Bueno dije que subiria uno por semana, la maldita universidad se ha puesto bien pesada, asi que un capitulo un poco mas larguito para compensar
Dejen reviews, sugerencias, quejas. lo que quieran, es bien recibido!
Entre mas me apoyen, mas rapido subire! :D asi que sin mas que decir... les dejo el capitulo! :D
No era necesariamente el restaurante más romántico al que Bonnibel había ido, pero tenía tan poca energía como para quejarse. Podía oler el pan tostado, y un olorcillo de algo dulce en el aire—frunciendo el ceño, Bonnibel se sentó al costado de Braco, quien estaba leyendo el menú. Al frente de ellos estaba Raini con su nuevo novio, Jake. Aunque recién se conocieron, Bonnibel pudo darse cuenta de que no era un mal tipo, lo cual era algo increíble por lo exigente que era ella a lo que se refería a los novios de Raini. Después de todo, ella quería asegurarse que su mejor amiga estuviera con alguien que la hiciera feliz.
Por unos minutos, las parejas estuvieron calladas. Bonnibel golpeaba sus dedos con la mesa, como marcando el ritmo. A unas mesas no tan lejos estaban unos hombres, los cuales debían ser tontos o sordos ya que se estaban gritando entre ellos en vez de hablarse normalmente. Bonnibel hizo una mueca. Eso era exactamente lo que necesitaba esta noche. Grandes y ruidosos hombres cuyos egos eran tan grandes que apenas y entraban en el estúpido restaurante. Braco se dio cuenta del poco entusiasmo de Bonnibel.
'Nos podemos mover, si quieres.' Él sugirió, mirando a Jake por una confirmación.
Sin embargo, Bonnibel negó con la cabeza. 'No, está bien.' Le dio una sonrisa débil, aunque sabía que se veía forzada. En un intento por distraerse, miro a Raini. 'Entonces, escuche del Doctor Peppermint que algunos de nosotros íbamos a ser asignados con pacientes "especiales" con "especiales" enfermedades para que podamos tratarlos con medicina "especial"'.
'Tu sarcasmo podría hasta cortar un ladrillo,' Raini respondió. 'Es cierto. Él no ha especificado cual "especial" enfermedad es, pero estoy emocionada.'
Braco se aclaró la garganta, atrayendo la atención de las chicas. '¿Podemos, no hablar de medicina cuando están fuera de trabajo?' La manera en que lo dijo, casi tímida, envió una oleada de culpa a Bonnibel. Tenía que admitirlo, estaba en lo correcto; era injusto por parte de ella el hablar acerca del trabajo cuando esta era la primera vez en años que podían pasar tiempo juntos. 'Jake, ¿a qué te dedicas?'
Culpa no era lo único que sentía Bonnibel, también aburrimiento. Cuando Jake dijo que era un escritor a tiempo completo, los dos Braco y él se perdieron en una conversación acerca de las palabras brillantes y formar oraciones con estas. Bonnibel miro a su mejor amiga, quien le respondió con una mirada que decía "¿Por qué tengo que estar aquí?" Luego de recibir una dura mirada de ella, Bonnibel se sentó derecha en la silla pretendiendo estar interesada. Ella observo a Braco, apoyada sobre su codo, y debía de admitir que se sentía como una hipócrita.
Ese pensamiento casi y le hace doler. Ella nunca había pensado mal acerca de su dentro-de-poco-esposo. A ella le gustaba Braco porque era apasionado por su trabajo, aun cuando él no tenía uno. Y le gustaba Braco porque siempre la recibía en casa con comida, y una muy buena por cierto. Él la hacía reír y sonreír, y miraban Mad Men juntos en la cama cuando tenía días libres. Todo era bueno, placentero y lindo; ella fácilmente se enamoró de él porque aceptaba su trabajo y lo que demandaba. Y él siempre la recompensaba por el tiempo que perdían a causa del internado de Bonnibel.
Bonnibel salto de su asiento cuando uno de los ruidosos hombres de atrás estallo en risa. Raini bufó. 'Creo que están teniendo una competencia sobre quien tiene el miembro más grande.'
'Eso va a estar reñido, viendo que ninguno lo tiene.'
'Oh, Bonnibel, la medicina te ha vuelto una amargada.'
'Y también honesta.'
'¡Y honesta, también!'
La peli-rosa le sonrió, y voltio a ver al novio de Raini. 'Jake, si hay algo que debas saber de Raini es que es recontra sarcástica.'
Raini la vio con la boca abierta, 'Hey, lo dices tú. Braco, si hay algo que debas saber de Bonnibel es que es una idiota. Oh espera, creo que eso ya lo sabias –'
'Solo porque digo la verdad, eso no hace una idiota.'
'Tonterías. Te apuesto que ni siquiera le has dicho a Braco que has estado ligando con tu paciente,' Raini rió, 'No tengas miedo. Ella es absolutamente heterosexual, aunque disfrute de la compañía de cierta paciente. Se me olvido su nombre.'
'Bueno, su primer nombre es "jodete" y su apellido es "calla la boca".'
'Wow, puedo decir que ella es encantadora.'
Ellas empezaron a reírse de manera divertida luego de eso y de reojo Bonnibel vio como Jake les sonreía a las dos. Braco, por otro lado, había dejado de sonreír y miraba a Bonnibel con una mezcla de enojo y preocupación. Para el momento en que se habían calmado, el mesero apareció para tomarles la orden. Acordaron en compartir un plato de nacho con algunas salsas y queso derretido. Una vez se fue, Braco miró a Bonnibel correctamente.
Inmediatamente, Bonnibel se dio cuenta de que estaba en problemas. '¿Qué paciente?'
Raini dejó de sonreír cuando ella también se dio cuenta de que había ido muy lejos. Posiblemente, sintiéndose incomodo, Jake decidió que miraría su cerveza, en silencio. Bonnibel se rio una vez, en un intento de disminuir la tensión. 'Raini estaba bromeando. No estoy ligando con pacientes. Y menos con femeninas.'
'Está bien.' Braco forzó una sonrisa. 'Sabes, pensé que tu trabajo era sobre tratar a los pacientes y no tratar de, yo no sé, ligártelos.'
'Acabo de decir que no estaba ligando. Braco, ¿qué te pasa?'
'Nada.'
'Solo estaba bromeando,' Raini defendió, para el alivio de Bonnibel. 'Bonni es profesional en lo que hace y no estaba hablando en serio, Braco.' Hubo una larga pausa, y rápidamente añadió, 'De cualquier forma, Bonni no puede dejar de hablar de lo emocionada que esta con respecto a la boda.'
No era cierto. De hecho, Bonnibel y Raini sabían que ella no había mencionado nada acerca de la boda. Cuando Braco se lo propuso, ella había iniciado su internado. Luego de una semana, ya se había olvidado que se había comprometido, y esto era algo de lo cual no estaba feliz de admitir. '¿Se van a casar por la iglesia?' Jake pregunto, mirándolos.
Braco respondió. 'Por el momento, no estamos seguros, probablemente sí.'
'¿Ya tienes tu vestido, Bonni? ¿O te vas a casar con tu bata medica?'
Esto hizo que Braco se reía alegremente. Bonnibel sonrió torcidamente. 'No lo sé. Tal vez.' Estaba contenta que Braco haya encontrado su respuesta divertida, pero había algo en la manera en que el la miraba.
Sus nachos llegaron e inmediatamente las dos internas atacaron el plato, se morían de hambre. Por las pasadas semanas, la única comida que tuvieron fue la comida del hospital, la cual no era muy rica. De hecho, Bonnibel estaba casi segura que estaban comiendo plástico. Los nachos la hacían salivar y jadear de placer, lo que hacía que Raini se riera de ella. Claramente Jake era capaz de entender el sentido de humor de ambas, en cambio, Braco tomaba su distancia. Por el resto de la noche, Raini y Bonnibel silenciosamente decidieron no hablar sobre el trabajo.
De pronto, el localizador de Bonnibel empezó a sonar. Con la boca llena de comida, ella gruño de frustración y saco su localizador de su bolsillo. 'Mierda,' murmuró, salpicando accidentalmente un poco de nachos en dirección de Raini.
'Si, mierda contigo también,' Raini se movió, logrando evitar algunos de los restos de comida.
'Me tengo que ir.' Bonnibel se atraganto, se limpió la boca con el dorso de su manga y le dio un beso en la mejilla a Braco. 'Iré a casa luego. Jake, fue un placer conocerte.'
'Igualmente,' Jake sonrió.
Mirando por última vez a Raini, Bonnibel se apresuró en salir del restaurante para ir hacia el hospital
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Era horrible. El asistente de Bonnibel maldijo fuertemente cuando su paciente no pudo ser resucitado. Le habían aplicado shock tres veces, incrementado el voltaje en cada uno de ellos, pero todo fue en vano. Bonnibel miro al pobre joven paciente por última vez antes de declarar el deceso y dejar que las enfermeras se encargaran del resto. Siguió al asistente fuera de la sala, y aunque él había estado haciendo este trabajo por varios años, aun le afecta cuando alguien moría. Por una parte, Bonnibel lo encontraba inspirador: él todavía era humano, sentía emociones; aun consideraba a otros antes que el mismo. Aunque, por otra parte, era un desastre.
La muerte era un amigo común en los hospitales, y, algunas veces, la causa no tenía nada que ver con que tan competente era el doctor. Era simplemente, la hora del paciente; sus corazones eran incapaces de bombear sangre a través de sus cuerpos; o morían por causas naturales. Ella había escuchado de las muertes más espantosas, en especial las que ocurrían en cirugía, y lo sabía, algún día, esa sangre estaría en sus manos. No era que estaba esperando con ansias.
Algunos doctores lo llamaban el derecho a paso. El día que Bonnibel pierda a un paciente que ella estuviera tratando, ese día podría llamarse a sí misma doctora. La hacia enfermar. El asistente golpeo con el historial del paciente que había fallecido contra la mesa de la enfermera, y suspiro, sobándose el puente de la nariz. Su nombre era Doctor Finn Dihuman, y a Bonnibel le agradaba: él era duro a veces, pero era amable y tenía una bonita sonrisa. A diferencia de otros asistentes, él era suave con los internos. La mayoría del tiempo, por lo menos.
Aparentemente había un rumor de que Finn estaba teniendo un romance con una enfermera, pero a Bonnibel no le gustaba meter su nariz en chismes que no eran de su incumbencia. Obedientemente espero a que su asistente se recuperará. No tomo mucho tiempo. Él suspiro, y miro hacia arriba, asintiendo. 'Gracias por venir, Bubblegum. Aunque fuera una pérdida de tiempo, supongo,' él exhalo.
Bonnibel le sonrió con compresión.
'¿Qué tal si revisas a tus otros pacientes, ya que estas aquí? Y trata de no cometer mí mismo error y perder a uno.'
La culpa era una peligrosa trampa para los doctores, y era crucial que no lo sintieran por mucho tiempo. De otro modo, no podrían seguir adelante. Bonnibel estaba un poco preocupada por Finn, pero mientras él se iba, ella estaba segura de que el estaría bien. Cogiendo dos historiales de sus pacientes, siguió la sugerencia de su asistente. Su primer paciente estaba dormido, y estaba estable; no había mucho que hacer. Entonces siguió con la siguiente, pero cuando llego al cuarto se dio con la sorpresa de que ella no estaba en su cama.
Brillante. Bonnibel frunció el ceño, y se acercó a la enfermera más cercana, '¿Dónde está mi paciente?' pregunto, pero la enfermera simplemente negó con la cabeza y continúo con su trabajo.
Suspirando fuertemente, Bonnibel empezó a buscarla. La busco en la zona de fumadores, en la sala de espera y finalmente en la cafetería. A pesar de su molestia, Bonnibel estaba aliviada de encontrar a Marceline ahí. Aún estaba con su bata del hospital, pero tenía una sudadera encima. La cafetería estaba casi vacía; solo estaba un doctor en su descanso y otros dos pacientes conversando en una esquina. Marcelina estaba tomando un vaso de agua, con su pierna apoyada en la silla en frente de ella.
Bonnibel se acercó a ella, '¡Te he estado buscando por todas partes!'
'¿Por qué? ¿Me extrañabas?' Marceline pregunto, poniendo su vaso de agua en la mesa. La miro y luego bajo su pie, empujando la silla. 'Siéntate, hazme compañía. Se siente bien depresivo aquí abajo.'
'Yo—' Bonnibel exhalo. 'Marceline, tengo otros pacientes.'
'Están durmiendo,' ella insistió.
Mirando sobre su hombro, Bonnibel se aseguró que no hubiera ningún asistente mirando. Luego, agarro la silla y se sentó. Alzo la vista hacia Marceline, quien había vuelto a tomar otro sorbo de su vaso de agua, ahora con su atención en la ventana. Ya estaba oscuro, pero las luces les ofrecía una pequeña visión de lo que había afuera. Bonnibel estuvo callada por un momento, y se dio cuenta de que estaba mirando a Marceline por más tiempo de que sería apropiado. Por alguna razón, la compañía de Marceline le traía tranquilidad.
Era fácil estar con ella. No era incomodo, y no había presión en iniciar una conversación. Marceline intentaba iniciarla. Estaba bien, pero nerviosa; relajada. O eso pensaba Bonnibel. No conocía a la mujer del todo, bueno, a excepción de sus síntomas. '¿Tuviste alguna visita hoy?' Bonnibel pregunto.
'No.' A Marceline le tembló la sonrisa. 'Yo no tengo visitas.'
'¿Por qué?'
'Porque no,' Marceline respondió, alzando su vaso de agua hacia sus labios.
Bonnibel no discutió. Ella alzo sus codos y lo puso encima de la mesa. 'Fui a una doble cita con mi mejor amiga, hoy. Parece que su nuevo novio es bueno.'
'Suena a que te divertiste mucho,' en los ojos de Marceline había un toque de humor, y Bonnibel rodo los ojos. '¿Qué paso? Te ves un poco azul.'
Inhalando profundamente, Bonnibel se apoyó en el respaldar de su asiento, evadiendo su mirada, pero no por timidez. Más porque estaba perdida en sus pensamientos. Había algo tenebroso aunque pacifico en las noches del hospital. 'A veces pienso que todo alrededor mío se está derrumbando.' Se sacó un conejo del cuello, 'Es como, antes era muy sociable, pero ahora… ahora, con las justas tengo la oportunidad de decirle "hola" a Braco. No le he llamado a mi mamá esta semana. Todo está cambiando.'
'Eso significa que estás haciendo un buen trabajo,' Marceline dijo. Bonnibel le sonrió suavemente, y dejo que Marceline la mirara por un momento, antes que la mujer de cabello negro se sentara derecha en la silla. Había un rojizo alrededor de sus ojos, igual que ojeras. Lucia cansada; enferma. 'Odio este maldito lugar.'
'Lo sé. ¿Has estado tomando tus pastillas, verdad?'
Marceline asintió. '¿Tienes idea de lo que haría por un trago de vodka?' Ella se sobo los ojos y gruño. Bonnibel sonrió y rio suavemente. 'Esta maldita tuberculosis esta arruinando mi vida.' Marceline sonrió, su mano presionando justo debajo de su abdomen. 'Ninguna posición es cómoda. Maldito dolor de estómago, no puede molestarme en otra parte.'
'Las pastillas deberían de parar el dolor,' Bonnibel dijo.
'Si, deberían.'
'¿Tu cuerpo se está resistiendo a ellas?' Bonnibel estrecho sus cejas. '¿Por qué no me lo dijiste? Marceline, esto es crucial –'
'Princesa, ríndete.' Marceline exhalo fuertemente. 'No quiero hablar de esto.'
Sin embargo, Bonnibel ya estaba de pie, la preocupación estaba escrita en toda su cara. 'Yo debería de saberlo. ¿Cómo puede haberlo dejado pasar?'
'¿Dejar pasar qué?'
'¡Que la medicina no estaba funcionando!'
'Si lo hacen. Ahh. Quiero decir, paran el dolor momentáneamente. Hasta que empiece a vomitar sangre de nuevo.'
'¿Vomitar?' Bonnibel sintió el enojo atravesarla cuando Marceline rodo los ojos, y presiono su mano contra su frente con frustración. 'Marceline, ¿qué carajos? En el historial dice que has estado tosiendo sangre- eso es diferente. Puto historial,' Bonnibel paso su mano por su cabello, rechineando sus dientes. 'Dios, no solo arruino mi compromiso, sino también con determinando los síntomas de mis pacientes.'
La paciente no dijo nada, le tomo un momento a Bonnibel darse cuenta la manera poco profesional en la que se estaba comportando. Marceline la miro una vez y luego aparto la mirada.
'Los doctores lo hacen todo el tiempo,' ella susurro, más para ella misma. 'Yo solo—yo solo no quiero ser como ellos.'
'¿Princesa?'
'¿Si?'
'Cállate.' Bonnibel la miro boquiabierta, pero Marceline la interrumpió, 'Me he rendido acerca de mi salud hace años, anda a grítale a otro, a mí no. Vine aquí porque quería silencio y porque mi cuarto huele a pichi.'
Bonnibel suavizo su expresión y paro de moverse. 'A ti no te podrá importar tu salud,' dijo suavemente. 'Pero a mí sí.'
'Porque es tu trabajo.'
'No, me importas.' Bonnibel regreso a su asiento, se sentía impotente. No conocía a esta mujer del todo, pero le agradaba. Le agrada Marceline lo suficiente como para preocuparse por ella. 'Yo solo quisiera que me digas antes que no te sientes bien. Marceline, es todo lo que te pido: tu cooperación.'
No hubo respuesta, pero Bonnibel sabía que Marceline aceptaba aunque fuera de mala gana. Bonnibel odiaba la falta de entusiasmo que había en los ojos de Marceline. Le daba una mala sensación, y de la nada se sentía desesperada por ayudarla. Ella había leído el historial médico de Marceline la noche pasada y descubrió que la mujer había estado en el hospital desde que tenía cinco años. La primera vez por un ataque de asma, incluso problemas del corazón, hasta que, por último, tuberculosis la cual estaba tratando.
Bonnibel se inclinó hacia adelante, 'He perdido un paciente hoy. Bueno, él no era mi paciente, pero estaba ayudando a mi asistente con el tratamiento.' Pauso, trago saliva, 'Marceline, no te voy a perder. Tu no serás la primera paciente que pierda. No lo serás.'
'No puedes obligarme a tomarme las medicinas, princesa.'
Algo se rompió. Bonnibel no estaba segura que la hacía sentir molesta y preocupada. Lágrimas se asomaban en sus ojos, y casi se sube encima de la mesa por la ira. Estaba cansada, extremadamente cansada, y estaba harta de Braco, sus padres y de la falta de cooperación. Tal vez era ingenua—no, Bonnibel era ingenua, pero al menos esperaba que sus pacientes quisieran mejorar. Escuchar a Marceline diciendo que no quería recuperarse la molestaba. La hacía temblar de ira.
Si, si, Marceline había pasado por una niñez de mierda. Este hospital podría ser su segundo hogar, pero esa no era excusa. 'Yo sé que tiendo a tener complejo de dios, pero eso no significa que sea incapaz de comprender lo que pasas. ¿Por qué no me dejas ayudarte? Es – ¿es porque soy una interna? Porque si eso te molesta, le diré a mi asistente que te trate.'
'No tiene nada que ver contigo.' Marceline respondió, con una mirada vacía.
Ella no estaba molesta por la reacción de Bonnibel. No le importaba. 'Marceline, por favor. Deja de ser tan idiota y déjame ayudarte.'
'Idiota, ¿eh?' Marceline alzo una ceja.
'Carajo.' Bonnibel puso sus manos en su cara. 'Puedo tratarte. Tienes que creer en mí. Puedes llamarme "princesa" y criticar la manera en que trato a otros, pero dame una oportunidad, por lo menos. Solo ten un poco de fe – por mí.' Bonnibel suspiro. 'Por mí, ten un poco de fe.'
La manera en que Marceline la miraba hizo que Bonnibel volteara su mirada avergonzada. El vacío de sus ojos había desaparecido y le ofreció una pequeña sonrisa. Bonnibel regreso a su asiento de nuevo, mirando a la mesa. Nunca se había sentido tan determinada en ayudar a un paciente; nunca, y eso pasaba casi siempre – sino, siempre—porque no tenía las energías. Con Marceline sin embargo, Bonnibel tenía que convencerla. Ella era una de sus primeras pacientes, uno de las severas, y tenía que hacerlo bien.
Aún, en su mente, ella sabía que había algo más.
Bonnibel rápidamente negó ese pensamiento.
'¿No deberías regresar con tu prometido?'
Si. Bonnibel debería de regresar; Braco probablemente y la estuviera esperando. 'No me iré a ninguna parte hasta que me prometas que me dejaras tratarte.'
'Eres de las tercas,' Marceline entrecerró los ojos. 'Me gusta eso en una mujer.'
Bonnibel rodo los ojos de manera divertida. '¿Quién eres tú? En serio. ¿Vives cerca de aquí?'
Se encogió de hombros. 'Aquí y allá. Donde me guste más. Depende de mi ánimo.'
Se rio un poco. 'Okay. ¿Y acerca de tu familia?'
'Tenía una madre.'
Tenia. Bonnibel dejo de sonreír. 'Lo siento…'
'Paso hace cuatro años. No hay razón de disculparse, princesa. ¿Y tú?'
'Mamá, papá. Un hermano también.'
'La familia completa,' Marceline tomo otro trago de agua. 'Bien por ti.' Había un tono de envidia en su voz, casi de disgusto, talvez Bonnibel estaba exagerando. Tenía una corazonada de porque Marceline se sentía así respecto a su familia completa, aunque, realmente, no estaba completa del todo. 'Te dejare tratarme. Pero si la medicina no funciona, me debes dejar ir. Incluso si está en contra de las indicaciones médicas.'
Bonnibel lo tomo seriamente. Encurvo su labio inferior y movió su cabeza. 'Bien. Aunque eso no pasará.'
'Te deberías ir.'
La peli-rosada miro hacia el reloj de la pared. Lo pensó y luego miro a Marceline. Aun con una sonrisa en su rostro, termino de beber su vaso de agua. Bonnibel dejó caer sus hombros pesadamente cuando la mayor de ellas se paró y empezó a caminar lejos de la mesa. Ella esperaba que se fuera, pero le sorprendió cuando Marceline se acercó a ella y coloco un mechón de su cabello que se encontraba en su rostro, detrás de su oreja.
'Esto me estaba molestando.' Le sonrió pícaramente. 'Buenas noches, princesa.'
'Buenas noches,' Bonnibel respondió, casi susurrando. Frunció el ceño y miro de frente, con su mirada fija en el vaso vacío de Marceline. Aunque el gesto había sido pequeño, Bonnibel sintió un escalofrió cuando Marceline la toco. No sabía que era. Si era porque Marceline era lo suficiente confiada como para arreglar su cabello, o por como la miraba, esos ojos verdosos llenos de misterios que Bonnibel no podía descifrar. O, tal vez su cercanía, como podía sentir el cálido aliento de Marceline sobre su mejilla.
O, tal vez Bonnibel era solo estúpida.
Bonnibel tembló, pero no era a causa del frio.
Para el momento en que llego a su casa, las luces estaban apagadas y había una pequeña nota en la mesa:
Te espere. Creo que el trabajo nos robó la noche de nuevo. ¿Tal vez otro día?
Te veo en la mañana.
-Braco
