Los personajes pertenecen a Clamp, y algunos son parte de la historia original.

La historia no es mía, solo es una adaptación de un libro que me gusta mucho de la autora Kresley Cole.

La bruja hirvió de poder. Encantamientos y hechizos se arremolinaron a su alrededor. Shaoran podía sentirlos y percibirlos enredándose a su alrededor, atándolo a ella, porque lo estaba atrayendo para que la besara...

No. ¡No podía dejarse distraer de su objetivo! No se dejaría. En aquella competición había demasiado en juego. Su pasado, su futuro. Lo sabía —sabía por qué estaba luchando— entonces, ¿por qué no podía apartar los ojos del rostro de la bruja?

Cuando alzó la cara hacia él, sus rasgos parecieron cambiar. Por un instante sus iris cambiaron con rapidez del azul normal a un intenso y tormentoso verde. Se lamió los labios, y justo allí delante de él, cambiaron del rosa a un rojo profundo de lo más tentador. Su miembro palpitó más duramente, presionando contra sus pantalones.

Sí, tenía que probarla. ¿Irse sin saber lo que aquellos brillantes labios prometían...? Imposible. No hasta que echara un vistazo al cuerpo que encubría aquella capa. Ella era exuberante, sorprendentemente curvilínea y con unos altos y rellenos pechos. Y en aquel túnel, cuando la había visto gatear frente a él, el encanto de sus generosos muslos y culo había sido tan fuerte como el canto de una sirena para él. La habría seguido durante millas, duro como una piedra, con el corazón bramando en anticipación.

¿Y luego verse presionado contra ella en aquella posición? Demonios, había tenido que contenerse para no empujarse incontrolablemente contra ella...

Shaoran... —susurró ella, con un deje de necesidad en la voz.

La bruja quería; él se sentía indefenso para no dárselo.

Su primer beso en casi dos siglos.

Atrayéndola más cerca con la mano en su nuca, se inclinó y tomó su boca con la de él. El simple contacto lo sacudió. Desde el primer toque, sintió lo entregados que eran sus labios, abriéndose en bienvenida. Soltó un gritó contra él, y sus palmas trazaron su pecho hasta descansar en su cuello, los dedos se unieron en su cabello.

Él deslizó la lengua en su boca, y ella le dio la bienvenida con la suya, con suaves y pícaros lametazos que lo hicieron inhalar bruscamente hasta gruñir contra ella. Su mano libre la agarró con fuerza de la cintura para sostenerla mientras profundizaba el beso, y ella gimió en aprobación, relajándose contra él.

Ella era la que lo estaba cautivando, entonces, ¿por qué parecía que era ella la que estaba como una moto? Parecía... perdida por él. ¿Cuándo se retiraría? Seguramente no esperaría a que lo hiciese él. Ella le diría que parase, y de alguna manera él se las arreglaría para renunciar a lo que deseaba, como lo había hecho cientos de veces antes.

Pero eso no fue lo que le dijo. Entre lametones, susurró:

Sí, Shaoran, sí.

En lugar de controlar su lujuria, le urgía a ella, como si desease que él, un Lykae, perdiese el control.

La sujetó con más fuerza por su cuello. Durante cientos de años, había despreciado totalmente a las brujas. Sin embargo, ahora estaba saboreando el lascivo y adictivo beso de una de ellas —una bruja suave, de labios rojos como el rubí quién, temía, podría convertir en realidad todos sus deseos sexuales. Al haber estado tanto tiempo sin sexo, Shaoran soñaba con él constantemente.

Dejarse llevar después de tanto tiempo... Seguirla hacia el olvido. Seguirla en aquella caída.

Por fin Sakura lo sintió dejarse ir, volviéndose más agresivo, tan fiero como había esperado.

Su beso fue duro y caliente cuando reivindicó su boca. Y ella estaba más que lista para igualar su necesidad. Se descubrió poniéndose de rodillas, presionando descaradamente su cuerpo contra el suyo, sintiendo su inflexible erección contra el vientre.

Pronto se convertiría en una inmortal, lo podía sentir, y todos le habían dicho que el río de sensaciones que experimentaría guiándola al cambio sería fuerte. Tanto que había resultado arrollador. ¿Qué le ocurría? ¿Estaba disfrutando del primer esbozo de lujuria entre dos inmortales?

Era el besador más pecaminosos que nunca había tenido, y sabía que no volvería a tener otra oportunidad con él. Así que le sujetó la cabeza, y lo besó como si su vida dependiese de ello.

En el pasado, cuando hacía el amor, Sakura había sentido que faltaba algo vital, algo sin él cual temía no poder estar mucho más. Ahora sabía que era lo que había echado en falta. Intensidad. Aquella frenética pasión tan fuerte que hacía que el sentido común —y el mismo pensamiento— se desvaneciesen en la nada y dejasen únicamente sentimiento. Él podía darle aquello.

Con una mano sujeta a su cintura, le frotó un pulgar arriba y abajo por el torso. Cuando tocó con el pequeño anillo el ombligo, él dejó escapar un rápido y sorprendido aliento contra sus labios.

Su temblorosa mano finalmente viajó más abajo...

Deseando también tocarle, Sakura hizo correr sus dedos por su amplio pecho. Justo cuando alcanzó la cintura de los tejanos, él comenzó a abrirse paso entre sus pantalones cortos. Su beso se volvió más desesperado.

Cuando ella se los imaginó tocándose de aquella forma, dándose placer, no pudo evitar que sus caderas se meciesen contra la mano de él. Pero cuando sus curiosos dedos se hundieron más abajo, y rozó la ancha y resbaladiza cabeza de su erección, él se sacudió como sorprendido por el roce, como si lo hubiese quemado.

La sujetó por la muñeca, aparentemente decidiendo si debería apartar la mano o presionarla contra él.

Lo necesito —dijo por fin con voz ronca, metiendo su mano dentro del calor de sus tejanos para que sujetase su grueso miembro—. Lo necesito tanto.

—¡Sí! —gritó ella, sintiéndolo acariciar el borde de encaje de sus bragas.

Él gruñó y movió la mano más abajo. Cuando por fin acunó la húmeda carne entre sus piernas, se estremeció, empujando contra el puño de ella.

Cuando Sakura no tenía dudas de que estaban a punto de satisfacerse el uno al otro, él se detuvo. Incluso aunque su erección palpitaba en su agarre, y su respiración era irregular, retiró la mano de ella y sacudió con dureza la cabeza.

—Pero no puedo hacerlo.

De pronto, quitó la mano de Sakura de él, retorciéndole con tanta fuerza la mano, que la magia comenzó a nacer en su palma en un acto reflejo. Sus fantasmales ojos azules parpadearon ante la luz. Luego, como si recordase lo que ella era, pareció disgustado. Le dijo con una voz baja:

—Deja el Hie, bruja.

Ella movió lentamente la cabeza.

—Nunca, Li. —No después de todo lo que había hecho para llegar hasta allí. Y no cuando el próximo Hie no sería en otros doscientos cincuenta años.

Los labios de él se retrajeron sutilmente hasta enseñar sus largos colmillos.

—Promete que lo dejarás, o juro que haré lo que sea para que no vuelvas a distraerme.

—Yo no estaba tratando de distraerte...

—¡Chorradas! —Tiró a un lado la cubierta del sarcófago sobre la que ella se apoyaba, sobresaltándola. Bajó la mano, y sacó el tocado, una increíble pieza hecha de oro y jade—. Casi consigues hacerme olvidar lo que de verdad quería. —Apretando los dedos alrededor de la pieza, le lanzó una amenazadora sonrisa. Ambos sabían que todo lo que tenía que hacer era levantar el premio sobre su cabeza, y viajaría hasta Riora, la diosa del Hie. Lo alzó, y el tocado desapareció; un segundo más tarde, Sakura sintió la magia, clara y verdadera, y olió el templo del bosque de la diosa en medio del mundo.

Sakura había perdido los puntos así de fácil —o más bien se los habían arrebatado.

—¿De verdad piensas que puedes derrotarme? —le preguntó él—. ¿Y sino a mí, entonces a la Valquiria o al vampiro?

—Una vidente predijo que Kaderin perdería el Hie por una vez. Cualquiera puede ganar.

Él la observó.

—Sabes que ganaré yo. ¿Qué es lo que buscas?

¡Demostrárselo a todos! En lugar de eso dijo:

—Es personal. Mira, podríamos formar un equipo. La llave funciona dos veces.

—¿Formar un equipo contigo? ¿Qué podrías ofrecerme tú? —la expresión que le dirigió decía que le divertía lo que había dicho. Sakura entrecerró los ojos. No debería divertirse tanto.

—No es que no tenga habilidad, Li. Gané las dos primeras tareas que decidí emprender. —Sakura podía ser sorprendentemente efectiva para alguien que raramente se colocaba en situaciones peligrosas. Cuando de verdad decidía conseguir algo, trabajaba duro. En el Hie, tenía que trabajar aún más duro simplemente porque era una mortal—. Y creo que te he derrotado aquí.

—¿Tienes idea de lo mucho que odio a las brujas?

Muchos del Lore lo hacían. Se temía y desconfiaba de las brujas, y sólo eran usadas para adquirir sus hechizos. Y aquel desdén nunca le había molestado tanto como en ese momento.

—No, ese hecho se me escapó cuando me estabas metiendo la lengua en la boca.

El recuerdo pareció enfurecerlo.

—¿No te retirarás de la búsqueda? Entonces yo lo haré por ti. —Se giró alejándose de ella, luego marchó hacia el túnel.

Sospechando lo que planeaba hacer, sintió pánico —y a la magia— alzarse en su interior. Tras una cortante sacudida de cabeza, se apresuró tras él.

—¡Espera, Li! —Cuando llegó al túnel, él ya estaba deslizándose por el otro extremo. Una concentración de magia creció en su mano, y le tiró un rayo de ella. No sabía lo que esperaba...

Aunque salió disparado en línea recta como un láser, apenas le rozó. Una vez que el túnel quedó limpio de todo excepto de los restos de las llamas de poder, él se inclinó para dirigirle una mirada de desaprobación y entonces desapareció.

Sosteniendo en alto la linterna, Sakura gateó a través del terrible espacio, respirando rápida y cortantemente, con la magia envolviéndola como una nuble. Una vez libre del túnel, cruzó corriendo el corredor hasta por fin llegar a la primera antesala.

La entrada a la tumba se encontraba al menos a doce pies por encima del suelo de aquella habitación. Llegó a tiempo de verlo saltar aquella distancia limpiamente de un salto.

Cuándo él la miró desde la abertura, sus ojos parecían enloquecidos, y Sakura vio que se estaba convirtiendo más completamente. Una imagen de una bestia furiosa pasó con rapidez sobre él. Él se agachó, colocándose bajo el rastrillo. Cuando alzó las manos sobre él para cogerlo, Sakura dijo:

—No lo hagas, Li.

Él levantó el peso —con dificultad, pero sin ayuda. Dos demonios se habían encargado de aquella proeza. ¿Y la colosal piedra que los tres arqueros habían luchado por empujar debajo? Li simplemente la apartó de una patada, tirándola desde el saliente hasta el espacio cerca de Sakura.

Como si sus pensamientos atrajeran a los otros competidores, los arqueros entraron a la habitación exterior, sus relajadas sonrisas brillando a la luz de sus linternas. Cuando la vieron, parecieron sorprendidos de que no llevase su manto. Sus miradas se dirigieron a sus puntiagudas orejas.

—Sakura, ¿eres fey, cómo nosotros? —preguntó Rika, la hembra—. Sé rumoreó en la asamblea...

Las palabras de Rika se desvanecieron cuando Sakura nerviosa, levantó la barbilla en dirección a Li. Los arqueros se adentraron más. En un segundo, dirigieron tres arcos hacia él, aún sabiendo que si disparaban, él dejaría caer la carga, y los dejaría encerrados dentro.

Pero él lo va a hacer de todas formas.

En ese momento llegaron los demonios, comprendiendo con rapidez la situación. Sus colmillos se alargaron cuando comenzaron a convertirse a su furiosa forma demoníaca.

Sus ojos se oscurecieron y su piel se volvió más oscura hasta ser de un color rojo profundo. Sus elegantemente curvos cuernos, que normalmente se curvaban hacia fuera justo después de las sienes hasta los lados de sus cabezas, ahora se enderezaron y se afilaron hasta convertirse en mortales puntas, su usual color parecido al de una concha se volvió negro.

Yukito, el demonio más viejo dijo rechinando los dientes:

—Shaoran, piensa lo que pretendes hacer. —Obviamente, aquellos dos se conocían.

Rika le murmuró a Sakura:

—¿Puedes pedir ayuda, Sakura?

Sakura alzó la mano derecha con la intención de enviar un mensaje psíquico a su aquelarre. Nada ocurrió. Volvió a alzar la mano otra vez.

Cuando falló de nuevo, Li se rió de ella. Su voz sonaba como la de una bestia, dijo rechinando los dientes:

—No eres tan poderosa, bruja.

Suficiente. La furia se agitó en ella como nunca había imaginado posible. Quería hacerle daño, lo necesitaba, y de pronto un raro foco de atención llegó a su ira, controlando su poder.

Colocó la mano derecha tras la espalda, y de ella surgió una columna de roja luz, tomando la forma de una daga. Rika debía haber visto lo que hacía, puesto que se acercó furtivamente a ella y alzó la linterna para camuflar el mágico brillo.

Que crecía... y crecía...

Con un rápido movimiento, Sakura tiró la daga de luz sobre la cabeza. Li pareció sorprendido ante la velocidad y se retorció para darle esquinazo pero explotó en indoloros fragmentos sobre su corazón.

En el blanco. Sutilmente.

Con una mirada hacia abajo, Li sonrió satisfecho, creyéndose a salvo.

—Guárdate tus dagas, bruja, hasta que ganen un poco de fuerza.

Tranquilamente, dio un paso atrás... entonces dejó caer la piedra. Cuando cayó de golpe con un ensordecedor golpe, una salva de flechas se hundió en ella, demasiado tarde. Aire, roca y arena se precipitaron sobre el rostro de Sakura, metiéndosele en los ojos. Oyó gritar a los elfos machos con rabia mientras se precipitaban hacia delante y golpeaban la pared.

Cuando Sakura se limpió la arena de los ojos, parpadeó, sin poder creer lo que veía. Los elfos retrocedieron en silencio. En algún momento del pasado, algo había saltado hacia allí, buscando desesperadamente ser liberado de aquel lugar.

Unas profundas marcas de garras marcaban la parte trasera del rastrillo con frenéticas líneas.

Chicas aquí vengo con el 2º cap de esta historia, espero les emociones igual que a mí.

Muchas gracias por lo reviews, desgraciadamente no los puedo responder porque las niñas que escribieron no tienen cuentas así que hágansela pronto así puedo contestárselos.

Saludos y actualizo cada tres días. :D