La miraba de reojo y con mucho cariño. Su risa le agradaba. Su carácter, su personalidad, su voz, su sonrisa, su silueta y el brillo que reflejaban sus ojos, le parecía una mezcla tan perfecta, tan exacta, que paró en el punto de sentirse atraído por Elixie. Desde que se tropezó con ella entre esos grises y oscuros pasillos, y la vio, su vista se aturdió por tanto color y luz que ella reflejaba. Su fulminante mirada lo hizo estremecer, pero por dentro, ya que por fuera debía mostrarse fuerte, y, obviamente, burlón.

Claro, todo eso, era solo simple atracción. Al chico le gustaba su físico, y era inevitable, pues Elixie era bonita. Sin embargo, llegar a sentir amor por ella, no. Le agradaba su compañía, y empezó a considerarla una compañera, una compañera a la que no le había guardado rencor.

Ahora bien, de seguro ya surgió, surgió la pregunta: ¿qué hacía él ahí? Bueno, sí la extrañaba, sí la quería ver, pero sus principales motivos no eran esos, ni tampoco los que le impulsaron a escabullirse en el refugio Shane. ¿Cuáles eran, entonces, los motivos?

Flash Back

Trotaba, impaciente, hacia la oficina. ¿Ahora que quería Blakk? Pensó que se trataba otra vez del típico mandato: "trae más agua oscura" o "bombardea tal caverna", pues eran las únicas exigencias que el Empresario hacía desde que Elixie se fue.

Entró en el lugar de trabajo de su jefe tremendamente rápido, con gotas de sudor corriendo por sus sienes. Trató de recuperar la respiración. Apretó los puños, viendo al ojos verdes sentado en su gran e imponente sillón, donde se la pasaba, prácticamente,todo el día.

Esto es diferente —mencionó, como si le hubiera leído la mente a su secuaz. Instintivamente, el rubio cerró la puerta tras él, y se revolvió los cabellos, en busca de un aire que le refrescara—. Ve al refugio Shane. Y sí, voy a ser directo: busca a Elixie. ¡Captúrala! —exclamó, golpeando el escritorio de manera mecánica. Sin embargo, el ojos agua no se intimidó. Más bien, sonrió.

Con mucho gusto. —y sin decir más, se reitró

Fin del Flash Back

Y ahí la tenía, en sus brazos, totalmente aferrada a él, con las defensas bajas y una sonrisa muy grande, riendo. Él solo la observaba, de reojo, como ya se mencionó antes. Por alguna razón, no se atrevió a tomarla y a inyectarle el líquido anestésico que cargaba consigo. No se atrevió a llevarla en su meca y entregarla a Blakk. No pudo, no sintió las fuerzas para hacerlo.

Para retener sus impulsos, presionó la cadera de la joven con una mano y la atrajo hacia él, manteniéndola pegada en su pecho. La otra mano la dirigió a su espalda, asegurándola. La ojos aqua se impresionó por eso. Aun así, sintió el la necesidad de devolverle el repentino abrazo, extrañada.

—No me guardaste rencor. Gracias —susurró, como pretexto para seguir abrazándola. Trató de no tomarla con tanta fuerza, ya que le parecía que en cualquier momento se podría romper, como un cristal, porque su estatura, comparada con la de él, era muy pequeña. Apenas le llegaba al pecho, un poco más abajo de los hombros. Su delicada silueta era fácilmente tapada por sus dos manos juntas, alrededor de su cuerpo. Le parecía delicada y frágil.

Ella, por su parte, al escucharle decir eso, borró su sonrisa. Se había acordado de quien era la persona con la que estaba abrazada. Aunque su conciencia le decía que no debía estar con aquel joven, y mucho menos envuelta en sus brazos, no podía apartarlo de sí. Sabiendo eso, no pudo resistirse, quería sentirlo y tenerlo cerca. Tal vez eran sus deseos y caprichos de la adolescencia. Sí, eso era. La necesidad de acurrucarse en su cuello y no soltarlo nunca.

—Tú no tienes la culpa de lo que haya hecho Blakk. ¿Sabes? —contestó, en un tono irreconocible hasta para ella misma. Sumiso y suave. Calmado— ¿Por qué viniste? —preguntó de repente, rompiendo su tacto. Twist acarició su brazo antes de separarse, para luego escuchar su interrogante tan repentina como su acto de afecto. Sin tanto pensar y buscar excusas, logró responderle:

—Quería verte. Ver como iba todo contigo y como te están tratando en este lugar. —ella se conformó con eso, y se paró, el chico hizo lo mismo. La cabellos morado recordó que tenía a Junjie abajo, esperándola.

—Mal momento. —y justo cuando su preocupación no podía ser peor, se volvieron a escuchar pisadas, pero más lentas, acompañadas de una voz que en ese momento no quería oír. Una voz llegada en un momento inoportuno.

—¡Elixie! —exclamó la voz varonil, y joven. No tuvieron que adivinar tanto: Eli— ¿Estás en el ático? Escucho cuchicheos ahí arriba —señaló. En seguida la niña empujó a Twist, insistiendo en que se fuera, abriendo la puerta del lugar, para bajar al pasillo.

—¡Espera! —gritó el rubio, viéndola con una mirada preocupada. Ella atiende, pero algo nerviosa, como diciéndole que bajara el tono— Quiero verte de nuevo. ¿Cómo hago? —esas palabras la conmovieron, haciendo que soltara el hierro de la manija de la puerta, viéndolo con detalle, directo a sus ojos, brillando entre la oscuridad de la habitación. Del mismo color que los suyos, pero para ella, tan relucientes como chispas, chispas que ardían en busca de su afecto.

—Mañana, a la noche, en el bosque —susurró, temblorosa. Él asintió y salió corriendo, por la ventana del ático, que no era más un gran agujero al que se le colocó un vidrio para que entrara la luz.

Abrió la puerta y bajó, viendo a su padre cruzado de brazos, con un ademán autoritario. Ella bajó la cabeza, como si estuviese arrepentida de algo, cuando, por el contrario, estaba orgullosa de sí, rogando para sus adentros no ser descubierta por el lanzador, quien se quedó callado, sin decir palabra.

—Voy a dormir, ¿vale? Que tengas buenas noches —anunció, antes de que la persona frente a ella reclamara explicaciones. Sorprendentemente, en su corto trayecto hacia su habitación, no fue interrumpida por nadie. Solo el tenso silencio.

Al recostarse en su cama, fue dominada por el sueño. Pero antes, por sus pensamientos, inundados de esa furtiva mirada brillante que había admirado fascinada hace poco. No hacía más que quitarle su propósito de descansar.

PDV de Junjie

Y así es como la enamorada combinación genética me dejó debajo de la cama de la víctima por toda una noche. Por cierto, sí, a mí fue a quien culparon después de la cruel travesura.

Aun así, Elixie se ha ganado mi cariño. Lo sé, es ilógico, pero es lo que le he tomado desde esa noche.

Saludos.

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¡Guá! :v

He llegado! Y he matado a un hada :v (ahora maté a otra).

¿Cómo andan? Yo, con los pies, como de costumbre.

Bueno, Music, concéntrate. El punto es este: ¿en realidad les gusta esta pareja? Yo la amoadoro, pero quiero saber su opinión al respecto.

Otra pregunta: ¿les parece bien colocar más EliXie en el cap siguiente, o prefieren que nos enfoquemos más en el Twexie? (sigo sin tener un buen nombre :v)

Y una última pregunta (cometimos un crimen o qué te pasa?): ¿cuántos están leyendo este fic? En serio, o los poco que leen esto revisan a cada ratito los cap's, o hay lectores fantasmas por ahí.

¡Comenten! No me molesta en nada. Más bien, me re-encanta muchote que den sus divertidos reviews a esta historia. Sin miedo, que repito, como lo he hecho más de tres mil millones de veces: no muerdo. Comenten sin miedo (te hablo a ti, Jess). Y si no les gustó, ¡díganlo igual y ayúdenme a mejorar en esto de escribir! Me encantaría que lo hicieran ;)

Punto, final.

PD: a los pocos que comentan, gracias, infinitas gracias.

PD2: maté como a tres hadas con mis ":v" (ya van cuatro).