Love Live Sunshine!

Mi perfecto mundo imperfecto

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: Esta mañana me levanté temprano y quise hacer un capítulo pequeño, al final ha salido decente de poco más de 3k y creo que no está tan mal. A ver qué les parece. Es un pequeño acercamiento entre You y Riko aunque con un leve desencuentro. Por allí introduzco nuevos personajes, otras chicas Aqours, que irán apareciendo poco a poco.

Díganme qué les parece… es mi primer NTR así que no sé bien cómo llevarlo. Tengan paciencia conmigo.

~•~

El camino al City Hall, lugar donde se llevaría a cabo el concierto, fue en general algo incómodo. El frío de finales del invierno se podía sentir aún, por lo que llevaban abrigos algo pesados. Viajaron en tren suburbano hasta el distrito donde se hallaba el auditorio y caminaron un pequeño tramo. You se mantuvo cerca pero no demasiado, le dejo a Riko decidir en última instancia si acercarse más o no.

Llegando a la explanada del auditorio el celular de You sonó de pronto, la chica lo sacó y contestó apenas viendo de quién se trataba. Riko miraba alrededor maravillada por los grandes carteles que anunciaban al pianista. Escuchó a You hablar con algo de incomodidad rascándose la nuca como cuando no sabía qué decir y le obligaban a decir cualquier ó al poco y regreso su atención a Riko sin dar mayores explicaciones.

—Debemos ir por allá —le indicó You comenzando a andar.

Pasaron la fila de entrada estándar yendo directo a la vip. Riko había casi olvidado ese pequeño detalle. Tenían entradas preferenciales que las llevarían a estar a unos metros del concierto. Se sintió emocionada y más enamorada de Chika por ello, aún así no era igual sin ella aunque la compañía no fuera tan mala. Trataría de pasar una buena noche pues ansiaba mucho poder escuchar a ese pianista en vivo.

Estaban por entrar en el acceso a la zona preferencial cuando You dió tremendo grito que asustó a Riko y llamó la atención de varios alrededor. Se giró de inmediato y se topó con una joven rubia abrazando a You oprimiendo sus pechos con total descaro.

—Darling~! —la voz chillona de la chica produjo que se le crisparan los nervios a más de uno cerca de ellas—. ¡Qué bien te quedó el traje que te envié! You're gorgeous!

—¡Mari! —le recriminó You zafándose del agarre de la rubia—. Estamos en un lugar público. ¡Compórtate por favor!

—Oh sweet! No me importa, verte me emociona demasiado —guiño un ojo de manera seductora y You dió un paso atrás para poner distancia—. ¡Pero no vienes sola! ¿Ella es la chica para la que me pe….?

Antes de que siguiera hablando y con la cara de interrogación y confusión de Riko, tapó la boca de Mari y la apartó llevándosela lejos de la chica.

—¡Shhh! ¡No digas nada! —le susurró—. Ella no sabe, cree que Chika le compró los boletos así que no digas nada.

—Oh honey~! Decir mentiras no está bien —hizo un puchero inocente que no tenía nada de eso.

—Sólo guardaste cualquier comentario —dijo tajante.

—Bueno… —lo pensó un poco—. Sólo si me das un beso.

—¡No voy a hacer eso! —sacudió la cabeza negándose.

—¿En serio? —se llevó las manos a la cintura—. ¡Oye chica pelirroja…!

De nuevo You le tapó la boca para evitar que siguiera hablando.

—¡Esta bien! —se rindió exhalando con derrota—. Pero solo será en la mejilla.

—Great! —exclamó Mari brincando de gusto y señaló la mejilla donde You debía plantar el beso.

A regañadientes You se acercó a besarla pero Mari giró el rostro y terminaron encontrando su labios.

—¡Agh! ¡Mari! —se retiró cubriendo su boca como si hubiera tocado fuego y la rubia se carcajeo con su reacción.

—Tranquila honey~ it's joke! —guiño el ojo de nuevo.

Riko que había estado mirando toda la escena se sintió repentinamente irritada e iba en aumento con cada interacción llegando al punto, cuando vio que You y Mari se besaron, de simplemente estallar en una ira silenciosa girándose para darles la espalda e irse de allí sin decir nada pero temblando del coraje.

—¡Riko-chan, espera! —You corrió para alcanzarla pero la chica no se detuvo y la ignoró.

—¡Interesante! —dijo Mari al ver la reacción de la chica y las siguió de cerca.

Riko se mantuvo en un mutismo incriminatorio sólo mirando de reojo a You y a la rubia que había vuelto para pegarse al brazo de la otra. Por dentro estaba que hervía de enojo pero no sabía la razón. Únicamente mascullaba para ella misma lo zorra que era You y el descaro que tuvo de traer a una de sus conquistas eventuales al concierto.

Llegaron hasta la fila donde estaban sus asientos marcados y justo cuando iban a sentarse, Riko reparó en una figura que estaba allí.

—¿Kurosawa-sensei? —exclamó viendo a la mujer que en ese momento se pudo en pie dándoles un pequeño saludo formal.

—¡Sakurauchi-san, buenas noches! —apenas tuvo tiempo de decir antes de que la rubia abandonará el brazo de You para tirarse, literalmente, al cuello de la profesora de Riko.

You no entendió qué pasaba y sólo siguió la corriente.

—Oh Dia~! —Mari se restregó contra la mujer que lucía una cabellera oscura que le llegaba hasta la mitad de la espalda—. Me alegro tanto de verte, hace tanto tiempo.

—Nos vimos esta mañana —dijo con voz algo irritada.

—Para mí es una eternidad~ —jugueteo haciendo un puchero—. No seas mala conmigo Dia~.

You tosió levemente para llamar su atención y la rubia recobró su compostura.

—Oh Dia-chi! Te presento a unas amigas —le indicó a la estoica mujer de la que aún seguía colgada del cuello.

—¡No soy su amiga! —habló grosera Riko y You se rascó la nuca riendo nerviosa.

—Mou~! —hizo un mohín la rubia.

You se adelantó saludando y presentándose para romper la tensión.

—¡Watanabe You, Yousoro! —se llevó la mano a la cabeza en su característico saludo—. Ella es Sakurauchi Riko —presentó a la chica.

—O'hara Mari —la rubia extendió la mano a Riko pero está en un inicio la rechazó pero al ver que su profesora la miraba terminó cediendo apenas en un apretón leve.

—Kurosawa Dia —fue el turno de la mujer de cabello oscuro de presentarse—. Profesora de Sakurauchi-san en el conservatorio de música.

—El mundo es un pañuelo —dijo con asombro—. Quién diría que la cita de mi pequeño marinerito sería una alumna de mi hermosa Dia-chi~.

—¡No somos cita! —gritaron al unísono, las dos con cara ruborizada—. Y ella no me invitó —aclaró Riko—, mi novia me invitó pero ella no pudo venir y en su lugar envió a… esto —señaló a You despectiva.

Eso hirió a You que solo agachó la cabeza, Mari al ver eso se sintió molesta con la chica esa. Estaba siendo demasiado mala y no podía soportar que maltrataran así a su amiga.

—"Esto" como tú le llamas —fue y jaló a You del brazo para llevarla al asiento junto a ella—, tiene muchas chicas lindas detrás queriendo conseguir su atención. You es una chica increíble y deberías apreciar su esfuerzo.

Se lanzaron miradas matadoras que You no supo cómo debía manejar, para su fortuna, Dia intervino para dar fin a la discusión.

—Podemos dejar estas peleas para otra ocasión —habló con voz fuerte y seria—. Sakurauchi-san tiene novia y es entendible que esté decepcionada de que no haya venido con ella. Aunque eso no es motivo para tratar así a la persona que la acompaña en su lugar —llamó la atención de Riko—. Y tú —ahora se dirigió a Mari—, deja de meterte en las relaciones de otras personas. Venimos a disfrutar de un concierto y eso es lo único que quiero hacer —terminó malhumorada.

—Está bien —dijeron las tres yendo a tomar asiento.

Riko se sentó en el extremo más alejado, You le siguió, después Mari y a lo último Dia. Todas en un silencio incómodo, aunque Mari quería romperlo sólo que Dia la contuvo.

Cuando la música comenzó a sonar para dar inicio al espectáculo, fue el único momento en que Riko pareció abandonar su enojo y con el paso de los minutos y el desarrollo del concierto se olvidó por completo de su alrededor. You se mantuvo al margen sólo mirando como la chica a su lado parecía disfrutar mucho la música que también se olvidó del resto.

Hubo partes en que Riko se emocionó tanto que incluso llegó a derramar un par de lágrimas en las partes que a You se le hicieron de lo más tristes. Contuvo el impulso de querer confortarla porque sabía que sería rechazada así que se obligó a permanecer como palo. Por su parte Mari se quedó dormida en el hombro de Dia con lo que se perdió buena parte del concierto. You tenía que confesar que sino fuera porque era más entretenido ver a Riko seguramente se habría dormido del mismo modo.

Al finalizar la presentación y las luces se encendieron para despedir a los asistentes, You le entrego un pañuelo a Riko para que se limpiará los restos de lágrimas que había derramado por la emoción. La joven lo aceptó con algo de recelo diciendo un escueto gracias.

—¡¿Eh?! ¡¿Qué?! ¿Ya se acabo? —Mari se estiró cuan larga era después de que Dia le sacudiera para salir de su letargo.

—Mari por Dios, ni siquiera Ruby se comporta como tú —la regaño exasperada.

—Es que estar contigo a mi lado me hace soñar —dijo con tono engatusador a lo que Dia rodó los ojos.

—Mejor vayamonos, te llevaré a tu casa —le indicó poniéndose de pie.

Riko y You ya estaban en el pasillo de salida cuando Mari les dió alcance.

—Youshishi~ no se te olvide tu pago —mordió su oreja escandalizando a la chica—. Te estaré esperando~.

Si Riko hubiera sido un gato, estaría con los pelos erizados gruñendole a Mari por su total desfachatez.

—¡Mari! —Dia le dió un golpe en la cabeza y saco la lengua traviesa—. Pareces un hombre mayor acosando jovencitas. Disculpenla —Mari se inclinó obligada por Dia—. Nos vemos en clase Sakurauchi-san, hasta pronto Watanabe-san.

A rastras la sacó alejándose de las chicas. Riko indignada se dirigió también a la salida continuando con su mirada furica que un pobre hombre tuvo que sufrir cuando se cruzó por equivocación en su camino.

You la siguió de cerca hasta llegar a la acera, donde se detuvo abruptamente temblando de frío. Del enojo había olvidado volver a tomar su abrigo que You llevaba en la mano. Con cuidado se aproximó a la chica y cubrió sus hombros. Escuchó un pequeño bufido y en cierto modo se le hizo tierna así, temblando como un corderito, con las mejillas rojas y el vaho furioso saliendo de sus labios.

—¿Tienes hambre? ¿Puedo invitarte algo de cenar para disculparme por el mal comportamiento de Mari? —dijo esperanzadora de aún poder salvar la velada.

—No gracias —la cortó.

—¿Segura? —desvió la mirada a las luces de los autos que pasaban en la calle—. Te importaría acompañarme a cenar entonces, tengo hambre y no quiero irme a dormir sin cenar.

Riko lo pensó un poco, tenía un algo de hambre también y no tenía ganas de volver sola a casa exponiéndose así. A regañadientes se giró a verla pero You no cedió y avanzó para cruzar la calle pero sin que lo previera se vio jalada por la chica.

You sujetó con fuerza su muñeca y la llevo a remolque por las calles avanzando entre la gente, aún cuando era algo tarde las aceras del centro de la ciudad estaban concurridas. Había mucha gente yendo y viniendo y para no perderla entrelazo sus dedos con los de Riko que se dejó guiar.

Entraron en un pequeño establecimiento que ofrecía ramen las 24hrs del día y You pidió dos órdenes de ramen, una picante con cerdo y otra mixta. Aún mantenían sus manos agarradas y no la soltó hasta que pasaron a la mesa. Le ofreció el asiento con galantería y se fue a sentar frente a ella.

La chica seguía enfurruñada y aún cuando trajeron los dos tazones humeantes se negó a probar la comida. You frunció el ceño enojada hasta que escuchó el ruido del estómago de Riko y se rió.

—Te aseguro que este ramen es muy bueno —habló por fin rompiendo el silencio.

Riko se debatió entre sí sucumbir o no, You no se lo hacía mejor poniendo cara de éxtasis al comer.

Tomó los palillos y se llevó a la boca un trozo de carne. Minutos después el plato de ambas estaba vacío y sus estómagos llenos. La sensación de plenitud relajó a Riko que estaba más tranquila.

—Es un buen lugar —intentó hacer la plática—, me gusta venir en ocasiones luego de las prácticas para comer y dibujar un poco —señaló un rincón en la pared donde había una pintura de la fachada del lugar.

Riko notó la firma en una esquina del cuadro y vio que era la de You. Era un bello cuadro, sin duda. Movió sus ojos a otros cuadros junto a ese y vio que también tenían la firma de la chica. Eso le sorprendió.

—El dueño es amigo de papá —dijo como explicación.

Llamó al mesero y pidió la cuenta pagando el porte sin darle tiempo a negarse pero el mesero le dijo que no debían nada. Ya conocían a la chica y le dieron la cortesía. You les agradeció el gesto con educación entablando una pequeña plática con el chico que les atendió mientras Riko seguía mirando los cuadros en la pared.

Eran diversas escenas donde predominaba el tema del mar, algo que había encontrado característico de la chica. Alguna vez Chika le contó que el padre de You era marinero pero que pasaba buena parte del año fuera en el mar. Eso debió ser solitario para You, crecer así. Podía sentir ese sentimiento de melancolía en cada uno de los trazos de sus pinturas. Una llamó su atención, era el océano de fondo con un barco en el horizonte y una persona parada en la playa con un par de niños jugando en la arena con un perro correteando detrás de ellos. Pudo reconocer por las melenas castañas que probablemente eran la misma You y Chika en su infancia.

Ver todo aquello le hizo sentirse extraña, era como entrar en un rincón privado de You que no conocía o que más bien, no se había dado el tiempo de conocer. Chika hablaba en ocasiones de su infancia y del tiempo que compartió en su pueblo con su mejor amiga. Eso era algo que en un inicio puso celosa a Riko pero que aprendió a sobrellevar con el tiempo cuando se dió cuenta que lo que existía entre You y Chika era una amistad y una relación de amor filial muy fuerte. Era raro para ella porque en el ambiente en que se había movido toda su vida era demasiado competitivo que nunca había desarrollado una amistad permanente. Todos a su alrededor eran rivales y podían arrebatarle su premio deseado, una competencia de piano, el primer lugar en aprovechamiento, la admiración del resto, el amor de su novia.

—¿Nos vamos? —preguntó You con una sonrisa discreta interrumpiendo sus pensamientos.

Riko asintió y salieron de nuevo a la calle. Caminaron hasta la estación del tren y abordaron el que llevaba hacia el rumbo de su casa. No hablaron mucho, apenas compartieron algunas palabras insignificantes pero Riko de pronto se sintió curiosa al recordar el cuadro del restaurante y aprovechando que estaban con el tren vacío trato de tener una conversación más fluida que solo monosílabos.

—¿Cómo era Chika cuando eran niñas? —habló de pronto tomando por sorpresa a You.

—¿Qué? ¿Eh? —se rascó la mejilla—. Pues no sé a qué te refieres pero creo que era como todos los niños, igual que yo, supongo. No teníamos preocupaciones o presiones, disfrutábamos de los juegos, de la vida tranquila, las tardes calurosas y las mandarinas como postre y plato principal —se rió—. Después crecimos y cada una tomó un rumbo diferente en su vida pero hemos tratado de mantenernos unidas… a pesar de todo…

—¿A pesar de mí? —preguntó mirándola con intensidad.

—Bueno… —desvió la mirada—. No diría eso… es complicado.

—No te agrado y no me agradas eso no es complicado —dijo sin dejar de mirarla.

—Es más que eso —You bajó la vista al suelo del tren—, o menos… no sé. Fue difícil al principio, sentí perdía a mi amiga de toda la vida pero comprendí que son cosas totalmente diferentes. En realidad ahora me alegro de que Chika te haya conocido, eso la ha hecho ser un poco más centrada… creo —estrujó los dedos nerviosa, sentía que estaba mintiendo y de manera flagrante pero no podía decir la verdad tampoco.

De que manera decirle a Riko que si, que Chika cambio por algún tiempo hasta que de nuevo volvió a ser la misma. Qué simplemente mejoró cuando comenzaron a andar pero que luego… luego Chika sintió que se convertía en alguien común, normal y que eso la aterraba. Qué por esa razón buscaba siempre una nueva conquista algo diferente que cambiará ese sentimiento de normalidad. Pero eso era difícil de explicar y que You sabía por todos esos años compartidos.

—Y no te odio —continuó—. Quizás es que nunca nos hemos dado el tiempo de conocernos mejor… como ahora.

—Quizas —le contestó dudosa—, ciertamente nunca he intentado acercarme o tratar de saber algo de ti.

—En cambio yo sé mucho de ti —se corrigió enseguida—, por Chika claro.

—Me imagino que habla mucho de nosotras —dijo con satisfacción y You asintió, en parte era así, en parte era porque ella misma preguntaba—. Ella también habla de ti a veces. De todas las chicas con las que sales.

—¡Oh! —You rodó los ojos.

—Deberías pensar en conseguir una novia real y no andar con una y con otra —You frunció el ceño—. Eso está mal visto.

—Yo no hago eso —se defendió molesta pensando por dentro que la que lo hacía era precisamente Chika.

—No digas que no cuando te he visto tan solo hace rato con esa chica —comentó también con el ánimo molesto.

—Se llama Mari y no es como que tenga que darte explicaciones sobre mi vida —le espetó.

Riko se cruzó de brazos enojada y You no tuvo ganas de volver a hablar.

Llegaron al departamento y cada una se encerró en su habitación molesta, plus de Riko que azotó la puerta de su cuarto dejando a You en la sala antes de entrar en el suyo.

Fue mejor así. You se dió cuenta de un pequeño detalle que Riko no debía saber.

—¡¿Qué rayos hacen aquí?! —exclamó enojada al ver a Chika semidesnuda con Yohane en las mismas condiciones escondiéndose en su habitación.

~•~