-cuando dijiste lo de viajar…

-jamás nos imaginamos algo así –Ga Eul termino la frase que su amiga Jan Di había dejado inconclusa segundos atrás.

Jae Kyung solo opto por ignorarlas mientras seguía acomodando las mantas sobre las dos pequeñas camas que habían juntado para que las tres pudieran dormir juntas.

Ese día, luego de sacarlas de la tienda de avena, la heredera del grupo JK las llevó hasta un pequeño pueblo pesquero que había a un par de horas de Seúl, donde alquilo un bote y se lanzó al mar junto a sus dos amigas y su siempre intimidante guardaespaldas para pasar allí todo el fin de semana.

Jan Di y Ga Eul acabaron de preparar el almuerzo mientras que Jae Kyung seguía acomodando algunas cosas en la pequeña habitación que poseía el bote. Sirvieron algo para ellas tres y para la guardaespaldas, aunque esta última se limitó a probar solo un poco mientras ellas comieron sentadas mirando el inmenso mar que las rodeaba.

-siempre quise… salir a pescar con amigas –dijo la heredera JK dejando a un lado el plato vacio –pero nunca había tenido amigas, y las personas que me rodeaban no eran de ensuciarse las manos por nada

-unnie… -murmuraron ambas a coro, sonriéndole -¡Ya es hora de pescar! –exclamaron colocándose de pie con una mano en alto al estilo "fighting"

Jae Kyung no pudo evitar alegrarse de haber encontrado amigas tan buenas como ellas, que hacían todo lo posible porque fuera feliz. Se pasaron el resto de la tarde cantando y pescando, aun cuando realmente no atraparon ningún pez, solo una que otra lata de bebida o algún zapato.

.

.

.

-¿Y con permiso de quién se fue con la mono? –Pregunto indignado el heredero del grupo Shinwa haciendo divertidos gestos con las manos que le causaron gracia a sus amigos, quienes jugaban billar -¡Esa lavandera me debe una explicación!

-bájale brother…

-¿desde cuándo Jan Di te da razones de lo que hace? –Yi Jung sonrió con malicia, casi burlándose de su desesperado amigo -¿Quién más fue?

-pues según lo que dijo mi informante… iban Jan Di, la mono con su guardaespaldas, y Ga Eul. Fueron hasta un pueblo pesquero que está a solo un par de horas de aquí en coche

-chicos –hablo de pronto el líder de los F4, llamando la atención de sus amigos –nos vamos de pesca

-¿eh?

No alcanzaron a terminar de procesar la noticia cuando ya estaban arriba de un pequeño, incomodo y sucio barco pesquero, únicamente con la compañía del capitán. Jun Pyo no dejaba de pasearse de un lado a otro lanzando insultos al aire, mientras que Ji Hoo dormía una siesta en uno de los rincones del barco, y Yi Jung con Woo Bin conversaban apoyados en una de las barandas.

-ser amigo de este loco se está volviendo un problema –opino el Casanova de hermosa sonrisa mirando el horizonte. A su lado, su amigo soltó una pequeña carcajada (una escena así, con los dos sonriendo mientras miran el horizonte, me provoca un sagrado nasal… los amo, los amo, los amo, bueno, basta de interrupción) –ni siquiera alcance a avisarle a Eun Jae que no estaría durante estos días

-tienes razón, pero visto de cierta forma, es divertido…

-no lo es, ¡Aich! ¡Si quería perseguir a su noviecita bien pudo hacerlo solo! ¡O bien venir solamente con Ji Hoo!

-yo quería venir –murmuró Woo Bin antes de pensar bien la frase que acababa de salir de sus labios. Su amigo alzó una ceja, mirándolo de reojo

-¿Y por qué?

-es como una aventura descubrir como pescan los plebeyos… -se limito a decir encogiéndose de hombros. Aunque en realidad quería ver a Ga Eul, ya que no había dado señales de vida desde el matrimonio fallido de Jun Pyo con la mono. Pero solo la quería ver por qué su presencia era agradable, "sí, sólo es eso, me agrada conversar con ella" se repitió mentalmente una y otra vez, tratando de auto-convencerse de sus propias palabras -¿no lo crees?

-¡oigan! ¡EL gran Jun Pyo se está muriendo de hambre! –les grito el heredero Shinwa con enfado. Yi Jung chasqueo la lengua y Woo Bin lo observó divertido -¿Qué nadie piensa hacer algo de comer en este bote?

-para empezar… -murmuró Ji Hoo desperezándose –esto es un barco pesquero no un bote, y lo segundo, si querías venir, ¿Por qué no trajiste a alguien que te cocinara?

-pensé que a estas alturas ya habríamos encontrado a Jan Di –se excusó Jun Pyo cruzándose de brazos. Dio un suspiro y se sentó en el piso sujetándose la cabeza con ambas manos -¿Cuánto más creen que nos tardemos?

-pues… ellas deben de estar pescando, por lo que su bote probablemente vaya a mucha menos velocidad que el nuestro, lo que quiere decir que las encontraremos pronto –el rápido análisis del príncipe Song pareció calmar momentáneamente al líder de los F4

Pasó cerca de media hora antes de que el "gran Jun Pyo" y sus estupideces regresaran a alterar la paz de los tripulantes del barco. Yi Jung comenzaba a exasperarse por los insistentes reclamos de su amigo, por lo que repetía mentalmente "Piensa en cerámica Yi Jung, piensa en cerámica", masajeándose una y otra vez la sien.

Ji Hoo no le dio importancia y optó por dormir un rato más, mientras que Woo Bin tarareaba una de sus canciones favoritas, apoyado en uno de los barandales del barco. Alzó levemente la vista para ver el mar a su alrededor, encontrándose nada más que un pequeño bote frente a ellos, a tan solo unos metros. Observó con más detalle, reconociendo a las tres personas que cantaban alegremente sentadas en la orilla del barco con una caña de pescar en sus manos. Finalmente las habían encontrado.

.

.

.

-señorita lavandería –la voz de Jun Pyo resonó a través del altavoz. Jan Di dejo de cantar de golpe, creyendo que solo había sido su imaginación –oye, oye, ¿me escuchas mediocre?

-¡ah chicas! ¿Qué fue eso? ¿Acaso estoy soñando o qué? –les preguntó mirando a sus amigas

-no, no creo que sea un sueño –murmuró Jae Kyung dejando su caña de pescar en el piso

-¡Ay! Es que sigo escuchando esa voz irritante, ¿Será una pesadilla?

-no… esto me resulta muy familiar –dijo Ga Eul colocándose de pie, siendo imitada por las otras dos. Fue solo cosa de que se dieran vuelta para encontrarse casi de frente con un barco algo más grande que el de ellas, con nada más y nada menos que los F4

-¡Oye Jun Pyo! ¿Qué haces aquí? –le grito Jan Di. Jun Pyo sonrió de medio lado y miro a sus amigos de reojo

-¡vine a pescar con mis amigos! ¿Qué más? –Los otros tres intercambiaron confusas miradas -¿Y tú porqué sales sin mi permiso?

-deja de decir estupideces

-si… creo que nuestros días de pesca están oficialmente arruinados –susurró Jae Kyung derrotada al ver como esos dos seguían gritándose todo tipo de cosas.

-¡Sunbae! –gritó Ga Eul saludándolo s animadamente. Woo Bin le sonrió, mientras que Yi Jung y Ji Hoo hicieron una señal con la mano a modo de saludo.

Luego de eso, Jae Kyung dio la orden de volver al pueblo, al igual que Jun Pyo. Tardaron casi dos horas, dos horas en las que Jan Di no dejo ni un segundo de lanzar maldiciones en contra de su inoportuno novio, ante sus dos muy divertidas amigas.

Lo primero que vieron al poner un pie fuera del bote, fue la figura de Jun Pyo esperándolas a solo unos metros de distancia. Jan Di rápidamente fue hacia él a reclamarle por estar allí, mientras que Jae Kyung fue con su guardaespaldas a ver un lugar donde pasar la noche, dejando a Ga Eul nuevamente sola.

Dio un suspiro y camino por los alrededores, observando las cosas que vendían en los diversos puestos. Se detuvo frente a uno en el que vendían pulseras, collares y esas cosas que a ella le gustaban.

-disculpe… ¿Cuánto valen estas? –pregunto tímidamente, indicándole unas pulseras de colores bastante llamativas al vendedor, quien resulto ser un joven bastante atractivo

-para una señorita tan bella como tú, son gratis –le dijo él sonriéndole coquetamente

-la bella señorita no recibe regalos de cualquiera –la voz de Woo Bin a su espada la tomo por sorpresa. Dio media vuelta se encontró con él y Yi Jung, quienes miraban con el ceño fruncido al atrevido vendedor

-solo dinos cuánto valen para poder pagar e irnos –sugirió el Casanova mirándolo intimidantemente

-y-yo puedo pagarlas –murmuró nerviosa. Los otros dos suavizaron su mirada apenas se encontraron con la de ella –aquí tiene

-gracias por tu compra preciosa –le dijo el vendedor, haciéndola sonrojar. Asintió una y otra vez y se alejo seguida de los otros dos, quienes no dejaban de lanzarle miradas asesinas al joven

-no deberías ser tan cortés con todos los hombres Ga Eul –la regaño Yi Jung una vez que se detuvieron. Ga Eul dio un suspiro, colocándose sus nuevas pulseras.

-esas son para parejas, ¿O no? -quiso saber Woo Bin sentándose a su lado en la pequeña banca de piedra. Ella asintió tímidamente, guardando una en su bolsillo

- se la regalas a la persona con la que quieres compartir tu vida… creo que es para que no se separe de ti –rió levemente, mirando el piso –aún cuando no tengo a nadie a quien dársela… soy patética

-Ga Eul –la llamó Yi Jung suspirando. Ella volvió a sonreírles y se coloco de pie, caminando en dirección de donde deberían estar Jan Di y Jun Pyo discutiendo.

El heredero de la familia So no pudo evitar sentirse culpable de que ella estuviera así de deprimida, pero él en ningún momento buscó enamorarla, de hecho, trato de alejarla de él para evitarle el sufrimiento.

Ambos la vieron alejarse lentamente, para luego caminar tras de ella. No confiaban en dejarla sola en un lugar en el que no conocía a nadie y cualquiera podría tratar de hacerse el listo con ella.

.

.

.

-y ahora… ¿Qué? -les preguntó la joven observándolos con curiosidad y desesperación.

Ellos se encogieron de hombros, mirando a su alrededor en busca de una señal, un indicio, algo que les indicara donde rayos se habían metido sus amigos.

Apenas llegaron a donde se suponía habían dejado a Jan Di, se encontraron con que ella y Jun Pyo ya se habían ido quizás donde, mientras que de Ji Hoo y la mono ni señales tampoco. Ga Eul se sentía abandonada por parte de sus amigas, ¿Por qué la dejaron sola con esos dos? De seguro, se irían a uno de esos clubs nocturnos que solían visitar y ella quedaría abandonada a su suerte, "Con estas amigas…" Pensó mientras buscaba un lugar donde sentarse.

Por su lado, Woo Bin y Yi Jung pensaban en qué harían ahora. Estaban los dos solos con Ga Eul sin saber a dónde llevarla. El Don Juan sacó su celular y le marcó al número de sus amigos pero, como era de esperarse, ninguno de ellos se digno a contestar.

Un nuevo suspiro de Ga Eul los hizo volver a centrar su atención en ella. La joven temblaba abrazándose a sí misma producto del frío, y no era para menos, si apenas traía un delgado suéter de color rosa pastel sobre una blusa blanca y unos pantalones cortos que le llegaban hasta la mitad del muslo. Antes de que Yi Jung pudiera reaccionar, Woo Bin se quito su abrigo y se lo colocó sobre los hombros a la chica, la cual solo atino a sonreírle a modo de agradecimiento.

-nee Ga Eul, ¿Por qué debías vestirte así? –le preguntó el joven alfarero frunciendo el ceño

-Jae Kyung me dio esta ropa, así que debía usarla –explicó Ga Eul metiendo sus manos en los bolsillos.

-pues yo pienso que te ves muy bien –opino Woo Bin con tono coqueto –pero no va con este clima, puedes enfermarte

-ya entendí… no soy una niña chiquita –se quejo ella haciendo un mohín, que la hacía lucir totalmente tierna a los ojos de sus dos acompañantes, quienes se quedaron mirándola por un largo rato, lo cual comenzó a incomodarla -¿Qué? ¿Tengo algo en la cara?

-¿Eh? –preguntaron al mismo tiempo moviendo la cabeza de un lado a otro –n-no, claro que no

-entonces, ¿Qué haremos ahora? –preguntó esta vez Yi Jung cambiando el tema

-Pues… está a punto de oscurecer, y estamos en un lugar que no conocemos –reflexiono Woo Bin

-es cierto, ¡Hay que recorrer! –exclamo Ga Eul comenzando a caminar antes de que el príncipe Song pudiera terminar su frase

-¿Recorrer?

-yo iba a decir buscar un lugar donde dormir, pero lo de recorrer tampoco es una mala idea

-¡Ya sunbae! –grito la joven colgándose del brazo de Woo Bin, lo cual molesto a Yi Jung, ¿Desde cuándo tanta confianza entre esos dos?

-ok, ok my little princess –habló él regalándole una sonrisa que le hizo hervir la sangre al ahora ex – Casanova. Ga Eul alzó un poco la mirada, recordando su presencia. Soltó el brazo de su amigo y avanzó a su lado

Caminaron hasta un pequeño parque de diversiones, donde Ga Eul insistió en subirse a alguno de los juegos, a lo que los otros dos no tuvieron más opción que aceptar con resignación. Pero a la hora de pagar los boletos recordaron algo muy importante…

-el dinero… ¡Se lo llevó Ji Hoo! –gritaron al mismo tiempo, asustando a Ga Eul, quien los miró confundida

-¿Qué haremos ahora?

-b-bueno, yo tengo para pagar los boletos… -murmuró la joven sacando algo de dinero de su bolso. Woo Bin enarcó una ceja con recelo, no estaba en su costumbre que una chica pagara por él, y esa no sería la excepción

-más importante Ga Eul, si no tenemos dinero, ¿Cómo pagaremos un lugar donde pasar la noche? Quiero decir, Jun Pyo no tiene ningún hotel en esta zona

-tratemos de llamar a alguno de los chicos

-llamaré a Jae Kyung –dijo Ga Eul sacando su celular. Marcó el número de su amiga, pero solo escucho la contestadora automática. Trató con el de Jan Di, pero tampoco tuvo mucho éxito. Dio un suspiro u y volvió a guardarlo en su bolso –no contesta ni unnie n i Jan Di

-pues el número de Ji Hoo aparece fuera de servicio

-y el de Jun Pyo igual –habló Woo Bin guardando su teléfono.

Los tres se quedaron en silencio por un rato, mirándose las caras como si allí fuesen a encontrar la solución a su problema. Yi Jung comenzó a maldecir las locuras del heredero Shinwa mientras los otros dos asentían una y otra vez. Según el ex –Casanova, toda la culpa era de Jun Pyo por obligarlos a ir tras de Jan Di.

-bueno… de todas formas me alcanza para pagar una habitación de las económicas –propuso la única mujer tomando nuevamente el brazo de Woo Bin

-creo… que no tenemos otra opción –dijo Yi Jung con resignación –pero ya se las verán conmigo esos dos que dicen ser nuestros amigos

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-¿Dónde vamos?

-etto… no sé

-¿No sabes? Entonces, ¿Por qué viniste?

-quería verte –el Don Juan se regañó mentalmente por hablar sin pensar –quiero decir… quería verte para devolver de alguna forma el dinero que gastaste en nosotros ayer

-n-no es necesario que lo hagas

-claro, no me gusta quedar en deuda con nadie… -habló él mirando el camino -¿Qué tal si vamos a algún lado?

-¿Cómo una cita?