Aquí esta el nuevo capítulo!!! Están de suerte, estoy de vacaciones y pretendo actualizar todos los días ;)

Gracias a todos por las alertas, reviews y favoritos!!! Ustedes son lo máximo.

Disclaimer: Vean el primer capítulo.


Era la tarde de mi séptimo día en la casa de los Cullen, y todo iba mejorando. Al segundo día de mi estadía con los Cullen, pude conocer a todos los que trabajaban en la casa. Christine, la cocinera, Jake, el jardinero… Todos habían sido muy amables conmigo, y según Anthony y Mike, le había gustado a Jake. Como él no pasaba mucho tiempo trabajando aquí en la casa, no le presté mucha atención al hecho de que ya tenía un admirador.

Debido a mis horarios de trabajo, no había podido obtener respuesta a todas mis preguntas anteriores, pero sí supe que Edward estaba en Los Angeles arreglando un recital o algo así, por eso se había ausentado en los últimos días, pero según lo que me había dicho Mike, llegaba esa misma tarde. Durante la siesta de los niños, me acerqué a Mike, buscando por lo menos una respuesta a mis preguntas sobre Tanya.

- Oye, Mike, si no me equivoco, tú me dijiste que llevas trabajando aquí por casi un año, ¿cierto? – Mike se volvió hacia mí y recostó su espalda en el mostrador de la cocina.

- Si, eso es correcto. – Él asintió con la cabeza.

- Bueno, ¿puedo hacerte una pregunta? – Estaba dudando en hacerle la pregunta por miedo a ser irrespetuosa. Él asintió. – Mm… ¿Cómo era la señora Tanya? – Le pregunté en un susurro. Mike esbozó una pequeña sonrisa y se pasó la mano por el cabello.

- La señorita Tanya era una persona muy feliz, a pesar de estar tan enferma. Ella pasaba mucho tiempo en hospitales atrapada entre citas médicas, exámenes, tratamientos, una que otra intervención quirúrgica y buscando que le cambiaran le medicación. Ella tenía muchas ganas de vivir y estar junto a sus hijos. Recuerdo bien la última vez que la vi. Ella estaba muy adolorida y solo fue capaz de darme un débil abrazo antes de cruzar la puerta con el señor Cullen a su lado. Para entonces ya no podía caminar. – Dijo con un aire de tristeza y un profundo suspiro.

- ¿Qué tenía? – Le pregunté en un susurro, aun dudando si debía o no hacerle estas preguntas.

- Tenía cáncer. Al principio, era un cáncer linfático muy tenue. Se lo trataron y pronto quedó en remisión. Cuando regresó a casa estaba tan feliz… Pero luego sucedió lo peor. Le descubrieron metástasis en el estómago. La señorita fue víctima de horrible dolores después del diagnostico. Le empezaron un tratamiento con células madre, que le destrozó el sistema inmune y la debilitó mucho. Una vez, el señor nos dijo que la señorita Tanya estaba hospitalizada y que los doctores dudaban que pasara de la noche. Jake, Christine y yo le pedimos al señor que nos dejara ir al hospital a visitarla. No nos reconoció ni a nosotros, ni a Tony o Nessie. Entre el dolor y la debilidad, la señorita fue decayendo hasta casi convertirse en una inválida. Como le dije, cuando dejó la casa por última vez, ya no podía caminar. – Dijo, y su voz terminó en un susurro cortado por sollozos. Sacó un pañuelo de su bolsillo y se secó los ojos. – Disculpe. – Susurró tan bajo que casi no pude escucharle.

- No, Mike, no te disculpes, está bien. – Me acerqué y le pasé una mano por su espalda en señal de apoyo. – Gracias por responderme. – Le dije, a lo que él solo pudo asentir y continuar secándose los ojos colmados con lágrimas.

Lo que me dijo sobre Tanya fue algo que nunca esperé. La mujer del retrato, con aire cálido y mirada distante fue la persona que murió y dejó a los hijos que tanto amaba. Se me revolvió el estómago con solo pensar en el mal rato que le di a la pobre Nessie el día anterior; por lo que había podido escuchar, la pequeña no solo había sufrido la muerte de su madre, sino la enfermedad y muerte de su madre. Pobre Edward… Solo puedo imaginarme lo que debe ser ver al amor de tu vida en esas condiciones.

Me retiré al escuchar el teléfono sonar. Me acerqué y lo contesté.

-¿Buenas Tardes? – Atendí.

- ¿Bella? Te habla Edward. – Me dijo en una voz apurada.

- Buenas tardes, jefe, ¿con quien desea hablar?—Le pregunté.

- Con nadie, Bella. Solo dígales a los niños que estoy por llegar. – No esperó mi respuesta, solo cerró la llamada.

- ¿Quién era?—Fui distraída por la voz dulce de Renesmee.

- Tu papá. Dice que está por llegar. – Renesmee, saltó un par de veces de la emoción. – Wow, parece que lo has extrañado mucho. ¿Es por eso por lo que estás tan emocionada?—Le pregunté a lo que ella negó con la cabeza.

- No, no es por eso. Quiero decirle algo muy importante. – Levanté mis cejas en sorpresa y ella rio de mi gesto. – Y tiene que ver contigo. – Agregó.

- Bueno, pues espero que sea algo bueno. Acompáñame a ayudar con la cena para que esta lista cuando llegue tu papá. – No le tomé mucha importancia al hecho de que lo que sea que la niña estuviera tramando me involucraba, pues dados los últimos días, no podía ser algo malo.

Luego de poner la mesa, esperamos en la sala a Edward Cullen. Cuando escuchamos su auto aparcarse afuera, en el garaje, miré a los ojos de Nessie, quien me dedicó una sonrisa y me apretó la mano. Cuando Edward abrió la puerta, Tony y Nessie corrieron hacia él y lo abrazaron fuertemente. Edward se tambaleó peligrosamente, pero se estabilizó y se agachó para abrazarlos más cómodamente. Para lo frio y distante que había sido Edward desde que llegué, ese era un momento muy tierno. Sonreí y miré a Mike, quien me sonrió devuelta. Cuando se separaron, Edward se acercó a nosotros.

- Mike, Bella ¿Cómo han estado?—Dijo con un aire distante. Me pregunté a mi misma por qué siempre se comportaba de esa manera conmigo. Le respondimos que estábamos bien.

- Señor, la cena está lista. – Mike dijo, y nos hizo un ademán para que lo acompañáramos.

Nos sentamos a la mesa, Edward en la cabecera y yo entre los niños. En medio de la cena, Nessie aclaró su garganta. Debido al gesto que hizo, ahogué una pequeña risita.

- ¿Qué sucede, Nessie? – Edward preguntó, acariciándole el pelo.

- Eh, papá, quería decirte algo. – Tomó un largo sorbo de agua antes de continuar. – Sé que Bella ha pasado poco tiempo aquí, pero me preguntaba… si ella podría ser nuestra nueva mamá. – Las reacciones de todos los presentes fueron diversas. Tony agachó su cabeza, Mike me miró desconcertado, Edward solo miraba entre Nessie y yo, y estoy segura de que mis ojos estaban más grandes que los platos de comer en la mesa. A pesar de la sorpresa, Edward esbozó una sonrisa retorcida (la cual me recordó a la de Anthony el día anterior).

- Nessie, lo siento mucho, pero eso no puede suceder. – La cara de felicidad de Nessie se desvaneció. Edward tragó saliva y continuó. – Las madres no se hacen madres así por así, las madres tienen que ser queridas como a una, y por más que quieras a Bella, nunca podrías quererla como a tu madre. – Dijo claramente incómodo por la idea. En ese momento, registré algo que no había registrado antes debido a la conmoción del momento; esa era la primera vez que había visto a Edward sonreír. Nessie empezó a sollozar levemente.

- Sabía que no aceptarías. – Dijo neciamente y se retiró. Hubo silencio por unos momentos hasta que decidí que la pobre Nessie me necesitaba.

- Mejor voy a verla. – Dije y me levanté. Cuando me retiraba, sentí unos dedos me sostenían por la muñeca suavemente, causando que mi piel se erizara.

- Cuando termines, me gustaría que fueras a mi despacho. Esperaré por ti. – Dicho eso, soltó mi muñeca. Asentí con la cabeza, saliendo del trance que me provocó la extraña reacción que tuvo mi cuerpo.

Caminé hasta el cuarto de Nessie. Este incidente me recordó a mi primer día en casa de los Cullen. Toqué la puerta, pero no esperé respuesta; la abrí lo suficiente como para asomar la cabeza. Vi a Nessie acostada en su cama, mirando hacia la pared opuesta.

- Hola Nessie. – Le dije arrodillándome al lado de su cama. Ella ni siquiera volteó. -- ¿Qué pasa?

- Nada. Y si pasa algo, no quiero hablar de eso. – Dijo tajantemente. Asentí con la cabeza a pesar de que ella no podía verme.

- Está bien, pero si necesitas algo, no dudes en hablar conmigo. – Ella asintió con la cabeza y yo dejé el cuarto. Pobre Nessie, debía de estar muy decepcionada y avergonzada.

Subí las escaleras hacia el despacho de Edward y atravesé el pasillo silenciosamente. Suspiré audiblemente antes de tocar la puerta.

- Adelante. – Dicho esto, abrí la puerta. – Oh, Bella, no pensé que vendrías. Toma asiento. – Dijo y se apresuró a cerrar la puerta después de que pasara. -- ¿Cómo terminó todo con Nessie? – Preguntó tirándose en la silla tras el escritorio.

- No quiso hablarme… Y decidí no insistirle. – Dije con un suspiro.

- Hiciste bien. Es comprensible que quiera evadir el tema, pero no puede hacerlo por siempre.— Él dijo, a lo que yo asentí. – También te llamé aquí porque creo que te debo una disculpa. Fui duro contigo cuando hubo el incidente con Nessie, pero lo que sucedía es que estaba muy desesperado. En serio me agradas mucho y no quería que te fueras tan pronto. – Él dijo, evitando mi mirada. E incluso, increíblemente, ¡se sonrojó!

- Está bien, disculpa aceptada. Además, no tienes por qué disculparte, todo lo que decías era cierto.– Le sonreí ampliamente, lo cual hizo que él también me sonriera y negara con la cabeza. Y me dedicó una sonrisa completa esta vez.

- Creo que eso es todo. Gracias, Bella. – Dijo, y se levantó para abrirme la puerta. Salí y fui directo a mi cuarto, donde esperé a que el sueño me llegara. Intenté leer revistas, pero eso no me ayudó a concebir el sueño.

Para ser mi primera semana donde los Cullen, todo se había arreglado.


El final me quedó un poco malo y corto, ¿no les parece? Bueno, es que mis otras ideas las tengo para el siguiente capítulo y no sabía que poner en este… Bueno, díganme que les pareció!! Gracias a todos por leer =)

Por cierto, no se dejen llevar por lo que se dijo de Tanya en este capítulo, hay mucho más sobre ella que aun no se ha escrito.