Capítulo 3

Emily abrió los ojos lentamente. Todo le daba vueltas. Cuando pudo enfocar, trató de levantarse. Tenía un grillete en su pie. Estaba una especie de sótano, no había ventanas, solo unas escaleras viejas y de madera que terminaban en una puerta, en la pared frente a ella, varias cadenas con grilletes, el piso esta sucio. Estaba muy oscuro, pero pudo notar a su derecha una especie de camilla. No parecía que hubiese electricidad, en el techo de madera colgaba lo que parecía un candelabro de aceite. A su izquierda, un cuerpo, un hombre, se veía joven, pelo rubio, largo, estaba sucio, incosciente, tal vez muerto. Emily le hablaba, pero no respondía. El lugar era frío, tenebroso. Entonces escuchó pasos arriba. Empezó a gritar, pero nada. Luego, absoluto silencio. La puerta se abrió y vio a un hombre entrar, con Reid en su hombro.

Emily – REID, ME ESCUCHAS, que le hiciste bastardo...

Su-des – Paciencia, señorita, solo está domido...

El criminal colocó a Reid en la camila, y lo encadenó a ella.

Emily – No estamos solos, maldito.

Su-des – Lo se... le dejé un mensaje a su amigo, vendrá pronto.

Emily – Reid, Reid... por favor despierta, Reid.

Nada, su amigo está inconsciente y no hacía el mínimo movimiento. El hombre se acercó a ella, y le acarició el cabello.

Su-des – Bueno, se que él se llama Dr Spencer Reid, pero usted? Cuál es su nombre, linda?

Emily – Prentiss, SSA Emily Prentiss.

Su-des – FBI?

Emily – Así es enfermo, nuestro equipo vendrá pronto, y te juro por Dios que vas a pagar por esto.

Su-des – En serio? Bien... quiero verlo, Emily Prentiss.

Emily – Cuál es tu nombre? Sabes los nuestros pero aún no se quien eres

Su-des – Mmmm... Eso deberás ganártelo, Emily.


Morgan caminaba hacia el lago. 'Más allá del lago, al sur. Bien, esa chica estuvo varios días en sus manos, debió tenerla en alguna cabaña o cueva. Es un sádico, disfruta de causar sufrimiento a sus víctimas. Cuando vio que Hanna iba a morir, la liberó para atraerme. Es inteligente, paciente, calculador. Y no llevo un arma encima, diablos'.

Ya estaba totalmente oscuro, no podía seguir. Así que observó la zona. Si encendía fuego, el maldito sabría donde estaba, así que buscó donde guarecer, vio un enorme tronco hueco, así que recostó ahí y espero. Tenía que mantenerse despierto. Mientras pensaba en sus amigos. Hasta hace unas pocas horas Reid estaba dormido en su coche, mientras Emily charlaba sobre lo hermoso que era la montaña. Presajeaba un gran fin de semana, y ahora, estaban en las manos de un loco. Solo, sin un arma ni contacto con el exterior, en la zona de confort del su-des y al menos Emily estaba herida, esto sería complicado.


Sentía que la cabeza le iba a reventar, se sentía cansada, pero debía mantenerse despierta. Fue entonces cuando oyó los débiles gemidos de Reid.

Emily – Reid, me oyes?

El más joven empezó a toser. Abrió los ojos, pero estaba muy oscuro. Intentó enderezarse, pero estaba encadenado.

Emily – Reid, estás bien?

Reid – Emily... dónde estamos?

Emily – No tengo idea...

Reid – Debemos salir de aquí, hay una chica, ese hombre la secuestró... la escuché... la escuché por la radio... Yo bajé pero me caí y...

La voz de Reid se escuchaba cada vez más débil. Empezó a ahogarse nuevamente...

Emily – Tranquilo, Reid tomálo con calma...

Reid – Dónde está Morgan?

Emily – No lo sé.

Su-des – Vaya, es un placer escucharlo doctor.

El desconocido bajaba por las escalera con una algo en su mano, parecía un maletín. Encendió el candelabro y colocó el maletín en la mesa junto a la camilla.

Su-des – Bien, doctor Reid, espero que esté cómodo.

Emily – Quién eres y qué es lo que buscas? Habla ya.

Su-des – Soy un simple investigador, Emily. Verá, el cuerpo es una fuente rica de emociones y vibraciones, nuestro sistema nervioso es maravilloso, y yo me dedico a estudiar sus diferentes reacciones ante estímulos extremos.

Reid – Es una estupidez...

Su-des – Cómo dijo doctor?

Emily – Reid...

Reid – No Emily, escuche, la función primordial del sistema nervioso es captar y procesar rápidamente las señales que capturamos por medio de los sentidos, ejerciendo control y coordinación sobre los demás órganos. Eso se enseña desde la escuela, usted no es un investigador, es un sádico loco, no es diferente a los criminales que perseguimos.

Su-des – Vaya, vaya. Así que el Dr Reid tiene su carácter, eso me facilitará las cosas, no sabía por quien empezar, que le parece, doctor, si experimenta por carne propia los alcances de mi trabajo...