Bueno, he aquí la tercera parte de la historia: Una paga innesperada. De nuevo, gracias a todos por sus comentarios, por lo que seguiré escribiendo historia, a ver que depara para nuestros rebeldes.

Una paga innesperada:

Capítulo 3:

Kanan y Hera habían decido parar de seguir a Ezra a través de todo Lothal, ya que el chico tarde o temprano los notaría. Por lo que este par mejor optó por regresar a la nave, a donde llegarían a hacer sus pensamientos concretos con el resto de la tripulación, esperando que lo que vieron no fuera verdad.

De nuevo, los pastizales parecían eternos, pero ambos rebeldes reconocían el camino, aunque no lo conocían tanto como Ezra. ¿Por qué estaban pensando tanto en el chico?

La nave se veía a la distancia, y antes de notarlo ya estaban frente a esta. La cual tenía la rampa abierta con Zeb, Sabine y Chopper esperándolos afuera de esta.

-Tenemos que hablar.-comentó Hera causando cierta curiosidad en la tripulación. Así todos los miembros fueron a donde normalmente consumían sus alimentos, ya que era el lugar más discreto del lugar, por razones que nadie entendía.

-Bien,¿ de qué hablaremos?-preguntó Zeb de brazos cruzados.

-De Ezra.-contestó Kanan.

-¿Tiene problemas con su entrenamiento?- preguntó la mandaloriana de manera curiosa.

-No es eso.- respondió Hera con la mirada baja. –Tiene que ver con su nuevo trabajo, tenemos sospechas de que no es tan nuevo como creíamos.-

-¿Qué quieres decir?-preguntó Sabine seguido de unos sonidos provenientes de Chopper, pero Zeb tenía la mirada baja indicando que sabía algo.

-¿Y bien?-

-Seguimos a Ezra hasta ciudad capital en donde vimos que este se reunió con unos hombres de traje negro con el símbolo imperial, además de que Hera encontró una credencial de identificación imperial en su mochila, además de otras cosas que no esperaríamos encontrar en el chico.-comentó Kanan como susurro.

-¿Entonces tenemos sospechas de que Ezra es un traidor?-preguntó Sabine bastante impresionada, pero Kanan notó que Zeb no comentaba nada más que unas cuantas preguntas de vez en cuando.

-Sabes algo, ¿no es así?- preguntó Kanan a Zeb, quien solo respondió con la mirada.

-Sí.-respondió Zeb. Pero solo son sospechas.-continuó.- He observado que el chico, tiene varias cicatrices, pero una en particular me llamó la atención.- dijo captando la atención de todos los presentes.- Era como un sello específico, no sé de que era, pero el es muy reservado, además de que a veces escribe información en su datapad.-

-¿Entonces además de que lo acusan de traidor, también de espía?-preguntó Sabine. -¿Qué haremos?-

-Yo sugeriría que fingiéramos no sospechar nada para que Ezra no se enteré que lo estamos siguiendo e investigando.- dijo Hera, hasta que de pronto unas transmisión se encendió de la nada, mostrando en la pantalla una casa humeante a causa de un fuego incesable.

-¿Un ataque? No. Un peligroso criminal en contra del imperio ha sido terminado. Por nadie menos que nuestros soldados especiales, gracias a ellos Lothal será un lugar mejor.-informó una voz robótica en la transmisión, mostrando unas figuras negras caminando cerca de esta casa humeante.

-¿Son ellos?- preguntó Kanan.

-No estoy segura.-respondió Hera. –Ya saben lo que debemos hacer.-

-¿Hacer qué?-preguntó Ezra sorprendiendo a todos, en especial porque tenía ceniza por todo su rostro, Sabine logró mantener las apariencias, lo mismo se podría decir de la tripulación, menos por Zeb quien realmente parecía nervioso ante la presencia de su miembro más joven. -¿Pasa algo, Zeb?-

-No nada, es que me mareé un poco al reparar la nave.-mintió Zeb con una sonrisa falsa, mientras Ezra asintía.

-Bueno, iré a mi cabina.-

-¿Querrás decir nuestra cabina?-preguntó Zeb retóricamente, pero el chico lo ignoró con indiferencia.

-Peor actor no podrías ser.-comentó Sabine unas vez que Ezra se había ido.

-No es lo mío.-contestó zeb simplemente.

-Sabine quiero que revises esto.-comentó Hera entregándole a la joven unos cuantos explosivos que la piloto había sacado de la mochila negra de Ezra.

-Vaya,¿Dónde los conseguiste?-preguntó Sabine un poco impresionada.

-¿Qué quieres decir?-

-Estos son explosivos de alta tecnología, son complicados de entender, pero para alguien como yo es un pedazo de pastel.-respondió Sabine , dejando boquiabierta a Hera.

-Es que los encontré en la mochila de Ezra.-

-Ya veo.-comentó Kanan.- De ahora en adelante tendré que vigilar más a ese chico, quien sabe que trae en manos.-

-Tranquilo Kanan.-dijo Hera haciendo que el jedi volteara su mirada hacia ella.- Después de todo solo son sospechas, no sabemos realmente que sucede.-

-Lo sé.-respondió Kanan saliendo del cuarto.

De alguna manera el jedi podía sentir a través de la fuerza, que algo ocultaba su padawan. Kanan siguió caminando por el pasillo, hasta que oyó algo venir de la cabina de Ezra, este tocó la puerta preguntando si todo estaba bien, pero no hubo respuesta, por lo que tuvo que abrir la puerta a la fuerza. Al entrar se encontró con Ezra, usando una simple playera negra, mientras este se curaba una herida en el brazo, dejando visibles algunas cicatrices de su piel, notando así la marca de la que hablaba Zeb.

-Ezra, necesito respuestas.-

Bueno, ese sería el final del tercer capítulo, espero que les haya gustado, y que además la disfruten.

Hasta la próxima, no tardare tanto en publicar el siguiente capítulo.