Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la trama es original mía.

Capítulo III

"Oportunidades"

...

— ¿Esa sonrisa es por mí Swan? — Se quitó el casco y su cabello bronce quedó hecho un lío mientras me miraba con esa sonrisa estúpida.

Rodé los ojos y lo esquivé. Ya varias miradas curiosas y reprobatorias me cayeron encima.

Seguí caminando a mi paso y creí que lo había dejado atrás. Error.

— Pensé que ya no ibas a ser más una muda, gatita— murmuró siguiéndome la marcha. Esa palabra insignificante me hacía arder de rabia.

Pensaste, ese el problema respondí en mi fuero interno. Abrí la puerta y después la cerré con fuerza para que chocara con ella. No me quedé a ver si funcionó, obviamente.

Subí el volumen a mis audífonos mientras caminaba entre los alumnos que se acumulaban en los pasillos. Llegué a mi casillero y vacié mi mochila, para volver a ponerle los cuadernos y libros de hoy.

Hablaría con el profesor Varner para ver si me daba otra oportunidad, no podía simplemente dejar que me pusiera ese cero. Charlie me mataría.

En eso meditaba cuando Jessica apareció al cerrar la puerta de metal gris. Me llevé un susto y temblé un instante en mi lugar debido a la impresión

— Hola Bella— parecía desanimada

— Hola, ¿cómo estás? — pregunté mirándola, dejando momentáneamente mi mochila de lado.

— Mike, él hasta ahora me dijo lo que sentía por mí — bajó la vista y fruncí el ceño confundida.

— ¿Eso es malo? — Consulté precavida.

— ¡Claro que sí! Se supone que yo ya lo olvidé y que mi nuevo enamorado debe ser Edward— se explicó al borde de llorar

— ¿Edward? ¿Quién es él? — Consulté perdida, mientras me echaba la mochila a uno de los hombros.

Ella rodó los ojos exasperada y me tomó de un brazo para iniciar la caminata.

— El chico por el que todas nos morimos Bella, el vestido de cuero en moto…el nuevo— finalizó con un suspiro algo soñador

— Por el que todas se mueren querrás decir, a mí no me…— me interrumpió

— ¿Ves el problema? Es horrible y no sé qué hacer— exclamó mordiéndose una uña.

— No, lo cierto es que no capto el problema— me rendí ante su drama porque estaba muy confundida.

— ¡Creerá que no estoy disponible! Mike ahora me persigue Bella, me quiere conquistar y yo quiero que Edward me vea siempre libre— explicó y fue mi turno de rodar los ojos.

— Jess— la sostuve por los hombros— ese imbécil no es de relaciones serias tal vez solo te querrá para la noche o para el rato, no desperdicies el cariño que Mike te ofrece— expliqué ante su atenta mirada.

— Tú no sabes Bella, ¿cómo dices que no soy yo la excepción? — Dijo esperanzada. Suspiré y la solté.

— Como quieras Jessica, nos vemos luego. Tengo clases — y me fui antes de que le dijera alguna pesadez.

Las clases transcurrieron sin ningún tipo de problema y cuando fue la hora de almuerzo me dirigí a la sala de profesores para hablar con el encargado de biología.

Un toquecito a la puerta y me dijeron adelante

— Em, esto, hola— saludé tímidamente poniendo un mechón de mi cabello tras la oreja mientras nueve pares de ojos me observaban desde el centro de una mesa donde almorzaban— yo…estoy buscando al profesor Varner— expliqué algo nerviosa y el profesor de historia fue quien me respondió con una sonrisa amable.

— Ese Varner es un antisocial, está en su oficina Bella, la que está del otro lado— respondió con una mueca afable.

— Gracias y…eh, provecho— fruncí el ceño y luego salí a trompicones de ahí— eres una idiota Bella, siempre es lo mismo contigo— cerré la puerta y tropecé con una piedra ¡¿pero qué demonios hace una piedra aquí!? Refunfuñé en silencio maldiciendo a la nada. Mierda como dolía pegarse en el dedito chiquito del pie.

— ¿Problemas gatita? — Ay Dios ¿por qué a mí? ¿Por qué?

Me solté de su agarre desde atrás y le hice frente. Me observaba con aquellos ojos y sonrisa burlesca que siempre tenía en su rostro.

Una sola mirada de hierro y lo esquivé para llegar a mi destino que se encontraba al final del pasillo que malditamente estaba vacío.

— Hey, hey, no tan rápido gatita, me debes algo— me sostuvo del brazo y quiso correr sus manos hasta mi cintura pero recurriendo a mis escasos conocimientos de defensa personal- auspiciados por mi padre- corté de raíz su ridícula acción.

Arreglé mis cosas y miré por sobre su hombro. Las posibilidades eran limitadas, si consideramos lo torpe que soy. Uhm…

¡A la mierda! Y comencé a correr pasando por su lado casi sin tocarlo.

Vamos piernas, estírense…eso es estírense ¡sean libres!

Ya casi podía rozar con mis dedos la manilla de la puerta, sudaba en frío y parecía escuchar esa canción de los astronautas… un poco, sí, eso piernas ¡vuelen!

¿Dónde hay una carta clow* cuando se le necesita?

Toqué la manilla

Y morí.

Tropecé con mis pies y me caí bastante feo al piso. Llegué a rebotar en mi estómago, aunque alcancé a poner las manos y así no lastimarme el rostro.

Maldije más de mil veces en silencio cuando estaba levantándome del piso.

Por favor Dios que se haya ido y que no me haya visto caer tan patéticamente, por favor, por favor.

Antes de que me terminara de parar del todo unos fuertes brazos aferrados bajo mis pechos me alzaron en el aire y me condujeron por otro camino que no era la salida ni la oficina de Varner.

Terminé apoyando mi mejilla en el concreto frío de una pared en algún rincón del instituto.

— ¡Ayu…!— Me cubrió la boca. Recién entonces sentí el peso de otro cuerpo a mis espaldas, cubriéndome por completo. Que me lleven al infierno pero voy a matarlo, a torturarlo y luego a matarlo dolorosamente.

— No grites gatita, no te voy a hacer nada… de momento— susurró en mi oído aumentando esa llamita de miedo en menos de tres segundos. A pesar de lo que dijo no soltó mi boca y me apretó más contra la pared. — Te dije que me debes algo— volvió a susurrarme y mi respiración se alteró por el temor. Liberó mi boca y rápidamente me dio la vuelta sin dejarme tiempo para intentar huir.

Aunque estaba atemorizada lo miré con odio. No me gustaba tener miedo y él me hacía sentirlo

— ¿Estás asustada, gatita? — Preguntó con cierto deje de burla. Mirándome en la relativa oscuridad con algo extraño

No respondí como era mi costumbre y al parecer eso le molestó

— No me gusta que me ignoren— dijo con su nariz pegada a la mía

— Pues entonces no me hables, estúpido— le respondí contestando el desafío en su mirada. Sí él creía que podría jugar conmigo estaba muy equivocado, muchas cosas en la vida me enseñaron que no hay que dejarse dominar por nadie.

— Eso es, nos estamos entendiendo— susurró sin alejarse ni un milímetro. Por lo que eché mi cabeza hacia atrás. Sonrió con sorna— yo te dije que siempre tengo lo que quiero, Swan— miró hacia abajo, donde una de sus manos comenzó a trazar un camino sin sentido por mi brazo, el cual saqué casi de inmediato— y tú no serás la excepción a pesar de que luches terminarás cayendo gatita, todas lo hacen— dijo muy sobrado el desgraciado.

— Yo no soy todas y quiero que me dejes ahora. No es mi problema que siempre te den todo y que creas que voy a hacer lo que tú digas— le dejé bien claro el asunto y sonrió más

— ¿Ah no? — Consultó acercándose otra vez

— No, conmigo no se juega y yo no pienso ser uno de tus juguetes— conté hasta mil antes de añadir— si no me sueltas ahora, va a dolerte— advertí con una ceja alzada y se rió

— ¿Como tu patadita de ayer? Ya no lo permitiré nunca más gatita— respondió

— Deja de llamarme gatita— pedí con voz contenida, remarcando cada palabra y mirando sus ojos que me observaban con diversión.

— Ga-ti-ta— exhaló su aliento fresco sobre mi rostro y me decidí a salir de aquí. Alcé la pierna y cuando se descuidó le di un puñetazo en la mejilla.

Tal como creí me soltó y salí corriendo hasta la oficina del profesor.

Toqué y casi de inmediato un pase hizo que respirara algo más tranquila.

— Oh, hola Swan— aún estaba enojado, pues casi ni alzó la cabeza de las pruebas que reposaban sobre su mesa

— Hola Profesor… yo, quiero hablar con usted— me retorcí los dedos nerviosa mientras acomodaba el mismo mechón tras mi oreja.

— Siéntate Bella— suspiró dejando de lado las pruebas

Hice lo que me indicó y respiré antes de hablar

— Lamento mucho lo de ayer… sé que… mi comportamiento no fue el adecuado y que no debí jugar así con el microscopio— comencé disculpándome a la misma vez que jugaba con el anillo en mi índice izquierdo. Asintió— yo quería…pedirle otra oportunidad— solté y él ni se inmutó.

— Sabía que lo harías Bella, no me decepcionaste— se quitó los lentes y comenzó a morder la punta de un lado del marco. Una pequeña sonrisa surcó mi rostro— te daré esa oportunidad si…— dejó flotando la idea

— ¿Sí? — Interrogué interesada

— Si le echas la mano un poco al chico Cullen, escucha, no puedo permitir que repruebe… tiene potencial Bella, pero algo no deja que sea un buen estudiante— quise bufar por las apreciaciones del chiflado profesor.

— Yo...yo… él y yo no nos llevamos bien… sinceramente— dije la verdad mientras miraba el piso. Algo iba a tener que hacer con ese imbécil, no podía dejar que me anduviese agarrando y pegándome a las paredes cuando se le antojase.

— Es todo lo que puedo ofrecerte— viejo tacaño. Me ahorré el mal genio mordiéndome la lengua.

Las manecillas del reloj se movían y hacían tic tac mientras pensaba en mi respuesta.

Un cero…o Cullen…un cero…o Cullen

— Está bien, ayudaré a Cullen…pero debe asegurarme de que me repetirá la evaluación o algo donde yo pueda tener opción a una buena calificación. — Exigí y él asintió con una sonrisa.

— Muy bien Bella, nos vemos en clase— me guiñó un ojo con condescendencia antes de que abandonara la pequeña y desorganizada oficina.

Suspiré y miré el cielo ¿por qué a mí?

Abatida y arrastrando los pies caminé hasta mi siguiente clase. Donde comenzaría mi calvario.

Me senté con los hombros hundidos en mi banco, sacando las cosas de biología con parsimoniosa lentitud. En eso estaba cuando el muchacho ocupó el asiento contiguo. Ninguno de los dos dijo palabra y de verdad que lo agradecí porque en el silencio hallaba mi refugio.

— Muy bien alumnos, estuve revisando sus exámenes y…están realmente espantosos, ninguno obtuvo sobre cuatro y eso es realmente vergonzoso— se dirigió Varner al salón entero donde se escucharon algunos lamentos y bufidos— dado que son un curso al cual quiero, les repetiré el examen hoy— todos comenzaron a chiflar contentos— conste que solo será por esta vez…no siempre lo haré. — Dijo mientras volvía a dar las muestras de ayer.

Yo bien podría analizar a Cullen con el microscopio, no se diferenciaba demasiado con las bacterias.

Al dejar la hoja sobre nuestro banco me dio una mirada a la cual asentí en silencio.

Reuniendo aire alcé la vista para ver a mi peor pesadilla en carne y hueso.

Y me quedé medio pasmada… sobre su mejilla yacía un moretón del porte de… oh…mierda.

Ese era el golpe que yo le di. Me mordí el labio un poquito arrepentida

— Si quieres puedes empezar— dije aclarando mi garganta para que el tono saliera algo amigable.

No dijo ni hizo nada. Mejor para mí.

Suspiré y alargué mi mano para tomarlo, sin embargo él me interceptó chocando sus dedos cálidos contra los míos e hice el intento de retirarme pero agarró mi mano entre la suya.

Tironeé para zafarme a pesar de que sabía que era bastante más fuerte que yo.

— Suelta— espeté removiendo mis dedos, los cuales comenzó a presionar— bruto, suéltame— me quejé aguantándome el gemidito que quería escaparse a mis labios

Alcé la mirada de mis dedos siendo retorcidos hasta sus ojos que expresaban diversión y oh sí, mucha pero mucha rabia.

Me mordí el labio resistiéndome a gemir de dolor en su presencia, sería un daño permanente a mi orgullo y noté como sus ojos se dirigían a ese movimiento generado por mis dientes ¡pero es que dolía como la jodida la presión en mis pobres e indefensos deditos! Aproveché su descuido momentáneo y jalé con fuerza de mi mano.

No la acaricié ni comprobé si la sangre seguía circulando por dignidad.

Sonrió como si supiera lo que pensaba y yo enganché mi mirada en la suya, solo para quemarlo a carne viva, ya me imaginaba sacándole la piel, arrancando cada uno de sus estúpidos cabellos.

— Ahora estaremos en igualdad de condiciones, gatita— dijo acercándose un poco y susurrármelo en el oído.

Lo fulminé con mis ojos y luego giré la cabeza molesta.

— ¿Empiezas tú o lo hago yo? — Aún mirando al frente pregunté, a la mierda el tono amable.

No dijo ni una sola palabra y tomó el microscopio, acomodando la muestra de bacterias. Pon tu dedo y verás muchas, pensé.

— Se mueven— indicó mirando por el lente sin ningún tipo de matiz en su voz. Asentí poniéndolo como observación en la hoja y contestando la primera pregunta.

Tiró el aparato hasta mí y observé las pequeñas bacterias retorcerse de forma graciosa. Una sonrisa apareció en mi rostro al ver como se pegaban unas con otras.

— Estás loca— bufó a mi lado, mirándome con una mueca disgustada en el rostro. Me encogí de hombros más contenta aún de haberle molestado.

Terminamos mucho antes de lo que creí, Varner tenía razón. Cullen era listo, pero parecía luchar contra sí mismo cada vez que daba bien una respuesta, hacía una mueca, torcía los labios y miraba a otro lado enfadado. Pff, y a mí me dice loca

Lo malo de ya haber acabado es que no tenía nada que hacer.

Miré disimuladamente hacia abajo, donde mis dedos reposaban en mi muslo derecho. Los moví tentativamente y suprimí una mueca de molestia.

El imbécil me había apretado demasiado fuerte, volví a moverlos con más rapidez y me dolió su resto, pero después ya fue normal. Aunque tenían un color tirando al morado. Maldita piel tan fácil de marcar.

— ¿Te duele gatita? — Preguntó burlón y dejé mi mano de inmediato, mirando al frente. — Muy bien, ese es un sentimiento que yo provoqué y créeme que te puedo hacer sentir un dolor mucho más…— se relamió los labios— placentero— me miró y yo entorné los ojos ante el brillo pasional que vi en los suyos.

Yo que creí que con el puñetazo había quedado claro que no quería que me hablara.

Mantuve mi pose aburrida sobre la mesa. Debía reconocer que tuve ganas de apoyar la cabeza en el banco, pero me contuve por una simple razón, el compañero del demonio que tenía junto.

Masajeé con cuidado mi muñeca izquierda, dándole una sutil caricia en círculos pequeños y suaves. Eso mejoró considerablemente el dolor que persistía ahí desde hace algunos días. Quise gemir de alivio al tocar un punto en específico donde el malestar desapareció del todo.

— Chicos, se terminó el tiempo. Los exámenes sobre mi mesa, ahora por favor— indicó Varner mirando su reloj de mano. Los alumnos cumplieron casi de inmediato, era lo mínimo, pensé.

Cullen se levantó de la silla y me mordí el labio, indecisa. El moretón en su rostro parecía acusarme y me hacía sentir fatal siendo sincera.

— Oye…— okey, acababa de pronunciar la palabra. Él se quedó quieto un instante antes de voltearse. Tragué con cuidado y sentí como la punta de mis orejas se calentaban de vergüenza. — Yo…yo…quería decir que…— jugué con mis dedos antes de mirarlo y notar que parecía molesto y aburrido, eso bastó para disipar cualquier duda o gesto un poco amable— ponte hielo sobre ese moretón— y sin más tomé mis cosas y abandoné el lugar dejando sobre la mesa del profesor la hoja con las respuestas.


* Carta Clow: son las cartas que debe coleccionar Sakura, en el anime que se llama Sakura Card Captor y bueno, existe una llamada vuelo, por eso la nombré.

Bueno, pude subir el otro cap, espero que también les guste

Un abrazote y nos leemos luego!

Chau chau.

Pd: lamento cualquier error ortográfico y/o de redacción.