Unbroken
Sinopsis: Lila había cumplido su propósito; los amigos de Marinette le habían dado la espalda a su compañera, ahora ella se encontraba sola, o esa era lo que pensaba; Adrien jamás creyó en la mentira de Lila y ahora estaba dispuesto a no dejar sola a Marinette… pero… jamás pensó que la azabache aceptaría en cambiarse a otra escuela. Nuevas amistades, nuevos comienzos y nuevas aventuras harán que el alma de la heroína sea inquebrantable.
Hola mis ladies y mis lords.
Aquí como lo prometido el tercer capitulo de la historia.
Chicos he estado leyendo sus comentarios y la verdad es que me gustan mucho de lo que piensan sobre como va la trama, y bueno tambien he estado leyendo sobre los personajes de Alya y Nino que si van a seguir siendo o no los "portadores" del miraculous del zorro y la tortuga; a decir verdad; eso lo veremos como pase la historia y la trama con los personajes.
En fin, quiero advertirles que este capítulo esta algo sad y saladito también; o al menos eso yo veo yo aunque no sé para ustedes.
Asi que les recomiendo que utilicen una pelota anti-estrés y una almohada consoladora, o para en estos momentos para sus gritos porque van a gritar de la desesperación.
Así que...
Disfruten de la lectura.
Verdades
La semana se había pasado lenta para Marinette, aun no podía creer que ella eligiera con cambiarse de escuela. Pero seria lo mejor.
Cuando sus padres habían vuelto de hablar con el director, ellos le informaron a la chica que para el siguiente viernes seria dada de baja, pues, el director les había informado que proceso de los papeles de la azabache tardaría menos de una semana. Así que para variarla Marinette debía seguir asistiendo a clases y soportar cualquier grosería o mirada de sus compañeros o de cualquier otro estudiante.
El día lunes había llegado, y Marinette se observó al espejo; su rostro aun tenia aquellas marcas y golpes que Alya le había causado, más en especial por aquel golpe en su mejilla izquierda; aunque ésta ya no se mostraba inflamada si se podía notar un tono morado y verde. No importaba cuantas veces ella trataba de ocultarlo con maquillaje, lo cual había sido un rotundo excito de no notarse, podía sentir y verlo visible que hasta vergüenza le daba si alguien lo notase.
– Marinette, el desayuno está listo. – avisó Sabine.
– Ya voy mamá. – gritó de vuelta la chica. – Tikki, ¿Se nota el moretón? – preguntó a su kwami.
– No se nota nada Marinette. – comentó la pequeña mariquita.
Marinette volvió a mirar al espejo rozó cuidadosamente su mejilla con las yemas de sus dedos, un dolor punzante sintió ella, aunque su roce fuera suave el dolor era tan insoportable.
La azabache tomó sus cosas, guardó a Tikki en su bolso y se fue a desayunar.
A duras penas la azabache pudo probar bocado de su desayuno, en tan solo pensar que tendría que lidiar con toda la clase le causaba tantas nauseas. Dejó de comer, ya no podía probar bocado. Marinette miró el reloj de pared de la cocina, aún faltaba una hora para entrar a clases, la ansiedad la estaba carcomiendo por dentro y unas inmensas nauseas comenzaba ya a sentir en la boca de su estómago.
A Sabine le rompía el corazón en ver a su hija tan decaída, si había algo que a los padres les doliese en lo más profundo de su alma era ver a su hijo lastimado y triste, la mujer acarició la cabeza de su hija mientras le depositaba en su frente.
– Todo va a salir bien mi niña, sólo espera a que esta semana se termine para que te den los documentos y así poder inscribirte en otra. – trató de animar la mujer a su hija.
–Sí, mamá.
– Si quieres puede irte a la escuela. – dijo Sabine a lo que Marinette se negó.
– Esperaré a que den las 7:30 a.m.
– Está bien. Iré abajo en la panadería ayudar a tu padre. Estate al pendiente del horario. – dicho esto Sabine beso por segunda vez la cabeza de su hija antes de irse con su marido.
Una vez estando sola, Marinette abrió su bolso dejando salir a Tikki para que así ella pudiera disfrutar de unas deliciosas galletas.
Mientras que su kwami disfrutaba gustosamente su desayuno, la azabache tomaba en silencio su café matutino, estaba tibio pero su sabor aún se conservaba.
Marinette verifico su cuenta de Facebook para saber qué novedades había, pero, jamás se imaginó de lo que se encontraría ahí mismo le caería como un balde de agua fría; alguien había publicado un video de Alya atacándola, pero en él no se veía por completo a la azabache debido a que lo grabaron desde otro ángulo, Marinette sintió como su sangre se había congelado a la vez que un sudor frío comenzó a recorrer por todo su cuerpo. Rápidamente ella busco el responsable de aquella publicación pero no lo encontró, aquel video había sido publicado hace seis minutos, la chica se le cayó la mandíbula al leer los comentarios tan obscenos hacia la bloguera. Rápidamente ella marcó el número de su ex-amiga para que ella estuviera enterada de lo que ocurría en las redes sociales. Espero a que le contestara pero de nada sirvió, Alya no contestaba su teléfono; pero Marinette no se le cerraba el mundo ella marcó al hogar de la Cesaire con la única esperanza de que ella le contestase, nada. Tampoco nadie contestaba en casa.
– Rayos. – masculló Marinette.
– Marinette, ¿Qué sucede? – preguntó preocupada Tikki.
– Alguien subió un video de Alya atacándome, Tikki. – la pequeña mariquita jadeo espantada mientras cubría su boca con sus manos. – Es por eso que quiero llamarla para que ella sepa lo del video.
– Pero… ella te golpeo… – Tikki no quería sonar egoísta y eso Marinette lo sabía.
– Sé lo que tratas de decir Tikki, pero nadie merece ser tratado así… – la azabache sintió un vuelco cuando vio que más y más comentarios groseros iban incrementando. – Debo ir a la escuela a buscar a Nino y decirle sobre esto. Probablemente él pueda encontrar a Alya. Vamos, Tikki.
La pequeña kwami se metió dentro de la bolsa mientras que Marinette metió cinco galletas para su amiga. Rápidamente Marinette salió de casa, cruzando la calle y llegar a la escuela. Ignoró por completo las miradas de algunos estudiantes y de lo que decían de ella sobre su supuesto ataque con Lila. Cuando ella llegó a su clase todos sus compañeros se mantuvieron callados mientras le mandaban una mirada acida a la chica, aquello fue como un puñal en el corazón, en ese momento vio a Adrien sentado en el lugar donde Marinette se sentaba, y, por lo más extraño pareciera de ver el semblante del Agreste eran tan sombrío que esto le causo mayor susto a la chica.
En ese breve instante la chica sintió que alguien camino a su lado.
Era Nino, con un semblante desinteresado y tranquilo.
– Hola Adrien. – saludó Nino a su amigo pero Adrien ni se musito, simplemente se quedó viendo su celular en mano. – ¡Hey bro, te estoy hablando! – pero no recibió respuesta alguna cosa que dejo al moreno confundido.
Nino dejó sus cosas sobre su asiento mientras que él sacaba su celular, probablemente para escuchar música o mensajearle a Alya, Adrien se levantó de golpe sin importarle las miradas de sus compañeros. Se dirigió hacia el asiento de Nino y con voz molesta y seria le dijo.
– ¿Me puedes explicar qué es esto Nino?
– ¿Viejo de qué estás hablando? – preguntó confundido el moreno.
– De esto. – dijo nuevamente el rubio mientras le mostraba su celular a su amigo, o más bien el contenido del aparato.
El Lahiffe sintió su rostro palidecer a la vez que su boca se secó. Frente a él se encontraba aquel video donde su novia había golpeado letalmente a su ex-amiga. ¿En qué momento no se dio cuenta de que alguien había gravado el momento? Pero lo que más le preocupaba era si su amigo se había dado cuenta que era Marinette la que estaba siendo golpeada.
Entre tanto la Portadora de la Mariquita se quedó estática en su lugar completamente palida, si Adrien se enteraba de que Alya fue quien la atacó probablemente él se enfrentaría una horrenda cruzada entre la bloguera y su mejor amigo, todo por culpa de ese estúpido video.
– Viejo… esto…
– ¿Era esta la razón por la que Alya fue expulsada? – preguntó serio el Agreste.
– A-ah… s-si… – apenas pudo responder el moreno.
– ¿Y por qué no la detuviste Nino? Mira como trata mal a la pobre chica. – dijo algo furioso el rubio.
– Entonces… Adrien no sabe que Alya atacó a Marinette. ¡Qué ciego y qué alivio! – suspiró en sus adentros Nino algo aliviado. – E-Es que estaba bien furiosa… y-y… b-bueno, t-tu sabes cómo se pone Alya cuando se enoja Adrien.
– Si, pero esto demasiado Nino. Mira como Alya ataca a la pobre chica. – volvió a decir Adrien pero esta vez en un tono más alto y molesto.
– Ni siquiera estuviste ahí, Adrien. – comentó el moreno.
Marinette podía sentir el ambiente entre los dos chicos demasiado pesado, ella sabía que en cualquier momento uno de los dos explotaría en cólera.
– El hecho de que no estuviera ahí Nino, eso no le da ningún derecho a Alya en atacar a alguien. – respondió Adrien.
– Ni siquiera conoces a la chica, no sé porque la defiendes. – algo dentro de Marinette se quebró cuando Nino mencionó eso, y cómo, el chico preferiría mil veces defender a su novia antes que ella; no era más que un perro fiel a su dueño sólo para ganarse un premio de éste.
Adrien respiró hondo, tratando de controlar su enojo. No sabía el porqué de su enojo hacia el video, o hacia Alya, o con Nino; pero; algo dentro de él le decía que lo que había visto le parecía tan injusto que hasta le hervía la sangre.
– Aunque no la conozca ella no merece ser tratada así. ¿Y se puede saber el motivo de la agresividad de Alya contra ella?
– Ella insulto su blog. – dijo el moreno.
Marinette hizo una pequeña mueca de tristeza. Ya no podía más, se retiró de la plática mientras iba a sentarse a su lugar. Justo en el momento en que ella iba subiendo el primer escalón, Kim, sabiendo de lo que hacía, le metió el pie haciendo que la azabache tropezara y se golpeara justo en la boca del estómago.
– Marinette. – se alarmó Adrien. – Luego hablamos Nino.
Nino simplemente ladeo su cabeza, se colocó sus audífonos y escuchó su música.
Entre tanto, Adrien ayudo a Marinette a levantarse del suelo y la llevo a su asiento. Por el rabillo del ojo el Agreste vio a Kim junto a Alix y Max sonreír de manera burlona, la verdad aquello le había causado tanto asco que nada más de ver lo escoria que era su compañero tenía una ganas de encararlo, pero no lo hizo, y de eso se arrepiente.
– ¿estás bien Marinette? – preguntó Adrien a la chica.
Ella lo miró y le dedicó una pequeña pero tierna sonrisa.
– Sí, estoy bien Adrien. Tu sabes bien lo torpe que soy… tengo dos pies iz…
– Sé que Kim lo hizo a propósito. No lo defiendas. – la chica se quedó callada mientras que un sonrojo de vergüenza se tiñó en sus mejillas.
La campana sonó indicando que la hora de clases había dado inicio.
Se podía escuchar en los pasillos las fuertes y escandalosas pisadas de los estudiantes corriendo hacia sus respectivas aulas antes de que sus profesores llegaran. La profesora Bustier entró seguido por Nathaniel, Rose y Juleka. La maestra miró a Adrien sentado en el mismo sitió que Marinette se encontraba, una sonrisa cálida decoró sus labios; pero; la tristeza inundaba su corazón al saber que su alumna favorita pronto dejaría el colegio.
– Muy bien muchachos todos saquen su libro de literatura y repasemos el capítulo 17 de la página 45. – indicó la profesora Bustier sólo para que Marinette estuviera al pendiente de todo lo que pasa en su clase.
En transcurso de las clases todo iba bien, o al menos eso pensaban los docentes sobre sus estudiantes sobre todo con el grupo de Marinette, ya que la chica sentía el ambiente tenso y pesado cuando sus compañeros le dedicaban miradas sombrías y frías pero ella los ignoraba, sólo esperaba con que pasara los días rápido para que sus documentos les fuera dados y así irse de la escuela. Por primera vez en su vida Marinette no pensó en Adrien ni mucho menos en como sería su reacción cuando se enterara de su ida, la presión lo sentía sobre sus hombros.
La hora del almuerzo llegó, pero como Marinette no tenía ánimos de comer en la cafetería decidió en disfrutar su comida en casa, tomó sus cosas y se fue a su casa. Antes de cruzar el umbral de la puerta del salón la voz de Adrien la detuvo.
– ¿A dónde vas Mari?
– Voy a casa a comer. – respondió ella con tranquilidad.
– ¿No vas a comer en la cafetería?
– ¿Y escuchar lo que todos dicen mí? No gracias. – soltó ella una risa seca. – Pero si quieres, puedes acompañarme a mi casa y comer ahí. Claro, si quieres.
– Yo… – Adrien hizo una pequeña pausa, pues, jamás se imaginó que Marinette lo invitaría a su casa a comer… aunque bueno… cuando fue Chat Noir el padre de su compañera lo invitó a desayunar, pero, él ahora no era el heroico gato sino más bien el modelo estrella.
– Umm… ¿Adrien? Está bien si no quieres ir, solo quería…
– ¡Sí! – exclamó el chico haciendo sobresaltar a la chica. – Perdón… yo… sólo… umm, aceptó tu invitación, Marinette.
La chica parpadeó sorprendida.
– ¿Estás seguro? – preguntó sin creerlo.
– Sí.
– Umm… bien… entonces, vamos. – tartamudeó nerviosa la chica.
Ambos salieron de la escuela, pero, lo que ninguno de los dos sabían es que las cosas empeorarían con tan solo una llamada.
Adrien y Marinette disfrutaron de un delicioso ratatouille recién salido del horno, a la vez que conversaron amenamente, el ambiente que entornaba a ambos jóvenes eran tan cálido y ligero que hacía que la azabache se sintiera liberada de cualquier ansiedad o estrés de la escuela o de sus compañeros.
Todo iba muy bien, hasta que de pronto el teléfono de la ojizarca sonó. Marinette vio la pantalla de su aparato y ahí apareció la fotografía de Alya. El corazón de la chica se aceleró mientras que una sensación de ansiedad la invadió. Tomó su celular y atendió la llamada de la bloguera.
– ¿Alya? – la llamó con voz tranquila.
– ¿Cómo puedes ser tan descarada, Marinette? – gritó al otro lado de la línea la bloguera en un tono muy enojado.
– ¿Alya de qué…? – la voz de Marinette tembló pero fue interrumpida por su ex-amiga.
– ¡Ni te atrevas a poner tu faceta de inocente Marinette Dupain-Cheng! ¿Quién te crees que eres para publicar un video donde te…?
– Alya, escúchame… yo no he publicado nada. – se defendió la azabache.
– Te vas a arrepentir Marinette….
– Cuida tus palabras Alya, no vayas a morderte la lengua. – dijo sin emoción y con una pizca de ácido Marinette a la bloguera.
– ¡Esto no se quedara así! ¡Me escuchaste! ¡Y cuando regrese de nuevo a la escuela te juro que yo…! – la ojizarca no alcanzó a escuchar lo último que dijo Alya, ya que Adrien le había quitado su teléfono para luego colocárselo al oído.
– ¿Perdón? ¿Qué le vas a hacer a Marinette, Alya? – el tono de voz del modelo hizo erizar la piel a la azabache.
– ¿A-Adrien? – jadeó perpleja la Cesaire.
– Escucha Alya, sólo lo diré una vez. No sé qué tanto te traes con Marinette, pero te puedo decir que Marinette no hizo nada contra ti, es más, debería darte vergüenza de atacarla de esa forma.
Los dos jóvenes podían jurar que la bloguera estaba pálida como cadáver al otro lado de la línea.
– Pues sabes qué Adrien, sí se lo merece. Marinette se mereció esos golpes y otros más por lo que le hizo a Lila.
– Espera, espera. ¿Golpes? ¿De qué golpes hablas? – preguntó confundido el Agreste.
Ahora era Marinette quién se encontraba pálida.
– De los golpes que le di, de ese video que ella subió, de esos golpes estoy hablando. – confesó Alya.
Pero vaya error en habérselo dicho al hijo de Gabriel.
Pues la Cesaire pensó de qué Adrien hablaba de ella cuando golpeó a su ex-amiga en aquel video que se subió a las redes sociales, cuando la verdad había sido otra; el Agreste solamente hablaba con la bloguera sobre la manera en cómo trato a la azabache en la conversación que tuvieron hace unos segundos.
Adrien se quedó mudo por unos segundos, procesando en ese instante todo lo que ocurrió las primeras horas antes de que comenzarán las clases, fue en ese instante que él exploto en furia espantando a Marinette.
– ¡Entonces fue a Marinette quién atacaste!
– ¡¿A quién más pensaste que ataque Agreste?! – gritó Alya.
– ¿Por qué la atacaste? Ella es tu amiga. – gritó cabreado Adrien.
– ¡Ella ya no es mi amiga Agreste! ¡Y si Marinette vuelve a hacerle algo yo misma…! – fue ahí cuando el rubio la interrumpió, ya no soportaba más.
– ¡¿Tú misma qué Cesaire?! ¡Escúchame bien, no voy a permitir que tu o alguien más le haga daño a Marinette, me entendiste! ¡Porque si me entero Alya, si me entero que tu...!
Fue en ese momento que Alya corto la llamada, el modelo se retiró el teléfono de su oreja mientras fruncía severamente el ceño.
– Me colgó. – gruñó irritado el rubio.
Entre tanto Marinette estaba completamente abatida mientras que sus mejillas adquirieron un sonrojo notable de vergüenza. Adrien lo notó de inmediato. En ese breve instante sintió como su corazón, que se encontraba furioso, ahora se quebró después de ver la expresión dolida y triste de la azabache. Ella lo había escuchado todo y aquello la hizo sentir mal.
– Marinette. – la llamó él.
– Lo siento. – dijo ella con una voz quebradiza.
– No, no lo sientas Marinette. Tú no tienes la culpa de nada. Fue Alya quien comenzó todo esto, pero más sobre todo ese video que subieron en las redes sociales.
– Adrien te juro que yo no subí ese video.
– Te creo.
Marinette ya no lo soporto más, rompió el llanto. Mientras que Adrien la consolaba.
– ¿Por qué no me dijiste que ella fue quien te golpeo? – preguntó el modelo abatido a la que la azabache le respondió.
– Porque Nino es tu amigo… si tú te hubieras enterado… su amistad se terminaría. Y yo… yo no quería eso. Yo no quiero que sufras tal como yo lo hago, sin amigos y sin nadie quien te apoye.
Adrien sintió su corazón encogerse pero a la vez sentir la calidez en él, Marinette, la dulce y bondadosa chica aún tenía el corazón puro y sin ningún rencor en él.
El chico inmediatamente abrazó a la chica mientras que ella, confundida y nerviosa, lo miró atentamente.
– No dejas de sorprenderme Marinette, aunque hayas sido ignorada por todos aun piensas en el bien los dos demás. – dijo con voz clara y profunda que hizo erizar a flor de piel de la chica.
– Si tan sólo supieras que tú eres el único quien me preocupo por ti. Y que lo demás ya nada me importa… ni siquiera nuestros compañeros o Alya… – pensó egoístamente pero era lo que sentía su corazón, ella correspondió al abrazo del rubio y con voz baja pero audible le dijo. – Gracias… Adrien.
Se quedaron así por unos minutos, hasta que rompieron poco a poco el abrazo. Ella desvió su mirada del Agreste y se enfocó en el reloj de pared; faltan 5 minutos para entrar a clases, pero la verdad era que ella no quería ir.
– Será mejor irnos, antes de que nos pongan retardo. – dijo Marinette sin ánimos, tomó sus cosas y espero a Adrien en la puerta de salida.
El chico suspiro, sabía que su compañera no se encontraba bien pero prefirió no decir nada para no hacerla sentir mal; él también sus cosas y ambos adolescentes salieron con dirección a la escuela. A llegar a clases la puerta se encontraba entreabierta, Marinette estaba por entrar al salón cuando de pronto sintió un fuerte jalón, había sido Adrien quien la jalo hacia atrás, en eso un sonido seco y estruendoso se escuchó. Era una cubeta que dentro de ésta tenia agua.
Los dos jóvenes escucharon como sus compañeros maldijeron y abuchearon dentro del salón, mientras que la Dupain-Cheng y el Agreste no creyeron lo que sus ojos y oídos habían sido testigos; sus compañeros de clase querían hacerle una barbaridad a la azabache, mojarla en pleno salón. Adrien guio a Marinette dentro del salón, mientras que ambos escuchaban a los demás abuchear al modelo; quien por supuesto los ignoro. Llevó a su compañera directamente a su asiento asegurándose de que ninguno de los muchachos osara con meterle el pie o en insultarla estando sola.
En ese momento llegó la profesora de Escritura y Redacción comenzando a echarles un largo sermón a todos los alumnos de que deben ser más cuidadosos y ordenados por tener limpio el salón.
Las clases se fueron volando y todos los alumnos ya se habían retirado a sus casas.
Marinette ya se encontraba en casa, por cortesía de Adrien decidió en llevarla antes de que otra atrocidad le pasara a ella, la chica se encontraba en cama. Se había quitado el rastro de maquillaje de todo su rostro mostrando aquellas marcas y ese horrible moretón a la vista. No les dijo nada a sus padres sobre lo ocurrido en clases, no quería que ellos tuvieran algún problema con los padres de sus compañeros.
Tikki había sido testigo de todo lo que paso Marinette en su día, agradecía que el elegido de Plagg nunca la dejo sola.
La Dupain-Cheng sin que se diera cuenta se había quedado dormida, después de que su día fuese una odisea, su estado emocional y mental estaban al borde del cansancio; pues; lidiar con que ella no presentara ninguna emoción negativa para evitar que algún akuma la poseyera era definitivamente cansado. Las horas pasaban y el sol ya se había ocultado llegando el turno de la noche para reinar sobre la hermosa parís.
Entre tanto en la mansión Agreste, cierto modelo se encontraba sentado en su sofá con una expresión bastante seria. Ni siquiera se atrevió a contestar las llamadas o mensajes de Nino, estaba decepcionado de él pero a la vez no; porque sabía muy bien que su amigo sólo protegía a su novia, pero aun así no debió mentirle. El modelo soltó un suspiro cansado y largo. Esto no paso de percibido para Plagg, quien al terminar su rueda de camembert, se acercó a su elegido y le preguntó.
– ¿Y ese suspiro tú? No me digas, estás pensando en tu Lady.
– Nada de eso Plagg. Aunque mi Lady siempre anda rodando mi cabeza, esta vez sería la excepción. – Plagg lo miró atentamente y volvió a preguntar.
– ¿Y eso?
– Hoy ha sido un día diferente. Hoy mis compañeros de clase no además ignoraron a Marinette sino que trataron de hacerle daño. – el kwami negro frunció el ceño, mentiría si él no lo hubiera visto pero al ver lo que todos esos idiotas adolescentes trataron de hacer con la elegida de su *azucarillo*, ¿Cómo esos imbéciles osaron en lastimar a una joven de buen corazón? – La verdad en tan solo pensar en eso me molesta.
– Pues ten cuidado con tus emociones Adrien, recuerda que Hakwkmoth puede aprovecharse de esto. Lo más sorprendente es que tu "amiga" no sufrió de alguna akumatización por sus emociones. – aquel comentario hizo temblar a Adrien.
– Será mejor que le eche un vistazo y procurar que ella ningún akuma esté cerca de ella.
– Eso si no le vuelves a romperle el corazón por uno de tus rechazos. – se burló el pequeño gato.
– Otra vez con eso Plagg. Ya te dije que Marinette entendió mis sentimientos hacia Ladybug, olvidémonos de eso, en estos momentos ella necesita tener más apoyo; que no está sola. Es por eso que quiero saber cómo esta ella, que estoy para ahí para ella.
– Bueno ya basta de alargar el discurso que todo eso me empalaga, blargh, necesito más queso para este empalagoso momento.
– Pero si ya te comiste cinco ruedas de camembert.
– ¿Y? Gracias a tu discurso empalagoso me dio más hambre. – dijo Plagg mientras se devoraba una enorme rueda de camembert.
– Ah no, tienes toda la noche para comer. ¡Plagg transfórmame!
– ¡Hijo de…!
Al momento que Plagg fue absorbido por el anillo, Adrien, transformado en Chat Noir, se fue en dirección al hogar de su compañera de clases.
Y hablando de ella.
Marinette apenas se acababa de levantar de su sueño de la bella durmiente, al echarse esa siesta la benefició tanto que hasta las energías se habían elevado; lo primero que hizo al levantarse fue comer un aperitivo, luego fue hacer su tarea, la cual había sido poca. La había terminado en cuestión de minutos, le había sido tan sencillo que no tenía más que hacer, así que ella se decidió en hacer algunos bocetos para sus próximos diseños; cuando apenas iba a comenzar escuchó algo, o mejor dicho alguien, en su balcón.
Extrañada fue a revisar con cautela. Abrió cuidadosamente la puerta del tragaluz y para su sorpresa se había topado con un par de ojos verdes neones.
– ¿Chat Noir?
– Hola, Princesa.
– ¿Qué haces aquí? – preguntó la chica mientras era ayudada por el héroe a subir al balcón.
– Pues estaba haciendo patrullaje cuando vi tu casa, y me dije a mi mismo "oye, ¿Por qué no visitar a mi fan número uno en esta pacifica noche?" y bueno aquí me tienes. – comentó con esos aires de grandeza que tanto divertían a la joven.
– También algo me dice que también has venido por bocadillos nocturnos. – le siguió la corriente la chica al gatuno.
Chat Noir jadeó y coloco una de sus manos sobre su pecho mostrando indignación.
– Marinette, eso no es cierto. ¿Por qué piensas que yo, el gran héroe de Paris, te buscaría a ti sólo por los bocadillos? – ella se le acercó y quedando frente a frente le dijo.
– Porque ambos sabemos que eres un gato callejero con una fuerte obsesión hacia lo dulce. ¿O me equivoco?
Chat iba a soltar una risa cuando de pronto vio algo extraño en la mejilla de la azabache. Entrecerró sus ojos y lo vio.
¡Un enorme moretón en la mejilla de su Princesa!
Cuidadosamente con su mano retiró el cabello de la chica de su mejilla y con una voz clara pero tranquila le preguntó.
– Marinette, ¿Qué le paso a tu mejilla? – a chica palideció, retiró la mano del chico de su rostro y ella ocultó su moretón con su mano.
– ¿Mi mejilla? ¿Qué mejilla? No tengo nada en la mejilla. – trató de hacerse la desentendida pero ya era tarde para ella, Chat Noir ya había descubierto su secreto.
– Entonces dime, ¿Qué es eso que traes en tu mejilla? – no quería presionarla, pero no podía evitar esa preocupación e incluso esa rabia que sentía dentro de ser, ¿Quién fue el descarado atrevido en tocar a su Princesa?
– No es nada. Enserio Chat. – ella quiso evitar aquel incidente, pero no podía engañar al felino.
– Marinette, ¿Quién te hizo eso? ¿Quién le hizo esto a mi Princesa? ¿Quién fue el malvado ser quien oso en alzar su mano contra ti? – preguntó, preguntó él con las más tranquilas y caballerosas palabras que harían ablandar el corazón de la chica.
Pero ella no quería, no podía hacer esto. No quería poner dedo hacia a Alya quien fue la única culpable de dejarle esa marca de evidencia en su rostro.
– No puedo, lo siento Chat… en verdad… lo siento.
Chat Noir suspiro, sabía perfectamente bien que lo siguiente que le diría seria como un puñal. Pero. Quería estar en lo correcto.
– Fue la chica del Ladyblog, ¿Cierto? – ahí fue cuando él la vio estremecerse. Lo había acertado.
– No. Ella no… no fue. – mintió Marinette.
– Ella fue. Y aun así lo niegas y la defiendes. ¿Por qué Marinette? – preguntó él.
– Por favor… vete. – suplicó ella.
– ¿Qué paso entre ustedes dos?
– Nada. Vete ya Chat.
– ¿Por qué Alya te golpeó?
– No insistas.
– Marinette, sólo quiero ayudarte.
– Te dije que ya basta. – la pobre ya no podía soportarlo más, se sentía en un vaso de agua que comenzaba a asfixiarla.
– ¿Al menos tus padres lo saben?
– ¡Si! Ellos… ellos lo saben…
– ¿Por qué te atacó? ¿Qué no se supone que es tu amiga?
– Ella… ella… Alya ya no es mi amiga. – rompió el llanto, y eso para Chat Noir le rompió el corazón. – Dejamos de serlo. Ella no quiso ser más mi amiga.
– ¿Por qué?
– Porque… me inculparon de algo… que ni siquiera hice. – Marinette se separó del héroe y le dio la espalda.
– ¿De qué te culpan? – preguntó Chat mientras caminaba hacia a ella.
– Me culpan de… haber golpeado a una chica de mi clase.
Otra vez el superhéroe sintió una punzada en su corazón.
– Lila – pensó él con enfado. – ¿Qué? ¿Golpear a una chica? ¿Por qué?
– Fue una mentira de Lila. Ella les hizo creer a mis compañeros de clase que la golpee, pero no lo hice, nadie me creyó. Ni siquiera Alya. Todos me dieron la espalda y le creyeron más a Lila. – Marinette se volteó a ver a su compañero de batallas, aunque ella mostraba una tranquilidad en su voz cuando decía aquello su mirada decía otra cosa.
– Entonces fue eso. ¿Y no hay nadie quien te crea, al menos una persona? – una pequeña y débil sonrisa decoró los labios de la joven.
– Si... hay alguien… Adrien Agreste. Él es único quien me ha defendido de la clase…
– Que alivio. Al menos ya tienes a alguien en quien confiar tu seguridad de día Princesa. – la chica rió débilmente.
Chat Noir vio como ella bajo su cabeza y se abrazó a sí misma.
– Me han dejado sola Chat… a quienes considere mi amigos me dieron la espalda a la vez que me apuñalaron por detrás. – la voz de Marinette comenzó a quebrarse mientras que todo su cuerpo tembló de tristeza y furia. – Ellos me dijeron que amaban y que les importaba, y en menos de tres semanas después actúan como si yo no valiera la pena. Ellos me hacen sentir como si no fuera nada…
Chat no lo soporto más, la estrechó contra su pecho mientras la abrazaba. Una de sus manos acariciaban los cabellos de la azabache procurando a que ninguna de sus uñas arañaran el cuero cabelludo de la chica. El héroe escuchaba como aquellos sollozos eran reemplazados por unos débiles suspiros, tenía que hacer algo si no quería que su amiga fuera akumatizada por Hawkmoth.
¿? – Marinette, si hay que pueda hacer solo dímelo. Dime quienes son las personas quienes osaron a lastimarte. – dijo él en un tono serio.
Marinette solo soltó una débil risa y le dijo.
– No tiene importancia Chat. Dentro de unos días yo ya no asistiré más a clases.
– Si son por tus compañeros solo ignóralos. Tus estudios son más importantes que ellos. – la chica volvió a soltar otra risa débil.
– No lo entiendes. Chat… hay que debo confesarte. Algo que no se lo he dicho a nadie, ni siquiera a Adrien. – Marinette observó al héroe mientras que él sentía que algo no andaba bien.
– ¿Qué es? –preguntó él.
– Chat dentro de unos días, ya no estudiaré más en Colegio François-Dupont. – confesó ella. – Estudiaré en otra escuela.
Algo dentro del superhéroe tembló.
En tan sólo imaginar no ver a Marinette en clases o en la escuela le causaba tristeza y dolor, el chico comenzaba a temblar y a perder toda esperanza al saber ese secreto que su amiga le confiaba a él como Chat Noir. Quería decirle que no lo hiciera, que no se cambiara de escuela… pero… no podía decírselo por dos obvias razones: la primera era que él no era Adrien en esos momentos, además, se vería delatado si la chica descubriera su identidad, y la segunda era que él no podía ser un egoísta por la decisión de su compañera. Chat Noir abría la boca para luego cerrarla, sus palabras no salían de ella. Estaba en shock.
– ¿Chat? – Marinette lo llamó, haciendo que él volviera en sí.
– Lo siento… pero… aun no entiendo… ¿Por qué vas a cambiarte de escuela? – no quería creerlo, en su mente sólo pensaba que se trataría de una simple broma, pero, viendo la sinceridad y la decisión en la mirada de la chica lo comprendió.
– Es lo mejor para mí. Chat, aunque tú no me creas, yo, casi iba a ser akumatizada. – confesó Marinette, el corazón de Chat Noir tembló otra vez. – Fue el fin de semana, debido a lo que ocurrió con… Lila… y el ataque de Alya hicieron que un akuma casi me poseyera. Es por eso que decidí en cambiarme de escuela. Lo único que quiero evitar es dañar a alguien.
– E-Entiendo. Pero. ¿Por qué me dices esto a mí? ¿Por qué no a alguien más como a Adrien? – preguntó Chat Noir.
– Porque confió en ti Chat, eres el único a quien más confió en estos momentos. Y si no se lo dije a Adrien es porque no quiero que él se sienta… mal.
– ¿Y no crees que él debería saberlo? Después de todo se ve que él es una buena persona, es más, tu misma has dicho que él te ha apoyado con todo esto de Lila. – trató de convencerla pero al parecer ella no parecía estar de acuerdo.
– No quiero hacerle daño…
– Estoy seguro de que no lo harás. Pero. Si tú no se lo dices tal vez sería demasiado tarde.
– ¿Y tú cómo sabes? ¿Qué tanto sabes si lo que estoy haciendo es correcto? Así me evitaría un adiós doloroso. – dijo con voz tranquila pero apagada la chica.
– Decir adiós es difícil, lo sé, pero no decirlo es aún peor. Sólo piénsalo Marinette. – se acercó a ella y la envolvió entre sus brazos y a su oído le dijo. – Todo estará bien Marinette.
Pero ella no dijo nada, sólo se limitó en corresponder su abrazo.
Pasados de la una de la madrugada Chat Noir volvió a su hogar, y una vez que llegó a su habitación volvió a ser Adrien.
El semblante del chico era tan abatido que esto a Plagg le preocupo.
– Oye chico, ¿Estás bien?
– Marinette se va a ir. – dijo el modelo en un tono triste. – Se va a ir de la escuela, Plagg. Y no hay ningún motivo para que ella no se vaya.
– Es decisión de ella, Adrien.
– Pero es injusto. Marinette no hizo nada malo para que le suceda esto.
– Nada es injusto en esta vida Adrien. Son cosas que pasan. Si Marinette quiere cambiarse de escuela es su decisión, nada o nadie puede hacerle cambiar de parecer.
– ¿Cambiar de parecer? – repitió Adrien, en ese momento el chico se le encendió el foco; miró a su kwami y en un tono de euforia le dijo. – ¡Plagg! ¡Eres un genio!
– ¿Lo soy? Quiero decir, claro que lo soy chico. – dijo el felino con aires de grandeza.
– Esto es perfecto. – la emoción invadía al modelo haciendo que su pequeño amigo lo mirara confundido.
– ¿Adrien?
– ¿Cómo no se me había ocurrido antes?
– ¿Qué intentas hacer?
– Está decidido. Plagg trataré de convencer a Marinette de que no se vaya de la escuela. – confesó decidido Adrien a su kwami.
Entre tanto para Plagg sabía que aquello que haría su elegido sería una total pérdida de tiempo.
– Esto será un verdadero caos. – reprochó el felino mientras ocultaba su rostro con sus patitas y negaba la estupidez de su compañero.
Al parecer Adrien está determinado de no dejar ir a Marinette, pero, ¿Logrará su cometido? Ahora que él sabe que Alya fue quien atacó a Mari y a su vez que su amigo Nino le ha mentido con respecto al ataque de su novia contra nuestra chica, ¿Será acaso que debido a esto la amistad entre el modelo y el Dj se verá arruinada? ¿Ustedes que creen?
*Azucarillo* lo saqué del episodio Sandboy en la versión española de MLB.
Hasta aquí hemos concluido el fin del capítulo chicos.
Les recomiendo, por segunda vez, que compren o consigan prestado las peloas anti-estres ya que en los siguientes capítulos las necesitarán.
Que tengan un feliz día, tarde o noche.
Atte.: Queen_Werempire.
