Los personajes de Naruto no me pertenecen

CAPITULO III

-Ino ¿Qué voy a hacer si no vuelve?

La joven no sabia que contestarle. Sakura había sufrido tanto primero con la marcha de Sasuke, después con la muerte de sus padres, y ahora Naruto se había convertido en su mayor consuelo, su apoyo. Era lo más parecido que tenía a una familia. Él era todo lo que le quedaba. Si le perdía a también, quedaría completamente desolada.

Iba a intentar consolarla, cuando unos gritos se volvieron a oír en la entrada.

Sakura e Ino, se precipitaron hacia la puerta del hospital, abriéndose paso entre la gente que se apelotonaba en la puerta.

Se empinaba para tratar de ver sobre las cabezas de la gente que tenia delante, pero no conseguía ver nada. Entre dientes maldecía su poca estatura. Se volvió hacia su amiga para preguntarle si conseguía divisar algo., pero Ino estaba en las mismas circunstancias que ella.

Entonces escuchó a un hombre que señalaba hacia delante diciendo que se acercaba alguien. Ella juraría que su corazón parecía que había vuelto a latir con fuerza, después de haber estado parado durante interminables instantes. Miró con ansiedad hacia donde señalaban tratando de abrirse paso a empujones. De pronto lo vió. Era una sombra difusa, pero ella la reconoció en el acto. No podía ser de otra manera.

Poco a poco la imagen se fue haciendo más nítida. Una figura muy alta y fornida se fue perfilando. Sobre los hombros llevaba dos bultos que no le impedían avanzar a grandes zancadas. Sakura exhaló un profundo suspiro de alivio. Su forma de andar era inconfundible. Confiada y segura, como si viniese de dar un simple paseo por el bosque.

Finalmente la imagen de un sonriente Naruto fue visible para todos. Su uniforme estaba prácticamente destrozado y su cuerpo casi entero cubierto de sangre, pero él no parecía notarlo. Probablemente la mayor parte de esa sangre no fuese suya. Los cuerpos de dos inconscientes ninjas venían sobre sus hombros y una sonrisa de satisfacción adornaba su cara.

Al acercarse a la entrada del hospital, le sorprendió de la cantidad de gente que parecía estar esperándole. Se acomodó mejor los cuerpos que venia cargando y avanzó resueltamente hacia delante.

Los ojos del chico instintivamente buscaban entre la multitud otros ojos en concreto. La imagen de unos orbes verdes y luminosos que le habían guiado durante todo el camino de regreso. Esos mismos que eran para él la razón de su existencia, y por los que daría alegremente la vida. Finalmente cuando los localizo, amplio su sonrisa mientras exclamaba alegremente:

-¡Sakura chan!, menos mal que estas aquí. Estos dos necesitan tus cuidados.

La multitud abrió un camino para que el joven shinobi pasara entre ellos con su delicada carga.

Naruto entró en el hospital y depositó cuidadosamente sobre unas camillas los cuerpos de los dos shinobis heridos. Varios médicos se acercaron para atenderlos, mientras el rubio se apartaba para acercarse a una expectante Sakura.

La mayoría de los presentes lo miraban con la boca abierta. No podían comprender después de haber visto los efectos que la masacre había dejado en la mayoría de los ambus, como éste llegaba cargando con dos cuerpos y al parecer ileso. La gente susurraba asombrada.

Ino, sonrió para sus adentros. Por una parte se alegraba del regreso del Uzumaki, tanto por él como por su amiga. Pero por otro lado, no podía imaginar como sentaría todo esto a los otros "shinobis estrellas" de la aldea. Esos mismos que siempre intentaban rivalizar con el rubio, para ver quien era mejor. Estaba deseando reunirse con sus amigos para ver la reacción de todos. Para la chica no cabía la menor duda. Este tío era asombroso. Y esta gesta, contribuiría aun más, sin lugar a dudas, a incrementar la fama de Naruto.

- ¡NARUTO! ¿QUE HA PASADO? Quiero un reporte inmediato.

Tsunade se encaraba al joven esperando su respuesta, mientras lo miraba de arriba abajo. Observó la sangre que cubría sus rasgadas ropas, así como las múltiples heridas que quedaban a la vista. El aspecto del joven era deplorable, aunque no perdía su apostura. La hocage suspiró. Sabía que el Uzumaki era muy fuerte y resistente, pero no le cabía duda de que el joven, aunque no quisiera reconocerlo, estaba agotado y necesitaba atención inmediata. Después de meditarlo durante un segundo, se volvió hacia su alumna.

- Sakura por favor, revísale, cura sus heridas y procura que descanse unas horas al menos, y a ti - continuo dirigiéndose a Naruto, - Esta noche te quiero en mi despacho a las ocho para que me des tu informe. Tienes mucho que contarme, así que, procura no retrasarte. ¿Entendido?

El chico asintió con la cabeza.

Tsunade se dirigió de nuevo a la pelirosada. – Cuando termines con Naruto, también quiero que te vayas a tu casa. No has descansado durante casi dos días y no quiero que al final seas tú la que caiga enferma. Te necesito en plena forma.

Sakura ni siquiera la escuchó. Salió disparada al encuentro del joven y cuando llego hasta donde estaba, le agarró por el chaleco y tiró de él hacia su despacho ante la atónita mirada de los presentes.

Kakashi, que llegaba en ese momento, solo pudo ver como un ensangrentado Naruto, era arrastrado por una impaciente Sakura. Y volviéndose hacia Tsunade hizo el intento de preguntar, pero la rubia le corto con un gesto que quería decir. ..Después hablaremos.

FIN DE CAPITULO III