará tanto…

- Bien- Concluyó Asato mirándola fijamente- El viernes cuando sea el matrimonio, el trato se cierra y cuando se sepa, ya no podrá hacer nada-

- Solo una pregunta hijastra, ¬¬ quien es padre- Preguntó fríamente Melisa.

- Un amigo mió, de hace años…- Dijo nerviosa la pelinegra.

La boda seguía en pie, los preparativos a la mañana siguiente iban de lugar en lugar, asombrosamente en el laberinto habían formado una especie de altar, con flores silvestres y un extraño arco plateado, que había aparecido de la noche a la mañana, habían preparado un almuerzo familiar y llegarían los invitados a las 12:00.

- Lalalalalala por fin… ya falta menos- Trataba de animar Kagome a su familia.

- Lo que tú quieres es que se casen luego, para que el tipo no te siga metiendo mano- Dijo Sota riendo.

No le duro mucho la risa, porque Melisa le pegó con su abanico, decir esas cosas en esos momentos no podría ser más desatinado, eran las 8 de la mañana y todos ayudaban con los preparativos, las sirvientas llevaban bandejas con comida, vasos, las copas de cristal, algunos vinos y un sinfín de cosas más.

Los Higurashi en si, tuvieron que soportar la llegada de toda la familia, aunque era un ensayo, al parecer todos querían asistir, como si fuera la verdadera boda, lo cual si molestaba a Kagome, porque cuando habían necesitado ayuda, todos habían vuelto la espalda, pero ahora todos aparecían como buenos amigos. La tía Margaret dio dos sonoros besos en las mejillas pálidas de Kagome, la cual tuvo que subir a buscar una toallita desmaquillante, tenía marcado el asqueroso lápiz labial.

- Ya están todos Mamá, Inuyasha llegará dentro de 5 minutos- Comentó Kagome.

- Claro…-

- ¬¬ que pasa ahora-

- Kagome, Kikyo no se siente bien, esta muy pálida y mareada y me preguntaba si tú…-

- OLVIDALO- Gritó espantada- Ya lo soporte durante tres días, uno más y lo mató-

- Solo es por hoy, de verdad esto del embarazo la tiene sumamente delicada- Comentó apenada.

- ¬¬ ponle más maquillaje y ya-

- Es que no ha dejado de vomitar y esta pálida como la cera, ni el maquillaje la ayuda- Se apresuro a decir Melisa.

- Lo siento, se aguantará y punto- Concluyó la pelinegra, levanto la parte de abajo de su vestido naranja y siguió su camino.

Se limpió rápidamente el lápiz labial y pacientemente se aplico la base, al menos volvía a tener un poco de brillo natural. Repaso el lápiz labial y se quedó mirándose unos momentos, desde cuando ella se preocupaba de lucir totalmente… artificial. Tenía sus ojos delineados, el rimel doble volumen, la base, el colorete, en resumen…

- Me estoy pareciendo a Kikyo- Gimió horrorizada.

Se sacó todo el maquillaje y comenzó de nuevo, se quedo con la base, el labial y se delineo los ojos, pero nada más. Bajo algo más tranquila, hasta que chocó con cierto peliblanco, el cual al parecer buscaba a su hermana, no le dio importancia, pero el chico la tomo de la mano y la beso. De nuevo sintió ruborizarse, como siempre que el hacía eso, pero parecía el peliblanco totalmente complacido y le sonrió, logrando que se volviera a sonrojar, odiaba que eso pasará.

- Kagome que haces por aquí- Pregunto amablemente.

- ¬¬- Controlo sus impulsos y le respondió civilizadamente- Que no se nota, que tengo que supervisar las cosas- Bueno al menos sonó algo amable O.o

- Mmmm eso creo, tú hermana se esta terminando de arreglar- Pregunto algo extrañado.

- Si, ya luego bajará, esta algo nerviosa, pero a todas las novias les pasa- Dijo feliz pensando en que al menos pronto, uno de ellos ya no estaría.

- Bien… disculpa no te entretengo más- Se fue al jardín y saco su celular-

- Y a este que bicho le picó- Se pregunto, mientras iba a revisar los puestos de los invitados.

Habían pasado dos horas y la novia no daba señales de vida, todos comenzaron a rumorear, sobre el gran negocio que habían echo para llevar a cabo la boda. Sango que lucía un vestido rojo intenso, trataba de acallar los rumores, pero estos ya estaban siendo divulgados por el mismo Cardenal.

- Te juró que el empezó- Rezongó Sango, mirando de reojo al Cardenal.

- . Viejo desgraciado, no ha dejado de beber y de aumentar la polémica- Replico Rin.

- Pero es familiar de Inuyasha, ya saben de donde viene lo mala leche- Replicó Sota- Además ya se comió casi todos los aperitivos, incluso las empanadas- Sollozó.

Las chicas lo miraban con una gotita en la cabeza, Kagome entró en la habitación, contempló el estado deplorable de su hermana, la cual estaba muy ojerosa y preocupada, evito la mirada de Kagome, la cual no supo porque, pero culpo a los síntomas del embarazo.

- Oh, pero si es la pequeña belleza- Comentó feliz la maquilladora- Siéntate y te dejaré como una muñeca de porcelana-

- Hija, las cosas no marchan bien… ya te has dado cuenta… podrías tú…- Comenzó a decir Melisa.

- Si…- Contestó escuetamente.

- Solo por hoy- Dijo apenada su madre-

- ¬¬ lo mismo dijiste la semana pasada- Comentó irónicamente Kagome- Solo lo hago… porque quiero que esto terminé pronto-

La maquilladora pelirroja, la misma de la fiesta del sábado, la tomo del brazo y la sentó de inmediato, le gustaba la piel suave de la chica y esa belleza natural, que añoraba sacarle partido doble con el maquillaje adecuado. Kagome se dejó hacer y con el dolor de su alma, volvió a colocarse los lentes de contacto, al menos ya veía bien con ellos, pero volvía a sentir la picazón de antes.

- Al menos ya nunca más tendré que fingir- Dijo Kagome.

- Claro hija, después de esto, todo será como antes- Dijo Melisa añorando ese momento.

En el jardín el novio, vestía un esmoquin Armani negro, camisa blanca y corbata plateada, que hacía juego con su cabello. Muchos se presentaron de inmediato, la familia política de su prometida entraba en acción, el novio amablemente los saludo uno por uno, sonriéndoles encantadoramente y asintiendo a las preguntas de rigor, en cambio, Seshomaru que vestía de esmoquin gris, evitó a toda costa, el grupo de muchachas gritonas de antes y se mantuvo al margen de todo. Miroku al contrario, feliz de ser testigo de la boda, arreglaba su chaqueta negra y sonreía encantadoramente a la testigo, elegida por la futura esposa de su amigo.

- Soy Miroku, amigo del novio- Comentó seductoramente.

- Soy Sango- Dijo escuetamente la chica.

- Vaya que atrasada esta mi novia, con una hora bastaba y sobraba- Dijo irónicamente el peliblanco, llevaba dos horas tarde.

- Todas las novias se demoran- Comentó amablemente Sango.

- Lo sé, pero esta boda es diferente- Dijo Inuyasha sonriendo misteriosamente.

Sango se mostró desconcertada, pero no le dio importancia y agradeció el hecho de ver a la novia llegar del brazo de Asato, casi le dio un paro respiratorio, cuando se fijo que quien lucía el vestido blanco, era su mejor amiga, intentó buscar respuestas en el rostro de esta, pero Kagome trataba de mostrarte tranquila y mantener la postura. Los pajecillos tomaron de la cola del vestido y literalmente se pelearon por llevarlo, la pelinegra caminaba con una gotita en la cabeza, Asato también lucía nervioso. Tomó la mano de su hija y se la entregó casi tiritando al peliblanco, el cual la beso en el acto.

- Queridos hermanos, estamos reunidos para presenciar la unión de esta joven pareja-

Kagome se había arrodillado junto con Inuyasha, ambos escuchando las palabras del juez, la pelinegra lucía un vestido blanco largo ajustado, de tirantes delgado y con una leve abertura en sus senos, el vestido estaba hecho de vuelos y gasa blanca, con algunos brillantes colocados sincronizadamente. El velo cubría su rostro sonrojado, estaba echo de vuelo blanco y era tipo corona, como la de las princesas, llevaba el pelo ondulado y adornado con flores blancas, llevaba un collar con un diminuto diamante en el cuello y el ramo, estaba compuesto por rosas blancas, sus favoritas, extraña coincidencia que todo fuera del gusto suyo.

- Pero que boda tan conveniente- Comento alguien de la familia del peliblanco.

- Ni lo menciones- Susurro una rubia que estaba cerca.

Se puso más nerviosa que antes, el sacerdote seguía diciendo frases, pero no les encontraba ningún sentido en ese momento, recordó que estaba suplantando a su hermana y por un segundo lo dudo ella misma. Había firmado ya uno de los papeles, al parecer algo del registro civil, el peliblanco quería su futura boda perfecta, pero porque con tanto esmero, acaso su familia lo esperaba así. Levantó un poco el rostro y algo inquieta miró a Inuyasha, el cual mantenía una postura de gran pensador griego, al parecer notó que lo observaban y la miro unos segundos, logrando perturbar su mente y volver a sonrojarse, como lo odiaba.

- Inuyasha aceptas por esposa a Kikyo, para cuidarla, amarla y protegerla por el resto de tus días- Pregunto el juez, sacando de sus pensamientos a la pelinegra.

- Acepto- Dijo el peliblanco, colocando el anillo a su esposa.

Kagome asombrada vio que el anillo le quedaba perfecto, ahí fue que su mente empezó a temer que algo ocurría, todos mantenían la mirada en ella, por un segundo se mostró desconcertada y miró al Cardenal, este maldijo por lo bajo y volvió a repetir la frase de su fin.

- Repito la pregunta, Kikyo aceptas por esposo a Inuyasha, para cuidarlo, amarlo y protegerlo por el resto de tus días-

- ….- Kagome volvió a quedarse en silencio, instintivamente miró al peliblanco, el cual la miraba tiernamente con sus hermosos ojos dorados, como si hubiera estado hipnotizada, le siguió la corriente- Si acepto.

Al deslizar el anillo en la mano del novio, este sonrió de forma irónica y Kagome de alguna manera, se sintió engañada, porque le había sonreído antes de esa forma, acaso quería que aceptará. Su mente perturbada concluyó con la firma de los papeles, por insistencia de todos lo hizo, pero no le hallaba fundamento a esto, así que sin más firmo.

Inuyasha aprovecho los aplausos para atraerla a él, aprovecho ese momento para besarla de forma posesiva, esto la tomo desprevenida, pero para sorpresa de ella misma, le correspondió. Luego de los aplausos, todo el mundo se fue a comer bocadillos, Kagome con una gotita en la cabeza, volteo lentamente y casi se cae de bruces, Kikyo se había asomado por la ventana y había corrido la cortina.

- Y a donde se fueron todos- Pregunto viéndose casi sola con los niños, que seguían peleándose por llevar la cola del vestido.

- Vamos sino te apresuras, tú familia se comerá hasta la mesa- Ironizó Inuyasha.

- ¬¬ voy en un segundo- Volteo su rostro y vio a Kikyo, le hacía una señal.

Pasó entre los invitados, disculpándose suavemente con ellos, para no llamar más la atención y a lo lejos diviso a sus padres, estos estaban entrando en la casa y se apresuro a seguirlo. Los vio subir la escalera y cuando los iba a seguir, un pequeño carraspeo la hizo voltear, Kikyo la miraba asomada desde el salón, se acercó a ella y cerró la puerta, agradeció que no hubiera nadie, que en ese momento podría interrumpirlas.

- Te vez bien…- Comentó.

- Gracias n-n- Dijo Kagome avergonzada.

- … De verdad no se como agradecerte, estaba preocupada y nerviosa por todo, además seguía extrañada por el compromiso, pero me doy cuenta que de verdad tenía que ser así…-

- Te entiendo, es que el tipo es cosa seria, pero al menos me hubieras dicho las "relaciones" de ustedes dos- Comentó sonrojada.

- Que relación… te refieres a nuestro primer encuentro- Se hizo la desentendida.

- Me hubieras dicho, las noches de pasión y quizás que más cosas hicieron- Dijo enojada, no sabía porque, pero estaba furiosa.

- No paso nada, el se acerco a mi, estaba interesado en la casa y yo estaba preocupada por mi prolongado atraso- Continuó al ver el rostro escéptico de su hermana- Luego me comento que quería comprar una casa similar a la nuestra y se dieron las cosas-

- Porque te comprometiste entonces con él, si solo le interesaba la casa- Pregunto curiosa.

- Papá… pensó que era una forma de mantenerme atada a alguien, nos vimos dos veces en un par de fiestas, hablamos un poco y cuando nos comprometimos, me beso la mano, es todo lo que ha pasado- Aclaró Kikyo.

- Tratas de decirme que nunca te beso- Se escandalizo.

- Nunca, además te dije que estaba delicada por el embarazo, pero el nunca insistió por un beso ni nada de eso- Afirmó la pelinegra.

- . MALDITO BASTARDO!!!!- Gritó furiosa.

- No te preocupes…- Dijo tranquila.

- El día de tú boda, voy a matarlo en cuento terminé- Amenazó Kagome.

- Pero…- Kikyo la miraba extrañada.

Kagome recordó lo que antes iba a hacer y se apresuro, con toda la ira al enterarse de lo ocurrido, recordó sus besos y lo que había pasado la última vez, totalmente roja continuo. Subió la escalera levantándose el vestido hasta las rodillas, miró a ambos lados y comenzó el recorrido por el pasillo, el segundo piso se veía callado, tétrico, casi muerto… Intentó disipar esos pensamientos, pero estos crecían exponencialmente, el eco de sus pasos, también le causo un escalofrío, por suerte al ver la luz proveniente de la biblioteca, sonrió para si, al menos ya había encontrado a sus padres.

- Papá porque se han ido tan rápido de la ceremonia- Preguntó Kagome entrando al lugar.

- Hija, ha pasado algo- Dijo en un murmullo Asato.

- Ya saben entonces…- Comenzó Kagome.

- Terrible… terrible- Sollozaba Melisa, sentada en un sillón de piel.

- No es para tanto- Dijo Kagome aún enojada.

- No te importa- Preguntó Asato sorprendido.

- Y que quieres que le haga, el desgraciado se aprovecho y ya, pero al menos pudo haber sido peor-

- De que estas hablando tú- Preguntó Melisa, secándose de las lágrimas.

- Kikyo me contó que Inuyasha nunca la había besado ni nada, el desgraciado se aprovecho de eso, para….- Totalmente roja- ¬///¬ bueno ya saben.

- Hija no es eso lo que nos preocupa- Comento el señor Higurashi.

- ¬¬ Eso lo dices, porque no fue a ti al que le corrió mano- Gritó sonrojada.

Sus padres intercambiaron una rápida mirada.

- Porque no te sientas Kagome- Propuso Asato.

La chica se sentó y se quito los lentes transparente de contacto, si estaban solos ya no tendría que fingir, pero al levantar la vista, los ojos ahora tristes de su padre, se mostraron más preocupados que antes. Unos pasos se escucharon, siendo unas pisadas firmes, aunque se detuvieron rápidamente, Kagome pensó que era alguien que estaba recorriendo la mansión y no le dio importancia, volvió a fijar la mirada en sus padres, los cuales intercambiaron una última mirada.

- Kagome ha pasado algo terrible…- Comenzó Asato, tratando de encontrar las palabras exactas.

- ¬¬ aparte de todo lo que hemos hecho, no creo que haya algo peor- Dijo Kagome socarronamente.

- Si lo hay Kagome, al menos para tus padres si- Dijo una voz conocida.

Como si fuera en cámara lenta, Kagome volteo su impresionado rostro, encontrándose con el peliblanco, el cual con su postura egocéntrica del principio, había logrado descolocarla en ese instante, volteó a ver a sus padres, pero estos se mantenían en silencio. Inuyasha aprovecho el silencio y se acerco a ellos, manteniéndose casi al lado de la nerviosa pelinegra, la cual por más que miraba a sus padres buscando respuesta, estos seguían callados.

- Que diablos pasa- Preguntó Kagome, evitando las ganas de gritar.

- Querida esposa…- Comenzó Inuyasha.

- ¬¬ yo no soy tú esposa- Espetó Kagome, mirándolo ferozmente.

- Si lo eres amor- Le dijo Inuyasha, como sino hubiera escuchado lo anterior.

- DE QUE HABLAS!!!- Gritó alarmada.

- Hija… recuerdas el Cardenal que trajo el señor Matsura- Asato lo miró fríamente, pero continuo- Resulta que la ceremonia fue oficial y como has firmado los papeles...- Guardo silencio, mientras su hija entrelazaba las ideas- No sabes cuanto lo siento…

- Me estas diciendo que estoy casada con este- Dijo exasperada, señalando al peliblanco- Es un error, yo no sabía… un segundo… El se casó con Kikyo, los papeles están a nombre de ella, esto se anula automáticamente- Concluyó feliz, pero al ver la expresión lúgubre de Melisa, se quedó callada.

- Tienes razón, eso habría pasado si yo no hubiera sabido la verdad, antes de hoy, pero sabía lo de la farsa y también preparé todo- Dijo con una sonrisa irónica.

- ES UN MONSTRUO- Gritó Melisa, golpeando la mesa- Dígame porque lo hizo- Preguntó tratando de reponerse.

- Fácil, primero me estaban engañando y segundo se llama negocio, vine a cumplir el trato y quedarme con Kagome, sonaba mejor que Kikyo, además…- Miró despectivamente a la pelinegra- Ella también se prestó a este engaño.

- Yo lo hice para ayudar a mi hermana, no me proponía lastimarlo- Se defendió la pelinegra- Además, si ya cumplió el trato, podemos romper la parte del matrimonio, porque a mi no me interesa ser su esposa- Siseo fieramente cada palabra.

- Pues a mí si me gusta la idea- Dijo irónicamente Inuyasha- Pero si quieres el divorcio, no puedo impedírtelo- Dijo despreocupado.

- De verdad, me lo darás- Dijo alegre Kagome.

- Claro, primero quiero que me devuelvan todo el dinero que les pase, segundo la casa sigue siendo mía, ya que ustedes incumplieron el contrato, no yo… y tercero… quiero que se vayan hoy mismo del lugar-

Como si un balde de agua fría se hubiera vaciado en los presentes, al menos esa sensación fue la compartida, todos sabían que cumplir esas cosas, en ese momento les era imposible. Kagome sabía que su padre, había tomado el dinero saldado sus cuentas y comprado una pequeña casa, en las afueras de la ciudad, no tenían como devolver el dinero y si se separaba… todos pagarían por ello… Miró el rostro del peliblanco, el cual se mostraba satisfecho y por primera vez se preguntó, porque había llegado a sus vidas, alguien como él… porque quería seguir casado con ella, acaso… pensaba hacerle la vida imposible…

- Si nos permitiera pagar en plazos…- Asato trató de negociar- Al menos podríamos devolverle la cuarta parte…

- Todo o nada, negocios son negocios- Cortó Inuyasha.

- Bien, podemos pedir un préstamo al banco y volver a estar como antes- Acotó Melisa.

- De verdad cree que les prestarán el dinero- Rió Inuyasha sarcásticamente- Saben que no tendrán como pagarlo, además ya no tienen propiedades-

- Es eso verdad… no nos queda ninguna- Preguntó asombrada Melisa.

- Todo lo ha tomado el banco, pero podríamos conseguir la nulidad por otras razones…- Dijo pensativo.

- Es cierto, no se ha consumado nada y además podemos decir lo del engaño- Suspiro Kagome algo más aliviada.

- Por supuesto, porque no llamamos al Cardenal y le preguntamos, señor se puede anular un matrimonio porque… veamos… mi esposa fingía ser su hermana, ya que necesitaban mi dinero, para pagar sus cuentas. Lo cual termina en que yo fue el engañado y perjudicado en todo- Exclamó en todo herido.

- ¬¬ y yo puedo decir, que sabías toda la verdad y que no rompiste el trató con nosotros, lo de la boda puede anularse, de alguna forma… Necesito un abogado-

- Kagome… Kagome porque no te sientas un momento- Pidió Inuyasha, sonriendo al ver que lo obedecía- Si nos divorciamos ya sabes lo que pasará, volverán a tener problemas económicos, vivirán ahora si en la calle y su familia volverá a darles la espalda… eso quieres para todos- Preguntó tranquilamente.

- …. No… no quiero causarle problemas- Murmuró bajando la mirada- Pero tampoco quiero estar a tú lado ¬¬- Lo miró fríamente.

- Mmmm que dilema, podemos llegar a un acuerdo, pero eso dependerá de ti Kagome…- Propuso el peliblanco.

La pelinegra asintió, haría todo lo posible por mantenerlo lejos de ella, aunque al parecer la idea no era compartida, el peliblanco se mostró pensativo y cuando volteó a verla, se sintió como hojita lanzada al viento, tenía miedo y sabía que el, tendría la última palabra en esto. Mantuvo su mirada en alto, demostrándole que no le temía y este asintió, como si entendiera que pasaba por su mente.

- Veamos pues… te necesito por un mes, para cerrar un par de negocios y conseguir ser el sucesor de mi padre, si me ayudas y lo logró, te prometo que te dejaré tranquila y a tú familia también- Negocio el peliblanco.

- Bien, pero todo será fingir…- Aclaró segura de su decisión.

- Claro, si lo haces excelentemente, no necesitas práctica- Dijo irónicamente.

- Pero ella no cumplirá con sus obligaciones de esposa- Replicó Melisa.

- Está bien…- Dijo Inuyasha, mirando a Kagome- Por un segundo pensé que volvería a caer…-

Kagome se sonrojo completamente y lo miró enojada, así que quería que cumpliera con el significado completo de "esposa", estaba muy equivocado, miró muy agradecida a su madre, había estado a punto de caer y esta ya habría sido la tercera vez, en menos de una semana. Lo miró satisfecho y este le devolvió la mirada, pero de una forma lujuriosa, que logró volver a sonrojarla y ponerla nerviosa. Tendría que cuidarse del Inu, porque al parecer haría todo lo posible por atraparla, de nuevo… "El perro atrapo a la ovejita", pero no lo haría por segunda vez.

- Entonces es un trató- Dijo Asato, recuperando su compostura.

- Así parece…- Mascullo Kagome.

- Mañana nos vamos a Londres, mi familia estará feliz de conocerte, a la mujer que quería engañarme y tener mi dinero, de seguro te amarán- Dijo cínicamente Inuyasha.

- El sentimiento será mutuo- Afirmó la pelinegra, al final ambos dependían el uno del otro.

- Gracias a Kami-Sama- Alabo Melisa, mirando el cielo.

- Necesitamos firmar el trato, no quiero más problemas- Añadió Asato.

El notario llegó en poco tiempo, era un hombre calvo de aspecto robusto, lucía un traje café con una gran gabardina negra, que le daba un aspecto de ser superior, dio los saludos de rigor y en la laptop tecleo rápidamente. Redacto el documente y configuro los últimos detalles, se sacó los enormes lentes, los cuales habían provocado que Kagome, se mordiera la lengua para no reírse.

- Es extraño, que recién casados… llamen tan rápido a un notario, pero los contratos post-nupciales se están volviendo una moda- Farfulló con el habano en su boca.

- Queremos que todo sea legal, aunque ni de esa forma, uno se asegura que cumplan- Comentó Inuyasha, como si estuvieran hablando de otra persona.

- Si, pero la ley los respalda a todos, necesito que firmen los dos y un testigo-

Kagome firmó primero y luego Inuyasha, Melisa se ofreció como testigo y el notario fue el otro testigo, luego de ver la célula de identidad de todos, dio por concluido todo, guardo los papeles en el portafolios y miró a todos, estaban tan callados y distantes, en especial la pareja de recién casados, que creyó que lo mejor era dejarlo solos. Melisa y Asato entendieron la indirecta, lo acompañaron a la salido, dejando a los recién casados, en el mismo estado de silencio de antes.

- Lo siento- Susurro Kagome- Siento haberte mentido… no creí que todo terminaría mal…-

- Admiró que ahora seas honesta, pero acepto tus disculpas y tú aceptarás las mías, porque yo había cancelado el compromiso con tu hermana, hoy en la mañana- Concluyó.

- De que hablas- Exclamó sorprendida.

- Yo sabía que estaba embarazada y también sé quien es el padre- Aclaro, viendo el asombrado rostro de su esposa.

- Entonces todo esto, es porque te quieres vengar de mi- Gritó furiosa la pelinegra.

- Eso no te lo diré, pero algo de razón tienes, nos vemos mañana amor, los invitados se van y el viaje a Londres será largo-

Le beso la mejilla como si fueran amigos, la indignación de la pelinegra concluyó azotando la puerta, cerrándola de un golpe en seco. Luego se dejo caer al suelo y dejó llevarse por sus emociones, las lágrimas caían sin control y no hizo nada por detenerlas, miró con sus ojos vidriosos los fuegos artificiales y se tapo la cara, no supo cuanto tiempo pasó, mientras dejaba de sufrir en pequeñas lagrimas de cristal, el dolor que no se iba.

- Las personas que se casan… no pasan por esto- Dijo refregándose la cara con el pañuelo- Ya verás Inuyasha… nunca te perdonaré esto…- Juró mientras se abrazaba a sus piernas, bajó su cabeza y siguió sollozando calladamente- Nunca te lo perdonaré…-

CONTINUARÁ…

Sorry, pero estoy algo colérica por el final de Harry Potter, años de fanatismo para una miseria de final. Bueno esa es mi razón por la que no publique ayer, como había dicho a algunos, lo siento de verdad… U.U

Etto… las cosas se han salido un poco de control, pero me pareció lo justo, el felices por siempre no pegaba bien en este capítulo. El siguiente será "Llegada a Londres", les aseguró que les encantará la familia del peliblanco.

Gracias por leer la historia y sus comentarios. REVIEW PLEASE!!!!