Sakura Card captor no me pertenece pero la historia si… así que si alguno de ustedes listillos se atreve a plagiar esta aberración les mando a los powers ranger a que les den con sus lasercitos.

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Unas gotas salpicaron su pantalón azul al pasar por un charco de sangre haciendo un poco de ruido, recargo la espalda contra la pared más cercana para tratar de ocultarse y nadie lo viera. Su cabello rubio ahora estaba cubierto por varias capas de polvo al igual que casi toda su vestimenta que se encontraba en pésimas condiciones.

Espero unos segundos pero al no ver a nadie decidió seguir con su camino. Trataba de mantener la calma ante la imagen casi apocalíptica que se revelaba ante a sus ojos.

Cadáveres apilados a cada lado de la calle, unos sobre otros sin ropa. Algunos incinerados mostrando ya los huesos pues las ratas devoraban sus restos. Unos cuantos cadáveres estaban contra la pared, habían sido fusilados, a unos les toco la suerte de que solo fuera un tiro directo a la cabeza, otros padecieron desangrándose durante horas. Cerro los ojos unos segundos tratando de que esa imagen se borrara de su memoria o quedara bloqueada para no recordarla jamás.

Aferro con fuerza el tirante de su mochila donde llevaba unos cuantos víveres que había logrado saquear de un supermercado abandonado, esperaba le duraran lo suficiente. Un quejido suave lo hizo pararse de golpe volteando hacia ambos lados, en una pila de cuerpos a unos cuantos metros de él pudo notar como una mano se movía lentamente. Dudo unos instantes en acercarse pero después se convenció de que quien fuera necesitaba de su ayuda.

- Descuide, no haga esfuerzo lo sacare de ahí – dijo el muchacho sintiendo como su corazón latía desaforadamente, reuniendo todo el coraje que tenia empezó a sacar a uno por uno los cadáveres.

- no… puedo… respirar – escucho que decía con la voz ahogada pudo decifrar que se trataba de un hombre.

- ya casi – murmuro tratando de quitar el ultimo cuerpo, tratando de ponerlo en el suelo sin hacer ruido, no debía delatar su posición, una vez en el piso tomo la mano del hombre, este soltó un gemido de dolor pues le habían cortado los tres primeros dedos de la misma – lo siento… solo déjeme jalarlo.

Dicho y hecho el joven logro sacar al hombre, lo recargo contra una pared y volvió a la calle tratando de escuchar algo por si el ejercito chino se acercaba hacia donde ellos se encontraban al no ver nada volvió con el moribundo.

Lo miro con tristeza, pena y lastima. El hombre estaba casi muerto, apenas y podía respirar, en el pecho tenia tres heridas profundas, el muchacho supuso que alguna de ellas fueron hechas con catanas, tal vez le habrían atravesado un pulmón, la pierna derecha estaba rota el hueso de la rodilla sobresalía sobre la carne y quizás tenia una herida en el cráneo por la sangre seca que solo podía ver en su rostro. No sobreviviría, era un milagro que aun se encontrara vivo.

- muchacho – la voz le salía entrecortada y se notaba que hacia un gran esfuerzo por hablar – gracias…

- no se preocupe señor, pero será mejor que no hable – contesto el joven de ojos negros buscando una botella de agua en su mochila – tiene que guardar energías… beba despacio debe de tener la garganta cerrada – le dijo ayudándole a empinarse la botella.

El hombre tosió un par de veces desconociendo la textura del líquido, lo único que había probado últimamente había sido la sangre y las lagrimas.

- pronto me reuniré con los míos – dijo el hombre con una sonrisa triste.

- no diga eso señor…

- trata de darme esperanzas… lo siento muchacho pero las perdí en el momento en que vi como violaban a mi mujer y a mis dos hijas para después matarlas como animales…

- lamento mucho todo lo que ha pasado… manténgase fuerte…

- me iré antes del atardecer – dijo mirando al horizonte – tu te quedaras aquí a vivir el infierno antes de morir…

El chico miro como cerraba los ojos, tuvo la imperiosa necesidad de despertarlo pero sabía que no podría alargar más su vida, sus ojos negros se llenaron de lágrimas y al querer quitárselas con las manos se mancho de sangre el rostro, la sangre de los cadáveres que había quitado.

Se recostó contra la pared escondiendo su rostro entre sus manos no importándole ensuciarse mas, no quiso retener mas las lagrimas y una por una fueron descendiendo por sus mejillas, el hombre tenia razón. Las puertas del inframundo se estaban abriendo y él junto a miles más serian los invitados especiales. Miro al hombre dando se cuenta que este ya había dejando su cuerpo y seguramente en ese momento se encontraría cruzando el rio Jordán para encontrarse con su familia.

Decidió no quedarse por más tiempo ahí, pronto saldrían los merodeadores a revisar el puerto, pero un ruido lo alerto de que ya no se encontraba solo, el ruido de un arma al ser cargada y el frio del metal en su nuca. No quiso levantar la vista.

- te dije que todavía había escoria caminando por el paraje – dijo el hombre que la apuntaba a su compañero que se encontraba a unos metros de el fumando un cigarrillo.

Los dos republicanos forrados con trajes militares de combate, el muy ya conocido verde musgo con franjas rojas a los costados y el sombrero con una estrella mostrando su rango como soldados rasos, las botas negras manchadas de sangre. No eran viejos pero la barba de días que tenían los hacia parecer mas mayores de lo que eran y sus ojos… los dos no tenían brillo, alguna vez cuando niño escucho en una película que la fragancia de la muerte consumía el alma por los ojos… ahora podía decir que tal vez eso les pasaba a ellos.

- ya esta bien, tu ganas, mátalo y larguémonos – dijo dándole una calada al cigarro.

- tan rápido…. Pero si esta lindo vamos a divertirnos con él – dijo riendo levemente tomando con brusquedad el rostro del muchacho le sonrió con malicia – te diré que… vas a portarte bien conmigo y mi amigo, y tal vez te dejemos correr antes de matarte.

El chico no pudo más que quedarse callado unos instantes para cuando quiso decir algo el militar lo había tumbado en el piso y trataba de bajarse los pantalones.

- ¡soy chino! – Grito con todas sus fuerzas tratando de levantarse – mi nombre Liang Yie – dijo ya poniéndose de pie recargarse contra la pila de cadáveres de donde había sacado al hombre.

Los militares lo miraron con el seño fruncido, el chico había hablado un perfecto chino aun alterado, el segundo hombre tiro el cigarrillo y le apunto con su rifle de asalto.

- ¿Por qué deberíamos de creerte? Andas escondiéndote y vagando por el paraje – dijo con tono amenazante acercándose a paso apresurado con el muchacho.

- naci en Zigong, Sichuan si… me dejan presentare mis papeles – miro al cielo unos momentos en una suplica muda de que un ángel o un ser supremo lo que fuera se apiadara de el y le diera la oportunidad de vivir.

- andas escondiéndote entre la escoria… ¿Qué te hace pensar que te creeremos? – le pregunto el primer soldado riendo con maldad.

- Sé que clase de castigo se les da aquellos chinos que matan gente de su mismo país – dijo tomando valor para que su voz sonora con fuerza - ¿Qué pasaría si… Ustedes me matan y… comprueban que soy chino?

- Serás tonto, podremos gozarte y desaparecer esos papeles que dices tener y si los tuvieras crees que alguien vendrá a revisar un cadáver cuando todos los que están aquí son unos idiotas japoneses – rio el primer hombre acercándose al chico – ahora híncate y usa esa boca tuya para otra cosa que no sea hablar.

Liang trago con fuerza y cerro los ojos, debió a verse quedado con su Familia cuando los aislaron de los demás, pero simplemente no podía quedarse arraigado con unos cuantos chinos diciéndole que lo que hacían era necesario para el bien de su gente, cuan idiota seria la gente para permitir tanta masacre y decir que eran necesarias.

Vio como el segundo hombre se acercaba hasta él, todavía apuntándole con el arma pero sin tanta insistencia como al principio, quiso retroceder, echarse a correr, pegarse un balazo cualquier cosa para evitar estar en ese lugar.

Hizo lo único que podía hacer, lo único que le quedaba, uso su única opción: arrolladores.

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- ¿Qué mas nos falta? – pregunto tomoyo mientras caminaban en el centro comercial.

Habían quedado ese día para comprar las muebles que necesitaría la casa de los futuros señores Li. Eriol y Shaoran las alcanzarían mas tarde, el ingles aun no terminaba de pintar la casa y el chino se había ofrecido a ayudarle para que terminaran más pronto.

- creo que con esto es suficiente… no quiero hacer que Shaoran gaste tanto – le contesto la esmeralda a su amiga sonriendo levemente.

- bueno, por lo menos ya has comprado las cosas mas básicas – comento – Shaoran se ha sacado la lotería contigo, cualquier otra chica habría gastado cada centavo – dijo con estrellitas en los ojos.

- al contrario a veces pienso que yo soy la afortunada – dijo algo sonrojada Sakura – Incluso creo que el es el que da mas en la relación y me da miedo no poder amarlo como se merece – completo angustiosa pasándose una mano por el puente de la nariz.

- Lo amas Sakura, esa es una afirmación y Shaoran lo sabe… no debes de sentir dudas – dijo Tomoyo mirando seriamente a su amiga y lentamente en su rostro fue apareciendo una sonrisa – aunque si he de ser sincera, deberías de decirle que descanse por lo menos el día antes de la boda – dijo en tono jocoso, Sakura levanto una de sus castañas cejas – no podrá cumplirte en su noche… y eso seria muy vergonzoso. La idea es que tú lo dejes agotado.

- ¡Tomoyo! – Dijo Sakura riendo levemente – me perviertes… pero tomare en cuenta tu consejo – las dos se sentaron en una de las bancas de una cafetería.

Habían pasado una semana desde que china ataco tan inesperadamente Japón, pero lamentablemente la isla no pudo defenderse como se suponía, firmando de nuevo una carta de rendición pero china no se conformo con eso. Pidió la entrega de sus más altos mandos como el despojo de armas, como acostumbraba hacer.

El ejercito republicano se había asentado ya en la isla pero apenas se hacia notar después del siniestro ataque en Hokkaido no habían si quiera hecho un disparo. Los soldados chinos estaban por todos lados, incluso en tomoeda los podías ver juntos en cada esquina de la ciudad con sus trajes de combate o los que usaban después de dar servicio, solo se dedicaban a observar y reír. No se acercaban a los ciudadanos, no los reprimían, es mas ni siquiera les dirigían la palabra, era como si ellos no estuvieran ahí. Aun así no se confiaban… eso tal vez solo era la calma antes de la tormenta.

El presidente de Japón, Takeru Odashi se encontraba arraigado en su casa en Tokio junto con su familia eso era todo lo que se sabia de él. Así como de los generales y grandes funcionares japoneses no se les permitía tener contacto con el mundo exterior.

Zuolin Enlai no había dado ninguna otra orden por el momento, o por lo menos eso era lo que se rumoreaba por todo el país.

- Eriol me ha dicho que sus padres aun consideran mandarlo donde su hermano – dijo Tomoyo con una sonrisa triste.

- ¿él que piensa al respecto? – pregunto Sakura al tanto del tema.

- Me ha dicho que no se ira… pero sabes algo dentro de mi me dice que lo deje ir – dijo mirándola levemente sintiendo como su corazón palpitaba mas fuerte al pensar en su novio.

- ¿Qué dices? No puedes estar hablando en serio – dijo la ojiverde.

- Sus padres buscan su bien, yo lo amo y deseo su seguridad que mejor haya en Inglaterra donde las cosas están en paz que aquí que no sabemos si tendremos un mañana…

- Tomoyo… - Sakura soltó su nombre en un suspiro comprendiendo a su amiga – debes de confiar que las cosas saldrán bien, Eriol te ama aparte de eso creo que no desea dejarte a ti o a sus padres aquí.

- Se que tienes razón aun así haciendo valer mi opinión no creo que haga algo por cambiar la decisión de empeñarse a quedarse a mi lado – dijo ella sonriendo por lo terco que a veces podía llegar a ser el menor de los Hiraguizawa – pero aun así me preocupa todo lo que se nos viene encima.

- Estoy igual que tu, me preocupa Shaoran – dijo Sakura mirando a unos soldados chinos caminar con sus armas hablando bajo – y también me preocupa mi padre… últimamente lo siento mas tenso.

- No entiendo, tu padre ya logro convencerlos de aplazar la boda dos semanas mas ahora que busca.

- no lo se, pero me he dedicado a pensar que tal vez él no desea que me case con Shaoran.

- pensándolo bien puede que tengas razón, y que tu padre también la tenga al oponerse a tu matrimonio con Shaoran – Sakura la miro asesinamente – digo mira como están las cosas a tu alrededor, tal vez no es momento para una boda…

- no me importa si el mundo se acaba mañana tomoyo o en un mes, yo solo quiero estar con él lo que me queda de vida – dijo Sakura con el seño ligeramente fruncido – No se como papa nos logro convencer se que le dijo algo a Shaoran en privado pero él no me ha dicho que… lo convenció y yo no tuve mas que aceptar después de que pusiera la tonta escusa de que nos faltaba todavía algo de dinero… no me importa si tenemos que vivir al día, solo quiero estar con él – termino de forma angustiosa.

- han esperado todo un año Sakura, esperar un par de semanas será fácil, no te preocupes por eso – dijo tomoyo comprensiva – en tu lugar estaría igual o tal vez hasta peor con lo histérica que puedo llegar a ser – ambas rieron levemente.

- será mejor que nos vayamos, tal vez los chicos ya nos estén esperando – propuso Sakura levantándose siendo imitada por su amiga.

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- bien por lo menos ya terminamos deberíamos de apurarnos para alcanzar a las chicas – dijo Eriol mientras se secaba el cabello con una toalla.

- de verdad que no sirves para cosas manuales – dijo Shaoran colocándose una playera azul, Hiraguizawa le tiro una almohada como contestación – es en serio como puedes confundir el rosa pastel con el melocotón y que te quede color salmón…

- es que son muchas variantes de colores y me confunden… si mama hubiera escogido un color normal como… - se detuvo unos segundos frente al espejo para peinarse – no se un rosa normal como el de los crayones…

- en ese caso deberías de haber tomado uno de eso crayones y pintar con el la casa, soquete – le dijo Shaoran regresándole la almohada.

- bien ahora solo me queda esperar la sentencia de mi madre, es capaz de hacer que la vuelva a pintar si no le gusta…

- mas vale que le guste por que yo no pienso volver ayudarte tengo demasiadas cosas que hacer aun – le dijo Shaoran en un tono de voz mas bajo sabiendo que la señora Hiraguizawa se encontraba a pocos pasos de ellos.

- pero que buen amigo me saliste dejándome en los momentos en los que mas te necesito – dijo dramáticamente el chico de cabello oscuro poniendo una mano e su pecho.

- payaso ahora mueve tu regordete trasero – le dijo Shaoran riendo levemente saliendo de la habitación de Eriol.

- tengo grande la retaguardia – dijo Eriol desconcertado mirándose en el espejo y levantándose un poco a camisa para ver mejor – tomoyo nunca se ha quejado y…

- Eriol deja de mirarte que pareces gay – escucho que dijo Shaoran desde el pasillo.

- lo dice el que deja que mi novia lo maquille…

- ustedes si que son extraños empiezo a pensar que tienen mas que una "amistad" – dijo Edward que había escuchado toda la conversación – ¿no será que son… - miro hacia todos lados como si alguien mas pudiera escuchas – raritos?

- la verdad señor Hiraguizawa no quería que se enterara de mi, pero su hijo es un acosador esta obsesionado conmigo – dijo Shaoran poniendo una mano en su cabello – ya no se como decirle que no soy uno de esos… como él. Usted entiende, además no es mi tipo – Edward soltó una carcajada al ver como Eriol brincaba encima de Shaoran por la espalda y le pegaba unos golpecitos en la cabeza.

- ya calmados chicos – les dijo aun riendo – Shaoran tengo entendido que alargaran la boda una semana – el de ojos ámbar asintió levemente con el señor fruncido – así que tenemos tiempo para la platica – dijo sentándose en el sofá individual de la sala

- ¿platica? – Repitió Eriol confundido - ¡oh esa plática! Esto va estar bueno – dijo Eriol casi tirando el sillón y abrazo una almohada ansioso.

Shaoran miro primero al padre y después al hijo, repitiendo el acto seguidamente sin entender muy bien de lo que hablaban pero no podía ser bueno si a Eriol le gustaba.

- se nos hará tarde para encontrarnos con Sakura y tomoyo – le dijo a Eriol pero este negó con un dedo.

- nos queda media hora así que siéntate.

- estas pronto a casarte Shaoran y como tu padre que en paz descanse debería de estar dándote esta platica y no yo, me siento muy honrado al darte un inducción a la vida de casado…

Shaoran abrió desmesuradamente los ojos aun sin comprender del todo pero suponiendo hacia donde iba la cosa, miro a Eriol buscando algo que confirmara sus sospechas y solo lo encontró con esa maldita sonrisa que tanto odiaba cuando sabía algo que él no que era casi siempre.

- te diré el secreto para ser feliz a una mujer – ahí el rostro de Shaoran se torno rojo vivo.

- esto es nuevo hasta para mi – dijo Eriol acomodándose los lentes – la ultima platica intima que tuvimos fue de donde venían los bebes…

- ¿de la abeja y la flor? ¿O la cigüeña? – pregunto interesado Shaoran.

- me dijo que los encargaban por correspondencia… - dijo sin ningún chiste en especial – la verdad no fue para nada original – hizo un movimiento con la mano como si estuviera apartando a una mosca.

- no se me ocurrió nada mas por lo menos no cometí el error de decirte que los comprábamos en el supermercado como le dijimos a Reed se paso una semana buscando la sección de bebes – dijo Edward recordando a su primer hijo.

- papa, hablábamos de cómo hacer feliz a una mujer – dijo Eriol con una sonrisa picara en el rostro. Shaoran le dio un codazo en al costilla al fin había hecho que cambiaran de tema y ahí va el tarado a recordarle al señor.

- oh si – dijo dándose un golpecito en al frente – yo se que ahora todo lo aprenden por televisión la otra vez encontré una revista no muy inocente en la habitación de Eriol…

- ¡papa! – dijo Eriol en tono defensivo. Shaoran rio viéndolo sonrojado y ocurriéndosele un par de bromas para usar enfrente de Daidouji.

- no le dije nada por que se que son cosas normales y debo admitir que en mi época también usaba esa clase de… métodos - dijo riendo automáticamente los chicos se miraron entre si en señal de alerta – lo bueno es que la encontré yo y no tu madre ella si que hubiera hecho un gran escándalo…

- papa me avergüenzas – dijo Eriol apretando los dientes hablar de eso seria divertido si le estuviera pasando a Shaoran y no a él.

- es lo mas natural del mundo, además tienen las hormonas alborotadas como todos los jóvenes de hoy en día sumándole aun que tienen unas novias muy bonitas – dijo el señor con tono tan sabio como el de Confucio en sus épocas de mozo.

Shaoran se levanto del sillón como si tuviera un resorte añadido a su parte posterior y jalo a Eriol, tenia que escapar de ahí antes de que le revelaran información innecesaria.

- la platica ha sido muy amena pero me temo señor Hiraguizawa que debemos de irnos – dijo tan rápido que tuvo que tomar aire con la boca – podríamos dejar esta vergue… digo charla para otra ocasión.

Ambos jóvenes se apresuraron a salir por la puerta pero lograron escuchar la voz siempre alegre del ingles antes de atravesar la puerta.

- tenemos muchos días por delante para poder instruirte en el arte de amar y a ti también Eriol – el hombre rio con felicidad no cabía duda que sus hijos crecían demasiado rápido pronto llegaría el día en que vería a Eriol en el altar esperaba que con tomoyo. Consideraba a Shaoran otro miembro más de la familia tenia gran cariño por el chino, era un chico muy valiente y de buen corazón su hijo tenía suerte de tenerlo como amigo.

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- esa es la orden mañana a las 0700 horas se llevara acabo la operación – dijo el hombre con voz dura, una de sus manos golpeo el escritorio pero ninguno de los otros dos presentes se inmuto – no quiero errores o pedirán mi cabeza y yo daré las suyas en lugar de la mía ¿esta claro? – se volvió a sentar arreglándose el uniforme de su muy preciado ejercito que demostraba su mayor rango de entre los que se encontraba reunidos.

- Deng Cong se encargara de Okinawa el barco saldrá a las 1200 horas deberás de darte prisa para que llegue a tiempo a Zhejiang – dijo Ten Yang el más joven de todos los presentes con el cabello negro y ojos oscuros de estatura media.

- Zhejiang se encuentra vulnerable en estos momentos el gabinete junto al dragón rojo han cambiado el lugar para la catapulta de entrenamiento; será en Haikou – dijo Deng Cong de cabello rojizo y ojos negros pasado en años con una barba insipiente mostrándose en su rostro.

- muy inteligente usar ese pequeño terreno para hacer las pruebas así nadie de la republica podrá hacer preguntas – la voz del primer hombre sonó complacida y su rostro se arrugo un poco al mostrar una sonrisa maliciosa. El cabello castaño casi rubio los ojos azules sin brillo su nombre el General Quong Wu – muy bien hombres no vayan a equivocarse.

Con eso dicho dio por terminada la conversación los otros dos hombres se levantaron saludaron a su superior haciendo una reverencia y salieron en total silencio del lugar.

- ¿regresara a Shanghái pronto Ten? – pregunto Deng a su compañero una vez afuera.

- me llegaron ordenes de presentarme en corea del sur parece habrá una revolución… ya sabes son solo rumores pero el general quiere estar seguro antes de presentar informes a su majestad Zuolin – dijo mientras encendía un puro y le ofrecía otro a su colega que negó con la mano.

- entonces ¿Quién efectuar el asalto de mañana? – la curiosidad de Deng y su poca destreza para guardar secretos era la mayor debilidad que el de ojos oscuros encontraba en él.

- al recién nombrado capitán Ming Xie – contesto esperando la reacción del otro hombre quien solo asintió con la cabeza sumergiéndose en sus pensamientos.

- el sobrino de su majestad Zuolin… y el favorito de Quong he escuchado que el muchacho es igual o mas despiadado que el tío – dijo en un susurro.

- y no te equivocas he visto como entrena a sus hombres pero no hay nadie mas que pueda ocupar mi puesto… todos confían en que hará un buen trabajo aunque sea un novato aun – dijo Ten encogiéndose de hombros.

- bien nos veremos entonces en la conferencia de Qinghai dentro de 4 meses – dijo subiéndose a su coche resguardado por varios uniformados, el otro solo hizo una leve reverencia y se subió al suyo.

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- ¿Qué no era aquí donde las encontraríamos? – pregunto algo confundido el menor Hiraguizawa a su amigo.

- tal vez se les hizo tarde en el centro comercial o no se – contesto el otro encogiéndose de hombros sentándose en el apoyabrazos de la banca mas cercana.

- pronto oscurecerá… será mejor que las vayamos a buscar – opino Eriol mirando hacia ambos lados esperando verlas llegar.

- si tienes razón… iré por este lado y tu por este otro – le dijo apuntando hacia el norte y después al oeste que eran los únicos caminos que llevaban del centro comercial al parque pingüino, el otro asintió levemente.

- si no las encuentras nos vemos aquí en 10 minutos – le dijo el de cabello negro antes de marcharse.

Shaoran se acomodo mejor la chaqueta negra antes de caminar. El clima en Japón estaba espantoso hacia un frio terrible y mucho viento señales de que el otoño estaba tocando a la puerta.

Miro hacia ambos lados antes de cruzar la calle. Miro un par de establecimientos, una era una cafetería muy popular y la otra un distribuidor de celulares, ambos cerrados al igual que muchos otros, la gente apenas salía de sus casas por la mañana y en la noche parecía un pueblo fantasma.

Había una cuadrilla de militares bromeando en la esquina siguiente, ellos reconocerlo como chino dejaron de reír y le hicieron una reverencia a modo de saludo, él no dudo en devolverla, en china era una descortesía y falta de respeto no regresarla, pero siguió caminando aunque los uniformados estuvieron tentados en llamarle para entablar una conversación.

Pudo distinguir la figura de su novia a unos metros de distancia, hablando con la que supuso seria Chiharu, camino un poco más rápido.

- ¡Shaoran! – Saludo al ojiverde al notar a su novio – perdona pero es que Chiharu me ha entretenido bastante.

- eso he notado – saludo con una leve inclinación de cabeza a su compañera de clases, esta solo le sonrió cortes.

- me tengo que ir, Yamazaky debe de estar furico por que no he llegado con su gelatina – ella rio un poco – nos vemos en la escuela Sakura, Li.

Shaoran abrazo a su novia por al cintura robándole un beso corto en los labios. Sakura sonrió levemente cerrando sus manos en puños alrededor de la chaqueta. El chino junto sus cejas levemente al tener la sensación de que algo se le olvidaba.

- ¿Dónde esta tomoyo? – pregunto mirando hacia todos lados y por dentro del local que se encontraba enfrente para saber si se encontraba adentro su amiga.

- ella se adelanto a mi hace unos cuantos minutos pero acorto el camino por ese tramo – señalo el callejón que partía la cuadra por la mitad. Shaoran asintió levemente.

- tal vez ya se encontró con Eriol – dijo tomando de la mano a la castaña – será mejor que nosotros también acortemos camino – prosiguió dirigiéndose al estrecho callejón - ¿Cómo les fue con las compras?

- muy bien aunque quien mas disfruto fue tomoyo para mi fue agotador seguirle el paso – contesto Sakura sonriendo – los de la mueblería irán a la casa en dos días, pues son muchas cosas y tuve que contratar un carro de mudanzas pues ellos no contaban con uno.

- nos hubiera salido mejor si le pedimos a tu hermano la camioneta del trabajo – dijo Shaoran pensativo – por lo menos el dinero se lo quedaría él y no una empresa que cobra tanto solo por unas cuantas cuadras.

- la verdad es que me salió muy barato el servicio, exactamente por que son pocas calles que recorrer – dijo ella sonriendo y por que el encargado de la compañía de mudanzas sabia que tenia como novio a un chino, creyendo que así se ganaría un poco de simpatía del muchacho y los militares rebajo el precio del transporte.

- mañana después de clases iremos al registro civil para poner la nueva fecha… lo bueno es que son accesibles con los cambios de ultimo momento – miro unos instantes a su novia notándola falta de mejor abrigo que una pequeña franela que llevaba puesta - ¿no tienes frio?

- no – contesto abrazándolo del brazo – solo tú exageras con el clima. Es verdad que esta haciendo algo de fresco.

- Fresco… lo que pasa es que para ti necesita que nieve para que en verdad creas que hace frio – le dijo entrecerrando un poco los ojos.

- en Hong Kong hace mucho calor… pero llevas viviendo aquí muchos años no se como no te has acostumbrado – le dijo la chica mirándolo de reojo.

- mira lo bueno de eso – Shaoran sonrió mostrando unos hoyuelos en las mejillas que a

Ella en particular le parecían realmente sexys – cuando nos casemos te abrazare todas

Las noches para no morir de frio.

- espero solo no me asfixies – rio ella de buena gana y el la secundo, pero ambos callaron al escuchar un grito proveniente de una grieta en el callejón. Shaoran le hizo un gesto con la mano para que guardara silencio y ella obedeció.

Li se soltó del abrazo de su novia y moviendo solo los labios le dijo "espera aquí" ella asintió suavemente.

Avanzo cautelosamente hasta poder ver al final un par de uniformados que reían. En su camino casi tropieza con una botella de alcohol, entonces los militares estaban pasados en tragos. Otro grito hizo que supusiera que la voz era de mujer, las probabilidades de lo que estuviera pasando abrumaron su mente.

Uno de los hombres volteo a verlo mostrando una sonrisa tonta en el rostro, visiblemente desarreglado y una de sus manos sujetaba una botella a medio tomar.

- ¿Qué buscas compañero? – hablo atropelladamente, poco le importo que este lo viera.

- ¡suéltame! – el grito de aquella mujer lo hizo reaccionar. Apartando de un golpe en el costado al primer hombre y tomando del saco al otro hizo que se alejara de la mujer que ahora profería sonoros sollozos. Shaoran la miro de reojo reconociendo a su amiga Tomoyo y lo lleno de rabia el reconocer la condición en la que se encontraba.

Con la playera destrozada, la mejilla enrojecida, los ojos llenos de terror y miedo. Se le oprimió el pecho en congoja. Ella no lo miraba, mantenía la cabeza gacha sujetando las tiras de su playera tratando de cubrirse un poco, con las rodillas contraídas hacia su pecho y los labios apretados emitiendo leves sollozos.

- ¡Hey! ¿Qué crees que estas haciendo? – dijo el que la había mantenido aprisionada a tomoyo. Este parecía estar menos ebrio que su amigo que aun yacía en el piso. Adoptando una postura de Kung Fu a la defensiva le dijo – nosotros la vimos primero.

Shaoran no contesto si no que tomo la postura del Wushu, arte marcial que su padre le enseñara arduamente cuando pequeño. El militar no se limito al mostrarse sorprendido al ver la pose del jovencito, técnica que solo usaban algunos experimentados maestros de artes marciales en china.

Li miro un segundo mas a su amiga, y la sangre le hirvió de nuevo. Centrando su atención en el hombre, girando sobre su propio eje le lanzo una patada directo a la mandíbula que al hombre le fue muy difícil esquivar, el militar le contesto golpeándolo en la costilla. Shaoran tomo la mano antes de que hiciera impacto contra su cuerpo y la doblo en contra del cuerpo de su atacante golpeándolo en el hombro y codo haciendo que el hombre gritara.

- maldito bastardo – murmuro el castaño cegado por la ira - ¿Cómo te atreviste a tocarla? – sus dientes rechinaban.

Y golpeando al hombre repetidas veces con su rodilla en el estomago lo soltó mas aun así se dio cuenta de que su ira no mermaba. Cuando estuvo apunto de darse la vuelta para ver a su amiga, un golpe en la rodilla lo hizo trastabillar y al enderezarse otro golpe más en el rostro ocasiono que aterrizara en el piso de una forma muy dolorosa.

- ¡traidor! ¿Cómo es posible que sobrepongas la sangre de esa mujerzuela a la de nosotros? – le grito el hombre embravecido.

Shaoran se coloco de espaldas al piso, colocando ambas manos por sobre su cabeza y levantando las piernas para impulsarse se puso de pie. El hombre espero un ataque pero lo tomo de improvisto que el chiquillo equilibrándose en su pierna izquierda se acuclillo golpeándolo con la derecha directo a la rodilla. Pero el hombre no callo si no que valiéndose de su fuerza se detuvo con una mano golpeando con su pierna derecha las caderas y parte del torso del muchacho.

- viejo ¿acaso eso es todo lo que tienes? – dijo Shaoran sujetándose el costado. El hombre embravecido trato de atacarlo de nuevo pero Li lo esquivo moviéndose hacia un lado y golpeándolo en la espalda con ambas manos hechas puño empujando al hombre contra la pared en el acto. Su mirada de nuevo callo en la figura de la chica en el piso, acercándose en pasos lentos se arrodillo a su lado, quitándose su chaqueta y la puso sobre sus hombros, ella por fin levanto la vista encontrándose con los cálidos ojos de su mejor amigo, este le sonrió – calma… Tom-Tom, nadie te hará daño mientras yo este presente.

Le tomo tiempo poder enfocar su respiración y concentrarse en esas palabras para no entrar en pánico de nuevo. Sonrió levemente a Shaoran agradeciéndole en un mudo gesto el valor y coraje que había presentado al hacerle a ella falta. No quería ni imaginarse en que situación estaría en esos momentos si él no hubiera llegado en su rescate.

- ¡Shaoran cuidado! – grito para que su amigo se moviera y aquella botella no lo golpeara, pero él no lo hizo simplemente la abrazo y cubrió su cuerpo recibiendo el golpe. Shaoran lo había sentido, presintió y escucho el movimiento de su contrincante pero demasiado tarde como para poder esquivarlo aunque lo hiciera el proyectil daría contra tomoyo. El golpe solo lo hizo quejarse un poco y tal vez dejaría un no muy bonito moretón en su espalda.

- quédate aquí- le ordeno a tomoyo antes de ponerse de pie y volver a tomar posición de ataque – acaso no te rindes… puedo destrozarte y lo sabes.

- muchacho engreído… ¿Quién te crees Bruce Lee? – rezongo aflojando su brazo para volver atacar. Shaoran se alejo lo más que pudo de la chica esquivando un par de puños.

- parece que estas bailando… ¿acaso en china ya no enseñan artes marciales y en lugar de eso les dan Ballet? – dijo riendo, el hombre no soporto mas y arremetió contra el con toda su fuerza, Shaoran se dio la vuelta dándole la espalda y tomando un par de botellas que tenia a la mano, giro de nuevo dándole con una en la nuca al militar y la otra la estrello contra su mano derecha dejándola ensangrentada.

Tomoyo al principio pensó que Shaoran solo estaba tentando al hombre para hacerlo rabiar y no se equivoco, pero también se dio cuenta que su amigo esta planeando la forma de alejarlo de ella en caso de que la pudiera tomar como escudo. No cabía duda que Shaoran era un gran peleador. Dio un grito ahogado al sentir una mano en su hombro derecho temiendo que se tratara del otro militar tomo la botella que antes había usada contra su amigo.

- calma soy yo – dijo la menor de los kinomoto haciéndola bajar su potente arma. Se había mantenido al margen de todo mientras esperaba afuera pero al reconocer la voz que había gritado el nombre de su novio decidió entrar al desolado callejón – te dije que me esperaras pero eres tan impaciente – regaño en forma juguetona levantando una de las comisuras de sus labios levemente. La hizo levantarse tratando de no hacer ruido. En cuanto había entrado pudo ver a Shaoran enfrascado en una la pelea y también a tomoyo sentada en el piso, su novio no se veía realmente herido podría decir que tal vez disfrutaba de aquel encuentro pero eso no la hacia preocuparse menos – lo mejor será salir de aquí… no debemos distraer a Shaoran.

Y a pasos sigilosos salieron del lugar no evitando voltear de vez en vez para saber como estaba su amigo que aun se mantenía reacio a dejar caer al hombre por su bien. Continuaron caminando a paso rápido acomodándole el cabello y la chaqueta a tomoyo, evitando a toda costa mirar a otras personas, Sakura pensó que lo mejor seria encontrarse con Eriol así podría mandarlo a ayudar a Shaoran, aunque este no necesitara mucha ayuda. De reojo pudo ver que su novio las observaba partir y sonreír con descaro.

Shaoran rio levemente al ver al hombre caído de nuevo a causa de un severo golpe en la rodilla izquierda y las caderas conjuntamente, que podía decir su padre lo había entrenado bien. Decidió que ya era hora de dejarlo, era por de mas pensar que se volviera a levantar a un si él mismo lo insultara y lo dejara golpearlo.

- esto ha sido muy divertido viejo, de verdad – dijo con una diminuta sonrisa – pero ya me tengo que ir – estiro los brazos para destensar los músculos y piso una mano del militar – pero antes te advertiré que si vuelves a tocar a esa mujer o cualquier otra de esa forma, te buscare y personalmente para hacerte desear ser homosexual – dijo apretando cada vez mas la ya inservible mano del chino – bueno… que tengas un buen día.

Sin mas se encamino a la salida no sin antes golpear en el estomago al otro soldado que todo el encuentro se la paso desmayado. Habría sido más gratificante ganarle a los dos, aunque ambos estuvieran pasados de copas. La pelea había sido de lo mas entretenida y reconfortante pudiendo sacar toda la furia acumulada en esos golpes, debió reconocer que se había extralimitado con el pobre hombre pero nadie se mete con sus seres queridos sin tener consecuencias al respecto.

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- no entraremos a una guerra que no nos corresponde, aun sufrimos por los desastres que nosotros causamos en la primera y segunda guerra mundial. Este conflicto no nos atañe y por ningún motivo uniremos fuerzas con E.U.A. para darle fin, mientras china sepa los limites entre Asia y Europa nosotros nos mantendremos en una posición neutra… - la voz de Erich honecker portavoz del gobierno alemán, se hizo escuchar por la radio del camión de Touya.

- no te parece increíble simplemente se cruzan de brazos – dijo Yukito algo molesto – como si no habitáramos el mismo planeta.

- todo es cuestión de orgullo – contesto Touya que se encontraba debajo del auto arreglando una fuga de gasolina – te aseguro que si los chinos atacaran a algún alemán, todo el gobierno estaría ya metido hasta en la sopa de Zuolin.

- pero tampoco han atacado a ciudadanos americanos y aun así estados unidos ha dicho que parara la guerra – comento Yukito acuclillándose para pasarle un trapo a su amigo.

- le conviene a cavar con la guerra, aunque dudo mucho que lo haga – contesto de vuelta – creo que lo que busca es hacerse de los yacimientos de petróleo aquí, en Asia, y si china toma control de todo el continente a él lo perjudicaría principalmente, ya nada mas tendría a México como suministrador.

- eso lo llevaría a tratar con cuba – concluyo Yukito entendiendo el punto de vista de su mejor amigo – en fin debemos de esperar lo mejor antes de que pase algo como lo de Hokkaido aquí.

- ni lo digas Nakuru esta aterrada, no es para menos. Hemos acordado suspender por un tiempo el colegio para Kinta con el rumor que andan haciendo de que cerraran las escuelas, creemos que lo mejor es que permanezca en casa – dijo Touya saliendo de debajo del coche limpiándose las manos.

- esa fue una buena decisión – se recargo en el auto y miro hacia donde estaban los otros trabajadores pensativo – recibí no hace mucho una carta de Hana – dijo y Touya lo miro atentamente buscando algún signo de tristeza pero Yukito permanecía serio y con los ojos perdidos en algún punto del lugar – se casara en con un ejecutivo de una compañía celular o algo así, en unos meses… la verdad no termine de leerla.

- oh hombre – dijo Touya palmeando su espalda – no debiste leerla si sabias que podía contener cosas que te harían daño…

- pero quería hacerlo, quería saber de ella… la extraño tanto – contesto con la voz tan suave – me lo había dicho cuando platicamos de matrimonio, que no era para ella… seguramente este hombre tiene dinero o no se… simplemente duele saber que aunque tuviera una esperanza esta se haya esfumado así tan… cruelmente.

Touya lo miro con tristeza. La voz de su amigo estaba modulada, sumamente controlada pero aun así se le podía ver el dolor en sus ojos siempre tan alegres que desde unos meses atrás están opacados por una soledad y desesperación. Maldijo por lo bajo a la mujer que ahora hacia sufrir a su amigo deseo tenerla y picharle con una aguja las imitaciones de pechos que traía.

Nunca comprendió como una persona tan amable, atenta y cariñosa podía enamorarse de alguien tan banal, superficial y arrogante. Tal vez Yukito vio algo en ella que el paso desapercibido pero aunque trajera la desagradable imagen de Smith a su memoria no encontraba nada que pudiera atraer a su amigo.

- veras que ese dolor que ahora sientes en el futuro no será mas que un cosquilleo – dijo Touya, se notaba que no era bueno para consolar a la gente – además ella se lo pierde, encontraras a otra mucho mejor…

- si eso espero – tal vez y Touya no estuviese del todo erróneo y la cura para ese malestar que tenia permanente en el pecho seria salir con alguna otra mujer solo para pasar el rato, tal vez invitara a salir a esa simpática camarera – hablando de bodas he notado a Sakura un poco deprimida últimamente, es por que tu padre le ha pedido aplazar la boda.

- si… creo que a ella ni al mocoso le ha gustado al idea – dijo Touya.

- entonces ¿por que accedieron? – pregunto curioso.

- Sakura no lo hizo, pero su novio si…y ya sabes que esta que besa la banqueta por él – contesto Touya moviendo una mano como si espantara una mosca. Hablar sobre la boda de su hermana menor no era algo que le agradara mucho desde que se lo habían dicho el simplemente pensó que desistirían de la idea al saber las responsabilidades que un matrimonio conlleva pero no fue así, al ver la casa que su cuñado había comprado o los planes que tenían a futuro.

- me da la impresión de que Shaoran quiero complacer mas a tu padre que a Sakura… - dijo Yukito – tal vez piensa que tu papa puede influir en la decisión de Sakura al desposarse con Shaoran.

- papa no cambiaria en nada lo que quiere mi hermana – dijo Touya – nunca ha estado mas empeñada en algo… yo vi la discusión entre ella y Shaoran por la petición, mas bien orden que papa le dio…

- yo le puedo dar la razón a tu padre… pero si bien esto es algo que solo le concierne a los chicos…

- pero tu lo has dicho, son solo chicos que parecen mantener cerrados los ojos ante lo que esta pasando en el mundo… no creo que estén pensando muy bien…

- les daré merito de algo… ellos por lo menos se casaran y después procrearan hijos – Touya le dedico una mirada asesina que a él no lo inmuto en lo mas mínimo – debes de admitir que tu tampoco estabas pensando mucho cuando concebiste a Kinta…

Touya se sonrojo levemente tratando de recordar en cual de sus tantos encuentros con Nakuru siendo ambos adolescentes pudieron concebir a su hijo. Debe admitir que su hermana y su novio se la estaban tomando con bastante madurez pero si él descubría que su hermanita ya no era tan "ita" no tendría mas opción que dejarla viuda y mandarla a un convento.

- eso es diferente – dijo en tono huraño, cuando vio que Yukito sonreía y abría la boca para hablar prosiguió - ¿Por qué? No se, simplemente es diferente y punto.

- tu si que eres complicado Touya – rio el níveo. Pero unos pasos completamente sincronizados opacaron su risa - ¿Qué es eso?

- ¿y como quieres que lo sepa? – contesto Touya, haciéndole un gesto para acercarse a la enorme puerta que estaba en el almacén donde se encontraban sus demás compañeros trabajadores. Cuando estaba apunto de preguntar lo que ocurría sus dudas fueron disipadas la ver a unos 50 soldados en postura de descanso con el mango de sus armas tocando el piso.

- este lugar será tomado por el gobierno de la republica popular de china, ordenes expresas de su excelencia Zuolin Enlai – dijo el que parecía liderar el convoy – se les pide la forma mas educada que se retiren, aquel que se resista será sacado a la fuerza… vivo o muerto – concluyo el hombre empujando a los demás para pasar.

Yukito y Touya se miraron entre si, el primero bastante sorprendido y el otro tenia un debate de sentimientos pero el primero era la ira de querer golpear a ese engreído chino. Uno a uno sus compañeros se fueron retiraron en silencio temerosos y con la mirada en el suelo. A Ellos dos no les tomo mucho tiempo irse con cautela.

- Nakuru me va a matar cuando sepa que me he quedado sin trabajo – rezongo Touya por lo bajo.

- bueno era de esperarse… este lugar parece ser perfecto para ser una base militar – dijo Yukito mirando el que minutos atrás había sido su sitio de trabajo – pero no desesperes ya saldrá otra cosa…

- eso díselo a mi mujer… anda como maniática por toda la casa – se rasco la nuca pensando en lo que iba decir – se comporta como cuando estaba esperando a Kinta.

Yukito recordó por breves momentos el comportamiento de la joven señora Kinomoto cuando estaba embarazada. Su mal humor ante todo, los gritos de histérica al ver que cualquier chica le hablara a su entonces novio, ahora esposo. Las ganas de llorar intensas cuando Touya no le prestaba atención, o los golpes que a él mismo el tocaron cuando estaba furiosa al no conseguir lo que quería… aun conservaba la cicatriz en la espalda de aquella lata voladora que ella le había tirado en unos de sus ataques. Si Nakuru kinomoto era de temer, pero era para salir corriendo cuando estaba embarazada. Si ella presentaba esos síntomas de nuevo… eso quería decir que…

- oye… Touya – llamo a su amigo despacio – no crees… bueno no supones que ella… - el mayor kinomoto levanto una ceja al ver las vueltas que el daba al asunto – bien… cabe la posibilidad de que Nakuru este nuevamente embarazada…

Touya se detuvo abruptamente ante la suposición de su amigo. Nakuru embarazada, seria por eso que ella ya no dejaba que la tocaran y por las noches lloraba encerrada en el baño… el pensaba que era todo el estrés de la guerra pero… tal parecía estaba equivocado. Pero aparte de eso no había notado los síntomas normales como los mareos o que comiera por dos. Entonces que estaría pasando su mujer si en verdad estuviera embarazada.

- solo piénsalo no quiere decir que sea del todo cierto… es una sugerencia, nada mas – dijo Tsukishiro tan rápido que las palabras se atoraban en su garganta. Pero nada mas pudo ver a su amigo caminar a paso apresurado rumbo a su casa, seguramente para armar un alboroto – yo y mi gran bocota, la hiciste grande esta vez Yukito… enorme – se auto regaño tratando de alcanzar a su amigo.

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- ¿pero en que estabas pensando? – grito Eriol tomando a su novia por los hombros al enterarse de lo que sucedió o estuvo a punto de suceder – por eso les dijimos que no se separaran…

- no creo que sea momento para que le recrimines – intervino Sakura con voz serie al ver las lagrimas que nuevamente estaba bajando por las mejillas de su mejor amiga – lo bueno es que ella esta aquí sana y salva de eso deberías de estar agradecido.

Eriol estaba furico, tenia ganas de ir y arrancarle la cabeza a los mal nacidos que habían tocado a su novia. Solo necesitaba mirarla para saber que estaba aterrada. La abrazo tratando de disipar la imagen de ella siendo tocada por otro. La abrazo con fuerza tratando de transmitirle algo de paz que ni el mismo tenia. No soportaría perderla o que le hicieran daño… no podría soportarlo nunca. Ella era más que el amor de su vida, era su alma gemela su otra mitad… su aire, no se puede vivir sin aire.

- lo siento tommy, entiende que me he aterrado – susurro con voz suave cubriéndola aun mas con sus brazos – debes de tener mas cuidado… ambas deben de tener mas cuidado – dijo mirando a Sakura con aprensión ella solo asintió y cerro levemente los ojos – no te dejare sola ni un segundo… que seria de mi vida sin ti.

- yo también lo lamento – Daidouji ahogo un sollozo contra el pecho de su novio. Sintiéndose por fin a salvo, como siempre ocurría cuando él la abrazaba. Ella también sintió terror al imaginar lo que habrá pasado, aun cuando solo habían sido unos cuantos toqueteos y besos rabiosos se sintió sucia y degradada, pidiendo ayuda en silencio y tratando de exteriorizarla en gritos.

Sakura miro en la dirección por donde habían llegado tratando de divisar la figura de su prometido pero el no llegaba y ya empezaba a preocuparse. Cuando encontraron a Eriol le conto lo acontecido pero se le había pasado decirle de la situación que seguramente Shaoran aun estaría librando. Miro de reojo a la pareja, Eriol parecía decirle cosas cariñosas a tomoyo, estuvo algo reacia a interrumpirlos pero la preocupación hacia más mella en su corazón.

- no es que quiera interrumpirlos pero Shaoran aun no llega y me gustaría pedirte Eriol si es posible que fueras a buscarlo – dijo Sakura mirando a su amigo. Este asintió en respuesta a la petición de su amiga.

- primero las llevare a tu casa, no puedo irme dejándolas solas – dijo arrugando levemente el seño – iremos y regresare rápido…

- ni tienes tiempo suficiente quien sabe si Shaoran esta bien o no – lo interrumpió Sakura – podemos entrara ese café y esperarlos, con tanta gente dentro no creo que nos pase algo…

- Sakura tiene razón, debes de darte prisa tal vez manden a mas hombres o no se – secundo tomoyo para convencer a su novio que todavía se debatía en hacer caso a la sugerencia de su amiga.

- ¡hey! – Grito Shaoran al visualizar a sus amigos a unos cuantos metros de él - ¿Qué hacen aquí? Ya los hacia en tu casa – dijo mirando a su novia.

- los aquí presentes tuvieron una pequeña pero no por eso menos importante, intercambio de palabras… donde mayormente abría la boca Eriol – le dijo su novia acercándose a el y poniendo ambas manos en las mejillas de su novio inspeccionándolo - ¿estas bien?

- perfecto – contesto con una sonrisa a la cual sus amigos lo miraron con escepticismo – fue la mejor pelea que he tenido en años… deje hecho papilla al vejete…

- tu y yo entrenamos cada semana – replico Eriol sintiéndose de pronto ofendido.

- tu eres ingles, entrenado en artes chinas… ellos son chinos con conocimientos secretos para matar a gente con las manos… no es lo mismo – explico Shaoran sin dejar de sonreír – además tu no eres contrincante para el gran Shaoran Li – hizo pose de súper héroe mostrando un musculo de su brazo – y los ingleses son algo… como se dice recatados.

- reca… ¿Qué? Ven aquí Li, te mostrare lo recatados que podemos ser – dijo Eriol subiéndose la manga de su suéter fingiendo molestia – los ingleses podemos ser tan buenos en artes marciales como cualquier asiático amarillo.

- ¿pelaran por algo tan absurdo como quien es mejor en que? – dijo Sakura empezando a exasperarse. Tomoyo la miro unos segundos y asintió automáticamente dando a entender que tal vez la pequeña discusión se extendería un poco más.

- mira Eriol… te lo diré crudo y sin censura – dijo Shaoran sin perder su buen humor disfrutando del malestar emocional que seguramente le causaría a su amigo – ustedes, los ingleses, parecen que les han metido un palo por el… por su parte trasera.

Las dos chicas se miraron mutuamente antes de partir en carcajadas sonoras. Mientras Eriol miraba a Shaoran y este sonreía inocente. Los tres restantes pensaron que la frase dicha por el chino había dejado en shock a Hiraguizawa como para no contestar nada.

- ¡Yo lo mato! – exclamo Hiraguizawa antes de querer tomar al chino quien se fue a refugiar detrás de su novia riendo levente – algún día, no muy lejano… ya veras.

- basta… se comportan como unos niños – dijo Sakura levantando las manos – no podemos ir a mi casa, mama esta ahí y seguramente le contara a tu madre tomoyo y eso es algo que no quieres cierto – la amatista asintió levemente.

Su madre ya tenía demasiadas preocupaciones como para agregarle una más a la lista. Seria mejor guardar ese pequeño incidente entre ellos, solo cuando las cosas estuvieran mejor en casa se lo contaría, tal vez así la reacción no fuera tan impactante como ella suponía seria ahora.

- a la de Eriol tampoco, su madre es una histérica – dijo Shaoran, su amigo estuvo por replicar pero se callo pues no era mas que la verdad – seguro haría un escándalo peor que el concierto de Juanes en cuba…

- ya entendimos el punto, gracias – dijo Eriol para que el chino no siguiera con los no tan absurdos ejemplos – podemos ir a su casa… - dijo mirando a Shaoran y Sakura.

- queda muy lejos de aquí… y esta por oscurecer – contesto Shaoran – nada mas tenemos que conseguirle una franela a tomoyo, y debo de asearme un poco. Después las acompañamos a sus casas y eso nos quedaría relativamente algo alejado.

- si nos apuramos podemos ir donde Touya…

- tu hermano es igual o peor de histérico que mi suegra, con todo respeto cariño – interrumpió tomoyo, Eriol solo hizo un gesto con las manos y una mueca de desagrado – se lo contara a mama apenas pisemos su vestíbulo.

- pero a estas horas esta trabajando… no podemos ir donde Yukito pues su casa esta sola y Nakuru si sabe guardar secretos – concluyo Sakura mirándole la lógica al asunto.

Todos asintieron dándole la razón y así se marcharon rumbo a la casa del joven matrimonio kinomoto.

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Yukito miraba el café en sus manos incomodo escuchando los pasos rápidos en el piso de arriba que no eran de nadie mas que de Touya kinomoto ¿Qué como lo sabia?

Fácil. Las zancadas grandes y pesadas, el sonido hueco. Aunque no pudiera escuchar lo que se decían allá arriba estaba casi seguro que se trataba de una discusión un tanto acalorada. Suspiro perdiéndose en las ondas que su café hacia.

- ¿mami y papi están peleando? – pregunto el pequeño Kinta con toda inocencia mirando hacia el techo, con un vaso lleno de leche achocolatada y una galleta en su pequeña mano.

- ehh… no, no. Ellos tienen un debate… de opiniones – dijo Yukito palmeándole la cabeza, este solo lo miro unos segundos.

- los papas de Ruó también tenían debates de opiniones y terminaron viviendo en casas separadas – dijo en tono pensativo mientras tomaba un enorme sorbo a su vaso, al de cabello de color de la plata le tembló la sonrisa.

- ¿vamos a ver las caricaturas? – pregunto deseoso de que el niño aceptara.

- bueno… pero las que yo quiera – advirtió con la mirada del padre, Yukito solo asintió levemente encaminándolo a la sala donde prendieron la televisión y le subió todo el volumen posible para que Kinta no escuchara los ya no tan susurros del matrimonio.

Fue en el momento en que el pequeño de cabellos negros estaba más entretenido con el programa de la televisión que sonó el timbre. Se levanto para abrirlo encontrándose detrás de la puerta a la hermana menor de Touya con su novio y amigos.

- chicos que sorpresa – saludo dándoles paso.

- no Yuki, la sorpresa es para nosotros ¿Qué haces aquí? ¿Se encuentra mi hermano? – dijo lo ultimo en un susurro.

- si, unos militares tomaron las instalaciones de la compañía y pues nos quedamos sin trabajo – dijo con una sonrisa. Los cuatros jóvenes se miraron entre si.

- si bueno podrías llamar a Nakuru – pidió Sakura en el mismo tono bajo.

- mama y papa están teniendo un debate de opiniones – dijo el pequeño niño asomándose sobre Yukito, seguido corrió a abrazar a Sakura quien miro desconcertada a Tsukishiro quien solo miro hacia arriba donde aun se escuchaban las zancadas de Touya.

- oh bueno entonces…no te preocupes – le dijo a su sobrino – eso pasa a veces pero no quiere decir que no te quiera…

- lo mas probable es que Nakuru se haya dado cuenta de la bestia con la que se había casado – susurro Shaoran a su amigo que solo rio tapándose la boca con la mano. Ambos apretaron los dientas al recibir el golpe de tomoyo en la cabeza.

- no digan esas cosas enfrente del niño – los regaño y estos solo la miraron mal mientras se sobaban las cabezas.

- ¿Qué los trae por aquí?

Recordando de pronto el asunto de su visita, volvieron a hacer el gesto de mirarse unos a otros no sabiendo que hacer, no contaban con que Touya estuviera ahí, por Yukito no había problema pero… Touya esa era arena de otro costal.

- nosotros… veras…. – empezaron a hablar todos apresurados.

- ¡¿Quién es Yukito?! – la tensa voz de Touya se dejo escuchar por encima de los balbuceos de los jóvenes. Volteándose dispuesto a contestar, Sakura lo detuvo y en un susurro le dijo:

- no le digas que somos nosotros – Yukito la miro sin entender – te lo explico después – aun así no estando conforme con la contestación accedió.

- ¡es un vendedor! – contesto.

- ¡dile que se largue, esta casa esta en bancarrota! – no se volvió a escuchar la voz de Touya.

- ahora quiero una buena explicación de por que se andan escondiendo de tu hermano – cerrando al puerta tras de si salieron todos al patio delantero de la residencia.

Le contaron todo lo acontecido. Yukito paso de la sorpresa, a la indignación y un cumulo de emociones mas. Le explicaron por que no deseaban dar a conocer su presencia a Touya.

Después de ingeniárselas quien sabe como, Yukito consiguió una camisa de Nakuru que tomoyo el quedaba algo grande pero serbia de igual forma y permitirle el paso a Shaoran de usar el baño de la planta de abajo mientras Sakura le curaba una que otra herida, Eriol entretenía Kinta con juegos de niños por que no tenia nada mas que hacer.

- oye macho, gracias – dijo Eriol en un momento cuando él y Shaoran se habían quedado solos, el otro solo se encogió de hombros.

- tu habrías hecho lo mismo – aseguro Shaoran dándole un leve golpe en el hombro. No era necesario que le diera las gracias, el sabia aprecias a las personas, y tomoyo era una de las más preciadas para él.

Cuando todo estuvo arreglado los jóvenes se marcharon como llegaron, en total silencio y para ese entonces fue un total milagro que Touya no se diera cuenta. En confidencia le pidieron al niño que guardara el secreto de que ellos habían estado ahí, a lo que el había accedido a cambio de unos cuantos dulces.

- no hay duda Nakuru esta embarazada – dijo Touya en un murmuro a su amigo mientras se ponía un trozo de carne en el ojo derecho.

- violencia intrafamiliar… que tiempos – comento Yukito sonriendo levemente.

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La mañana llego pronto a las calles de tomoeda algunas personas salían de sus casas a trabajar y se podía ver a muy pocos estudiantes dirigirse a sus respectivas escuelas.

Shaoran bostezo por cuarta vez en la mañana recargándose en el barandal de la escuela teniendo aferrada la mano de su novia. Cuando por fin el timbre sonó dando comienzo a las torturantes clases de ese día.

En cuantos todos estuvieron en sus aulas un gran alboroto se escucho por los corredores.

- todos los alumnos en línea en las canchas de futbol – había ordenado el maestro de deportes pasando por las aulas.

- ¿Qué estará pasando? – pregunto tomoyo a sus amigos saliendo del salón y caminando lentamente hacia donde les habían dicho.

- no tengo ni idea pero no se separen – le contesto Eriol tomándola de la cintura, Shaoran hizo lo mismo con Sakura.

Salieron encontrándose con todo el alumnado ya ordenado en líneas en la grandísima cancha de futbol ninguno se había percatado de los militares hasta que un balazo sonó por todo el lugar.

- soy el capitán Ming Xie – dijo un joven de aproximadamente 26 años de cabello negro y ojos verdes, piel morena, alto y fornido, vistiendo el traje de gala de los militares chinos de rango correspondiente – estoy a cargo de esta operación… si todos se mantienen en calma solo tomaremos por lo que hemos venido y nos iremos en silencio.

Unos cuantos autos empezaron a salir de la nada rodeando a los alumnos también algunos militares apuntándoles directamente en espera de que algún cobarde saliera corriendo.

- ¿para que necesitan las armas si vienen en paz? – susurro Shaoran mirando a Eriol, que no dejaba de observar a los militares con cierto nerviosismo.

- yo no puedo contestarte esa pregunta, pero lo mejor será hacerles caso – le contesto Eriol afirmando el abrazo a su novia – tranquilízate nada va a pasar.

Tomoyo asintió suavemente aun así no estaba muy segura de que las palabras de su novio la tranquilizaran por mero efecto de magia, tenia un mal presentimiento que le achicaba el corazón y le ponía la piel de gallina, cerro los ojos un momento deseando que solo fuera eso; un presentimiento.

De pronto el capitán mando a llamar a un hombre que traía el rostro enrojecido en heridas y caminaba lentamente, además de que una de sus manos se encontraba vendada, tomoyo y Shaoran lo reconocieron, como aquel militar con el que él se había agarrado a golpes.

No tuvieron que sacar conclusiones tan deprisa para suponer que el objetivo de aquellos hombres era dar con el chiquillo que había dejado imposibilitados a dos de los suyos en combate.

Sakura sintió tenso el agarre de su mano y buscando sus ojos le hizo una seña con la cabeza para preguntarle que pasaba pero el no contesto solo miraba algún lugar por donde poder huir. Desafortunadamente el lugar estaba bien acordonado. No había huecos por ninguna parte.

- las ordenes vienen directas de su majestad Zuolin Enlai – volvió a hablar el hombre de cabellos negros – la orden es: todo aquel o aquella que tenga en sus venas sangre china pura o impura será reclutado con el fin de que su regreso a tierra naciente sea puro, se le entrenara para servir a la hora China Republicana, jurando así lealtad a mi, Zuolin Enlai, y proteger con su vida las ya colonizadas tierras chinas. No se exceptuará ninguna persona, lo que he dicho se hará, tal y como se ha escrito. – Cuando termino de leer miro a los alumnos – en pocas palabras… todos los hijos de chinos o nacidos en china serán extraditados de inmediato. Los hijos del dragón rojo serán acogidos en sus llamas.

Una gran revuelo se formo cuando fueron nombrando uno a uno a los estudiantes de origen chino, algunos se oponían otros simplemente pasaban con la cabeza gacha, algunos hasta se divertían gritando que algún día regresaría y mataría a todos aquellos que los hicieron pasar un mal rato.

Cuando llego el turno de Huan Zhang este tomo su mochila y golpeo a dos jugadores de futbol aquellos que habían osado molestarlo por la mañana.

- ya no están gracioso a hora ¿no? – había dicho con malicia, algunos militares habían reído ante la gracia del chico. Se subió al primer auto que encontró y comenzó una plática amena con el militar que custodiaba dicho auto.

Shaoran y sus amigos se dedicaron se tiempo a buscar la forma de que el chino escapara, no sabían cuando lo nombrarían, el no debía irse, tenia que casarse con Sakura, estar con ella, no podía irse. Pero no encontraban forma alguna.

La chica de ojos verdes estaba entrando en desesperación en cualquier momento nombrarían a su novio y lo perdería para siempre. Cuando lo sintió moverse, se aferro a el con fuerza con los ojos vidriosos.

- no me dejes Shaoran… por favor no me dejes – susurro contra su espalda y a él nada mas se le partió el corazón por que su felicidad se le estaba yendo de las manos.

No le pudo decir nada, no le pudo prometer que se quedaría por que sabia que no seria así, la garganta se le cerro y se dio la vuelta para abrazarla con fuerza enterrando su rostro en el cuello de ella exhalando su escancia, impregnándose diciéndose a si mismo que nunca olvidaría su olor, su calor, su presencia, ni en una eternidad.

- no llores… - pidió aunque a el también le costaba mantener las lagrimas en sus ojos.

- no te vayas… seré tu esposa, ¿acaso eso no importa? – pregunto con la voz quebrada y la beso.

Ambos estando consientes que esa seria la última vez que sus almas se comunicarían en algo tan intimo como un beso. Saborearon la carne sensible de esa parte de su cuerpo. Fue cuando se dio cuenta. El destino los separaba por capricho, pero el sabia que no había forma de que los mantuvieran alejados, por que sentía que ella era para él, así como él era para ella. Nadie más ocuparía ese lugar.

Cuando el aire les falto escucharon la voz de aquel hombre pronunciar el nombre de su novio…

- Li Xiao Lang camión 215 – pero al ver que nadie se movía repitió – Li Xiao Lang, al camión 215… ¿Dónde esta Li? – pregunto ya exasperado. Le paso una foto a un soldado raso y dijo – anda a buscarlo.

Sakura y Shaoran se siguieron abrazando. Él susurrándole al oído cuanto la amaba y ella suplicándole que no se marchara. De pronto Shaoran sintió que lo jalaron hacia atrás separándolo de la ojiverde.

- ¡Shaoran! – le llamo pero el militar no lo dejo acercarse.

- apártese – le dijo Shaoran al hombre este lo miro a él y a la fotografía consecutivamente.

- Li Xiao Lang al camión 215 – repitió las palabras de su líder, al ver que su compatriota no se movía lo empujo – muchacho no me hagas llevarte a la fuerza.

- me gustaría ver que lo intentaras – contesto Shaoran dando un paso hacia su novia pero fue detenido por un golpe en su espalda haciéndolo caer arrodillado.

- chiquillo insolente – dijo el hombre que lo reconoció al verlo – pagaras lo que me hiciste ayer.

Eriol trato de acercarse a ayudarle pero un arma le apunto directamente en la nuca y detuvo sus pasos.

- yo que tu… no haría eso – había dicho el militar.

- vaya con que este es la horda de bravucones que median 1.80 y parecían gorilas que te atacaron ayer – dijo Ming que se mantuvo al margen de la situación – que vergüenza. Kasuo que te haya ganado un puberto… súbanlo al camión.

- suéltame… tengo derecho a quedarme donde me plazca – dijo Shaoran.

- no tienes ninguno, has pasado a ser propiedad del gobierno chino, tus derechos son igual o menos importantes que los del Tíbet – replico Ming prendiendo un puro.

- Te amo Sakura – dijo Shaoran lo suficiente fuerte para que ella lo escuchara.

Los militares soltaron una carcajada ante la cursi escena, parecían estar presenciando una de esas novelas que transmitían en los canales locales.

- ¡Shaoran! – Sakura trato de alcanzarlo pero no varios uniformados no la dejaban avanzar, por fin cuando uno se descuido logro tomar la mano de su novio que era jalado por dos militares mas – Te amo.

- regresare – dijo el mientras sus manos se resbalaban – te aseguro que regresare... – cuando su enlace fue roto el recibió un golpe mas en la nuca dejándolo inconsciente mientras solo escuchaba su nombre en la voz del amor de su vida y la palabra "te amo" adornándolo y así dormido juro regresar a su lado.

Sakura cayo arrodilla con las manos en el pecho oprimiendo su corazón para que de alguna forma ese dolor que ahora sentía se disipara por lo menos un poco. Pero no era así cuando vio el camión con el numero 215 marcharse su corazón dejo de latir… y sus pulmones de respirar. Y su vista se oscureció no por las lágrimas, si no por la oscuridad y soledad que desde ahora habitaba en su alma.

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- esta confirmado el presidente de Japón, Takeru Odashi fue ejecutado ayer junto con toda su familia, también se especula que los generales, tanto de la marina como de la armada han sido asesinados esta mañana, no hay dudas Japón es ya parte de la china republicana… no hay nada que se pueda hacer para parar al gran dragón rojo – la voz del locutor se escucho temblorosa – esta será nuestra ultima transmisión, en estos momentos la brigada 36 esta a las puertas de esta estación dispuestos a cerrar el lugar… fue un placer informarles – seguido de esto solo se escucho el sonido de una estación vacía.

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SERVUS!

De acuerdo yo misma me pongo contra la pared y me disparan… se que me he tardado bastante… mucho… infinito. Pero es que tengo tantas cosas en la cabeza… no dejare la historia. Pero me es algo difícil continuarla cuando tengo que trabajar de 730 de la mañana a 930 de la noche… teniendo solo los domingos para escribir… adiós a mi vida social.

Además de que mi musa… se fue no se adonde… se tomo unas vacaciones en Cancún o algo así. Pero regreso esta noche y mis dedos ya me duelen de tanto escribir.

Me había quedado estancada con la parte de la pelea pero me salió con un poco de ayuda de mi hermano que es cinturón negro en Karate y un amigo suyo que montaron todo para que yo pudiera darme una idea. Los deportes en mi familia son algo esencial… yo juego beisbol y practico Kick Boxing desde hace años pero no es la gran cosa.

Pero ¿Qué tal les ha gustado el capitulo? Espero que si por que me he matado haciéndolo… quedo algo largo espero eso compense el atraso de meses XD…

Bien eso es todo… así… feliz navidad (ultra retrasado), Feliz año nuevo (atrasadisimo), Feliz día de reyes (atrasado) feliz san Valentín (no tan atrasado)

Denle al botoncito de abajo y hagan esta pobre niña feliz… por fa…

Man sieht sich!

Blouson…

PD: si no recibo mínimo 5 reviews no actualizo… ne mentira pero denme reviews, por cada review que usted querido lector manda yo dono un peso a la alcancía familiar…. XD.