Gracias por no impacientaros demasiado. Ya he vuelto de vacaciones, pero me he visto envuelta en continuas visitas al medico -.- Ademas, cuando regresé, el router estaba en estado de coma y es casi un milagro cuando consigo reanimarlo asiq os vuelvo a pedir perdón y paciencia.

La otra historia (Love is louder) la actualizaré entre lo que queda de hoy y mañana. Se que muchas estáis ansiosas por leer que pasa con nuestras futuras amazonas (ejem ejem paola.. jajaja) pero sentí que tenia que actualizar este fic antes.

Un beso y espero que os guste! :D


Capítulo 3

Ambas mujeres leyeron el nuevo comentario detenidamente durante varios minutos.

El silencio se prolongó durante varios minutos más mientras que rubia y morena evitaban mirarse mutuamente.

"Sexo…Ahora estamos teniendo sexo en mi escritorio…" pensó Emma mientras trataba de alejar las imágenes de Regina empotrándola contra la mesa y besándola apasionadamente mientras sus manos se deslizaban por debajo de su ropa y se acercaban peligrosamente hacia su… "No." La cabeza de la rubia comenzó a sacudirse mientras apretaba fuertemente sus piernas, tratando de aliviar la tensión que se había formado entre medias de ellas ante sus pecaminosos pensamientos.

- Debe de ser alguien que la conoce muy bien en la cama para que se sorprenda de que pueda ser silenciosa mientras se entrega a la lujuria, señorita Swan. - declaró Regina, ocultando el rubor que se había extendido por su cara ante el pensamiento de ella y la Sheriff en tales actos.

- ¿Disculpa? - preguntó la rubia con una creciente ira adueñándose de su miranda. - No me he acostado con nadie en este maldito pueblo. A excepción de Neal, y fue hace once años. - espetó entre dientes.

- Entonces creo que está más amargada y frustrada de lo que pensaba, Sheriff. - respondió Regina sin mirarla a la cara mientras se levantaba de la silla. - Supongo que es por eso que todo el pueblo desea verla sexualmente activa. Sería un gran beneficio para todos. - Colocó la silla en su sitio y se dirigió con paso firme hacia la puerta. - Si encuentra algo interesante o descubre alguna información que nos pueda servir, no dude en ponerse en contacto conmigo. Que disfrute de lo que queda de día, señorita Swan. - dijo antes de salir de la oficina y dejar a Emma completamente inmóvil en su asiento e incapaz de controlar los temblores de rabia de sus manos.

"¿Pero quién se ha creído que es? ¡Maldita bruja!" la rubia rechinó los dientes.

La rabia y la ira siguieron incrementándose, subiendo poco a poco y haciendo que la rubia perdiera poco a poco todo el control de su cuerpo.

De repente un haz de luz iluminó toda la comisaría acompañado por un fuerte grito de la Sheriff, y se estrelló contra una de las paredes formando un enorme agujero que daba a la calle.

Los escombros y el polvo, junto con la enorme cantidad de magia empleada, nublaron la vista de Emma haciendo que cayera al suelo sobre sus rodillas.

- ¡Emma! - gritó Mary Margaret mientras corría hacia su hija. - ¿Estás bien? ¿Que ha pasado? Acabo de ver a Regina salir de aquí. ¿Ella hizo esto? - interrogó frenéticamente mientras ayudaba a levantarse a su no tan joven princesa.

- Estoy bien, gracias. Y no, no lo hizo Regina. - respondió Emma soltándose de los brazos de su madre y sacudiéndose el polvo de los pantalones. - ¿Y que haces aquí? ¿No tendrías que estar en el colegio o haciendo cosas de reyes?

- Yo… - balbuceó Snow mientras un ligero rubor se apoderaba de sus mejillas. - Estaba leyendo el blog y, bueno, pensé que… Que tú y Regina… Que…

- ¿Pensaste que? ¿Que estábamos follando encima del escritorio? - alzó la voz para que todos los curiosos que se habían acercado ante el fuerte sonido la escuchara cuando continuó. - ¡Pues siento decepcionaros, pero ni estamos juntas ni nos estamos acostando! - el color de su magia brilló en los ojos de la rubia cuando su ira comenzó a crecer de nuevo. - Y ahora si me disculpas, me voy a casa. Dile a David que se encargue de esto y que me cubra durante el resto del día. - añadió antes de dirigirse a su mesa, coger los papeles que había estado escribiendo Regina y se encaminó hacia su escarabajo.


Regina había escuchado la fuerte explosión procedente de la oficina del Sheriff. Sabia que estaba causada por la magia del salvador ya que durante sus insinuaciones había visto como los ojos verdosos de la rubia habían cambiado, pero no se había acercado a la zona del accidente.

Sabia, no muy bien como, que Emma estaba bien; y la verdad es que tampoco la conviniese estar tan cerca del altercado, sobretodo teniendo en cuenta los últimos acontecimientos relacionados con el blog.

Así que con paso firme y decidido se dirigió hacia su preciosa mansión. Cuando entró por el camino de la entrada divisó a dos personas esperándola en la puerta.

Con un largo suspiro se dirigió hacia la puerta, completamente ignorándolas, y entró en su casa rumbo a la sala de estar hasta llegar al mueble bar y servirse un vaso de su sidra de manzana más fuerte.

- Hemos escuchado lo del "accidente" en la oficina del Sheriff. - dijo Kathryn tomando asiento en el sofá.

- Sí. - corroboró Maléfica con una sonrisa petulante, sentándose al lado de la rubia. - Aunque viendo como son de intensas todas vuestras peleas, no es de extrañar que el sexo entre vosotras dos provoque destrozos de tales magnitudes. - dijo dándole un guiño a Regina, que se había sentado en el sofá de en frente.

- ¿Así que es cierto? - Preguntó Kathryn emocionada.

Regina cerró los ojos mientras se frotaba las sienes.

No sabia en que momento había cambiado todo pero desde que firmó la tregua su relación con Kathryn había crecido, así como su ya relación de amistad con la bruja rubia.

Atrás quedaron todos los errores que había cometido la morena.

No habían olvidado el sufrimiento y las decepciones que había causado a cada una de las dos mujeres que se encontraban ahora sentadas frente a ella, pero el perdón se había echo un hueco con el paso de los días.

La ex alcaldesa no podía negar que le había tomado por sorpresa la reacción de ambas mujeres, pero sin duda alguna, lo que más le había sorprendido fue la creciente relación entre las dos mujeres rubias.

Aunque jamás lo reconocería en voz alta, había sido un gran soplo de aire fresco el estar rodeada de personas que pese a sus errores habían tratado de perdonarla y que se preocupaban por ella.

"Han cambiado muchas cosas desde que la tregua se firmó" pensó Regina.

- Estuve en la oficina del Sheriff. - comenzó Regina antes de tomar un trago de su sidra y proceder. - Pero no pasó nada de lo que se insinúa en el blog o de lo que pensáis vosotras que ha ocurrido.

- Uhm… Entonces, si no estabas teniendo sexo increíble con nuestra caliente salvadora, ¿que hacías allí? - interrogó Maléfica alzando una ceja.

- Quería saber porque le mintió a Henry cuando le dijo que hoy no podría quedarse con él.

- ¿Emma mintió a Henry? - preguntó extrañada Kathryn. - ¿Por que?

Regina volvió a tomar otro trago de su bebida, antes de dejar el vaso encima de la mesa y soltar un largo suspiro.

- Al parecer, quiere que pasemos más tiempo junto. - respondió rodando los ojos. - Ella le dijo que estaría toda la noche trabajando y fui a preguntarle amablemente que era esa cosa tan importante que había surgido a ultima hora que le impedía quedarse con su hijo. - la mirada de Regina se perdió en su vaso tratando de evitar la mirada inquisidora de las dos mujeres.

- ¿"Preguntarle amablemente"? - dijo Maléfica.

- Oh, no… No me gusta esa cara. - respondió Kathryn a la vez. - ¿Que hiciste?

Regina resopló visiblemente molesta.

- Nada.

- Regina… - espetaron las dos rubias a la vez.

- ¡Está bien! - alzó la voz la morena. - Puede que insinuara que iba a encontrarse con Red o Baelfire, y que estaba frustrada y amargada por su falta de actividad sexual... - su timbre de voz se fue apagando conforme las miradas de desaprobación de ambas mujeres cayeron sobre ella.

- Regina… - gimió Kathryn disgustada. - ¿Por qué tienes que tan…

- Bruja. - intervino Maléfica dándoles una sonrisa a sus dos amigas.

- Bueno, no estaba buscando esa palabra pero igualmente podría servir… - reflexionó la rubia más joven.

- ¡Oh, vamos! No os pongáis de su lado. Mintió a mi hijo. Mi hijo. - dijo Regina dándoles una mirada severa a cada una de sus invitadas. - ¡Ella, la maldita salvadora. La que me acusó más de una vez por engañar y mentir! ¿Por qué puede acusarme de algo que ella también hace y salirse de rositas?

- Regina, sabes que eres nuestra amiga y te queremos. - dijo Kathryn

- Y te apoyamos y te damos la razón cuando la tienes. - intervino Maléfica.

Kathryn asintió.

- Pero, - una tímida mirada se apoderó del rostro de la joven princesa. - cuando se trata de Emma Swan parece que siempre pierdes toda la cordura… Siempre saltas a su cuello sin darle el beneficio de la duda.

- Ella no me lo dio cuando… - comenzó Regina antes de ser interrumpido por Kathryn.

- Lo sabemos, pero no puedes basar tus acciones a lo que hagan los demás. No puedes culparles por ser cuidadosos y todavía no confiar plenamente en ti, pero tampoco puedes ir mordiendo a la gente de esa manera.

- Has cambiado mucho, vieja amiga, y has conseguido convertirte en la madre que tu hijo necesita. No permitas que tu oscuridad te vuelva a consumir de nuevo. - sonrió Maléfica mientras se levantaba y se sentaba al lado de la morena, dándole un suave apretón en su mano.

El silencio llenó la sala de estar, dejando a la ex Reina Malvada perdida en sus propios pensamientos.

Pasaron varios minutos antes de que la morena hablara entre susurros.

- Emma me dijo que se quedaría hasta tarde para investigar sobre el propietario del blog… Henry es un niño curioso e inteligente, así que, supongo que le mintió para que no supiera sobre el nuevo tema estrella en el pueblo.

- ¿Emma ha abierto una investigación policial para averiguar quien escribe el blog? - los ojos de Kathryn se abrieron con sorpresa.

- En realidad, es más una investigación ajena al departamento de policía. Creo que está intentando ocultar su más que claro disgusto por las insinuaciones y rumores que se están propagando por Storybrooke. - hizo una pausa tratando de averiguar si debía continuar hablando o no. - Cuando llegue a su oficina estaba que se subía por las paredes así que me ofrecí a ayudarla con la investigación.

- Espera, espera. ¿Te has ofrecido a ayudarla? - un brillo malicioso se adueño de los ojos de Maléfica.

- Si.

- ¿Por qué? - cuestionó la otra rubia.

Regina puso los ojos en blanco. Kathryn era una gran mujer, pero a veces su curiosidad la recordaba demasiado a la de su hijo.

- Porque a mi tampoco me agrada esas alusiones que se están haciendo a mi costa.

Tan pronto como las palabras abandonaron la boca de la ex alcaldesa, dos grandes carcajadas se apoderaron de la sala.

Regina enarcó una ceja mientras se enfurruñaba en el sofá con los brazos cruzados sobre el pecho.

- No recordaba que fueras tan bromista, amiga - jadeó Maléfica mientras un reguero de lagrimas provocadas por la risa manchaban sus mejillas.

- No puedes estar hablando en serio, Regina. ¡Pero si la desnudas con la mirada! - la risa de Kathryn calmándose poco a poco.

- Oye Kat, creo que ya se a que "alusiones desagradables" se refiere nuestra querida amiga. - dijo Maléfica cuando su risa ceso. - A esas en las que hablan de un posible trío con Red, Whale o Hook. ¡Ella no quiere compartir a su rubia preferida!

Otro par de carcajadas estallaron ante la mirada de frustración y el ceño fruncido de Regina.

Cansada de sus risas, y sin que ninguna de las dos mujeres se diera cuenta, tomó dos cojines y los lanzó a cada mujer.

- ¡Hey! - protestaron las dos rubias a la vez sin que sus sonrisas desaparecieran.

- ¿Ya habéis terminado de reíros de mi? - gruñó Regina.

- Aguafiestas… - murmuró Maléfica.

Unos pequeños pasos resonaron por el pasillo antes de que las puertas de la sala se abrieran.

- ¡Hola mamá! - Henry corrió a darle un beso a su madre antes de dirigirse a las dos mujeres y hacer lo mismo. - Hola Kathryn. Hola Maléfica.

- Hola cariño. - saludó Regina con una calurosa sonrisa. - ¿Como ha ido el día?

- Mal - el rostro de Henry se arrugo en disgusto. - El abuelo David sigue empeñado en que recoja caca de caballo en lugar de enseñarme a montar.

- Henry, ya hemos hablado de esto antes. Es importante que aprendas a cuidarlo antes de montar.

Henry hizo una mueca puramente de su madre rubia antes de murmurar un: "voy a mi cuarto", y salir de la sala después de despedirse de las mujeres

- Vete a la ducha y prepárate que en menos de una hora esta la cena. - alzó la voz su madre antes de escuchar la puerta de la habitación del niño cerrarse.

- Bueno, será mejor que nos vayamos. - comentó Maléfica mientras ella y Kathryn se levantaba del sofá.

Regina tomó el último sorbo de sidra que quedaba en su vaso antes de levantarse y acompañar a las dos rubias hasta la puerta.

- Aprovecha el tiempo que vas a pasar con Emma. - la susurró Kathryn al oído mientras la abrazaba. - No dejes que tu orgullo y todos esos pensamientos que pasan por tu cabecita loca te impidan ser feliz de nuevo. Ella te quiere. - una gran sonrisa se adueñó de su cara mientras se alejaba de la morena para dejar que Maléfica ocupara su lugar.

- Solo necesita que le des la confianza y la seguridad que necesita para abrirse a ti. - ronroneó la bruja rubia en el abrazo.

- ¡Por dios! Eres más ordinaria… - regañó Regina ruborizada.

- No seas mojigata. - la risa de Maléfica bailó en el aire. - Sabemos que es una de las muchas cosas que quieres hacerle a tu salvadora. - terminó con un guiño de ojos.

- Deberías registrarte en el blog. Seguramente Emma tenga una cuenta para poder investigar y ya que han creado un chat, quizás puedas emplearlo para encontrarla y hablar con ella sin que estéis saltando a la yugular del otro cada cinco minutos. - animó Kathryn.

Y con este último comentario se fueron, dejando a Regina plantada en la puerta de su casa pensando en toda la conversación que había tenido con sus alocadas amigas.