Me encanta, Hinata.

Me encanta la sensación de tus labios sobre mi piel, adoro la manera en que tus dedos delgados se pasean como pinceles en mi cuerpo, la manera en que el calor de tus manos es como la más hermosa pintura que decora mi piel, el sonido de tu respiración errática mientras me besas con vehemencia, acaricias mis cabellos con tu mano derecha y rodeas con tus preciosas piernas mi cadera. Me encanta la manera en que tu cuerpo tiembla junto al mío, cada vez que estamos juntos.

Tu piel es tan suave bajo mi tacto, me encanta ser yo el único que puede recorrer desde las rodillas, hasta tus glúteos carnosos y blancos, que sean mis dedos los únicos que roben suspiros, que sea yo el único capaz hacer flaquear tu voz, y que en lugar de palabras; solo gemidos puedas dejar escapar junto a mi oído. Tus pechos frondosos que se pegan cubiertos por delgada tela a mi piel, me hacen desear desgarrar todo a mi paso, todo lo que me estorba para tenerte piel con piel.

Me fascina lo que mi lengua en tu cuello puede provocar, rozar con mis dientes la sensible piel; es un gusto culposo que no puedo detener, se hace más fuerta cuándo sientes que vas a caer, entonces te sostienes fuerte de mis hombros porque sabes incluso en la nebula del deseo, que soy quién siempre va a protegerte.

Tus manos son mágicas en más de un sentido, no solo cuándo recorres con ellas mis piernas mientras subes de forma tímida hasta donde mi falo espera, también cuándo me desnudas traviesa sin que siquiera me de cuenta, cuándo haces gala de tu no excesiva fuerza y ma atraes hacia ti, porque al igual que yo, amas el calor que nuestros cuerpos juntos y desnudos crean.

¿Sabes quiénes son mis consentidas?

Tus pechos suaves y grandes que se mueven al ritmo de tus respiración; o de mis embestidas cuándo nos volvemos uno, incluso al ritmo de tus caderas cuándo decides tomar las riendas, cuándo con una sonrisa traviesa y mejillas rojas por vergüenza, me dominas.

Mi lengua quema cuando tengo ante mis ojos tus botones rosas, deseo recorrer cada centimetro de piel, sabes también lo mucho que adoro tirar de ellos con mis dientes, siempre con cuidado de no lastimarte, pues mi principal objetivo es hacerte sentir placer, llevarte a la zona de nuestra pasión donde dejas de lado la vergüenza y haces conmigo todo lo que quieres. Ah~ mi pequeña Hinata, eres una mujer dulce pero también muy apasionada, eres mi perdición, mi adicción.

Jamás habría imaginado cuán sensible eres en tus pechos, tanto que mi mano se regocija en la humedad dr tu cuerpo, en aquél preciado lugar en el que se han colado un par de mis dedos, aquél paraíso que solo yo he conocido y que nadie más podrá ver.

No me gusta que muerdas tus labios para acallar los sonidos deliciosos de tu disfrute, pero es necesario si no queremos ser descubiertos, me conformo entonces con ver como tu cuerpo se contrae y tus piernas tiemblan sobre mis hombros, se cuánto amas ponerlos allí y sabes como adoro besarlas cada vez que puedo.

¿Puedo degurtarme con tus muslos?

Sabes que nadie podrá ver las pequeñas huellas que allí dejaré, solo tu cuándo te duches, tomalo como un recuerdo para que no me olvides en lo que regreso, me encanta trazar el camino desde tu vientre, pasar por los muslos, tus nalgas y perderme en tu entrada húmeda y palpitante por el deseo.

Aquél lunar de tu cadera me provoca cada vez que lo veo, por eso no me culpes por morderlo, el se lo busca por estar ahí, en la piel de tu cuerpo que me has entregado tantas veces, el mismo que he adorado entre suaves toques, caricias y besos, muchos besos.

Esta mañana cuándo he hablado de comerte, sabes bien que me refería a degustar tu cuerpo por completo, lo que incluye mi rostro entre tus deliciosas piernas y mi lengua en los lugares que te puedan enloquecer, te hagan que muevas tus caderas en buscaqueda de placer y que presiones mi rostro porque no quieres dejar de sentirme.

Adoro degustar el sabor que emana de ti, ver tus mejillas rojas, tu frente con una capa de sudor y tus piernas que temblorosas acarician mi espalda solo un poco.

Estar contigo siempre es bueno, hacerte el amor es una de las miles de cosas que disfruto contigo, y de todo lo que viene con tenerte desnuda a mi merced, hundirme en ti es lo mejor, cálido, delicioso y abrumador como la primera vez, mágico e inolvidable, de mil maneras encantador.

No tengo más placer que besar tus labios, saborear tu lengua y recorrer tu cuerpo con mis manos mientras mi pene se entierra profundo en tu interior, tus uñas dejan ardiendo la piel de mi espalda y los pocos gemidos que dejas escapar en medio del beso, me hace delirar.

Desearía detener el tiempo y quedarme así, dentro de ti, con tus brazos rodeando mi cuerpo y este entero temblando debajo, a un lado o sobre mí, la posición es lo que menos importa si estoy junto a ti, sintiendo tu cuerpo arder y temblar, tu espalda arquearse y tu interior apresarme fuerte, provocando que me vuelva un salvaje y te tome rápido, hasta el fondo, creando el nudo que me avisa lo que más deseo, haciéndome perder la consciencia por tus besos húmedos en mi cuello y la prisión de tu hirviente interior, haciéndome volar lejos mientras me abrazo a tu cintura; me derramo caliente, espeso y abundante en tu interior.

Ah~ mi hermosa Hinata, mi amada esposa; hacerte el amor es una de las miles de cosas que amo de ti, de las mil cosas que me hacen no poder siquiera concebir la idea de que no estés junto a mí.

—Te amo, Naruto~

—Te amo, Hina, Te amo~

Mi preciosa dama, realmente eres el amor de mi vida.