Capitulo 3
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El terror que se veía en los ojos de Edward, demostraba que no estaba muy seguro de dejar a su hija sola entre los estudiantes, podíamos estar tranquilos que ella no desentonaba tanto como nosotros, si piel aún se sonrojaba levemente, sus ojos eran color chocolate, pero era primera vez que la dejaríamos sola entre adolecentes hormonales que la mirarían como una hermosa chica. Hasta a mi me estaba entrando pavor con esa sensación.
Renesmee no era la excepción, podía ver como miraba a su alrededor viendo alguna alternativa para escapar por si algo salía mal. Podía que fuera semi humana, pero su lado vampiro deseaba sangre igual que cualquier otro, por lo que si sentía como circulaba la sangre por las venas de sus compañeros, debía concentrarse en no lanzarse a su cuello quedando en exposición. Ya lo había hecho anteriormente, desde que había conocido a su abuelo que podía contenerse, pero nunca había que bajar la guardia. Ningún vampiro podía hacerlo, al menor descuido y toda nuestra historia podía caerse a pedazos por culpa de nuestro instinto.
Alice nos dijo que nos esperaba en la sala donde nos tocaba cálculo mientras nosotros dejaríamos lo más cerca de la sala a nuestra hija, podía parecer sobreprotector, pero mi niña era única y no dejaría que nada malo le sucediera. Caminamos hacia el edificio donde ella tenía Español algo que realmente sabía gracias a las clases de Esme, sabía que la designarían con sobre inteligencia debido a que tenía más conocimientos que cualquier chico de su curso. Nos quedamos los tres fuera del edificio, Edward suspiró.
- Recuerda sobre el control que te he enseñado… se que tu podrás, eres fantástica en lo que te propones- Renesmee asentía- sabes que cualquier cosa estaremos cerca
- Y en mis pensamientos- apuntó mi pequeña con una leve sonrisa, Edward se encogió de hombros mientras yo me reía disimuladamente
- Debes hacer todo lo posible por no tocar a nadie, solo en lugares donde haya ropa o si no debes ponerte los guantes que te pasó Alice… solo por precaución, se que puedes controlar tu poder pero…
- Si se mamá, tranquila- mi hija era tan inteligente, podía estar segura que nada malo le pasaría
- Bella, Renesmee… ella es tu hermana, no tu madre- interrumpió Edward mirándola fijamente
La niña abrazó a su padre, luego le colocó la mano en su mejilla para transmitirle algo que nadie más debía saber, la única respuesta de mi esposo fue "lo sé". Renesmee me dio un gran abrazo y un beso en la mejilla, yo le sonreí mientras le daba un beso de vuelta en la frente. Mi pequeña entró en el edificio para no llegar atrasada a su clase. Nosotros volvimos al edificio por donde había entrado Alice para nuestra clase de Cálculo… uf, ¡yupi!
Edward me pasó el brazo por los hombros mientras entrabamos al aula, el profesor todavía no había llegado, solo había algunos alumnos que inmediatamente nos miraron con interrogantes y algunos con caras de no saber si correr o acercarse a preguntarnos algo, me reí disimuladamente, era mejor que corrieran. El olor intenso de la sangre de cada uno de esos chicos no era intolerable, me quemaba la garganta pero podría superar una hora de lo que duraba la clase, había tenido práctica cuando habíamos ido a Dartmouth, miles de corrientes sanguíneas a mi alrededor y solo una mano firme que me impedía ir tras ellos, esto sería igual, Edward siempre a mi lado protegiéndome. Alice estaba en uno de los puestos de más atrás esperándonos, ella estaba sentada frente a los puestos que nos tocaría a nosotros, podía estar segura de que nadie querría sentarse con ella.
Y aquí estábamos, el profesor me cuestionaba sobre un ejercicio al cual yo no le estaba colocando atención, pensando en toda mi vida y la desgracia de tener que pasar nuevamente por esta asignatura, lo único que quería era llegar a mi clase favorita, Literatura. Si no fuera porque Edward me había mostrado el resultado y gracias a mi visión vampírica, podría haber sido el hazmerreir en el primer día de escuela. El profesor llamó mi atención pidiéndome que colocara atención a la clase, yo solo asentí mientras escuchaba la melodiosa risa de mi esposo y saber que Alice estaba de la misma forma adelante hiso que mi temperamento se arruinara enojándome por el resto de la hora, quizás era mejor no hablar con nadie por el resto del día. Llevaba solo un día en el instituto y ya me quería ir, no podía soportar otra vez la vida escolar, admiraba a mis hermanos que llevaban décadas haciendo esto.
Tiempo después por fin sonó el timbre que nos avisaba que la clase había acabado. Alice tomó sus cosas y con sus pasos de bailarina salió de la sala, debía de ir a buscar a Jasper antes de la siguiente clase. Recordé que esta vez, solo estaba con Edward en la siguiente, gracias al cielo que la mayoría me habían tocado con él, así no estaría sola. Tenía una clase con Emmett lo cual sería mi tortura y otras donde compartía con Alice, pero generalmente estábamos los dos en la misma clase. Tomé mis cosas para dirigirme a la siguiente hora, Biología. No podía detener una risita solo al recordar mi experiencia con esa clase, Edward parecía que tampoco lo olvidaba.
- Son buenos recuerdos los que tengo de Biología, puede que sea mi clase favorita- dije sin dejar de reír, Edward negaba con la cabeza sin dejar de sonreír
Caminamos uno al lado del otro sin decir nada, los estudiantes nos miraban fijamente, tenía la tentación de preguntarle al vampiro que estaba a mi lado que era lo que pensaban. Lo que recordaba difusamente de mi vida pasada, era que a mi vista eran unos modelos de revistas de moda, en simples palabras, eran perfectos.
Seguía siendo el mismo mesón de color negro donde se realizaban los experimentos y los mismos taburetes desde que habíamos estado ahí por primera vez. Nos sentamos en el mismo puesto de antes esperando al profesor. No decíamos nada he intentábamos no mirar a ninguna parte, podía que fuera una vampira pero igualmente me incomodaba que todos me miraran. Miré de reojo a Edward quien estaba concentrado en su cuaderno, parecía estar componiendo alguna canción, parecía despreocupado pero con la misma cara de concentración que antes, buscando en los pensamientos de nuestra hija. Me pregunté cómo se encontraba. Quité mi escudo de mi mente para que Edward leyera mi pregunta, como siempre, se sorprendió al escucharme, todavía no podía a acostumbrarse a leerle la mente. Solo me asintió disimuladamente, ella estaba bien.
Sentí como un chico se paraba frente a mi mesa y buscaba las palabras para poder hablar conmigo, le facilité las cosas por lo que lo miré con una leve sonrisa. Su olor me atrajo inmediatamente, su sangre era dulce, una de las más tentadoras que había olido desde mi nacimiento. Traté de controlar mis impulsos para no saltar sobre él como forma de saludo, opté por lo más fácil, dejé de respirar.
- Hola, soy Nick… ¿nuevos en el pueblo, cierto? – asentí mientras él me extendía su mano
- Sí, soy Bella y el es Edward
- Si quieres, unos de estos días puedo enseñarte el pueblo… es pequeño, pero hay cosas que hacer…
- Lamento interrumpirte, Nick, pero el profesor acaba de llegar…- dijo Edward con una voz no muy amistosa intimidando al chico… mi marido estaba celoso, Nick miró hacia la puerta donde recién estaba apareciendo el profesor Berrie, así que fue directo a su puesto- igual que el abuelo, no puedo creer que nuevamente tendré competencia- me miró detenidamente- ¿te das cuenta que si eres hermosa?- si pudiera sonrojarme, lo estaría en ese momento
- ¿Quién es?
- Solo te diré su nombre… Nicholas Newton- desvié la vista para no reírme en su cara, así que por eso que lo había corrido "educadamente"- parece que viene en la sangre buscar lo que me pertenece
- Su sangre me era muy atrayente… dulce- dije en un susurro ya que el profesor estaba cerca y hacia callar a los estudiantes, no era necesario mirar el rostro de Edward
- ¡Bella Cullen!- siseó sin que nadie más pudiera escucharlo, no lo miré, me estaba vengando de sus risas en la clase anterior
La clase de Biología, no había sido muy distinta a las del profesor Banner, en especial con mis clases avanzadas en Phoenix podía superar cualquier expectativa. Como siempre, los profesores se llevaban una buena impresión de esta familia numerosa, el profesor solo nos miró y un murmuro dijo, "Parece que tendré de quien enorgullecerme" y luego volvió a la clase. Me pregunté si ya se había topado con alguno de mis hermanos.
Las clases siguieron de lo más normal, Literatura era de mis clases favoritas, podía lucirme ya que sabía más que cualquiera que estuviera en la sala, hasta el profesor, pero igualmente intente no llamar la atención, una regla muy importante. Después de esa, nos dirigimos a la cafetería, ahí nos encontraríamos con los demás, como siempre, apartados de todos debido a la singularidad de nuestra familia, en especial de Emmett y Jasper quienes estaban como soldados pendientes de que nadie nos hiciera algo. Renesmee cuando nos vio corrió a nuestros brazos, disimuladamente me corrí, solo éramos hermanos, si ya me costaba a mi alejarme de mi hija, imaginaba como seria para ella, quien disfrutaba de nuestro aroma, siempre decía que lo primero que recordaba luego de nacer era el olor que expedíamos su padre y yo. Caminé hacia el puesto que estaba al lado de Alice y me puse a conversar con ella animadamente, me contaba sobre sus clases que no había tenido conmigo, mientras yo le contaba como era el profesor de Biología para que tuviera una idea de él. Según mi amiga, todo seguiría perfecto hasta la tarde, aunque no podía decir lo mismo de Renesmee a quien seguía sin poder mirarla en sus visiones, así que ella solo seria vigilada por su padre como siempre desde que nació.
Las bandejas con comida seguían intactas menos la de mi hija que si comía por lo que podía aparentar por nosotros y alimentarse correctamente, además con el padre que tenia, éste era capaz de comprarle de todo para que probara lo que en realidad le gustaba más. Según mi hija, las clases iban de lujo, había hecho algunas amigas con las que compartía las mismas clases, pero prefería sentarse con nosotros al almuerzo debido a que nos echaba de menos. La siguiente clase me tocaba con Emmett, Español, así que sería una larga hora, Jasper y Edward tendrían gimnasia, Alice y Rosalie tenían Física y Renesmee Literatura. Nos quedamos en juntar al final del día en los estacionamientos cerca de los autos.
- Hermanita, ha llegado la hora de ir a clases- me dijo Emmett mientras se colocaba de pie con una sonrisa radiante, yo solo suspiré
- No sabes cuanto lo he esperado- mi hermano se rió
- Lo sé, soy adorable
Emmett fue amable y se llevó mi bandeja, me despedí de todos en la mesa pero mirando significativamente a mi esposo y a mi hija mientras seguía al grandulón. Caminamos entre los chistes de mi hermano, yo solo reía, en especial mirando los chicos que pasaban mirando asustados a este corpulento hombre que tenía a mi lado. Nos sentamos en el puesto más alejado de la clase, sabía que con el vampiro no colocaría mucha atención entre sus bromas o indirectas, por lo que no quería llamar la atención más de lo normal para nosotros y volvieran a reprenderme por no estar concentrada.
Por primera vez en el día, la clase pasó volando, y yo que había pensando lo contrario, Emmett no paraba de mandarme recados por medio de un papel tratando de convencerme de ir a cazar osos pardos con él ese fin de semana. Edward se negaba a dejarme ir por lo peligroso que llegara a ser, pero en realidad me entusiasmaba la idea, nunca me había alimentado de uno y según Emmett decían que eran realmente buenos y te mantenían en forma gracias a la lucha que debías realizar para paralizarlo. Quedamos en que haríamos algo para convencer a mi esposo hasta la posibilidad que fuera con nosotros, aunque eso no alegró mucho a mi hermano, ya que él solo se preocuparía de protegerme y no habría acción. No paré de reír hasta que salimos de la sala donde nos esperaba Edward con cara de odio hacia su hermano, había escuchado toda la conversación, ups.
En la última hora nos tocaba Historia, nos despedimos de Emmett y nos dirigimos al edificio cuatro que estaba cerca de la cafetería. Fuera de este nos encontramos con Renesmee que estaba con algunas compañeras conversando, tenía entre sus manos sus libros, era una de las estrategias para evitar tocar a algún humano y transmitirle sus pensamientos. Sabíamos que su poder de transferir pensamientos a otros, funcionaba en humanos, un día en que Edward, Renesmee y yo habíamos ido de visita a casa de Charlie, ella se sentó a su lado y sin preguntarle a nadie, tocó a su abuelo. Este quedó sorprendido al ver cosas que nunca había visto, como a mí corriendo por el bosque o a Edward brillando con el sol. Mi padre estaba con los ojos abiertos, asombrado de lo que pasaba por su cabeza. Mi marido asustado quitó rápidamente la mano de su hija sin importarle si Charlie se daba cuenta de su velocidad anormal. Después de que se recuperó de la sorpresa, le preguntamos lo que había visto, miró fijamente a su yerno preguntándole que era eso de brillar. Miramos fijamente a Renesmee, ella nos pidió perdón pero necesitaba probar sus poderes en otros que no fueran vampiros o lobos. Después de esa vez, un día que hubo sol en Forks, tuvimos que mostrarle a Charlie porque no salíamos en días soleados, al igual que yo, la primera vez que vi a Edward, quedó impresionado con la belleza que resplandecíamos.
Entramos a la sala donde nuevamente, al igual que todo el día, la gente nos miraba, estos chicos nuevos muy parecidos pero no sabían de donde venían, una familia muy extraña. Nos sentamos en donde estaban los únicos dos puestos vacios, gracias al cielo que estaban juntos. Llevaba todo un día sin tocar, abrazar o besar a Edward y en realidad me estaba poniendo irritable, tenía que hacer mis mejores esfuerzos para controlar la sed y para controlar mis impulsos de lanzarme sobre mi esposo y besarlo apasionadamente, pero habíamos quedado que a lo menos unos días mantendríamos las apariencias para así la gente se acostumbrara a nuestra presencia y luego poder aparecer como las parejas que en realidad éramos. No era algo anormal, no teníamos parentescos entre uno y otros, y en esa época las cosas eran muchos más normales que hace décadas atrás, pero en un pueblo pequeño las cosas debían ir de a poco.
La clase llevaba solo diez minutos y yo estaba aburridísima, no es que no me gustara la clase, en realidad sabía mucho sobre la historia del mundo, pero solo quería irme a casa donde podía ser normal, bueno, normal para mi, correr a grandes velocidades, poder hacer lo que me gustaba, en una de esas un pulso con Emmett estaría bien, como también besar y abrazar urgentemente a mi Edward. Vaya, ya estaba hablando de forma posesiva. Edward se dio cuenta que mi estado de ánimo estaba cambiando, y eso no era bueno para un vampiro, disimuladamente tomó mi mano haciendo círculos sobre esta con su pulgar. Si, realmente me tranquilizaba que solo me tocara, era algo que nos calmaba a ambos, el saber donde estábamos y solo rozar alguna parte y podíamos estar como cualquier humano.
Edward no me había soltado en todo momento, seguíamos en la clase, haciendo como que tomábamos apuntes aunque no era necesario ya que nuestra memoria era mejor que cualquier cuaderno con la materia del día, podíamos recordar hasta la palabra exacta que había ocupado el profesor para definir algún tema puntual. Adoraba esa parte de mi, anteriormente debería haber estudiado días completos para saber la asignatura al revés y al derecho, ahora solo necesitaba unos segundos, mis notas siempre eran perfectas.
La mano de Edward se tensó alrededor de la mía, lo miré de reojo para saber que ocurría, su cara estaba igual de tensa, algo en su mente decía que había peligro. La clase ya no me importaba solo necesitaba saber que estaba ocurriendo, que había visto o leído Edward que lo tenía tan intranquilo. Fue cosa de segundo cuando nos tenía a ambos de pie y estábamos al lado del profesor. Solo le dijo que teníamos asuntos familiares que atender urgentemente por lo que nos disculpara la ausencia, el profesor no alcanzó a responder cuando ya estábamos fuera de la sala. Yo sabía de qué se trataba, él solo estaba ocupado de una cosa, de nuestra cosita, mi hija tenia algún problema.
Edward sabía donde dirigirse por lo que solo tenía que seguirlo, mi hija estaría donde él nos llevaba. En ningún momento soltó mi mano, con el temor de separarnos, nos movíamos a un paso anormal para un humano, pero como no había nadie cerca, todos estaban en clases, no había preocupación de que alguien nos viera ir a gran velocidad.
Renesmee estaba apoyada en el Volvo con las manos firmemente abrazadas por su cuerpo tomando los libros entre sus brazos, estaba igual de tensa de cómo había estado su padre. Me acerqué rápidamente para abrazarla y reconfortarla, ella se dejó llevar sin dejar de estar atenta a cualquier cosa. Sabía que Edward debía estar leyendo sus pensamientos antes de decir algo o preguntar. Yo no sabía nada, pero ya podría contarme lo que sucedía cuando se calmara, de un momento a otro los libros terminaron en el suelo y mi hija estaba abrazándome fuertemente. No me lastimaba, ella tenía la suficiente fuerza para arrancar un árbol pero a mí no me haría daño. Su padre le acariciaba el cabello tratando de reconfortarla, pronto llegaron los demás con la preocupación en el rostro preguntando lo que ocurría y porque habíamos salido así de las clases, Alice debía de haber avisado a los demás que algo ocurría con la niña. Era normal que todos saliéramos a ver cuando algo le ocurría a Renesmee, todos la adoraban como para estar pendiente de cualquier cosa y mi hija estaba acostumbrada a estos actos aunque a veces le molestaba que hubiera tanto público.
- ¿Qué ocurrió? – preguntó Rosalie mirando a Edward fijamente, yo seguía con mi hija abrazándola y acariciando su espalda
- Nada bueno- contestó Edward sin dejar de mirarnos, temía lo peor, se acercó a nosotras y preguntó al oído de nuestra hija- ¿quieres hablar tú o lo digo yo?
- ¿Podemos irnos a casa?- fue lo único que preguntó, Edward asintió
Todos nos subimos y salir rápidamente del lugar, fue solo llegar a la carretera para que la velocidad subiera a los 160 kilómetros por hora, en minutos estaríamos en casa. Yo me subí atrás del coche para seguir con Nessie abrazada a mí mientras Edward conducía, tras nosotros venia el coche de Emmett pegado al Volvo.
Cuando llegamos a casa, Esme nos esperaba en la puerta preguntando con la mirada que era lo que hacíamos tan temprano en casa. Bueno, no era que faltara mucho para que terminaran las clases como para sorprenderse tanto, pero fue solo que viera como mi hija seguía abrazada a mí que algo no andaba bien y de mirar a los demás para saber que nadie sabía que ocurría. Alice llamó a Carlisle para que fuera lo más rápido a casa ya que debíamos estar todos presentes. Teníamos la suerte que el doctor no tenía pacientes así que en solo unos minutos estaría de vuelta.
Nos sentamos en el sofá, Edward a mi lado y con Alice al otro, esta acariciaba la espalda de Renesmee para reconfortarla, ella era la más preocupada debido que no podía ver su futuro y podía haber sido su culpa por lo que ella hubiera pasado ya que no tenía como precaverla de lo que ocurrirá.
Cuando Carlisle llegó, se sentó junto a su mujer mirándonos para saber que había ocurrido, Edward se colocó de pie, nuestra hija lo miró, él se acercó para que ella pusiera su mano en su mejilla para hablarle, mi esposo asintió y luego nos miró a los demás.
- Renesmee ha encontrado la sangre más dulce de su vida… estuvo a punto de lanzarse sobre él para tomarla, nunca había reaccionado de esa manera- se escucharon algunos gemidos mientras yo solo podía mirar a mi hija
- ¿Es de tu misma asignatura?- preguntó Alice, mi hija asintió contra mi cuello
- Estaba en Educación física, el chico estaba corriendo por lo que su sangre está más caliente y adictiva… cuando vi sus pensamiento creía que se lanzaría sobre él…- Edward miró a su hija tomando su mano para reconfortarla- estoy realmente orgulloso de ti, hiciste tu mejor esfuerzo
- ¿Es decir que no lo ha matado… aún?- preguntó Emmett mientras Rosalie y Esme lo miraban furiosas- ¿Qué? Solo es una pregunta, podría haber ocupado sus instintos para llevarlo algún sitio y…
- No, no lo hiso, corrió hacia el estacionamiento mientras me llamaba para que fuéramos con ella- dijo Edward, Carlisle suspiró
- Bueno, solo hay dos posibilidades… o logras controlarte o…
- No quiero volver al instituto, no quiero hacerle daño a nadie- dijo Renesmee mirando a su abuelo
- De cualquier forma lo buscarás, hija… esa sangre te llama y no pararás hasta tenerla
- ¡pero como tú, Alice, Rosalie y mi mamá han podido controlarse! Yo solo no debo volver al instituto, si es necesario me quedaré encerrada todo el día, pero no quiero ser una asesina… no quiero tener los ojos rojos
- Bueno, tu nunca tendrás los ojos rojos… ya te has alimentado de sangre humana y tus ojos siguen siendo color chocolate- dije Emmett recibiendo nuevamente miradas furiosas y un golpe de Rosalie
- Creo… creo que es mejor que Renesmee vaya a descansar… ven querida, vamos a tu cuarto
Esme se llevó a mi hija hacia el tercer piso, nosotros nos quedamos ahí mirándonos las caras buscando alguna solución al problema. Yo nunca había pasado por eso, encontraba algunas sangres más dulces y apetitosas que otras, pero nunca algo tan fuerte como para ser débil ante mis pensamientos, sabía de los casos de Emmett donde las victimas no habían tenido la suerte o de Esme que también había caído aunque nadie lo creyera, obviamente conocía la historia de Edward y su vida de adolecente rebelde cuando se separó de Carlisle y se alimentaba de los que él consideraba criminales o Jasper cuando era parte del ejercito con María, pero como nunca había vivido algo así, no podía entender a la perfección por lo que estaba pasando mi hija.
Ninguno decía nada, podía ver sus caras buscando alguna solución, hasta podía adivinar en lo que pensaba cada uno, como Jasper sintiendo las emociones de cada uno de los presentes y como nuevamente alguien era superior a él y podía controlarse de matar al débil. Carlisle buscando alguna cura para este problema que no fuera tener que dejar de hacer su vida por no quitarle la vida a esa persona. Rosalie sufría por su pequeña, quería ser ella quien matara al chico así Renesmee no se ensuciaría las manos. Alice intentaba ver el futuro del chico, pero parecía que no sabía cuál de todos los estudiantes podía terminar con un futuro horrible como ser drenado por algún vampiro. Emmett solo esperaba alguna solución, así era la vida de un vampiro, encontrar esa sangre de la cual no podíamos huir y termináramos matando a un humano pero éramos felices porque le habíamos ganado a la presa. El caso de Edward era diferente, se veía tan preocupado, con el ceño fruncido y yo sabía el porqué. El había pasado por algo exactamente igual, había estado buscando mil formas para conquistar a su presa, sacarla del instituto para enterrar sus colmillos en su garganta y tomar la sangre que lo volvía loco o buscarla en la noche donde nadie lo vería y todo sería más rápido, pero gracias a que había decidido no ser un monstro y se había enamorado de la presa, era que yo estaba aquí sentada con mi familia y el vampiro sediento de mi sangre a mi lado como mi esposo. Debía de ser un infierno saber que tu hija podía estar pasando lo mismo.
Cuando hubiera alguna respuesta, nos volveríamos a reunir, ahora mi esposo necesitaba descansar, estaba tan estresado con esto que ya veía que caía en cualquier minuto y destrozaba la casa por su temperamento. Lo tomé de la mano y lo dirigí hacia la puerta de vidrio que daba hacia el jardín posterior. Él solo me siguió sin preguntar o protestar.
Corrimos lo más rápido que daban nuestras piernas, sentir el viento golpear nuestras caras o el aroma de humedad y verde que podría llegar a calmarnos. Debido a que Edward era más veloz, iba varios segundos más adelantado, pero no importaba, lo que quería era que se despejara, no importaba quedar atrás. Lo vi detenerse y ponerse frente a mí para detenerme. Caí en sus brazos, de un momento a otro me estaba besando apasionadamente algo que correspondí gustosa. Lo conocía, sabía que era una de las formas más fáciles de tranquilizarse, lograba no pensar en nada más, solo en mí. Había momentos en que era feliz de lograr eso en ese hombre, pero en este instante solo me preocupaba más. Sentí sus manos aferrarse fuertemente a mi cintura, siendo humana habría hecho astillas mis huesos, yo solo lo sentía como un apretón delicado.
En un segundo ya me había soltado, y aventado un árbol caído hacia otro, logrando que ambos cayeran haciendo un ruido ensordecedor. Si los demás no llegaban era porque sabían que no era algo tan grave. Intenté detenerlo, pero su furia era inmensa, sus ojos habían cambiado de dorados a un negro intenso demostrando la frustración, el enojo, las maldiciones que pasaban por su mente al ver a su hija en ese acontecimiento, era en ese momento donde rogaba por tener las habilidades de mi esposo para saber que había ocurrido exactamente.
Después de una larga estrategia para lograr tomarlo de los brazos e inmovilizarlo para que dejara de destruir el bosque y llamara la atención de los lobos o de algún excursionista, Edward respiraba agitadamente intentando desprenderse de mi agarre. Sabía que podría hacerlo fácilmente, hace ya años que él tenía más fuerza que yo, pero para soltarse debía mandarme lejos y que me estrellara contra uno de los arboles, algo que él no aceptaría. Poco a poco se fue calmando, sentí como su respiración se regulaba, sus brazos dejaban la tensión y esperaba a que yo lo soltara y confiara en que no haría ningún destrozo. Lo solté, me di la vuelta para quedar frente a frente, lo tomé de las mejillas para besarlo, esta vez tierna y calmadamente, como siempre, él se dejaba llevar.
Cuando terminamos el beso, me abrazó recargando su rostro en mi cuello, inspirando profundamente para tener mi olor y no pensar en nada más. Le acaricié la espalda demostrándole que todo estaba bien. No era normal que a él le dieran estos ataques de arrebato donde destruyera todo lo que estuviera a su alcance, solo lo había visto hacer eso en dos ocasiones, con esta tres. Me miró a los ojos los cuales todavía seguían negros, como si llevara demasiado tiempo sin beber.
- Tu sabes que no soporto ver a ninguna de ustedes dos…- le tapé la boca con mi mano para que no siguiera
- Tranquilo, todo estará bien… si es necesario que nos vayamos los tres, lo haremos- Edward se soltó como si le hubieran puesto una carga de mil volteos
- ¡Tú no lo entiendes! ¡Tu nunca has pasado por eso, solo fuiste la presa!
- Edward, cálmate… eso no nos lleva a ninguna parte- veloz me tomó de los hombros mirándome fijamente, yo no seguí hablando
- Aunque estemos a kilómetros de aquí, Renesmee querrá su sangre, hará lo que sea por tenerla… es su naturaleza, ella necesita de esa sangre- me soltó de un hombro para pasar la mano por su cabello- Bella, tú tienes la suerte de no haber pasado por esto, por la necesidad de buscar cualquier estrategia para lograr tener su cuello entre tus dientes… tener que tenerla a solo centímetro de ti y hacer lo imposible para no matarla, para no matar a los veinte chicos y al profesor para así tener a la presa indefensa frente a ti
- Ella no tiene que pasar por lo mismo que tu
- Bella, tu no entiendes… yo intenté escapar, intenté irme lejos para no matarte, para que mi familia no tuviera que huir porque yo había causado un accidente… pero no lo logré, volví aunque sabía que estaban todas las posibilidades que un día yo no lo soportara más y te tomara…
- Amor… tu volviste porque me amabas, no solo porque quisieras mi sangre
Edward me miró, sabía que yo tenía la razón, él no había podido soportar estar lejos de mí, no solo por ser su "tua cantante" sino porque era la persona que había estado esperando durante décadas. Bajó la mirada negando, sabiendo que no era lo único malo referente a lo que pasaba con nuestra hija.
- Ese es el problema, Bella… Nessie no está enamorada
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¡Hola!
¿Yyyyy? Qué final, ¿cierto?
Ni yo me creo que logre escribir este capítulo, no saben lo difícil que ha sido, tuve que leer algunos capítulos de Sol de medianoche y ayudarme… esto de vampiros me es complicado, hasta Alice esta intrigada por todo lo que gruño cuando escribo, dice que le asusto, y hasta que no termine el libro que debe leer para el colegio no podrá leer esta.
Bien, necesito saber sus comentarios, todo, buenos, malos, ideas, de todo… he leído sus reviews, cada uno con una idea distinta de lo que puede ocurrir pero me han ayudado mucho para este capítulo.
Les agradezco a LauraECS, vanecullencipriano, yuli09, jupy, I love Edward, bella.06, Micky67, RAKL, Almaa Cullen, , baby1cullen, las gemelas y todos los que pasan a leer en silencio. Lamento no poder contestar hoy sus dudas o sus comentarios, pero estoy algo apurada… en realidad mucho, pero no podía dejar de subir el capitulo. Así que vuelvan a preguntar y les contestare en el instante.
Bien, rápido solo esta vez, en el próximo capítulo estoy con ustedes, muchos besos y mil gracias por estar en esta historia, un gran reto para mí pero que con sus visitas me inspiran a seguir, nos vemos.
Camili
